Chocolate, café y canela

Dedidado a LuKay, con cariño
Gracias por animarme a continuar con tus comentarios uwu
(aunque hayas muerto:'v)

Y NewtmasSterek en wattpad
Por ayudarme con las conversaciones; graciasx1000


Los tres chicos la miraron como si fuera un fenómeno, un alien. El castaño estaba sorprendido pero tenía un atisbo de sonrisa, Tweek estaba atónito y podía verse un poco de miedo en su expresión y el último estaba impasible ante su pregunta, sólo la miró con desdén, tal vez porque ahora la conversación sería más incómoda y tensa ante la presencia de una extraña.

—Claro... —respondió con duda el castaño sin consultar a los demás en la mesa. Su cabello le cubría casi toda la frente y parte de sus cejas, pero sus ojos eran todavía más verdosos de cerca. El azabache le dedicó una mirada acusadora y aprehensiva, respondida con una de «No me culpes» y un breve mohín.

Todos los ojos estaban sobre ella, lo que hacía que un nudo acabara con su voz y sus acciones fueran mucho más distraídas que normalmente, sin mencionar que todos eran bien parecidos y eso multiplicaba el efecto de los nervios por, veamos... como 50. Le dedicó al castaño una sonrisa nerviosa de agradecimiento. Le parecía agradable aunque no lo conociera—. Entonces —comenzó el castaño exagerando la ese para que su hesitación no fuera tan notoria—, ¿cuál es tu nombre?

—Uh, Emily —respondió sonriendo para tratar de aliviar la tensión y calmar su acelerado de pulso—, pero me parece muy largo así que me gusta más Em —miró rápidamente a los demás chicos; quien la había atendido estaba alerta con sus manos debajo de la mesa y mirando su café para no hacer contacto visual, el del gorro azul le dedicaba una mirada severa y estudiaba sus movimientos y facciones tomando su café al lado de Tweek. En cuanto sus ojos se encontraron le mostró su dedo medio con desprecio, lo que la sorprendió y ofendió. Está bien, no se había ofendido porque siquiera lo conocía de vista y no quería armar un drama, pero para ser una primera vez que se veían no era muy amable.

—Yo soy Clyde —respondió el más agradable de todos sonriendo de igual manera—, Clyde Donovan. Éste es... —dijo para llamar la atención disimuladamente del rubio— A-Ah, T-Tweek —respondió exaltado sin poder evitar tartamudear un poco por el pánico—. Tw-Tweak; Tweek Tweak.

—Craig —dijo seco el azabache mirándola con sus ojos azul eléctrico y continuar momentos después—, Craig Tucker —Sus facciones eran afiladas y sus ojos no estaban completamente abiertos, por lo que se pensaría que estaba aburrido, cansado o estaba pensando en un plan para matarte, tal vez todas las opciones.

—Y... ¿de dónde eres? —preguntó Clyde tomando las riendas de la conversación y dando un sorbo de su café con leche mirándola curioso—. D-De Denver —Ella quitó la tapa del café con nerviosismo para revolverlo con el agitador porque seguramente estaba caliente y para calmar su creciente ansiedad—, y acabo de llegar con mi mamá pero hubo un problema con nuestras cosas y tuvo que irse —Dio un pequeño suspiro y añadió—: Y ahora sólo tengo veinte dólares para pasar dos horas mientras la espero.

—¿Y por qué te sentaste aquí? —preguntó seco Craig, parecía estar diciendo «¿Por qué no te sentaste en otra mesa para no molestarnos?» Clyde murmuró su nombre en reproche y se miraron casi hablando telepáticamente. En esos segundos el rubio a su lado derecho alzó la vista y la miró, parecía estar viendo a través de su alma porque no parpadeaba y parecía concentrado, sus ojos eran una combinación de verde primavera y café amarillento, su piel era de un color lechoso, muy pálido, y tenía ojeras notorias bajo sus ojos. Emily intentó no estar incómoda ante su mirada, pero al ver que no la apartaba intentó sonreír de manera genuina como último recurso, en verdad no quería chasquear sus dedos en su cara para ver si reaccionaba. Tweek pareció sorprenderse al notar sus acciones, por lo que aparto la mirada arrepentido y un tono carmín apenas visible apareció en sus mejillas.

