Disclaimer: Ya sabemos todos que Harry Potter no me pertenece.
Respuestas a los reviews:
Leo: no, Hermione no está en el Mi 5 y ¾ ya verás quien está.
Percy: sí, pondré a Harry entrenando en el MI 5 y ¾ ; sobre Snape, ya veremos ¿o quieres que chafe la historia tan pronto?
mo0ny: me alegro de que te encante el fic.
Capítulo III: John y Jean Granger
Hermione Granger suspiró mientras fregaba los platos de la comida. Su cabeza era una amalgama de pensamientos centrados en torno a un mismo elemento; su último año en Hogwarts.
"-¿Qué haremos sin el profesor Dumbledore? ¿Qué será de Harry y de nosotros?"
El mero hecho de pensar en Harry le causó una punzada en el pecho. Su relación con el muchacho había sido tensa a lo largo de todo el año. Había dejado que su orgullo en ser la mejor de la clase le dominara cuando Harry empezó a utilizar el libro de pociones del Príncipe Mestizo, como consecuencia de ello estuvo peleada con su amigo a lo largo de todo el curso. Todo por algo tan nimio como que alguien la superara en clase usando métodos alternativos a los que se enseñaban. Tal fue la tirantez de su relación que incluso llegó a desconfiar del juicio e intuición de Harry sobre las maquinaciones de Malfoy.
"-¿Y a qué me llevó todo eso? A que Malfoy dejara entrar a los mortífagos en Hogwarts y se desencadenara la sucesión de hechos que le costó la vida al profesor Dumbledore. Podríamos haberlo evitado de haber hecho caso a Harry, pero mi orgullo se interpuso. Dejé que un libro y el no ser la primera por una vez se impusiera a mi amistad. ¡Oh Harry cuanto lo siento!"
Harry debía de estar pasándolo mal en esos momentos. Dumbledore después de todo era más que un director de colegio, quizás era lo más cercano a un abuelo que Harry tenía. Y ahora Dumbledore no estaba ahí. Ya no estaba para guiarlo en los momentos difíciles. Ahora Harry tenía sobre sus hombros el peso del destino del mundo mágico. Sobre él recaía el peso de encontrar los horrorcruxes de Voldemort, destruirlos y acabar con el mago tenebroso. Era un peso demasiado grande para un muchacho de casi diecisiete años.
-"Por mucho que hayamos prometido ayudarle Ron y yo, ¿cómo vamos a hacerlo? ¿Cómo van a emprender tal tarea tres estudiantes? Antes teníamos a Dumbledore y la Orden haciendo el trabajo pero, ¿qué hará la Orden ahora que el profesor está muerto? ¿Seguirá existiendo sin su líder? Necesitamos su ayuda, ¡por Dios solo somos adolescentes que deberían de estar preocupados por su último curso en Hogwarts y los EXTASIS!"
Hogwarts era otra de las preocupaciones de Hermione. ¿Abriría la escuela sin Dumbledore? ¿El consejo escolar lo permitiría? No dudaba de la capacidad de la profesora McGonagall para poder llevar la escuela pero, ¿seguiría siendo Hogwarts un lugar seguro sin Dumbledore? ¿Qué impedía a Voldemort ahora atacar a la escuela? ¿Estarían dispuesto los padres a enviar a sus hijos allí.
"-Padres... Dios mío esa es otra. Mis padres corren peligro aquí. Voldemort y sus mortífagos empezarán a hacer una caza de brujas de todas las familias con sangre muggle. No tienen manera de defenderse frente a un mago o bruja. Quizás vaya siendo hora de que ponga en marcha mi plan para ponerlos a salvo."
Desde la muerte de Dumbledore Hermione le había dado vueltas a la cabeza sobre que hacer para poner a sus padres a salvo y había llegado a una única solución. Les aplicaría un complejo encantamiento que les haría olvidar todo sobre sus antiguas vidas, incluyendo su única hija y asumirían una nueva identidad en un país extranjero. Hermione ya tenía decidido que ese país sería Australia, en el otro confín del mundo.
