Capitulo 2 - Forsaken

-Maldita sea, ataca de una maldita vez!

El gran ninja Shoro escuchaba las voces detrás de él; estaba terriblemente cansado para este tipo de cosas, y a su edad creía que ya nadie estaría interesado en su pellejo, después de todo habían pasado más de 30 años desde que había participado en la masacre de la aldea de la lluvia. Incluso su primer nieto se había casado apenas un año atrás; nunca pensó que su pasado lo volvería a alcanzar a estas alturas.

No sabía quiénes eran ni de dónde venían; pero conocía rumores acerca de esas ropas. Miembros de Akatsuki, los mercenarios más temidos de los cinco reinos, y Shoro empezaba a entender por qué razón. Habían exterminado a sus dos mejores amigos en un santiamén, y habían sobrevivido a su técnica del tornado de viento cortante… Había usado una gran cantidad de chakra y seguían vivos. Si esperaba sobrevivir ocupaba llevarlos a un lugar reducido donde poder asegurar que cada uno de sus movimientos diera en el blanco. Giro frente a las calles y vio el viejo templo de entrenamiento del clan Shinana, no tan pequeño como ocupaba, pero era lo único a la mano.

"Malditos Akatsuki… en mis tiempos un oponente se presentaba antes de atacar, y nunca matábamos por placer en una pelea honorable…"

-Estoy cansado de perseguir al viejo- dijo una voz tras de él.

-¿Cansado de perseguirlo? Tu lo dejaste escapar, idiota!

Shoro dio su último esfuerzo e ingreso al templo; con rapidez arrojo los sellos a los lugares adecuados; cerró la puerta con un sello especial y realizo una técnica de ocultación. Tenia que prepararse porque cada movimiento en el próximo minuto significaría la muerte para si mismo o para sus enemigos. Hacía años que no se veía obligado a hacer uso de su técnica maestra, solo esperaba poder controlar igual de bien a pesar de su edad.

Las dos figuras llegaron a la puerta del templo; una de ellas se adelanto y toco la puerta. Un relámpago negro lo golpeo de lleno en el pecho y salió despedido a una distancia de diez metros. La otra figura sonrio…

-Hidan, bastardo, tu lo detectaste y no me dijiste nada- exclamó el hombre desplomado levantándose lentamente.

-Hace falta ser idiota- replicó Hidan-. Recuerda que estamos cazando a Shoro, la legendaria defensa ¿Creíste que su técnica de tornado era su mejor golpe?

-Cállate…- la otra figura se levantó y saco una espada de entre sus ropas-. Técnica de vacío: Explosión de vacio!

La figura arrojo su espada, la cual al contacto provoco de nuevo el relámpago negro; sin embargo, la espada siguió su curso hasta insertar su hoja a la mitad en la puerta. Posteriormente se opaco, así como toda la puerta; el aire a su alrededor se enrareció y el viento dejo de moverse. Solo dos segundos después la puerta hizo implosión, arrastrando todo al centro, donde estaba la espada misma. Los restos de la puerta cayeron al suelo, apenas haciendo más que una delgada capa de polvo; pero la espada quedo intacta, aunque cayo sin mayor ceremonia al suelo.

-Me gusta tu técnica de vacio- comentó Hidan sonriendo-. Tal vez te arranque el corazón, Hanasuma…

-Inténtalo y puedes despedirte no solo de tu corazón, sino de tu cuerpo entero…- replicó el otro hombre con enfado.

Hanasuma avanzo, saliendo de las sombras; era un hombre alto de pelo negro y largo. Su banda declaraba que venía de la aldea de la roca. Su ojo izquierdo era azul, mientras que el derecho mostraba una cicatriz profunda y un ojo rojo. Vestía la común ropa de Akatsuki, pero a cada paso que daba se escuchaba un leve tintineo delatando que portaba muchas armas debajo de su capa; tomó su espada del suelo y avanzo con precaución al interior del templo; Hidan permaneció en la retaguardia.

-¿No piensas venir?- preguntó Hanasuma.

-De ningún modo- replicó Hidan-. Debo asegurarme que no huya…

-Bastardo…- susurró Hanasuma avanzando lentamente por el templo.

