No puedo creerlo, estoy actualizando! *O*
3. Lindo
Gruñó molesto, tirando la puerta al entrar a la casa. Automáticamente, toda la familia se alzó asustada, mirándose entre sí. La madre de la casa sonrió nerviosa, aunque estaba igual de sorprendida que los demás presentes. AL no oír nada más venir desde el pasillo, se apresuró a ofrecerle más té y pastel a su hermana y a su cuñado. El señor Fujisaki carraspeó, claramente confundido, y reanudó el tema de conversación. Sin embargo, no había pasado ni medio minuto, cuando la puerta se abrió y en la sala apareció el pequeño Suguru, de no más de cinco años, con tierra en el cabello, las rodillas raspadas y los brazos cubiertos de rasguños. La madre y la tía del niño salieron corriendo en busca del botiquín de primeros auxilios. El tío Seguchi escrutó a su sobrino de pies a cabeza, deteniéndose en su expresión enfurruñada.
-¡Odio a los gatos! –exclamó el pequeño con su vocesilla chillona.
Tohma sonrió, observándolo, pensando una vez más que su primito era la cosita más linda del mundo.