-Es por su bien. Aunque me odien es por su bien... -dijo en voz baja.
Sus pensamientos fueron detenidos por la voz de su padre que la llamaba.
-¡Hermione hija ven al salón! ¡Tu madre y yo hemos de hablar contigo!
-¡Voy! -dijo distraída.
Se secó las manos en un paño y se dirigió al salón. Sus padres la esperaban sentados en el sofá frente a la chimenea, ambos con miradas muy serias, muy diferentes de sus habituales caras de despreocupación.
Hermione se sentó en uno de los sillones que había junto al sofá y miró a sus padres. Ambos tenían cuarenta y cinco años y se conservaban muy bien. El hecho de llevar una vida sana a base de practicar deportes y llevar una dieta equilibrada se notaba. Su padre John poseía el cabello castaño que ella había heredado y ojos grises. Era alto y musculoso, un recuerdo de su alistamiento en el ejército antes de ejercer como dentista. De su madre Jean había heredado el cabello espeso, que en ella era rubio, y sus ojos marrones. Hermione a veces envidiaba lo guapa que se veía su madre comparada a ella. Ambos vestían ropa casual para estar por casa, unos vaqueros y camisetas, corta en el caso de su padre que dejaba ver sus poderosos brazos.
-¿Pasa algo? -quiso saber.
-Queríamos saber que tal te ha ido tu último año en Hogwarts -le dijo su padre.
Internamente Hermione suspiró al oír la pregunta. A pesar de que enviaba con frecuencia cartas a casa contando los detalles de su estancia en Hogwarts, todos los años le preguntaban durante los primeros días de las vacaciones por su estancia en el colegio. Sus padres querían saber con todo detalle qué tal le iba a su hija allí, un lugar tan extraño para ellos pero en el que Hermione por fin había encontrado la felicidad. Los primeros años de escuela fue fácil contarles que había pasado. Pero conforme avanzaba de curso iba dejando más y más detalles en el tintero. Los detalles del regreso de Lord Voldemort y sus repercusiones en el mundo mágico y en ella no eran mencionados en absoluto. Tuvo que mentir su madre cuando vio por primera vez la cicatriz en el pecho que le había quedado tras ser alcanzada por la maldición de Dolohov en el Departamento de Misterios. Fue un accidente en clase le dijo.
Odiaba mentirles sistemáticamente a sus padres pero, ¿qué podía hacer ella? Como contarles la verdad de un mundo que ellos apenas si entendían. El miedo a que sus padres la forzaran a apartarse del mundo mágico si supieran toda la verdad también estaba muy presente. Ella los quería con locura pero también quería el mundo en el que había pasado los últimos seis años de su vida.
A veces tenía la sensación de que un día se vería obligada a escoger entre su familia y el mundo al que ella pertenecía, y eso le causaba escalofríos. Había oído historias de hijos de muggles, de familias rotas por una brecha insalvable y no deseaba verse en la misma situación.
-Bueno ha sido un año muy largo y han pasado bastantes cosas. ¿Queréis que os lo cuente todo o solo una parte?
-Preferiríamos oírlo todo de una vez Hermione -dijo Jean con una sonrisa.
Animada por la sonrisa de su madre Hermione empezó a contarles aquellas cosas que a su juicio no le harían daño a sus padres. Habló de todo el curso largo y tendido pero habló mucho y en especial de sus dos grandes amigos Harry y Ron. Habló de los celos que sintió cuando Harry empezó a ser el mejor alumno de pociones al usar las notas de un libro usado, habló de como había estado enfrentada a él por ese hecho, como pensaba que era hacer trampa y el coraje que le provocaba. De cómo Harry había estado saliendo con Ginny Weasley. Habló de Ron y de cómo sintió celos al verle besarse con otra chica, les confesó que estaba muy confusa respecto a sus sentimientos por el amigo pelirrojo pero como ella creía que estaba sintiendo algo más que amistad, habló de cómo había intentado darle celos saliendo con otro chico, habló de cuan caballeroso se había portado Ron él con ella en los últimos días tras haber roto con Lavender. Habló de toda la vorágine romántica en a la que había estado expuesta.
