Aclaración:

1-Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestado para poder adaptar esta historia.

2-La historia es una adaptación a SasuSaku, ya que la original esta escrita por Johanna Lindseyy se titula "El amor del pirata" por lo que ESTE FIC NO ME PERTENECE.

3-La narración esta de parte de Sakura tanto como de Sasuke, al igual que los pensamientos.

Advertencias:

CATEGORÍA: "M".

Esta historia contiene:

AU- LENGUAJE UN POQUITO VULGAR- LEMON- LIME…

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Capítulo tres:

-Entonces, Sasuke, ¿qué has decidido hacer con la mujer? -preguntó Kakashi cuando se reunió con su amigo en cubierta.

-La llevaré a Saint Martin. Este conde Sabaku no, pagará bien por ella. Y la recompensa nos compensará por la demora en el regreso.

-Estoy de acuerdo, aunque tal vez los hombres no. Pero, ¿no piensas que a este hombre le molestará que su novia ya no sea virgen?

-Sólo se enterará de ello después de haber pagado la recompensa, y entonces no nos importará. Pero no creo que le importe a ella, tampoco. De todas maneras él la querrá.

-Eres un demonio, Sasuke -rió Kakashi-. De modo que la muchacha peli rosa es tan buena como parecía, ¿eh?

-¡Mejor aún! Pero para una mujer es peligroso ser tan hermosa. Podría tener el mundo a sus pies si lo deseara, pero creo que no se da cuenta de lo que vale. Arruinará muchas vidas antes de terminar.

- ¿Pero no la tuya?, ¿eh?

-No. Pensaría en tomarla para mí, pero podría distraerme, ¡y yo no puedo descansar hasta que encuentre a Katsu y ponga fin a esta vida miserable -replicó acaloradamente Sasuke.

-Sé qué es lo que te tortura, Sasuke, pero no pensemos en eso ahora. Hay suficiente tiempo para encontrar a Katsu.

-Tienes razón, viejo amigo. Ahora hay muchas cosas más placenteras en qué pensar.

Kakashi sonrió traviesamente.

-Pensé que te gustaban las mujeres bien dispuestas.

-Lo que no me gusta es usar la fuerza y enfrentarme a la ira de una mujer. Pero, en general, la lógica vence a la fuerza.

-Los hombres te la envidian. No creo que ninguno de ellos haya visto jamás a una mujer tan hermosa -dijo Kakashi.

-Tampoco yo. Es una dama, pero qué genio tiene.

-Bien, después de verla, los hombres sólo piensan en una cosa. Creo que sería bueno anclar en el próximo puerto. Que los hombres tengan un día o dos para visitar los burdeles. Eso les ayudará a olvidar a la que tú tienes en tu cabina, y quedarán satisfechos hasta volver a sus casas.

-Estoy de acuerdo -replicó Sasuke-. Podemos ir hacia las islas Vírgenes y llegar a Tórtola al anochecer. Los hombres... -Sasuke se interrumpió bruscamente al ver a la sirvienta de Sakura hablando con uno de sus hombres-. ¿Qué está haciendo fuera de su cabina?

Kakashi miró en la misma dirección que Sasuke, y respondió:

-La dejé salir para que trabaje en la cocina. No hemos tenido una comida decente desde la muerte del viejo Juro.

-¿Estás seguro de que la vieja no nos envenenará? -preguntó Sasuke con una mueca.

-No. Le haré probar la comida antes de que se sirva.

Sasuke frunció el ceño mientras la veía entrar en su camarote.

-¿Qué significa esto? Mi camarote no es la cocina. Ve a preguntarle a Joco de qué le habló la vieja.

Kakashi hizo lo que le indicaban y volvió unos minutos después.

-Pidió que la llevaran a ver a los prisioneros. ¿Por qué habrá pensado ... ?

-¡Diablos! -interrumpió Sasuke-. ¿Supongo que Joco le dijo que no hay prisioneros?

-Por supuesto.

-¡Dios mío! Deberías haberme preguntado antes de liberar a la vieja. Ahora la ira de esa muchacha

caerá sobre mi cabeza -exclamó Sasuke, haciendo un gesto hacia su cabina.

-¿De qué hablas?

-Dije a la muchacha que habíamos tomado prisioneros. Le dije que les perdonaría la vida si ella no se resistía. Lo aceptó. Pero ahora debe saber que la engañé. Probablemente está pensando en matarme.

Kakashi se echó a reír.

-Das demasiada importancia a esa muchacha. Seguramente está demasiado asustada como para hacer algo.

-Lo dudo.

-¿Por qué le dijiste que teníamos prisioneros si nunca los hemos tomado? ¿Por qué no la amenazaste con quitarle la vida a la criada? Con eso habrías logrado lo que buscabas.

-No quería que la muchacha pensara que soy tan monstruoso como para matar ancianas –respondió Sasuke con irritación.

-¿Por qué te importa lo que piensa?

-Dejemos esto -replicó Sasuke de mal humor. Luego vio salir a la criada de su cabina.

-Ve a hablar con ella. Debo saber qué esperar antes de entrar a mi camarote y que me rompan la

cabeza.

Kakashi salió y volvió con una leve sonrisa en los labios.

