Bowser

El picnic había terminado, luego de descansar y hablar un rato, el grupo se dirigió de vuelta al pueblo. Dedede estuvo callado por casi todo el paseo, y Bowser no quiso molestarlo. Claramente ya estaba demasiado triste.

Cuando se acercaban al castillo, el cielo ya se había tornado rosa y la insinuación de un atardecer. Luego de aquella merienda, ninguno de ellos tenían las fuerzas de cenar, y Bowser estaba seguro de que Dedede estaría contento de cenar solo después.

¿Qué es esta parte de mí? Pensó Bowser. ¿Por qué me preocupo por los sentimientos de ese pingüino con sobrepeso? A quien le importa.

En las puertas del castillo, todos comenzaron a despedirse.

"Espero que podamos vernos de nuevo, Bowser," decía Adeleine con un pequeño ademan. "¡Tus aventuras de derrotar a plomeros malvados son extraordinarias!"

"Poyoooo" Dijo Kirby.

"Sip, fue divertido romper el hielo contigo." Agregó Waddle Dee.

"Mírate, hablando así. ¿Tratas de actuar chido en frente de él?" dijo Dedede.

Bowser le lanzo una mirada de enojo y golpeo su frente. "Mira quién lo dice. Actuando como si fueras esa gran, aterradora, malévola fuerza cuando pasas tus días yendo a picnics y mierdas. Débil."

"Soy malo hasta el fondo, compa, y nada de lo que digas lo cambiara." Dedede trataba de lucir convincente.

"Quiero decir, tú has causado un montón de destrucción aquí unas veces," defendió Adeleine, "Pero estabas posei—"

"¡Okay, okay, él no necesita toda la historia, Adeleine!" Dijo Dedede, moviendo sus manos en señales a ella.

Bowser estaba sorprendido. "Huh. Supongo que te subestime… amigo"

"No lo fuerces." Obviamente Dedede trataba de esconder una sonrisa.

"Bueno, supongo que me largó," dijo Bowser. "Sayonara."

Adeleine, Waddle Dee y Kirby se despidieron con la mano.

"Chau…" dijo Dedede, tímido.

Bowser avanzó unos cuantos pasos y vio atrás. Por poco pensó que había visto algo de decepción en los grandes ojos del pingüino.

Probablemente triste porque soy todo un idiota… espera, a quién engaño, soy asombroso. ¡Obviamente él solo quiere que me quedé!

Se dirigió al oeste del pueblo.

En la cabina de la aeronave estacionada, Bowser puso curso para retornar al reino Champiñón en su planeta natal. Mientras veía como Dream Land se perdía en la distancia, deseaba saber si podría regresar. ¿Cómo iría? « ¡Chicos, los extrañe! » « ¡Solo quería volver! » Se avergonzaría de sí mismo, eso seguro.

Ese Dedede seguía dando vueltas en su mente. Bowser pensaba que estaban divirtiéndose con las bromas pero el pingüino seguía ofendiéndose por ellos. ¿Por qué tenía que ser tan sensible? ¿O acaso todo sonaba vulgar al venir de tan horrorosa criatura?

Se golpeó la cara. No dejes que eso pensamientos regresen. Y recuerda que no necesitas a nadie.

Cuando regresó a su castillo en la mañana siguiente, luego de descansar en su nave gracias al piloto automático, lo primero que hizo después de ser saludado por su tropas y ser inundado por información… fue echarse una lavada en sus aguas terminales personales, calentado por las venas de magma bajo la tierra.

Mientras se relajaba y dejaba que sus músculos descansaran, cerrando sus ojos, la mente de Bowser empezó a vagar, como tentaba a hacerlo en estos momentos de tranquilidad.

Viejo, actué como un imbécil, tratando de meterme en el día de ese pobre pingüino. ¿A quién engaño? Él no quería salir conmigo, sin importar cuanto le convencía de que era divertido… ¿Y por qué lo haría? ¿Quién desearía estar alrededor de un tonto cuya idea de hobby es causar problemas donde sea?

El rey exhalo humo de sus fosas nasales. Espera…. ¿Qué estoy pensando? Soy Bowser, Soy el tipo, simplemente soy muy edgy para que los otros me entiendan. Alguien con mi perspectiva única está destinado a andar solo. ¡Valgo mucho para unos debiluchos como ellos! Seh, eso es todo…

"¿Su Majestad?"

Mierda. Kamek. Justo cuando empezaba a relajarme…

"¿Qué pasa?" dijo Bowser, con un ojo a medio abrir, reacio a saber lo que quería su subordinado Magikoopa.

