Disclaimer: El mundo de Harry Potter y sus personajes no me pertenece. Todo es basado en la historia de la aurora J.K. Rowling. Yo solamente hago uso de ellos creando historias, no busco animo de lucro.
Reviews: Jorenz: Este Harry seguirá siendo distinto, así como lo iba haciendo originalmente, pero con respecto a los diálogos, trato de hacerlos diferentes ahora que las cosas son diferentes, así que tengo que darle algo de originalidad a estos, debo agradecer por decir que mi imaginación es muy buena XD.
Voy a tratar de hacer lo que me dices, tengo un par de consejeros para que me digan como manejar mas a la tercera generación a diferencia que en otras historias, quizás al principio, no se vea mucha participación, pero la tendrán ya es seguro que los cambios en la linea de tiempo pronto se verán en esta generación. Por ahora te puedo asegurar que es de mi interés tratar de hacer la lectura de los 7 libros, puede que tarde mucho entre libro y libro, o capitulo y capitulo, pero seguiré escribiendo.
Les daré personalidades únicas a la tercera generación, incluso habrá un futuro en esto involucrado, pronto lo notaran, voy hacer todo lo posible para darle originalidad a la historia y terminar los 7 libros, espero lograr lo que muchos empezaron, esto es un homenaje a ellos.
Gracias por tu apoyo y el siguiente cap de Amo Dragón lo estoy escribiendo ya que estoy un poco bloqueado por que aun no se como terminar la historia, pero hacerla épica.
Guest: Continuare la historia poco a poco, conservare las parejas canon, sin duda. La relación con mejorara mucho, pero los hermanos le temen mucho a Harry aun, solo me queda decirte que soy HOMBRE.
Guest2: No, sera la típica historia donde los personajes de Harry Potter leen los libros, pero estos son mas originales, hechos a mi manera. Algo así como un universo alterno XD.
Saludos a santosrivera y Ana Luisa.
Espero les guste como poco a poco voy guiando la historia a mi manera y darle algo de originalidad, espero sus reviews.
Agradecimientos: Quiero darle un especial agradecimiento a Bel potter por permitirme basarme en su historia para hacer y continuar avanzando mi historia, también a todos los autores con los que me inspire para realizar esta historia, haré mi mayor esfuerzo para terminar todos los libros.
Lo escrito en negrita es sacado del libro Harry Potter y La Piedra Filosofal
Capítulo 2 – El Vidrio que Se Desvaneció
…
La tercera generación miraba a Hermione fijamente, la mujer tenía una mirada sería y perdida rememorando algo del pasado, los más extrañados eran sus hijos Rose y Hugo, pero más aún los hermanos Potter, querían saber que había pasado con su padre en el pasado, ¿Quiénes fueron esas personas donde su padre paso su infancia? Pero tenían la sensación de que a ella no le correspondía contar.
Finalmente, la castaña los miró y sonrío tristemente.
– Lo que pasó a su padre lo sabrán de labios de él mismo cuando esté listo, pero él quiere que leamos esto para que tratemos de entender por lo que el paso, saben que el Harry paso también por muchas cosas, solo continuemos la lectura y más adelante se sabrán muchas cosas – Dijo Hermione mientras los miraba a todos, en especial a los hijos de su "hermano" incluso al mismo Teddy que quería a Harry como un padre, todos los chicos asistieron de acuerdo, al menos les quedaba entender al Harry de los libros para llegar a comprender por lo que paso el Harry de ellos.
El siguiente quien leería sería Teddy, se ponía de pie y tomaba el lugar donde estaba Hermione leyendo, esta se iba a sentar con sus hijos, cuando ya estuvieron todos acomodados, Teddy comenzó.
– Capítulo 2: El Vidrio que se desvaneció.
Todos pusieron atención, eso podría significar una cosa, magia accidental.
…
Mientras tanto en la primera generación estaban todos pensativo a la expectativa de lo que aparecería en los libros. Fue solo cuando el patriarca de los Potter habló mirando fijamente a McGonagall.
- Minerva, tú sabes lo que paso, ¿Podrías decirnos que tan mal lo paso mi nieto viviendo con esos… esos familiares con quien los dejaron? – Preguntó, tanto su esposa como los señores Evans, incluso James y Lily miraron a la profesora, esta los observó de manera triste y sin más respondió.
- Me temo que ni yo sé por las que paso Harry con esa familia, pero si les puedo decir que el Harry que yo conozco en cualquier momento revelará las cosas por las que paso, recuerden que ustedes y yo somos de mundos distintos, solo nos queda leer estos libros para cumplir con el propósito de que ustedes estén aquí – Dijo la profesora mientras los demás se quedaban en silencio, después de unos minutos, se decidió que debía ser el mismo señor Potter que leyera el siguiente capítulo. Tomó el puesto de McGonagall para que así tuviera la atención de todos y comenzó la lectura con una ceja alzada al leer el título del capítulo.
- Capítulo 2: El Vidrio que se desvaneció – Leyó Charlus causando la confusión de los presentes.
- Otro título igual de incomprensible que el anterior – Comentó Sirius ganándose un golpe por parte de Lily.
- Mejor ya no digas nada, Canuto - le recomendó su amigo.
- Es evidente que se trata de magia accidental, después de todo, es un mago, aunque no le guste a esa morsa y la jirafa que tiene por esposa – Habló sin pensar para después ver a su amiga - Lily, lo siento, yo…
- Descuida Alice, es comprensible - Le regalo una dulce sonrisa, después de esto Charlus comenzó con la lectura.
...
Mientras tanto en la segunda generación, todos estaban listos para el siguiente capítulo, pero en ese momento, el desconocido habló.
- Quizás debo decirles que a partir de este momento, las cosas serán muy distintas, quizás sepan algunas cosas por las que ha pasado el Harry Potter de este tiempo, pero para comprender lo que hizo y sepan por lo que realmente paso, deben comprender por lo que paso el Harry Potter de los libros, es por eso que la lectura se pondrá algo intensa y querrán liberar tensión, es por eso que doy esto – Dijo el desconocido y agitando su varita hizo aparecer unos maniquíes de los Dursley, eran exactamente iguales a los verdaderos – Sigan con la lectura y espero liberen su estrés con eso – Dijo el desconocido mientras volvía a su rincón.
Todos los presentes guardaron silencio, sobre todo los más allegados a Harry como su padrino, su tío, sus amigos, etc., no sabían por todo lo que paso el Harry de ellos, pero se enterarían por las cosas que paso el Harry del libro, no sabían si sería bueno o malo, pero al menos sabían que no tendrían que soportar a esos malditos Dursley
- Bueno, entonces como dijo nuestro invitado, continuemos la lectura. ¿Profesora McGonagall le gustaría leer? – Preguntó el director mientras esta asentía inmediatamente y tomando el libro comenzó con la lectura.
- Capítulo 2: El Vidrio que se desvaneció – Leyó la profesora mientras los presentes quedaron más que confundidos.
- Lunático, vamos a ver como hace magia el Harry del libro - Dijo Sirius ilusionado.
- O vamos a ver como la hermana y el cuñado de Lily lo tratan mal - Dijo Remus apesadumbrado, Tonks al verlo en ese estado le tomó la mano para darle su apoyo lo cual el hombre le agradeció.
Habían pasado aproximadamente diez años desde el día en que los Dursley se despertaron y encontraron a su sobrino en la puerta de entrada,
- ¿10 años? ¿Harry paso 10 años con esa gente? Si paso apenas 5 años y miren la tragedia que sucedió – Susurró Sirius a los más cercanos que asintieron de acuerdo, ¿Cómo fue posible que ese Harry hubiese aguantado tanto tiempo con esos muggles?
- Ósea que esto es poco antes de comenzar su primer año - Dijo Ginny dándose cuenta que ese era el gran cambio, mientras que el Harry que ellos conocían había pasado poco tiempo con ellos, el Harry de los libros paso toda su infancia con los Dursley, eso quería decir que ese Harry no explotó su poder.
Mientras tanto, en la primera generación al escuchar el inicio se dieron cuenta de algo positivo.
– A pesar de lo que mi hija le pueda hacer a Harry, eso quiere decir que pronto vendrá a Hogwarts, ¿verdad? – Preguntó el señor Evans causando que todos, menos los Malfoy, se animarán, era cierto, como decía el señor Evans, a pesar lo que le harían a Harry, había llegado el momento de leer cuando Harry se va a Hogwarts, lejos de esos familiares que lo trataron mal.
Pero Privet Drive no había cambiado en absoluto.
El sol se elevaba en los mismos jardincitos, iluminaba el número 4 de latón sobre la puerta de los Dursley y avanzaba en su salón, que era casi exactamente el mismo que aquél donde el señor Dursley había oído las ominosas noticias sobre las lechuzas, una noche de hacía diez años.
- Vaya, que vida tan aburrida debe de ser - Dijo Tonks - Ya hasta me dio sueño.
Sólo las fotos de la repisa de la chimenea eran testimonio del tiempo que había pasado. Diez años antes, había una gran cantidad de retratos de lo que parecía una gran pelota rosada con gorros de diferentes colores,
- ¿Es que acaso los Muggles son tontos para sacarle fotos a una pelota? – Preguntó despectivamente Draco.
- Si dejaras de interrumpir te enterarías de qué cosa es esa pelota - le espetó Daphne.
Mientras tanto, en la primera generación, cierto animago tenía su opinión.
- ¿Por qué alguien le pondría sombrero a una pelota? – Preguntó Sirius sin poderlo evitar.
- Y más aún, ¿Por qué fotografiarla? - Lo apoyo James como siempre.
Entonces el hombre que tenía el libro comenzó a reír pues había leído el resto de la oración, cuando se tranquilizó continuo con la lectura.
Pero Dudley Dursley
- ¡No me jodas esa pelota era un niño! – Exclamaron James y Sirius anodadados.
Ya no era un niño pequeño, y en aquel momento las fotos mostraban a un chico grande y rubio montando su primera bicicleta, en un tiovivo en la feria, jugando con su padre en el ordenador, besado y abrazado por su madre... La habitación no ofrecía señales de que allí viviera otro niño.
Las expresiones faciales de la gente reunida en el Gran Comedor se oscurecieron. A nadie le gustó hacia donde parecía apuntar aquella línea y si algo le pasó al Harry del libro durante esos diez años, sin duda algo malo les va pasar a esos muggles.
Ron, Hermione y Ginny gruñeron. Los otros Weasley se quedaron viendo al libro expectantes que había pasado.
Mientras en la primera generación todos estaban con dudas.
- ¿Cómo que no había señales de que otro niño estuviera ahí? Se supone que mi hija recogió a Harry al día siguiente – Dijo Elizabeth.
- ¿Cómo es eso posible? – Preguntó James - Mi hijo también vive ahí, ¿o no? - tanto él como la pelirroja fijaron la vista preocupados en la profesora McGonagall.
- Solo tienen que seguir con la lectura - Dijo como respuesta.
- Esto es una mierda – Murmuró por lo bajo James.
Lily por su parte estaba dividida en cuanto a lo que deseaba, por una parte, quería que su pequeño estuviera con la única familia que parecía tener, pero por otro lado conociendo a su hermana y su esposo, tal vez su hijo hubiera estado mejor viviendo en otra parte.
Por su parte en la tercera generación, todos estaban expectantes de saber dónde estaba Harry ya que se supone que nunca conocieron a esas personas, entonces él no debió vivir mucho tiempo con ellos.
Sin embargo, Harry Potter estaba todavía allí, durmiendo en aquel momento, aunque no por mucho tiempo. Su tía Petunia se había despertado y su voz chillona era el primer ruido del día.
— ¡Arriba! ¡A levantarse! ¡Ahora!
- ¡No le grites así a mi ahijado! - Ladró Sirius cabreado.
- ¿Pero esa quien se cree que es? - Se quejó Ginny mientras muchos bufaban.
- Eso no ha estado tan mal - Comentó esperanzada Hermione. Ron la miró interrogante - Tengo una tía que cuando mis primos no se levantan, los levanta de la cama volteando el colchón - Se explicó la castaña, y muchos se rieron a carcajadas.
Por su parte, en la primera generación, la mayoría estaban indignados.
- ¿Qué se cree esa flacucha que está haciendo? – Gritó exasperado Canuto.
- ¡Esa no es forma de levantar a un niño! – Continuó Alice siendo apoyada por Lily y las señoras Evans y Potter.
- ¡Es una maldita! – Expresó Lunático sin poder contenerse, él que sabía muy bien el maltrato de las personas que no comprenden o no quieren comprender a aquellos que son diferentes a ellos.
Mientras tanto en la tercera generación, todos estaban indignados por la manera en que trataban a su padre.
