Disclaimer: Alguno de los personajes son parte de la Saga de Harry Potter y pertenecen a J.K. Rowling. Los personajes que no son parte de la Saga de Harry Potter me pertenecen al igual que la idea lo demás es de J.K. Rowling y Warner Bros. Escribo solo por diversión y porque mi único fin es expresar esta gama de imaginación infinita que surge dentro de mí ser. Aquí les dejo una nueva entrega de Harry Potter, lo prometido es deuda queridos lectores… Espero que puedan seguir dejando sus reviews y pasen por mi profile para que lean mis otros fanfiction. SALUDOS! Recomendación: Me gustaría que leyeran mi otro Severus/Hermione que se titula Erradicados en el Tiempo y me dejen sus reviews…

Summary: Hermione va en busca de Snape a la casa de los gritos.

Personajes: Hermione Granger/Severus Snape

Escritora: Lucy Potter 25 *(recuerden el Disclaimer :-D)

Agradecimientos: Jisi Snape, jorgihuddy13, yue yuna, Diosa Luna, carolinecerati, saris305, Mama Shmi y a todos que leen la historia.

Contestación a Reviews:

Diosa Luna: si se pone mejor jaja si aquí tienes el próximo capítulo gracias por leer SALUDOS!

Capítulo 2

De agradecimientos y Escondite

2 de Mayo de 1998 Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería/ Casa de los Gritos

Caminaba esquivando todo lo que para ella pudiera ser estorbos. No miraba las manchas de sangre que había en el asfalto ni en la grama. Caminaba ignorando el llamado de algunos de sus compañeros. Simplemente ella tenía como destino llegar al hombre que yacía casi inerte en el suelo y que en la madrugada le había arrancado otra alma a la muerte. Severus Snape estaba en la Casa de los Gritos esperando a que alguno de ellos se allegara a darle alguna noticia. Snape se había limitado a sentarse recostando su espalda contra la pared sin pronunciar ninguna palabra, sin pensar en nada, sin mirara solamente ese punto inexistente entre la puerta de estar que estaba entre abierta. Respiraba acompasadamente mientras en la estancia solo se respiraba humedad y polvo. Suspiro pensando en que en esos momentos la guerra ocurriría, en que Voldemort estaba más cerca de su final si tan solo el pequeño Potter pudiera entender esos recuerdos. Los recuerdos, con una mano se estrujó el rostro.

Ahora tendría que aguantar como cara de lechuga la mirada de un incrédulo Harry Potter. Suspiró sonoramente y miró distraídamente sus manos que estaban llenas de sangre seca. El no podía entender el porqué estaba vivo. El porqué de su retorno, su destino no era aquel de eso estaba seguro. Su misión era proteger a Potter y al final morir con honor y gloria sin tener que oír los comentarios absurdos de las personas que se peleaban por defender el lugar y el honor que tanto tiempo él había dejado en duda. Su mente divagaba entre recuerdo, ninguno en particular levanto la vista para ver como los primeros destellos de sol entraban por una ventana vieja y rota de la estancia. Las partículas de polvo flotaban en la estancia y como si se tratara de una Marcha Triunfal levitaban con parsimonia por toda la estancia. Esa casa, esas paredes habían encerrado muchas historias durante años. ¿Qué estaría pasando en esos momentos? Por más que quisiera salir de allí su mente y su cuerpo le dictaminaban que no era lo correcto. Lo mejor sería esperar. Si el saldría y Voldemort tuviera el poder sería firmar su sentencia de muerte nuevamente, cosa que no le molestaba en lo absoluto. Pero si Potter había ganado su lucha sería aún mayor. Tendría que dejar limpio su apellido y honor para que todos le dejaran vivir los miserables años que le faltaban en rotunda soledad. Pero… no… su destino no era estar en soledad y Lily se lo había dicho.

Recordó cómo horas antes su alma era arrancada de su cuerpo por una mano fuerte y grande que no le daba otra opción de dejarse jalar por la misma. Y allí cuando creyó que daba su último aliento y que sus ojos no verían más aquel mundo que era una rotunda prueba, apareció la mujer de la cual siempre estuvo enamorado y le dijo que su destino era otro. ¿Era el capaz de ser feliz en esta nueva oportunidad? ¿Tan bueno había sido en la vida para que le brindaran esa fastidiosa oportunidad? ¿Encontraría alguna mujer que verdaderamente le amara? Claro… ahora nadie le amaría, su honor estaba en el suelo. Se arrastraba tan asquerosamente como la serpiente de Voldemort, esa maldita serpiente. Si tan solo hubiera profundizado más los colmillos el no estaría allí sentado en esa mísera casa. Bufó hastiado, si durante sus 43 años de vida ninguna mujer se había fijado en el ninguna se fijaría ahora como estaba. El destino había vuelto a jugar al azar con él y siempre el salía perdiendo.

