¡Hola!
Siento increíblemente la demora. En serio, me disculpo. Estaba demasiado bloqueda con esta historia, tenía ciertas ideas que no lograba unir y terminé dejando otras y usar las demás para después... xD
Por cierto, en este capítulo he metido por fin la otra parejita pendiente (ItaKonan). Espero no decepcionarlos.
No sigo más y espero que disfruten.
Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen. Son propiedad de Kishimoto-sama. Escribo esta historia con el único fin de entretener.
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Capítulo 3: "Abandono"
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"Sasuke-san… también tiene muchas cosas que quisiera compartir… pero a veces prefiere callar, es mucho más fácil no lastimar a nadie."
Esas palabras sonaban una y otra vez en su cabeza. Simple y sencillamente porque hasta en ese momento reparó en aquello ¿La prudencia y discreción de su mundo era debido a ser demasiado gentil como para procurar no dañar a los demás? Realmente era por el bien común… si muchos de sus pensamientos salieran a flote estaría en serios problemas con todo el mundo, estaba consiente de su mal carácter y sobre todo de su increíble indiferencia al mundo que le rodeaba. Pensó en la simpleza con que esa chica lo había deducido tan fácilmente; después de todo, ella parecía una experta en aquel tema psicológico. La lógica que había usado en el pintor también era bastante coherente. ¿Quién diablos se creía?
- ¡Sasuke! ¡Ha acabado la clase!- desvió la vista de la ventana un momento para ver a Naruto llamándole desde la puerta.- ¿No vendrás a comer?
Su amigo era un perfecto tonto, hace unos días le pidió que le ayudase con Sakura; sin embargo, ahí estaba él, invitándole a almorzar teniendo junto a él a la Haruno, la cual también le esperaba. Suspiró haciéndole señas de que se fueran sin él.
No estaba de humor así que prefirió mantenerse alejado por un momento. Involuntariamente le daría a Naruto una oportunidad a solas con Sakura, más le valía que no lo arruinase si quería formalizar algo con la pelirrosa alguna vez.
Luego de unos minutos, se hallaba a sí mismo caminando entre los pasillos, sin saber muy bien a donde iba, era lo de menos, tenía esa hora libre y vería hasta donde lo llevaban sus pies con voluntad propia por el momento. Ignoraba los cuchicheos de las chicas que pasaban junto a él. Muchas voces mencionaban su nombre pero no reparó en ninguna de ellas, hasta que sintió un leve tirón en su camisa, deteniéndose inmediatamente.
Se volteó indiferente hasta que vio el rostro jadeante de su futura cuñada, justo a quien quería evitar de todas las formas posibles.
- D-Disculpe.- habló suavemente.- Buenos días Sasuke-san…
Sasuke miró fijamente la mano de la Hyuga en clara protesta a su agarre insistente a su prenda, la chica lo notó soltándola con rapidez.
- Perdone mi atrevimiento, i-intenté llamarle antes pero parece que no me escuchó.- Quizá le haya confundido con los murmullos de las demás, sólo quizás.
- ¿Qué necesitas? – aún tenía entre ceja y ceja sus palabras en la galería.
- B-Bueno…- Hinata le miró sorprendida, simplemente intentó saludarlo, e inconscientemente le había tomado por la ropa para detenerlo. Ahora no tenía idea que contestar.- Etto… yo simplemente… ¿Q-quería saber si podría indicarme dónde queda la oficina de orientación? – preguntó con rapidez.
Es cierto, ella misma había hablado acerca de su traslado a la universidad, ahora buscaba su horario probablemente luego de la inscripción.
Para vergüenza de la chica, el Uchiha se limitó a señalar el salón frente a ellos, notando hasta ese momento el letrero que le identificaba como la oficina que buscaba.
- ¿Es todo? – en vez del acostumbrado sonrojo su rostro le miró con tristeza.
