Cuando la mayor de los Loud se enteró de que su novio, Bobby Santiago, se iba a mudar a la casa de su familia en otro estado intentó hacer de todo para convencerlo de que debía quedarse con ella. Trató de muchas maneras; desde darle detalles románticos, hasta cambiar de look para lograr que reconsiderara su decisión. Sin embargo nada de eso funcionó ya que el chico no parecía muy atento a lo que su novia hacía para tratar de que él siguiera a su lado. Al ver que nada de esto funcionaba, simplemente se resignó a que tenía que dejarlo ir. No iban a terminar su relación, sino que iban a tener una relación a distancia. Lincoln, quien ayudaba a su hermana para que ni Bobby, ni Ronnie Ann se mudaran, se sorprendió de esta decisión, pero al ver que los Santiago realmente querían ese cambio en sus vidas, decidió hacer lo mismo que su hermana y dejó ir a Ronnie Ann.
No era muy diferente de lo que hacían antes; ya que se la pasaban hablando por teléfono durante horas y horas, e incluso las video llamadas duraban más ahora que Bobby estaba en otra ciudad. No era su culpa, tenían muchas cosas que contarse el uno al otro, así era el amor joven.
Con el tiempo, la comunicación entre Lori y Bobby fue haciéndose cada vez menor. Era principalmente porque, en palabras de él, no tenía mucho tiempo libre debido a que la tienda de su familia había estado muy llena últimamente, llegando a cerrar hasta las doce de la noche. Apenas y tenía tiempo para dormir lo suficiente, ya que no debía descuidar su trabajo. Por su parte, Ronnie Ann y Lincoln seguían igual que siempre; la pequeña Santiago le contaba al pequeño Loud cómo le costaba acostumbrarse a vivir en una casa tan grande, y Lincoln le daba consejos para sobrevivir con una familia numerosa.
Lori por su parte estaba preocupada; la última vez que había hablado con su novio fue hace dos semanas. No sabía cómo estaba, ni cómo le estaba yendo en su nueva casa. Lo único que sabía es que estaba bien, y eso fue porque le preguntó a Ronnie Ann cómo estaba su hermano. Ella le dijo que le estaba yendo bien en su nuevo trabajo, y que dejara de preocuparse mucho. A pesar de lo que Ronnie Anne le dijo, Lori no estaba del todo convencida, quería ver con sus propios ojos que su amado estuviera bien, y para hacerlo decidió que sacrificaría su fin de semana para ir a visitar a la familia Casagrande y verificarlo por sí misma.
Eran las seis de la mañana del día siguiente; Lincoln aún se encontraba durmiendo cuando la puerta de su habitación se abrió con un golpe muy fuerte, aunque ni con esto se despertó el chico de cabello blanco.
-Lincoln- dijo Lori con un tono normal tratando de despertar a su hermano, cosa que no funcionó.
-Lincoln…- Dijo en un tono un poco más audible, pero tuvo el mismo resultado.
-¡LINCOLN!- dijo dando un grito, a lo que el pobre Lincoln se sobresaltó y cayó de la cama.
-¿Qué pasa contigo?- dijo el chico sobándose la cabeza.
-Hoy iremos a visitar a Bobby y a Ronnie Ann a su nueva casa, así que empieza a vestirte porque vamos a salir antes de las siete si queremos llegar temprano-dijo su hermana. Lincoln aún estaba adormilado.
-¿Por qué la repentina necesidad de ir a visitarlos? No se supone que íbamos a ir cuando saliéramos de vacaciones en unos meses?
-Porque yo lo digo. Además ¿No quieres ir a ver a tu novia?
-¡Ronnie Ann no es mi novia!- dijo Lincoln en un tono irritado.
-Pues aun así irás, así que vístete rápido o te llevaré colgado por tu ropa interior en la antena de radio de Vanzilla- dijo Lori amenazándolo, a lo que Lincoln rápidamente se empezó a vestir.
Cuando estaban en la carretera, Lincoln no podía parar de pensar muchas cosas, como qué clase de comida le prepararía la abuela Casagrande, o a qué jugaría con CJ, o qué tipo de cosas le haría esta vez Ronnie Ann. La última vez se la pasó muy bien con la familia de su amiga, y esperaba que esta vez fuera igual, aunque no sabía el por qué su hermana lo obligaba a acompañarla a visitar a Ronnie Ann, aceptó porque sabía que de todas maneras se la iba a pasar bien, y porque tampoco tenía otra opción.