-La vieja dice que la muchacha ha jurado vengarse y que podría hacer alguna tontería. ¿Quieres que entre primero... para asegurarme de que no piensa degollarte?

-¡He sido un tonto! No pensé en llevarme las dagas que hay en mi cabina.

- ¡Por Dios, Sasuke! No pensarás que ella...

Sasuke lo interrumpió.

-Sí, lo pienso. Te he dicho que esa muchacha tiene mal genio. Pero como las dagas están en una caja en el estante de libros, tal vez no las ha encontrado. En todo caso, ya me arreglaré.

-Sasuke...

-¿Crees que no puedo manejar a una muchacha? -rió Sasuke-. Vamos, Kakashi. Si puedo matar seis españoles de un solo golpe, ¿qué posibilidades tendrá esa pequeña francesa?

-Las mujeres no luchan como los hombres... ten cuidado -replicó Kakashi.

-Hace mucho tiempo que estás conmigo, Kakashi. ¿Alguna vez me has visto actuar con descuido?

Kakashi se limitó a suspirar cuando Sasuke se alejó.

Su joven amigo no sabía nada de las mujeres. Sasuke había pasado la mayor parte de su vida con el corazón lleno de odio y con poco tiempo para todo lo demás. ¿Cómo podía saber que la furia de una mujer podía igualar a la de veinte españoles juntos?

Decidido a atacar por sorpresa, Sasuke abrió la puerta de su cabina rápidamente. Sakura estaba al otro lado de la habitación, sin dar señales externas de la furia que sentía. Pero Sasuke pensó que seguramente había encontrado las dagas, porque sus manos estaban escondidas en los pliegues de sus faldas. No advirtió que su cabello estaba trenzado para que no le molestara en el ataque, y que sus ojos tenían un profundo color verde oscuro. Sasuke sólo esperaba que la muchacha no supiera manejar una daga, y especialmente que no supiera cómo arrojarla.

Cruzó lentamente la habitación, observando los brazos de la muchacha. Ella no sospecharía que él sabía lo que estaba a punto de hacer, de manera que él tenía esa ventaja. Cuando llegó a la mesa, le volvió la espalda, dándole una posibilidad de atacar. Ella lo hizo de inmediato, y Sasuke se volvió a tiempo para sujetar la mano levantada que sostenía el largo puñal.

La miró con asombro mientras le retorcía la muñeca hasta que ella dejó caer el puñal. Sasuke no había creído que realmente ella trataría de matarlo. Que lo amenazaría, que se defendería, eso sí. Pero levantar el puñal y tratar de derramar su sangre; no.

¡Madre de Dios! ¿,A ella no le importaba su propia vida? ¿Pensaba que podía matarlo y que su tripulación no le haría nada? Tal vez no le importaba qué podía sucederle. Si era así, esta mujer era más peligrosa de lo que él pensaba. Si podía poner su odio por él por encima de su propia vida, entonces... ¿pero no era así como él sentía con respecto a Katsu? Tendría que tomar precauciones con esta belleza de cabellos rosas.

-¿Qué esperabas ganar? -preguntó en voz baja. -Quería verte muerto... ¡por mis propias manos! -gritó ella, con sus ojos brillantes como esmeraldas.

-¿No te importa tu vida?

-¡Sólo me importa que termine la tuya! -gritó ella, luchando por liberar su muñeca de la mano de él.-Encontraré la manera, Sasuke. ¡Te mataré! ¡Me engañaste! ¡Eres un pirata despiadado! -lo golpeó con la mano libre, pero él la sujetó a tiempo-. ¡Pagarás por mentirme!

-Yo te mentí... lo admito. Pero sólo fue para ahorrarte dificultades y sufrimientos. ¿Habrías preferido que te violará por la fuerza? Habría sido muy fácil, te lo aseguro. Eres alta para ser una mujer, Sakura, y más fuerte que la mayoría de las mujeres. Pero como ves ahora, no puedes superar mi fuerza. Sólo estás enojada porque no te permití pelear por tu virginidad cuando lo deseabas.

-Lo habría hecho. Tú...

-Sí, estoy seguro de eso. ¿Entonces por qué te enojas? Te salvé de todo daño, porque ¿quién sabe lo que podría haber hecho yo con el calor de la pasión? Nunca me he enfrentado antes a eso, así que no puedo asegurarlo, pero podría haberte pegado, o... matado -agregó, sólo para ver la reacción de ella.

-Pero no habrías quedado ileso, monsieur -le escupió ella.

-¿De verás, Sakura? -lanzó una carcajada. Nunca se había enfrentado antes con la ira de una mujer, y empezaba a encontrarla divertida-. ¿Cómo lo habrías hecho, si ahora no puedes escapar de mí?

Ella le dio un fuerte pisotón, y la expresión divertida de él se transformó en una mueca de dolor. La soltó de inmediato. Ella saltó hasta el otro lado de la mesa mientras él se frotaba el pie dolorido.

-¡Ja! ¿No habrías necesitado de todas tus fuerzas, eh, capitán? ¡Me subestimas! Volveré a lastimarte, con gran placer, si teatreves a acercarte -dijo Sakura.