Reviso rápidamente con la vista y se dio cuenta que su enemigo no estaba presente; seguramente había usado una técnica de ocultación. Hanasuma suspiro; esto empezaba a ser terriblemente lento y tardado, en cualquier momento podrían llegar refuerzos para el legendario maestro de la defensa. Una leve luz atrajo su atención a su retaguardia; una pared de electricidad se formo en la puerta. Una trampa. El bastardo no huía, lo atraía a una maldita trampa. Y Hidan lo sabía, o al menos lo sospechaba.

-Te tengo, maldito!- grito una voz de algún lugar indeterminado del templo.

Hanasuma considero seriamente hacer una técnica de viento para obligarlo a salir de su escondite, pero era demasiado tarde. El anciano salió a su derecha y activo los sellos; una jaula de viento encerró a Hanasuma mientras los sellos al interior quedaban al descubierto. Él solo miro al exterior y vio a Hidan sonreír de nuevo.

"Desgraciado infeliz" fue lo último que pensó Hanasuma antes de que los relámpagos negros arremetieran contra su cuerpo desde todas direcciones.

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Shoro salió despedido del interior del templo por la fuerza de su propia técnica; después de todo no había sido capaz de controlarla. Hacia 30 años, cuando aún era fuerte y hábil, había sellado su propia técnica, el relámpago negro; era una técnica difícil de controlar porque era demasiado veloz y poderosa. Había usado diez sellos y le quedaban diez más; esperaba que fueran suficientes para el otro Akatsuki. Sin embargo el templo había quedado destruido; nunca espero que se separaran. Shoro era un amo de la estrategia, sus técnicas solo eran ligeramente más poderosas que las de un ninja promedio, pero lo que lo hacía mortal era usarlas en el momento indicado contra el oponente indicado; eso y saber controlar tres tipos distintos de elementos, y en su mayoría con técnicas defensivas, le habían valido el nombre del maestro de la defensa.

-Muere…- susurró una voz detrás de él, y Shoro sonrió.

Hidan encajo su kunai en la espalda de Shoro; y posteriormente hizo una descarga de fuego al interior del anciano. Uno de cuatro después de todo; el anciano era afinidad eléctrica, aunque manejaba otros dos elementos más. Le sería muy útil, pues era el que le faltaba.

De pronto la espalda del anciano empezó a moverse de una manera extraña. Hidan alzo una ceja y poco tiempo tuvo para maldecir. Un relámpago negro atravesó el pecho de Hidan y lo expulso hasta unos árboles cercanos; un reguero de sangre fue dejado a su paso. El anciano se levanto sonriente, mirando hacia el templo. Hanasuma estaba ahí, de rodillas con su espada encajada en el suelo; esa extraña técnica de vacio lo había salvado sin hacerle el más mínimo daño. Era impresionante.

-Seguro que esta será mi última batalla aunque no muera…- susurró Shoro quitándose la chaqueta; en su espalda se podía ver tatuado el símbolo del trueno. En la chaqueta, el símbolo de la tierra.

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"Una barrera de piedra en su espalda; un escudo portátil. Y después rompió su propio escudo con una técnica de electricidad… Y atravesó a Hidan. Impresionante, sobre todo la puntería con la que cuenta el desgraciado…"

Hanasuma sonrió y se levanto; usar la técnica de vacio a su alrededor siempre lo dejaba ligeramente mareado. Podía ser que el anciano fuera el maestro de la defensa, pero Hanasuma era el DIOS de la defensa. Sin embargo con una buena defensa no vencería otra defensa; era momento de atacar.

El Akatsuki dejo su espada encajada en el suelo, y avanzo sacando de debajo de su gabardina un latigo de metal.

-Anciano, si te rindes te llevare con vida hasta tus enemigos; ellos solo te quieren, no importa si vivo o muerto.

-Ellos me mataran cuando llegue- replicó Shoro.

-Podría matarte rápidamente si dejas de pelear.

-No te darás el lujo de matarme lentamente si esperas salir vivo de esta pelea- rió Shoro.