"Señor, he estado ansioso de discutir con usted este nuevo plan—"

"Kamek, guárdalo," cortó Bowser. "¿No ves que trato de descansar?"

"Pero he descubierto un punto débil en el ejercito de Toadstool…"

"Mira, no estoy planeando nada en estos momentos, ¿Okay? ¡Necesito un descanso!" Cambio de posición y se hundió en el agua hasta la quijada.

"Señor, enserio tengo que sugeri—"

"¡LARGATE!" chasqueo Bowser. "Cuando quiera discutir sobre guerra, TE LLAMARÉ."

Kamek dio un paso atrás, impactado por la furia de su rey. "Muy bien, entonces." Volteo y se fue, gruñendo.

Bowser suspiró y dejo que su cabeza fuera hasta debajo del agua.

Bowser pasó el resto de la tarde caminando por el castillo, haciendo las rondas y agradeciendo a los combatientes que lo habían extrañado durante estos últimos días. Sin tener ninguna conexión fuerte con alguno de ellos, por supuesto. Eran subordinados, y aparte de que todos le temieran o era indiferentes, excepto los que creen que Bowser es lo mejor, ellos trataban de enganchársele, pero él no estaba para salir con sus soldados. Especialmente cuando hacer eso les hacía ganar superioridad ante otros pensando que eran los favoritos de Bowser.

Antorchas decoraban las paredes cercanas a él, una alfombra de terciopelo cruzaba a través del pasillo. Fue por unas bebidas en el bar del sótano, uno de sus dos lugares donde podía emborracharse. Este tenía mesas de madera redondas bordeadas por rendijas, algunas corrientes de lava que se veía por agujeros de las paredes y se vaciaban por la parte inferior de este.

Bowser intento charlar con el barman, solo para socializar con alguien y explicar su viaje, pero el barman estaba ocupado sirviendo a otros clientes, unos que sí le estaban pagando.

Eventualmente el rey se retiró, dejando una generosa propina e irse a su dormitorio.

Era tan larga como el cuarto del trono, con unas cuantas ventanas que se arqueaban hasta el techo dando la ilusión de ser un cuarto triangular. Su cama era ''Doble rey'', un tamaño creado especialmente para él por su masivo tamaño. Sus sábanas eran escarlatas con bordes dorados. Almohadas con fundas rojas. No fundas decorativas – Esas eran estúpidas y solo las princesas y amas de casa encuentran bello.

Se quitó su caparazón y pulseras, incluso cuando el material de la cama fue creado específicamente para aguantar el daño que causa su caparazón y accesorios. Puso sus pulseras encima de una cómoda, mientras que su caparazón quedo sobre una esquina.

Mirando su cuarto, sintió que toda la extravagancia de su castillo estaba desperdiciado. Solo él era el único que podía apreciarlo. Nadie podía disfrutar sus habitaciones o decoración, nadie para sentarse en una silla con él y tomar una bebida.

Había un closet lleno de diversos trajes que vestía en ocasiones. Era un fastidio tener que vestirse con su caparazón encima de todo, pero cuando andaba de buen humor, le encantaba lucirse y asumir otra persona.

Tenía un mini refrigerador en otra orilla con mucha comida, bebidas, y unas cuantas botellas de agua.

También había unas cuantas lámparas de lava, por supuesto, pero estas eran especiales al ser creadas con lava real gracias a Kamek, quien estaba fastidiado por usar su magia para una 'cosa tan mundana'. Las lámparas eran de medio metro de altura, con una base ancha. Una era púrpura, otras verde y amarillo y finalmente una roja que servía para iluminar.

Al lado de la cama había mesas de noche en cada lado. Mantenía sus gafas de lectura en un cajón de ellas.

El rey se echó en la cama; se cubrió con las sábanas y apagó la lámpara.

Bowser se durmió al instante en que su cabeza tocó la almohada, emboscado por sueños vacíos por el resto de la noche.

Dedede

Un mes después…

Era un día lluvioso en Dream Land. Nubes grises invadían el cielo. Dedede observaba una ventana en su sala del trono y frunció el ceño; estaba tan aburrido.
Adeleine estaba ocupada trabajando en sus pinturas, Waddle Dee había ido a una excursión pesquera, y Kirby… bueno, él no era un chico muy conversador, que digamos.

Pasaba algo de tiempo pensando en su reciente visitante. El tipo se veía como un pesado, y sus intenciones e integridad eran cuestionables, pero Dedede analizó en silencio que él también tenía su típica actitud defensiva, que ocultaba con la actitud de ser una persona que le gustaba bromear. Dedede se arrepentía por no poner más esfuerzo en conectarse, ya que ahora estaba solo y sin nadie alrededor.