Se sentía segura con la larga mesa entre los dos, porque esteSasuke era sólo un gran buey torpe. Con su cuerpo delgado, del cual por una vez se alegraba, no tendría problemas en mantenerse fuera de su alcance,

-¡Pequeño demonio! -gruñó él-. Haré algo más que acercarme a ti, zorra. Volveré a tomarte... ¡ahora! Y esta vez puedes luchar si quieres, pero no te sorprendas si yo hago lo mismo.

Ella esperaba que él diera la vuelta alrededor de la mesa, pero cuando él comenzó a trepar sobre ésta, Sakura se alarmó. Tomó el primer objeto que tenía a su alcance, uno de los pesados instrumentos que había sobre la mesa. El retrocedió al ver el intento de ella, pero Sakura no sólo amenazaba, sino que estaba dispuesta a cumplir sus amenazas. Arrojó el objeto; luego rápidamente extendió la manopara tomar otro, y otro, pero él los rechazaba con sus fuertes brazos.

Cuando se te terminaron las armas, Sakura tomó los dos últimos objetos que podían serle útiles, los dos pesados vasos en los que habían bebido vino. Se los arrojó en rápida sucesión y,con suerte, porque el segundo dio en la cabeza de Sasuke. Cayó hacia adelante y se quedó completamente inmóvil en el suelo del camarote.

Sakura miró con asombro el cuerpo inerte, pero luego advirtió la sangre mezclada con sus cabellos negros, y se llenó de pánico. Pasó cuidadosamente junto al largo cuerpo musculoso, y cuando estuvo fuera de su alcance corrió hacia la puerta. La abrió de par en par, y salió a la cubierta del barco.

Sólo sabía que debía escapar de la cabina, escapar de la vista del asesinato que había cometido. Tal vez podría esconderse. Encontrar un arma y forzar a la tripulación a llevarla a la costa. Pero Sakura sólo alcanzó a correr unos metros, cuando un hombre de la tripulación llegó a ella y la oprimió contra su cuerpo maloliente.

-¿Qué es esto? -rió el hombre, disfrutando de la cercanía de la muchacha-. ¿La muchacha del capitán ha salido a dar un paseo?

-¡Sí, y pagarás muy caro si no me dejas ir! -respondió Sakura con furia. Tal vez podría usar el poder del capitán para obtener lo que necesitaba siempre que la tripulación no descubriera que estaba muerto.

- ¿Ah, sí? -preguntó el hombre, pero de todas maneras la soltó-. ¿El capitán sabe que estás en cubierta?

-Sí. Está... está durmiendo. -percibió su error demasiado tarde.

-¡Durmiendo! El capitán no duerme durante día. ¿Qué mentiras estás contando, niña? -preguntó el hombre de mal humor; luego levantó la mirada y llamó-. ¡Señor Hatake! Esta muchacha dice que el capitán está durmiendo.

-Ve a ver si dice la verdad, Davey

Sakura miró hacia arriba y vio al oficial primero parado en la galería sobre ella, ya otro marinero que corría hacia la cabina del capitán.

-¡El capitán dijo que no quería que lo molestaran! -dijo rápidamente Sakura, percibiendo el miedo en su propia voz.

-¡Haz lo que te ordeno, Davey! -dijo Kakashi Hatake.

¿Qué Podía hacer ella ahora? El hombre que la había detenido también se movía con rapidez hacia la puerta abierta de la cabina del capitán. Sakura miródesesperadamente a su alrededor, pero de pronto se vio rodeada por miembros de la tripulación, que habían venido a mirarla y a no perderse nada de lo que sucedía.

El hombre llamado Davey entró en la cabina, pero luego apareció en la puerta con el rostro pálido estupefacto.

-¡Ha notado al capitán Sasuke!

-¡Madre de Dios! -gritó Kakashi, y dio un puñetazo en la barandilla, que crujió en forma impresionante.

Sakura corrió entre los hombres que la rodeaban pero ellos estaban demasiado consternados como para prestarle atención... no podían creer que una muchacha hubiera podido matar a su capitán.

Pero era imposible escapar. Kakashi saltó desde la galería y retuvo a Sakura por su larga trenza, obligándola a detenerse. Lentamente, la hizo retroceder hasta que su mano alcanzó la parte de la trenza junto a la nuca.

-Quiero que sepas, que has matado al único hombre a quien podía llamar mi amigo. Y por esto morirás de la peor de las muertes, en mis propias manos. -La empujó hacia adelante, y Sakura cayó en brazos de dos hombres de la tripulación-. Atenla al mástil mayor y rodéenla, y tengan el agua preparada. Esta perra sentirá todo el peso de lo que ha hecho... ¡hasta que muera! -gritó Kakashi.

En sus ojos oscuros no había piedad.

-¡Mon Dieu! -jadeó Sakura. Su rostro había tomado un color ceniciento. A bordo de "Canción del Viento" el hombre azotado se había desmayado después de comenzar el castigo, y nunca recuperó la conciencia. Pero a ella la reanimaría una y otra vez con agua. El amigo del capitán se aseguraría de que sintiera el látigo hasta morir.

-¡Por favor, monsieur! ¡Máteme de un tiro, se lo ruego!

