Capítulo 3: "Una dulce y triste historia"

Así siguieron conversando, mientras más adelante, Ray, Tyson y Max conversaban sobre la situación que se veía más atrás.

-A mi prima le está volviendo el brillo a sus ojos –comentó Tyson.

-Eso parece, aunque creo que Brooklyn tiene ciertas intenciones –dijo Ray observándoles.

-No lo creo, recién se conocen –respondió Tyson con un poco de celos.

-Hey, no es necesario que te pongas celoso –dijo Max riendo.

-No me he puesto celoso, sólo es que es mi prima y me preocupa –dijo Tyson con cara de niño regañado.

Y detrás de ellos, venía el equipo Bega también comentando la misma situación que era algo nueva, no estaban acostumbrados a ver a su capitán así con alguna chica, ya que aunque tuviese muchas fans no les hacía demasiado caso como para tomarles por los hombros.

El camino se hizo un tanto largo, pero luego de tanto caminar, llegaron a casa del peli azul y entraron todos que fueron dirigidos directamente hacia la sala de estar para seguir sus charlas y esperar la cena que recién iba a ser preparada por Tyson.

Aunque no todos estaban presentes porque Masako decidió irse a descansar diciendo que no se sentía bien y que estaba muy agotada.

-Esta vez, el estadio tiene mayor capacidad para el público –comentó Crosher.

-Es porque este año nuestro deporte tiene muchos seguidores en todo el mundo, y como aquí es mayor el número de aficionados es obvio que vendrán muchas personas más –explicaba Kenny, quien se encontraba en casa cuando los chicos llegaron.

-Yo sólo espero que el torneo pase sin problemas –dijo Ming-Ming.

-Todos esperamos lo mismo –dijo Ray-: Aunque… sabemos que es algo difícil.

-Vamos, el torneo será excelente gane quien gane, todos son grandes jugadores así que ganará el mejor –dijo Kenny intentando subir los ánimos.

-Pero ¿Qué dices, jefe? Todos sabemos que nosotros volveremos a ganar como siempre –decía Tyson con su aire triunfante.

Mientras en otro lugar…

Spencer, Bryan y Tala ya se encontraban cenando y comentaban los cambios del estadio, estaban bastantes sorprendidos, ya que hace tres meses habían estado allí y el cambio era notable, su estructura era más fuerte y mayor la capacidad para personas, las mejoras en los vestidores también se notaban, esto daba a notar los ingresos que comenzaba a generar el Beyblade.

Aunque los que más hablaban eran Bryan y Spencer puesto que Tala permanecía algo ausente logrando preocupar a sus compañeros.

-Tala ¿Qué te ocurre, amigo? –preguntó Spencer sabiendo lo que ocurría.

-No, no es nada –respondió Tala probando un bocadillo.

-Cuando saliste del recinto luego volviste muy extraño y la chiquilla también ¿Ocurre algo entre ustedes? –preguntó Bryan.

-Es sólo una historia del pasado –respondió el pelirrojo-: Quisiera no hablar sobre eso.

-Como quieras, pero ya sabes, ambos estamos para ayudarte si es necesario –dijo Spencer.

-Gracias –acepto Tala.

-Bueno, cambiemos el tema…

Siguieron conversando, las horas pasaron rápidamente y prontamente los chicos del equipo Bega comenzaron a retirarse uno a uno puesto que sus residencias quedaban en distintas direcciones. Luego de todo, nuestros chicos comenzaron a ordenar lo que quedaba de la casa, Max miraba mucho hacia el pasillo como si esperase algo, Kenny notó eso y decidió consultar el motivo.

-Max ¿Buscas algo? –preguntó Kenny.

-Ah no, nada, es solo que… -decía Max pero se quedo algo callado.

-¿Sólo qué?

-Es sólo que Masako no ha bajado ni a comer –respondió Max preocupado.

-No te preocupes, Tyson le llevará algo luego, creo que le está preparando su comida favorita –dijo Kenny.

-Aún así me preocupa, nunca se había comportado así, creo que Tala o Kai tienen algo que ver –comentó Max.