Pero luego, ¿Qué es lo que diría? « Oye Bowser, estoy solo, ¿Quisieras descansar de destruir ciudades y charlar? » Era seguro que se reiría de él.

Pensó que tal vez alguien como Bowser podía brindarle algo genuinamente interesante en su vida, no como los pequeños, bebitos tiernitos cariñositos de Dream Land. No es que tuviera un problema con sus conocidos, pero él nunca sintió una verdadera amistad con alguno de ellos. Incluso sentía a veces que ellos solo lo invitaban por lástima, y que en realidad no les agradaba pasar tiempo con este rey que siempre ha sido un olvidado.

Supongo que esto es como se siente estar solo… Pensó Dedede. Desearía tener alguien con quien charlar…

Fue entonces cuando oyó un fuerte golpeteo viniendo por los pasillos de entrada. Se escuchaba el eco a través de los corredores vacíos. Casi todos los guardias estaban o durmiendo o tomando un descanso; al parecer un día lluvioso mantenía a todos cansados y flojos.

Dedede abrió las puertas del castillo y no podía creer lo que veía.

El rey Koopa estaba parado ahí, mojándose en la lluvia, su cabello pelirrojo cubría la mitad de su cara. Estaba hambriento.

"¡Finalmente abres la puerta!"

"¿B-B-Bowser?" Dedede estaba boquiabierto. "¿Qué haces aquí?"

El Tortu-dragón apartó al pingüino y entró. "Oh, Bowser, debes de estar helándote, ¡Entra, insisto!" Imitaba la voz de Dedede, hasta que vio la cara del ave. "… ¿Por qué luces tan asustado?"

El pingüino se percató de su expresión. "Lo siento. Solo estoy… sorprendido de verte otra vez." El ambiente entre el par parecía haberse suavizado con un mes de distancia, por lo menos en la percepción de Dedede.

"Qué, ¿Pensaste que perdería la oportunidad de patearte el trasero en una Carrera Gourmet?" Alzó su cabello mojado lejos de sus ojos, apartándolo atrás.

"Oh, pero eso no es hasta unos días… temo que llegaste temprano."

"Um, bueno… Creí que sería bueno venir temprano, en caso de alguna preparación de último momento."

Dedede llegó a notar la mochila de excursión que Bowser llevaba en su hombre izquierdo.

"Y… ¿Exactamente dónde tenías planeado dormir?" Dedede cerró las puertas del castillo para mantener la lluvia afuera, y encaró a Bowser, parado en el pasillo de entrada, que estaba iluminado en ese momento por antorchas de flamas azules, creando una escena calmante.

"Yo, ah, Pensé que tal vez serías tan generoso como para ofrecerme una habitación al ser una digna visita" Bowser pateo el suelo con su pie.

"Eso es muy presuntuoso", bromeó Dedede. "¿Qué te hace creer que te quiero cerca de mi después de la manera con la que actuaste antes?"

"Oh, vamos, Deeds, tú sabes que es mi modo de car—Quiero decir, hablar, mi modo de hablar. Solo soy un chico tosco y rudo y te verás con mis puños si tratas de seducirme."

"¿Quién dijo que quiero hacerlo?" Dedede giró sus ojos.

"Esa chispa en tus ojos cuando vistes mi preciosa cara"

"Oh, aquí vamos de nuevo" Dedede se adelantó a él y le señaló que lo siguiera. "Vamos, tenemos que secarte, estas mojando toda la alfombra."

"Después de correr hacía mí, me sorprende que no estés mojando toda la alfombra"

Dedede alzó sus brazos, exasperado. "Bowser… solo deja de joder."

El Koopa sonrió de manera contradictoria. "Oooh, ¡Buena esa! Por lo menos no te ves tan enojado como la última vez." Bowser siguió a Dedede a través del castillo.

"Oh, ¿Acaso me veo complacido de verte?" Dedede caminaba en dirección a su biblioteca, ocultando una sonrisa, cruzando ventanas que producían ruido gracias a las gotas de lluvia. Caminó lento hasta caminar de lado al contrario. "Estaba aburrido desde temprano, pero estaba a punto de llamar a uno de mis tantos amigos para hacer planes y hacer algo. Así que no confundas mi satisfacción con familiaridad."

Bowser frunció, pareciese que pensaba que iba a ser fácil. "Aish, pero no puedes ocultar tus verdaderos sentimientos. Claramente, ¿mi ausencia hizo que tu corazón se ablande?"