– Pero, ¿Qué se cree esa vieja? Esa no es forma de levantar a un niño – Dijo James Sirius molesto por la manera en que trataban a su padre.
- Bueno, al menos es mejor a lo que hace papá cuando estamos en casa de vacaciones sin hacer nada, colgarnos de los tobillos con un Levicorpus y dejarnos caer sobre la cama de nuevo para que mamá nos agarre a besos… pensándolo mejor, es mejor lo que hace nuestros papás - Dijo Albus sonriendo al recordar cómo era despertarse en las mañanas de vacaciones, siendo despertados por bromas y mimos de sus padres.
Los hermanos Potter asentía de acuerdo, era genial estar en casa en vacaciones y ser despertados por sus padres de esa manera.
Los demás chicos miraban felices y divertidos a los hermanos Potter, no importa cuánto les molestará que sus padres los tratarán como niños, a ellos les encantaba por que se sentían queridos.
Harry se despertó con un sobresalto. Su tía llamó otra vez a la puerta.
— ¡Arriba! —chilló de nuevo. Harry oyó sus pasos en dirección a la cocina, y después el roce de la sartén contra el fogón.
- Esto si es curioso, Harry tiene buen oído, pero escuchar el fogón desde su habitación – Dijo Ron mientras Hermione y Ginny asentían en lo cierto.
El niño se dio la vuelta y trató de recordar el sueño que había tenido. Había sido bonito. Había una moto que volaba.
- ¿Recordaba una moto que vio cuando tenía un año? - Preguntó sorprendido Sirius.
- Eso parece, recuerda que Harry tiene una memoria muy privilegiada – Dijo Ginny sonriendo casi orgullosa.
- Definitivamente sacó gran parte de la memoria de la madre - Dijo aún sorprendido Black.
- En eso llevas razón, yo con suerte recuerdo un par de cosas de cuando tenía tres, y eso porque fue traumático - Dijo Ron estremeciéndose al recordar a su querido oso de peluche transformándose en una horrenda araña.
Mientras tanto, en la primera generación, Sirius estaba que no cabía de la dicha.
- Mi moto, ha soñado con mi moto - Dijo Sirius emocionado - Está claro que mi ahijado tiene buen gusto para recordar cosas geniales, tal vez debería llevarle a él en moto
- Acércate a mi hijo con esa cosa y te atropello con ella - Dijo Lily fulminando a Sirius con la mirada.
Mientras tanto, en la tercera generación, todos miraban a Teddy y James divertidos, estos estaban muy apenados ya que sabían por que los estaban viendo, la moto que mencionaban a ser de Sirius paso a ser de Harry que durante algún tiempo la uso para pasear con su prometida Ginny, luego se la paso a Teddy que hizo lo mismo con su prometida Victoire y de vez en cuando James la utiliza, pero solo para divertirse ya que aún no tenía novia. Lo divertido de esto era que los dos chicos siguieran los pasos de Harry en cuanto a su fascinación por la moto voladora.
Tenía la curiosa sensación de que había soñado lo mismo anteriormente. Su tía volvió a la puerta.
— ¿Ya estás levantado? —quiso saber.
—Casi —respondió Harry
- Jejeje, Cornamenta, parece que tu hijo es un poco rebelde - Dijo Remus divertido.
Por su parte en la tercera generación, Frank II tenía algo parecido que opinar.
– Je, ahora ya sabemos de dónde saco esa rebeldía, Cornamenta, aunque yo creo que lo sacó de su abuelo – Dijo el chico Longbottom ante la mirada divertida de todos mirando a James Sirius que se sentía orgulloso.
—Bueno, date prisa, quiero que vigiles el beicon. Y no te atrevas a dejar que se queme.
- ¿Sabe cocinar? - Preguntó una parte del alumnado perplejos.
- ¿A esa edad? - Interrogó la otra parte, estupefactos.
- ¿Le hacían cocinar? – Preguntó el resto indignado.
- Eso no es lo importante ahora - Gruñó la señora Weasley.
- Lo que nos interesa es que hayan hecho cocinar a un niño de once años, el cual podría haberse quemado con el fuego - Siseó Remus, frotándose la sien.
- Esto claramente es una violación a los derechos del niño. Es abuso infantil – Dijo, Sirius mantenía los puños tan apretados que parecía que golpearía a alguien en cualquier momento.
- ¿Acaso son estúpidos? – Exclamó Ginny poniéndose de pie mientras comenzaba arrojar hechizos contra los maniquíes - ¡Es un niño, eso es irresponsable y un maltrato infantil! – Ron y los gemelos se levantaron rápidamente para detenerla antes de que causará daños, ellos conocían lo aterradora que podía llegar a ser cuando se enojaba, más si se trataba de Harry.
- Bueno, está claro que es grave lo que le hicieron a Harry, pero tengo curiosidad, ¿Harry si sabe cocinar? – Preguntó Ron.
- ¡RONALD! – Gritaron la Sra. Weasley, Hermione y Ginny. Los merodeadores, los gemelos, Neville, entre otros se reían, mientras que Ron se encogía por las miradas de las tres mujeres.
- Pues desde que vivo con él, él solo ha cocinado sus alimentos, así que sin duda sabe cocinar – Dijo Sirius asintiendo ya que sabía que su ahijado cocinaba.
- Wow – Dijeron los que antes se estaba riendo junto con el resto de los hermanos Weasley.
- Y, ¿Sabrá cocinar rico? – Preguntó Draco, que estaba impresionado, pues él nunca había cocinado.
- ¡Malfoy! – Exclamaron las hermanas Greengrass.
- ¿Qué? Yo solo quería saber – Dijo el chico intimidado por la mirada molesta de las hermanas.
- Pues nunca he probado lo que cocina, él solo cocina para el mismo, dice que le gusta experimentar, pero solo alguien si sabe lo rico que cocina – Dijo Sirius mientras miraba a la pelirroja Weasley menor que se sonrojo mientras sonreía de manera soñadora.
- Si, las veces que él cocino y probé su comida ha estado muy rica, podría decir que es exquisito lo que cocina – Dijo Ginny mientras los demás quedaban sorprendidos ante la revelación.
Mientras tanto, en la primera generación otra pelirroja estaba también con ganas de matar a su hermana Petunia.
- ¡¿LE HACIAN COCINAR?! – Gritaron las mujeres - ¡VOY A MATAR A PETUNIA! – siguió Lily, y los que estaban a su alrededor se alejaron un poco, pues se sabía que Lily Evans era de temer cuando se enojaba. Hasta sus padres se asustaron un poco, ya que el pelo de Lily se empezaba a mover y no había viento ahí dentro y sus ojos verdes se oscurecieron.
James reunió todo su valor Gryffindor y se acercó a su novia.
- Lily – Habló despacio, Lily se giró y vio a James parado frente a ella – Cariño, tranquilízate, ¿sí? los Merodeadores y los que quieran les haremos una broma para que aprendan a no meterse con un hijo de los Merodeadores. Pero, por favor cálmate, es que estas asustando a todos – los dos voltearon a ver a los demás que estaban pálidos, y está en seguida se calmó y su pelo dejo de moverse y sus ojos volvían al mismo tono que tenían.
Todos estaban asombrados nunca habían visto algo como eso, nunca nadie había podido tranquilizar a Lily Evans tan rápido.
- Eso fue… - Dijo, rompió el silencio John – Dios… Lily cariño a veces das miedo – y se volvió a ver a la pareja que estaban juntos abrazados.
Por su parte en la tercera generación, todos estaban callados al ver a la pequeña pelirroja Potter caminar de un lado a otro como una leona enjaulada mientras murmuraba cosas.
- ¿Cómo se atreven eso malditos? Hacer cocinar a papá a tan corta edad, a él si le encanta cocinar y lo hace para nosotros porque somos su familia y disfruta cocinar para nosotros, pero esos malditos lo hacían cocinar de niño – Decía la pelirroja mientras seguía dando vueltas por la sala.
- Albus, por favor, cálmala, estoy seguro que si me acercó me manda a volar, tu eres el único que puede calmarla – Dijo James Sirius algo asustado por la reacción de su hermana pequeña.
- Que cobarde eres, James – Dijo Albus mientras negaba la cobardía de su hermano y se acercó a su hermana rodeándole los hombros con un brazo mientras la abrazaba y le hablaba al oído diciéndole cosas que nadie pudo escuchar, al final la pequeña pelirroja se calmó y guiándola de nuevo al asiento, está ya más calmada se quedó mirando a su casi hermano, Teddy para que continuará.
Quiero que todo sea perfecto el día del cumpleaños de Duddy.
Los gemelos, Ron, Ginny y Hermione pusieron los ojos en blanco. Los Dursley utilizaban la imaginación en contadas ocasiones y cuando lo hacían era para crear motes estúpidos y ridículos.
Harry gimió.
— ¿Qué has dicho? —gritó con ira desde el otro lado de la puerta.
- ¿Desde cuándo gemir se considera una palabra? – Preguntó Luna molesta y dejando su lado soñador, cuando se trataba de Harry, ella lo defendía a toda costa.
—Nada, nada... El cumpleaños de Dudley... ¿cómo había podido olvidarlo?
- Créeme ahijado/sobrino/hijo yo también lo hubiera olvidado – Dijeron los Merodeadores.
Harry se levantó lentamente y comenzó a buscar sus calcetines. Encontró un par debajo de la cama y, después de sacar una araña de uno, se los puso.
- ¿Araña? ¿Ha dicho una araña? - Le preguntó Ron asustado debido a su rara fobia con las arañas.
Harry estaba acostumbrado a las arañas,
- ¡En serio! - Exclamó Ron mirándolo atónito, mientras el resto reía de él.
Mientras tanto, en la tercera generación, tanto los hijos Potter como los hijos de Hermione miraron al libro extrañados.
…porque…
Y dejó de leer. Levantó la vista del libro, miró a los hijos de su "hermano" y se quedó viéndolos, estaba segura que cuando leyera la siguiente línea el caos se desataría, y no solo con los hermanos Potter. Así que respirando fuerte continuó.
…la alacena que había debajo de las escaleras estaba llena de ellas, y allí era donde dormía.
Y se desató el caos.
…
Minerva dejó caer el libro, evidentemente conmocionada; mientras el silencio se apoderaba del Gran Comedor. Nadie hablaba ni emitía comentario alguno.
¡No puede ser cierto! ¡No creo que Harry haya tenido que dormir en ese lugar! Sin embargo, esos muggles en el capítulo anterior han demostrado ser capaces de cualquier cosa y perfectamente podrían… ¡No! ¡No! ¡No!... ¡Me niego a creerlo! Es una broma, una pésima broma. Leeré de nuevo para asegurarme que lo que leí es mentira - Pensó la profesora, tomando de nuevo entre sus manos el libro y volviendo a leer aquella parte.
…porque la alacena que había debajo de las escaleras estaba llena de ellas, y allí era donde dormía.
El silencio en que estaba inmerso el comedor se convirtió, de pronto, en fuertes gritos de protesta, reprobación e ira en cuando se leyó de nuevo esa línea.
Sirius se quedó mirando sus propias manos. Harry le había contado que su familia le había tratado mal, pero esto era peor que lo que se había imaginado. Una pequeña parte de él quería estar furioso con Dumbledore por haber dejado a su ahijado en aquella casa, pero otra no paraba de recordarle que eso no habría sido necesario de no haber estado él en Azkaban.
Consiguió apartar la culpa y salir de esos pensamientos y se dio cuenta que el verdadero problema eran los Dursley. Pero he ahí el problema, estos ya no existían después de aquel suceso donde el propio Harry se libró de ellos cansado de los maltratos, pero que causó que este no confiara en nadie tan fácil y hacía las cosas por sí solo.
Remus, al igual que Sirius, estaba devorado por la culpa. Cuando Lily y James murieron, no intentó hacerse cargo de Harry porque, además de que no podría criar a un niño en su condición de hombre-lobo, se encontraba consumido por la pena de la traición y la pérdida de sus amigos. Así que cuando oyó que Dumbledore ya se había encargado de Harry se alegró por el chico, pero al mismo tiempo se entristeció por él mismo ya que no volver a verle significaba cortar todos los lazos con las personas que una vez le habían aceptado y con quienes aprendió a ser querido. Todo cambio cuando sucedió aquella tragedia para Harry y se obligó a acercarse a alguien que solo se bastaba a el mismo.
