Esta historia es realizada sin fines de lucro con el único fin de entretener
Los personajes son creados por la escritora Kyōko Mizuki, uno de los seudónimos de Keiko Nagita, y la mangaka Yumiko Igarashi, seudónimo de Yumiko Fijii, publicado en Japón por Kōdansha Ltd. desde 1975 a 1979
EL ÚLTIMO ALIENTO DE VIDA
- Si el niño se muere, voy a venir por el dinero, tres meses atrás cuándo hablamos usted aseguró que se contaban con un excelente estado de salud, si las muestras de ADN no son positivas, puede tener la certeza de que voy a venir por usted, escuche bien "vendré por usted, no por el dinero", no habrá lugar en este desierto dónde pueda esconderse.
Alberto tomó al pequeño que aún estaba inconsciente y lo tomó en su brazo y luego cargo al otro peque pelo Negro, por fin los había recuperado y por nada del mundo se separaría de ellos nuevamente por fin su hermana Mary podría descansar en paz, por fin el mismo tendría paz George salía de aquel salón y tras el Albert con sus sobrinos en los brazos, mientras los cuatro guarda espaldas custodiaban su salida
Presurosos George y sus hombres, salieron del hotel por la parte de atrás llevando a los niños con ellos uno sobre sus propios pies y el otro caminando, la indignación era general entre los seis hombres, algunos habían sido empleados de los Andrew por generaciones y otros tenían mucho que agradecerles, era desolador, aterrador he indignante, tan solo pensar que alguien permitiera que dos niños llegarán a tal estado, el pequeño que caminaba temeroso a la par de los adultos, volteaba tras si como esperando que en algún momento alguien los detuviera, el miedo podía verse en sus ojos, sin lugar a dudas habían pasado momentos difíciles.
Sin perder tiempo George hacia señas a tres vehículos de que se aproxima y enseguida se repartieron en ellos, George, los niños y uno de los hombres se subieron al que se encontraba el el medio y los otros los escoltarían en los otros dos autos
- George quiero que investigues a fondo a este sujeto, si es capaz de hacer esto con dos niños indefensos, que además son sus nietos, no quiero ni imaginar a que horrores estaría expuesta mi pobre hermana.
- Enseguida empezaremos a investigar, es un desgraciado, no dijo nada sobre las malas condiciones de estos niños, el señor William no permitirá que esto se quede así
- Ni yo, quiero saber cómo murió Mary, consigue la manera de trasladar sus restos a Escocia de inmediato, si ella murió a manos de esta gente, que se atengan a los que se les vendrá encima, ni una sola gota de sangre derramada por los míos quedará impune.
George volteó a ver al joven que se encontraba en el asiento trasero con el pequeño en brazos, que aun se encontraba inconsciente y al otro sentado a su lado, nervioso y apretando sus manitas. Los dos hombre se quedaron asombrados cuándo una vos trémula y apenas audible se dejó escuchar.
- ¿Señor usted conoce a mi mamita? Por un momento se hizo un silencio incómodo después de tomar aire Albert por fin le contestó al pequeño
- ¿Entonces entendiste todo lo que se dijo en esa habitación? Después de dudar un poco el niño contrato sin levantar la mirada
- Si señor, fue lo único dijo
- ¿Ese hombre sabía que estabas entendiendo todo? La voz del rubio ahora parecía más suave.
- No Señor, es un secreto entre mamá y nosotros, nadie lo debe saber hasta que mi tío venga por nosotros, como dijo mamá, no le diga por favor
Albert se quedó en silencio, lamentando no haber buscado a sus hermanas antes, se confió en las palabras se su tío y las consecuencias las habían pagado Mary y sus dos pequeños, el niño casi ni se movía, estaba tenso y en ningún momento levantó su carita, cada tanto se volteaba un poco tratando de ver si su hermano despertaba
Albert podía ver las lágrimas que corría en su mejilla y aunque le partía el corazón verlo así, no sabía que hacer o decir para que se sintiera mejor, los autos cruzaban las polvorientas calles del Cairo hasta que llegaron a una hermosa residencia, en dónde se establecerían provisionalmente, aunque no estaba en sus planes permanecer en aquel lugar por mucho tiempo, reconocía que la iniciativa de George en conseguir una casa en aquel lugar le era muy conveniente en vista de la situación.
Por nada del mundo se iría sin encontrar a Rosse, de ser necesario se la llevaría a Escocia arrastras, a sus cuarenta tantos años, aún era una mujer que podía rehacer su vida, si así lo deseaba, en medio de sus cavilaciones no se había dado cuenta que el automóvil había bajado la velocidad y ya se encontraba cruzando una enorme verja de hierro.
- Ya llegamos espero que sea de tu agrado la casa, por la premura del viaje no tenía tiempo de buscar algo mejor.
- Descuida George, tan sólo estaremos acá por unos días.
- ¿Y tú hermana? Aunque sabía la respuesta George se arriesgó a preguntar
- Encontrarla ahora es mi prioridad, ve lo que necesitamos para tramitar los pasaportes de los niños y el de ella, en cuanto la encuentre, quiero ir a Kuwait, necesito ir por algunas cosas a la casa que tenía el abuelo en el desierto y enseguida regreso a Escocia, no me gusta estar en este lado del mundo, en ese momento uno de sus escoltas abría la puerta y él salía con el niño en brazos, por unos segundo esperó a que el otro salieran, pero él no se movió
- Niño ¿Pretendes quedarte sentado en el auto?
La Voz del rubio hizo que pequeño saliera con temor, todo su cuerpo temblaba de miedo, ciertamente el no saber que destino les esperaba le daba temor, cuándo vio que el hombre se alejaba con su hermano en los brazos, corrió para alcanzarlo, no quiera que lo separarán de su hermanito cómo lo habían hecho con su madre.
Dentro de la hermosa residencia, el rubio guiado por George llevó a sus sobrinos hasta una habitación, tenía una gran cama, estaba pintada de blanco y sus ventanas decoradas con hermosas cortinas de tela brocada, el niño no se desplegaba de Albert que aún tenía cargado a su hermano
- George necesito que llames a un médico, haz todo con discreción, si alguien llega a preguntar estos niños son míos, son mis hijos ¿Entendido?
- Por supuesto, sabes que los chicos son muy leales y discretos, ninguno dirá nada.
- Gracias, fue la escueta respuesta de él dio, su corazón estaba deshecho, tenia la esperanza de encontrar a su hermana y a su hijo en mejores circunstancias.
Continuará...