La verdad es que Dedede estuvo pensando acerca de la tonta e impredecible personalidad de Bowser todo el pasado mes, pero se maldeciría si lo exclamara ante todos, especialmente ante alguien que trata de bulearte por llamar la atención.

Es irónico, parece como si tratará de trasmitir afecto hacía mí, y aun así no muestra señas de quererme. Quiere ser el tipo en control y apuesto que quiere un compañero o algún tipo de ayudante para mantenerlo en una obsesión de una manera sin reciprocidad, como uno de sus tropas. Bueno, eso no pasara. Si ese tipo quiere amigos, entonces él puede hacer el primer paso – No me voy a arriesgar mi reputación y actuar vulnerable ante un puto.

"Creo que 'ablandar' es invalida para describir mis sentimientos hacía ti." Bufó Dedede.

"Cierto, debí decir 'La ausencia hace que tu corazón se agrande'. Y se acelere. Y se emocioné."

"Estas demente" se mofó Dedede. "¿No fuiste el que voló desde otro planeta solo para ver al viejo de mí? ¿Quién está interesado en quién?"

Bowser retrocedió un paso. "Yo… ah… Eso no…" Dejo que una tímida sonrisa se mostrará. Tal vez Dedede lo imaginó, o solo fue el clima, pero las mejillas del Koopa lucían algo rosadas. "Carajo, hoy estas agresivo con tus respuesta, Deeds – casi pareciese que estuvieras preparado para mi regreso."

"El único preparativo que hice para tu regreso fue cambiar todos las cerraduras."

"Ja ja. Muy chistoso. Eres cruel, ¿sabes?" la cola de Bowser estaba ladeándose tranquilamente mientras caminaba, muy aparte de su expresión presumida. ¿En serio estaba disfrutando su actitud antagónica?

Los enormes pasos del Koopa sonaban por todo el castillo. Por allí y allá, unos cuantos Waddle Dees asomaban sus cabezas en las esquinas para ver de dónde provenía el sonido. Satisfecho de que todo estaba en orden, volvían a sus puestos.

"Entonces que, ¿Puedes provocarlo pero no atacarlo?" dijo Dedede. "Si estas tan intrigado por mi que estás dispuesto para volver y estar días para conocerme, debes de estar listo para manejar mi lado maaaalo."

"No es que quiera estar a tu lado, solo tengo que darte una lección en la carrera, eso es todo." El tono del Koopa era defensivo. "Oh, y olvidé que eres un chico rudo como yo. Tal vez es por eso que no puedes mostrarme ese afecto que sé que está bajo comportamiento tan gruñon."

"Qué, ¿Acaso esperabas que te recibiera con los brazos abiertos? Digo, estuvimos juntos por todo un día en el cual eras como un mosquito que no podía aplastar."

"Como se, puedo decir que estas feliz de verme y que me extrañabas tenerme aquí, ¿cierto?" La sonrisa de oreja a oreja, por una vez, remarcaba sinceridad.

Dedede no dijo nada, y siguió caminando.

"… ¿Cierto?" La voz de Bowser tenía un tono extraño.

El pingüino vio a Bowser fruncir en el reflejo de una de las ventanas. Su cola estaba quita. ¿Acaso lo deje caminando así? Aw, viejo, maté el ambiente, ¿cierto? Oh, soy un imbécil.

Ingresaron a la biblioteca. Era larga, con dos almacenes con altos libreros alineados en las paredes, algunas con escaleras deslizantes. Una escalera espiral abría paso al segundo nivel. Pequeñas cascadas caían en medio de las repisas hacía pequeñas, redondas y pulidas roquitas. Dedede lo consideraba uno de los lugares más pacíficos del reino, aun así, no el único. Había dos largos y cómodas sillas negras en el medio de la sala, con una mesita entre ellas que contenía una lámpara, un lapicero, un cuaderno y algo de espacio para poner bebidas y bocadillos.

"Wow, Dedede, debo decir que estoy impresionado. Luce como una fantástica colección."

"¿Cómo, acaso en verdad te interesa los libros o algo?" Dedede empezó a subir al segundo piso.

Bowser se veía irritado, siguiéndolo. "Yo puedo leer, sabes. Solo porque sea musculoso no significa que no pueda ser un intelectual."

"Definitivamente no hablas como uno," Bromeo el pingüino.

"Oh, bájale al ego. ¿Qué clase de libros te gusta leer?"

"Comúnmente autobiografías y cosas así." Llegó y se acercó a uno de las repisas.