Molly se había agarrado a la mano de su marido. Los dos se encontraban anonadados. ¿Cómo alguien podía obligar a un niño a dormir en un armario? Era algo que no podían comprender. Una cosa era si no tenían una habitación en la casa ni dinero para construirla, pero ellos sabían que en el caso de los Dursley no era así. Ellos lo hacían por pura crueldad, no por necesidad. Cuanto más pensaban en ello más tristes se ponían y a Molly pronto se le llenaron los ojos de lágrimas y comenzaba a llorar en los brazos de su marido.
Tonks se había quedado en blanco. Tenía ganas de gritar y no sabía qué hacer con sus manos así que las cerró formando puños. No entendía como Harry había salido tan bien teniendo una infancia como aquella. No se conocían de hacía mucho, pero en los momentos que pasaban en Grimmauld Place le había cogido gran cariño, cuando se enteró por lo que paso en su niñez y la tragedia que sucedió con Harry le hizo darse cuenta que el Harry del libro aguanto mucho tiempo a los Dursley a diferencia del Harry de allí. Con razón Alastor le tenía tanto cariño, incluso entreno con él.
Ron y Hermione se habían quedado mirando a la nada con los ojos como platos. Ellos sabían que los Dursley fueron malos, pero llegar a ese extremo era algo horrible. Ron pensó en todas las veces que había sentido envidia de él y se sintió profundamente avergonzado, también se sintió un poco dolido con que su amigo no hubiese confiado en él y decidido contárselo, pero se calmó pensando que quien sabe cómo habría actuado él de haber estado en aquella situación. Hermione estaba más que furiosa y a pesar se estaban enterando por las cosas que tuvo que pasar el Harry del libro, se preguntaba por qué cosas paso Harry cuando el enfrentaba solo las cosas.
Ginny respiró profundamente al escuchar esa parte del capítulo. Quería utilizar un giratiempo y evitarle esa infancia a Harry, pero sabía que eso sería imposible. Harry estaba orgulloso de lo que era hoy en día y de las personas que lo rodeaban, no le importaba por lo que había pasado, pero el problema era las consecuencias, solo le quedaba escuchar por todo lo que había pasado el Harry del libro.
Fred y George no sabían cómo reaccionar. Querían soltar una broma para aliviar la tensión, pero sabían que no era el momento, además, a ellos tampoco les apetecía reír. Lo que de verdad querían era desahogarse con los Dursley.
Fudge miró a Dumbledore con furia, echándole la culpa del trato de Harry a él ya que él lo había llevado con ellos. Hagrid sentía tanta furia que se sentía capaz de lanzar volando la enorme mesa donde tenía apoyadas las manos.
Umbridge sonreía con suficiencia, como si estuviera entendiendo de donde había salido ese carácter en Potter de llamar la atención.
Snape seguía en estado de shock. El hijo de Potter, lo maltrataron como a él, nunca lo hubiera creído. Ese mocoso que tenía los ojos de su amada Lily lo maltrataban, su propia tía, hermana de Lily. Nunca se le hubiera cruzado por la cabeza que Petunia fuera a hacer semejante cosa, si sabía que odiaba a Lily, pero no pensaba que su odio fuera tanto.
Las Hermanas Greengrass gritaban tal cantidad de improperios, pues por muy Slytherin que fueran encontraban inhumano que tuvieran a un niño en esas condiciones, más siendo el salvador del mundo mágico, cosa que hacía sonreír a Blaise, aunque tanto él como Theo estaban entre indignados y sorprendidos, no eran amigos de Potter, pero tampoco lo odiaban, dejando de lado la obvia rivalidad entre sus casas.
Pero sin duda, el que creó mayor revuelo fue Sirius.
- ¡El hijo de James Potter y Lily Evans durmiendo en una alacena! ¡Mi ahijado! ¡En una alacena! - Exclamó Sirius sintiéndose ultrajado. Volvió a gruñir, una corriente de furia recorrió su cuerpo. Necesitaba descargarse - ¡Dumbledore! ¡Tú has permitido esto!
- ¡Malditos muggles! - Exclamó Remus enojado.
Fue en ese momento que se fijaron en los maniquíes, al siguiente momento, todos, incluyendo a los profesores, esbozaron sonrisas maliciosas. Acto seguido, se pararon y formaron una fila delante de los maniquíes. Uno por uno fue lanzando maleficios.
Cuando cada uno paso -cosa que tomo un par de horas -se volvieron sentar ya más calmados.
Neville veía como todos habían reaccionado por lo leído, no sabía cómo iban a reaccionar todos cuando se supiera todo por lo que había pasado el Harry del libro y ni se diga del Harry ese ellos, veía como todos estaban indignados. Sin embargo, se atrevió a mirar a la mesa de profesores y se sorprendió al ver a la profesora McGonagall regañando al director.
- Dígame en este instante, Albus, por qué tuviste que dejar a Harry en esa casa - Exigió Minerva fuera de sí.
- No puedo decirte los motivos, Minerva; pensé que era lo mejor para él - Respondió Dumbledore con los ojos oscuros.
- Pero Albus - Torció, para sorpresa de los profesores, Fudge - Ningún niño merece ser tratado así. Lo que hicieron es abuso infantil y, por tanto, debimos intervenir para…
- Lo sé, Cornelius - le interrumpió el director fríamente – Sé muy bien lo que paso, y más aún en este tiempo, yo fui el que lo encontró en medio de toda esa devastación.
Nadie se atrevió a emitir palabra alguna tras ver aquella mirada en Albus.
Luego que la gente se hubo sentando, la profesora McGonagall continúo leyendo.
…
Mientras tanto en la primera generación. Nadie decía nada, todo estaba absolutamente callado. Si alguien hubiera entrado en ese momento a la sala vería estatuas humanas, como si alguien hubiera petrificado a todas esas personas, durante toda la lectura, Lily se había quedo quieta tratando de controlarse, pero había sido demasiado.
- ¡Esa maldita hermana mía, juro por lo más sagrado Petunia que te hare pagar por todo eso! – Exclamó, su grito fue capaz de opacar a todos los demás - ¡EN UNA ALACENA! – su pelo empezó a moverse - ¡PETUNIA! ¡TE VOY A MATAR!
Y eso fue suficiente para que se hiciera un pandemónium.
- ¡PETUNIA EVANS! ¡UNA ALACENA! ¡A TU PROPIO SOBRINO! – Gritaron igualmente Elizabeth y John
- ¡ESE CERDO BOLA DE GRASA! ¡¿QUÉ LE HIZO A MI NIENTO?! – Gritaron los Potter.
- ¡VOY A MATAR AL HIPOPOTAMO Y A LA JIRAFA CARA DE CABALLO! – Dijeron/gritaron los Merodeadores, los gemelos Prewett, Andromeda, Ted, Frank, Alice, Marlene, Pandora, Xeno.
- ¡ESOS MUGGLES! ¡YA VERAN LO QUE LES PASA A QUIENES SE METEN CON UN MAGO! – Siguieron gritando los demás.
- Por favor, cálmense - Dijo McGonagall apaciblemente.
- ¡Que me calme! - Estalló James - Como quiere que me calme cuando me entero de que mi hijo a vivido durante 10 años en una alacena.
- Por favor, James - Dijo Lily en un tono suplicante
James miró furioso a Lily, pero cuando vio las lágrimas silenciosas de su esposa se le apagó la furia, su querida Lily se sentía culpable de lo que Harry estaba sufriendo, podía ver la culpabilidad en sus ojos, fue hasta ella y la abrazó, susurrando un montón de palabras dulces para tranquilizarla.
Un tiempo después todos se habían colocado en sus sitios, nuevamente listos para continuar con la lectura.
…
En la tercera generación, el caos que se había desatado era monumental, todos los chicos estaban furiosos, despotricaban a diestra y siniestra sobre los Dursley, incluso las palabras más soeces sonaban en el aire.
Los hermanos Potter estaban descargando su ira contra los retratos de los Dursley que Albus había hecho aparecer, estos había tenido que ser reemplazados una y otra vez por los potentes ataques de los chicos, después de eso, James se unió con su grupo a escribir en pergaminos una gran cantidad de bromas que les haría a los Dursley si llegaran a verlos, los demás seguían murmurando y gritando improperios, todos, excepto uno, Scorpius que se había quedado en silencio mirando a Hermione que tenía la mirada perdida, el chico sospechaba algo, algo que pasaban por alto, fue en un momento que dijo.
– Pero ellos no existen – Dijo el chico más exactamente a la castaña que lo vio, poco a poco todos se fueron calmando al escuchar al chico Malfoy – Ellos no existen en esta línea de tiempo – Dijo el chico a lo que todos fijaron su mirada en la castaña que los miró a todos y suspiro.
– Es muy cierto, Scorpius, ellos hoy en día no existen, pero existieron y por un tiempo corto fueron en verdad el sufrimiento de Harry, pero les pido que sigamos leyendo, estoy segura que en algún momento todo será revelado, por ahora escuchemos por lo que tuvo que pasar el Harry de los libros – Dijo Hermione mirando a Teddy para que continuara la lectura.
Cuando estuvo vestido salió al recibidor y entró en la cocina. La mesa estaba casi cubierta por los regalos de cumpleaños de Dudley. Parecía que éste había conseguido el ordenador nuevo que quería, por no mencionar el segundo televisor y la bicicleta de carreras.
Los gruñidos no se hicieron esperar. La indignación era palpable en los rostros de todos. Muchos agarraron sus varitas, dispuestos a maldecir a aquellos maniquíes.
- ¡Maldito niño mimado! - Gritó Ginny aun intranquila por el hecho de que Harry hubiese dormido un tiempo en una alacena, pero le preocupaba más el hecho que aquel Harry del libro hubiese tenido que dormir toda su infancia allí.
Sirius no quería hablar ni pensar, lo único que sabía es que esos muggles sin duda pagaron muy caro por hacer hecho dormir a su ahijado en una alacena, pero aún faltaba mucho, pensó, sintiendo rabia.
- ¡Ese muggle no es más que un cerdo! - Expresó Ron disgustado, acaparando la atención del comedor. Pero a él no le importó. No se podía acostumbrar a la idea de que su mejor amigo haya tenido que dormir en una alacena, mientras su primo obtenía todo lo que quería.
- ¡Ron! - Le regañó Hermione - No hables así.
Ron la ignoró, porque estaba dolido con todo lo que se había leído. Hermione no lo podía culpar, ella todavía no asimilaba el maltrato que sufrió, y quizá seguía sufriendo, Harry en la casa de los Dursley.
Ninguna persona quiso hablar ni decir nada por el regaño de Hermione a Ron; pero sí vieron a ambos tomarse de la mano discretamente para darse apoyo mutuo.
La razón exacta por la que Dudley podía querer una bicicleta era un misterio para Harry, ya que Dudley estaba muy gordo y aborrecía el ejercicio, excepto si conllevaba pegar a alguien, por supuesto. El saco de boxeo favorito de Dudley era Harry,
- Ese maldito remedo de cerdo, ya después ajustaremos cuentas.
- Sirius, no pensaras golpear a un niño, ¿o sí? - Indago Alice algo curiosa.
- Claro que no, pero de una buena broma no se salva – Agregó con una sonrisa malvada.
- Muy buena idea, Canuto - Lo apoyo James sacando un pergamino para anotar la broma - ¿Quién se une? – Preguntó al gran comedor
De inmediato Remus, los hermanos Prewett y para sorpresa de todos, Lily, se pusieron a garabatear el pergamino lo más rápido que podían, cuando terminaron le dieron una señala Charlus Potter para que continuará con la lectura.
…pero no podía atraparlo muy a menudo. Aunque no lo parecía, Harry era muy rápido.
- Harry en cualquier terreno es muy rápido, en duelos, en Quidditch, en lo que sea, Harry es demasiado rápido – Dijo Ron sonriendo burlón.
- Excelente – Dijo frotándose las manos Fred, mirando extasiado al libro.
Mientras tanto en la tercera generación, todos estaban de acuerdo, Harry era muy rápido, en algún momento dado estaba en un lugar y al segundo siguiente en otro, ya fuese en escoba, en duelo o simplemente jugando.
Tal vez tenía algo que ver con eso de vivir en una oscura alacena, pero Harry había sido siempre flaco y muy bajo para su edad.
- Oh no hijo, eso es herencia de la familia Potter – Dijo Charlus.
Además, parecía más pequeño y enjuto de lo que realmente era, porque toda la ropa que llevaba eran prendas viejas de Dudley,
- Ni siquiera para eso son capaces – Habló Lily sin poder evitarlo - Pero como ha podido hacerle eso a Harry, si hubiera sido al revés yo habría tratado su hijo como si fuera mío.
James la abrazó.
- Eso es porque tú tienes un corazón enorme Lily y tu hermana es una imbécil y una envidiosa.