-Has matado al capitán de este barco, que era también mi amigo. Esa clase de muerte es demasiado para gente como tú -dijo Kakashi con la voz llena de odio.

Sakura luchó por liberarse de los hombres que la sostenían, pero no había escapatoria. La arrastraron hasta el mástil mayor y la ataron, abrazada a él. Un momento más tarde, alguien arrancó su hermoso vestido de terciopelo. Luego rasgaron su ropa interior y la hicieron pedazos hasta descubrir su blanca espalda ante los marineros que la miraban con la boca abierta.

Kakashi Hatake hizo sonar su látigo una vez en el aire. Sakura se contrajo de miedo, y antes de oír el látigo por segunda vez, se desmayó. Pero, sin advertirlo, Kakashi levantó el látigo hasta la tierna carne de su espalda para comenzar con su lenta y penosa muerte.

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Lo que Sasuke vio al salir tambaleándose de su cabina le aclaró de inmediato los pensamientos, y su rugido familiar se oyó en todos los rincones del barco.

-¡Basta!

Kakashi se detuvo a tiempo, y al volverse vio a Sasuke que avanzaba hacia él, sosteniéndose su dolorida cabeza con una mano.

-¡Madre de Dios! ¿Te has vuelto loco, Kakashi? -preguntó Sasuke cuando se acercó a ellos, con una mueca furiosa en su rostro al ver la espalda desnuda de Sakura.

-Mira, Sasuke, ¡nunca he estado más contento de verte! Davey, ese imbécil, dijo que estabas muerto... ¡que esta muchacha tehabía matado!

Sasuke sonrió, pero levemente porque la cabeza le dolía mucho.

-¿No se te ocurrió comprobarlo amigo mío? Si lo hubieras hecho, habrías visto que esta zorra sólo me dejó inconsciente. ¡Gracias a Dios que he recuperado la conciencia a tiempo! Cuánto habríamos tenido que pagar si hubieras estropeado esa hermosa espalda, ¡porque aún no he terminado con esta gata! -Se volvió hacia Davey-. ¡Desátenla! Y la próxima vez que anuncien que un hombre ha muerto, asegúrense de que es así. Si hubieran causado daño a esta dama, Davey, habrían recibido el mismo castigo que mi buen amigo pensaba darle a ella.

-Sí, capitán -replicó débilmente Davey.

Cuando liberaron a Sakura, Sasuke levantó su cuerpo en sus brazos y miró su rostro sereno. No estaría tan tranquila si estuviera despierta, reflexionó.

-Sasuke, no puedes tenerla en tu camarote después de lo que ha hecho. Juraste ser cuidadoso, y sin embargo ella te venció. Te advertí que las mujeres no pelean igual que los hombres. La próxima vez, tal vez logre matarte -dijo Kakashi con preocupación.

-Sí, ha jurado hacerlo. La subestimé. La comparé con las damas tímidas y sumisas que conocí en el pasado. Pero no volveré a cometer el mismo error.

-¿Qué harás, la atarás por las noches, o la dejarás que te degüelle mientras estás durmiendo? -preguntó Kakashi.

-No creo que vuelva a intentar matarme, al menos mientras esté en mi barco. Tuvo la oportunidad de terminar con mi vida mientras estaba inconsciente y a su merced... y no lo hizo.

-¡No, porque pensaba que ya estabas muerto!

-¿Cómo lo sabes?

-Cuando le dije que la mataría por haberte matado a ti, sólo me pidió que le pegara un tiro en lugar de matarla con el látigo.

-Muy bien, de manera que pensaba que había cumplido con lo que quería hacer. Pero ahora sabe cuales serían las consecuencias. Gracias a ti, viejo amigo, sé que tiene un terror mortal al látigo. ¿No se desmayó antes del primer golpe?

-Sí.

-Bien, ése es el tipo de información que necesito para ponerla en su lugar.

-Una vez la subestimaste, Sasuke. No vuelvas a hacerlo. Te amo como a un hijo... como a un hermano. No cometas un error con esa muchacha.

-Me intriga, Kakashi. Me daría gran placer domar a esa señora.

-¡Señora! ¡No es una señora!

-Sí, lo es, la han educado como a una señora. No sé de donde sale la gata, es un misterio que me gustaría resolver. Tiene muy mal genio. Ahora busca algo para aliviar mi cabeza, porque me duele mucho. Y que esos hombres vuelvan al trabajo.

Sasuke se encaminó a su cabina con Sakura aún desvanecida en sus brazos. La dejó suavemente en la cama, y la miró unos momentos. ¿Se despertaría asustada, o con renovada furia al encontrarlo vivo? Esperó que fuera con furia. No le importaría ver a esta belleza sometida ante cualquier hombre, ni siquiera ante sí mismo. Disfrutaría tratando de vencerla durante el tiempo que estuviera con ella, pero de alguna manera sabía que era imposible vencer a Sakura Haruno. No, mientras estuviera con vida. Era posible someterla, pero nadie podría quebrar su voluntad.

Kakashi entró en la habitación y contempló los instrumentos rotos en el suelo sacudiendo la cabeza. Recogió los dos vasos los llevó a la mesa y los llenó de vino, aunque deseaba algo más fuerte.