Bowser llegó a él y esperaba en silencio por unos segundos. "… Ahora, se supone que me preguntes qué leo"

"Oh, lo siento, sigo con la idea de que apenas puedes pronunciar tu nombre." Exclamo Dedede.

"Oye, yo leo mucho. Comúnmente novelas realistas, así puedo aprender cómo funcionan las cosas."

Dedede sonrío, "Bueno, eso es bueno. Tal vez la próxima vez debas de leer 'Cómo averiguar si un chico gusta de ti' porque pareciese que pensaras que eres deseado en todas partes."

Bowser permanecía callado. Volvió a poner una mala cara, pero esta se veía fuera de lugar… ¿Lo ofendí con esto? Supongo que estoy siendo MUY antagónico ahora.

Dedede trazo con su dedo sobre los marcos hasta llegar a uno de color marrón y letras doradas. "Este de aquí explica 27 tipo de estrategias para derrotar a tus oponentes en batallas de táctica. Tal vez te interesé."

"Lo leí. Tres veces."

"Oh. Bueno, ¿Qué tal este?" Sacó otro. "Relaciones Reales: Cómo Encontrar Compañía Mientras Guardas La Dignidad."

"Ya te dije que no busco compañía. Soy el paquete completo por mi mismo."

"¿Así que no volviste porque me veía interesante y querías a alguien con quien charlar?"

"Mierda, no. No te auto halagues."

"Sí, claro. Apuesto a que pasaste el último mes arrastrándote por ahí solo, imaginando acerca de cuán divertido sería pasar tiempo conmigo, curioso acerca de conocerme, soñando acerca de finalmente tener un amigo… Hasta que no aguantaste más y elaboraste esta excusa para fregarme la vida otra vez."

El lagarto rodó sus pupilas, enojado. "Te dije, No tengo interés en andar cerca de alguien, especialmente . Solo estoy aquí porque nunca desisto de un reto, más si es una patética carrera de comida."

"Yo no te reté. Solo estas orquestando estas ideas para estar a mí alrededor. Es algo tierno, para ser honesto."

Bowser cruzó sus bracos y miro aparte, rojo. "Y-¡Yo no estoy haciendo tal cosa!"

"Ow, mira quién esta avergonzado ahora."

"¡Callate!"

"Como sea, tienes un cero por ciento de que un rey tan popular como yo quiera de amigo a alguien como tú. Si tratas de hacer amigos, capaz y debes de empezar a rezar un poco más."

"¿Cuándo te volviste tan malo? Este no es el Dedede que conocí."

"¿Cuándo te volviste un sensible? ¿Te empiezas a preocupar de lo que yo pienso así sin más?"

"No soy sensible. Solo que esto es demasiado de ti."

"Owwww, el gran y malo rey Koopa esta lastimado, ¿no es así? Se más fuerte."

"¿Tienes algo para comer o deber?" El Koopa cambió de tema, evitando el contacto visual.

"Sep, creo que debería darte de comer, después de todo eres mi invitado, aun así, colado." Dedede se dirigió a un Waddle Dee posicionado afuera de las puertas del lugar. "¡Oye, tú, se útil y trae algo de chocolate caliente y comida, lo que sea que este en el refrigerador! Ah, y una toalla para este idiota."

El Waddle Dee se retiró, seguramente a la cocina.

"Diablos, no eres bueno con tus guardias." Recalcó Bowser.

"Los reyes malvados no tienen tiempo para ese tipo de cosas como lo son los plebeyos." Dedede acordó mentalmente disculparse con ese guardia más tarde en privado.

"Es justo. Sigo olvidándome que eres un chico malo, porque más pareces y actúas como un chico cariñosito."

"N-no lo soy." Insistió Dedede.

"¿Cuál es tu pasatiempo? ¿Colorear libros de pintar con Adeleine?"

"¿Cuál es el tuyo? ¿Contar los bloques de tu castillo mientras que el mundo te ignora?"

"…Auch."

Ups. Evidentemente lo herí aquí. Sonaba menos vulgar en mi cabeza. Dedede empezó a preocuparse de que el otro rey comenzará a odiarlo. Aunque, ¿Bowser no había dicho que ya lo odiaba?

"Caballeros, los aperitivos que pidieron."

Oh, gracias Nova. Una distracción de esta montaña rusa.

Bajaron las escaleras, Dedede con una pila de libros que dejo al lado de su silla. Agarró la toalla blanca, que acomodo en su brazo, y la bandeja de plata del Waddle Dee. Le agradeció mientras ponía la bandeja en la mesita.