-Yo también pienso lo mismo, los tres estaban algo raros cuando volvieron –dijo Kenny recordando.

-Chicos, chicos, trabajen que mañana no habrá tiempo –decía Ray con algunos utensilios de limpieza entre sus manos.

-ES cierto, mañana les tiene que ir muy bien –decía Kenny.

Y mientras estos tres se encontraban en sus quehaceres, en la cocina de la casa Tyson conversaba con su abuelo.

-Abuelo, Masako ni siquiera bajo a comer –decía Tyson.

-¿Por qué? –preguntó el abuelo preocupado.

-No lo sé, llego muy mal, muy triste y no sé por qué razón, ahora le llevaré algo para que coma antes de dormir –decía Tyson.

-Está bien, que extraño –decía el abuelo.

-Masako no es de la que se pierde las comidas, nunca… Algo le debe haber pasado –decía Tyson recordando.

-Bueno, si llegase a ser así será mejor que te apresures y le lleves rápido eso –decía el abuelo marchándose de la cocina.

-Está bien –dijo Tyson y comenzó a servir en una bandeja la comida de su prima.

En el patio de la casa, un chico de cabellos azules y celestes pensaba mientras observaba la luna llena de la noche. No podía quitar aquellos pensamientos de su cabeza, no lo podía creer, la joven prima de Tyson había logrado mover algo en él, no quería aceptarlo pero ella le gustaba y cuando notó que Brooklyn le daba una rosa a la chica, él se molesto demasiado al igual que cuando él mismo nombrado anteriormente vino todo el camino a casa abrazándole. Tampoco podía olvidar lo que había sucedido con Tala, verla llorar de esa forma no lo había dejado bien, de haber sido cualquier otra chica lo hubiese dejado pasar pero ella algo especial tenía, se encontraba bastante preocupado y no entendía lo que le pasaba, se sentía bastante confundido.

Mientras, Tyson se dirigió a la habitación de su prima, golpeó y al no recibir respuesta entró, allí se encontraba la chica, sentada en el piso abrazando sus piernas y apoyada en la pared.

-¿Masako? –le llamó el chico preocupado dejando la bandeja a un lado y acercándose a ella. Notó que no reaccionaba así que decidió moverle un poco-: Prima, reacciona.

-¿Qué pasa? –pregunto ella levantando débilmente la mirada.

-¿Qué te pasa a ti? –le preguntó Tyson evidentemente preocupado.

-No es nada grave, sólo que no me siento bien –contestó ella restándole importancia a la situación.

-¿Has estado llorando todo este rato?

-Sí, algo así –contestó Masako.

-¿Alguien te hizo algo? –preguntó Tyson.

-No es eso, sólo son algunos recuerdos que pensé que no volverían –contestó Masako mirando a su primo.

-Tonta… no dejes que esas cosas te hagan mal, no me gusta verte así, además preocupaste a todos ya que ni bajaste a cenar –decía Tyson.

-Lo siento mucho, pero en verdad no me siento bien –se excusó Masako.

-Bueno, eso ya no importa, aquí te traje algo de comer –decía el chico acercando la bandeja a su prima.

-¡Genial, mi comida favorita! –Exclamó Masako emocionada-: Gracias, Tyson –dijo a la vez que le daba un abrazo.

-No es nada –respondió Tyson correspondiendo el abrazo-: Bueno, te dejo comer tranquila, luego ve a dejar la bandeja a la cocina ¿Sí?

-Claro, no te preocupes.

Tyson salió de la habitación y se fue a dormir, mientras en la sala de estar, los chicos que estaban anteriormente allí haciendo algo de aseo, se encontraban platicando luego de haber dejado todo reluciente, hasta allí todo bien, ya pasaba el rato y estaba comenzando a hacerse muy tarde por lo que decidieron irse a dormir para estar bien ante un agitado día.

