Cap. 3

Hinata, al llegar a la mansión aún se mantenía ensimismada en sus pensamientos, puesto que a pesar de todo su entrenamiento como Kunoichi, no lograba todavía manifestarle su amor a cierto Ninja.

- ¿Cómo podría comenzar?-Se cuestionaba Hinata.

- Quizás preguntándole cómo había sido su entrenamiento o tal vez debo prepararle un tazón de ramen - Se decía con nostalgia la Kunoichi; sus años como cliente principal donde Ichiraku no habían sido en vano.

- Debe haber alguna forma.

- Podrías enviarle una foto en bikini, colocando al pie de la foto que lo amas y que lo esperas para darle su merecido con pose sexy.

- Cómo no se me había ocurrido antes… eh, eh…etto; Hanabi Chan - pronunció Hinata alarmada por el sugerente comentario de su hermana menor a quien le fascinaba travesear con la timidez de la otrora Kunoichi.

- Lo siento, es que estabas pensando en voz alta - se disculpó -, pero era otro asunto que necesitaba decirte hermana, pues vino un tal Shikamaru preguntando por ti hace un rato - decía con voz dulce la menor de los Hyuuga.

- Shikamaru san - reflexionó Hinata. En ese momento recordó que le había hecho una promesa de hacer una charla a unos cuantos Genins, donde explicaría las tácticas de búsquedas básicas que utilizaba su equipo, la cual era para el día de mañana; Shikamaru era el encargado de coordinar esas cosas en su tiempo libre, en definitiva algo problemático, pero Tsunade no se guardaba nada de su artillería pesada en cuanto a desobediencia se trataba y como tal había que aceptar sus requerimientos. Por consiguiente Hinata le debía una disculpa a su compañero de generación por haber pasado de él y desafortunadamente su encuentro con Naruto tendría que esperar.

Se dispuso a entrar a la mansión con pesado caminar -, Gra…gracias Hanabi Chan- le respondió a su hermana con un deje de decepción.

- Está bien hermanita, que descanses - notó la preocupación de Hinata y no pudo evitar sentir compasión por ella, pues había observado claramente los obstáculos que su hermana había sorteado para con su clan y hasta cierto punto lo había logrado, no obstante cuando se trataba de sus sentimientos aún estaba muy lejos de triunfar por sobre su timidez.

Se hacía tarde para cuando la Kunoichi de larga cabellera ya, se acomodaba para descansar. No sin antes repasar sus pensamientos de lo que había ocurrido en el transcurso del día.

Se detuvo en una imagen que le proporcionaba suficiente rubor como para sospechar que tenía cuarenta y pico de fiebre, por supuesto; aquel día había observado cómo Naruto se preparaba para su baño y lo que había visto era un secreto entre su Byakugan y ella.

- Qué… ha…ces Hinata, e…e-res la heredera del clan Hyuuga - se convencía como quien tuviera la necesidad más imperiosa de reprender sus actos.

Mañana sería un largo día, por ende era primordial descansar.