Bowser bajó lentamente y se sentó sin decir nada. No lucía como solía hacerlo. El ave no podía evitar sentirse mal sobre sus comentarios, pero tampoco sabía cómo remediarlos. Entonces en algo genial que ayudaría, aunque no estaba seguro si podría ejercerlo sin que su cabeza sea arrancada.

El pingüino se posiciono detrás de Bowser, que estaba en la silla contraria, expandió la toalla y empezó a secar la cabeza del dragón.

Este se tensó. "¿¡Q-q-qué estás haciendo!?"

"Relájate, solo estoy secando tu cabello por ti." Sus manos estaban temblando por algún motivo, probablemente porque esta criatura podría partir como si fuera un pan si quisiera. ¿Por qué más?

"¡P-puedo hacerlo yo mismo!"

Dedede pasó la toalla atreves de la caballera mojada del lagarto, sintiendo el calor natural del Koopa. "Apuesto a que sí, chico malo, pero te estoy haciendo el favor, además de prevenir que te pinches un ojo con esos brazaletes que tienes."

Bowser estaba muy tenso y rígido, pero en cuestión de minutos ya se hallaba relajadamente recostado en la silla, Dedede estaba seguro que se había arruinado por el caparazón con púas. "Esto es muy innecesario." Murmuró.

"Vamos, aún hay mucha tensión en tu nuca, ahora debes de estar en el paraíso. Aparte, ¿Cuándo fue la última vez que alguien te ha tocad-

Bowser lo cortó con un gruñido. "Creo que mi pelo ya está seco, gracias."

Dedede, retrocedió. "Bien, bien." Se dio cuenta que ahora él era el arrogante por sus insultos. No quería arrojar a Bowser a esto y todavía no confiaba completamente en él, pero se estaba pasando de la línea y estaba incomodando a su invitado.

Bowser acomodo su aún mojado pelo. Dejo escapar un fuerte resoplon, humo negro salía de sus fosas nasales.

"P-por otro lado… Hice que trajeran algo de chocolate caliente y pastel. Toma algo."

Bowser obedeció sin más. Dedede se acomodó al frente suyo, viéndolo con ojos preocupados. "¿Esta bueno?"

"Sí, lo está."

"Bien."

Silencio incómodo.

"Entooooooonces… Hay un montón de cosas que hacer en el pueblo."

Bowser levantó una ceja. "Cómo qué."

"Bueno, um, con la Carrera Gourmet acercándose, hay varios festivales y stands abriéndose en cualquier momento. Nunca sabes que va a ocurrir. Y un muchos turistas vienen para ser parte de esta tradición anual."

"¿Y?"

"Y, hay harta comida que probar, juegos que jugar… ¿Alguna vez jugaste ese donde usas un martillo para hacer que una campanilla suene?"

"Nunca oí de eso."

"Bueno, deberíamos de hacerlo, y además podemos-"

Los ojos de Bowser se agrandaron. "Wowwowwow espera, alto. ¿Estás haciendo planes conmigo?"

Dedede no sabía que decir. "Eh… quiero decir, faltan días para la Carrera Gourmet, asumo que querrás hacer algo en ese timpo."

"¿No estas ocupado con, ya sabes, cosas realísticas y esas cosas?"

"No, en realidad no. Este lugar casi y se maneja por su cuenta."

"¿Y en vez de uno de tus amigos, me preguntas a mí para acompañarte? Creí que estaba claro que detestabas mi presencia." Colocó su pierna arriba de su talón.

"P-pues, hiciste todo para volver, sería grosero solo ignorarte y ya…" Dedede sentía como su cara empezaba a quemar y esperaba que no se viera. ¿Por qué Bowser tenía que extender este incomodo momento?

La expresión de Bowser se suavizó. Dedede pudo ver verdadera calma en sus ojos.

"Bien, creo que puedo acompañarte, si tanto insiste en eso."

Dedede no podía mantener el contacto visual, por algún motivo. Solo tomó un sorbo de chocolate, escondiendo una pequeña sonrisa de entusiasmo detrás. "Okay. No creas que estoy emocionado por ello. Solo estoy siendo amable."

"Bueno, agradezco a Su Majestad por su caballerosidad e incluirme en sus festividades," dijo Bowser sarcásticamente. "Cuán bendito soy por recibir tanta compasión."

Dedede dejo que una risilla escapara. Esto ocasiono que ambos se murieran de risas. El chiste ni siquiera era graciosa, solo eran sus cuerpos liberando la tensión que habían acumulado.

Aparte de los mal entendidos con las intenciones de Bowser, Dedede no podía más que querer confiar en el Koopa. ¿Cómo? Algo en él se sentía real y relativo al pingüino, pero no podía figurar que era.

