Total drama y sus personajes no me pertenecen

Todos los personajes son de sus respectivo autor, es decir que los Oc´s aquí presenten

SON MIOS


Capítulo 3: Descontrol, parte 1

Cuando Courtney se levantó ese día, sabía que algo iba salir mal pues hoy tenía clases de deportes. Por suerte solo veía la clase dos veces a la semana, pero entre aguatarse a un drogadicto profesor y los acosas constantes de Rebeca, el tiempo se le hacía eterno.

Se incorporó en su gran cama y se estiró, pero al levantarse de tropezó con las sabanas. Maldijo por lo bajo, su día ya había comenzado mal.

Se levantó dándole un par de patadas a las cobijas, y se dirigió a su baño. Se dio una rápida ducha, y al salir y comenzar a vestirse, no pudo evitar fijarse en cómo estaba su clima. Muy al contrario de su estado de humor.

Mucho sol, claro, y alegre.

Perfecto para una clase de deportes —pensó con fastidio, y sin embargo no pudo evitar sonreír. A diferencia de Gwen, a Courtney le gustaban los días claros, con el sol deslumbrando arriba en el cielo, oculta tras grandes y blancas nubes, para así disimular su grandeza y así no hacerles daño a las personas directamente— Como yo ahora.

Alguien grande pero teniendo que ocultarse, no solo por su bien sino el de los demás. Todas sus expectativas y planes a futuro al fracaso. Había tenido grandes ambiciones, entre ellas ser abogada, doctora o hasta presidenta, pues siempre había sido una chica que aspiraba a lo alto. Quería estudiar y convertirse alguien en la vida, alguien independiente, poderosa y respetada.

Ahora no podría hacer nada de eso. Un sentimiento de tristeza la llenó completamente, y como resultado el el foco de la lámpara de mesita de noche se fundió, haciendo que la castaña alzara la mirada.

Con un suspiró de resignación, Courtney comenzó a peinarse.

Antes había tenido una vida sobe cien. Era popular, sacaba buenas notas, jugadora número 3 en voleibol, líder en el club de debate, tenía el típico novio popular deportista… Hasta que eso sucedió.

En el momento que se puso el guante, cerró el puño con fuerza. Respiró varias veces, intentando que los recuerdos no llenaran su mente y por lo tanto su cuerpo y se descontrolara.

Lo único bueno de sus poderes es que, por suerte ya nadie le podía hacer daño, nunca más.

Agarró sus cosas y salió de la habitación en silencio. Bajó las escaleras y se fue directamente a la cocina. No había rastros de sus padres, si la memoria no le fallaba a Courtney, su madre tenía una "Cita de negocios" y su padre tenía que aclarar algunos asuntos de su trabajo.

Hoy podría comer tranquilamente.

Courtney se permitió una pequeña sonrisa

Lastima que Gwen no podía disfrutar de su soledad. La chica, sentada en la mesa de la sala y con su cuaderno abierto pensaba que su tutora en vez de cuidarla, lo que hacia era, torturarla.

—¿Ya terminaste? —preguntó por cuarta vez Elizabeth.

—Aun no —repitió Gwen escribiendo a toda velocidad— La próxima vez escondo mi mochila.

De todos los días y Courtney llega tarde precisamente hoy —pensó Gwen afincando el lápiz más de lo normal. Miró de reojo a su tutora, quien estaba revisando unos documentos de su trabajo mientras bebía una taza de café. Gwen estaba segura que si era silenciosa podría irse sin que ella se diera cuenta.

Gwen cerró el cuaderno silenciosamente, mientras alzaba la silla para no hacer ruido. Agarró su mochila y se dirigió hacia la puerta.

—¿Qué estás haciendo, Gwendolyn? —la voz de Elizabeth hizo que la chica diera un respingo.

—Er… —la repuesta llegó por arte divina al escuchar un cornetazo— Llegó Courtney… ¡Me voy!

Y escuchando aun los gritos de su tutora (¡¿Terminaste la tarea?!) salió volando las escaleras.

—Un poco controladora ¿No te parece? —preguntó Elisa, apareciendo al lado de Gwen.

―Yo diría que demasiado ―respondió Gwen, sin desviar la vista del suelo― ¿Qué haces aquí?

―Me gusta mucho apreciar el sol por la mañana― dijo la chica elevándose hasta el barandal del pasillo― Aunque ya no pueda sentir su calor, me llena toda su luz.