Internamente se vio a sí mismo sorprendido, por alguna razón su expresión le había desconcertado. No era tan predecible como pensaba, pero era lo más obvio ¿que debía esperar luego de tratarla de aquella forma?. Esa expresión le hizo pensar y replantearse una y otra vez porque actuaba así a pesar de que no le estaba acosando, no le buscaba para pedirle una cita ni su número telefónico; como las demás. Y si lo pensaba, incluso se estaba forzando a sí mismo a comportarse así, ya que la Hyuga en ningún momento provocaba aquello.
…Itachi…
Sus ojos volvieron a enfocarla luego de perderse un momento retomando su postura.
- Es… todo…- contestó observándole voltearse y comenzar a alejarse.- Gracias…
El Uchiha lentamente se perdió en el pasillo, mientras su mirada insistían en seguirle el rastro a pesar de todo. Le pareció escuchar risas unos metros más adelante en el pasillo, miró de reojo y las chicas en contexto que ni siquiera disimulaban la clara burla a la Hyuga. "Otra rechazada" escuchó claramente sin entender muy bien el significado de esas palabras. Y por poco le importaron, ahora en su mente sólo rondaba la clara vergüenza hacia Sasuke.
Bajó el rostro, había comprobado él realmente estaba enfadado con ella ¿fue tan malo aquello que había dicho el día anterior? Ciertamente sus palabras estaban fuera de lugar, no tenía ningún derecho en juzgar así a una persona que apenas conocía. No supo en qué momento se había vuelto tan imprudente y ahora lo pagaba. Le dolía por el hecho de que aún se sentía agradecida con el contrario, parece que ahora no iba a poder devolverle el favor de ninguna forma, tendría que dejar de molestarlo con sus encuentros. Simplemente bajó el rostro entrando a la oficina.
Terminó por alguna razón en la azotea del edificio, estaba completamente solo en el piso en cuestión al parecer. Recordó su impulso a voltear atrás para confirmar que la Hyuga no mantuviera aquella mirada en su nuca, claramente evitó hacerlo a toda costa. Ahora se detenía a pensar el porqué carajos le importaba todo esto y por más que recorrió las posibilidades, nada parecía encajar como respuesta a esa pregunta. Quizá... no era justo. Luego de sentir un tipo de responsabilidad estúpida por ella ahora se encontraba en este asunto, evitándola. Lo que le resultaba extraño era que tal y como ella le había dicho la noche anterior, parecía... conocerle.
Lo que aún no comprendía era que tal parece, se daba en forma mutua, como su hermano se lo dio a entender esta mañana.
Flashback
"- Es un milagro verte comer aquí.- comentó entrando a la cocina. Su hermano mayor acostumbraba a ser el primero en la oficina ordenando un café estando en ella, esta vez lo encontró en el desayunador de su casa.
Itachi apretó los labios manteniendo su vista en el periódico, se sentía demasiado cansado como para correr a atender sus responsabilidades tan de mañana. La semana había estado agitada, además de que llegó un poco tarde a su hogar, no le haría daño descansar unas horas más.
- ¿Qué tal tu cita? – preguntó sentándose frente al mayor.
- Hinata es… muy linda.- admitió sonriendo.- Parece demasiado modesta.
- ¿Modesta? - apoyó su rostro sobre su mano.- Me parece más timidez.
Itachi dejó el periódico reposando en la mesa mientras alzaba la vista. Sí, pueda ser que su hermano tuviera razón sólo que le pareció relacionar su modo introvertido de actuar a la prudencia, ya que cada vez que la halagaba ella no podía evitar esconderse en su fleco con el claro color resaltado en sus mejillas. En sí, a lo largo de la noche evitaba hablar de ella y sus pensamientos, siendo una experta en el arte de escuchar, más que nada.
- Me gusta mucho su forma de vestir, admito que tiene un gusto muy refinado.- volvió a comentar posando su mirada en su hermano quien sólo desvió la mirada asintiendo perdidamente.