- No tienes nada de qué preocuparte Lily, ¿Y sabes por qué? – Preguntó Remus mirando a su amiga, ella le miró todavía abrazada a su marido.
- ¿Por qué? - Preguntó Lily siguiéndole la corriente.
- Porque ni tu ni James van a morir, y podrán criar a Harry como ustedes quieran, y con la mejor ropa y la mejor habitación que cualquier niño pueda tener, y como cualquier Potter, será un niño malcriado y consentido por sus padres, sus tíos y padrinos y será el niño más feliz del mundo, aunque los más probable es que sea un egocéntrico como su padre - Dijo Lunático.
Todos rieron divertidos, sobre todo por la mueca de James, pero no protestó pues la broma de Remus había servido para animar a su esposa.
Y su primo era cuatro veces más grande que él. Harry tenía un rostro delgado, rodillas huesudas, pelo negro y ojos de color verde brillante.
- Tus ojos Lils – Dijo James muy contento, viendo embobado a su novia.
- Hey enamorados, presten atención - Dijo Canuto con una risa perruna.
- Cállate Black - Regaño Lily. Sirius para no morir joven.
Por su parte en la segunda generación.
Lily - pensaron Sirius, Remus y, otra vez sin proponérselo, Snape.
Mientras tanto, en la tercera generación, todos leyeron la descripción del Harry del libro y se giraron a ver a Albus y sonrieron.
– Jeje pareciera que el tío Harry te hizo él solo, vaya – Dijo Fred II divertido mientras Albus sonreía orgulloso, si había algo que le gustaba era que le dijeran que era igual a su padre a su edad, pero lo que no le gustaba que lo compararan con él, incluso a su padre tampoco le gustaba, siempre le decía que fuera él mismo, una persona única y eso era lo que hacía.
- Es cierto, mamá me dijo que yo me parezco más al abuelo James y que Lils se parece a la abuela Lily, pero que Albus era la combinación de papá y de mamá – Dijo James mientras Albus asentía, tenía razón su hermano, era la combinación de sus padres, el físico de su padre y la personalidad y carácter de su madre, pero James se equivocaba en algo.
- No, James, te equivocas, Lily no solo se parece a la abuela Lily, ella saco el carácter de ella y la abuela Molly, el físico de mamá, pero también heredó los ojos de la bisabuela Dorea – Dijo Albus mientras veía a su hermana, era cierto, Lily Luna en apariencia era igual a Lily Evans, solo que con pecas tan parecida a Ginny Potter, pero los ojos, esos ojos tan intrigantes que no se sabía si eran en algún momento marrón oscuro, violetas o miel. Todos estuvieron de acuerdo.
Teddy continuó con la lectura.
Llevaba gafas redondas
- Ohh sacó la ceguera de James – Dijo Lily con algo de pesar mientras algunos reían divertido al ver la mirada de indignación de James.
- Eso parece, Lily, lo siento mucho, querida, pero heredó la ceguera de los Potter lamentablemente – Dijo la señora Potter ahora ganándose la mirada indignada de Charlus.
- Que triste destino para mi hijo/nieto – Dijeron las dos mujeres.
Mientras tanto, en la tercera generación, todos quedaron confundidos, nunca habían visto a Harry con gafas, suponía que, en algún momento, el Harry de ellos se arregló la vista, aunque no pudo evitar que el gen de los Potter al ser cegatones fuera a James Sirius, pero Albus y Lily si se salvaron.
…siempre pegadas con cinta adhesiva, consecuencia de todas las veces que Dudley le había pegado en la nariz.
Muchos gruñidos resonaron en la sala, pero el de Sirius, el de Remus y el de Ron lo hicieron con mucha más fuerza que los de los demás.
La única cosa que a Harry le gustaba de su apariencia era aquella pequeña cicatriz en la frente, con la forma de un relámpago.
- ¿Le gustaba su cicatriz? ¡Pero si la odia! - Le preguntó Ron extrañado.
- En ese momento no sabía su verdadera procedencia. Eso me contó él antes de que se enterará de la verdad – Dijo Ginny recordando lo que Harry le contó de niño.
- Hum... Tengo una pregunta, ¿Será que el Harry del libro sabrá que es un mago? - Le Preguntó Seamus.
- ¡Eso sería un escándalo! ¡Harry Potter no saber que es un mago! ¡Sería imperdonable! —Gritó para sorpresa de todos, Fudge. Todos gruñeron de acuerdo, realmente molestos, si se enteraban de que aquel Harry no sabía que era un mago no sabrían que harían
La tenía desde que podía acordarse, y lo primero que recordaba haber preguntado a su tía Petunia era cómo se la había hecho.
—En el accidente de coche donde tus padres murieron —había dicho—. Y no hagas preguntas.
Silencio. Sorpresa. Incredulidad. Perplejidad. Ceños fruncidos. Brazos cruzados. Enojo. Rabia. Eran las cosas que se podían ver a primera vista en las personas reunidas en el comedor, ¿cómo podía ser posible que los Dursley le hayan dicho a Harry Potter que sus padres habían muerto a causa de un accidente de coches?, ¿Qué tenían en la cabeza cuando decidieron decirle eso? Pensaron antes de que las protestas empezaran a escucharse en cada rincón del Gran Comedor.
- ¡Un accidente de coche! - Gritaron los señores Weasley, Charlie, Billy, Tonks y los gemelos, aferrando su varita fuertemente.
- ¡Lily y James muertos en un accidente de coche! ¡Pero como se atreve! - Bramó Sirius apretando sus puños con tanta fuerza que se hacía daño.
- Esto es increíble - Se quejó Minerva McGonagall.
Mientras tanto, en la primera generación la indignación también estaba presente en la sala.
- ¡¿En un accidente de coche?! - Gritaron todos los presentes, excepto Narcissa y Lucius.
- Si claro, como si un par de magos pudieran morir con un simple accidente esa clase – Comentó Ted haciendo que todos asintieran.
- De seguro no le contaron nada de nosotros – Dijo Lily, la pelirroja se acomodó en el pecho de su novio sintiéndose terrible.
Por su parte la tercera generación estaba molesta, pensar que Lily y James Potter hubiesen muerto en un accidente de coche era un gran ultraje.
«No hagas preguntas»: ésa era la primera regla que se debía observar si se quería vivir una vida tranquila con los Dursley.
Gruñidos era lo único que se escuchó a lo largo del comedor luego que se leyese esa línea. A nadie le gustaba cómo estaban tratando los Dursley un tema tan delicado como la muerte de James y Lily Potter. Era, literalmente, un insulto para ellos.
- ¿Qué no haga preguntas? – Preguntó Molly estaba furiosa – Pero si un niño tiene curiosidad tiene que hacer preguntas – y todas las mujeres estuvieron de acuerdo con ella.
- Ahora sabemos el modo de preguntar de Harry, en muchos casos creo que depende de la persona que interrogue, si es cercana a él es sereno, pero si es algún enemigo, bueno ya lo sabemos, ¿no? – Dijo Hermione mirando a Ron y Ginny que asintieron.
Tío Vernon entró a la cocina cuando Harry estaba dando la vuelta al tocino.
— ¡Péinate! —bramó como saludo matinal.
- No va a funcionar - Dijo Lupin con una sonrisa. Muchos se giraron hacia el extrañados.
- Oh ¡Vamos! ¡Es una de las maldiciones de los Potter! - Dijo Sirius.
- ¿Maldiciones de los Potter? - Inquirió Ron.
- Sí; Todo Potter varón será idéntico a su padre, pero con los ojos de su madre, tendrá el cabello indomable y acabará con una pelirroja - Explicó Sirius con una sonrisa burlona y vio a algunos que estaban prestándole atención - Todos los Potter antes que Harry han acabado con una pelirroja, no recuerdo bien hace cuanto, Harry si sabe la historia y el por qué, pero viendo como es estoy seguro que no podrá escaparse de la última, de hecho, estoy seguro que ya cayó en ella – Dijo Sirius mirando de manera divertida a la pequeña pelirroja Weasley que se sonrojaba ignorando la sonrisa de los dos amigos y de los gemelos.
Sirius y Remus sonreían con suficiencia, al igual que Hermione, en cuya privilegiada mente se había formado una fantasía sobre su "hermano" y su amiga pelirroja.
Mientras tanto, en la primera generación, tenía casi la misma reacción.
- Es inútil - Dijo James tratando de aligerar el ambiente - El cabello indomable, la figura escuálida y la ceguera son rasgos de todo Potter.
- Por suerte tiene mis ojos – Comentó Lily sintiéndose un poco mejor.
- Sí, tus hermosos ojos esmeraldas – Agregó viéndola con ternura.
Por su parte, en la segunda generación, todos miraban a James y Albus, estos se estaban mirando fijamente. Al parecer, solo Albus, al igual que su padre, habían logrado controlar el pelo desordenado de los Potter, James lo tenía algo largo, pero Albus si lograba hacerse una coleta que caía por su espalda al igual que su padre, sin duda eran muy diferentes siendo hermanos.
Una vez por semana, tío Vernon miraba por encima de su periódico y gritaba que Harry necesitaba un corte de pelo. A Harry le habían cortado más veces el pelo que al resto de los niños de su clase todos juntos, pero no servía para nada, pues su pelo seguía creciendo de aquella manera, por todos lados.
- Como todo un Potter - Comentaron Sirius y Remus, sonriendo ligeramente. Se parece tanto a James y si no tuviese los ojos verdes cualquiera pensaría que es él. Pensaron con nostalgia.
Ron y Hermione se miraron y rieron por lo bajo. Ese pelo era especial e indomable.
- Como a todo Potter, se ve que ese tipo es estúpido, lo único que hizo fue malgastar dinero - Dijo Kingsley.
- Les diré una cosa – Intervino Mcgonagall - Yo me pase cuatro años intentando peinar a James, hasta que me canse y deje de prestarle atención a eso y el día que Lilly me envió una foto de Harry recién nacido, supe de inmediato que iba a ser exactamente lo mismo, por eso no me molesto en decirle nada respecto a su cabello.
- Ya ves, pero tú tienes sentido común mientras que él no tiene y no te pones a perder tiempo peinando a Harry - Dijo Flitwick - Cuando sabes que no funcionara.
Harry estaba friendo los huevos cuando Dudley llegó a la cocina con su madre. Dudley se parecía mucho a tío Vernon. Tenía una cara grande y rosada, poco cuello, ojos pequeños de un tono azul acuoso, y abundante pelo rubio que cubría su cabeza gorda. Tía Petunia decía a menudo que Dudley parecía un angelito.
Todos bufaron, por la descripción se imaginaban a un niño fofo y su madre decía que parecía un angelito...
Harry decía a menudo que Dudley parecía un cerdo con peluca.
Los alumnos se rieron sin control cuando se pronunció esa frase, incluso los profesores, adultos y aurores se sorprendieron a sí mismos esbozando sonrisas o disimulando una risa con una tos.
- Eso fue impresionante - Dijeron, a través de su risa, Fred, George, Bill y Charlie.
- Esas personas son horribles – Comentó Tonks después de un rato - No solo por su actitud también por su apariencia - muchos estuvieron de acuerdo con ella.
- ¿Y según tú quien tiene mejor figura sobrina? – Preguntó, trato de picarla Sirius, pero ella no se intimido.
- Mmm no lo sé – Dijo, hizo como si lo estuviera meditando un segundo - Yo creo que Remus sería una buena opción - ni Sirius, ni todos los que estaban cerca de ella pudieron creer lo que escucharon. En cuanto al licántropo, él había adquirido un curioso color escarlata en su rostro.
- Bueno, ciertamente no tienes mal gusto, sobrina - trato de aligerar el ambiente el animago - Pero si de buena apariencia hablamos aquí estoy yo - sonrió con arrogancia.
- Mmm no, yo creo que Remus está mejor - Le aseguro dándole en donde más le dolía, en su orgullo.
Mientras tanto, en la primera generación, las risas no se dejaron esperar después de leer los pensamientos del joven azabache.
- Eso de seguro lo heredo de ti – Comentó divertida Lily mirando a su pareja.
- Me alegra que se pueda divertir, aunque sea un poco – Comentó con dulzura dándole un beso de su novia.
Por su parte en la tercera generación todos reían divertidos.
– Es increíble como a veces papá saca su lado bromista y divertido, si tan solo lo viéramos más seguido – Dijo James Sirius divertido.
Harry puso sobre la mesa los platos con huevos y beicon, lo que era difícil porque había poco espacio. Entretanto, Dudley contaba sus regalos. Su cara se ensombreció.
—Treinta y seis —dijo, mirando a su madre y a su padre—. Dos menos que el año pasado.
- ¡No me lo creo! - Chilló Ginny - ¡Pero si tiene una cantidad enorme de regalos y se sigue quejando!