Cuando terminó de hablar de su relación con el menor varón de los Weasley Hermione tenía las mejillas coloradas.
"-Al menos puedo hablar de esto con mis padres" -pensó.
-Mírala Jean, nuestra princesita es ya toda una mujercita conquistando corazones -dijo John con una sonrisa para vergüenza de Hermione. -Parece que fue ayer cuando recibiste la carta de Hogwarts.
-No le hagas caso a tu padre hija -le dijo Jean mientras negaba con la cabeza. -Estás a punto de cumplir los dieciocho años. Eres toda una mujer y puedes ir saliendo con quien quieras.
-Siempre que lo traigas a casa para que reciba mi aprobación.
-¡Ya vale John o esta noche duermes en el sofá!
John masculló algo que sonó a mujeres y que le causó el recibir dos miradas gélidas. Viendo que estaba en desventaja optó por permanecer callado.
-Aunque he decir Hermione -prosiguió Jean. -Que me sorprende el hecho de que no haya habido nada entre Harry y tú.
-¿Cómo? -dijo Hermione sin creerse lo que su madre le acababa de decir. ¿Algo entre Harry y ella? ¿Qué clase de chiflado pensaría algo así?
-Sí, Harry, ese muchacho del que siempre hablas en tus cartas que nos mandas a casa cuando estás en Hogwarts. Siempre le dedicas una página entera a él solo. Simplemente pensé que con toda la atención que le dedicas en tus cartas quizás lo veías como más que un amigo.
Hermione abrió la boca para protestar pero no pudo articular palabra alguna. Aun le costaba hacerse a la idea de que sus padres vieran en ello algo más que amistad. Antes de que recobrara el habla su padre decidió ignorar el contraataque.
-Además comparte tus misma iniciales princesa. H J. Si os casarais compartiríais iniciales en las toallas del baño como nosotros.
Jean Granger dejó escapar una risita mientras le daba un pellizco en el brazo a John para que dejara de avergonzar a su hija. Hermione seguía con la boca abierta hasta que finalmente recuperó el habla.
-¡No hay nada entre Harry yo! ¡Nada! ¡Él es mi mejor amigo! ¡Casi mi hermano!
-Siempre puede cambiar la perspectiva desde la que lo ves.
-¡Papá!
-Vale, vale... -dijo John mientras Jean con mucho esfuerzo intentaba no reírse.
Hermione hizo una mueca de disgusto y cruzó los brazos. Gesto que desde pequeña usaba para dictaminar que la discusión se había acabado. John y Jean se miraron a los ojos con una sonrisa compartida. Tras ello volvieron a posar su mirada en su hija, quien quedó sorprendida al verles de nuevo con la cara seria como cuando llegó al salón.
-Hermione hija -comenzó a decir su padre. -Sé que esto va a ser tan difícil para ti como lo es para nosotros pero, sabemos que no estás siendo sincera con nosotros desde hace tiempo.
Al oír las palabras de boca de su padre Hermione se sintió de repente muy incómoda y con cierta aprensión.
-¿Qué quieres decir papá? –preguntó Hermione mientras sentía un creciente temor en su interior. –"No es posible que sepan nada de Voldemort. No reciben El Profeta y no han hablado con nadie del mundo mágico desde que se cruzaron con los Weasley en el Callejón Diagon hace cinco años."
John Granger miró a su esposa durante unos segundos, como si se estuvieran hablando a través de las miradas, antes de asentir y volver a poner sus ojos sobre su apremiante hija.
-Lo sabemos todo. Como ese mago tenebroso llamado Voldemort resucitó hace dos años, como dirige un grupo de terroristas que siguen ideas supremacistas parecidas a la de los nazis, como ven inferiores a los magos de padres que no son mágicos como nosotros, que para ellos nosotros somos meros animales indignos de vivir…
La cabeza de Hermione empezó a darle vueltas mientras intentaba a toda velocidad mientras evaluaba las diferentes posibilidades de que sus padres supieran lo que ella durante años les había ocultado.