—¿Entrarás a la escuela la otra semana? —preguntó Clyde cambiando el tema rápidamente y apartando la mirada de Craig, quien seguía con su semblante enfurruñado y hostil—. Eso creo —contestó ansiosa por la mirada del azabache—, aunque sería muy pronto para mi gusto —Tomó un pequeño sorbo de su café para ver si ya podía disfrutarlo como quería, y mientras lo hacía miraba a los chicos: Los ojos de Clyde eran del color donde el mar es mezclado con la arena, como aguamarina, sus gestos eran gráciles y espontáneos, hacía bromas para que el ambiente no estuviera tan tenso y no desperdiciaba una palabra. Craig no parecía muy atento ni sofisticado, no era muy expresivo y su mirada decía "Te odio" en todo momento, pero se debía destacar que era apuesto, sus ojos eran azul eléctrico y su cabello negro ébano. Recordó al chico que había visto antes, que igualmente tenía cabello negro y ojos azules, pero esos eran más expresivos e inquietos mientras que los de Craig eran inhóspitos y despectivos; su pelo estaba más desordenado, aunque no se veía mucho por el chullo que llevaba y creaba un contraste que llamaba la atención: negro y azul, pues su camisa azul naval parecido al de su gorro y sus pantalones negros no lo hacían lucir nada mal. Por otra parte, ya había visto a Tweek, pero ahora podía admirar sus detalles. Su cabello era un rubio dorado radiante pero parecía que no lo cuidaba y estaba alborotado y ligeramente encrespado, sus ojos tenían amarillo verdoso alrededor de la pupila, verde oliva en el centro y café en los bordes, cafés como la bebida que estaban tomando y los ojos de la mayoría de las personas y su perro...

Espera.

¿Qué?

Su perro...

¡Nico!

Emily paró en seco sus acciones y abrió sus ojos a más no poder. ¡Mierda! Estaba sólo en la casa, ¡la casa nueva! ¡Y es Nico!

—E-Eh, tengo que irme —dijo de manera apresurada mientras se paraba excusándose con la mirada y dejaba torpemente su café en la mesa—. Olvidé algo, ahora vuelvo —dijo preocupada para salir corriendo del establecimiento y dejar más que desconcertado al trío. ¡Había olvidado completamente a Nico! Y eso no era lo peor de todo, sino que lo había dejado sólo en la casa recién comprada y entregada como nueva. Ahora podría esperar orines de perro en las paredes blancas, incluso mierda en el jardín, pero el problema es que no tendría algo con que limpiarlo.

Corrió tan rápido como pudo hasta llegar a su pórtico, sacó las llaves intentando no perder la calma y convenciéndose de que había una mínima posibilidad de que todo estuviera en orden y limpio. Entró trotando a la cocina, recorrió el patio trasero, los cuartos al lado de la cocina y al no hallarlo —ni encontrar residuos orgánicos para su alivio— subió las escaleras y lo vio saliendo de una habitación, campante como en un día de primavera. Suspiró pesadamente después de que Nico meneara la cola con alegría de verla otra vez y terminó de revisar las habitaciones de la planta superior. Esperaba que sólo hubiera olido la casa entera y se haya familiarizado con ella en vez de "marcar su territorio". Su miedo terminó admirando la última habitación, un baño bastante grande con tina al fondo, un gran espejo frente al lavabo junto al inodoro y la puerta que lo conectaba con el cuarto grande a su izquierda. No había manchas amarillas ni rasguños en las paredes y puertas, y eso era un placer que sólo le Nico podía dar. Ya no tendría que estar al pendiente de olores extraños o marcas en puertas y ventanas.

Buscó a Nico más tranquila y recordó que por el pánico del pensamiento de tener que limpiar sus orines con su chaqueta favorita había dejado a los tres muchachos en el café confundidos por sus repentinas acciones, así que cuando lo encontró lo cargó con menos delicadeza que antes y salió de la casa cerrando como pudo la puerta con llave lo más rápido que pudo. Después de sentirse culpable y tonta, caminó de regreso a la cafetería acelerando un poco el paso y pensó en que debería haber sacado su skate del auto porque ahora estaba agitada y casi sudando, pero por lo que más se lamentó fue por no sacar la correa de Nico. En verdad tenía memoria de pez, pero no podía haber previsto que se encontrara con tres chicos guapos —o al menos not bad— o que la aceptaran sentarse en su mesa. Consideró lo que podría decir para que Nico entrara con ella; en la mayoría de tiendas donde servían comida las mascotas no eran aceptadas por cuestiones de higiene, pero tenía que vigilarlo y no podía dejarlo afuera porque no tenía con qué atarlo y escaparía. Sabía que no lo dejarían pasar y tendría que tomar su café afuera. Esa sola idea arruinaba todo lo que había logrado porque había conseguido entablar una conversación casual con ellos —en realidad dos porque con el azabache no había intercambiado palabra alguna— e incluso pensaba que podrían ser amigos y así no estaría sola al entrar a clases. Tal vez, si preguntaba a Tweek, él pudiera acceder a que Nico estuviera adentro.

Mientras tanto, los chicos se miraban confusos por lo acabado de suceder. Literalmente sólo había observado detenidamente a los tres y al terminar de ver los ojos de Tweek había salido corriendo. Apenas cinco minutos de conocerse y ya actuaba extraño.

—¿Qué acaba de pasar? —preguntó Craig sorprendido, en verdad era extraño que expresara algún sentimiento con su usual tono de voz, pero la situación lo ameritaba, y más porque había huido de ellos prácticamente.

