Capítulo II

El sol golpeó con insistencia los pálidos párpados que se abrieron llenos de sueño y brillando en molestia; era tan temprano ¿Qué hacían sus cortinas corridas si él casi nunca dejaba entrar a su pieza la luz del sol?

Poco a poco su cuerpo fue tomando consciencia del entorno, unos brazos fuertes contra su pecho, abrazándolo con posesión. Un aliento tibio, olor a cerveza e hidromiel, chocando contra su nuca, erizando sus cabellos.

¡Rayos! Todas las imágenes del día anterior se arremolinaron en su cabeza con desesperación, causando un mareo y algo de jaqueca, olvidada pronto por el miedo.

-No, no, no, no, no… -susurró intentando soltarse del fuerte agarre del rubio, maldiciendo su delgado cuerpo. Por primera vez en la vida habría cambiado toda su amada magia por músculos que lo sacaran de ese aprieto sin despertar a Thor.

Eso estaba mal, no es que no hubieran dormido juntos antes, pero esta vez era diferente ¡eran los besos!... Esos besos… la forma en que el mayor se apoderó de su boca una, otra y otra vez y la manera que él mismo correspondió envalentado por el enojo de la pelea, todo aquello no fue de hermanos.

Decidió liberarse de eso de una vez, no podía aguantar más en ese lugar; el calor de Thor lo estaba asfixiando, desesperando, sentía que no respiraba.

O quizá fueron los recuerdos.

Se removió como cuncuna hasta que se soltó de esos brazos y miró asustado los ojos azules que comenzaban a abrirse con pereza.

-Loki… tan temprano…

-Hermano… yo… debo irme… clases… tengo clases -prácticamente arrancó como un cobarde del lugar, atravesando la puerta de la habitación del rubio y corriendo a sus aposentos, tirándose a la cama y cubriéndose la cabeza con una almohada –no, no, no, no, no, no, no, no… es mentira… mentira, mentira, mentira, mentira… -se sentía un idiota, una niña desconsolada, una princesita débil y llorona, despojada de su "honor".

¿Clases? El experto en mentiras se había vuelto un novato por la desesperación.

¿Y su lengua de plata dónde había quedado? Esa mordaz, inteligente, elocuente, aquella que siempre sabía que decir… al parecer la noche anterior la desgastó con el roce y la saliva ajena.

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Thor sonreía como si hubiera ganado una importante guerra, nada podía parecerle más bello y brillante como ese día. Cada segundo acariciaba sus labios y soltaba una risita boba pensando en su hermano y en la forma en que se había adueñado de esa boca. Había besado antes, pero nunca se había sentido así.

Llegó a desayunar y le molestó que Loki no apareciera a comer con la familia, luego recordó las clases… pero… ¿Clases de qué?

-¿Madre? –preguntó –¿sigues haciéndole clases a mi hermano?

-No, desde los diez.

-Y… ¿Tiene un nuevo tutor?

-No, él estudia de forma autodidacta –el gesto de Thor de pronto fue tan sombrío que Frigga se asustó –cielo… ¿Algún problema con tu hermano?

Ni siquiera se detuvo a contestar, corrió a la habitación de Loki y de forma demandante golpeó la puerta.

-¡Sé que estás ahí! ¡Ábreme! –la rabia y la molestia comenzaron a apoderarse de él ¿Cómo su hermano podía evitarlo luego del amor que se profesaron en la noche?

Segundos en silencio, sólo se escuchaban los golpes y exigencias de Thor, cada vez más enojado, cada vez más decidido. Comenzó a azotar la puerta con el hombro, intentando derribar la potente madera y un chillido agudo se escuchó de su interior, pasos apresurados y luego el rostro, apenas asomado de Loki.

-Ya estoy aquí, deja de molestar y de atropellar mi puerta… ¿Qué quieres?

-¿Por qué no bajaste a desayunar?

-No me apetecía…

-¡Mientes! –dio otra tacleada a la puerta y Loki cayó de espaldas cinco pasos más atrás mientras veía asustado a Thor, esa intimidación se estaba volviendo una irritante costumbre.

-¡Tranquilízate! –la puerta se azotó detrás del rubio y el moreno pasó saliva, de repente sintiendo la boca demasiado seca.