Hanasuma lo estudio lentamente; tenía el torso descubierto y a los largo de sus brazos, manos y hombros, había símbolos incompletos, representando distintos elementos; eso le daba mala espina. Solo había dos símbolos completos en su cuerpo: el trueno, en la espalda, y el fuego, en el pecho. Según la información de Akatsuki, Shoro era un usuario natural del trueno, pero era capaz de dominar la tierra y el viento ¿Qué hacia entonces ese símbolo en su pecho? También sabía que de manera muy limitada, pero increíble para la gran cantidad de elementos que ya controlaba, también podía controlar la madera y el hierro.

Sin embargo su cabeza estaba en muy alto precio; y si lograba matarlo sin que usara todos sus sellos, sería una adquisición incalculable para Akatsuki; aun nadie sabía cómo diablos había logrado el anciano sellar técnicas e invocarlas a gusto.

-Escuche que te dicen el ejército elemental, más allá del país del fuego- gritó Hanasuma sonriente-. Podríamos llegar a un acuerdo: tu vida a cambio de tus secretos.

-Te ofrezco una contraoferta- contestó Shoro flexionando sus hombros y espalda-. Tu vida a cambio de la ubicación de mis enemigos.

-No, era una broma- sonrió Hanasuma-. Solo quería ver si eras un hombre valiente; prometo que tu muerte será rápida…

Hanasuma corrió hasta Shoro y arremetió con su látigo de metal; Shoro lo esquivo con suma facilidad, y trato de cojerla. Entonces Hanasuma aplico viento al látigo que corto la mano del anciano; regreso el látigo y observo al anciano. La mano del anciano volvía a estar intacta.

"Mierda… que clase de técnicas usa?"

Una leve idea pasó por su cabeza; era hora de comprobarla.

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Shoro sabía que esto se ponía difícil, y debía acabar con esta batalla cuanto antes: su chakra era limitado, aun mas a su edad. Invocar mas chakra era una posibilidad, pero era una técnica inestable que aun de joven pocas veces se atrevió a usar. No, lo mejor era acabar la batalla con sus propias capacidades.

El Akatsuki corrió de nuevo hacia él, golpeando con su látigo; Shoro invoco un escudo de piedra. El ataque fue bloqueado, momento que aprovecho para hacer otra técnica.

-Técnica de viento: viento cortante!- el viento golpeo al Akatsuki… pero este siguió avanzando.

"¿Qué?"

Shoro miró su barrera de tierra y vio que la punta del látigo terminaba en una ganzúa; en algún momento el bastardo había cambiado la punta! Ahora se jalaba hacia él. Shoro uso una técnica de trueno, pero ya era muy tarde.

Hanasuma esquivo con suma facilidad el trueno y salto a Shoro; golpeo firmemente la cara de Shoro, quien activo otro de sus sellos de relámpago negro. Su enemigo se vio obligado a retroceder no sin antes arrojar una kunai. La Kunai dio directo en su espalda y otro relámpago negro salió expulsado. Shoro cayó de rodillas y Hanasuma aterrizo a unos metros de él, sonriendo.

-Ya veo…- sonrió Hanasuma-. Así que tus sellos se activan al contacto, eso explica muchas cosas; principalmente el hecho de que tú mismo no pudiste habértelos hecho…

-No creas que es la única sorpresa, bastardo Akatsuki…

-Dime Hanasuma; creo que cuando menos te debo el nombre del primer hombre que te vencerá- declaró el Akatsuki y volvió a atacar.

Empezaba a entender la técnica del anciano, aunque apenas a grandes rasgos; lo cierto es que era demasiado peligroso acercarse al anciano, por lo cual los lugares reducidos eran ideales en sus batallas. Afortunadamente estaban en un lugar abierto, y Hanasuma aprovecharía esa ventaja. Sin embargo Hanasuma carecía de técnicas útiles a larga distancia; y el bastardo de Hidan permanecía en el suelo, sonriendo mientras veía la batalla; realmente el muy infeliz estaría complacido si muriera, pero esta no sería su última batalla, y su corazón nunca pertenecería al cerdo de Hidan.

-Bien, Hanasuma, espero que hayas vivido una vida plena- exclamó Shoro poniéndose en pie-. Puede que muera en esta batalla, pero te aseguro que solo Shoro puede acabar con Shoro!

-Créeme que le diré a mis hijos palabra por palabra tus últimas amenazas- rió Hanasuma.