Bowser suspiro. Sonaba tenso. "Está chocolatada es… decente. Okay bien, lo estoy disfrutando. La torta también. Mis chefs Koopa pueden preparar buenas opciones…" Parecía como alguien que quería completar su oración, pero el mismo se lo impedía.

"Oh, ¿Pueden?"

"Claro. Si… Si tu quisiera-"

"¿Qué?" preguntó Dedede.

"N-nada…" El contrario llenó su boca con pastel.

Dedede agarró uno de los libros que había tomado y se lo enseño. "Este es uno de mis favoritos. Es acerca de un general avícola que recorría el mapa con su gigantesca nave de guerra."

"Suena cool." Bowser estaba interesado en el relato.

Dedede continuó. "Habla acerca de cómo obtuvo tanto rango y de su caída, que creas o no, involucra a Kirby."

"¿Enserio? ¿Esa bola de basket rosa derrumbó una nave de guerra voladora?"

"También me sorprendí cuando lo descubrí."

"Wow. ¿Y el general?"

"En las garras de la oscuridad."

"Oh… Eso es depresivo."

"Sep, a veces ser el chico malo no es lo mejor que hay."

"Uff, dímelo a mí."

Dedede lo observo con confusión.

"Q-quiero decir, soy todo un éxito, pero los demás villanos que conozco siempre reciben una patada en el culo por algún tonto hazmerreir como intento de héroe."

"Que se jodan los héroes" Exclamó Dedede medio serio. "¡A la oscuridad junto a ellos!"

"¿Qué?"

"Qué sé yo, suena como algo que un villano diría."

"La villanía claramente no es tu fuerte."

"Claro que lo es, ¡Deja de insistir que soy alguien suave!"

Bowser lo observo. Su expresión era difícil de descifrar, pero casi parecía desbordar… ¿Admiración? No, eso no puede ser cierto. "En realidad… Creo que 'suave' es la palabra perfecta para describirte, Dedede."

"¡Oye! ¿¡Qué quieres decir con eso!?"

"Nada…" Bowser rompió el contacto y sonrió tiernamente. Bueno, tan tierno como un chico de su tipo puede.

¿Por qué ahora veo a este demente tierno? Se cuestionaba Dedede. Esto no puede ser normal. Tal vez necesito ver a un doctor. O tal vez él esté actuando de una manera que me conduzca a pensar en eso.

"Como sea, creo que tratas de menospreciar mi malvad porque sientes que soy un peligro."

El comentario hizo que Bowser empezará a reírse fuertemente, Dedede frunció el ceño. "¿Qué es chistoso?"

Entre risas, Bowser contestó, "¿Tú… un peligro… para MÍ? Muero de risa."

"Es la verdad."

"Dejemos una cosa clara," exclamó Bowser, parándose. "Yo soy el alfa, soy del que temen. Si alguien debería de sentirse en riesgo, deberías ser tú, mi adorable villanito de pacotilla."

"¡N-no me hables de ese modo! ¡Puedo derrotarte!"

"Jaja, ¿Tú, derrotarme? Eso SI es comedía de oro. Soy un luchador. He estado en los torneos de Smash. He invadido reinos."

"Definitivamente podría vencerte." El ave hizo una expresión presumida.

"En tus sueños." Bowser empezó a acercarse, una sonrisa maligna se dibujaba en sus labios. "Pero si realmente quieres probarlo…"

El pingüino cambió de cara. "Uhhhhh… y cómo… ¿Cómo piensas… sobrepasarme?" Prácticamente Dedede chilló, arrinconándose en su silla.

"Bueno, veamos…" La cola de Bowser empezó a menearse, una expresión malévola se formaba en su rostro. Se acercaba más, su panza casi tocando a la cara del pingüino. "Primero… Te daría el clásico un-dos, como así." Dijo Bowser imitando golpear a Dedede en cada mejilla, pero gentilmente.

Dedede sentía que la temperatura de la habitación había incrementado por lo menos 10 grados.

Luego, Bowser suavemente tocaba sus cachetes con sus palmas, unas cuantas veces, haciendo que la cabeza de Dedede se moviera un poco de derecha a izquierda. "Cachetearte un poco, poniéndote nervioso y algo mareado."

20 grados más.

Rápidamente el lagarto se puso detrás del asiento de Dedede. "Entonces, te agarraría por el pescuezo." En un solo movimiento, el Koopa lo levanto del asiento enganchando su cuello con su antebrazo, teniendo cuidado de no hacerle autentico daño.

"H-hey..." Medio jadeo Dedede, tratando de escapar. Por el momento, estaba parado en la silla. Wow, sus brazos son enormes.