Chiyo apareció en la puerta y miró ansiosamente al capitán y a Sakura acostada en la cama, y luego nuevamente al capitán. Kakashi carraspeó y le ordenó que entrara.

-Dijo que conoce formas de curar, supuse que querrías que atendiera tu herida. Sus manos son delicadas comparadas con mis manos torpes -dijo Kakashi a Sasuke, que se había sentado junto a la mesa.

-Muy bien, siempre que ésta no desee degollarme también.

-Me gustaría hacerlo, monsieur, pero no lo haré -replicó Chiyo.

Sasuke rió.

-Al menos eres honesta, mujer. ¿Cómo te llamas?

-Chiyo Dauvet.

-Bien, Chiyo, ¿presenciaste lo que estuvo a punto de suceder a tu señora? -preguntó Sasuke con voz tranquila.

-Sí, monsicur. Llegué a cubierta precisamente antes de que... antes de que se desmayara.

-Afortunadamente no gritaste -comentó observando los labios hinchados de la mujer, que ella se había mordido para no gritar-. Si lo hubieras hecho, Kakashi no me habría oído cuando le ordené que suspendiera el castigo y Sakura habría recibido por lo menos dos latigazos antes de que llegaras hasta ella.

-Gracias a Dios que usted se despertó en ese momento, monsieur -dijo Chiyo. Se inclinó sobre él y comenzó a limpiar la herida.

-Entonces, ¿sabes que mi amigo iba a azotar a Sakura?... que en realidad, la iba a azotar hasta matarla.

-Sí, porque la tripulación creía que ella lo había matado a usted. Traté de disuadir a Sakura de que no intentara hacerle daño, pero ella no quiso escucharme. Sakura siempre ha sido terca y decidida, pero nunca tanto como hoy.

Sasuke rió, y miró a la muchacha desvanecida en su cama. Luego se volvió hacia Chiyo, con el ceño fruncido.

-Hábleme de ella. ¿Siempre tiene este genio del diablo? Lo esperaría en una prostituta o en una criada de una posada, pero no en una dama.

-Es una dama, monsieur -replicó Chiyo con indignación-. Pero cuando era niña careció de lo que más necesitaba.. del amor de su padre. Por eso tiene estallidos de ira y de desafío y su padre la envió a un convento. Pasó allí la mayor parte de su vida.

-¿Querían que fuera monja?

-No, era una escuela para niñas.

-¿Y qué aprendió en ese convento... aprendió a rezar? -preguntó él, con humor.

-Por supuesto que aprendió sobre Dios y sobre cosas relativas a él, Pero también aprendió a leer y escribir, a atender a los enfermos y a los heridos, a ser suave y cariñosa, a controlar su... -Se interrumpió, sintiendo que era ridículo terminar la frase.

Sasuke rió suavemente.

-Ibas a decir "su genio", ¿verdad? De manera que Sakura no fue buena alumna, ¿eh?

-Fue una excelente alumna -respondió Chiyo defendiendo a Sakura-. Sólo que cuando siente algo intensamente, es incapaz de ver todo lo demás. Pero yo no había visto suceder esto desde que era una niña. Sólo su Padre la ponía en este estado, pero cuando volvió de la escuela, sabía controlar sus emociones. En realidad, monsieur, nunca la he visto tan enojada como hoy. Sakura es amable y suave por naturaleza, corno su madre. Cuando finalmente abandonó el intento de ganar el amor de su padre, se sentía feliz. Su sonrisa podía hacer sentir a los demás lo que sentía ella.

-Todavía no he visto esa sonrisa ni esa naturaleza amable y tranquila -comentó Sasuke.

-Sólo usted sabrá por qué, capitán, usted la ha... la ha...

- ¿Deshonrado? Sí, eso me han dicho.

- ¡No debería haberla tocado! -saltó furiosamente Chiyo-. No tenía derecho. Pero ya que estaba tan decidido a poseerla habría sido mejor que no la engañara. Ella aceptó su destino hasta que se enteró de que usted la había engañado.

-Sólo quería evitar herirla, madame. Pero, dígame, ¿ella quiere casarse con ese conde? ¿Está enamorada de él? -preguntó Sasuke.

-Su padre concertó el matrimonio. Sakura no tenía nada que decir en este asunto, pero debía hacer lo que se esperaba de ella. Ella lo sabe. En cuanto al amor, no se puede amar a un hombre que una jamás ha visto.

-Entonces ella ni siquiera sabe qué aspecto tiene el hombre con quien se casará ¿Puedo decirle que la entregaré a un viejo con quien ella preferiría no casarse?

-No, capitán -sonrió Chiyo-. El conde Sabaku no, es joven y apuesto. Yo lo he visto.

Por alguna razón, esto preocupó a Sasuke.

-Es suficiente -dijo-. Necesito un poco de tranquilidad para que se me quite este dolor de cabeza. Ocúpate del barco, Kakashi. Si me necesitas, estaré aquí... descansando.

-¡Descansando! Si quieres descansar, será mejor que la muchacha no se despierte.