—Tal vez... ¿olvidó algo importante? —Clyde intentó pensar en algo, pero había pocas cosas por las que uno se pondría así. ¿Habría olvidado su celular? ¿Llamar a alguien? ¿Las llaves de casa? Quién sabe, capaz que había salido corriendo por ver tanta belleza junta.

Clyde le dedicó una mirada perversa a su amigo después de analizar la situación y preguntó—. Y dime mi queridísimo Craig, ¿qué piensas de ella?

El mencionado sólo lo miró fijamente y contestó en un tono más suave—. Nada en específico, es sólo la nueva —respondió simulando desinterés. Su mirada entre divertida y sorprendida pasó rápidamente a Tweek, quien veía su café pensativo, sus ojos parecían no estar en ese lugar, allí mismo, en el café de su padre en la Quinta Avenida, parecían distantes y perdidos en la profundidad de su mente concentrado en buscar algo o la solución a algo. Eso sólo podría significar una cosa: pensaba en la chica, era la única cosa que lo pondría nervioso en ese momento—. Aunque, debo admitir, que es casi tan guapa como yo —Una sonrisa burlona apareció en su rostro casi siempre serio dando una imagen inusual a personas fuera del círculo de amigos, sólo ellos lo habían visto así y en muchas otras facetas, pero como la escuela estaba llena de personas estúpidas nunca lo mostraba.

—Entonces supongo que le darías una oportunidad, ¿no? —Clyde sonrió ampliamente al descubrir los pensamientos de su amigo, y aunque quisiera tenerla sólo para él, sabía que pasaría un tiempo antes de terminar con Bebe, o más bien Barbara, así que sólo bromeó un poco— Sinceramente, si tú no la quieres la tendré yo —mencionó dedicándole una de sus sonrisas altivas pero coquetas.

Le siguió una risa breve de parte del castaño y una cuestión de vida o muerte para el rubio—: ¿Tú que piensas, Tweek?

¿Qué acababa de preguntar? ¿Sabía que pensaba que era linda? ¿O tal vez él era muy transparente? Cualquiera de las opciones lo ponía demasiado nervioso.

—N-Na-Nada —contestó sudando a punto de tener un ataque de pánico—. N-No, nada fuera d-de lo normal —respondió y miró expectante sus reacciones. En verdad no quería que después lo molestaran cuando ella pasara cerca, pero sabía que era imposible. Se veía tan claro como el agua, como si tuviera escrito en la frente "LA NUEVA ME PARECE LINDA".

—Sí, claro —respondió con sorna Craig, virando los ojos con una pequeña sonrisa. Tweek sabía que no sabía mentir, pero ahí se mostraba lo testarudo que era—. Y yo soy tu novio pero hacemos trío con Token, claro que sí.

Tweek se removió incómodo en su silla, sintiendo que su cara ardía por ese simple comentario que Craig había hecho a propósito. Sus amigos rieron por su reacción, seguidos de la voz de Clyde—. Tweek, sólo dilo —lo alentó el castaño tranquilo pero muriendo de la risa en su interior, sabiendo perfectamente lo que pensaba—. No nos hagas decirlo —Una sonrisa ladina asomó por sus labios, miró sutil al azabache y sonrieron con malicia por unos segundos.

—A Tweek le gusta la nueva —Sus voces coordinaron no tan perfectamente, una más grave que la otra, pero habían logrado el efecto deseado: Tweek estaba consumiéndose en vergüenza. Esta vez sus risas fueron sonoras y duraron un instante antes de que Tweek comenzara a temblar y mover sus ojos frenéticamente. Señal de peligro, a punto de entrar en ataque de pánico, alto, abortar misión, repito, abortar misión.

—Hablando del diablo —comentó Craig mirando fuera por el vidrio y mirando a Tweek con preocupación, tal vez se hayan pasado un poco. Después de que sus padres lo llevaran con un especialista y ya supiera controlar los ataques de pánico mejor, todavía seguía teniéndolos.

Ella abrió la puerta con inseguridad y entró con Nico en brazos, dudó en si dar media vuelta e irse como una desconocida o sentarse junto a ellos y entrar a la escuela con amigos. Decidió tomar su asiento junto a Clyde con el corazón a punto de explotar y supuso que debería dirigirse a Tweek. Era el único empleado a la vista y podría decidir si podía entrar Nico, ¿cierto?—: Umm, ¿Tweek? —llamó su atención con su pulso a tropel. La única respuesta fue una mirada asustada, su cuerpo totalmente tensado y manos sudorosas. Podía ver cómo comenzaba a temblar aún más, pero tenía que preguntar. Estaba segura de que ella estaría igual si no tuviera el suficiente autocontrol—. ¿Puede estar aquí por un rato? —En su voz era percibida la timidez por las miradas fijas en ella y el hecho de que, aunque preguntara, le negarían la entrada, ¿quién haría una excepción con alguien que acababa de conocer? Señaló con la mirada a la criatura peluda y amistosa sentada en su regazo para excusar su situación—. No tengo la correa y podría escaparse si lo dejo afuera —Parecía estar pidiendo mucho, por lo que bajó la mirada apenada y dando por hecho que tendría que volver a su casa.