―¿Qué? ―Gwen se acercó hasta el barandal y pudo ver todo con claridad, excelente claridad. Se llevó las manos a los ojos y maldijo por lo bajo― Mis gafas.

En la casa se las quitaba pues porque Elizabeth no le gustaba verla con ellas, y no quería tener problemas con ella. Pero en el colegio era otra cosa, Gwen estuvo tentada en volver por ellas, pero desechó la idea, no quería reencontrarse con su tutora de nuevo, últimamente estaba de un humor insoportable.

―¿Por qué te la pones? ―preguntó inocentemente la niña― Te ves más bonita sin ellas.

―Es mi decisión usarlas, Elisa ―Gwen prefirió ignorar las miradas indiscretas de las personas que le lanzaban desde el salón principal― Mejor me voy de aquí.

―¡Te espero!― La chica se despedía con la mano en alto sin importar que otras personas la atravesaran en el acto.

Gwen caminó hasta donde la esperaba Courtney, y sin decir una palabra, lanzó su mochila al asiento trasero y se subió al auto.

―Se dice hola ―criticó Courtney. Gwen la miró frunciendo el ceño.

―Se supones que llegarías temprano ―dijo Gwen con los brazos cruzados y mirando con el ceño fruncido a la castaña― Todos los días me dices "Llegas temprano" y aho…

―Mis padres no estaban, no iba desaprovechar esta oportunidad ―contestó Courtney como ni nada.

―Pero tuve que aguantar a Elizabeth por más de una hora y media ―Gwen parecía no querer dejar pasar su enojo, aunque su tono se había suavizado un poco― Me puso a hacer la tarea como si fuera una niña de nueve años, igual me podía copiar de ti.

―Yo tampoco hice la tarea ―dijo la morena, Gwen la miró sorprendida.

―Pero si es lo primero que haces apenas llegar a casa― Habló sin contenerse.

―Pues es difícil concentrarse cuando "alguien" está dos pisos bajo tuyo montando una escena no apta para menores de edad― Gwen no necesitaba que se lo explicara, suspiró.

―¿Otra vez? Tu padre si que es un imbecil por no darse cuenta ―cuando Gwen se dio cuenta trató de remediarse― Digo, como tu madre es tan apartada con tu padre… Es decir…

Era obvio que Gwen no sabía controlar sus nervios cuando metía la pata, Courtney movió la mano en un movimiento banal, quitándole importancia al asunto.

―Él obviamente lo sabe, mi padre no es idiota. Lo deja pasar porque mi madre en apariencia en el prototipo para la esposa perfecta ―Courtney rió con amargura― Además, ella sabe cómo corresponderle luego. Ambos se manipulan mutuamente, siempre han sido así―

Gwen se quedó callada si saber que decir. Por el tono en que había hablado Courtney, pareciera como si hubiera hablado de personas totalmente ajenas a ella, y quizás el solo hecho de que Courtney pudiera leer las emociones empeoraba las cosas, porque sus padres eran transparentes para ella. Aunque delante de ella aparentaban ser los típicos padres que amaban a sus hijos, Courtney sabía desde el poco interés que tenían por ella hasta todas las aberraciones que había hecho alguna vez.

―De verdad no sé qué decirte ―dijo sinceramente Gwen.

―No tienes que decir nada ―dijo Courtney mirando hacia la carretera― Se podría decir que ya me acostumbré a ellos.

―Bueno, por primera vez agradezco tener una tutora como Elizabeth ―ambas rieron, tratando de olvidar lo anteriormente dicho. Gwen sonrió con picardía― Cópiate de mí.

―¿En serio?

―Me sentiría muy mojigata si hubiera hecho la tarea porque simplemente mi tutora me obligó ―explicó Gwen sin importancia― Así que en realidad me estás haciendo un favor.

―De verdad que no te cae bien ¿verdad? ―preguntó Courtney arqueando una ceja. Gwen se encogió de hombros sin darle importancia.

Cuando llegaron al estacionamiento del instituto, Courtney se estacionó en el primer lugar que encontró, bajándose rápidamente y casi corriendo hacia el edificio pues ya iban con retraso. Gwen se fue a matemáticas, despidiéndose de Courtney, mientras que la morena se dirigió a toda velocidad hacia los vestuarios. Lo menos que quería hacer Courtney era tener que darle cinco vueltas más a la pista por ser la última en llegar.