Kakashi rióde sus propias palabras, y luego llevó a Chiyo a la bodega, donde debería haber estado desde el principio. Si hubiera hecho lo que Kakashi le había mandado, nada de esto habría sucedido, pensó Sasuke, y Sakura aún creería en su mentira. Pero no tenía sentido pensar en eso ahora.

Sasuke sirvió más vino en su vaso, se apoyó en su asiento y fijó su mirada en Sakura. No tardaría mucho en llegar a Saint Martin, probablemente menos de una semana si los vientos eran favorables.

No le quedaría mucho tiempo para disfrutar de esta belleza. En sus veintiséis años jamás había conocido a una mujer tan hermosa como Sakura Haruno, y con un genio tan terrible.

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Los ojos de Sakura se abrieron lentamente, y luego se agrandaron cuando recordó todo lo sucedido. Se sentó rápidamente y arqueó la espalda, pero no sintió dolor alguno, sólo un ligero frío en su carne desnuda. ¿Qué había sucedido? ¿Por qué estaba viva todavía?

Tembló violentamente un momento, recordando el horrible sonido del látigo chasqueando en el aire. ¡Dios mío! ¿Cómo era posible que hubiese escapado de esa horrible muerte? Seguramente se había desmayado. ¿Tal vez sólo esperaban que se despertara para continuar? Nunca había pensado que la azotarían hasta la muerte por matar al capitán. Podía soportar cualquier cosa, sí, cualquier cosa... excepto esa terrible tortura.

¿Por qué tuve que matarlo?, pensó sintiéndose muy mal, cubriéndose la cara con las manos. Sólo habría tenido que soportar por poco tiempo al capitán; luego habría quedado libre... libre para disfrutar de una larga vida. No me habría llevado mucho tiempo olvidar esta experiencia, ser feliz otra vez. ¿Por qué puse en peligro toda mi vida sólo por vengarme? Al fin y al cabo, ese hombre era un pirata. Yo no debía haber esperado otra cosa que engaño y mentiras de él. Sakura gemía en medio de su dolor. ¿Qué sucedería ahora? ¿El primer oficial le preparaba una muerte aún más cruel? Debía escapar de ese camarote, decidió. Saltaría por la barandilla y su vida terminaría en el mar. Sabía nadar, pero estando tan lejos de la de la tierra, el agotamiento y los tiburones pronto terminarían con ella. No exactamente en la forma en que había elegido morir, pero sería una muerte más tolerable que la del látigo.

Sin pensarlo dos veces Sakura sacó las piernas de la cama y se puso de pie. Luego quedó inmóvil, y un pequeño suspiro escapó de sus labios. Este debía ser un fantasma, fue lo primero que pensó. Pero mientras lo miraba con terror, vio que sus ojos brillaban de alegría, como los de un demonio. Sus ojos eran oscuros, tan oscuros como la noche... no eran los ojos de un hombre muerto.

La sangre volvió a su rostro. ¿Se había equivocado? Estaba vivo, y por eso estaba ella allí, y no le habían hecho daño. El la había estado mirando sin hablar desde que se despertara dejándola sufrir por la duda y la ansiedad. Ahora estaba allí frente a ella con las piernas extendidas frente a él, y un vaso de vino en la mano, lleno hasta la mitad. Sonreía. ¡Sonreía!

Sakura se endureció de furia.

-¡Debías estar muerto! -logró gritar por fin-. Pero aún lo lograré, Sasuke.

-¿Realmente deseas sentir el látigo sobre tu carne tierna, Sakura? -preguntó él en voz baja. Dejó el vaso en la mesa.

Ella palideció visiblemente. ¿No acababa de preguntarse por qué no lo había matado? El no merecía ese tipo de muerte.

-Sé la respuesta, Sakura -dijo Sasuke en voz más alta-. ¿Estás dispuesta a pasar por lo que te habría sucedido si yo no hubiera recobrado el conocimiento a tiempo para detenerlo?

Sus ojos eran esmeraldas oscuras y ardientes que lo recorrían con odio. Había otras formas de vengarse, y ella encontraría alguna. Pero esperaría hasta sentirse segura.

-¡Respóndeme, diablos! -El descargó su enorme puño sobre la mesa, haciéndola saltar.

-No deseo sentir el látigo, como te imaginarás -replicó ella acaloradamente.

El sonrió ante la respuesta.

-¿Entonces puedo compartir mi cabina contigo sin peligro?

-¡No quiero quedarme aquí! Seguramente no desearás que me quede después de lo que intenté.

-Al contrario, pequeña, disfrutaré de tu compañía. -rió malignamente.

-¡Entonces quedarás a salvo de la muerte, monsieur, pero no de algún daño! -replicó ella con furia.

-No lo creo, Sakura. ¿Ves esto? -Levantó el látigo que había dejado antes en la mesa-. No estoy en contra de usarlo.

-¡No lo usarás!

-¿Lo dudas? ¿Quieres una demostración?

-No soy tu esclava, monsieur. ¡No te obedeceré! -replicó curiosamente Sakura.

-¿No? Ven aquí, Sakura -ordenó él disfrutando del juego.

-¡No, no, no! -Dio un puntapié de desafío en el suelo-. No me acercaré...