-Sabemos que ese mago quiere matar a Harry, sabemos… -la voz de John Granger se entrecortó y en los ojos de Jean aparecieron lágrimas que se derramaron por un rostro que reflejaba dolor. –Sabemos que hace un año estuviste a punto de morir a manos de uno de esos terroristas, que la cicatriz que tienes en el pecho no es de un accidente…
John hizo una pausa y cogió aire para poder hablar de nuevo.
-Sabemos que hace unos días el profesor Dumbledore murió a manos de unos de sus profesores, Severus Snape… sabemos todo lo que está pasando en tu mundo…
Al ver Jean el rostro de pánico de su hija acercó su mano a la de ella y le dio un suave para tranquilizarla. Esto hizo que Hermione se levantara como un resorte del sillón y sacara su varita y les apuntara.
-¡Quietos ahí! ¡¿Quiénes sois?! ¡¿Dónde están mis padres?!
El contemplar los rostros llenos de dolor de sus padres mientras les apuntaba con la varita casi hizo que Hermione la bajara, pero en su cabeza resonaba una y otra vez la frase de advertencia de Ojoloco Moody "¡Alerta permanente!". Eso hizo que Hermione les siguiera apuntando con una mirada gélida.
-Sois mortífagos que se hacen pasar por mis padres ¿verdad?
-¡Por supuesto que no Hermione! –gritó Jean Granger mientras suplicaba con sus ojos a su hija para que le creyera. –Somos tus padres. ¡Pregúntanos algo que solo nosotros fuéramos capaces de contestar!
-Hay métodos mágicos para extraer de una persona hasta sus pensamientos más secretos –dijo Hermione con frialdad.
-La poción veritaserum ¿verdad? –dijo John Granger quien mantenía la serenidad a pesar de hablar con un dolor que su mirada reflejaba en toda su magnitud- ¡Somos tus padres Hermione! ¡Créenos!
-Podríais ser dos magos haciéndose pasar por ellos –dijo Hermione quien estaba más convencida de que las dos personas que tenía ante ella no eran sus padres. Era imposible que supieran los detalles de su vida que le habían revelado, y más imposible era que conocieran la poción veritaserum y sus efectos.
-Si crees que somos dos magos bajo los efectos de la poción multijugos danos una hora para que se pasen los efectos y te demostremos que somos tus padres –suplicó Jean.
Hermione miró los rostros suplicantes de las dos personas que tenía ante ella y ello le hizo ceder en contra de su juicio.
-Una hora –dijo ella.
La siguiente hora fue la más larga que jamás recordó Hermione. Su cabeza era un vaivén de pensamientos y emociones entremezclados. Se sentía confusa, apremiante, asustada, sin saber que hacer cada vez que veía los rostros de John y Jean Granger que permanecían en el sofá sentados y cogidos de la mano. Ni una sola vez hicieron aspaviento alguno de moverse y durante todo el tiempo intercambiaban miradas entre ellos para luego volver a posar sus ojos sobre Hermione, quien se sentía muy incómoda bajo la mirada atenta de ellos.
-"No bajes la guardia Hermione. Pase lo que pase no bajes la guardia. Podrían ser dos mortífagos y tus padre pueden estar capturados o"-el corazón se le encogió de solo pensarlo muertos. Mantén la calma y no dejes de apuntarles con la varita. Al mínimo movimiento los dejas aturdidos… Sobretodo mantén la calma…"
Sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de John Granger.
-¿Princesa? Ha pasado más de una hora…
Hermione miró el reloj de péndulo del salón y vio que había pasado una hora y diez minutos. Miró a sus padres, que la miraban apremiantes, que permanecían sin cambiar y sintió como algo por dentro se resquebrajaba.
-Somos nosotros... papi y mami –musitó jean con lágrimas en los ojos.