-¡¿Cómo quieres que me tranquilice si me estás evitando?!

-Hermano… lo que hicimos anoche no es correcto… ¡Compartimos la misma sangre!

-No me molesta… ¡los Vanir comparten relaciones entre miembros de sus familias!

-Hermano, esos son los Vanir, entre los Aesir está completamente prohibido el incesto… ¡Hasta el nombre es despreciable! Incesto… suena desde un principio a algo enfermo.

El rubio se arrodilló frente a él y acarició su cabello, mirando fijamente los ojos verdes, lo tomó con firmeza de la nuca y lo obligó a quedar de frente a su rostro. Loki sentía que se derretía entre esos dedos bruscos, con toda la fuerza de voluntad que le quedaba desvió la vista, pero simplemente fue en vano, la otra mano del guerrero lo detuvo de la barbilla y sin pensarlo más lo beso lento, igual como se habían besado en la noche anterior.

-Hermano… -el moreno intentó alejarse, pero ambas manos lo soltaron para luego volver a atraerlo a él por la cintura y besarlo una y otra vez –el castigo es el destierro… incluso la muerte… -el hechicero intentaba razonar entre caricia y caricia, pero cada palabra era acallada por la lengua húmeda del otro–además aún soy un niño…

-Te estás volviendo un jovencito, hay doncellas que a tu edad ya están casadas y son madres.

-Thor… no es bueno… enfrentaremos la furia de padre si nos descubren y sabes que es muy sabio, pero puede llegar a rozar la crueldad con sus castigos.

-Hermano... no me importa lo que digas… yo conseguiré tu corazón, encontraré la forma…

-Mi corazón ya lo tienes, pero mi convicción está junto a las reglas, por lo menos a las reglas que significan la muerte si sin rotas… mi respuesta seguirá siendo no…

Thor miró esos labios rojos y húmedos por sus anteriores arremetidas y se acercó para apenas rozarlo, luego se levantó del piso y con una sonrisa satisfecha, caminó de forma enigmática y en el último momento se volteó a verlo.

-Encontraré la manera de convencerte –le dio un guiño y se fue, Loki se quedó mirando fijo la puerta de salida pensando en lo arrogante, idiota y terco que era su hermano. Se llevó dos dedos a sus labios y suspiró.

-Sé que lo lograrás…

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No era extraño ver a Loki con un libro frente a la nariz mientras caminaba, no importaba si era por los jardines o el palacio, siempre leía, nadie se explicaba la elegancia con qué esquivaba absolutamente todo lo que estaba al frente de él, y es que nunca había confesado a alguien que usaba varios hechizos que "aumentaban" sus instintos y le ayudaban a no chocar contra nada, así algo dentro de él le gritaba el peligro y luego sólo sorteaba cada obstáculo como si fuera una danza.

Le gustaba alardear de sus movimientos fluidos por lo que no hacía nada por parecer menos presuntuoso al realizarlos; dentro de todo él seguía siendo un príncipe y eso le daba cabida a presumir, aunque los demás detestaban esa actitud.

Estas dotes de escapista ante una situación de peligro se hicieron imprescindibles para huir de su hermano.

Con la misma elegancia que evitaba un pilar de mármol recubierto en oro, desaparecía ante los ojos del rubio sin que este pudiera encontrarlo, pero Thor era especialista en ser terco y estaba realmente empeñado en conquistarlo y convencerlo de ir contra las leyes.

Finalmente decidió descansar de su recorrido incesante por el palacio, no podía regresar a su habitación pues su cazador aparecía constantemente ahí y en la biblioteca… lástima… eran sus dos lugares favoritos.

Miró el manzano más frondoso de palacio y creyó que escalar sus ramas y dejarse ocultar sería la treta más factible contra el escrutinio de su hermano. Cargaba un libro, pastelillos y agua suficiente como para no tener que moverse por un largo rato, por lo menos hasta que las sombras aparecieran y ocultaran su silueta deslizándose por la noche.

Lo subió y se acomodó.

Abrió el libro donde un pedazo de cuero con incrustaciones de plata marcaba la página y con los ojos repasó cada palabra más de una vez… era imposible siquiera leer… su mente no dejaba de pensar en Thor, en sus brazos fuertes y labios demandantes, en la manera como se sentía amado y creyó que sólo un minuto no le haría mal, se permitiría fantasear aunque no estuviera dispuesto a convertirse en el amante incestuoso que el rubio buscaba.