-Maldita sea.- dijo Snape mientras se intentaba acomodar de lado ya que no sentía su pierna izquierda.-Maldito Voldemort y maldita serpiente de madre.-continuo el profesor mientras sentía como corría nuevamente la sangre por su pierna izquierda. Suspiró sonoramente mientras recostaba su cabeza en la pared y serraba los ojos. Solo tenía que esperar a que alguien viniera a anunciarle el destino incierto en el cual deparaba su vida.

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Hermione apresuraba el paso para llegar a la entrada de la casa de los gritos. Los rayos de sol mañaneros pintaban con tonos diversos el patio que daba al lado del gran comedor. Suspiro ante la belleza de esa mañana, ya no había guerra aunque esta le había arrancado a la vida muchos seres que había defendiendo sus ideales hasta la muerte. Negó rotundamente con la cabeza al pensar que ella pudiera haber estado entre ellos. Pero no su destino no era haber muerto por ese ideal y menos el de Ron o el de Harry. Apretujo con su mano derecha la capa invisible de Harry mientras pronunciaba el hechizo para tranquilizar al Sauce Boxeador. Una vez el árbol se tranquilizo camino sin gracia hasta adentrarse en el túnel que daría a la casa de los gritos. Se recriminaba mentalmente el haber salvado a Snape en un principio pero cuando oyó todo lo que Harry había explicado en el gran comedor entendió el porqué de la aptitud tan fría y desquiciada del hombre que horas atrás ante todos debía de haber sido un mortífago. Sin darse cuenta ya había llegado frente a la puerta que daba a la estancia donde horas antes había dejado a Snape. Suspiro y con delicadeza abrió la puerta.

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Snape estaba con la cabeza relajada y de momento sintió como la puerta frente a él se abría delicadamente, intuitivamente levantó su varita apuntando hacia la misma. Su sorpresa fue tal que con quien se encontró no esperaba encontrarse hasta por lo menos verse fuera de esas putrefactas paredes. Algo en su interior se movió, pudo ver el rostro de Hermione Granger que estaba todo lleno de fango y manchas de sangre. Su ya de por si enmarañado cabello estaba aún más indomable y ante la actitud que él había optado los ojos color miel de la morena se abrieron como platos. En la estancia se produjo un glorioso silencio el cual solo era interrumpido por el gotereo de la lluvia que comenzaba a caer. Snape bajo delicadamente la varita y se limitó a ver el rostro de su alumna. ¿Alumna? No ya no era su alumna, era una heroína; la heroína del mundo mágico. Hermione Granger era toda una mujer tenía sus 18 años y pronto cumpliría los 19, y que mujer… Parpadeó un par de veces dando a entender que estaba un poco confuso y Hermione se limitó a acercase con cautela.

-P-profesor… Snape…-tartamudeó Hermione ya cuando había entrado a la estancia, Snape se limitó a dar un seco movimiento con la cabeza.-Ya Ron y Harry les he mandado para que hablen tanto con McGonagall y con Pomfrey para que usted pueda entrar al castillo y recibir atencion medica.

-Señorita Granger…-dijo Snape con voz más ronca de lo habitual pero en un tono pesado y nada molesto.-No tenía porque…

-Sí que sí.- le atajó la morena mientras se acercaba a un pálido Snape.-Era mi deber. No podía dejarle muriéndose frente a mis ojos, pudiera haber sido el ser humano más despreciable de la faz de la tierra pero no podía haberle dejado allí. Y para que usted sepa no es ningún ser despreciable… usted… usted…

-Gracias…-dijo Snape en voz baja interrumpiendo el discurso de Hermione. La chica se paralizó al oír la voz de su profesor y las palabras se le interrumpieron por un momento. Se limitó a observarle totalmente extrañada mientras se acercaba a él con paso firme y decidido. Se miraron a los ojos casi por una gran eternidad hasta que Hermione le hablo con voz dulce y apacible:

-Era lo único que podía hacer para con un héroe de su altura.-le sonrió. Snape no dijo nada, la chica le había llamado héroe. Parpadeo un par de veces creyendo que estaba alucinando y cuando se dio cuenta de que todo era real se limito a contestar.