Clyde parecía entenderla y miraba a ambos atentamente un poco divertido por lo acabado de pasar, Craig continuaba sereno con su mirada ya no tan afilada, aunque podría jurar que había al menos un poco de diversión en sus ojos, y Tweek... Él estaba hiperventilando por la pregunta, parecía importante para Emily y no sabía qué responder además de que lo acababan de humillar y casi entraba en pánico. Debía recordar: respirar por... ¿cuántos segundos eran? No lo recordaba, pero el punto era que era respirar hondo y exhalar lento. No podía. Ahora sí entraría en un ataque definitivamente. Sus movimientos decían cuánto quería estar ahí y no podía negarse porque sería grosero, pero no sabía si sus padres estarían enfadados porque dejó entrar a un perro. Inhaló profundamente absteniendo la histeria por una pregunta importante y algunos notorios tics vocales y nerviosos revelaron su creciente ansiedad—. ¡Gah! C-Cre-Creo que está bi-en —alcanzó a pronunciar antes de tomar su café con necesidad y de que comenzaran los espasmos. ¿Lamentaría después esa decisión? Tal vez. ¿Era justo en comparación a lo que el negocio hacía para ganar clientes? No, y tal vez eso compensaría la culpa de romper una regla higiénica fundamental. ¿El perro era tierno? Claro, parecía incluso juguetón; esperaba que valiera la pena, aunque no podía evitar pensar ¿y si lo mordía? ¿Tendría rabia? ¿O pulgas? Las pulgas contagiaban enfermedades también, ¿no? ¿O creería que era muy confiado si lo acariciaba sin preguntar? ¡Mierda! Sus nervios sacaban lo mejor de él.

La chica parecía sorprendida, pero inmediatamente le agradeció con entusiasmo y la sonrisa más encantadora que pudo—. ¡Gracias! —Ella intentó ocultar su alegría pero era imposible, le debía al rubio una grande. Sabía que era ingenuo que por esa acción le pareciera buena persona, pero era verdad, o al menos eso esperaba.

Esa sonrisa llena de calidez hizo que casi convenciera a Craig de darle una oportunidad, pero vamos, era Craig Tucker. Clyde aumentó la decisión de estar relacionado con ella y un ataque de pánico brotaba del corazón su salvador. No muchas personas le agradaban al tímido puñado de ternura, histeria, temor y café llamado Tweek, lo que ocasionó el rubor en sus oídos y debajo de sus pómulos por segunda vez —¿o era la tercera?—. Una sonrisa fruncida sorprendió a Clyde, habiéndola hecho de manera inconsciente cuando miró la reacción de su amigo por dos simples palabras que había dicho la nueva y no pudo evitar pensar que su amigo tenía cierto encanto. Por su reacción dedujo que, además de que no tenía mucha experiencia con los seres del sexo opuesto —que ya sabía porque conocía a Tweek desde cuarto de primaria—, le parecía bonita, hasta podría decir que tenía un crush; era hilarante porque literalmente la acababa de conocer. Él también lo pensaba, sinceramente, y después mofaría a Craig para que aceptara que pensaba los mismo aunque se ganara una de sus típicas señas obscenas.

—Entonces... ¿por eso saliste corriendo? —preguntó con cierta sorna el azabache. Su voz era grave y sensual, pero el tono que usaba hacía querer evitar su presencia a toda costa y la hacía pensar que, además de indiferente, era castrante. Parecía no importarle lo que pensaran los demás, y eso lo hacía aún más atractivo de alguna forma —sin mencionar su playera azul índigo mostrando sus clavículas—, pero sabía que sería una relación tóxica. Ahora había menos diez puntos de 'cosas buenas que hacer por Craig' de parte de Emily.

—Sí —contestó extrañada por su carácter. No lo conocía y parecía no ser muy amistoso, pero sabía que a veces la indiferencia era el reflejo de los recuerdos y experiencias además de tristeza, así que decidió no reaccionar mal por el momento—. No sé cómo había podido olvidarlo en casa; por un momento pensé que tendría que limpiar sus orines con mi chaqueta —comentó ella y rió al pensar en qué habría pasado si en verdad hubiera tenido que hacerlo. Esa era la única de mezclilla que tenía, además de que era su favorita, y no podría imaginarse la expresión de su madre al ver que estaba llena de orina y heces.

