NUESTRO INESPERADO AMOR.
CAPITULO 3:
PVO: KAGOME.
Por alguna razón desde que había despertado los sonidos en el castillo parecían haberse triplicado. Había dudado en salir a ver de qué se trataba, pero después había optado por quedarme en mi habitación, después de todo aun me sentía un poco temerosa por lo que había ocurrido ayer. Me acerque a la ventana y observe como todos iban y venían con rapidez.
-Parece que están muy ocupados – Dije acariciando mi vientre – Ahora que lo recuerdo necesitamos ir a que te revisen – Sonreí con ternura – Hay que asegurarnos de que todo esté bien – Un sonido me hizo girar hacia la puerta. Observe a Sesshomaru mirándome desde ahí, un pequeño sonrojo se apodero de mi al no saber cuánto tiempo llevaba ahí parado.
-No salgas de esta habitación – Por primera vez él fue quien rompió el silencio.
-¿Ahora estoy presa? – Camine hacía el – Necesito regresar a mi época.
-Te dije que te quedaras aquí hasta que te lo ordene – Respondió.
-No puedes obligarme – Dije un poco amenazante.
-Por supuesto que puedo – Cruce los brazos con enojo ante sus palabras. Estaba a punto de responderle cuando de nueva cuenta el abrió la boca – ¿Él sabe de esta situación? – Su pregunta me hizo bajar la mirada, sabía muy bien que se refería a Inuyasha – En una hora alguien vendrá por ti – Su cambio de tema me hizo mirarlo de nuevo, estaba claro que con mi actitud él había adivinado mi respuesta. Me quede en silencio mientras lo observaba salir de mi habitación con su pregunta rondándome en la cabeza.
-Es mejor así – Susurre para mí misma. Di un suspiro tratando de olvidar lo ocurrido y camine hacía donde se encontraba mi mochila, comencé a sacar varios vestidos que había traído de mi época, ahora que por fin reaccionaba me daba cuenta de lo que Sesshomaru me había dicho antes de salir, él había mencionado que alguien vendría por mí, pero ¿Para qué? Fuera lo que fuera esta vez mantendría mi guardia bien arriba. Con ese pensamiento me dirigí al que se suponía era el baño para así tomar un ducha rápida, después de todo ya no tenía tanto tiempo como para relajarme. En cuanto salí me dirigí al vestido que había elegido, era un vestido blanco casual ligeramente con vuelo que llegaba cinco dedos arriba de mi rodilla, mangas cortas y cuello redondo, opte por dejar mi cabello suelto que llegaba un poco más arriba de mi cintura, botines con tacón bajo en color café claro y un maquillaje discreto, solo un poco de rímel en mis pestañas y un poco de color en mis labios. Sonreí ligeramente cuando escuche que alguien llamaba a la puerta, fui a abrir y observe a la youkai que ayer parecía cuidar de mí.
-Muchas gracias por cuidar de mi ayer – Antes que nada quise agradecer lo que había hecho por mí. Ella inclino su cabeza quizá en señal de responder a mi agradecimiento y después comenzó a caminar esperando que la siguiera. Sentía que estaba en un tour por algún museo de arte, pues todo era hermoso, inclusive las cosas más simples como las paredes o el suelo estaban adornados con pequeños detalles que los hacían brillar en todo su esplendor. Era tanta mi fascinación por el castillo que ni siquiera me había dado cuenta que habíamos parado enfrente de una enorme puerta. Supe al instante que detrás de ella se encontraban los mismos youkais de ayer, con excepción de un aura que no identificaba.
-Adelante – La youkai abrió las puertas y con toda la seguridad del mundo pase por ellas. Me detuve unos metros antes de llegar a la puerta y pude observar como todas las miradas se posaban en mí, aunque no me agradaba ver ahí al youkai de cabello verde salude con toda la educación que me era posible.
-¿Cuál es tu nombre? – La voz de una mujer me hizo girar a verla ¡Era bellísima! Y la forma en la que se movía era sumamente elegante.
-Mi nombre es Kagome – Dije sin poder quitarle la mirada de encima. Ella camino hacia donde me encontraba y comenzó a mirarme de arriba hacia abajo.
-Así que tú eres la chica de la cual todo el mundo habla – Me miro y me tomo del mentón – Hay que reconocer que para ser una humana eres muy bella – Sin poder evitarlo su alago me sonrojo un poco – Pero aun sigues siendo una humana – Ya sabía yo que no podría salir victoriosa - ¿Tienes idea de lo que significa para todos los youkais que haya un heredero para estas tierras? – Una furia comenzó a crecer dentro de mí, de nueva cuenta me trataban como si fuera una estúpida por el simple hecho de ser humana. Sonreí con seguridad y hable sin dejarme intimidar por nadie.
