Capitulo 3

Fin de Semana, 1era parte

Fue la señora Milton quien interrumpió los pensamientos de candy. La señora Milton iba cada día. Candy seguía sentada a la mesa de la cocina donde Terry la había dejado, y con aspecto preocupado.

Buenos días, señora -dijo la señora Milton alegremente dejando un paquete en la mesa-. Aquí están las sábanas que había que arreglar.

Candy se sobresaltó.-Oh, gracias, señora Milton… Perdone, estaba distraída pensando.

¿Le ocurre algo? -le preguntó la señora Milton sirviéndose una taza de café.

¿Tienen algo que hacer algo este fin de semana usted y su hermana?

No. ¿Dan una fiesta?

Sí, y quiero que sea... algo especial, señora Milton. Espere. Voy a buscar lápiz y papel.

Después de arreglas las cosas con la señora Milton, respecto a los preparativos de la fiesta, Candy se fue a descansar ya que ese día el ambiente no estaba muy agradable que digamos.

El miércoles por la mañana, Terry y Candy volvieron a encontrarse a la hora del desayuno.

¿Cómo va todo, Candy? -Pregunto Terry tranquilo a pesar de la discusión que habían tenido.

Está controlado.- Dijo Candy sin mirarlo y poniéndole mas atención a su tostada.

¿Necesitas que te ayude en algo? -Terry sonó sincero, y tomando un sorbo de su café, la vio fijamente.

Todo lo que tienes que hacer es estar aquí, Terry. -Mirándolo ahora, y con el seño fruncido.

Cambiando el tema, y colocándole mermelada a su tostada Terry le dijo -Aún no te he dicho quién viene aparte de Sasha.

Candy se encogió de hombros.

Llamé a Sasha y ella me lo contó. De hecho es una mina de información. Me dijo que vienen dos parejas, aunque una de ellas no está casada pero de todos modos compartirá dormitorio.

A diferencia de algunas parejas casadas que yo conozco. Bien, sigue.

Terry no le tomo atención en lo último que Candy dijo y siguió contándole como sin nada. -Sasha también me dijo que aunque no es estrictamente un fin de semana de negocios, querrán ver algunos potros y podrían estar interesados en comprarlos en la próxima venta de potros en Sidney. Dijo eso de forma muy significativa, Terry.

En otras palabras, que yo no molestara. Y también me hizo algunas sugerencias que...Que tú ignorarás, claro -terminó Terry divertido.

Por supuesto. ¡No entiendo cómo puedes aguantarla!

Ya te lo he dicho. Es muy buena en su trabajo.

Realmente tiene un complejo de superioridad. ¿Es por eso que se llevan tan bien? preguntó Candy con aspecto inocente. -Además, que sea buena en su trabajo no significa necesariamente que tenga que ser tratada como una amiga.

Bueno, la verdad es que Sasha es ambas cosas, Candy. Y desde que yo me vine a vivir a Dalkeith, para que tú pudieras seguir viviendo aquí, ella está más al corriente de lo que sucede en las cuadras y con los potros que yo. Así que vendrá casi a trabajar. -Se detuvo y miró a Candy con frialdad. -No molestes a Sasha, Puede que no te diga cosas apropiadas, pero tiene el cerebro como un ordenador en lo referente a los caballos.

Te creo, Terry. Incluso he pensado que tiene cierto aspecto de caballo... añadió con una sonrisa maliciosa. -Y en cuando a molestarla, me gustaría que me dijeras cómo hacerlo, porque me parece algo imposible de conseguir.

Se quedaron mirándose fijamente, y Candy habló al fin. -¡De acuerdo! No molestaré a Sasha... ¡mientras me sea humanamente posible!

Bien.-dijo Terry apartando su mirada de ella como si nada, Para seguir degustando su desayuno.

Hay veces, Terry Grandchester, que realmente me irritas. Y contigo y Sasha diciéndome lo que debo y no debo hacer, será un milagro si este fin de semana no se convierte en un desastre.

Y hay veces, Candy, en las que es imposible decirte nada. No me gustaría que este fin de semana fuera desastroso, así que si tienes alguna duda, dímelo ahora.

No la tengo. -Candy se cruzo de brazos con mirada retadora.