Su risa era delicada y fugaz a los oídos de sus acompañantes; parecía auténtica y casual, como si olvidar a su mascota en verdad fuera gracioso. Tweek pensaba que nunca podría reír de esa forma en una situación así, con personas extrañas en un pueblo nuevo abandonado por su madre durante dos horas. Clyde pensó en cómo era posible que una persona se viera tan linda, pero encontró la respuesta enseguida: era una chica, y él tenía una atracción irremediable hacia ellas, lo que hacía que quisiera estar con una a cada rato y lo convertía en un mujeriego a los ojos de los demás. Mientras tanto, el único pensamiento que vagó por la mente de Craig fue que gracias a su sonrisa había notado sus joviales ojos avellana ligeramente cerrados con detalles cafés y verdes haciendo juego con su piel clara y cabello como el chocolate, castaño oscuro y agradablemente común.

—¿Cuál es su nombre? —comentó el castaño con curiosidad. El perro era pequeño y delgado con pelaje café canela y rizos en sus orejas caídas al lado de sus brillantes e inquietos ojos. La chica acomodó su mascota en su regazo de manera que viera hacia adelante y no fuera un problema mayor, aunque al estar en un ambiente desconocido no pudo evitar mover sus narinas interpretando el aroma de las personas frente a él y acercarse un poco demasiado al café—. Nico —contestó Emily moviendo el líquido de lugar para que no causara un desastre—, o Nicolás, pero yo le digo Nico —Sonrió con amabilidad y pensó que tal vez les causaba interés en perro, por lo que preguntó por si se les ocurría, más específicamente por si a Tweek le daba demasiada vergüenza preguntar—: ¿Les gustaría acariciarlo?

Todos los presentes en la mesa se sorprendieron, incluso Emily. No muchas personas ofrecían acariciar a su perro a personas que acababan de conocer, o al menos no era muy común en ese lugar. Clyde lo pensó por unos momentos, pero al ver que no había nada que perder y que parecía inofensivo asintió—. Claro, parece amigable —Extendió su mano sin titubear y acarició con cariño su cabeza; su pelaje en verdad era suave y sedoso. Continuó con masajear un poco debajo de sus orejas y el perro acercó su hocico hacia su mano, frotándola con insistencia, para él se sentía como el cielo cuando hacía eso.

—Le gusta que lo acaricien, ¿no? —preguntó él, aclarando lo obvio con una sonrisa llena de ternura. Él también tenía un perro, Rex, pero era mucho más grande, y a pesar de eso se comportaba igual que Nico. Siempre buscando que lo mimen, especialmente detrás de sus orejas, estaba seguro de que si fuera un gato ronronearía. No era tan grande como para alcanzar su estatura en dos patas pero si lo suficiente para derribarte si lo hacía con fuerza—. Sí —respondió ella intentando no enfadarse, él no sabía que odiaba las redundancias a muerte—. Mi madre dice que si alguien entrara a robar a nuestra casa incluso lo recibiría con gusto —confesó y soltó una pequeña risa, cada persona que veía a Nico le decía lo mismo y eso sólo rectificaba que su perro era en verdad amigable.

El saber que Nico no mordía —o al menos no mordería a alguien que entrara a robar a su casa— animó a Tweek a acercar su mano a su lomo. Aunque inseguro, logró tocar su suave pelaje para después darse cuenta de que Em lo miraba con una sonrisa dulce, como el color del pelaje de su perro, canela, como diciendo "Está bien si lo acaricias, no hace nada, ¡incluso es esponjoso!"

Apartó su mano rápidamente angustiado y con sus ojos verdes cálidos muy abiertos por recibir su atención y preguntarse cómo debería actuar cerca de ella, ¿tal vez más abierto? Pero tal vez usara eso en su contra, podría aprovecharse de él —como lo hacían todos— y ¡hasta podrían escucharlo los gnomos si decía información personal! Podrían robar su ropa interior otra vez, ¡y nadie le creería! Recordar eso otra vez lo hacía gesticular una mueca de desesperación, pero pensar una vez más que se veía linda y que sería agradable tener como amigo a una persona así lo sacaba de sus casillas, sus deseos y su cabeza no se ponían de acuerdo. ¿Si le ponía condiciones? ¿Le gustaría su forma de ser? ¿Tendría que cambiar? Esas preguntas y sus respuestas lo perturbaban a un punto en donde temblaba de manera imparable por no poder hacer nada por su cuenta.

A Emily le preocupó un poco el hecho de que Tweek parecía demasiado nervioso, y que parecía que Craig la miraba un poco demasiado y eso sólo hacía pensar mal de él. De acuerdo a lo que había visto, era bastante descortés y le gustaba intimidar a las personas, o tal vez sólo no le gustaba que se acercaran a él. De todas maneras daba la impresión de ser un mal tipo, y aunque quisiera negarlo, eso lo hacía "misterioso" e "interesante" para la mayoría de chicas que conocía —con muchas comillas, por favor—; no sabía si en realidad lo hacía a propósito o en verdad no le agradaban las personas, pero debía ser cuidadosa a su alrededor y con sus palabras. Por ahora no tenía que adelantar sus suposiciones.