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Cuando las ramas crujieron y lo obligaron a abrir los ojos fue el momento en el que realmente se concientizó de que se había quedado dormido sobre el árbol. Se refregó la cara con pereza y ahogó un bostezó en la palma de su mano y luego intentó enfocar, aunque no fue realmente fácil.

Por fin se dio cuenta que unos ojos femeninos lo observaban con sorpresa.

"Sif" pensó cuando su cerebro estuvo dispuesto a procesar las cosas.

Luego de eso se formó un incómodo silencio.

Ninguno de los dos había intercambiado palabras más que por fría cordialidad, ni siquiera se quedaron alguna vez a solas entre ellos y ahora no se atrevían a retirarse por miedo de iniciar una guerra más profunda que la indiferencia.

Además Sif sabía que Loki seguía siendo un príncipe y marcharse sin escusa podía ser una afrenta.

Desviaron la mirada unos incómodos y silenciosos segundos y finalmente fue la guerrera quién decidió romper el hielo ya que era conocida la "increíble habilidad social" del moreno. Si se decían un par de cosas rápido ambos saldrían lo antes posibles del aprieto y ella podría marcharse por fin, pero si lo dejaba en las manos de él podrían llevarse la vida en silencio.

-Thor estaba buscándote… -al escuchar el nombre de su hermano se le erizó cada bello de su cuerpo e impulsado por el miedo de ser encontrado prácticamente le gritó al rostro "¡No le digas dónde estoy!". Sif podría haberse sentido insultada, pero los ojos suplicantes de Loki le dijeron que no fue intencional.

Él no suplicaba.

Se removió un poco incómoda, tanto por los ojos del príncipe, como por la fuerza que estaba haciendo para afirmarse sólo con los brazos en la rama, él consiguió notarlo y se corrió a un lado, en silencio. Ella agradeció con la cabeza y no tuvo más remedio que compartir el espacio con el chico.

-¿Deseas… que te deje sola? –murmuró apenas audible Loki y ella se sorprendió de la suavidad con que se expresaba, de pronto lo sintió tan andrógeno y femenino que le molestó que estuviera a su lado, como recordándole todo lo que ella no era.

Claro que sólo fue un segundo.

Su vista viajó al gesto asustado que tenía el chico y pareció recordar cuando este apenas era un mocoso colgado de la camisa de Thor, intentando jugar con ellos y llorando por sentirse rechazado.

-No –contestó por fin –pero si vamos a quedarnos en este lugar tendremos que conversar… no estoy acostumbrada a los silencios, especialmente con Volstagg y Fandral en el grupo -el menor sonrió levemente y asintió.

-Quizá deberías encontrar algo de consuelo en la biblioteca… siempre hay un silencio agradable… -no había ni una pizca de malas intenciones, veneno o ironía en su tono y ella supo que no estaba insultando su capacidad mental como muchas veces lo había escuchado hacerlo.

-¿Hay libros de guerra?

-Te sorprendería la cantidad… lo difícil es encontrar historias de paz…

La muchacha miró un poco al chico y luego desvió sus ojos a la vista panorámica del jardín real.

-¿Vienes por aquí seguido?

-No –contestó –pero como dijiste mi hermano me está buscando y es terco como él sólo… aquí es tranquilo y corre una brisa agradable… no se me da bien tolerar el calor ¿Y tú?

-Tampoco… sólo necesitaba un poco de soledad esta vez, las cosas con mis amigos no andan muy bien…

-¿En serio? Es un poco extraño viniendo de los cinco que siempre andan en bloque ¿se despegan para dormir? creí que no se separaban jamás.

-Es serio –siseó Sif y luego se relajó –problemas de faldas… -suspiró –jamás entenderé cómo hombres, valientes, aguerridos, hermanos de batallas, son capaz de dejarse engatusar por unas piernas bonitas.

-Supongo entonces que no caigo en esa descripción…

-Te creo muy intelectual como para preocuparte de mujeres y un experto malicioso como para dejarte engañar por unos ojos verdes… -si hubieran sido reales amigos ella habría agregado un "además tus ojos son más lindos" porque de cerca daban la impresión de que un profundo bosque vivía en ellos.