-No soy ningún héroe señorita Granger… yo solo hice lo que tenía que hacer. Y créame o no nadie querrá verme después de lo ocurrido. Soy un maldito y despreciable…

-¿Mortífago?... ¿Está usted seguro de ello?- le preguntó Hermione mientras colocaba sus manos en jarras. Snape se limitó a aguantarle la mirada. Hermione se acercó a él unos pasos más y le tendió la capa de invisibilidad.-Tome, ahora debe ponérsela para llevarle al castillo. Y sin más Hermione se limitó a darle la espalda y caminar hacia la puerta. Snape le miró sorprendido ante la actitud que había tenido Hermione para con él y sin pensarlo dos veces se puso la capa invisible y le siguió. Durante el corto trayecto del túnel y el patio no cruzaron palabras. Lo único que pasaba por sus mentes eran recuerdos fugaces, y a lo lejos ambos pueden ver la silueta inconfundible de Harry Potter. Harry se encontraba recostado de la maltrecha gárgola y al verles salió rápidamente a su encuentro.

-¡Herms!-dijo totalmente contento.-Pensé que nunca llegarías.-dijo el moreno mirando a donde el percibía que Snape se encontraba bajo la capa invisible.-La señora Pomfrey me pidió que lleváramos al profesor Snape a su despacho y allí le atenderían. Creen que es lo mejor McGonagall está allí con Ron. De momento Hermione siente como algo invisible le toca el hombro, el peso se va acrecentando y la capa de invisibilidad rueda atreves del cuerpo de Snape dejando entrever que el profesor se había desmayado. A tiempo le cogieron Harry y Hermione los cuales miraron la palidez del profesor.

-¡Harry!-gritó Hermione totalmente asustada mientras sostenía por un lado al profesor. Harry palideció un momento y miró a Hermione con los ojos abiertos como platos.

-¡Por Merlín Snape si que pesa!-logró articular el moreno.-Hermione… hay que levitarlo hasta el despacho, no podemos con su peso. Hermione asintió y sacó su varita conjuró el hechizo mientras Harry ponía la capa invisible sobre el cuerpo desmayado de Snape. Entraron como alma que lleva el diablo por el vestíbulo principal y se dirigieron al viejo despacho del profesor Snape que estaba en las mazmorras. Harry abrió la puerta rápidamente dándole paso a Hermione que levitaba el cuerpo furibundo del profesor.

-¿Qué rayos?..-dijo la profesora McGonagall al ver como Harry había tirado la puerta dando un gran estruendo en la estancia.

-Profesora… es Snape… Se ha desmayado.-logró articular el moreno mientras su pecho subía y bajaba por el gran esfuerzo que habían hecho. Rápidamente Pomfrey les señaló la cama del profesor y les pidió que le dejaran allí.

-Salgan los tres del cuarto ¡AHORA!-dijo la medimaga mientras comenzaba a atender a un Snape completamente pálido.

-Pero…

-Nada de peros señorita Granger… ¡AFUERA!-dijo McGonagall empujando al trío dorado fuera de la estancia. Una vez fuera los chicos podían oír como las mujeres practicaban hechizos curativos al casi furibundo Snape. Hermione se limitó a observar a sus amigos que se habían sentado en el frío suelo de las mazmorras y sin pensarlo dos veces Hermione se limitó a acompañarles. Durante 15 minutos solo se oía el ir y venir de las mujeres dentro de la estancia y uno que otro hechizo curativo.

-¿Y ahora que aremos?-preguntó Hermione al viento mientras recostaba su cabeza a la fría pared de piedra. Ron y Harry se miraron extrañados antes de contestar:

-¿Qué aremos de qué? Hermione enfoco su vista mientras miraba de hito en hito tanto a Ron como a Harry.

-Lo que aremos con el profesor Snape. El no puede ser visto por nadie… no por ahora. Debemos… debemos encontrar un escondite para el.-dijo la morena mientras de fondo se oía un grito desgarrador. Snape había vuelto de su desmayo. Harry y Ron se miraron paulatinamente y luego el morocho de lentes hablo con voz pausada y baja:

-Se puede quedar en Hogwarts por un tiempo… creo que aquí estará seguro.

*ahora es el momento de dejar sus reviews… este momento es el más esperado para mi ya que esta es la paga que recibo por tomar estos momentos de rotunda locura y pasarlos al computador. Si creo que por lo menos un par de reviews no me vendrían mal. Agradezco todos los ya recibidos y si algo me enorgullece más es saber que mis lectores acrecientan cada día más SALUDOS!