El oír a su madre decir papi y mami, como ella había hecho hace mucho tiempo cuando era chica hizo que las dudas de Hermione se despejaran. Súbitamente la tensión de la situación en la que estaba impactó contra ella con toda su fuerza y sintió que sus fuerzas fallaban. Su varita acabó por los suelos mientras ella se derrumbaba en el suelo de rodillas y empezaba a llorar. ¡Había apuntado con su varita a sus propios padres! Sintió los delicados brazos de su madre envolverla en un abrazo gentil y la pesada mano de su padre apoyada de forma reconfortante en uno de sus hombros.
-Ya está cielo, ya está… -repetía una y otra vez su madre.
Durante los siguientes minutos Hermione fue reconfortada por sus padres en silencio. Finalmente, cuando se hubo calmado lo suficiente, alzó la cabeza y miró a sus padres a los ojos.
-¿Tenías miedo verdad? – le dijo John. –Miedo de que si tu madre y yo descubríamos lo que estaba pasando en tu mundo nos asustaríamos, nos preocuparíamos por tu seguridad y decidiríamos que debíamos alejarte del único lugar en el cual eras aceptada y tenías amigos.
Hermione sintió como las palabras de su padre la golpeaban con fuerza. Ese había sido su miedo más profundo, que sus padres vieran los peligros del mundo mágico y se la llevaran de allí, de Harry y Ron.
-Jamás haríamos algo así Hermione. Jamás te apartaríamos de los únicos amigos que has tenido, del único lugar en el cual has sido feliz –dijo jean mientras pasaba una de sus manos por los cabellos de su hija. –Nuestra felicidad es la tuya hija.
-Gracias –fue todo lo que Hermione pudo decir mientras dejaba que sus padres la reconfortaran con su mera presencia. –No sabéis lo que significa para mí esto.
Sus padres sonrieron y la ayudaron a levantarse para que sentara en el sofá. Jean se sentó junto a su hija para seguir tranquilizándola mientras John permanecía de pie y miraba con ternura a las dos mujeres que llenaban su vida día a día. Hermione permaneció en silencio unos minutos más hasta que finalmente se decidió a hablar.
-¿Cómo sabéis tanto del mundo mágico?
-No eres la única que ha ocultado secretos en esta casa hija. John y Jean Granger, agentes del MI 5 ¾ servicio secreto de su majestad.
-¿MI 5 ¾? –preguntó Hermione mientras miraba a su padre primero y luego a su madre.
-Agencia de inteligencia y contraespionaje para las amenazas mágicas internas y externas sobre Reino unido –prosiguió John. –A diferencia de MI 5 y 6 la nuestra es una agencia joven.
-Jamás he oído de una agencia secreta para los asuntos mágicos.
-Eso se debe a que pocos del mundo mágico la conocen Hermione –dijo Jean Granger. Ante la mirada inquisitiva de su hija prosiguió –la agencia no responde ante el ministerio de magia, sino ante el gobierno británico y la corona.
-Su objetivo es proteger a todos los ciudadanos del Reino Unido, sean mágicos o no mágicos de las amenazas mágicas –prosiguió John. –Y para ello actúa completamente al margen de vuestro gobierno.
Hermione se sentía descolocada, le costaba creer que existiera una agencia secreta para los asuntos mágicos totalmente ajena al ministerio de magia. Más aun que sus padres fueran miembros de la misma. La situación era digna de una película de James Bond.
-¿Desde cuándo sois miembros?
-Desde que empezaste tu quinto año en Hogwarts. El 1 de septiembre de ese año fuimos visitados por una persona del MI 5 ¾ que nos informó sobre la reaparición del terrorista Voldemort. Inicialmente la persona nos ofreció un servicio de protección con cambio de residencia y manutención a cargo del Estado dado que éramos personas del grupo de máximo riesgo –explicó John. –En realidad era un agente en una misión de reclutamiento; quería saber nuestra postura sobre la amenaza y como pensábamos afrontarla. Cuando supo que no íbamos a renunciar a nuestras vidas ante un terrorista nos hizo una nueva oferta. El MI 5 ¾ necesitaba gente como nosotros.
-¿Gente como vosotros? ¿Qué pueden querer de una pareja de dentistas?
-No siempre lo fuimos cariño –dijo John con una sonrisa triste.
