Perdonen la tardanza. Sorry!!!! Pero es que me han matado en la escuela con tanta tarea. Pero ya tomé un respiro, así que les traigo un especial 2x1 (les dejo mis dos siguientes capis); además intentaré actualizar más seguido.

Gracias a DenisseKagome (estoy de acuerdo contigo) y a Pink.Prongs x.HHr.x por sus reviews, en verdad aprecio sus comentarios.

Capítulo 3: Extranjera conocida

Los primeros rayos del sol entraban por los huecos de la maltratada ventana del cuarto de la joven huésped. Reinaba un profundo silencio con excepción de los cantos hermosos de las aves y el sonido que producía el vaivén del río cercano. La hermosa joven que dormía plácidamente entre las sábanas de la cama -a pesar de la agitación que había pasado el día anterior, sentía que todo ese ambiente era casi perfecto, era tranquilo y ...

---Despierta amiga, ya salió el sol, despierta! -gritaba Enishi mientras entraba en el cuarto. Kagome se levanta exaltada, ya que los gritos del niño la sacaron de la paz en que se encontraba sumida.- Levántate, es un nuevo día -dijo nuevamente pero ahora con un tono diferente. Susurraba en vez de gritar; al parecer se había dado cuenta que sus gritos habían ocasionado un susto a la preciada huésped.- Perdona si te asusté.-concluyó un poco avergonzado.

---No te preocupes, además tenía que levantarme, no crees? -dijo Kagome con ternura y brindando una sonrisa

---Te espero en el desayuno -dijo despidiéndose el niño

---Esta bien, voy en un minuto -le contestó la chica

---Se me olvidaba... -se voltea antes de salir de la habitación al acordarse de algo- Mi madre te dice que puedes tomar un baño, si lo deseas, antes de bajar a desayunar.

---Dile que tomaré su palabra. Gracias de nuevo Enishi.

La joven se levanta de la cama, la arregla y se dirige al baño. Preparó un rico baño de agua caliente, era el mejor relajante. Kagome pensaba en la delicia que estaba disfrutando, a pesar de que no se encontraba en su época podía disfrutar un rico baño dentro de una casa, ya que en el Sengoku cuando se bañaba tenía que hacerlo en una terma y con la expectativa de que a el monje Miroku o algún otro pervertido no le diera con espiarla. Después de un corto rato, salió del agua, envolvió la toalla alrededor de su cuerpo y se dirigió un poco avergonzada -temiendo que la vieran- hacia su temporal cuarto. Allí se topó con que le habían preparado ropa limpia sobre la cama. Así que se arregló y se dirigió a donde se encontraban los demás.

Todos se encontraban desayunando. El Sr. Shimazaki hablaba con Enishi mientras comían y Harumi se encontraba en la cocina. Kagome se dirigió hacia ellos al momento en que Harumi aparece.

---Veo que te pusistes la ropa que te preparé. Te queda perfecta.

---Si es muy bonita, gracias.

---Ven siéntate a comer -le invitó el sr. Shimazaki a Kagome, mientras Enishi se quedaba mirándola fijamente.

---Te sientes bien estando aquí, Kagome? -le pregunta Harumi mientras le servía el desayuno

---A pesar de todo...me siento muy bien.

---Por qué a pesar de todo? -pregunta Enishi inesperadamente

---Enishi!!! -responde Harumi un poco ofendida con el comentario

---No lo regañes Harumi -intervino el sr. Shimazaki- solo preguntaba. Yo te contestaré Enishi...Ella está lejos de su casa, no conoce este lugar y no le gustó la forma en que llegó aquí. No es cierto, jovencita?

---... -se quedó callada Kagome, el anciano había dado justo en el clavo

---No la molesten! Es nuestra invitada y tenemos que tratarla bien. Si? -dijo Harumi ya perdiendo la paciencia

Hubo un gran silencio en ese instante, continuaron comiendo y al finalizar el Sr. Shimazaki y Enishi se levantaron y se marcharon. Así las jóvenes se quedaron conversando en la casa.

---Quisiera pedirte disculpas a nombre de mi padre por la forma en que te trajo. Pero... mi padre me dijo que te había encontrado llorando antes de traerte. -Harumi se dirigió curiosa a Kagome

---No era nada -contesta la miko, bajando su cabeza y comenzando a jugar con sus dedos

---Yo soy también mujer, y a mi parecer no creo que haya sido nada. No me quieres confiar que te pasó?

---... -Kagome solo se limitó a suspirar

---Problemas con tus padres? O tal vez... un chico?

---No! -respondió Kagome agitada- Perdóname, pero no quiero hablar de eso. Aprecio tu preocupación, pero... Umm, hace mucho tiempo que viven aquí? -rápidamente la miko recurre al viejo escape de cambiar de tema

---Bueno...me cambiastes la conversación de golpe, pero te voy a contestar... Yo vivo aquí desde que tengo memoria. Kosure ha sido mi único hogar. Nací, crecí, y creo que también moriré aquí.