Recordaba que el mayor sólo había podido verla en dos ocasiones; para su cita, que de hecho fue él quien había escogido para ella su vestimenta, observando esa dificultad para encontrar qué ponerse, dudaba enormemente que el vestido que usó en la primera reunión, igualmente fuera ella quien lo habría escogido. Sin juzgar por la ropa que acostumbraba a llevar casualmente. Pantalones de mezclilla sin gracia, que de hecho, resultaban ser algo largos ya que llegaba a arrastrarlos levemente por el suelo; sus camisetas semi holgadas, suponiendo que eran tallas más grandes que la de ella, por último las zapatillas comunes y corrientes.
En efecto, pensaba que la primera impresión es la que cuenta. Y en el caso de Sasuke la conoció con sus jeans y camisetas. Lo que le llegaba a impresionar era que resultaba ser una excelente modelo para la ropa de alta costura, su rostro era lindo y qué podía decirse de sus curvas que ella insistía en ocultar con obviedad. Sí, estaba impresionado con su belleza que ella deseaba mantener escondida de alguna forma.
- Realmente le gusta el arte.-su hermano le sacó de sus pensamientos retomando la palabra.- Me parece que pudo estudiar con anticipación las pinturas de Sai.
- No me parece estudio, más bien es un análisis al pintor que a las obras.- comentó tomando la taza que habían colocado frente a él junto al plato de omelette.
Itachi miró a su hermano y no pudo evitar esbozar una sonrisa.
- ¿Hay algo que no me has contado? – preguntó con interés.
- ¿De qué hablas? – preguntó dando el primer mordizco a su desayuno, se pasó un poco.
- Tal parece que conoces bastante bien a Hinata.- ahora su hermano tenía su completa atención.
Ahora que lo pensaba, tenía razón, de la forma en que sonaba parecía que conocía a Hinata desde mucho antes. Pero simplemente pensaba que la chica en cuestión era demasiado predecible, no veía nada compleja la situación como su Itachi la hacía ver. Se encogió de hombros sin quitar la vista de su desayuno.
- Es algo muy fácil de notar, supongo.
- ¿Y lo del pintor? – preguntó intentando atar los cabos sueltos.
- Antes de que llegaras a la galería, me estaba hablando de eso.-se limitó a responder.
Realmente no era algo que a Uchiha Itachi le molestase, el hecho de que su hermano parecía entender bastante bien a su prometida lo tenía sin cuidado. Era simple curiosidad, después de todo, Hinata no le interesaba para nada en ese sentido.
Ahora que tenía el tema en su cabeza, a su mente vino la imagen de aquella chica de cabellos azulados y de mirada acaramelada inmediatamente su sonrisa se borró perdiéndose en él mismo. Desde que habló con "ella" sobre su compromiso, le evitó por completo los días posteriores. ¿Qué debía hacer? Parece que estaba en la obligación de explicarle algunas cosas, frunció en ceño, rogaba que la situación no se pusiera difícil.
Este cambio de actitud no pasó desapercibido por Sasuke, quien se limitaba a observar la expresión de Itachi. Parecía demasiado serio respecto al tema.
- Se me hace tarde.- se puso de pie llevándose consigo la taza casi vacía de café.
No pudo evitar el pensar que realmente estaba molestando a su hermano con aquella situación. No pensaba que Hinata comenzara a importarle, e incluso suponía estarle haciendo un favor al ayudarle de alguna forma con ella. No deseaba malos entendidos, mucho menos de esta índole, peor con su hermano. ¿Tocaba ser frío con Hinata también? Perfecto. Después de todo, era algo que tenía en mente desde un inicio. Sólo era una chica más..."
Fin Flashback
Se vio al espejo acomodándose uno de los mechones detrás de su oreja. Acababa de ponerse su cómoda pijama, estaba decidida a dormirse temprano, al menos lo intentaría. Su rostro era un desastre, sus ojos nuevamente estaban rojos e hinchados sin remedio aparente.
Pasó el fin de semana abrazando su almohada mientras lloraba, definitivamente no quería salir para nada de su hogar y apenas comió. Se sentía realmente dolida, jamás en su vida se había sentido tan… utilizada y ella como tonta no pudo darse cuenta de aquello hasta que ya era tarde.