-Se perfectamente lo que significa para ustedes que haya un heredero para estas tierras, como también se lo importante que para ustedes es que este herede un gran poder. Sé que para la mayoría es aterrador siquiera el imaginarse que el próximo heredero sea mitad demonio – Di una rápida mirada a todos al ver que mis palabras los habían sorprendido, sin embargo aún tenía mucho que decir por lo que proseguí – Como también sé que muchos lo verán como una oportunidad para apoderarse de estas tierras.
-¡Maldita humana! – Como era de esperarse el youkai de cabello verde se levantó de su asiento mirándome con odio - ¿Cómo te atreves a hablar de algo que ni siquiera entiendes?
-¿Qué no entiendo? – Bufe – Si en verdad no entendiera de lo que estoy hablando nunca me hubiera atrevido a abrir la boca. ¡Aquí el único que parece hablar sin siquiera saber de mi es usted! – Le grite - ¿Quién se cree para hacerme menos por el simple hecho de ser humana?
-¡Por supuesto soy superior a ti en muchos aspectos! – Dio unos pasos gritándome aquellas palabras.
-¡Lo dudo mucho! Si ese fuera el caso, empezaría por comportarse como lo que según usted es en vez de estar peleando con una simple y estúpida humana como usted lo dijo – Ambos nos miramos con cierto rencor, pero después le sonreí al ver que no tenía argumentos para lo que acababa de plantear. Regrese la mirada a la youkai que me miraba fijamente y trate de relajarme – Siento mucho mi comportamiento. Regresando a lo verdaderamente importante, ¿Por qué tengo que estar soportando las groserías de alguien y el acechamiento de todos cuando esto solo nos concierne a Sesshomaru y a mí? – ¡Estaba hecho! Mi paciencia había llegado a su límite.
-Tengo que reconocer que tienes agallas, pero creo que también eres muy estúpida para no entender la posición en la cual te encuentras – Esta vez la mirada de la youkai se tornó con molestia.
-¡Se equivoca! – Grite y por el rabillo de mi ojo observe como Kouga se levantaba alarmado. Quizá me estaba arriesgando demasiado en comportarme así al estar rodeada de puros youkais, pero para mí desgracia había llegado al punto en donde no había retorno - ¡Entiendo perfecto la posición en la cual me encuentro! Sin embargo como lo dije ayer ¡Yo no soy igual a las humanas que ustedes conocen! ¡Yo no voy a doblegarme por nadie!
-¡Kagome! – Kouga grito al ver que la youkai me tomaba del cuello. Como era de esperarse me separo del suelo unos centímetros. Ambas nos mirábamos retadoramente. Sentía que cada vez más me faltaba el oxígeno, pero esta vez no perdería ¿Querían saber de lo que era capaz? Pues entonces les daría la primera prueba de que nadie se mete conmigo de esa manera.
-¿Sigues creyendo que no eres igual que las demás humanas? – Apretó más el agarre - ¿Estas segura que no te doblegaras ni suplicaras por tu vida y la de tu cachorro en este momento?
-N-no lo hare – La youkai abrió sus ojos con sorpresa. Aflojo el agarre – Usted es quien debería pensar en rogar por su vida – Un circulo apareció debajo de la mujer comenzando a cubrirla. En cuanto ella miro lo que sucedía me soltó y sonrió con confianza.
-¿Crees que esto me va a detener? – Me cuestiono y me fue imposible no sonreír. No sabía si sonreía porque me daba gracia lo arrogantes y superiores que llegaban a ser, o sonreía porque en verdad disfrutaría lo que a continuación venía.
-¿Por qué no probamos? – Mi insolencia la hizo borrar su sonrisa. Ella alzo la mano confiada pero en cuanto toco la barrera que la cubría retrocedió la mano mirando el humo que salía de ella. El aura del demonio de cabello verde me hizo mirarlo, él se acercaba velozmente a atacarme. Alce mi mano izquierda pensando en purificarlo, sin embargo antes de lograr mi objetivo Sesshomaru se colocó frente a él obligándolo a parar. Giro y me dio una mirada que me hizo quitar la barrera de esa mujer. Di unos pasos hacia atrás por precaución y mire a todos los presentes para después comenzar a caminar hacia la salida. Un brazo me hizo girar antes de salir.