- Este niño es lo peor - Corroboró Tonks - Cuando tenga hijos voy a educarlos para que agradezcan lo que tienen.
Remus se sorprendió y asustó al oír a Tonks hablar de tener críos. La verdad era que, aunque llevaban un tiempo saliendo, Lupin siempre se sentía culpable por su condición de hombre lobo ya que, aparte de ponerla a ella en peligro, también podría pasarle su problema a su hijo, si algún día tenían, y eso era más de lo que era capaz de soportar, él no poder proteger a su familia de sí mismo.
Mientras tanto, en la primera generación, todos estaban sorprendidos ante la cantidad de regalos.
- Y todavía se queja, mira que ni siquiera cornamenta era tan mimado – Exclamó Canuto.
- Si, es cierto. ¡Oye! - le reclamo cuando entendió el insulto - Yo no era un mimado.
- Claro que sí, o te olvidas de las fiestas que mamá Dorea te hace - Le recordó el licántropo - eres el príncipe de la casa.
- Gracias lunático - Dijo apretando los dientes
- De nada cornamenta - Le contesto como si nada.
La profesora del futuro miraba esa escena con media sonrisa en su rostro, era muy grande la diferencia que había en esos tres jóvenes que tenía frente a ella, a los que conoció en el futuro, tanto a Sirius y en especial a Remus le hacía mucha falta tener a sus amigos con ellos.
Por otro lado, en la tercera generación, todos estaban divididos entre la molestia y la diversión.
– Es irónico que se quejen de ese chico, mientras que a nosotros también nos dando muchos regalos en nuestros cumpleaños – Dijo Albus mientras los demás reían.
– Bueno, esa es la ventaja de tener una familia numerosa, por eso tenemos siempre muchos regalos – Dijo Teddy sonriendo.
—Querido, no has contado el regalo de tía Marge. Mira, está debajo de este grande de mamá y papá.
—Muy bien, treinta y siete entonces —dijo Dudley, poniéndose rojo. Harry; que podía ver venir un gran berrinche de Dudley, comenzó a comerse el beicon lo más rápido posible, por si volcaba la mesa.
Molly, Tonks, Minerva, Ginny y Hermione entrecerraron los ojos.
Tía Petunia también sintió el peligro, porque dijo rápidamente:
—Y vamos a comprarte dos regalos más cuando salgamos hoy. ¿Qué te parece, pichoncito? Dos regalos más. ¿Está todo bien?
- Y encima le compran mas solo para complacerlo no me sorprende que sea tan grosero y maleducado - Dijo Madame Pomfrey indignada.
- Muy cierto, con los que tiene son más que suficientes - Dijo Sprout.
Mientras tanto, en la primera generación, cierto animago se reía.
- Pichoncito jajajaja – Dijo Canuto – Pelirroja, tu hermana sí que se volvió loca – volteo a ver a los Evans – Sin ofender Señores. Evans.
- A demás yo creo que le quedaría mejor el de cerdito – Dijo Ted Tonks.
- Jajajajajajajaja – todos los jóvenes rieron, Lily y sus padres trataban de no reírse, pero fallaron al igual que los adultos.
- ¡Ted! - Grito Andromeda tratando de sonar enojada pero no pudo, ya que también reía.
Dudley pensó durante un momento. Parecía un trabajo difícil para él. Por último, dijo lentamente.
—Entonces tendré treinta y.… treinta y...
- No sabe ni sacar una simple cuenta, que niño tan estúpido - Dijo Hermione horrorizada, sorprendiendo a todo el comedor ya que ella no solía expresarse así de nadie, los únicos que no se sorprendieron fueron sus amigos que conocían el carácter de la chica mejor que nadie.
- Ni siquiera eso sabe hacer - Se exaspero Molly.
- Seria increíble que lo lograra - Comentó Tonks como si estuviera emocionada - Piensen, ¿Cuántas veces han visto un cerdo que sepa contar?
Todos, en especial Sirius y Remus y los gemelos Weasley soltaron tremendas carcajadas ante ese cometario.
Mientras tanto, en la primera generación, los Evans eran los más sorprendidos.
- ¡¿Ni siquiera sabe contar?! – Exclamó Elizabeth indignada - Pero ¿a qué clase de colegio va que no sabe sumar a la edad de once?
- No creo que sea el colegio, señora Evans – Dijo Canuto de manera divertida - Si no sabe sumar es porque es idiota - Terminó.
Todos estaban de acuerdo con ese veredicto así que asintieron y siguieron leyendo.
—Treinta y nueve, dulzura —dijo tía Petunia.
—Oh —Dudley se dejó caer pesadamente en su silla y cogió el regalo más cercano—. Entonces está bien. Tío Vernon rió entre dientes.
—El pequeño tunante quiere que le den lo que vale, igual que su padre. ¡Bravo, Dudley! —dijo, y revolvió el pelo de su hijo.
- Eso, tu aprueba el comportamiento del niño. Seguro que le ayuda mucho - Dijo la señora Weasley enfadada.
- Lo que vale, lo único que se le puede dar a ese niño es un buen castigo por berrinchudo - Dijo Ojoloco, con lo cual todos los adultos asintieron de acuerdo.
En aquel momento sonó el teléfono y tía Petunia fue a cogerlo, mientras Harry y tío Vernon miraban a Dudley, que estaba desembalando la bicicleta de carreras, la filmadora, el avión con control remoto, dieciséis juegos nuevos para el ordenador y un vídeo.
Tonks tomó aire de manera teatral.
- ¡Madre mía! Llega a desenvolver algo más y me muero ahogada de escucha todo lo que le dieron.
Los gemelos rieron ante sus payasadas
Estaba rompiendo el envoltorio de un reloj de oro, cuando tía Petunia volvió, enfadada y preocupada a la vez.
—Malas noticias, Vernon —dijo—. La señora Figg se ha fracturado una pierna. No puede cuidarlo. —Volvió la cabeza en dirección a Harry.
- Mi pobre bebe, como mi hermana puede ser tan…
- Lo sabemos cariño- trataba de consolarla el azabache, no era bueno que siguiera enojada.
Mientras tanto, en la segunda generación, Remus estaba pensativo.
- Figg, ¿Acaso no conocemos a alguien con ese nombre? – Preguntó Remus.
- Así es, Remus, es una squib amiga mía- le respondió Dumbledore, al parecer no había dejado de vigilar al joven Potter esos años.
La boca de Dudley se abrió con horror, pero el corazón de Harry dio un salto. Cada año, el día del cumpleaños de Dudley, sus padres lo llevaban con un amigo a pasar el día a un parque de atracciones, a comer hamburguesas o al cine. Cada año, Harry se quedaba con la señora Figg, una anciana loca que vivía a dos manzanas.
Todos los adultos fruncieron el ceño ante las acciones de los Dursley, pero como ya sabían lo malos que eran no comentaron nada.
Harry no podía soportar ir allí. Toda la casa olía a repollo y la señora Figg le hacía mirar las fotos de todos los gatos que había tenido.
— ¿Y ahora qué hacemos? —preguntó tía Petunia, mirando con ira a Harry como si él lo hubiera planeado todo.
- ¡Mujer idiota! - Gritó la señora Weasley, lanzándole un hechizo a los maniquíes.
- Claro, seguro que Harry le ha roto la pierna a propósito - Se burló Fred.
- Seguro que llevaba meses planeando una cosa así - Dijo George.
En el fondo no tenían ni una pizca de humor al hablar. Estaban demasiado furiosos por como trataban a Harry. Nadie se movió ni enunció nada, por lo que luego de aquello, la lectura siguió.
Harry sabía que debería sentir pena por la pierna de la señora Figg, pero no era fácil cuando recordaba que pasaría un año antes de tener que ver otra vez a Tibbles, Snowy, el Señor Paws o Tufty.
—Podemos llamar a Marge —sugirió tío Vernon.
—No seas tonto, Vernon, ella no aguanta al chico.
- Y yo no los aguanto a ustedes - Siseó Sirius.
- Son la gente más horrible que pudiese existir en el mundo, nadie los extrañará - añadió Remus, gruñendo.
Los Dursley hablaban a menudo sobre Harry de aquella manera, como si no estuviera allí, o más bien como si pensaran que era tan tonto que no podía entenderlos, algo así como un gusano.
- Vergüenza debería darles ¡Vergüenza! - Bramó Hagrid enfadado. El pequeño profesor Flitwick se encogió en su asiento, asustado por una posible reacción violenta por parte del semi-gigante sentado a su lado.
- Gusanos ellos - Dijo Astoria con el ceño fruncido.
- No insultes a los gusanos - Dijo Ginny, ambas intercambiaron miradas y se sonrieron.
— ¿Y qué me dices? de... tu amiga... cómo se llama... Yvonne? —Está de vacaciones en Mallorca —respondió enfadada tía Petunia.
—Podéis dejarme aquí —sugirió esperanzado Harry.
Varios lo miraron asombrados, pero no dijeron nada.
Podría ver lo que quisiera en la televisión, para variar, y tal vez incluso hasta jugaría con el ordenador de Dudley.
Seamus y Dean le sonrieron ampliamente. Era una muy buena oportunidad para hacer cosas que normalmente no hacía.
Tía Petunia lo miró como si se hubiera tragado un limón.
Todos rieron por lo bajo, imaginando a Petunia atragantándose con un limón. La imagen fue divertida.
— ¿Y volver y encontrar la casa en ruinas? —rezongó.
- No va a quemar la casa - Le defendió Ginny.
—No voy a quemar la casa —dijo Harry, pero no le escucharon.
—Supongo que podemos llevarlo al zoológico —dijo en voz baja tía Petunia—... y dejarlo en el coche...
- No es un animal, idiotas - Dijo Scorpius molesto, el sentía mucho respeto, e incluso un gran cariño por el padre de su mejor amigo.
Mientras tanto, en la segunda generación, todos estaban indignados.
- Malditos Muggles, es un niño no un animal - Dijo para sorpresa de todos Fudge y le lanzo un maleficio a los maniquíes que a esta altura ya habían sido cambiados cerca de treinta veces, a los que todos asintieron de acuerdo,
La profesora McGonagall siguió leyendo
—El coche es nuevo, no se quedará allí solo...
- Oh, por favor... - Se quejó Charlie Weasley, ya asqueado por el trato que recibía Harry por parte de su familia.
Dudley comenzó a llorar a gritos.
- Genial, mimado y para colmo, llorón - Dijeron los estudiantes ya hartos de ese niño
En realidad, no lloraba, hacía años que no lloraba de verdad, pero sabía que, si retorcía la cara y gritaba, su madre le daría cualquier cosa que quisiera.
Los señores Weasley sacudieron la cabeza al oírlo.
- Es un terrible niño mimado - Declaró Tonks horrorizada.
Mientras tanto en la primera generación, los padres presentes estaban indignados por lo que escuchaban.
- No puedo creer que mi hija caiga tan bajo en la crianza de su hijo - Escupió Elizabeth molesta.
- Sin duda muchas de las cosas que hacía era para que Harry se sintiera inferior, pero en su odio hacia lo que no comprende no pudo ver el daño que le está haciendo a su hijo – Agregó con sapiencia Remus impresionando a los demás.
- Cielos, ahora si se te quemo el cerebro, Lunático - Se burló Canuto haciendo que muchos rieran.
- Supongo que debo creerte, después de todo, eso te pasa muy seguido - Le rebatió a su amigo incrementando las risas.
—Mi pequeñito Dudley no llores, mamá no dejará que él te estropee tu día especial —exclamó, abrazándolo.
— Yo...no...Quiero...que...él venga —exclamó Dudley entre fingidos sollozos—. ¡Siempre lo estropea todo! —Le hizo una mueca burlona a Harry, desde los brazos de su madre.
- Maldito mocoso - Dijo Tonks enojada.
- Mira que burlarse así, ni siquiera Malfoy hace eso – Dijo Ron en voz baja con una mueca - Menudo cerdo.
- ¡Como odio a ese niño! - Exclamó Hermione.
Justo entonces, sonó el timbre de la puerta.
— ¡Oh, Dios, ya están aquí! —dijo tía Petunia en tono desesperado y, un momento más tarde, el mejor amigo de Dudley, Piers Polkiss, entró con su madre. Piers era un chico flacucho con cara de rata. Era el que, habitualmente, sujetaba los brazos de los chicos detrás de la espalda mientras Dudley les pegaba.
- Encima de todo, el mocoso necesita ayuda - Gruñeron esa vez Billy y Charley Weasley, ambos hermanos odiaban a los matones, en el pueblo donde vivían cuando eran niños, había un par de muggles, un pueblo pequeño, había muchos rumores con respecto a la familia Weasley en el mundo Muggle y un día unos niños fueron hasta la Madriguera y se metieron con ellos, por eso odiaban los matones.