Cuando llegaron, lo primero que hizo Lori fue dirigirse a la tienda para ver a su novio. Miró por la ventana del local y notó que no estaba en la caja, por lo que decidió entrar a buscarlo. Finalmente lo encontró. Estaba en uno de los pasillos de atrás de la tienda; estaba a punto de correr a abrazarlo, cuando se vio que una chica rubia se acercó a él. Lori no sabía qué estaba pasando, por lo que iba a ir a investigar, pero antes de que si quiera pudiera acercarse vio cómo la chica rubia le daba un beso a su novio. Lori se sorprendió, pero se sorprendió más al ver que Bobby en lugar de rechazarla, le correspondía. Sintió como si el tiempo se detuviera, como si nada más que la visión de su novio y esa chica importaran en ese momento. No podía ver más de esa escena, por lo que decidió volver al auto familiar.
-Ahm… Lori… ¿Estás bien?- preguntó Lincoln al ver que su hermana simplemente entró al auto, lo encendió y se marchó de ahí
-…-
-¿Lori?-
-Si- Dijo a secas.
Una semana después de lo sucedido Lori no ha sido la misma. Ahora se le ve menos alegre, casi no utiliza su teléfono celular, muy pocas veces sale; y cuando lo hace, es para sentarse en el árbol del patio trasero. Nadie de su familia sabía por qué actuaba así.
Por las noches usualmente no dormía bien; casi siempre se la pasaba dando vueltas en la cama, y cuando se cansaba de eso, se levantaba a lavarse la cara y después a ver la televisión. Una noche en particular, se la pasó viéndose al espejo; estuvo así por minutos, hasta que finalmente dijo algo
-Me las van a pagar…
Esperó el fin de semana para viajar a la residencia Casagrande; estaba determinado a hacer pagar a los Bobby por lo que le hizo. Se quedó esperando a que Bobby se distrajera, y cuando finalmente lo hizo, entró a la tienda con un gorro para que nadie la reconociera. Una vez adentro, buscó el celular de Bobby; no tardó mucho tiempo en encontrarlo ya que Bobby lo había dejado en un estante mientras iba a limpiar un estante. En un movimiento rápido, lo tomó y salió como si nada de la tienda.
Esa misma noche, utilizó el objeto robado para el único propósito para el que lo necesitaba. Abrió la aplicación de mensajería y, con desprecio, escribió unas palabras.
"Hola hermosa, tengo una sorpresa preparada para ti y sé que te va a encantar. Te espero atrás de la tienda de mi abuelo en 10 minutos. Te amo"
Una vez enviado el mensaje Lori se escondió en la oscuridad de la noche. Fueron sólo cuestión de minutos para que la chica que había contactado llegara. Vestía un seductor vestido rojo y estaba muy bien arreglada. Lori se aproximó a ella con sigilo, hasta que estuvo lo suficientemente cerca.
-Hola…- dijo Lori. La chica se volteó para ver quién la llamaba, y pero cuando lo hizo, un golpe en la cabeza la hizo caer completamente inconsciente.
Despertó un rato más tarde; estaba atada a una silla, con una mordaza en la boca para que no hablara. La chica tenía la vista nublada y tenía un gran dolor de cabeza. Estaba semidesnuda, revelando que bajo el vestido que traía puesto vestía lencería sexy, la cual no dejaba casi nada a la imaginación.
-Hmp…- trataba de hablar la rubia, pero una mordaza que tenía atada a la boca se lo impedía. Poco a poco fue aclarándose su vista, y cuando pudo ver claramente, una luz proveniente de una lámpara en el techo la deslumbró. Poco a poco fue acostumbrando sus ojos al cambio de iluminación, y alcanzó a distinguir una figura frente a ella.
-¿Vestir esto bajo tu ropa?… Vaya clase de zorra que eres… Layla ¿cierto?- dijo la rubia. Layla no podía responder muy bien, y apenas tenía noción de lo que pasaba. Lori le echó un vaso de agua para que despertara, lo cual funcionó a medias ya que la chica todavía estaba algo desorientada.