-Técnica de Fuego: Rastro Ardiente!- Gritó Shoro, entrelazando sus palmas frente a su pecho; de esta forma, el símbolo del fuego y el del viento de entrelazaron de una forma perturbadora. Una onda expansiva invisible golpeo los arboles cercanos.

El pelo de Shoro, antes blanco, resplandeció en un rojo brillante; y el viento se enrareció alrededor de él. Hanasuma desconocía esa técnica, pero le daba ciertamente una mala impresión.

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El anciano corrió contra Hanasuma, con una velocidad muy superior a la antes mostrada.

-¿Qué diablos?- exclamó Hanasuma retrocediendo.

Shoro llevo hasta Hanasuma y golpeo; el Akatsuki se cubrió con su antebrazo, pero noto una sensación de quemadura terrible. Shoro volvió a golpear, pero esta vez Hanasuma salto, permitiendo que el golpe diera justo en su estomago; la capa Akatsuki ardio en llamas y revelo en esa exacta posición un disco con puntas dentadas. Hanasuma tomó el arma y la encajo directamente en el antebrazo del anciano; no pudo sostenerla mucho tiempo porque el arma se calentó demasiado. Sin embargo no desaprovecho la oportunidad; aun en el aire puso su mano sobre la cabeza del anciano e invoco una pequeña ventisca que lo impulsara al suelo. Arrojo su látigo a su propia espada que seguía firmemente en el suelo y se impulso para caer al suelo. El Anciano cayo, pero se recupero pronto; con furia junto sus antebrazos frente a sí, formando el símbolo de la lava.

-No me jodas- susurró Hanasuma cuando apenas tocaba el suelo.

Un rio de lava salió despedido frente al anciano; Hanasuma tomó rápidamente su espada, y sin levantarla volvió a hacer su técnica de vacío. La lava paso alrededor de él, perturbadoramente cerca. Cuando la lava paso, dejo un rastro de humo; era ahora o nunca. Soltó su espada y látigo; corrió en dirección a Shoro y lo encontró separando sus antebrazos. Golpeo el rostro del anciano con fuerza, mientras reflexionaba cual arma sería realmente efectiva contra el anciano.

Shoro recibió el golpe, pero mientras caía juntó su palma derecha abierta junto a su espinilla derecha; con horror Hanasuma observo que también tenía tatuadas ambas piernas. El símbolo que formo fue el del hielo. Varias agujas de hielo arremetieron contra Hanasuma que no pudo esquivarlo; las finas agujas de hielo entraron en su cuerpo a pesar de su arsenal que normalmente funcionaba como escudo contra armas más grandes.

El anciano giro sobre si antes de llegar al suelo y con una sola palma se impulso hacia Hanasuma; en solo unos segundos se encontró a su lado y junto su mano derecha contra su hombro izquierdo, formando el símbolo del lodo; cinco bolas de lodo golpearon muy cerca a Hanasuma y una de ellas le arranco un brazo de cuajo. El akatsuki se desplomo en silencio, mientras el anciano a su vez caía cansado sobre su hombro derecho.

-Desgraciado…- susurro Shoro adolorido. Este Akatsuki le había costado mucho trabajo; estaba en su límite. Pero sabía que aun no estaba muerto.

-Shoro… eres impresionante…- susurro con dolor Hanasuma desde el suelo-. En otras circunstancias, me hubiera encantado ser tu alumno… Subestime tu habilidad…

-Subestime tu defensa- contestó Shoro sentándose en el suelo y observando a su enemigo-. Nunca he oído de ti, pero apuesto que seras famoso por ella…

-Oh, claro…- susurró con un tono de diversión Hanasuma-. Mucho mas de lo que crees…

Hanasuma se sento en el suelo de golpe, con la gabardina de Akatsuki sin ambas mangas; con ambos brazos procedió a quitarse de la cara el pelo. Shoro quedo impactado ante esta visión.

-No puedes matarme tan fácil, Shoro- sonrió Hanasuma-. Y mientras tú aun no sabes vencerme, yo ya conozco todos tus secretos.