Dudley suspendió su fingido llanto de inmediato.
- Menudo idiota - Dijo Bill.
- ¿Qué esperabas? - Replicó Charlie - No puede permitirse que sus "amiguitos" le vean llorar, ¿no? Eso arruinaría su fachada de tipo duro.
- ¿Para qué van al Zoológico entonces? - Dijo Fred seriamente.
- ¿Qué? - Preguntó Angelina.
- Tienen el zoológico en casa - Contestó George por su hermano - una ballena ― dijo apuntando al maniquí de tío Vernon.
- Una jirafa - Dijo Fred señalando al de Petunia
- Un cerdo – Dijo George señalando a Dudley
- Y el amigo una rata.
- Un zoológico en casa - Dijeron a la vez, sacando una carcajada de todos los presentes con la obvia de Snape, incluso Draco sonreía un poco.
Media hora más tarde, Harry, que no podía creer en su suerte, estaba sentado en la parte de atrás del coche de los Dursley, junto con Piers y Dudley, camino del zoológico por primera vez en su vida.
- ¿Por primera vez? - Dijeron algunos nacidos de muggles con algo de tristeza.
- ¿Es raro no haber ido nunca al zoo? - Le preguntó Sirius a Remus en voz baja. Llevaba casi todo el capítulo callado porque sabía que si abría la boca iba a ser para ponerse a despotricar contra los Dursley.
- Todos los niños muggles van al zoo de pequeños - Explicó Remus apretando los puños -. Es muy divertido y los padres siempre los llevan varias veces.
A sus tíos no se les había ocurrido una idea mejor, pero antes de salir tío Vernon se llevó aparte a Harry.
—Te lo advierto —dijo, acercando su rostro grande y rojo al de Harry—. Te estoy avisando ahora, chico: cualquier cosa rara, lo que sea, y te quedarás en la alacena hasta la Navidad.
- ¡Qué ni se te ocurra castigar a mi ahijado! – Exclamó Sirius golpeando la mesa enfadado.
Mientras tanto, en la primera generación, la mayoría estaban enojados.
- ¡Le tocas un pelo a mi hijo y…! – Exclamó, pero James no termino su frase pues estaba muy enojado y a demás no necesitaba terminar de decirla, ya que sus ojos tenían un brillo asesino.
—No voy a hacer nada —dijo Harry—. De verdad... Pero tío Vernon no le creía. Nadie lo hacía. El problema era que, a menudo, ocurrían cosas extrañas cerca de Harry y no conseguía nada con decir a los Dursley que él no las causaba.
- Magia accidental - Aclaró Hermione antes de seguir leyendo, aunque no era necesario pues todos lo sabían.
- Y Petunia lo sabía de sobra. Lo vio de pequeña - Gruñó Remus - A Lily le pasaba constantemente, como a todos los magos.
Por su parte, la primera generación pensaba de igual manera.
- Eso es magia accidental el chico no tiene la culpa - Protestó Ted.
- No la tiene, la tiene mi hermana, ella sabe que es un mago, y sabe que Harry no lo puede evitar que es magia accidental - Gruñó Lily más que molesta - Voy a matarla lenta y dolorosamente
En una ocasión, tía Petunia, cansada de que Harry volviera de la peluquería como si no hubiera ido, cogió unas tijeras de la cocina y le cortó el pelo casi al rape,
- ¡NOOOOOOOOOOOOOOOO! - Gritó James Sirius como si le estuvieran torturando con quince mil cruciatus, calló de rodillas al suelo y alzó las manos al aire - COMO HAN PODIDO MANCILLAR EL HONORABLE PELO POTTER, COMO HAN OSADO TOCAR NUESTRA REAL CABELLERA - Dijo el chico con dramatismo
Lily Luna se le acercó y le dio una colleja.
- Deja de comportarte como un niño de tres años.
…exceptuando el flequillo, que le dejó «para ocultar la horrible cicatriz».
- ¡Petunia! – Gritaron las dos mujeres Evans, John y James se alejaron un poco.
Mientras tanto, en la segunda generación todos estaban indignados. Algunos abrieron los ojos horrorizados. Ginny puso cara de espanto pensando en lo mucho que le gustaba el pelo de Harry y la pena que había sido que se lo cortasen.
- Una cosa es no saber controlar el pelo Potter - Gruñó Sirius apretando los puños - Pero ni a mamá Dorea ni a Lily se les habría ocurrido nunca hacer algo así.
- ¿Mamá Dorea? – Preguntaron confundidos algunos.
- La abuela de Harry, la madre de James.
Dudley se río como un tonto, burlándose de Harry, que pasó la noche sin dormir imaginando lo que pasaría en el colegio al día siguiente, donde ya se reían de su ropa holgada y sus gafas remendadas. Sin embargo, a la mañana siguiente, descubrió al levantarse que su pelo estaba exactamente igual que antes de que su tía lo cortara.
- ¡Ja! - Celebró Sirius triunfante - Nada puede controlar el pelo Potter.
- Sí, pero no creo que eso le haga mucha gracia a los Dursley - Murmuró Remus preocupado.
Como castigo, lo encerraron en la alacena durante una semana, aunque intentó decirles que no podía explicar cómo le había crecido tan deprisa el pelo.
- Una semana en un armario - Repitió Remus apretando los dientes.
- Por algo que no puede controlar - Dijo Molly.
- Y que no hizo daño a nadie - Dijo Tonks.
- ¡Le castigan por algo que no puede controlar! ¡Si un mago reprime su magia puede ser terrible! - Exclamó la profesora McGonagall alterada. Albus Dumbledore asintió con la cabeza, él lo sabía bien.
Mientras tanto, en la primera generación, James Potter tenía algo diferente que decir.
- No pueden ganar en contra del cabello Potter – Alabó James con una sonrisa.
- Ni siquiera con magia lo pueden controlar - Agregó Lily mientras le alborotaba el cabello.
- Y miren que lo hemos intentado – Apoyó Sirius
Otra vez, tía Petunia había tratado de meterlo dentro de un repugnante jersey viejo de Dudley (marrón, con manchas anaranjadas).
- Siempre a la moda – Dijeron, y rieron los 6 hermanos Weasley. Pero Molly, Fleur, Tonks, Angelina, Katie, Luna, Hermione y Ginny les mandaron miradas asesinas y con eso los chicos callaron.
Cuanto más intentaba pasárselo por la cabeza, más pequeña se volvía la prenda, hasta que finalmente le habría sentado como un guante a una muñeca, pero no a Harry. Tía Petunia creyó que debía de haberse encogido al lavarlo y, para su gran alivio, Harry no fue castigado.
- Esa fue buena, Mini-cornamenta – Dijo Canuto animando al Harry del libro.
- Que raro que no lo castigue - Dijo en un tono pensativo Marlene - Tal vez Petunia sabe que no puede evitarlo y no lo castiga, pero como su marido está cerca lo hace para aparentar que no le importa Harry.
- Me da igual, si te soy sincera me pienso vengar igualmente - Dijo Lily apuntando más cosas en el montón de pergaminos que ya llegaba.
Por otra parte, había tenido un problema terrible cuando lo encontraron en el techo de la cocina del colegio. El grupo de Dudley lo perseguía como de costumbre cuando, tanto para sorpresa de Harry como de los demás, se encontró sentado en la chimenea.
- ¿Se apareció? – Preguntó Colin Creevey
- ¿Voló? - Preguntó Hermione.
- Voló - Dijeron a coro Sirius y Remus sonriendo y Severus con la cara un poco pétrea.
- ¿Cómo están tan seguros? - Preguntó Ron.
- Porque Lily lo hacía - Dijo Remus con una sonrisa nostálgica - Nos contó que solía hacerlo antes de saber que era bruja, volaba unos metros al saltar y caía suavemente. Supongo que Harry hacía lo mismo, pero supongo que ahora lo hace con total control y libertad.
Mientras tanto, en la primera generación, se quedaron todo en silencio de golpe.
- ¿Se trasladó? - Preguntó sorprendido Frank.
- Es imposible, apenas era un niño - Dijo Ted también muy sorprendido.
Mientras tanto, en la primera generación todos veían a la pequeña Lily y Albus sonriendo, los dos habían demostrado que a la misma edad que Harry ellos también eran capaces de volar.
Los Dursley recibieron una carta amenazadora de la directora del colegio, diciéndoles que Harry andaba trepando por los techos del colegio.
La gente, al imaginarse a Harry trepando por los techos, se echó a reír. Debió haber sido chistoso a los ojos de los muggles.
Pero lo único que trataba de hacer (como le gritó a tío Vernon a través de la puerta cerrada de la alacena) fue saltar los grandes cubos que estaban detrás de la puerta de la cocina.
Harry suponía que el viento lo había levantado en medio de su salto.
Muy interesante deducción Pensó el director, frunciendo el ceño.
Los demás se encontraban absolutamente anonadados como para decir algo. Realmente fue y es impresionante lo que hizo Harry, apareciendo o volando, al techo.
Mientras tanto, en la primera generación.
- Si claro, estará flaco, pero no es para tanto - Se burlo Canuto.
- ¡Sirius! Mi hijo solamente está tratando de encontrar una explicación coherente - Le regaño Lily
- Pero es que eso es magia.
- ¿Y tú crees que la odiosa de mi hermana se lo diría? – Dijo, ante eso el animago se sintió apenado y le envió una mirada de disculpa a su amiga.
Pero aquel día nada iba a salir mal. Incluso estaba bien pasar el día con Dudley y Piers si eso significaba no tener que estar en el colegio, en su alacena, o en el salón de la señora Figg, con su olor a repollo. Mientras conducía, tío Vernon se quejaba a tía Petunia. Le gustaba quejarse de muchas cosas. Harry, el ayuntamiento, Harry, el banco y Harry eran algunos de sus temas favoritos.
Sirius gruñó enseñando sus dientes ¡Si tan solo tuviera a ese tipo delante le daría una buena lección! Pero no podía, ya no existía.
- Y nosotros que pensábamos que le tenía cariño - Se mofó George.
- Nos ha engañado completamente - Asintió Fred.
Aquella mañana les tocó a los motoristas.
- Acaso ese infeliz no sabe hacer otra cosa que quejarse – Comentó Tonks.
—... haciendo ruido como locos esos gamberros —dijo, mientras una moto los adelantaba.
- Las motos son lo mejor. Y los motoristas son muy atractivos - Dijo Sirius sonriendo sugerentemente.
- Vaya, Canuto. No sabía que sintieses eso por Hagrid - Dijo Remus con un falso aire de sorpresa.
Los alumnos se quedaron estupefactos al ver a su antiguo profesor bromeando de aquella manera, pero rápidamente se recuperaron y empezaron a desternillarse de la risa ante la expresión de horror que había aparecido en el rostro de Sirius al intentar pensar en Hagrid de ese modo. Los adultos también sonrieron y Snape se sorprendió al encontrar gracioso algo que el hombre-lobo había dicho.
Finalmente, los niños se calmaron lo suficiente como para poder seguir leyendo.
—Tuve un sueño sobre una moto —dijo Harry recordando de pronto—. Estaba volando.
- ¡La mía! - Dijo Sirius emocionado.
- Ya, Sirius, ya, cálmate - Le tranquilizó Tonks mientras le acariciaba la cabeza como quien acaricia a un perro alterado.
Mientras tanto en la primera generación, muchos agitaron la cabeza.
- Mala elección de conversación - Dijo Frank.
Sirius, por otro lado, parecía indignado con lo que había dicho Frank.
- Si habla de mi moto nada puede ser malo - Dijo el animago.
Tío Vernon casi chocó con el coche que iba delante del suyo. Se dio la vuelta en el asiento y gritó a Harry:
— ¡LAS MOTOS NO VUELAN!
- Vale si, puede que tuvieras razón y no fuera buena idea decir eso - Admitió Sirius
Frank le dirigió una mirada superior de "te lo dije"
Por su parte, en la primera generación.
- La mía si ¡Idiota! - Exclamó Sirius.
Su rostro era como una gigantesca remolacha con bigotes.
- Remolacha con bigotes – Dijeron riendo Fred, George, Sirius y Remus, chocando las manos - Una buena imagen mental.
La gente rompió a reír escandalosamente. Y costó unos minutos que se calmasen y que Minerva McGonagall, furiosa, volviese a leer.
Dudley y Piers se rieron disimuladamente.
—Ya sé que no lo hacen —dijo Harry—. Fue sólo un sueño.