Pero no eran amigos así que prefirió callar.

-Wow Lady Sif… y yo pensé que no te caía bien…

-Estuve a punto de llamarte mentiroso…

-No negaré lo que soy… el problema es que nadie entiende bien las mentiras… mentir es todo un arte… todos piensan que mi magia y mis palabras sólo son trucos cobardes, pero nadie se da cuenta de el potencial que ser inteligente te da…

-No creo que estés en lo cierto.

-Claro, porque tú eres guerrera, pero han habidos batallas ganadas más con ingenio que por la fuerza bruta… hay una historia Midgardiana … a ver, deja que recuerdo cómo iba –se quedó un segundo en silencio y asintió luego de haber ordenado las palabras en su cabeza –había una vez una ciudad grande y amurallada llamada Troya, el rey Príamo dirigía con tranquilidad y benevolencia. Él tenía dos hijos: Paris conocido por su belleza y Héctor, conocido por ser un gran guerrero.

-Me cayó bien ese Héctor.

-Ey ¿Quieres que te cuente la historia?

-Perdón, sigue.

-Bien… un día, Paris viajaba por Esparta, la gran metrópolis guerrera de Grecia, y conoció a Helena, la mujer más bella que había visto en su vida… su corazón quedó prendado de inmediato y decidió raptarla esa noche… el gran problema fue que la dama era la esposa del Rey Menelao, señor de la ciudad, el cual, cuando se enteró de la afrenta, incitó a toda Grecia, que eran ciudades estados, o sea cada una dirigida por su propio Rey, a levantar armas contra los troyanos. Ambos ejércitos eran increíbles en el arte de la guerra por lo que el enfrentamiento duró diez años, que para un midgardiano en un sexto de su vida… no había forma de terminar eso… fue cuando Ulises, uno de los reyes griegos, se le ocurrió una idea… algo ingenioso, estratégico y muy, muy "tramposo"… crearon un gran caballo, del porte de un edificio, todo hecho de madera y con ruedas para poder ser trasladado, esta figura tenía una escotilla y metieron una buena parte de sus hombre en el interior y la otra parte tomó los barcos y fingió una retirada, luego dejaron la estatua abandonada en la orilla del mar como ofrendas a los dioses para poder volver bien a su hogar después de tantos años… o por lo menos hicieron que sus enemigos creyeran eso… los troyanos no cabían en ellos del júbilo… se dejaron convencer por un espía griego para que entraran al caballo a su ciudad amurallada y luego celebraron con euforia… mucha comida y bebida… los griegos con paciencia y un plan esperaron hasta la noche… finalmente bajaron, atacaron y se hicieron de la ciudad gracias a un plan astuto, mentiroso y traicionero… ¿Pero era realmente traición? Eso te demuestra que no se soluciona todo con fuerza… también hay que usar el cerebro. Eso es lo que yo hago.

-Nunca lo había pensado así…

-Eso es porque me detestas tanto como me detesta el resto de Asgard, es imposible no compararme con mi hermano… hasta la servidumbre habla a mis espaldas… o no, no pongas esa cara, no puedo creer aún que piensen que no los escucho –la chica estaba ciertamente incómoda con el tema , siempre eran precavidos al hablar de él, aunque, claro, era un tema recurrente.

-A mi defensa puedo decir me cortaste mi pelo rubio y largo y luego lo mezclaste con los negros de los duendes…

-Te hice un favor –susurró mirándola –te ves mucho más feroz con el cabello oscuro y no como una débil doncella… además te ves más atractiva.

Los colores de la guerrera abordaron su rostro e intentó decir un par de cosas, pero finalmente salieron tartamudeos incompletos y sílabas sin sentido. Loki negó suave y le sonrió.

-De nada…

Miraron como poco a poco el sol se ocultaba y se quedaron uno en compañía del otro, sintiendo que de pronto el silencio era más liviano y respirable.

-Creo que tu hermano está enamorado –el hilo de voz con tono dolido en las palabras de Sif le indicó la ineludible verdad que Loki ya entreveía "ella gusta de Thor".

-¿Sí?

