Hola! Espero no haberme tardado mucho en actualizar, ya les traje un nuevo capitulo, espero que les guste.
Fatii-Cullen-Malfoy.
P.D.
Mil gracias por sus reviews.
Harry Pov.
Salí de la habitación de Hermione, estaba muy cansado, tenía un fuerte dolor de cabeza y lo último que faltaba era una pequeña discusión que precisamente encontré cuando salí, y como era de esperarse era entre mi suegra y Malfoy.
—Draco querido, ven a cenar con nosotros.
—Muchas gracias señora Weasley, pero le dije a mi madre que llegaría temprano a su casa.
—Sabes que mamá, si Malfoy le ha dicho a su madre que llegara temprano hay que dejarlo que cumpla, no hay que dejar que se preocupe por el. —Como siempre, Ron tratando de deshacerse de Malfoy.
—Oh bien. —Dijo Fred.
—Podrías ir a nuestra casa—Siguió George.
—Y de ahí le envías un mensaje a tu madre y así no se preocuparía. —Terminaron los dos al mismo tiempo.
El simplemente rio y con un suspiro dejo que mi suegra lo tomara de un brazo y se lo llevo junto con sus hijos, sonreí ante la imagen, perecía que a los Weasley excepto Ron, les hacia mucho bien ver a Draco, sentí que alguien me tomaba de la mano, voltee y vi a mi hermosa esposa, con sus lindos ojos marrones y su deslumbrante cabello rojo fuego.
— ¿Vamos a cenar con mi familia?
—No creo que tengamos alternativa, si no vamos con ellos es muy probable que tu madre se enoje con migo.
—Mmm… eso lo veo muy difícil, ella te adora, pero para prevenir hay que ir.
Caminamos de tras su familia en silencio, pero algo dentro de mi me decía que algo no andaba para nada bien, ya habían pasado cuatro días desde el ultimo ataque de Voldemort y de nuevo todo estaba tranquilo y para mi eso no era normal.
Narradora.
Lejos de toda civilización, tanto mágica como muggle, en medio de un obscuro bosque se encontraba una casa grande y tenebrosa, cualquier mago que sabia de ella, la conocía como la mansión más antigua de los Malfoy, pero para unos cuantos, conocidos como mortífagos, sabían que ese era el escondite de su amo, Lord Voldemort.
Dentro de esa obscura casa, en una de las habitaciones, frente a la chimenea, había un sillón de color verde obscuro, sentado en ese sillón se encontraba Lord Tenebroso y a su alrededor estaban parados tres de sus mas leales mortífagos.
—Mi señor, le aseguro que atraparemos a la Orden del Fénix.
—Cállate Malfoy— Dijo su amo levantándose bruscamente de su asiento. —Tu hijo me ha causado muchos problemas, jamás has podido controlarlo, el es un problema muy grande y quiero que ese problema sea eliminado, no me importa como, solo me importa que sea lo mas rápido posible.
—Pero mi señor, es mi hijo y…
— ¡NO ME IMPORTA! —Grito Voldemort, camino por el salón y dijo. —Veamos si entiendes Lucius, tu hijo paga por todos los problemas causados o tendrás que pagarlos tú, ¿Comprendes? — El simplemente se limito a asentir mientras su amo continuaba. —Ahora, tengo entendido que Narcissa y Draco yo no están en tu casa, así que, ¿Alguna idea de en donde están?
—No señor, ellos simplemente desaparecieron.
—Amo—Hablo Bellatrix. —Creo saber en donde están mi hermana y mi sobrino— Los tres hombres voltearon a verla y ella continuo hablando. —Mi hermana tiene una casa del otro lado del bosque, el único problema es que únicamente alguien que tenga sangre Black puede encontrarla.
La habitación se quedo en un peligroso y desesperante silencio, Voldemort miro a Bellatrix y le dijo.
—Entonces Bella, queda bajo tu responsabilidad traer a Narcissa, no creo que Draco vuelva a esa casa, no con una sangre sucia, y Severus, quiero que busques a Draco, eres su padrino y la persona en la que mas confía, así que te dirá sus planes.
—Entendido mi señor.
Los tres mortífagos salieron de la casa, Lucius salió de la casa de sus antepasados, temiendo por su hijo y por su esposa, Bellatrix salió en busca de la casa de su hermana y la traería a su señor, costara lo que costara, mientras Snape fue a ver a su ahijado.
Draco pov.
La cena que había preparado la señora Weasley había sido exquisita, las bromas que hacían los gemelos eran muy entretenidas, y mi relación con todos los Weasley había mejorado drásticamente, excepto con Ronald Weasley, ya que el seguía desconfiando de mi, su odio, rencor y desprecio había crecido desde que Hermione me prefirió a mi en su lugar, y ahora que ella no recuerda nada es una excelente oportunidad para conquistarla.
— ¿Te sientes bien querido?
Dijo la señora Weasley al notar que me había puesto completamente serio, a lo que yo respondí.
—Si gracias, solo estoy un poco cansado.
—Sera mejor que descanses, fue un día muy cansado.
Me dijo mientras sonreía de una forma maternal, me despedí de todos y Potter me acompaño a la puerta, caminamos en silencio hasta llegar a ella, cuando estaba por desaparecer el me dijo con tono serio.
—Malfoy, mañana no visites a Hermione.
— ¿Porque no?