- Un sueño que fue verdad – Dijo y sonrió Sirius.
Pero deseó no haber dicho nada. Si había algo que desagradaba a los Dursley aún más que las preguntas que Harry hacía, era que hablara de cualquier cosa que se comportara de forma indebida, no importa que fuera un sueño o un dibujo animado. Parecían pensar que podía llegar a tener ideas peligrosas.
- ¿Qué te parece Feorge? – Preguntó Fred - Quizá deberíamos empezar a ver dibujos animados.
- Estoy de acuerdo Gred. Podríamos sacar grandes ideas de ellos para nuestros inventos.
El señor Weasley sonrió a sus hijos por querer saber más cosas sobre los muggles. La señora Weasley tuvo que reconocer que, aunque no acababa de aceptar el futuro que sus hijos habían escogido, la verdad era que era muy buenos en ello y se dijo que, si la tienda le hacía felices, entonces ella también lo sería.
- Harry no necesita de los dibujos animados para eso, créannos – Se burló Ron.
- Si, ya hemos comprobado que las puede tener sin ayuda, incluso puede superar las de cualquier dibujo animado – Dijo Hermione que se cruzó de brazos con una sonrisa.
Recordando cómo se había enfrentado a un troll él solo y había ganado, como se había enfrentado a Voldemort en primero y había prevalecido, como se había enfrentado a un basilisco y había ganado, como se había enfrentado a los dementores y los había hecho que se fueran, como había logrado pasar las pruebas del torneo pensando todo con la cabeza fría y saliendo ileso de ellas. Bueno, la lista sin duda era muy larga.
Definitivamente Harry podría escribir toda una oda a las ideas peligrosas.
El resto del comedor los miraba confundidos. ¿Qué había pasado desde que Harry comenzó a estudiar en Hogwarts?
Era un sábado muy soleado y el zoológico estaba repleto de familias. Los Dursley compraron a Dudley y a Piers unos grandes helados de chocolate en la entrada, y luego, como la sonriente señora del puesto preguntó a Harry qué quería antes de que pudieran alejarse, le compraron un polo de limón, que era más barato.
- ¡Pero serán! ¡Solo compraron el helado para no quedar mal delante de la heladera! - Se quejó Molly - Es indignante.
Aquello tampoco estaba mal, pensó Harry, chupándolo mientras observaban a un gorila que se rascaba la cabeza y se parecía notablemente a Dudley, salvo que no era rubio.
Las risas dominaron el Gran Comedor una vez más.
- Hijo de un merodeador - Dijeron Sirius y Remus orgullosos.
Los gemelos ya estaban considerando pedirle a Harry que planease alguna broma con ellos de vez en cuando. No conocían este lado del chico
- Eso tiene solución – Comentó Tonks para que solo Remus y su tío la escucharan.
- Muy cierto, sobrinita – Apoyó su tío alcanzando el pergamino de las bromas para agregar algunas cosas.
Fue la mejor mañana que Harry había pasado en mucho tiempo. Tuvo cuidado de andar un poco alejado de los Dursley, para que Dudley y Piers, que comenzaban a aburrirse de los animales cuando se acercaba la hora de comer, no empezaran a practicar su deporte favorito, que era pegarle a él.
- Malditos y engreídos niños mimados - Gritó Molly Weasley enojada.
Los hijos de la señora Weasley se miraron sorprendidos. Nunca habían oído a su mamá diciendo tantas maldiciones juntas, era algo nuevo para ellos.
Comieron en el restaurante del zoológico, y cuando Dudley tuvo una rabieta porque su bocadillo no era lo suficientemente grande, tío Vernon le compró otro y Harry tuvo permiso para terminar el primero.
- ¿Cómo? - Gritaron muchos, indignados.
- ¿Qué mi ahijado tiene que esperar a que alguien no quiera terminarse su comida para poder comer? Oh, sí, tal vez acabe volviéndome un homicida, al fin y al cabo - Explotó Sirius sintiéndose ultrajado. No podía permitir que nadie tratase así a su ahijado.
Más tarde, Harry pensó que debía haber sabido que aquello era demasiado bueno para durar.
- Porque será que no me gusta nada esa frase - Dijo Lily poniendo mala cara. James la abrazó por un hombro.
Después de comer fueron a ver los reptiles. Estaba oscuro y hacía frío, y había vidrieras iluminadas a lo largo de las paredes. Detrás de los vidrios, toda clase de serpientes y lagartos se arrastraban y se deslizaban por las piedras y los troncos.
Los Slytherin sonreían ante la mención del animal que representaba su casa.
Dudley y Piers querían ver las gigantescas cobras venenosas y las gruesas pitones que estrujaban a los hombres. Dudley encontró rápidamente la serpiente más grande. Podía haber envuelto el coche de tío Vernon y haberlo aplastado como si fuera una lata, pero en aquel momento no parecía tener ganas. En realidad, estaba profundamente dormida. Dudley permaneció con la nariz apretada contra el vidrio, contemplando el brillo de su piel.
—Haz que se mueva —le exigió a su padre.
- Los animales están ahí para que los admiren, no para que los diviertan - Comentó Alice molesta por esa actitud.
Tío Vernon golpeó el vidrio, pero la serpiente no se movió.
- Y no lo hará - Rió Draco Malfoy maliciosamente.
Varios de sus compañeros sonrieron de acuerdo con él.
—Hazlo de nuevo —ordenó Dudley. Tío Vernon golpeó con los nudillos, pero el animal siguió dormitando.
- No sé por qué me sorprende – Dijo y puso los ojos en blanco - El padre parece un perro obedeciendo a su dueño.
Sirius le fulminó con la mirada al oír el comentario de los perros, pero no le vio nadie excepto Remus y los que lo sabían, que habían mirado al animago al oírlo y ahora tuvieron que disimular una carcajada con una tos.
—Esto es aburrido —se quejó Dudley. Se alejó arrastrando los pies. Harry se movió frente al vidrio y miró intensamente a la serpiente. Si él hubiera estado allí dentro, sin duda se habría muerto de aburrimiento, sin ninguna compañía, salvo la de gente estúpida golpeando el vidrio y molestando todo el día.
Varios rieron por lo bajo.
Era peor que tener por dormitorio una alacena donde la única visitante era tía Petunia, llamando a la puerta para despertarlo: al menos, él podía recorrer el resto de la casa.
Molly agachó la cabeza tristemente al escuchar a Harry comparándose con un animal.
Incluso gente que antes le odiaba empezaban a cuestionarse a sí mismos después de leer todo esto. Varias personas pensaron en Harry con simpatía, mientras otros tantos les mandaban hechizos a los maniquíes, que para el momento ya habían sido reemplazados 50 veces
De pronto, la serpiente abrió sus ojillos, pequeños y brillantes como cuentas. Lenta, muy lentamente, levantó la cabeza hasta que sus ojos estuvieron al nivel de los de Harry. Guiñó un ojo.
- ¿Qué? – Se escucho, la pregunta quedó resonando en la Sala. Todos sabían que Harry sabía pársel, pero oírlo desde el punto de vista del chico era muy raro.
-Bueno - Dijo Luna alegremente - Supongo que esa fue la primera vez que el Harry del libro habló con una serpiente.
Mientras tanto, en la primera generación todos estaban anonadados.
- ¿Que la serpiente hizo qué? – Preguntó Frank confundido
Harry la miró fijamente. Luego echó rápidamente un vistazo a su alrededor, para ver si alguien lo observaba. Nadie le prestaba atención. Miró de nuevo a la serpiente y también le guiñó un ojo.
- ¡Eso no es posible! – Gritó Canuto con desesperación - ¡De entre todas las cosas que puede hacer, mini-cornamenta se quiere ligar a una serpiente! – Terminó con dramatismo haciendo que algunos rieran y otros voltearan los ojos - ¡De tantas chicas de las que podría elegir!
- ¡Sirius! Eso es en lo que único que piensas - Recriminó Lily
- ¿Qué? Acaso hay otra cosa más importante para pensar – Dijo, negando con la cabeza le pidieron a Charlus que continuara.
La serpiente torció la cabeza hacia tío Vernon y Dudley, y luego levantó los ojos hacia el techo. Dirigió a Harry una mirada que decía claramente:
—Me pasa esto constantemente.
—Lo sé —murmuró Harry a través del vidrio, aunque no estaba seguro de que la serpiente pudiera oírlo—. Debe de ser realmente molesto.
El comedor se veía tenso. Aun les costaba asimilar que Harry hablase, así como así con una serpiente, especialmente los Slytherin, quienes no comprendían a su animal como el niño que vivió lo hacía.
Por su parte, la primera generación estaba tensa y algo sorprendida.
- Vale, espero que no vaya a pasar lo que estoy pensando – Dijo Dorea en un susurro empezando a hacerse una idea de lo que pasaba.
La serpiente asintió vigorosamente.
- ¡Por Merlín! - Exclamó Dorea
Las caras de sorpresa se extendieron entre todos los que había en la habitación.
- Es imposible - Dijo James - Mi hijo no puede hablar Pársel, esa lengua es hereditaria y en mi familia no hay nadie relacionado con Slytherin
- Bueno, James, podrías tener alguna relación lejana, ten en cuenta que las familias de magos están muy relacionadas - Dijo Frank intentando calmar al Potter que parecía estar sufriendo un ataque de histeria y Lily estaba tan sorprendida que no hacía nada por tranquilizar a su novio.
- No, es imposible, cuando cumplí los 17 años miré todo mi árbol genealógico todo al completo, no estamos ni siquiera cerca de la rama Slytherin, de hecho, toda mi familia, y cuando digo toda es que es toda, ha sido siempre Gryffindor, ni si quiera hemos sido Hufflepuff y Ravenclaw. Miré también libros antiguos que hablan de la genealogía de la familia, algunos libros dicen incluso que estamos ligeramente emparentados con Godric Gryffindor, pero no con Slytherin, es imposible que mi hijo lo halla heredado.
James empezó a dar vueltas de un lado al otro preocupado.
—A propósito, ¿de dónde vienes? —preguntó Harry
- Me llamo Harry Potter y me dedico a entablar conversaciones con las serpientes de zoo como si fuese lo más normal del mundo – Bromeo Ron.
Los gemelos Weasley soltaron una risita divertida.
La serpiente levantó la cola hacia el pequeño cartel que había cerca del vidrio. Harry miró con curiosidad. «Boa Constrictor, Brasil.»
- Vale está claro, mi hijo habla pársel - Dijo James pensando en su pequeño.
Lily cogió la mano de su esposo.
- A mí no me importa eso, que Harry hablé Pársel no significa que sea una mala persona -Dijo Lily. James asintió dándole la razón a su novia.
— ¿Era bonito aquello?
Todos escuchaban la conversación con los ojos muy abiertos. Se les hacía tremendamente raro escuchar a Harry hablando tan naturalmente con una serpiente.
La boa constrictora volvió a señalar con la cola y Harry leyó: «Este espécimen fue criado en el zoológico».
—Oh, ya veo. ¿Entonces nunca has estado en Brasil? Mientras la serpiente negaba con la cabeza, un grito ensordecedor detrás de Harry los hizo saltar.
- ¡Ese maldito mocoso! – Increpó Alastor.
— ¡DUDLEY! ¡SEÑOR DURSLEY! ¡VENGAN A VER A LA SERPIENTE! ¡NO VAN A CREER LO QUE ESTÁ HACIENDO!
- ¡Oh, cállate! - Gritó Fred.
- ¡Nosotros queríamos escuchar la fascinante conversación con un boa constrictor! - Le imitó su gemelo fingiendo enfadarse.
Algunos ocultaron una sonrisa. La verdad es que hablar pársel no estaba tan mal. Sirius tenía razón.
- Bueno, hermano, tendremos que conformarnos cuando Harry venga y hablemos con él - Suspiró George dramáticamente haciendo reír a muchos.
- Maldito mocoso entrometido - Dijo Hermione, ganándose miradas sorprendidas de todo el mundo - ¿Es que acaso no puedo maldecir? – Preguntó un poco a la defensiva.
- Claro que sí, pero no voy a negar que es raro escucharte – Dijo Ron.
Dudley se acercó contoneándose, lo más rápido que pudo.
—Quita de en medio —dijo, golpeando a Harry en las costillas. Cogido por sorpresa, Harry cayó al suelo de cemento.
- Maldito mocoso – Gruño Ginny, asustando a varios.
Por su parte, en la primera generación, la mayoría estaban indignados.
- Maldito niño - Dijo Sirius cabreado. James estaba igual
- Como vuelva a tocar a mi hijo se las verá conmigo.
- Y con nosotros - Dijeron los Prewett al mismo tiempo, los demás que había en la habitación asintieron.