-¿Creíste que iba a dejar que te salieras con la tuya? ¿Creíste que iba a dejar que tú y Bobby me vieran la cara? No soy ninguna tonta; sabía que algo andaba mal desde que Bobby dejó de contestarme los mensajes que le enviaba e ignoraba mis llamadas. Cuando vengo a verlo encuentro besándose contigo…- Lori sonaba cada vez más enojada, y en un arrebato de ira le dio un fuerte golpe con el puño cerrado en la cara a Layla, la pobre chica sólo se quejaba; no podía gritar por la mordaza. Lori le daba golpe tras golpe, haciendo que el trapo que tenía Layla en la boca fuera tornándose rojo. Cuando dejó de golpearla, la chica apenas estaba despierta. Sus ojos estaban medio cerrados, sin embargo se abrieron de golpe cuando sintió como un gran objeto afilado atravesaba su pierna derecha. La chica todo lo que podía hacer era dar gritos ahogados por la tela que tenía en la boca.
-Eso fue por verme la cara- dijo mientras hundía más y más el cuchillo, hasta que traspasó completamente la pierna de Layla y se clavó en la silla. La chica sólo lloraba descontroladamente, entonces de la nada sintió un dolor aún más fuerte proveniente de su pierna izquierda. El dolor crecía y crecía; miró hacia abajo y pudo ver que su pierna izquierda estaba completamente cercenada. Lori le había cortado la pierna con un hacha a pobre chica, y ésta sólo lloraba y se retorcía en la silla mientras que la sangre salía a chorros de lo que quedaba de su extremidad. Era tanta que había manchado las paredes y las cajas que había alrededor, e incluso le había caído algo de sangre a Lori.
-Eso fue por quitarme al amor de mi vida- dijo mientras limpiaba la sangre del filo del hacha y la hacía a un lado para sacar un par de cuchillos. Ambos cuchillos los clavó en las manos de la pobre y agonizante rubia. En este punto la pérdida de sangre empezaba a hacer su efecto y la chica empezaba a desvanecerse, la vista se le hacía cada vez más nublada y le costaba mantener la cabeza al frente. Lori sacó un último instrumento de atrás de una de las cajas; un machete bastante afilado, perteneciente al abuelo Casagrande. Paseó el filo por el cuello de la chica que estaba por cerrar los ojos definitivamente.
-Y esto… Es por hacerme ver la basura con la que estuve por mucho tiempo...- dijo al mismo tiempo que levantaba el machete, y con toda la fuerza que tenía lo dejó caer sobre la desafortunada Layla. Fue un tajo limpio y definitivo; el machete partió su cabeza como lo si fuera un melón, y con un movimiento sacó el arma homicida, haciendo que una gran cantidad de sangre empezara a salir por todos lados. Lori dejó los objetos que había usado en la escena del crimen, así como también el teléfono de Bobby y algo que no se alcanzó a distinguir debajo de la mano de Layla, entonces apagó todo y como llegó se marchó del lugar.
La mañana siguiente toda la familia Loud se encontraba desayunando en la mesa. Los niños se encontraban viendo la tele en busca de cualquier caricatura, cuando al pasar por uno de los canales, Lincoln alcanza a reconocer algo que lo dejó confundido. Sintonizó el canal de noticias, y al escuchar de lo que estaban hablando rápidamente le habló a Lori. La noche anterior hubo un sangriento homicidio en la bodega de la familia Casagrande. Se encontró el cadáver de una chica, la cual había sido cruelmente torturada hasta el punto de quedar irreconocible. Los peritos encontraron en la escena un teléfono celular, el cual pertenecía al joven Roberto Santiago, y además encontraron en una de las manos un mechón de pelo, el cual según los estudios también pertenece al joven antes mencionado. La policía ya ha puesto bajo custodia al presunto responsable; el cual, por la gravedad de su crimen, puede enfrentar desde cadena perpetua hasta la pena de muerte. Lori al escuchar esto se sorprendió, pero esto no era más que una actuación, pues por dentro estaba más que satisfecha con lo que había hecho. Lori se retiró de la sala y subió las escaleras en dirección a su habitación. Lincoln la siguió, y antes de que la rubia pudiera entrar a su habitación su hermano la detuvo.
-Lori… ¿Estás bien?- preguntó el chico de cabello blanco.
-…-
-¿Lori?- preguntó con más preocupación en su voz.
-Sí.- dijo secamente su hermana con una sonrisa de satisfacción que Lincoln claramente alcanzó a distinguir. Entonces entró a su habitación dejando a Lincoln confundido.