Ya la mayoría se encontraba durmiendo, Masako al notar esto decidió ir a dejar su bandeja a la cocina y lavar todo lo ocupado, pensó que estaba sola, por lo cual se sentó en un pequeño banco que estaba cerca y no pudo evitar soltar unas lágrimas que se deslizaban por sus mejillas. Llevaba un buen rato derramando aquellas silenciosas lágrimas y no se dio cuenta de que alguien le observaba hasta que esta persona le acerco un vaso de agua y apago la luz.

-Si sigues llorando así te afiebraras –dijo el chico.

-¡Kai! ¿Qué haces aquí? –preguntó Masako exaltada y sorprendida.

-Nada, sólo te vi llorando y me acerqué –contesto Kai indiferente.

-Gracias –dijo Masako tomando el vaso de agua y dejando de llorar.

-No te preocupes –dijo Kai-: Disculpa, Masako.

-¿Qué pasa? –preguntó ella posando sus ojos en el chico.

-¿Puedo preguntarte algo?

-Claro, ¿Qué quieres saber? –preguntó la chica.

-Quisiera saber qué ocurre con Tala, cuando estabas hablando con él te pusiste muy mal –dijo el chico algo nervioso.

-Es una larga historia, bueno, ni tan larga, pero es algo de lo que no me gusta hablar –contestó Masako bajando la mirada.

-Ah, lo siento –se disculpó Kai pensando que había cometido un error al preguntar, de hecho, eso le parecía extraño, él no era de preocuparse por los demás.

-Kai ¿En serio, quieres saber lo que pasa? –preguntó Masako.

-Sólo si me quieres contar –dijo el chico.

-Creo que eres de confianza, pero aun no para mí –comentó Masako.

-No es necesario que me cuentes si no quieres –dijo Kai observándole.

-Te contaré algo, pero quiero que seas muy discreto –dijo Masako captando toda atención del muchacho.

-Te escucho.

-Bueno, todo pasó hace poco más de dos años en tu tierra, Rusia, resulta que mi mamá trabajaba para la Abadía y yo le iba a ayudar una que otra vez porque tenía que estudiar o estaba aquí en Japón, y durante el tiempo que estuve en la Abadía conocí a Tala… -relataba la chica bajo la atenta mirada de Kai.

-¿Y qué paso luego? –preguntó el chico completamente interesado.

-Bueno, le conocí y me comenzó a gustar mucho, y de él también venían las mismas señales –decía con un rubor en sus mejillas que no se notaba producto de la oscuridad-: Luego, iniciamos un romance que fue bastante intenso y corto, pero un día yo tuve que partir definitivamente a Japón para irme a vivir con mi padre que estaba aquí en Osaka, Tala me pidió que me quedase con él pero yo no podía, eso no estaba en mis manos. Tiempo después de decirle, él cambio su forma de ser conmigo y comenzó a tratarme muy mal, estaba bastante dolido con mi partida, al igual que yo pero nada podía hacer, yo lo amé pero él no parecía hacerlo. Al poco tiempo de haber partido, me enteré que él estaba aquí en Japón y le escribí una carta de la que recibí una mala respuesta, luego acudí a verlos con la excusa de visitar a mi primo, le vi y estaba demasiado cambiado, fue frío e indiferente, me trato como basura y yo no pude aguantarlo, estuve algo así como un año en depresión, pero no tan tremenda, fue muy controlada. Realmente tengo todos esos recuerdos en mi mente y no me gusta recordar, me dejo muy herida y no quiero pasar por lo mismo, me hace mal verle… tan sólo tenerlo cerca me hace mal… -decía Masako a punto de derramar lágrimas nuevamente ante un atónito Kai.

-No puedo creerlo… -dijo Kai.

-Bueno, pero hay que seguir adelante, no quiero amargarme más –decía Masako sonriendo débilmente.

-Eres realmente fuerte –dijo Kai-: Ven, vamos a dormir, mañana tienes que dar lo mejor de ti –dijo mientras le tendía una mano.

-Claro –dijo ella cogiendo la mano de Kai y levantándose.

Luego de eso fueron a dormir cada uno. En otro lugar, nuestro pelirrojo leía un papel algo viejo, estaba sentado en la ventana mientras leía atentamente intentando no soltar más lágrimas.