Lo que sucedió a continuación fue tan rápido que nadie supo cómo había pasado: Piers y Dudley estaban inclinados cerca del vidrio, y al instante siguiente saltaron hacia atrás aullando de terror. Harry se incorporó y se quedó boquiabierto: el vidrio que cerraba el cubículo de la boa constrictora había desaparecido.
- ¡Por las barbas de Merlín! - Exclamó medio comedor, atónito.
- Esa ha sido magia poderosísima - Añadió el resto del comedor.
- Espera... ¿Harry le lanzó un boa constrictor a su primo? - Le preguntó Charlie mientras reía.
- ¡Es de locos! - Le dijo Bill.
Todos reían al imaginar la escena, debió ser realmente divertido.
Mientras tanto, en la primera generación todos quedaron impactados.
- ¡No me jodas! - Exclamó entusiasmado Canuto, por supuesto se ganó una buena colleja de Marlene.
- Que genial, James, tu hijo es genial, vaya forma de magia accidental - Dijo Ted entusiasmado, Frank a su lado estaba igual de divertido.
- Es que mi hijo es el mejor como su padre - Dijo James inflando el pecho de orgullo, por su puesto se ganó una buena colleja por parte de Lily.
- Pues yo creo que eso de ser tan genial lo heredó de Lily y no de ti James - Dijo Alice pensativamente - Creo recordar que Lily era mucho más espectacular con la magia accidental
Lily se sonrojó y James fingió enojarse.
- Nadie es mejor que yo, Alice
- Pues creo que Alice tiene razón, James – Dijo Dorea - ¿Ustedes que piensan chicas? - Preguntó Dorea a las demás mujeres. Estas sonrieron maquiavélicamente.
- Esta claro que eso es de Lily - Dijo Marlene divertida.
- Es que ella es genial, James, no podría haber sido tan genial a los 11 años - Dijo Andrómeda de forma maliciosa
Todas las mujeres de la sala, incluyendo a McGonagall, sonrieron de forma perversa al meterse con James, los hombres se estremecieron ante aquellas miradas.
La descomunal serpiente se había desenrollado rápidamente y en aquel momento se arrastraba por el suelo. Las personas que estaban en la casa de los reptiles gritaban y corrían hacia las salidas.
Aunque la escena era terrorífica, la gente rio con ganas. Dudley y su familia habían tenido su merecido. Probablemente ellos hubiesen actuado igual en su lugar, pero después de oír una conversación con ella era imposible tenerle miedo. Parecía más... humana, por decirlo de alguna forma. Ya no encontraban motivo para temerla.
Mientras la serpiente se deslizaba ante él, Harry habría podido jurar que una voz baja y sibilante decía:
—Brasil, allá voy... Gracias, amigo.
- Bueno, al menos era educada - Comentó casualmente Charlie, y todos se rieron.
Mientras tanto, en la primera generación, James aún estaba sorprendido.
- Eso es imposible – Gritó James - Es que no, él no pude hablar… o si puede hacerlo - miro a la profesora McGonagall.
- Todas las respuestas están en los libros – Dijo, desvió la pregunta.
El encargado de los reptiles se encontraba totalmente conmocionado.
—Pero... ¿y el vidrio? —repetía—. ¿Adónde ha ido el vidrio?
- No está, ha desaparecido - Dijo Fabian fingiendo sorpresa.
- Es imposible, esto debe ser cosa de magia - Dijo Gideon fingiendo la misma sorpresa que su hermano.
- Eso es imposible Gideon, la magia no existe - Dijo Fabian como reprendiendo a su hermano.
- Es cierto hermano lo siento profundamente - Dijo Gideon poniendo cara de tristeza
El director del zoológico en persona preparó una taza de té fuerte y dulce para tía Petunia, mientras se disculpaba una y otra vez. Piers y Dudley no dejaban de quejarse. Por lo que Harry había visto, la serpiente no había hecho más que darles un golpe juguetón en los pies, pero cuando volvieron al asiento trasero del coche de tío Vernon, Dudley les contó que casi lo había mordido en la pierna, mientras Piers juraba que había intentado estrangularlo.
La risa sofocada era lo único que se escuchaba en el comedor.
- Se lo merecían - Dijo Hannah, riendo. Mientras Neville se quedaba viéndola embobado.
- Que niño tan mentiroso y dramático, un buen castigo es lo que se merece - Dijo la profesora Sprout molesta, la mesa de Hufflepuff asintió de acuerdo con su profesora.
Pero lo peor, para Harry al menos, fue cuando Piers se calmó y pudo decir:
—Harry le estaba hablando. ¿Verdad, Harry?
Hubo muchas maldiciones en voz alta.
- Estúpido, ¿Por qué tenía que abrir la boca y decir algo? - Despotricaba Ron -. ¿Alguien le preguntó? No. ¿Entonces por qué habla? ¡Ahora ha metido en un lío a Harry!
Mientras tanto, en la primera generación todos estaban molestos con el chico.
- Y se podría saber quién le pregunto – Exclamó Ted molesto - Eso le traería más problemas al pobre chico.
Tío Vernon esperó hasta que Piers se hubo marchado, antes de enfrentarse con Harry. Estaba tan enfadado que casi no podía hablar.
—Ve... alacena... quédate... no hay comida —pudo decir, antes de desplomarse en una silla. Tía Petunia tuvo que servirle una copa de brandy.
- ¡¿No hay comida?! ¿Cómo que no hay comida? - rugió Molly -. ¡No se puede dejar sin comer a un niño que está creciendo! ¿Quiénes se creen que son esos Dursley para hacerle eso a Harry?
Mientras tanto, en la primera generación, estaban igual de indignados.
- ¡¿SIN COMER?! – Gritaron todos, incluso Lucius y Narcissa pues eso ya era pasarse.
- ¡AHORA SI MATO A PETUNIA! – Rugió Lily. Nadie quería estar en los zapatos de Petunia, pues la pelirroja tenía una mirada asesina, que ni James se atrevió a calmarla, aparte de que él estaba igual o peor que su novia.
- ¡UN NIÑO SIN COMER! – Gritaron Dorea y Elizabeth - ¡ESO ES INHUMANO!
Mucho más tarde, Harry estaba acostado en su alacena oscura, deseando tener un reloj. No sabía qué hora era y no podía estar seguro de que los Dursley estuvieran dormidos. Hasta que lo estuvieran, no podía arriesgarse a ir a la cocina a buscar algo de comer.
- Suena como si fuera un ladrón – Gruño molesto Charlus. Ningún familiar suyo tuvo que pasar semejantes atrocidades, pero su nieto si y eso nunca se lo perdonaría nunca a los Dursley.
Había vivido con los Dursley casi diez años, diez años desgraciados, hasta donde podía acordarse, desde que era un niño pequeño y sus padres habían muerto en un accidente de coche.
La sala se llenó de gruñidos cuando recordaron que el Harry del libro había vivido once años de su vida pensando que sus padres habían muerto en un accidente de coche.
No podía recordar haber estado en el coche cuando sus padres murieron. Algunas veces, cuando forzaba su memoria durante las largas horas en su alacena, tenía una extraña visión, un relámpago cegador de luz verde y un dolor como el de una quemadura en su frente.
- La maldición – Exclamó Moody.
Todos contuvieron el aliento. Esa luz verde era la maldición asesina y un pequeño (en ese entonces) recordaba algo tan horrible. Las mujeres mayores empezaron a llorar, pues era terrible todo lo que un niño sufrió, las más jóvenes trataban de no llorar, pero se les hacía difícil. Todas eran abrazadas por sus novios o amigos o a alguien que tuvieran a lado.
Aquello debía de ser el choque, suponía, aunque no podía imaginar de dónde procedía la luz verde. Y no podía recordar nada de sus padres. Sus tíos nunca hablaban de ellos y, por supuesto, tenía prohibido hacer preguntas. Tampoco había fotos de ellos en la casa.
Todos se entristecieron al escuchar eso. Si ya era triste que Harry tuviese que crecer sin padres, el no contar con siquiera una foto suya ni saber cómo eran lo hacía peor.
- No sabía cómo eran sus padres... - Murmuró Angelina horrorizada.
Mientras tanto, en la primera generación, todos estaban molestos y tristes.
- Ay Petunia – Dijeron negando tristemente los Evans. Nunca se imaginaron que su hija fuera a cambiar tanto.
- Maldita Petunia - Dijo Lily con los ojos llorosos - ¿Cómo puede no haberle dicho nada de nosotros?
James la abrazó.
Cuando era más pequeño, Harry soñaba una y otra vez que algún pariente desconocido iba a buscarlo para llevárselo, pero eso nunca sucedió: los Dursley eran su única familia.
Sirius y Remus bajaron la cabeza, cada uno tenía sus excusas para no haber ido a buscar a Harry, pero en ese momento sentían que no eran nada más que eso, excusas.
Mientras tanto en la primera generación James veía a sus amigos fijamente.
- Y se podría saber, ¿Dónde demonios estaban ustedes? - Le reclamo James a sus amigos que se encogieron de hombros.
Esperaban que hubiera una buena razón, o si no la pareja se encargaría de torturarlos severamente, pero más importante que eso, ellos también querían saber qué diablos estaban haciendo en lugar de estar con el hijo de su mejor amigo.
Pero a veces pensaba (tal vez era más bien que lo deseaba) que había personas desconocidas que se comportaban como si lo conocieran. Eran desconocidos muy extraños. Un hombrecito con un sombrero violeta lo había saludado, cuando estaba de compras con tía Petunia y Dudley Después de preguntarle con ira si conocía al hombre, tía Petunia se los había llevado de la tienda, sin comprar nada. Una mujer anciana con aspecto estrafalario, toda vestida de verde, también lo había saludado alegremente en un autobús. Un hombre calvo, con un abrigo largo, color púrpura, le había estrechado la mano en la calle y se había alejado sin decir una palabra.
Muchos sonrieron divertidos imaginándose a un Harry extrañado por todos esos actos. Para ellos era algo normal, es decir ¡Era Harry Potter! es normal que muchos quisieran estrecharle la mano.
Por su parte, en la tercera generación, estaban comenzando a entender por qué su padre era tan conocido, pero estaban seguros que sabrían más cosas, y querían saberlas.
Lo más raro de toda aquella gente era la forma en que parecían desaparecer en el momento en que Harry trataba de acercarse.
- Magos que desaparecen luego de saludarte - Dijo Tonks acariciando la mano de Remus, que parecía aún apenado por no haber estado con Harry cuando este lo necesitaba.
En el colegio, Harry no tenía amigos. Todos sabían que el grupo de Dudley odiaba a aquel extraño Harry Potter, con su ropa vieja y holgada y sus gafas rotas, y a nadie le gustaba estar en contra de la banda de Dudley.
Una vez más la gente sentía tristeza, pero también sentían furia.
- Así que nosotros seremos sus primeros amigos - Comentó Ron aturdido. Hermione, a su lado, gimoteaba. ¿Por qué Merlín tuve celos de él? ¿Por qué no me di cuenta antes? Soy un tarado de marca mayor, un imbécil. Se recriminó Ron, mientras Hermione le tomaba la mano para reconfortarse - Lo bueno se hace esperar - Dijo Ron para quitarle hierro al asunto, y funcionó, porque mientras los gemelos y algunos otros reían, Ginny y Hermione le daban un golpe en la cabeza cada una.
- Es el fin del capítulo - Declaró la profesora McGonagall, apenada.
Muchos suspiraron aliviados. Otros pedían que el otro capítulo no fuera tan tenso como este.
- Muy bien, aún tenemos tiempo de leer un par de capítulos más – Habló el director - Pero antes de continuar - hizo una seña y luego la comida comenzó a parecer en las mesas - Es hora de cenar.
Sirius felizmente acepto la oferta y se dispusieron a comer mientras platicaban y comentaban lo que habían leído, hasta cierto punto era interesante todo eso.
Todo el mundo se sintió más a gusto cuando terminaron de comer, después de todo, si no se hubiese detenido el tiempo, debía ser casi la hora de la cena. Ahora continuarían con la lectura.
- Profesor Flitwick, ¿Leería el próximo capítulo? - Le preguntó el director amablemente.
- Por supuesto, Albus - Chilló Flitwick, el pequeño profesor abrió el libro y leyó. - Capítulo 3: Las Cartas de Nadie
…
Hola lectores! Aquí esta de nuevo esta historia reescrita. Es la típica historia de los libros, pero con algo de trama original. Espero les guste y me compartan su opinión, dependiendo de como les parezca la forma en que los estoy escribiendo, haré cambios durante la historia. Por ahora disfruten de la historia.
LewisNashSkoll