Imagino que eso se verá. -dijo él mirándola de arriba abajo, y fijándose en su aspecto vaquero y las dos coletas.-Por cierto, ¿te importaría no peinarte así este fin de semana?

Ella pestañeó. Con sorpresa-¿Por qué no?

Porque podrían acusarme de corruptor de menores.

¡Quizá lo seas!. Dijo en tono burlón.

Candy, los dos sabemos que no lo soy, ¿verdad?- sonó irónico.

La miró fijamente, ella enrojeció y sin más palabras se levanto de la mesa.

Mientras Terry la seguía con la mirada y una sonrisa en su rostro que reflejaba burla.

Por suerte para su agitado estado mental, Candy tenía mucho que hacer para calmarse y obligarse a concentrarse. Y sabía que tanto Terry como Sasha tenían sus dudas sobre su capacidad como anfitriona, por lo que quería darles una lección.

El viernes al mediodía los frutos de su labor y de la señora Milton eran evidentes. La casa estaba brillante y llena de flores. Las habitaciones de los invitados estaban impecables, sin una arruga en las camas y la despensa estaba repleta de una selección de tartas y pasteles, carnes frías, frutas y verduras y tres espléndidos patos dispuestos a ser asados para la cena del sábado por la noche.

Fue también pasado el mediodía cuando apareció el desastre en la forma de una llamada telefónica de la señora Milton.

¿Su madre? ¡Oh, lo siento, señora Milton! -dijo Candy al teléfono-. Sí, claro que lo entiendo... querrán estar con ella. Mire, si puedo hacer algo, por favor...

Ya tiene bastantes líos, señora. He estado rompiéndome la cabeza y todo lo que se me ocurre es enviarle a mi sobrina, Shirley. ¿Qué le parece? Es buena cocinera, eso se lo garantizo. Sólo hay un problema, y...

Oh, por favor, llámela. -la interrumpió Candy.- Le estaría muy agradecida, y entre las dos lo haremos todo. ¿Pero cuál es el problema?

Bueno, tendría que llevar a su hijo, Adrian.

Eso no es problema. –dijo Candy mas calmada.

Mmm. Yo no le he contado nada de Adrian, ¿verdad? Mire... si se es firme con él no hay ningún problema, pero su padre se fue cuando él tenía dos años y Shirley besa la tierra que él pisa.

No se preocupe. Yo lo controlaré. No se preocupe por su madre y dele un beso de mi parte.

Candy colgó y respiró profundamente. Entonces recordó que había olvidado preguntar cuántos años tenía el hijo de Shirley.

Tenía diez años y era pelirrojo, con grandes ojos azules y dientes de conejo. Caminaba con aspecto de fanfarrón y no contestaba cuando le hablaban. Su madre tenía el pelo rubio, apagado y de aspecto débil pero era limpia y presentable, y obviamente deseaba hacerlo todo lo mejor posible.

Bien, Shirley -dijo Candy sonriente media hora antes de que llegaran los invitados. Lo importante es que no nos entre el pánico. Todo en el buffet o se toma frío o sólo hay que calentarlo, así que esta noche no habrá problemas. Y más tarde yo vendré a echarte una mano.

Le explicó a Shirley lo que tenía que hacer y luego los llevó a ella y a su hijo a las habitaciones. Le enseñó a Adrian la televisión y le llevó incluso antiguos libros y juegos suyos.

No lee mucho. -Se disculpó su madre.- Pero es encantador que se haya molestado, señora. Adrian será un buen muchacho, ¿verdad, hijo? El la vio con ojos duros, y Candy comprendió que el niño no iba hacer tarea fácil.

Candy se encontraba en su habitación terminando de arreglarse cuando la puerta fue abierta.

Ya estas lista? Tengo que bajar con mi esposa para que los invitados sepan del amor que nos tenemos.-dijo Terry en tono irónico y con su singular sonrisa de medio lado.

Candy todo ese tiempo estuvo observándolo con seño fruncido.-la verdad aun no estoy lista y si ves tu reloj…- dijo señalando su muñeca y luego volteo su mirada al espejo,-te darás cuenta que aun es muy temprano… para empezar con el teatro de esposos enamorados.