—Y... ¿Ustedes tienen mascotas? —preguntó Em tratando de sacar algún tema de conversación. Se sentía estúpida así, sin conocer a nadie e intentando conseguir a alguien con quien pasar el rato desesperadamente.

—También tengo un perro, pero es más grande y de otra raza —respondió Clyde intentando ayudarla a no sentirse apartada y acariciando nuevamente al perro—. Se llama Rex y es gris, y aunque no toma confianza tan rápido como Nico es muy juguetón —finalizó y miró al azabache con una pequeña sonrisa traviesa—. Craig también tiene mascotas, de hecho tiene una cobaya —Apartó la mirada de la expresión sorprendida de Craig cuando él abrió sus ojos con asombro de que Clyde hubiera hecho eso, aún sabiendo que Stripes era el ser al que más cariño le tenía y que nunca lo mencionaba para no llamar la atención o simplemente para no gastar su tiempo en preguntas o comentarios estúpidos que hacían usualmente. Le dedicó una mirada feroz, pero el castaño ya había vuelto a mirar a esa chica nueva, Emily, aunque con una sonrisa satisfecha.

—¡Oh! ¿En serio? —exclamó sorprendida porque no muchas personas tenían ese tipo de animales como mascotas—. Si no me equivoco son parecidos a los hámsters pero más grandes —respondió ella mirándolo con curiosidad, dando lo mejor de ella para no ser una completa desconocida. Craig sólo la miró con fastidio pero decidió ser un poco educado, demasiado para como era con los demás—. Sí, son diferentes. Mucha gente los confunde con los hámsters o con los conejillos de indias, pero son lo mismo que los últimos —murmuró casi entre dientes conteniendo la ira hacia Clyde. Definitivamente era un imbécil. Y en ese momento quería descargarla en esa cara bonita frente a él.

—¿Cómo se llama? —preguntó pues era lo que siempre se preguntaba, el nombre del animal. No sabía si podría molestarle, pero demostraba que le gustaría saber sobre su vida, ¿no? Sin embargo, Craig pareció irritado ante tantas preguntas y la miró fijamente con una mirada nublada de ira—. No te interesa estú-

—Stripes, se llama Stripes —interrumpió Clyde alzando la voz y tapando su boca para no dejar escuchar a Em lo que diría Craig. Siempre tan atento.

—L-... Lindo nombre —dijo incómoda y no sabiendo cómo reaccionar. No sabía si debía reír o cambiar de tema drásticamente, pero por si las moscas pensó por un momento sobre las dudas que tenía sobre la escuela, y decidió que sería buena idea preguntar. Dudaba mucho que fuera buena idea, pero no tenía nada que perder; al menos Clyde y Tweek parecían confiables y menos inhóspitos que el azabache.

—Ummm, entonces, ¿hay como... grupos... en la escuela? —preguntó después de que algunos segundos pasaran, pero no los suficientes para que alguno hiciera otro comentario. No sabía si la palabra 'grupos' fuera la correcta puesto que no era tan individual, pero tampoco tan cooperativo como un equipo. El punto era que en cada escuela existía al menos dos grupos de amigos que todo el mundo conocía e incluso podían estar en contra de otro.

Todos se sosegaron al momento de terminar de pronunciar esas palabras y la miraron, Clyde preguntándose si debería contestar, Craig con sorpresa y mirada iracunda al recordar los integrantes de ese Team, demasiado imbéciles para su gusto, siempre haciendo tonterías y ridiculeces. Tweek la observó con una inconstante determinación y respondió antes dedicar un vistazo escrupuloso a sus amigos—: P-Principalmente está el Team Craig, formado por nosotros y otro amigo llamado Token, y el Team Stan —dijo haciendo su máximo esfuerzo ignorar las miradas intensas que parecían perforar su ser—. Su líder es Stanley Marsh y o-otros tres, pero tratamos de... evit-arlos porque son muy, uhh, excéntricos —Un tic había interrumpido su seguridad para llevarla a las profundidades de la tierra. No había podido soportar tanta presión, ser el centro de atención y que hiciera algo fuera de lo común en él por una razón más allá de esta galaxia, aunque que la mayoría fueran sus amigos lo amortiguaba un poco. Ni siquiera él sabía de dónde había sacado tanta decisión y la valentía para hablar frente a una persona que no conocía, de un tema que a ninguno de ellos le gustaba y de manera normal y sin comentarios despectivos.

Todos estaban impresionados del breve acto de Tweek, mas sólo Emily se atrevió a interrumpir la creciente sorpresa—. Ya veo, y... ¿puedo preguntar por qué los... odian?

Y, señoras y señores, ese fue el momento donde Emily la cagó. O eso pensaron la mayoría.

Esa pregunta era difícil de responder, saturada de detalles personales y compleja para alguien que no conoce a nadie, pero, ¡Craig tenía la solución!