-Aun no terminamos – Dijo Sesshomaru soltándome al instante.
-A mí me parece que todo ha quedado muy claro Sesshomaru – Lo mire con molestia – Yo…comienzo a pensar que esto no fue buena idea, así que olvida todo lo que ha sucedido en estos últimos días y déjame en paz – Una vez más intente retirarme, pero una vez más la mano de Sesshomaru me sostuvo – Me miro con seriedad.
-Fuera – Hablo, pero sabía que eso no iba dirigido hacia mí ya que a los pocos segundos todos los demás presentes comenzaron a salir de la habitación. En cuanto nos quedamos solos nos miramos y el me soltó con delicadeza, nos separamos un poco y al saber que era muy poco probable que el tomara la palabra, hable yo.
-Dime una cosa Sesshomaru… ¿Por qué razón quieres mantenerme en el castillo? ¿En verdad te importa nuestro hijo? – Por alguna razón me sentí avergonzada al decir eso último.
-Es el heredero de estas tierras – Dijo cortantemente.
-¿Solo eso? – Pregunte con mucha curiosidad, pues francamente no sabía que pensar después de todo esto. El me miro y supe que no respondería a esa pregunta. Formule otra - ¿Eres consciente de lo que él será? – Sabía que el conocía la respuesta de esa pregunta, pero me interesaba ver su reacción. Lo mire fijamente y aunque se mostraba tan serio y apacible como siempre, por primera vez pude observar algo diferente en sus ojos. Un sentimiento extraño me invadió ¿Sería posible que en verdad se interesara por su hijo, pero no supiera que hacer o cómo comportarse? Después de todo no era tan descabellado, era bien sabido que Sesshomaru no es alguien que muestre sus sentimientos tan a la ligera, inclusive me atrevería a decir que no sabe cómo hacerlo. Si algo tenía claro era que no era tan malo y despiadado como el aparentaba serlo, prueba de ello era que desde que Rin había aparecido en su vida jamás la había abandonado. Una idea surgió de pronto en mi cabeza – Sesshomaru… ¿Te gustaría venir a mi época por unos días?
-¿Por qué debería? – Sabía que detrás de esa mascara de frialdad había despertado su curiosidad con mi proposición.
-Me gustaría que… - Dude un poco en continuar pues aún me era incómodo y difícil de creer que él era el padre de mi hijo.
-Habla – Levante la mirada aún más avergonzada.
-B-bueno… ya que tú eres el padre de mí bebe, me gustaría que vieras algo en verdad increíble ¿Qué dices? Te prometo que solo será por unos dos días – Levante mi mano en señal de promesa. El comenzó a caminar hacia la salida y hablo.
-Saldremos mañana a primera hora – Una sonrisa nació en mi rostro al escuchar aquello. Camine más rápido para situarme a lado de él.
-Te aseguro que no te vas a arrepentir – El me dio una mirada rápida y yo le sonreí. Después de eso ambos nos mantuvimos en silencio hasta que llegue a mi habitación. Sin duda alguna sabía que mañana sería maravilloso.
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PVO: SESSHOMARU.
Después de ir a dejar a la humana a su habitación me dispuse a caminar hacia la sala en donde me esperaban. Hubiera sido fácil mandar a la humana a su habitación por sí sola, pero era más que evidente que no encontraría el camino por su cuenta pues se pasaba mirando todo menos el camino. Esa también había sido la razón por la cual había tomado la decisión de dejarla en el castillo y por la cual la acompañaría a su época.
-Es una estúpida – Dije para mí mismo. Sabía también desde hace un tiempo que ella no era de este mundo, pues el aroma que a veces desprendía era algo que nunca en mi vida había olfateado antes, así que sentía un poco de curiosidad por saber de dónde provenía. Después de todo mis acciones siempre tenían un porque.
-Príncipe Sesshomaru lo esperábamos – La odiosa voz del lord norte me hizo saber que había llegado a mi destino. Como era mi costumbre lo ignore y tome asiento – Tenemos que deshacernos de esa humana ¡Ahora! – Le di una mirada de muerte al escuchar el tono que había usado al decir esa última palabra. El carraspeó la garganta incómodo y prosiguió con su parloteo – Es una falta de respeto para su madre que la dejemos con vida.
-Creo que nos estamos apresurando a tomar una decisión – El lord del Este abrió esta vez la boca.
-¿Por qué crees eso? – Mi madre levanto la voz al hacer esa pregunta. Era obvio que se encontraba molesta por lo que había pasado en la habitación de juntas.