Si es aun temprano querida pero los invitados ya han llegado, así que es mejor que te des prisa, porque de aquí no sales sino es conmigo.- y le dedico una sonrisa que derretía hasta al más frio de los hielos. Cosa que Candy percibió pero se contuvo, sabía muy bien que Terry era encantador y coqueto cuando se lo proponía y eso era algo muy peligroso para ella.

Mas tarde, a las cinco y media el salón estaba radiante con las luces, los tintineos de los vasos y la conversación.

Candy llevaba pantalones rojos, zapatos planos a juego y un jersey color crema con un precioso pañuelo rojo, verde y crema a modo de chal. Tenía el cabello suelto y estaba ligeramente sonrosada por los cumplidos que estaba recibiendo, la mayoría referentes a los recién casados. Que desde el momento en que lo vieron descendiendo por las escaleras, tomados de la mano y con una radiante sonrisa, empezaron a murmurar y a decirles palabras como que bellos se ven, la mejor pareja, entre otros cumplidos más. Sus invitados eran mayores que Candy, y las dos mujeres, del mismo aspecto que Sasha, elegantes y cerca de los treinta, con experiencia y carreras propias. Pero ese entorno era muy familiar para ella, ya que su padre le enseñó a saber estar en esas situaciones. Candy había sido la anfitriona de sus fiestas desde los dieciocho años. Y si ella tenía en esos momentos menos recursos que dos años antes, nadie lo sabría. Y menos de nadie Terry, a quien había sorprendido mirándola un par de veces con expresión alerta. Esa noche el usaba unos jeas ajustado que dejaba ver las bien formadas piernas, una botas marrones de cuero fino y una camisa blanca de cuadros marrones, que resaltaba su musculatura, lucia exquisitamente sexi, y su cabello peinado hacia atrás, pero algunos mechones venían a su frente, Candy no podía dejar de ver lo excitante que lucia esa noche y con esa peculiar sonrisa, que lo caracterizaba y es que desde que lo vio entrar a su habitación, se había dado cuenta de lo varonil y buenmozo que se veía con esa ropa. Candy de repente sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos, y mas cuando se dio cuenta que Terry la volvía a ver, pero esta ves la veía distinto, como queriendo descifrar algo en sus ojos, Pero él no podía leerle la mente, y no tenía ninguna razón para entrar en la cocina esa noche, y descubrir lo que Candy le ocultaba. Por otro lado Terry no solo veía la conducta sospechosa de Candy sino que también veía lo bella que lucia esa noche, es por ello que quiso bajar con ella agarrado de la mano para que todos vieran la maravilla de mujer que tenia, el sabia en el fondo que Candy estaba haciendo un buen trabajo como anfitriona, pero aun no iba a dar su brazo a torcer, porque todavía quedaba fin de semana para rato.

Terry, debo felicitarte.-dijo el señor Marchant, interrumpiendo los pensamientos de Terry. -tu esposa a simple vista es una magnifica mujer ha estado al pendiente de todo.-dijo el caballero mas o menos de cuarenta años de estatura alta y con acento francés.

Gracias señor Marchant mi esposa es todo lo que un hombre puede desear.-dijo Terry en un tono arrogante y alzando su copa en son de brindis mientras veía a Candy del otro lado del salón. Y esta al verlo lo único que hizo fue dedicarle una dulce sonrisa, ya que el señor Marchant la observaba, porque sino su respuesta de lejos hubiese sido otra.

Mientras sasha no perdía tiempo para molestar a Candy, acercándosele con una sonrisa de burla, le dijo. -Hola Candice, veo que estas haciendo todo lo posible por gustarle a Terry. -dijo mientras tomaba un pasapalos y lo volvía a lanzar en la charola.

La verdad sasha….-dijo viéndola de arriba abajo lo hago por mi. -y si me disculpas tengo cosas mejores que hacer. -y se marcho porque recordó la advertencia echa por Terry, así que con rabia se tuvo que quitar del lado de sasha porque sabia bien que no se iba a contener a la hora de estrellarle la charola en la cara.

Sasha con su gran sonrisa la observaba alejarse sabia perfectamente la situación de Terry con Candy por eso no perdía tiempo en molestarla cada ves que la conseguía.

A donde vas. -quiso saber Terry tomándola del brazo.

Lejos de tu querida amiguita Sasha, porque no quiero molestarla dijo en tono irónico.-soltándose del amarre de Terry.