—Son unos gilipollas —respondió preciso y conciso, al grano y sin rodeos. Clyde inmediatamente hizo un gesto ofendido porque a él no le desagradaban tanto como a Craig mientras el pánico desaparecía dentro de Tweek—: No le hagas caso, es un amargado —le "susurró" a Em acercándose más a ella y sonriendo con ironía—. Y un aburrido —finalizó mirando de reojo a Craig y recordando que en verdad era un aburrido: no le gustaban las cosas diferentes a lo normal. En serio, ¿quién podría pensar así?

Tweek miraba la escena riendo levemente, le encantaba la relación que tenía con sus amigos, cercana y como una medicina para su inseguridad. A Emily no pareció hacerle tanta gracia, aunque le creía la parte de que Craig era un aburrido —se le veía en la cara— y supuso que así se llevaban, con bromas a veces denigrantes, llenas de verdad o hilarantes.

—Bueno, yo no conozco a este "Team Stan" pero... Craig, sobre lo que dijo Clyde, sí se te ve en la cara —dijo para reír con más ganas con Clyde. Craig sólo entornó los ojos de manera amenazante aunque sus acompañantes estuvieran muy ocupados riendo y burlándose de él.

—No es gracioso —protestó con seriedad, la suficiente para dar miedo. Emily trató de dejar de reír y mordió su labio inferior para evitarlo, pero continuaba teniendo esa sonrisa evidente por la cara de Craig, en verdad no tenía precio.

—Ya, ya. Relaja la raja Craig —dijo Clyde aún riendo—. Sólo era una broma. Y, lo del otro Team —añadió Clyde dirigiéndose a ella—, lo que pasa es que siempre están haciendo estupideces entre ellos y a veces involucran a otras personas —Miró de reojo a Tweek recordando cuando intentaron convencerlo de unirse a su grupo y reemplazar a Kenny—, incluso al mundo entero por quién sabe qué cosa; pero siempre causan problemas.

—Entiendo —dijo ella—, por cierto, ¿cómo son? O más bien ¿cómo se ven? Para saber quiénes son —preguntó recordando la broma y continuando sonriendo; esperaba que eso no le quitara seriedad a su pregunta.

—Bueno pues, el líder, Stan, es un poco alto, su cabello es oscuro y sus ojos azules —dijo Clyde y tosió de manera falsa—. Como Craig pero menos amargado —bromeó para volver a toser y tragarse su risa.

—Y siempre lleva un gorro azul y rojo —añadió Tweek mirándola cálidamente y tomando de su café. ¡Es cierto! Su café; seguramente ya se habría enfriado. Lo tomó un bebió un sorbo, estaba tibio, casi caliente; justo como le gustaba.

Craig sólo lo miró de manera feroz y continuó—. También está Kyle —dijo él—. Es un bicho raro, pelirrojo, delgado y alto, con un gorro verde —Parecía que él ya había acabado con su café así que sólo recargó su rostro en una de sus manos—. Y también Kenny: rubio, pervertido y con su anorak naranja. Casi nunca se lo quita, pero no está mal —dijo sonriendo para sus adentros, recordando las tonterías que había encontrando haciendo a Kenny alguna vez.

—Y, por último, Cartman —Clyde hizo una mueca despectiva al mencionar su nombre, a él lo odiaba—. Su nombre es Eric, pero todo el mundo lo conoce como Cartman —Emily pudo percibir como la mirada de Craig se convertía en una sombría y agresiva, la de Tweek en una indecisa y rencorosa y la de Clyde en una nerviosa y compasiva; la duda la carcomía, pero no sabía si sería adecuado—. Es un gordo hijo de puta, con eso te decimos todo.

—Ok... supongo —dijo ella y bebió otro poco de su café; un poco del café se había asentado, así que lo revolvió y pensó que tal vez el café era como un reloj, cuando terminara tendría que irse. Sabía que era absurdo, pero a pesar de tener esa idea en la cabeza continuó tomando—. Por cierto, ¿cuál es el horario?

—Quieres decir ¿cuándo entramos y salimos? ¿O cuales son los horarios de las clases? —preguntó Clyde dedicándole una mirada llena de sinceridad y gentileza, casi inocente; Clyde le recordaba a un niño pequeño—. No, bueno si, no, ¡aah! —se quejó Em, las preguntas de si o no la ponían nerviosa, y más con la cara infantil y apuesta de Clyde—. Digo, uh, de a qué hora entramos —finalizó dándose cuenta de que había hecho el imbécil y la pregunta ni siquiera había sido de 'si o no'. Mierda. Carajo. Rayos y centellas.

Clyde sólo rió un poco por su respuesta—. Entramos a las siete-

—Para nuestra mala suerte —interrumpió Craig harto de hacerlo todos los días: la razón de su miseria. A esa hora podría estar durmiendo o jugando con su mascota—. Y salimos a las tres —continuó Tweek con disgusto—. Pero al menos tenemos un descanso de casi una hora —comentó terminando con su café y mirando a los chicos—, aunque eso no compensa que tengamos como 5 clases seguidas.