-Pero… tú brazo… como…

-Jeje… vamos, a ningún muerto le he revelado mi secreto y no serás el primero- Hanasuma se incorporo; con espanto Shoro también se puso de pie, inseguro de si huir o volver a atacar. Estaba seguro que su técnica le había arrancado un brazo al joven, estaba seguro de ello. La propia ropa de Hanasuma demostraba que si había dado en el blanco ¿Entonces porque no estaba mutilado?

Hanasuma sonrió malévolamente y corrió en dirección a Shoro. El anciano junto ambas manos, formando el símbolo del agua. Un chorro de agua fue arrojado contra Hanasuma, pero el anciano estaba demasiado nervioso, así que su ataque fue más bien lento. Hanasuma esquivo con suma facilidad el ataque y arremetió por el franco derecho. Su objetivo era la cabeza, el único punto vulnerable del anciano; le costó mucho tiempo entenderlo, e incluso tuvo que hacer varios ensayos para estar seguro, pero ahora lo había entendido por completo.

Shoro, el maestro de la defensa o el ejercito elemental; su secreto era simple y se dividía en dos. Primero estaban sus tatuajes incompletos, que al juntarlos invocaban una técnica automática, seguramente sellada por algunos amigos fieles. Eran técnicas ofensivas hechas para corto alcance para un óptimo desempeño; era imposible que él mismo las hubiera sellado por lo tanto. Y eran técnicas especificas en cada caso, cañón de agua, agujas de hielo, cañón de lodo, rio de lava, entre otros que desconocía. Usaban chakra del anciano.

Por otro lado estaban sus dos únicos símbolos completos: el trueno y el fuego. El trueno invocaba un relámpago negro mortal, cuyo origen desconocía y nunca había visto antes; el otro era el fuego, cuyo efecto aun desconocía. La diferencia de estos con los otros simbolos era que se activaba la técnica al contacto, razón por la cual su defensa era tan buena; además estaba seguro que ambos símbolos no gastaban chakra de Shoro. El contacto con Kunais u otras armas arrojadizas seguramente solo provocaría un daño mínimo antes de salir despedidas las armas. El contacto con una técnica mortal como un Chidori provocaría la muerte instantánea de su agresor; de esta forma no podía atacar al torso sin salir muerto y atacar a otros puntos era complicado y muy peligroso, además de improductivo. La respuesta obvia era la cabeza. El akatsuki sostenía en su mano una kunai con la que acabaría de una vez el trabajo.

-Liberar- susurró Shoro sonriendo.

-Debe ser una broma…- susurró a su vez Hanasuma.

En la nuca de Shoro, escondido por el cabello, diviso un sello que se activaba; a si mismo otro sello, escondido en su axila derecha. De ambos lugares, y también de la otra axila, salieron tres relámpagos negros; el de la nuca arranco de cuajo la mano de Hanasuma, aunque fue capaz de esquivar el otro relámpago. La cabeza de Shoro, así como ambos brazos, fueron desprendidos por la fuerza del impacto del relámpago negro.

"Solo Shoro puede matar a Shoro" sonrió Hanasuma en el suelo, viendo el cadáver humeante de su más formidable enemigo.

-Bien hecho, Hanasuma- exclamó Hidan tomando asiento-. Creo que la recompensa de este viejo maestro está por debajo de lo merecido; podre aumentarla a la mitad cuando menos cuando lleguemos con su cuerpo.

-¿Por qué no me ayudaste?- preguntó con enfado Hanasuma.

-¿Bromeas?- sonrió Hidan levantándose y caminando hasta su compañero-. Entregaremos el cuerpo a nuestros contratistas ¿Cómo mas conseguir sus secretos si no era en batalla? Ocupábamos una batalla lenta para desvelar poco a poco sus secretos… Además el bastardo me arranco uno; no podía arriesgar otro!

-Hidan, eres un desgraciado- dijo Hanasuma tomando su espada y su látigo del suelo-. Tal vez deberíamos conservar el cuerpo; aun tiene muchos secretos que revelar.

- No te preocupes, su corazón será suficiente para mí- sonrió Hidan agachándose al cuerpo.

-No te molestes Hidan, no era trueno…

-¿Eh?