Y ahora que hizo Sasha o que le hiciste tú. -le pregunto Terry cruzándose de brazos.

Mira Terry.-le dijo Candy serenándose, es mejor dejar esta conversación hasta aquí ya que no vamos a llegar a ningún lado, quien tenga la razón no importa porque tu siempre se la darás a Sasha, así que mejor disfruta de tu fiesta que yo me encargare de lo demás esta claro? -Y emprendió rumbo a la cocina, sin esperar una respuesta por parte de Terry.

Y Terry se quedo con seño fruncido, pensando en lo dicho por Candy.

A las seis y media, Candy sugirió que todo el mundo fuera a refrescarse antes de la cena, suspiró aliviada cuando todos subieron a su dormitorio y ella volvió a la cocina. Y esta vez encontró a Shirley con los ojos llenos de lágrimas.

¿Qué ocurre, Shirley?- Dijo Candy sorprendida.

¡Se ha ido!

¿Quién?- dijo tomándola de los brazos y preocupada.

¡Adrian! ¡Podría estar en cualquier parte ahí fuera! No es un muchacho de campo, señora.

Bueno... tranquila, Shirley. Lo encontraré. Tú sigue con el buffet. Aún tenemos una hora.- Dijo Candy viendo el reloj de su muñeca.

Candy tardó media hora en localizar a Adrian en el desván que había sobre el garaje. Y el sermón que le echó no pareció provocar en el joven ninguna reacción, a pesar de que le dijo que había asustado mucho a su madre.

Mañana podrás ir a ver los caballos. Te organizaré una vuelta en tractor, lo que quieras... y tu cena estará lista en un momento. -Le dijo al niño para que se tranquilizara, y no hiciera más travesura. Ya que si Terry se enteraba de todo sabría de ante mano que ella estaba fallando, y le estaría dando la razón a este y a la pesada de Sasha en cuando a su capacidad como anfitriona.

Después de hablar con Adrian Candy fue directo al salón.

¿Estás bien, Candy?- dijo Terry parándose de uno de los asientos de cuero fino y colocando su trago en la mesa.

Bien, Terry -dijo ella alegre,-. ¿No ha bajado nadie aún? Mirando a su alrededor.

No. ¿Has estado corriendo?- Dijo mirando bien su aspecto, y luego de un impulso que no pudo contener tomo la mano de Candy y se la beso.

Candy al sentir su contacto le dio un escalofrió desde la punta del dedo del pies hasta la cabeza, Ella se rió -No. ¿Por qué?- y quito su mano ya que después del beso, Terry le sostuvo la mano en espera de su respuesta.

Se te ve un poco agobiada. ¿Se las están arreglando bien la señora Milton y su hermana? -pregunto Terry tomando su bebida para darle un sorbo.

Todo va bien… Y la alegría que Candy tenía hace un momento desapareció.

Si pudieras tener algo de confianza en mí, sería de gran ayuda.-finalizo con el seño fruncido, y con las manos la cintura.

Muy bien, Candy. Terry la vio por un rato y salió del salón, el conocía muy bien a Candy y sabia que algo le estaba ocultado, y tarde o temprano lo iba a descubrir.

CONTINUARA…

HOLA MIS QUERIDAS LECTORAS, LES QUIERO DAR LAS GRACIAS A TODAS LAS Q ME HAN DEJADO SUS COMENTARIOS Y HAN ESTADO A POYANDO ESTA HISTORIA DESDE EL PRINCIPIO, NO SABEN LO AGRADECIDA Q ESTOY PORQ ESTA HISTORIA LE GUSTO, Y NO SE PREOCUPEN Q TRATARE DE ACTUALIZAR LO MAS PRONTO POSIBLE, Y ESTA HISTORIA SEGUIRA HASTA EL FINAL, CLARO SIEMPRE Y CUANDO USTEDES ME SIGAN ACOMPAÑANDO Y ME DEJEN SUS COMENTARIOS, ESPERO Q ESTE CAPITULO TAMBIEN ALLA SIDO DE SU AGRADO, Y ESPERO MAS COMENTARIOS POR PARTE DE USTEDES, LAS APRECIO MUCHO LES DEJO UN BESO Y UN ABRAZO A CADA UNA DE LAS Q ME SIGUEN, Y HASTA EL PROXIMO CAPITULO…