—Para mí lo haría —dijo ella revolviendo sin ganas el suyo, pareciera que su pesadumbre almacenada en los días anteriores estaba en ése líquido y estaba por volver a ella—. En mi otra escuela la primera clase todos los días era Cálculo, y la maestra enseñaba fatal; lo peor de todo es que decía que bajaba puntos si te dormías, pero su voz te arrullaba —mencionó ella mientras recordaba la vez en donde Playita se había quedado dormida y en un momento dado se habían escuchado sus ronquidos.

—Pues lamento decirte que las cinco clases seguidas son peores que un profesor aburrido y no haber dormido ni cinco horas —le advirtió Craig desanimándola un poco, y aunque sabía que no debía dejarse influenciar por una persona pesimista que seguramente estaba exagerando, no pudo evitar dudar. Tal vez el profesor pudiera arruinar su materia favorita, Química, y eso no se lo perdonaría nunca. Mejor no pensar en eso.

—Seguro no es así de malo —Intentó convencerse, pero parecía imposible con ese pensamiento rondando su mente. Seguro podía pasar algo divertido o fuera de lo normal que no hiciera los días tan monótonos; quería creerlo, pero siempre estaba ese sentimiento que le decía que no valía la pena—. Por cierto, ¿saben qué hora es?

Parecía que había pasado poco tiempo, pero sabía que lo mejor sería estar esperando a su madre dentro de la casa para no preocuparla cuando llegara. Aunque no quería irse porque se la había pasado bien, todo llegaba a su fin y esta no era la excepción. Terminó de beber su café, dejó el vaso vacío sobre la mesa con el agitador y acarició un poco a Nico.

Tweek subió de manera casi imperceptible la manga de su camisa y giró el reloj en su muñeca—. Son las... seis y media —dijo redondeando dos minutos. Emily trató de no decepcionarse por que el tiempo no había estado totalmente a su favor y no podría convivir más tiempo con esos "maromos hijos de Apolo", como decían sus amigos, que le habían agradado bastante.

—Bueno, entonces creo que debería irme —dijo no muy animada a nadie en particular, más bien para ella misma—. Mi mamá se preocupará si no me ve cerca después de que llegue —excusó, sin creérselo ella del todo. Comenzó a buscar en su bolsillo por los billetes, el café tal vez costara algo así como tres o cinco dólares.

—Ouhh, ¿en serio? —dijo Clyde dolido no pudiendo ocultar su decepción, no tanto por que se fuera sino por que temía no verla otra vez—. ¿Estarás con nosotros en la escuela? —preguntó motivado por que estuviera con ellos en el receso— ¿Si? ¿Podrías hacerlo? Sería buena idea —la animó sonriendo ampliamente pensando en las cosas que podrían hacer.

Craig sólo se alarmó de sobremanera ante esto—. Clyde, no creo qu-

—¡Será divertido! No se preocupen —No podía describir la expresión del castaño: eufórica, aliviada e inocentemente inefable, demasiadas emociones en un rostro.

—Uh, claro, será divertido —respondió ella igual de feliz pero intentando no mostrarlo. Había esperado que se hiciera esa pregunta desde sus sueños, y ahora estaba con un inagotable fuente de esperanzas desde lo más recóndito de su mente. Hasta ahora Clyde era la mejor persona que había conocido en South Park.

—Entonces nos vemos en la escuela —finalizó Clyde con una sonrisa llena de un dulce fulgor que iluminaba los días más agitados y penosos que podría haber. Craig continuaba con su mirada dubitativa sobre la decisión de su amigo y Tweek observaba todo con atención e intentando discernir cuáles serían las posibles consecuencias de eso. Clyde sólo se sumergía en su alegría momentánea pero sin final.

Después de esto preguntó a Tweek cuánto sería por el café, respondida con una breve respuesta vacía y veleidosa disfrazada de «Um, pediste un Capuccino, ¿no? Son cuatro dólares», dando final al singular encuentro cegado por el entusiasmo febril de los jóvenes.


Nuevo cap, yeyyy. Tardé dos meses en actualizar pero yeyyy. Por cierto, quiero ver quien lee esto, ¿podrían comentar al menos una vez?:'c Así habrá actualización más pronto(?
Como este fue de 6 mil palabras el siguiente será de 3-2 mil, para aproximar que cada uno sea de 4 mil, además de que la escena siguiente será más corta, pero les di como mil palabras más en este;)
Y ¿creen que habló mucho Clyde? ¿O está bien así? Pienso que así es su personalidad pero no sé;-;
Por cierto, ¿cuál Miss Eunice? (inspiraciónenlavidarealpal'bodi) #Just4BR xddd