Antes de que pudiera decir nada más, el látigo voló por el aire y alcanzó los gruesos pliegues de¡ vestido de terciopelo. Sakura saltó, y miró estúpidamente el largo tajo que dejaba ver la tela blanca de su enagua bajo el terciopelo. Miró lentamente a Sasuke, con los ojos agrandados por el terror. ¿Había evitado tocar su piel a propósito, o su propósito era malvado? No intentaría provocarlo otra vez.

Reuniendo coraje, Sakura se acercó hasta detenerse frente a él.

-¿Qué desea usted, monsieur? -preguntó altivamente.

El se echó a reír.

-Lo que deseo puede esperar. ¿Tienes hambre?

Ella asintió de mala gana, y por primera vez advirtió la bandeja con comida en el otro extremo de la mesa. Estaba hambrienta.

Sakura pasó junto a él, se sentó en la silla contigua, comenzó a comer. Después de unos momentos, levantó lentamente la mirada y vio que Sasuke seguía mirándola con atención, con una expresión divertida en su rostro barbudo.

-¿Está bien que coma, monsieur, ¿O prefiere usted que me muera de hambre? -preguntó Sakura con sarcasmo.

El frunció el ceño.

-Come hasta llenarte, y luego sabrás qué es lo que deseo hacer.

Sakura comió con deliberada lentitud, irritando aún mása Sasuke. Pero si lograba molestándole esa manera, de cualquier manera posible, lo haría. Siempre que saliera viva.

Mientras seguía comiendo notó que habían encendido velas en la habitación, y que por la ventanita al pie de la cama se veía que afuera estaba oscuro. Bien, ahora que ya era de noche, al menos podía insistir en que la habitación estuviera a oscuras si él volvía a violarla. No podía tolerar la indignidad de que él mirara su cuerpo desnudo como antes. Por un momento se preguntó dónde dormiría, porque sin duda, la bestia no renunciaría a su cama cuando hubiera terminado con ella. Pero, ¿en qué estaba pensando? No le permitiría que volviera a violarla.

-Termina de comer ahora, Sakura, o te quedarás sin comida, porque estoy cansado de esperar.

- ¿Esperar qué, monsieur? -Sakura fingíainocencia-. Ya me violó usted una vez. ¿Seguramente no pensará hacerlo dos veces en el mismo día?

Por toda respuesta Sakura recibió una sonrisa demoníaca. Dio un salto y corrió hacia la puerta, pero el restallar del látigo en el aire la detuvo.

-¡Ven aquí, Sakura!

Sintió pánico de lo que él podría hacer para lograr que ella obedeciera, se volvió y fue lentamente hacia él. Cuando estuvo a su lado él le tomó la mano y la obligó a acercarse más hasta que quedó entre las rodillas de él.

Luego, sin ninguna advertencia, Sasuke alzó una mano, tomó su vestido por los hombros, y se lo bajó hasta la cintura.

Sakura, sin aliento, echó atrás su mano para pegarle, pero él le tomó las dos manos y se las retorció detrás de la espalda, acercando sus pechos desnudos a su rostro.

-¡Me estás lastimando! -gritó ella tratando de liberarse.

-¿Acaso tú no quieres lastimarme a mí? -preguntó él, pero le soltó los brazos-. Sé que deseas luchar contra mí, Sakura, pero tienes que saber que no lo permitiré. Por cada golpe tuyo, recibirás diez latigazos. Por la menor resistencia, recibirás cinco latigazos. ¿Me entiendes?

¡Diablos! Otra vez le negaría la satisfacción de oponerse. Si habían de violarla ¿por qué no podía al menos luchar por su honor como otras mujeres? Pero él no lo permitiría. Era insoportable, porque tendría que someterse a este hombre como si lo deseara.

-¿Te resistirás Sakura? -preguntó él con voz tranquila, hundiendo sus ojos negros en los ojos verdes de ella.

-Debes pensar que no estás a mi altura si necesitas amenazarme para sentirse seguro. ¿Tienes miedo de mí porque esta tarde pude vencerte? -preguntó con sarcasmo, alegrándose al ver que él entrecerraba los ojos-. ¿Qué pensaría tu tripulación si supieran que no puedes dominar a una muchacha?

-Tu plan no ha dado resultado, Sakura, aunque fue bueno. Cuando puedo evitar un conflicto, lo hago. Evito todos los posibles daños y dolores, y dejo lugar solamente para el placer.

- Preferiría recibir un golpe y tener la cara hinchada, incluso huesos rotos, a dejarme violar sin resistencia. Tú eres el que teme los daños que podría causarte si retiras tus amenazas.

-Nuevamente has estado bien, pequeña, pero las amenazas siguen en pie. Bien, ya has desperdiciado suficiente tiempo tratando de hacerme morder el anzuelo. Quítate lo que te queda de ropa, y date prisa.

-¡No lo haré! ¡No te facilitaré las cosas! -gritó ella con indignación.

-¿Quieres que te destroce completamente el vestido? -preguntó Sasuke.

-¡Ah, te odio! -gritó ella, pero de todas maneras él le quitó las ropas que le quedaban. Ella enrojeció ante él, completamente desprotegida ante su mirada libidinosa-. Si debo sufrir esta indignidad, Sasuke, al menos permite que sea en la oscuridad.

