Viñetas para 30Vicios.

Personaje: Neville Longbottom.

Tema: 11. Déjà vu.

Palabras: 768.

Resumen: El Sombrero Seleccionador nunca se equivoca.

Déjà vu

La primera noche del curso, siempre era especial en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Los alumnos se reencontraban con sus amigos después de las vacaciones de verano, los profesores se mostraban relajados y cordiales antes del inicio de las clases y, ante todo, se producía uno de los eventos más importantes en la vida de todo mago: la selección.

Neville Longbottom recordaba con total nitidez su primera noche en el castillo. Había estado nervioso, y cuando la profesora McGonagall puso el Sombrero Seleccionador sobre su cabeza, pensó que no lo querrían en ninguna casa. Después de todo, nunca había dado muestras de ser un gran mago y, durante algún tiempo, había estado casi seguro de que era un squib. Pero, no. El Sombrero decidió que haría un buen papel en Gryffindor. Se había planteado enviarlo a Hufflepuff, y posiblemente las cosas no le hubieran ido allí tan mal después de todo, pero resultó ser un Gryffindor. Ahora que los años habían pasado, Neville podía asegurar que había demostrado ser un digno representante de su casa. En ocasiones, ni él mismo se lo creía, pero el Sombrero no había errado en su decisión. Nunca lo hacía.

El profesor de Herbología recorrió el Gran Comedor con la mirada, y una familiar sensación de déjà vu inundó sus sentidos. Las cosas no habían cambiado nada desde su primer día en Hogwarts. La rivalidad entre Gryffindor y Slytherin estaba tan latente como siempre. Los Hufflepuff seguían teniendo el mismo buen talante, y los Ravenclaw casi parecían estar pegados a sus libros desde antes de empezar las lecciones. Neville sonrió. Le alegraba saber que todo seguía estando como siempre. A pesar de los malos momentos, los niños seguían siendo niños, y eso era de agradecer.

Dirigió su mirada a los nuevos alumnos. Eran muy pequeños y se agitaban nerviosos, ansiosos por ocupar su puesto bajo el Sombrero Seleccionador. Entre todos aquellos rostros infantiles, Neville reconoció dos que siempre eran familiares para él. Albus Potter y Rose Weasley, los hijos de sus mejores amigos. James, el primogénito de Harry, ya estaba armando bulla en la mesa de Gryffindor; era un alborotador nato, como sus tíos, los gemelos Weasley, o como su propio abuelo. Albus, por el contrario, era más callado y tímido. Se parecía a Harry. Y, en cuanto a Rose, tenía ese aire de sabihonda heredado directamente de su madre. Neville se preguntó en qué casa terminarían, y él también se sintió nervioso e impaciente.

No obstante, el primer nombre conocido que escuchó no fue el de ninguno de esos dos chiquillos. Scorpius Malfoy avanzó entre sus compañeros, con semblante serio y rostro altivo, y se acomodó en el taburete con la cabeza alta. Neville recordaba que, durante la selección de su padre, el Sombrero apenas había necesitado un segundo para saber que debía enviarlo a Slytherin, pero con aquel niño todo pareció más complicado. Pasaron cinco minutos antes de obtener un veredicto. McGonagall empezaba a ponerse nerviosa, y los alumnos se miraban con impaciencia. Finalmente, el nuevo Malfoy siguió la vieja tradición familiar y fue hasta la mesa de Slytherin entre cuchicheos y miradas rencorosas. Definitivamente, los prejuicios tampoco cambiaban.

Aunque, en ocasiones, el destino podía sorprenderte. Neville lo comprobó un rato después, cuando le llegó el turno al pequeño Albus. El profesor casi rió cuando el joven Potter fue a reunirse con Scorpius Malfoy a la mesa de las serpientes. El Gran Comedor había quedado en completo silencio, como si nadie diera crédito a lo que había pasado. James había dejado de sonreír, mientras miraba a su hermano sin saber a qué atenerse a partir de ese momento. Y Albus estaba más serio que nunca, muy pálido y, aparentemente, enfadado con el Sombrero Seleccionador. Muy probablemente el chico pensaba que todo era un error, pero el Sombrero nunca se equivocaba. De la misma forma que tampoco debió errar cuando Rose Weasley resultó ser la primera bruja de su familia que no terminaba en Gryffindor. Seguramente que el bueno de Ron pondría el grito en el cielo cuando supiera que su hija mayor era una Ravenclaw, aunque se consolaría pensando que lo de Harry era peor.

Cuando la cena comenzó, los ánimos ya se habían calmado un poco. Incluso Albus, que en un principio estaba claramente contrariado, charlaba con uno de sus nuevos compañeros de curso. No sería fácil para él adaptarse a su nueva situación, pero debería hacerlo. Después de todo, con el paso del tiempo se demostraría por qué Albus Potter había resultado ser un Slytherin, de la misma forma que Neville Longbottom demostró ser un buen Gryffindor.



Creo firmemente que Albus Severus Potter terminó en Slytherin. Aunque posiblemente Jotaká no lo hubiera enviado a la casa de los malos malísimos (y que nos metiera tanto rollo con la unidad de todos para al final nada), yo estoy convencida de que el chiquillo sí era una serpiente. Que sí, en serio. En fin, espero que no os hayáis quedado fritos leyendo la viñeta y que os paséis por aquí para la siguiente. Saludos.

Cris Snape