-Tú quizá no sabes, pero él peleó con Fandral por una sirvienta, la única vez que habían peleado fue por defenderte a ti.

-Wow –murmuró sin mucho interés, sabiendo más o menos a dónde iba la conversación.

-Quizá quiera un consejo tuyo y por eso te busca.

-Quizá…

El silencio volvió a instaurarse entre ellos mientras el fresco de la noche comenzaba a alcanzar su guarida arbórea. Ambos bajaron y una vez en el suelo caminaron al interior. Cuando se iban a despedir ella lo detuvo por la muñeca.

-Loki… tú… ¿Piensas que Thor me encuentre bonita? –los dedos de la morena eran fuertes y comenzaban a marcar de rojo la piel pálida. Aún así este no intentó soltarse.

La miró un segundo y vio en sus ojos habían una muda súplica… podía adivinarla… lo pensó… sería tan fácil destruirle el corazón y vengarse por todas las palabras llenas de ponzoña que siempre le dedicaba. Pero al verla ahí, tan ínfima, tan delicada, como si la respuesta la fuera a romper, no podía, ni siquiera él podría ser tan cruel.

Se paró frente a ella y asintió.

-Yo creo que sí… pero eso no significa que él sienta algo por ti.

-Gracias por ser sincero.

-Alguna vez debo serlo –la chica rió y se dispuso a marchar cuando escuchó la voz del chico llamándola por su nombre.

-Sif –los ojos castaños lo miraron con curiosidad –eres agradable cuando no te rodeas por ese grupo de descerebrados, cuando recuerdes que a diferencia de ellos que se dejan seducir por sirvientas, tú tienes cerebro, pasa por la biblioteca… -la chica se sorprendió pero asintió –y recuerda que los libros no son para tirarlos, no me obligues a teñir a los nobles asgardianos nuevamente de colores… –ella soltó una risotada, muy poco digna de una dama, y luego se marchó del lugar.

Loki decidió que debía hacer lo mismo.

Cuando llegó a su habitación encontró a Thor durmiendo tranquilamente sobre su cama.

Ese idiota, en vez de haber ido a hacer las paces con sus amigotes, se quedó toda la tarde esperándolo… es que ni siquiera su poder de escondite y evasiva era suficiente contra la obstinación de esa cabeza rubia.

Chasqueó la lengua en disgusto y se acercó para comenzar a moverlo.

-Anda, hermano, regresa a tu habitación… quiero dormir –se sentó en la cama para estar más cómodo y lo movió más fuerte -¡Hermano, quiero dormir!

No supo cómo ocurrió pero de pronto se vio atrapado bajo el cuerpo de Thor. Pasado la sorpresa inicial bufó con molestia.

-¡Me engañaste! ¡No dormías!

-Aprendí del mejor…

-¿Para eso te he evitado toda la tarde? ¿Llegas y pretendes que todo mi sacrificio se vaya volando a Midgard sólo atrapándome entre tus brazos?

-Eso es exactamente lo que pretendo, hermano.

El rubio rozó ambos labios y se separó sonriendo. El moreno sólo suspiró.

-No estás peleando hoy…

-Lo sé –gruñó por lo bajo, luego tosió leve como si tuviera un nudo en la garganta y quisiera sacarlo –pero… es difícil seguir escapando cuando extrañé esto todo el día, deberías besar peor, deberías no gustarme tanto ¡Buscarte una novia! Luego me olvidaría de ti y los dos seríamos muy felices.

-Mientes…

-¡Rayos Thor! ¡Lo sé!.. –bufó fuerte y peleó un poco, sólo para darse por vencido inmediatamente.

-¿Entonces dejarás de arrancar?

-Ni lo sueñes… mañana será otra odisea… otra y otra y otra… hasta que te canses.

-O tú te canses.

-Hermano, esto está mal, tú lo sabes, yo lo sé… comportémonos como gente consciente y demos un paso al lado con esta relación.

Era extraño cada vez que se escuchaba decir esas palabras sentía que se oían de forma menos y menos creíble.

-No –y claro… el mayor ni siquiera tenía consideración de la fuerza de voluntad que debía tener para pronunciarlas.

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Finalmente siguió escondiéndose por muchos meses más… porque las escondidas eran su juego favorito y porque cada noche era encontrado y apresado entre los brazos de Thor.