---Y como era su esposo?

---Mi esposo? Era un hombre excepcional. Era buen compañero y muy buen padre. Enishi lo adoraba, era su héroe.

---Y de qué murió? Perdón!!! Lo siento, no debí. -vuelve a meter la pata la chica

---No te preocupes. Mi esposo murió en un accidente. -intentó tranquilizar a Kagome- Una vez salió de pesca y lo alcanzó una tormenta; su barca no pudo aguantar más y se estrelló contra unas rocas. Eso fue muy duro para Enishi. -dijo Harumi con tristeza y nostalgia- Quieres preguntarme otra cosa?

---... y este lugar cómo es?

---Kosure, a decir verdad era un lugar muy tranquilo, todos vivían en paz unos con otros. Todo era una perfecta armonía.

---Era? Ya no es así?

---Lamentablemente todo cambió.

---Por qué?

---Bueno, pues por muchas razones... Creo que debo ir a conseguir algunas cosas para la comida -dijo Harumi mientras se ponía de pie.

---Ahora digo yo que me cambió la conversación de golpe- pensó Kagome intrigada

---Te quedas en tu casa. No tardo mucho, solo voy a conseguir algunas cosas. Está bien?

---Puedo ir contigo?

---Con...migo? No! Quédate aquí. Necesitas descansar. -reaccionó intranquila Harumi

---Es que no me quiero quedar sola. Además quiero conocer el lugar.

---No lo sé. Pienso que no es conveniente.

---Por qué no es conveniente?... Por favor,...sí? -preguntaba suplicante Kagome

---...no puedo tenerla encerrada, no es justo para ella. Qué hago? -pensaba nerviosa Harumi- Sabes? Ven conmigo. Creo que necesitas aire en vez de más reposo. -le dijo- Espero no equivocarme -pensó dudosa

---En serio? Gracias! -chocando sus manos, de un salto se levantó con alegría.

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---Por qué viven ustedes tan alejados de las demás personas? -preguntó Kagome mientras se dirigían al mercado de la aldea.

---Nos gusta estar más tranquilos. -contestó Harumi

---Harumi...eres tú querida? -preguntó una anciana que se acercaba poco a poco a Harumi, estaba muy maltrecha, además de que al parecer estaba ciega.

---Sí soy yo abuela Tae. -Harumi se acerca a la anciana para que ésta notara su presencia

---Oh querida...dile a Shimazaki que le agradezco mucho su ayuda. Si no hubiera sido por él, nos hubiéramos muerto de hambre.

---No se preocupe abuela Tae, se lo diré y me alegro que se encuentre bien. Bueno, hasta luego. -intentó Harumi despedirse con cortesía

---No me vas a presentar a la jovencita que te acompaña, Harumi? -Harumi se detuvo en seco ante la petición de la anciana

---Ahh, si, si, claro. Este...abuela Tae te presento a...Kagome, una...amiga de la familia.

---Hola jovencita. -saludó la anciana a Kagome

---Hola señora -respondió Kagome mientras saludaba con reverencia

---No me digas señora. Para todos soy la abuela Tae. Qué te trae por aquí?

---..., descanso. -dijo en el momento en que miraba a Harumi

---Oye, puedo tocar tu cara?

---S...si, claro. No veo por qué no.. -esa pregunta no se la esperaba, pero no queria importunar a la abuela con un desplante

---Eres muy bonita -decía la anciana mientras rozaba con sus manos toda la cara de Kagome- Tienes unos hermosos ojos color chocolate y una saludable cabellera negra. Kagome Higurashi, verdad?

---Cómo sabe todo eso? -se asombra la miko ante tal acierto

---No tengo el privilegio de la vista -respondió- pero mis manos hacen sus función y con ellas puedo ver hasta lo más profundo del corazón.

---Ahora si nos tenemos que ir abuela Tae. Ven Kagome -interrumpió Harumi tomando a Kagome de la mano

---Adiós abuela Tae, fue un gusto conocerla. -se despidió Kagome

---El mío aún más. Oye querida... - le dice la anciana a Kagome mientras se acercaba a su oído- No te sientas mal por lo que viste ayer en el Sengoku. No todo es lo que parece.

---E..en el Sen..goku? -se aturde grandemente la chica.

---Veo hasta lo más profundo del corazón, recuerdas?

---Pero... -no pudo decir ni una palabra más, ya que la anciana se encontraba alejada por el camino opuesto

---Ven Kagome, no le hagas mucho caso. Ella es un poco...desatenta -le dijo Harumi mientras se la llevaba.

---Cómo ella supo lo que ví? -pensó Kagome intrigada. Nadie además de ella, sabía lo que había visto entre Inuyasha y aquella chica, bueno, eso ella creía.