"Cuando te hayas dado cuenta lo cuan poderoso soy, que no le alcanzas a mi fenomenal fuerza, será muy tarde." Sosteniendo al pingüino en sus brazos por atrás, se inclinó hacia él y profundizo su voz hasta parecer un varonil gruñido. "Después, te arrojo al suelo."

"N-no tienes que demostr-"

Bowser derribó a Dedede de la silla, dejándolo indefenso y tiro de él hacía atrás y hacía delante de la alfombra, usando todo su peso. El ave trato de ponerse arriba, pero seguía quedándose estancado en el piso, su espalda en contra del estómago de Bowser.

Dedede se movía y trataba de escapar del agarre de la enorme tortuga, pero luego de rodar un rato, aún se encontraba cara a cara con el suelo con Bowser encimándole, restringiéndolo moverse.

Bowser respiraba agitado. Hizo y dijo nada, solo mantenía al ave abajo y movía su cuerpo para mantenerlo ahí. El torso de Bowser empezó a moverse de modo calmante y rítmica entre él, que por algún motivo produjo que Dedede se sintiera mareado y caliente con su cerebro apunto de hacer un cortocircuito.

Mi corazón está golpeando fuertemente mi pecho… Es tan cálido… Las escamas de sus brazos son algo rasposas y ásperas, pero su panza es muy suave. Puedo sentir como su cuerpo tiembla sobre el mío… Oh no, ¿Qué he hecho? ¿Es esto lo qué estaba planeando desde antes? ¡Y me ha engañado y me ha derribado sin una pelea de mi parte!

Dedede cerró sus ojos con la cabeza en el tapete. El silencio era agotador. Finalmente resopló, "Y… ¿Qué sigue?"

"¡Su Majestad! Oh Nova, ¡Déjenos ayudarlo!"

El pingüino abrió los ojos y observó a tres Waddle Dees corriendo con sus lanzas en alto.

Este contestó, su tono de voz no cooperaba. "Es… ¡Esta bien! ¡Todo está bien por aquí!"

Bowser se separó de él. "Solo jugábamos a las luchitas… ¿Nunca lo hicieron cuando eran niños?"

"Emm… ¿Esta seguro que estará bien con este chico, Su Alteza?" dijo uno de los Waddle Dees.

El rey local se paró, sacudiendo su bata. Le dio una mirada a Bowser. "Probablemente."

"Bien, si nos necesitas, no dude en gritar." Dijo otro guardia, para dejar la habitación.

El ave tosió. "¿Enserio tenías que enseñarme tus trucos de primera mano?"

Bowser exhaló aire caliente. "Alguien dijo que es mejor mostrar que decir. Tú hubieras seguido parloteando y menospreciar si no lo hacía. Además, no podía contener toda esa cantidad de azúcar."

"Mis guardias ahora deben de pensar que soy un debilucho." Dedede golpeo su frente.

"Bueeeeeeeeeeeno…. Tú apenas y puedes dar una batalla, Deeds." Bowser se pausó por un momento mientras que una perversa sonrisa se formaba. "Eres un poco sumiso, ¿Te diste cuenta?"

Dedede se puso rojo. "¡ABSOLUTAMENTE NO! SOLO ESTABA SORPRENDIDO, ¡ESO ES TODO!"

Bowser rio de una manera malévola pero divertida. "Lo que digas."

El corazón de Dedede le tomo un tiempo calmarse. "Pensé que me persuadías para atacarme desprevenido y que ya me tenías al filo. Dime, ¿Ese es tu plan? ¿Es por eso que estas aquí?

El Koopa elevó una ceja. "¿Qué crees?"

"Qué se yo." Dedede suspiró. "Eres un enigma, Bowser. Cada vez que pienso entenderte, aún me sigues sorprendiendo con algo nuevo."

"Bien… Si me crees, estoy ochenta por ciento seguro que no estoy planeando nada travieso para ti."

"¿¡OCHENTA POR CIENTO!?"

"Dejemos que tu cerebrito piense, ¿De acuerdo?"

La sonrisa de Bowser deslumbraba presunción.

"Eres despreciable." Dedede no podía verlo.

"Oh, vamos, tú sabes que soy irresistible. Si no, entonces ya me hubieras votado de tu castillo hace mucho. ¿Cierto? Admítelo, estas curioso sobre mí. Intrigado. Algo emocionado por mi peligrosidad."

Dedede no respondió. ¿Cómo este tipo podía leer su mente?

Bowser carcajeó, devuelta en su modo confiable. "Sabía que te agradaba…"