ESTE FANFIC NO ES MÍO. ES UNA TRADUCCIÓN.

La historia original en inglés es obra de MurkyMuse y se llama "Repeat". Lo tiene publicado en la página "Archive of Our Own". Cuento con su permiso para hacer esta traducción y publicarla en esta página. El link a la página del fanfic original está en mi perfil, porque no me dejaban escribirlo aquí.

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Capítulo 3: Reflexionar.

Los ojos de Zeno siguieron a Kaya mientras ella recogía leña en las inmediaciones de su campamento. Su tobillo estaba casi recuperado, pero ella aún se apoyaba en su pie izquierdo. Ella tarareaba en voz baja con una sonrisa distraída. Sin embargo, había sombras debajo de sus ojos y su piel estaba pálida de despertarse jadeando noche tras noche. Durante el día ella sonreía e insistía en que estaba bien. Era la misma sonrisa que ella le había dirigido en el pasado cada vez que se derrumbaba, con la sangre manchando su boca y sus manos.

Los humanos no debían recordar sus vidas pasadas. Viendo a Kaya sucumbir por la presión del sufrimiento de su vida pasada añadido al sufrimiento que la había llevado a pasear sola por el bosque, era claro el por qué. Zeno se preguntó si era su culpa por rogar a los dioses que le dieran más tiempo con ella. Su estómago se retorció ante el pensamiento.

Ella caminó hacia él con una brazada de ramas. Colocándolas en una pequeña pila y luego sentándose a su lado, ella cogió la cuchara de su mano y comenzó a remover el guiso.

"¡Huele delicioso!"

"¿Eh? ¡Hey, hey! Es el turno de Zeno para cocinar."

Él recuperó la cuchara mientras ella se echaba a reír, de forma brillante y clara. A pesar de todo Kaya estaba riendo. Ella tenía una nueva vida llena de nuevas experiencias y aún así su risa seguía igual. Sin darse cuenta, Zeno la sonrió amorosamente.

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Estrictamente hablando Zeno no necesitaba dormir más de lo que necesitaba comida o agua. Esa había sido una de sus primeras pistas sobre el alcance de su poder como Ouryuu. En ese entonces cuando la salud del Rey Hiryuu comenzó a empeorar, durante algunas crisis de las que Zeno no podía recordar los detalles, Zeno trabajó durante una semana entera seguida –día y noche. No se había sentido cansado o con sueño. Ni siquiera se había dado cuenta de ello hasta que su ayudante y los otros dragones compinchándose terminaron encerrándole en sus habitaciones para forzarle a descansar. Mucho más tarde, después de marcharse del castillo, Zeno descubrió que pasar mucho tiempo sin dormir le dejaba delirante e inestable. No estaba seguro de cuánto tiempo le tomó llegar a ese punto, pero sabía que era mucho más largo de lo que sería en una persona normal.

Ya que Zeno no necesitaba dormir, se quedaba despierto y miraba la constante subida y bajada del pecho de Kaya. Él había estado haciendo esto desde que ella comenzó a tener pesadillas. Kaya siempre se despertaba jadeando en busca de aire y completamente desorientada. Si Zeno podía entender las señales antes de que comenzara la pesadilla, entonces tal vez podría hacer algo por ella. Sin embargo, el único aviso era que ella repentinamente dejaba de respirar hasta que su cuerpo la forzaba a despertar en busca de aire.

Y eso aterrorizaba a Zeno. Así que él observaba atentamente el ritmo de la respiración de Kaya, anticipando el momento antes de que se detuviera su ritmo. Las nubes cubrieron la luna, ocultándola. Allí estaba. Kaya no tomó una respiración. Zeno inmediatamente su movió a su lado y agarró su mano.

"Despierta." Susurró como si se tratara de una oración.

Pasó un minuto antes de que su cuerpo se sacudiera. Kaya tomó respiraciones jadeantes. Sus ojos aturdidos buscaron el rostro de Zeno.

"… Otra vez." Jadeó ella.

"¿Necesitas algo? ¿Agua?"

La preguntó Zeno mientras la ayudaba a sentarse. Su palma se quedó entre sus omóplatos, mientras que con la otra mano agarraba la suya.

"Estoy bien." Ella sacudió la cabeza. "… Sigo interrumpiendo tu sueño… Perdóname por hacerte pasar por todos estos problemas."

"No es un ningún problema."

Kaya se sentó en silencio durante unos minutos con la cabeza hacia abajo, pero su agarre sobre la mano de Zeno se endureció. Finalmente ella rompió el silencio con un murmullo.

"Yo… podría estarme castigando a mi misma… En esa ocasión debería haber muerto. Todos lo hicieron… casi, yo debería haber…"

El resto de sus pensamientos no los expresó en voz alta a la vez que Kaya se giraba a mirar a Zeno. Él la dirigió una triste sonrisa empática. El reconfortante peso del medallón del Rey Hiryuu descansaba alrededor de su cuello.

"Ser el último que queda es doloroso."

Ella volvió a apretar su mano. Incluso si ella no sabía la verdad, lo entendió.

"¿Zeno?"

"¿Hm?

"Quedémonos así."

"Está bien."

Horas más tarde el amanecer coloreó el cielo de un rojo vibrante. Sin embargo, fue una salida del sol sin testigos. Zeno y Kaya estaban acurrucados juntos, profundamente dormidos. No se despertaron de su letargo pacífico hasta que el sol subió más alto en el cielo.

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Espero que os esté gustando este fanfic. Lamentablemente, MurkyMuse aún no ha publicado más capítulos en inglés, así que no podré actualizar el fanfic hasta que lo haga.

Sin embargo os animo a que os paséis a leer el resto de mis fanfics y traducciones para que se os haga más amena la espera.

Nos vemos.