Disclaimer: The Emperor's New Groove no me pertenece. La obra cinematográfica es propiedad de Disney. Solamente soy la dueña creativa del co-protagonico del fic. Sin fines de lucro.

N/A: Bloqueo de escritor con esta historia y varias. No hay otra excusa ha sido un año difícil.

El Sirviente

― ¡Perfecto! ¡QUE SALGAN LAS NENAS!

Con ese grito y una patada en la puerta había comenzado el día.

Era una reverenda pérdida de tiempo encontrar a una doncella que al hijo de Inti (*) le gustara. Los casamenteros hacían su mejor trabajo recurriendo a técnicas ortodoxas, sobornos e incluso secuestros en aldeas donde los ancianos jefes de poblados se hicieran los de la vista gorda, si una mujer de su territorio era escogida. ¿Qué importaba si arrancaban a una jovencita del seno de su familia a la fuerza si con eso traía prestigio y ciertos privilegios a los demás aldeanos? Deberían sentirse todas ellas afortunadas.

Pero ninguna mujer podría sentirse afortunada oyendo los comentarios despectivos de peluquero afeminado de Kuzco.

Akban tenía ya tres muy estresantes meses asistiendo al Emperador en cualquier tontería que se le cruzara por la cabeza, que si: '' Akban como me queda esta túnica, Akban sabes que hay un peine específico para cada día de la semana, Ak-torpe que te pedí los tocados de oro hace dos minutos y aun no terminas de coserme mi nueva túnica ''

Desde que el Emperador le había dicho con todo el cinismo desgarbado del mundo que él era de su propiedad…el joven de apenas veinte años no sabía que pensar de esa situación, era ya muy extraño que su majestad tuviese un aparente ''favorito'' que pudiese hablar y opinar libremente sin que le administraran un castigo digno de un Dios vengativo. Ahora mismo estaba recostado de la pared de brazos cruzados viendo como Kuzco lanzaba peyorativos contra el nuevo lote de concubinas, con la insulsa esperanza de que este se decidiera por una Emperatriz. Al ser Kuzco hijo único la endogamia no se podía presentar, los hijos coya frutos del incesto eran considerados más puros que los hijos procreados por un miembro de la familia real y una simple concubina. No obstante la Emperatriz Kallari madre de Kuzco falleció al momento de darlo a luz. Su padre el antiguo regente del Imperio Inca, Wari quedo tan destrozado de la pérdida de su media hermana y conyugue que enfermo poco tiempo después, Akban sabía que había cierto complot por parte de la actual consejera del Emperador y no dudaba que esta tuviera que ver en la prematura muerte del padre de Kuzco. A pesar de los intentos de Yzma de moldear al caprichoso monarca a su imagen y semejanza esto nunca dio resultado, Akban también era de la opinión de Kuzco acerca de que era una bruja malparida que un día haría algo para querer quitarle el trono. Y es que: Nadie sabía exactamente qué edad tenía esa mujer, se decía que había obtenido longevidad por medio de magia muy negra aprendida de su padre, se dice que era el antiguo sepulturero real…pero el personal más viejo en palacio contaba con más de ochenta años y ellos recordaban haber conocido a Yzma con el mismo aspecto casi momificado que ostentaba actualmente. Sin dudas alguien así era peligroso.

― ¡Odio tu peinado! ― le espetó a la primera― Ni muerto…― la segunda chica abrió desmesuradamente los ojos― ¡Fuchi! …¡Fuchi! ¡Fuchi! ¡Fuchi! ― Despacho a cuatro mujeres de un golpe con esas exclamaciones de asco y a la penúltima se aseguró de decirle en un tono bastante cruel: ― ¡No me digas! Tú tienes una gran personalidad…― dicho esto se giró con una mano a la cintura a su casamentero― ¿En serio es lo mejor que encontraste? ― mientras el Emperador veía con reproche a su casamentero quien balbuceaba como loco a punto de tener un ataque epiléptico en la boca, las chicas a las espaldas de estos hacían gestos de maldiciones y de indignación…sintiéndose derrotadas por no haber sido escogidas…solo les faltó decir una palabrota en alto.

―Bien si ya no tienes más tiempo MIO que perder― amenazo el monarca a lo que su casamentero se puso azul del pánico― Me largo…― sin decir mucho se giró sobre sus talones grácilmente y se fue pavoneándose del salón. Akban lo siguió al instante no tuvo no que esperar a que Kuzco chasqueara los dedos para llamarlo como con los demás. Se había acostumbrado quizás demasiado rápido a ser la sombra del Emperador.

Ya solos en el pasillo, Kuzco tenía una sonrisa gatuna y muy traviesa regodeándose de lo que había hecho y Akban tenía un gesto reprobatorio plasmado en la cara.

― ¿Era necesario lanzar a Ruddie por la ventana esta mañana su alteza? ― pregunto aburrido el mayor de los dos.

― ¿Quién? ― pregunto al aire el joven monarca.

