Epílogo

Se dice que la boda fue ambas, adorable y amarga a partes iguales. Damian y Jason sabían que algo como eso podría suceder, después de todo, ninguno de los dos podía decir que se encontraba libre de enemigos.

Casi no hubo invitados, tan sólo allegados a la familia y algunos amigos de los novios. Donde dos pelirrojos tuvieron el gran papel de hacer que Todd y Wayne llegaran sin contratiempos a la ceremonia, además de sanos y salvos.

Había posibilidades enormes de que la liga se presentara con una guerra como regalo de bodas, pero no fue así. También estaba la posibilidad de que Richard apareciese por la puerta, a último momento de forma casi dramática, para interrumpir la boda o algo similar. Eso tampoco sucedió, pero no significo que por ello los involucrados se mantuviesen más tranquilos al respecto.

En realidad, ambos no supieron de Grayson en años. Y cuando pudieron hablar con él fue para hablar de su relación con Starfire, así como de la niña que había nacido como fruto de la relación.

La ceremonia comenzó casi al atardecer en el gran salón de la mansión Wayne, donde todo estaba decorado hasta el mínimo detalle por las orgullosas manos de Alfred. Las sillas doradas con finos adornos en blanco, dispuestas para el público. Un arco de madera llenó de flores, para servir a la pareja como altar.

Jason esperó al final del pasillo, con las manos temblorosas y la respiración descompasada. Fingiendo una seguridad que parecía haberse ido desde el día anterior. Tenía los brazos colocados con firmeza a cada costado como un soldado, hasta que los músicos entonaron algo parecido a la clásica marcha nupcial.

Damian caminó por el largo camino llenó de rosas, un detalle que sólo se les pudo haber ocurrido a Barbara y a Stephanie. Vestía un traje negro, al igual que Jason, pues ninguno se consideraba digno para vestir blanco cuando sus almas parecían no ir con la misma tonalidad. El cabello estaba echado hacia atrás, de la misma forma en que Bruce solía llevarlo en su juventud.

El brazo izquierdo del menor de los Wayne abrazaba la mano de Brown, y su costado derecho era flaqueado por su padre. Ambos habían insistido en tiempos diferentes a llevarlo al altar, aceptó a su padre sin dudar y una parte de su alma se enterneció ante la sonrisa brillante de la chica cuando también se lo pidió, pues a pesar de que la diferencia de edades era corta, Stephanie había fungido las funciones de una hermana y una madre a partes iguales.

El estómago de Jason pareció debilitarse ante la imagen de Damian, y por unos largos segundos creyó que iba a salir corriendo de ahí por unas nauseas inexistentes. En lugar de ello, sus ojos parecieron actuar por sí solos cuando algunas lágrimas comenzaron a escurrir de manera traicionera por sus mejillas.

Damian subió al altar luego de ser despedido por su padre con un abrazo, y un beso en cada mejilla por parte de Stephanie. Posteriormente de ello todo transcurrió muy rápido para ambos. La ceremonia, los votos y luego todo pareció alentarse como si lo viesen a través de los ojos de Flash.

—Acepto —dijo Damian.

Sostuvo con firmeza la mano de Jason entre las suyas, colocando con delicadeza el anillo plateado en el dedo anular.

—Acepto —repitió Jason.

El resurrecto pasó el anillo con lentitud, disfrutando de la sensación que se producía en su pecho al hacerlo, al dejar en claro con aquel anillo que estaban juntos y que nada, más que la muerte, podría separarlos. Remató con un beso en el dorso de su mano y después, como si nadie más estuviese en el lugar, besó a Damian con la pasión desbordante que los caracterizaba a ambos.

Roy y Stephanie fueron los primeros en levantarse, aplaudiendo como si no hubiese un mañana. El resto de la familia hizo lo mismo, todos con una sonrisa radiante ante la imagen de los recién casados.

-.-.-

Antes de salir rumbo al patrullaje, Jason tenía el ritual de retirar el anillo de matrimonio de su dedo y colocarlo en una cadena. Con la ayuda de un espejo ponía la cadena alrededor de su cuello, resguardando poco después ambas con el traje de kevlar.

Damian, por otra parte, jamás se quitaba el anillo o lo cambiaba de lugar para patrullar. Lo cubría con vendajes y posteriormente con los guantes del traje, y podía asegurarle a cualquier persona que aquello le permitía dar mejores golpes en combate.

Al final, ambos salían de la cueva hacia las entrañas de Gotham City. Corrían entre las azoteas, hombro con hombro, dispuestos a combatir las amenazas como el dúo que eran incluso cuando sus identidades no eran secretas.

La ciudad dejó de asociar a Robin con Batman. Ver a Red Hood significaba que Robin venía con él y viceversa. Y así fue siempre al pasar de los años.

Se dice que en cuanto fue el final de Red Hood, Robin jamás volvió aparecer en escena. Porque el final de uno, era el de ambos.

"...Solo Dios sabe cuánto te quise..."


Tardé mucho para subir el capítulo final pero bueno, aquí está. Debo confesar que escribí infinidad de finales, tenía muchas ideas pero creo que dan más para una historia en solitario, así que esperen más de esta pareja en un futuro.

Espero que les haya gustado, sobre todo a Violette Moore quien la razón por la que esta historia vive.

Ya saben que ustedes me leen en la siguiente historia y yo los leo en los comentarios.

¡Nos leemos!