La Jonson derrapó por el último pasillo al estar cerca de los vestuarios, fue a su casillero y sacó su ropa de deportes: Mono largo de color negro, buzo de manga larga con capucha blanco, zapatos deportivos, y guantes de cuero hasta el antebrazo. En deportes tendía a usar más ropa de lo habitual, ya que podía ocurría mas contacto físico.

Comenzó a correr hacia las canchas, desde lejos se podía ver las siluetas de las demás chicas. Al parecer el profesor Williams no había llegado pues no estaban haciendo ejercicio. Eso era bueno.

Pero antes de llegar, se detuvo totalmente paralizada. Se llevó una mano al pecho y tuvo que dejar caer su bolsa de deportes. Un torbellino de emociones la había envuelto. Una donde el miedo, ira, depresión, humillación, y el coraje la dominaban…

Y todas provenían de la puerta que tenían al lado.

Courtney sabía que no debía entrar, que era incorrecto y que era muy probable que al entrar hay se arrepintiera.

―¿Quién puede estar sintiendo esto? ―nunca en su vida había sentido aquello, tanta emociones y tan fuertes que oprimían su pechos, ni sus propias emociones las sentía así― ¡Tengo que saber lo que está pasando!

Y alguien que no era la chica callada y cerrada se giró rápidamente para abrir la puerta, sin importarle nada.

Hay se encontraba su profesor de deportes. Claro, no mostraba su cara de soberbia ni tenia la estupida tablilla madera que utilizaba para azotarla contra el escritorio como si fuera un mazo. Estaba en posición fetal en la esquina más oscura del pequeño despacho, mirando al vacío, arrugando en una mano una fotografía, mientras que la otra tenía una botella de licor a medio tomar.

Oh, oh, eso no podía ser bueno.

Las emociones de repente se hicieron mucho más fuertes, insoportables. Se llevó la manos a la cabeza, tratando de aguantar el agudo dolor, pero le era imposibles, tenia que salirse del esa habitación ¡Ya!

Retrocedió si saber muy bien hacia donde se dirigía pues tenia los ojos cerrados, pero los abrió cuando escuchó como tropezaba con una lámpara de pie. Con ese ruido William despertó de un letargo, y desvió su mirada hacia ella.

―¿Qué haces aquí? ―El hombre dejó de manar emociones de repente, y lo mismo ocurrió con Courtney.

―Profesor yo… ―dijo entre jadeos, aun recuperándose del reciente tifón de sensaciones.

Para la sorpresa de Courtney, William comenzó a reírse.

―Ya sé lo que quieres… Lo que quieren todas cuando viene hacia mi ¿verdad? ―Tomó un sorbo de la botella― Todos quieren lo mismo.

Courtney palideció, sin poder contenerse su mente sacó conjeturas y dio a pensar lo peor de la frase. Con lentitud dio un paso hacia atrás.

―No profesor verá… ―No sabía que decir, mientras intentaba tomar el pomo de la puerta.

―¡Y todos actúan de la misma manera! Vienen como de por casualidad con sus cara de santa, y quieren saber que te pasa, supuestamente para ayudarte y justo en ese instante… ¡Plam! Te engatusan como tal perra y dicen la típica frase de "Yo no te haría lo mismo que esa otra" ―el hombre parecía sumergido en sus recuerdos― ¿Por qué…?

Courtney dio otro paso hacia atrás, ya tenía una idea de lo que era esa vieja foto.

―¿¡Por que me abandonó!?― Williams explotó, y las posibilidades de escapar de Courtney se volvieron nulas.

El torbellino de emociones volvió, con una fuerza abrumadora que le oprimieron el pecho y le hicieron estallar la cabeza en millones de pensamientos desordenados. Unas lágrimas salieron de sus ojos al sentir el sufrimiento del profesor

―¡Quería ayúdame! ¡Me lo dijo! ¡Me lo juró! Dijo "No pienso dejarte, juntos saldremos de esto" Pero no, se fue la muy mentirosa, mujer tenia que ser, todas son iguales, una perras sin corazón―

Pero aun con el dolor, Courtney sintió aún más profundas esas palabras. Miró al profesor entre su flequillo, y descubrió como él la miraba con esos pequeños ojos fijos en ella llenos de una ira descontrolada, que en esos momentos más que dirigida hacia otra mujer, eran hacia ella. Ignorando por un instante todo lo que estaba pasando dentro de ella, se atrevió a responderle.