―El hombre MUY mayor con quien tropezó esta mañana…

― ¡¿ESE ANCIANO DECREPITO?! ¡HIZO QUE PERDIERA EL ESTILO! ― se giró a ver a su vasallo bastante feo― ¡Sabes que está penado hacerle perder el estilo al Emperador Ak-torpe!

―Solo espero que este…vivo― ironizo al cielo― Ya no es tan joven…

― ¿Me lo dices o me lo preguntas? ― dijo con todo el sarcasmo del mundo en la lengua el regente del imperio Inca.

― ¿Y decirles todas vulgaridades a esas chicas también era necesario…?― Akban seguía siendo tan lengua suelta como cuando Kuzco lo conoció o peor. Pero por algún motivo el Emperador no lo reprendía de ninguna forma.

― ¡Pff! ¡Ellas son las vulgares! Acabaran siendo las concubinas o en su defectos las prostitutas de alguien más apenas salgan de aquí…ser rechazadas por el mismísimo Emperador les da tanto prestigio como buena fama al mismo tiempo…Jejejeje― se rio bastante cínico.

―Actúa como si no quisiera casarse…

Kuzco lo vio altanero y con una sonrisa insinuante que hizo al mayor sonrojarse de golpe.

― ¿Quién dice que no quiero casarme?

― ¿E-entonces porque no ha escogido novia su alteza? ― El mayor no pudo retroceder cuando el menor ya lo había tomado de la túnica y le susurraba sensualmente al oído un:

―No es tu asunto…― antes de separarse de él le dio un leve mordisco en el lóbulo de la oreja. El Emperador casi estallo en carcajadas cuando sintió al mayor estremecerse con esa acción, estaban lo suficientemente juntos para sentir el calor y el pulso acelerado del otro― ¿Comemos un postre? ― le dijo empujándolo de repente.

―A-acabamos de desayunar…― fue todo lo que pudo procesar y decir el mayor de ambos mientras trataba de no trabarse al hablar. No comprendía bien porque Kuzco hacia esas cosas, y tampoco porque le permitía tantos privilegios, tales como les de esa mañana.

Todos los sirvientes, esclavos y guardias reales habían terminado con la quijada por los suelos cuando vieron como el Emperador arrastraba a Akban a sentarse junto a él en la mesa donde los meseros servían más de sesenta platillos para darle de comer al monarca en la boca. Akban tenía un sonrojo radiactivo desde los nervios de los pies hasta la raíz del cabello, a uno de los sirvientes le fue ordenado servirle lo que él quisiera y darle de comer de paso, cosa que hizo a Akban reaccionar y se negó rotundamente, primero él podía comer solo, segundo el sirviente al que le habían ordenado hacerla de mesonero con él siempre lo había tratado como un hermanito menor y no iba a tolerar que le dieran un trato preferencial y tercero. Simplemente no estaba acostumbrado a eso, normalmente el comía una o dos veces al día, algo de pan con legumbres y agua. Probar todo lo que Kuzco le hizo probar fue maravilloso al principio pero luego no podía con su estómago, era complicado acostumbrarse a comer tanto de la noche a la mañana.

― ¡A quién le importa la hora! ― bramo Kuzco desinteresado― Quiero un postre y tú también lo querrás ¡Ahora muévete Ak-torpe! ― lo jalo de un brazo y fueron al comedor. Kuzco hablo directamente con el jefe de cocineros quien sabía que a esa hora su majestad siempre iba por un postre.

― ¡Vasallo! ¡Quiero treinta y siete postres! Ah, y por favor que los lleven a mis aposentos privados…

― ¡Si su majestad! ― el jefe de cocinas no replico ni hizo preguntas. Hacerlo era una tontería suicida.

Quince minutos después los dos más jóvenes en Palacio estaban en los aposentos del emperador rodeados de los más deliciosos postres de su cultura.

―¿Por qué comemos aquí? ― pregunto el mayor ya cansado de Kuzco y su misterio.

―Por privacidad― vio como el Emperador se empinaba un rollo de masa dulce como mucha crema pastelera― Ahora… ¡Juguemos a las veinte preguntas!

―… ¡¿Qué?! ― El antes esclavo de las cocinas casi se atraganto con el sencillo té de hierbas que estaba tomando.

― ¡Empiezo yo! ¿Cuántos años tienes? ― le sonrió con ambigüedad.

―Veinte alteza…― trago duro el mayor.

― ¿Tu color favorito?

―Rojo― Kuzco sonrió― Igual que el suyo…

― ¿Cómo lo…?― Kuzco se vio notablemente sorprendido.

―Su alteza si quiere saber sobre mí no tiene que ser mediante un juego― le dijo averiguándole las intenciones a Kuzco…algo que nadie jamás había logrado hacer.

― ¿A si? ― sonrió con picardía el Emperador― ¿Puedo saber cualquier cosa?

―Si su majestad.

―Entonces: ¿Qué sabes sobre mi que no sepan todos los demás ya? ― le reto y Akban sonrió con arrogancia, cosa que hizo que Kuzco se sonrojara de forma violenta. Era la primera vez que veía esa sonrisa de su parte.