-¡Oh! –dijo Hermione dándose súbitamente cuenta de que implicaba su padre. –¡Querían a un ex teniente del SAS en sus filas! ¡Y mamá sirvió en el ejército como paramédico!
-Mi princesita es tan perceptiva como siempre –dijo John con una sonrisa que causó un sonrojo en Hermione. –No solo querían a un matrimonio que había servido en el ejército cuando éramos más jóvenes. El MI 5 ¾ busca a operativos que sepan trabajar en ambos mundos. Buscan a parientes no mágicos de magos o a magos y brujas como tú Hermione. Aunque he de decir que el hecho de que sirviera en el SAS durante años o tu madre fuera paramédico subió puntos en nuestro currículum.
-Pero la razón por la que nos metimos de lleno en una posible guerra fue por ti Hermione –dijo Jean mientras le tomaba la mano a su hija. –Queremos un mundo en el que puedas vivir sin miedo, un mundo donde puedas vivir feliz sin que un loco maníaco decida matarte. Todo de lo que nos has estado protegiendo durante estos años forma ahora parte de nuestras vidas Hermione.
-Hija queremos estar a tu lado y protegerte, queremos formar parte de tu vida. Tanto de lo bueno como de lo malo. Por eso vamos a estar a tu lado luchando. Por eso vamos a ayudarte a ti y a tus dos amigos a derrotar a Voldemort. Y para eso os vamos a ayudar junto con todo el MI 5 ¾ a encontrar y destruir los horrorcruxes de ese Lord Voldemort.
-¿Los horrorcruxes? ¿Conocéis los horrorcruxes? –preguntó Hermione asombrada y aterrorizada. Sus padres se habían metido de lleno en la vorágine de destrucción de Lord Voldemort y temía por sus vidas.
-Habríamos deseado no saber nada de ellos y seguir siendo la pareja de despreocupados dentistas con una hija bruja –dijo John. –Pero no podemos. Hemos decidido meternos de lleno en la batalla Hermione. Puede que no sepamos hacer magia, pero sí que recuerdo lo que aprendí y puse en prácticas en el SAS.
-Y yo aun sé cómo tratar a los heridos de una guerra hija –dijo Jean. –Queremos estar a tu lado cuando te juegues la vida. No te vamos a mentir; estamos asustados, pero no por nosotros si no por ti. Nuestra hijita se ha metido en una guerra de la que no puede escapar pero… ¿dejarás que tus padres estén una vez más a tu lado? ¿Nos dejarás estar de nuevo junto a ti en tus peores momentos?
Hermione miró a su padre y luego a su madre mientras se mordía el labio inferior. Tras unos momentos que parecieron eternos se abalanzó sobre su madre, la abrazó y empezó a llorar.
El futuro se presentaba más oscuro que nunca. Una guerra se cernía sobre su familia y amigos. Harry, Ron y ella jamás podrían llevar una vida normal hasta que acabara. Y ahora la vorágine de la misma había arrastrado a sus padres. Tantos esfuerzos por mantenerlos a salvo y ellos mismos habían decidido entrar en el ojo del huracán. Temía por las vidas de Harry y Ron, por la de sus padres, por la de mucha más gente y por la suya propia.
Y a pesar de todos los temores que la invadían se sentía segura como nunca. Segura porque las dos personas que más la habían apoyado en los momentos más oscuros de su vida, cuando no había esperanza, cuando no había amigos, cuando no había Hogwarts, cuando no había Harry y Ron ellos estaban allí para salvarla de ella misma.
Y una vez más se habían lanzado de lleno en su vida por ella. Sus héroes, sus padres.
John y Jean Granger.
Notas del autor: Si queréis haceros una idea más aproximada del aspecto de Robert Smith y los padres de Hermione os diré los actores que los encarnarían si este fic fuese una película:
Robert Smith: Sean Connery
John Granger: Sean Bean
Jean Granger: Cate Blanchet
Por otro lado deciros que soy un friki de los videojuegos. ¿Alguien sabe teniendo esto en cuenta de donde saqué el título del fic y de donde proviene el nombre del padre de Hermione? Guiño, guiño.