―Tal vez al descubrir que seguía con la bebida y las drogas, se cansó y se fue ―Si, Courtney ella lo sabía. Sabía toda la patética vida de Williams, todo desde el primer día de clases, cuando lo había tocado accidentalmente― Yo creo que el mentiroso es usted con el "Lo voy dejar mañana"

―¡Cállate! ―el hombre lanzó la botella hacia la pared que estaba detrás de Courtney, la cual se quebró al instante― ¡Tú no sabes nada!

―En realidad lo sé todo―

―¿Qué, lo mismo se lo hiciste a un hombre? ¿Le hiciste creer que había esperanza para después dejarlo? ―Williams avanzó un paso, y rió negando con la cabeza― Quien diría… tan joven y tan puta.

―No me insultes ―aunque Courtney no había gritado, se podía leer la amenaza en su voz. Aunque ella no se podía mover, aun podía sentir al cien por ciento, y sabía que el enojo que sentía era por sí misma, totalmente ajeno al del profesor.

―¿Por qué no hacerlo? ¿Dime Jonson a cuanto te has tirado? ―el hombre reía cada vez más. Era obvio que había tomado drogas, quizás minutos antes de cambiarlas por la bebida.

Williams Se acercó más.

―No te me acerques ―ya se estaba comenzando a asustar. Hombre drogadicto era capaz de todo, ella ya tenía experiencia con ellos.

―Vamos otro mas a la lista no es mucho, puta ―y hasta ahí llegó hasta donde podía aguantar.

Un odio propio, salido de su propio corazón y expuesto por cada poro de su piel la hizo gritar. Odiaba tanto a esos tipos de hombres, de verdad que los detestaba, solo eran unos cerdos sádicos, patanes que no le importaban humillar a las personas o hacerles sufrir.

Courtney tenía que hacer algo, hacerles pagar, a él por lo menos. Como fuese…

Y de la nada sucedió.

Todos los cristales del despacho, desde los ventanales hasta los de una pecera estallaron y volaron en miles de pedazos hacia el centro de la habitación.

Courtney no salió afectada pues en ese instante una luz roja la había rodeado, bloqueando todos los cristales. Pero Williams estaba parado justo en el medio, de la habitación sin protección algunas y sin poder preveerlo.

Un sonido desagradable de la piel siendo desgarrada se escuchó. Cuando Courtney finalmente volvió en sí, William había caído de rodillas, con más de un incrustado en su cuerpo. Sus ojos no le miraban aunque los tenía abierto, y solo cuando el cuerpo se desplomó en el cuerpo, fue cuando Courtney se dio cuenta de lo que había hecho.

De la furia solo quedo un sentimiento, angustia.

Se había propasado… De nuevo.

Retrocediendo tomó el pomo de la puerta y la abrió saliendo a tropezones. No debía hacerlo, sabia que tenia que responsabilizarse por sus errores, en estos casos horrores, pero es que…

―¡Corre, maldita sea, CORRE! ― Nadie la iba a entender, lo mas seguro es que la tacharan de loca o incluso que la juzgaran por intento de asesinato ¡Por Dios! Había dejado un ser humano a medio morir ¿Qué más iban a pensar de ella?

Mientras corría, le pareció ver personas que pasaban a su lado, pero no les hizo caso. Ellos tampoco le hicieron caso a ella, pues estaban más interesado en el estrepito que se había escuchado.

Courtney entró a la primera puerta que encontró que resultó ser el baño de las chicas, que por suerte estaba vacío, pues mientras Courtney comenzaba a llorar sus poderes se descontrolaban junto con ella, haciendo estallar los focos de luz y reventando la tubería del baño.

―No fue intencional, lo juro ―murmuraba Courtney cayendo de rodillas― No lo fue, no lo fue…

Hacía daño a las personas con tan solo enojarse, por eso no debía de sentir, porque cuando una persona tan impulsiva como ella sentía algo, lo hacía con todo su ser, haciendo que sus poderes se descontrolaran, y por lo tanto…

La dominaran.


Capitulo reeditado y subido, de a poco estoy corrigiendo Legión TDI, por si hay nuevo lectoes que hayan venido por el comic, no se encuentre mis horrores de redacción y encuentre algo medio decente que leer xD

Siento haber borrado las respuesta de los rewiew, pero como sabrán ya no deja copiar ni pegar en la paágina, una medida para evitar plagio pero igual es fastidioso a veces xD