―Adora ver cuando el cielo esta de color índigo, no pasa seguido así que cuando nadie lo ve se queda esperando el amanecer― lo vio sonrojarse y hacer la perfecta imitación de un pez abriendo y cerrando la boca― Le gusta mucho leer los pergaminos de las dinastías anteriores solo para reírse de como gobernaban los anteriores hijos de Inti, nunca se cepilla el cabello menos de doscientas veces pero solo luego de lavarlo con esencia de lavanda, su postre favorito es el cacao con polvo de ají picante que le roba usualmente a los guardias ya que esta bebida es preparada solo para ellos, le da mucho frio en las noches así haga un calor de los mil infiernos, aún conserva su primer muñeco de trapo para dormir y…

― ¡OK ME QUEDO CLARO! ― el corazón de Kuzco latía a mil por hora, tenía ligeros temblores y la boca seca― ¡¿Cómo rayos sabes todo eso?!

―Soy observador― intento zanjar el tema, decirle que siempre estaba pendiente de el era confesar algo que no quería.

―Bien… ¿Cómo es que la primera vez que te vi fue hace tres meses si solo me llevas dos años de diferencia? ― Akban se volvió a ahogar con su té.

―No se me permitía estar fuera de las cocinas…ese día no había nadie más cuando usted pidió agua y es mi deber atenderle…y…― vio a Kuzco quien lo veía malcriadamente y con una ceja arqueada― N-no fue la primera vez que nos vimos…

― ¿A no? ― Kuzco estaba tan interesado como confundido.

―Yo solo tenía dos años en ese entonces y usted unos meses…― Akban lucia muy apenado― Usted había apretado tan fuerte su muñeco que le saco la cabeza…se puso a llorar pero todos le extendieron más muñecos…me pareció muy tierno verlo aplaudir, al siguiente segundo solo supe que usted estaba gateando en mi dirección y me tomo del pantalón…yo quise alejarme pero su Nodriza se me adelanto: Me grito que no debía tocar al hijo de Inti y luego de una buena paliza me devolvieron a ayudar a los sepultureros…

― ¡Espera! Tú me dijiste que tenías diez años…― no término la frase.

―Diez años en EL PALACIO antes de eso ayudaba en los jardines y asistía a los sepultureros reales― le confeso sin pena.

― ¿Tienes toda tu vida trabajando aquí eh? ― Kuzco se sintió mal por algún motivo.

―Sí, mis padres me vendieron a los majestades cuando tenía unos meses de edad para pagar sus deudas…o eso me han contado…― el tono neutro y frio de Akban hizo que Kuzco perdiera los estribos. Estaba furico por dentro. Pero no lo demostró.

―Una última pregunta…

―Dígame su alteza.

― ¿Eres virgen?

― ¡PFFFFFFFFFFFFF! ― Ahora si el té de Akban se había ido al demonio― ¡¿Qué?!

― ¡RESPONDELE A TU EMPERADOR MALDITASEA!

― ¡S-si! ― afirmo asustado. Kuzco lo tomo con fuerza de la túnica y lo puso a centímetros de su rostro.

―Ay de ti si me estas mintiendo…

― ¡No le miento su majestad!

― ¡¿Has besado a alguna mujer?!

― ¡N-no!

― ¡¿Has visto sin ropa a alguna mujer?!

― ¡No majestad! ― estaba poniéndose demasiado rojo y nervioso.

― ¡¿ALGUIEN SE A ATREVIDO A TOCARTE MAS ALLA DE CASTIGARTE CORPORALMENTE?! ¡SI ALGUIEN TE HA TOCADO DE ALGUNA MANERA ME DIRAS SU NOMBRE AHORA Y MANDARE A EJECUTARLA O EJECUTARCO JUNTO A TODA SU FAMILIA!

― ¡MALDICION KUZCO NADIE ME HA TOCADO NUNCA SOLAMENTE USTED AHORA MISMO…!― Akban se cubrió la boca en el acto.

Mierda. Mierda. Mierda. Mierda.

¡MIERDA!

Le había hablado por su nombre de pila al Emperador y no solo eso. Le había gritado.

― ¡S-su majestad le ruego me disculpe….!― no alcanzo a decir más cuando sintió el agresivo tacto de los labios del contrario sobre los suyos. Kuzco se le había montado encima con ambas piernas una a cada lado de su cuerpo, se había aferrado a su cuello y lo estaba besando de forma inexperta pero muy hambrienta. No supo en que momento comenzó a corresponderle, cuando comenzó a acariciarle las piernas y las nalgas por debajo de la túnica roja. Cuando abrió la boca para dejar que su alteza introdujera su lengua e hiciera lo que se le antojara con la suya. El tiempo se detuvo cuando comenzó a escuchar sus gemidos ahogados y excitados hasta el punto en el que no supo cuáles eran suyos y cuales los del menor.

Se separaron con los labios hinchados y rosados. Viéndose con los ojos dilatados, el corazón acelerado y dos erecciones que experimentaban ambos por primera vez.

―Eres mío…de mi propiedad…no dejare que nadie más te toque…

―Si…su majestad…

N/A: Seran cortos pero estaré subiendo mas seguido!