-Solamente era un chico viento con muchos amigos talentosos y un secreto de sellado increíble- aclaró Hanasuma guardando sus armas-. Su único elemento es el viento; todas sus demás técnicas eran meras combinaciones pregrabadas en sus tatuajes. Y ni siquiera era muy hábil en el viento…

-¿Hablas en serio?- preguntó Hidan levantándose y mirándolo.

-Sí, el único verdadero poder que tenia este hombre- exclamó regresando a los restos de Shoro-, supongo que era el poder de la amistad…

Hanasuma contó los tatuajes en el cuerpo mientras recolectaba sus restos; eran diez símbolos distintos, aunque desconocía las posibles combinaciones que había entre ellos. Pero por lo menos, de seguro, Shoro tuvo diez buenos amigos muy hábiles que dejaron demasiado literalmente su marca en él.

-Oye, Hidan- dijo Hanasuma poniendo su brazo sobre los hombros de su compañero- ¿Qué te parece si para celebrar vamos por ese tío de Konoha que tanto querías matar?

-Jeje… así que no tuviste suficiente batalla, no?

-Nada de eso, quiero darte oportunidad de conseguir tus dos faltantes- replicó sonriente Hanasuma- ¿Qué opinas?

-No, mañana tendré información nueva de Pain- aclaró Hidan-. Sin embargo, tomando en cuenta el regreso, serán cerca de una semana cobrando viejos encargos y entregando cuerpos ¿Qué te parece si vas con tu esposa?

-Gracias por el gesto amigo…- sonrió Hanasuma.

Hidan puso el cadáver en una manta y lo levantó; después se alejo con él. Hanasuma permaneció en silencio, mirándose ambas manos, intactas. Shoro había sido un oponente formidable; se sentía honrado de haberlo matado. Brevemente se pregunto quien tendría el honor de matarlo a él, el Dios de la defensa.

-Al final, no somos tan distintos, maestro.

Corenote:

Empecé este capítulo con una idea así de "Oh, diablos, llego akatsuki y mato al legendario maestro! Estamos perdidos!"; sin embargo después de esbozar al viejo maestro Shoro me dije a mi mismo… Y qué diablos hace Shoro? La respuesta fue obvia para mí: DEFENSA. Siempre me ha gustado la frase "el mejor ataque es una buena defensa"; así que decidí crear un viejito con una buena defensa. Al principio pensé hacerlo que usara simplemente sellos con técnicas encerradas, pero luego me dije "¿Eso es un maestro?" No… o si?

Para demostrar las increíbles habilidades de Shoro, que se pueden resumir en rapidez, agilidad, destreza, memoria e imaginación para las combinaciones xD… decidí que era mejor no poner a "miembro aleatorio akatsuki"; Hanasuma era un personaje cuya idea hice desde el prologo, en un principio para que fuera muerto por Hidan después que este matase al maestro Shoro, jeje… Pero después me encariñe con el personaje. Le di una habilidad especifica (¿quieren saberla? Sigan leyendo el fic xD) y un propósito; le di mas vida que personaje de relleno. Lo curioso es que toda esa vida se la di mientras peleaba contra Shoro y cada vez lo ponía en una situación más cercana a la muerte (¿las contaron? Exactamente Hanasuma tuvo cinco experiencias cercanas a la muerte; unas se libraron por destreza ¿Las otras?), decidía que no merecía una muerte tan simple. Al final, decidí que Hanasuma quedaría vivo.

La batalla entre Hanasuma y Shoro se volvía mas y mas épica en mi cabeza mientras escribía; al final lo que iba a ser una introducción de "oh, rayos! Aparece Akatsuki!", se volvió una intro de dos páginas… de cinco… hasta terminar en un épico capitulo de once paginas. Adiós escena de Naruto xD… Solo queda espacio para la batalla, ya te tocara el siguiente capítulo, jeje…

Bueno, para terminar, aquí más o menos se fomenta la idea de la historia; es mi fic, algunos personajes de Naruto los odio (cof, cof, Zetsu, cof, cof), otros los adoro. Por tanto entre los Akatsuki esperen una que otra sorpresa ¿Quién reemplaza Hanasuma en Akatsuki? Bueno, es una sorpresa… pero especulen si desean, solo diré que no es el único nuevo akatsuki que verán…

PD- Sigan comentando y prometo seguir subiendo capítulos xD…