—Bueno pues ella no sabe nada de ti, no sabe que ocurrió en los últimos once años, ni que tuvo algo que ver contigo, lo único que recuerda son los primeros tres años en el colegio.
— ¿Cuánto tiempo debo esperar para poder verla?
—No lo se, pero tranquilo, pronto saldrá del hospital, de cualquier manera yo te aviso cuando este mejo.
La idea de no ver a Hermione me molestaba, ella era la razón por la que me llevaba bien con los Potter y los Weasley, era la razón de mi vida, de que aun respirara, si llegara a perderla, esconderme de los mortífagos ya no tendría ningún objetivo.
Me gire sin decirle ni una sola palabra desaparecí y reaparecí frente la casa de mi madre, las luces ya estaban apagadas, por lo que deduje que ya estaba dormida, camine por el obscuro jardín hasta llegar a la puerta, entre a la puerta, esta muy agotado, no había tenido el modelo de día que esperaba, pero ya que mas daba, por dentro la casa estaba completamente obscura y silenciosa, las luces que acostumbraban quedar encendidas no estaban y los elfos domésticos no habían aparecido para recoger mis cosas, la obscuridad y el silencio total comenzaron a ponerme nervioso, saque mi varita y susurre "lumos" de mi varita salió una pequeña luz, al parecer la primera parte de la casa estaba en orden, pero aun no me sentía tranquilo, así que volví a murmurar "lumos máxima" y entonces vi, toda la casa estaba completamente destruida, sillas y mesas tiradas, cuadros de fotos tirados y rotos, mi mente y corazón estaban a mil por hora, instintivamente corrí a la habitación de mi madre, con la esperanza de verla dormida, subí las escaleras corriendo, corrí a su habitación y entre, pero para mi mala suerte y desagradable sorpresa ella no estaba, busque por toda la casa, pero ella no estaba, me fui a mi habitación preocupado por ella, cuando escucho ruido en la planta baja de la casa, tome mi varita y baje sigilosamente, podía escuchar pasos fuertes y sin preocupación de ser escuchados, cuando llegue al final de las escaleras escuche la voz que menos quería escuchar en ese momento.
— ¿Cómo esta querido sobrino?
Gire bruscamente, y la vi, parada frente a mi, con su penetrante mirada macabra en su rostro, llevaba una túnica negra larga y la manga le quedaba hasta los codos, por lo que podía ver sin ningún problema la marca tenebrosa, la misma que yo llevaba en mi brazo, camino despacio hacia mi y yo retrocedí, entonces ella lanzó su hechizo preferido.
—Avada Kadavra.
En cuanto escuche la primera palabra me moví lejos de su alcance, debía salir de ahí corrí a la puerta pero estaba bloqueada por otro mortífago que reconocí como Antonin Dolohov, lo que significaba que el hechizo de protección en la casa se había roto y ahora cualquiera podía entrar, incluyéndolo a el, al amo de toda maldad.
Corrí a la cocina mientras escuchaba la estruendosa risa de mi diabólica tía, no tenia otra cosa que hacer mas que desaparecer, y así lo hice, aparecí frente un edificio muggle, en ese edificio tenia un departamento, lo tenia por si Hermione decidía quedarse con migo, nadie sabia de ese lugar, únicamente mi padrino, mi ex novia pero mejor amiga Pansy Parkinson y mi mejor amigo Blaise Zabini.
Entre al edificio, al frente había una pequeña recepción, ahí estaba, como siempre una recepcionista rubia, de ojos verdes, con los labios de un intenso y exagerado rojo, ella colgó el teléfono en cuanto me vio entrar, me miro sorprendida, se levantó de su asiento, y me sonrió.
—Señor Malfoy, hace meses que no lo veía por acá.
La mire y le sonreí, exacto habían pasado meses desde mi ultima visita a ni departamento, y ella solo me había visto una vez, ¿como es posible que aun me recuerde?, camine al elevador, pero ahora con el pensamiento de mi amada Hermione rondando por mi mente, con el temor de que algo le pasara a mi madre en mi corazón y con el miedo de que alguien me espere en mi departamento. El elevador se abrió en el ultimo piso, solo había tres puertas en el pasillo, la ultima puerta era mi nuevo y al parecer mi definitivo lugar para vivir, camine a la puerta, pero cuando estaba por abrir la puerta, me di cuenta de que estaba abierta, saque cuidadosamente mi varita de mi túnica, abrí lentamente la puerta, todo estaba obscuro y silencioso, igual que en la casa de mi madre, fui encendiendo poco a poco cada lámpara, hasta tener ya todo el departamento iluminado, sin embargo no había nadie, hasta que de repente escuche ruido en el baño, la puerta se abrió y pude ver a un hombre de cabello largo y grasiento, estaba vestido con una túnica negra, y me miraba como sus penetrantes ojos, como si esperaba que yo hablara primero. Y así lo hice,
—Snape, ¿Qué haces aquí?
—Linda forma de saludar a tu padrino, guarda la varita chico, no la necesitaras.
¿Que les pareció el capitulo?, si lo se un poco corto, pero si me dejan mas reviews prometo que el próximo será mas largo, ya saben, dejen criticas, palabras de aliento, ideas o cualquier cosa, no les cuesta nada, solo dos o tres minutitos.
Hasta el próximo capitulo.
Besos.
Fatii-Cullen-Malfoy.