Todo comenzó bastante bien. Su relación no era nada formal y muy pocas personas sabía lo que había entre ellos; para ambos resultaba mejor así para evitar el drama en sus vidas, ahora ella ya no tenía idea de qué era lo que quería.
Ahora que retomaba visión en su reflejo, de nuevo vio el líquido cristalino que resbalaba por su mejilla, corriendo levemente el delineador negro que remarcaba sus hermosos ojos caramelo. Debía proceder a quitar su maquillaje.
Había sido un día muy duro, era consciente que estuvo mentalmente ausente todo el horario laboral. Muchas personas le preguntaron qué sucedía con ella. Ella le echaba la culpa al cansancio y estrés.
El timbre de su apartamento sonó, lo que hizo que se extrañara. Ya había anochecido, y no esperaba visitas.
A penas pudo limpiar la línea carbón sobre su rostro con un pañuelo para disimilar un poco su estado, caminó con rapidez a la entrada, abriendo la puerta, sus ojos denotaron gran sorpresa.
No sabía qué expresar en ese momento, ira, tristeza, confusión, o incluso frustración… tantas cosas a la vez que simplemente se quedó parada sin saber qué hacer.
- Buenos noches, Konan.- saludó cortésmente mientras intentaba sonreír.- ¿Puedo pasar?
Una idea inmediata se planteó en su cabeza como un golpe para obligarla a reaccionar, claro, esa era su mejor opción; evitarlo a toda costa como lo había hecho hasta ahora. Rápidamente buscó la puerta con su mano, debía dejarlo fuera antes de que la perturbara nuevamente. Intentó cerrar con rapidez pero un zapato negro y perfectamente lustrado evitaba que completara su cometido.
- Escucha, cariño.- habló intentando sonar tranquilo.- Sólo necesito hablarte.
- ¡Olvídalo! No pienso oír nada más.- Es cierto, llevaba días sin verlo. Si mal no recordaba, todo su mundo había acabado luego de una llamada por teléfono. Sus lágrimas amenazaban con salir de nuevo.
- Konan, por favor…- pidió oponiendo resistencia a la puerta, intentando no ser tan brusco.
Ya no podía hablar, el nudo en su garganta llegaba a dificultarle incluso su respiración. ¿Por qué aparecía ahora? Su voz llegaba a desestabilizarla de sobremanera, debía admitirlo… Lo necesitaba con desesperación.
Itachi inmediatamente sintió el cambio de fuerza ejercido en la puerta, ya no había nada que opusiera resistencia. Abrió la puerta con suavidad, entrando lentamente. Observó a la mujer de cuclillas abrazándose a sí misma mientras sus hombros dejaban ver los espasmos del llanto al elevarse repetidas veces. Se acercó a ella colocándose a su altura, la envolvió con sus brazos con delicadeza.
Ella sólo podía pensar en lo bien que se sentía al estar entre ellos de nuevo, aún quería sentir de cerca su cuerpo y tal vez engañarse por un momento que el contrario sentía algo por ella. Su dignidad golpeó con fuerza su cabeza repentinamente, empujándolo con fuerza, se sentía tan débil que en vez de alejarlo, su cuerpo terminó cediendo en dirección contraria terminando de caer al suelo mientras el cuerpo de Itachi siquiera se había inmutado.
- ¿Estás bien? – esta vez se limitó a verla con preocupación.
Sabía que estaría molesta con él, pero jamás imaginó encontrarla en ese estado. Continuaba llorando en silencio, algo que además de hacerlo sentir muy mal le sorprendía. En efecto, Konan nunca lloraba, o había creído por mucho tiempo. No parecía la misma mujer fuerte y madura que conocía. No sabía cómo actuar con esta nueva faceta de su amante.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó sin mirarlo a la cara, no podía evitar que su voz siguiera sonando como un chillido ahogado.
- Sólo quiero hablar.- susurró.
La chica se puso de pie evitando mirarle en todo momento, caminó rápidamente hacia el baño de visita, secando sus lágrimas. Ahora no había vuelta atrás, se suponía que no deseaba explicaciones; sin embargo, era muy difícil evitarlas cuando éstas estaban en su puerta.