-Pienso que ella tuvo motivos para reaccionar así – Respondió Sora.
-¡Oh por favor! No me digas que la humana te ha deslumbrado a ti también – Dijo Yusuke mirando a todos los presentes.
-Tienes que admitir que es una mujer única – Menciono el lord del Este con una ligera sonrisa. Fruncí el ceño y por primera vez desde que entre hable.
-Nadie tocara a esa humana – Todos me miraron con sorpresa y observe como el lord del norte levantaba las comisuras de sus labios mientras me miraba.
-No estará pensando en seguir los mismos pasos que su padre ¿O sí? – La pregunta de Yusuke me hizo enojar. Lo mire fijamente y levante mi youki dejándole bien claro quien mandaba aquí. El borro su sonrisa y bajo la mirada.
-Es una orden – Dije para todos los presentes, pero sobre todo para aquel youkai que aún mantenía su mirada en el suelo.
-Si eso es todo… - El lord del Este se levantó de su asiento – Yo me retiro – Dio una inclinación y comenzó a caminar hacia la salida.
-Fuera – Dije dirigiéndome al lobo y al peli verde.
-Con su permiso – Yusuke salió sin atreverse a mirarme una vez más. Observe que el lord del Sur se mantenía sentado y lo mire con seriedad esperando una explicación por su insolencia.
-Yo… me gustaría hablar con usted príncipe Sesshomaru – No tenía que ser un genio para adivinar que el tema principal de su plática tenía que ver con la humana. La verdad es que no me interesaba nada de lo que tenía que hablarme, después de todo yo ya había tomado mi decisión le pesara a quien le pesara. Pero si había algo que odiaba de ese lobo era que tenía la misma habilidad que el hanyo: Hacerme perder la paciencia y ser pesadamente tercos y con mi madre en este lugar era mejor evitar por el momento el tema.
-Hablaremos luego – Dije y milagrosamente asintió y se retiró del lugar dejándome a solas con mi madre. Enseguida ella tomo asiento frente a mí, cruzo la pierna y comenzó a mirarme con detenimiento.
-¿Qué estás pensando Sesshomaru? – Dijo sin apartar su escudriñada mirada de mí.
-No te metas en mis asuntos – Dije y ella ensancho su sonrisa.
-La verdad es que estoy muy curiosa…No puedo creer que tu hayas copulado con una humana aun si solo hacías caso a tus instintos. Sé que has cambiado Sesshomaru, pero hasta ahora me doy cuenta de tan enorme cambio. Dime una cosa… - Ella se levantó y se colocó atrás de la silla - ¿Por qué estas protegiendo a esa humana?
-No la estoy protegiendo a ella – La mire y ella enarco una ceja.
-¿A no? Entonces me estás diciendo que estas protegiendo a tu cachorro – Irasue sabía perfectamente que yo no respondería a todas sus preguntas, pues nunca suelo contar mis planes por el simple hecho de que yo no confió en nadie. Me levante dispuesto a irme, pero su voz me hizo detenerme – ¡Tú sabes que no podrás protegerla! – Me gire y de nueva cuenta ambos nos miramos – Ella y ese hanyo ya están muertos.
-Si piensas de esa manera ¿Por qué no terminaste con ella cuando tuviste la oportunidad? Esa humana sobrevivirá hasta que obtenga de ella lo que quiero – Mi madre frunció el ceño.
-¿Por eso la elegiste? – Di una última mirada a Irasue y continúe con mi camino de antes - ¡Ella no podrá lograrlo Sesshomaru! – Fue lo último que escuche por parte de Irasue. Sabía que ella tenía razón, pero también era mi única oportunidad de salir victorioso de toda esa sarta de estupideces llamadas tradiciones. Sabía que estaba res quebrantando una de las principales reglas, sabía que mi padre había muerto por tal acto .Sin embargo yo era diferente, a mí nadie me daría órdenes para cumplir un estúpido acuerdo. A mí nadie me diría como gobernar mis propias tierras.
-Eso está por verse – Dije a las últimas palabras de Irasue.
CONTINUARA…
NOTAS DE LA AUTORA: Pues aquí está el siguiente capítulo de esta historia. Espero que les guste. Muchas gracias a todas las personas que se toman la molestia de escribirme y contarme un poco de lo que les parece esta historia y lo que piensan acerca de cómo avanza la historia, como siempre se los agradezco mucho. Nos vemos para el próximo capítulo.
¡Que lo disfruten!