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Al acercarse a la casa, Harumi y Kagome quedaron asombradas. Bajo el umbral de la puerta había una gran cantidad de canastas de frutas, flores hermosas y otros muchos regalos interesantes. Junto a todas esas cosas se encontraba una pequeña niña; la cual al ver a las dos jóvenes llegar, se dirigió hacia ellas. Saludó a Harumi, pero al acercarse a Kagome hizo una especie de reverencia especial. Le tomó de la mano e hizo que se agachara, la niña se acercó a su cara y le dió un beso en la mejilla.

---Todo esto es para tí, la aldea te esperaba. Te queremos Ai no senshi (Guerrera de Amor) -al decir ésto se marchó, quedándose Harumi nerviosa y Kagome confundida

---Harumi? -reacciona Kagome sin voltear

---Si?

---Por qué esa niña me dijo Ai no senshi?

---Creo que está sospechando algo -pensó Harumi- Kagome, creo que deberás hacerle esa pregunta a mi padre.

---Está bien. Pero...quiero que le regresen toda esta comida a la aldea, yo no me puedo quedar con esto mientras ellos no tienen nada.

---Esta bien, mandaré a alguien para que lo regrese. Eres muy considerada.

Al esperar por un tiempo, hasta que cayó la noche al sr. Shimazaki; Kagome se dirigió a su temporal habitación, que ahora se encontraba cubierta por el resto de los regalos que Harumi no pudo entregar y se recostó a descansar un poco. No hizo mas que cerrar sus ojos y la imagen que se clavó en su mente, fue nada mas y nada menos que la de su amada desdicha, Inuyasha, y cómo ese terrible momento en el bosque la había conducido a un lugar que no conocía, pero que no estaba segura de que ese pensar fuera compartido por la aldea, ya que no cabía duda de que todos allí conocían o pretendían conocerla.

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---Padre, que bueno que llegastes. No sabes lo que sucedió. -Harumi muy exaltada se acerca a su progenitor

---Sabemos lo que pasa. -dijo el sr. Shimazaki, refiriéndose también a Enishi que se encontraba junto a él- El rumor de que una joven extranjera arribó a la aldea, llegó hasta nuestros oídos.

---Pues deberías hablar con ella. No es justo que le ocultemos la verdad de su llegada.

---Abuelo, sabes que ella tiene razón -añadió Enishi preocupado

---Entonces estás preparado para revelarle todo sobre nosotros? -dijo el anciano

---Sí, lo estoy. Ella no merece que le ocultemos las cosas, además, sabes que ella debe saberlo, y mientras más pronto mejor.

---Muy bien, y cuándo se lo dirán? -interrumpió Harumi

---Mañana la llevaremos al templo -respondió el anciano con un dejo de misterio en el aire.

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---Ya toda la verdad será dicha..."El velo de oscuridad que cubre este lugar será quitado para dar paso a la luz" -pensaba una extraña silueta que se encontraba sentada fuera de la puerta de la habitación de Kagome que daba al jardín, mientras lanzaba suspiros al aire a la vez que su mirada se dirigía a las estrellas- También...mi destino será trazado. Si ella supiera. -decía mientras frotaba la sortija que llevaba en su dedo.

---Umm -murmuraba Kagome mientras daba vueltas en la cama intentando dormir- Qué me pasa? No puedo dormir, ...Inuyasha. -después de dejarse vencer por el insomnio, a su mente regresa la imagen de su amado de orbes doradas, tenía que admitir que hiciera lo que hiciera no podía sacarlo de su mente y menos aún de su corazón- Tal vez un poco de aire fresco me caería bien. -diciendo esto se levantó de la cama y se dirigió a la puerta del jardín. Cuando abre la puerta y sale, se encuentra con la presencia de esta extraña figura, a la cual la oscuridad de la noche no le permitía revelar su faz.- Qué? -reacciona Kagome en el momento en el que el sombrío personaje la mira fijamente a los ojos asustado; sus miradas se encuentran; la joven busca en sus ojos la razón de su presencia- Quién eres? -reaccionó nuevamente intentando obtener una respuesta. La criatura no da ninguna señal de pretender contestar, solo sale huyendo perdiéndose así entre la noche- Espera!!! -grita Kagome para poder detenerlo, pero no lo logró- Uff! -suspira en el instante en que su atención es desviada a un brillante objeto que se encuentra tirado en el piso.

Kagome se agacha para recoger el objeto. Al tomarlo entre sus manos se pudo percatar que era nada más y nada menos que una lustrosa sortija. Poseía un refulgente color plateado, además, tenía una gran piedra azul incrustada en medio de otra placa de piedra color púrpura que sorprendentemente comenzó a emitir un resplandor en el momento en que la joven lo había tomado entre sus dedos. Pero al observar detenidamente la piedra azul, pudo ver algo semejante al agua moviéndose dentro de la misma. Kagome ni tan siquiera pudo asegurar si había escuchado el sonido de las aguas que al parecer allí se encontraban.

---Pero...quién será el dueño de ésta sortija? Por qué huyó? Aunque...esos ojos...los he visto.

Continuará...