- Habla.- pidió quedándose en el marco de la puerta del baño.
Itachi se puso de pie mirándola fijamente, lo que provocó que la chica desviara su rostro nuevamente. Suspiró.
- Pensé que entenderías mejor mis razones.- habló con frialdad a pesar de todo.- Konan, sabías que nuestra relación no era precisamente seria.
Se suponía que se limitaban a los encuentros casuales, cosas que sólo pasaban por las noches. No había flores, ni promesas, siquiera amor de por medio.
- ¿Pretendes seguir con nuestra relación no seria a pesar de estar comprometido? – colocó una mano en su codo en extensión, aferrándose a éste con fuerza.
Era la única razón que se le ocurría para que el Uchiha viniera a visitarla. Pero no hubo más que silencio a excepción del sonido del movimiento constante de la manecilla del viejo reloj de su madre colgado en la pared resonando en sus oídos.
- No, esas no son mis intenciones…
- ¿De qué quieres hablar entonces?
- Terminar lo que teníamos.
Eso fue demasiado cruel, pero ¿qué más debía esperar?. El maldito nudo en su garganta se hacía mucho más grande con el pasar de los segundos. La aclaración era desgarradora.
- Eso ya está hecho.- mordió su labio inferior con fuerza hasta casi hacerse daño.
- Entiendo.- se dio la vuelta abriendo nuevamente la puerta.- Aún tengo una pregunta.- giró el rostro mirándole nuevamente.- Tus lágrimas… ¿por qué lloras?
Esa pregunta la esperaba desde el momento en que le sintió dentro de la casa, pero igualmente la tomó desprevenida. . Lo sabía desde hace mucho tiempo e igualmente había querido seguir en esa relación tóxica para ella. Ahora que lo pensaba, ella tenía la culpa de su propio sufrimiento, sabía que tarde o temprano saldría lastimada.
- Me enamoré de ti.- contestó con dificultad.
- Comprendo…- le escuchó decir con sequedad, cosa que sólo empeoraba las cosas dentro de ella. Hubo unos segundo de silencio antes de continuar.- Por eso precisamente prometo no volver a molestarte.- cerró la puerta tras de sí.
Llegó nuevamente al suelo, luego de que sus piernas no pudiesen más, de repente se sentía demasiado pesada. Cubrió su rostro con rabia empapándolo nuevamente, dejar entrar al Uchiha a su apartamento y a su corazón había sido un grave error.
Subió al auto, luego de que su chofer cerrara la puerta se llevó una mano a la boca mientras su ceño se retorcía levemente. No se suponía que sentiría algo al final de todo.
La idea de unir las empresas con un matrimonio de alguna forma le convenía. Sabía que Konan comenzaba a tomarlo muy en serio, sabía que estaba enamorada desde un inicio y debía cortarlo antes de que esto creciera.
Entonces ¿por qué ahora se sentía tan miserable? No pensó que ver su rostro de esa forma le afectaría tanto, pudo reconciliarse con ella de alguna forma, con las palabras correctas, pero se sentía demasiado inútil como para controlar la situación, no tenía idea de cómo tratar a una mujer con sentimientos.
¿Qué estaba pasando con él? La idea incluso de decir definitivamente adiós le hacía sentir punzada tras punzada en el pecho. Pero ahora no tenía retorno y debía asumirlo. Era despedida de una vieja amiga, eso era todo. Estaba seguro que no sentía nada más y las punzadas no significaba una tristeza mayor ¿o sí?
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Continuará...
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¡Les agradezco sus reviews enormemente! Realmente motivan a escribir, sin mencionar los favs y follows. Gracias.
Espero para la próxima no tardarme tanto. Pero con su apoyo constante me forzaré a mí misma a hacerlo lo más rápido posible. xD
¡Quería disculparme también por los errorcíos de ortografía que tengo en capítulos anteriores! Pronto los corregiré. T.T
Sin más me despido esperando no haberlos decepcionado. Si lo hice, igualmente háganmelo saber para mejorar.
Shizu-Jyo.