-No tienes nada que haga falta ocultar, pequeña.

- ¡Por favor!

-¡No! -replicó él duramente.

-Eres demasiado cruel, monsieur.

-Tal vez pienses eso ahora, pero quiero conservarte para mí; luego cambiarás tu opinión -dijo él-. Esperarás con ansiedad que te tome en mis brazos. Aunque no llegaste al placer cuando hicimos el amor por primera vez, no puedes negar la sensación agradable que te di.

-¡Estás... estás loco! ¡Tu contacto me enferma!

-Querías matarme porque te mentí, Sakura, pero ahora no dices la verdad. ¿Quieres que te lo pruebe?

Sin esperar la respuesta, Sasuke la tomó por la cintura y la atrajo hacia él hasta que sus labios separados cubrieron la punta de uno de los pechos redondos. Sakura jadeó instantáneamente y puso las manos sobre sus hombros para apartarlo de ella. Pero él le aprisiono aún más la cintura hasta que ella dejó de resistirse. Su boca, que ahora se movía de un pecho a otro, era como un fuego salvaje, que llegaba al fondo de su alma. Sasuke continuó con su juego, chupando, bromeando, rozando suavemente sus pechos, hasta que Sakura estuvo a punto de echarse a llorar por el placer que sentía. Todo su cuerpo percibía los labios de él, que demostraban la verdad de sus palabras.

Pero entonces él se interrumpió.

Sakura sabía adonde llevaba esto. Comenzó a aterrorizarse otra vez cuando Sasuke se puso de pie y se quitó las ropas. Había dicho que ella antes no había llegado al máximo placer. ¿Había un placer mayor al hacer el amor? Y sí había ¿lo experimentaría esta vez? ¿El se daría cuenta si así era? ¡No! No podía suceder... ella no podría soportarlo. Sería demasiado humillante si él se enteraba de que le daba placer, si no podía luchar contra él físicamente, al menos lucharía contra el placer que él podía darle.

Sasuke la tomó en brazos, y la llevó a la cama, y luego se tendió a su lado, sus labios encontraron los de ella y la besó ansiosamente, exigiendo la respuesta que ella no quería darle. Ella buscó algo en su mente... cualquier cosa, como para enojarlo y hacer que terminara rápidamente con ella.

Las manos de él acariciaron sus pechos, su vientre,

y siguieron más abajo.

-¡Sasuke! -gritó ella conmocionada-. No soy una mujer fácil que desea que tus dedos exploren su cuerpo. Soy una dama, monsieur, ¡y me das asco! -susurró, con la voz llena de desprecio.

-Por todos los cielos, bruja, quieres que te arroje a los tiburones -gruñó él con furia.

- ¡Prefiero que ellos se alimenten de mi cuerpo y no tú!

-Tu lengua te privará de muchas cosas, Sakura.

Después de decir esto, se tendió sobre ella y penetró en ella rápidamente, causándole un poco de dolor. La poseyó con profundos movimientos penetrantes, y a pesar del deseo de resistirse de Sakura, un placer increíble comenzó a invadir todo su cuerpo, hasta que quedó interrumpido por el movimiento final de Sasuke.

Sakura tenía ganas de gritar cuando él se relajó sobre ella, agotado. Pasó un minuto, luego dos, pero Sasuke no se movía.

-Quiero levantarme -dijo ella con frialdad.

El se apoyó en los codos y la miró.

-¿Por qué? -preguntó con suavidad.

-Me gustaría irme a dormir, si no te molesta. Entonces, ¿no permites que me levante?

-Lo que dices no tiene sentido, Sakura. Si quieres dormir, hazlo.

-Me doy cuenta de que no eres un caballero, y de que no renunciarás a tu cama por una dama, de manera. que...

-En ese sentido tienes razón. Pero no necesito renunciar a mi cama porque pienso compartirla.

-¡No! -gritó ella tratando de apartarlo, pero era como tratar de mover un hombre de hierro-. Me niego a compartir esta cama contigo. Ya es bastante que haya sufrido tu... tu ataque y la violación de mi cuerpo, ¡pero no compartiré tu cama!

- ¿Y si insisto?

-¡No la compartirás! -gritó ella.

-Ah, pero yo insisto, pequeña -replicó él, con una sonrisa divertida en los labios.

-¿No sabes cuánto te detesto? -silbó ella mientras se retorcía debajo de él-. No tolero estar cerca de ti. Ahora, ¡déjame!

-Si no dejas de retorcerte, te violaré por tercera vez. ¿Prefieres eso a compartir mi cama? -preguntó él, con sus ojos brillando de maldad.

Sakura quedó inmóvil, con miedo hasta de respirar. Lo sentía crecer dentro de ella, y sus ojos se agrandaron. Eran grandes espejos verdes, que le rogaban piedad en silencio.

-¿Esa es tu respuesta? ¿Compartirás mi cama?

-Como en todo lo demás, no me dejas opción. Pero tu peso es insoportable, Sasuke. No puedo dormir así.

-Te concederé eso, pero nada más.

Después de haber dicho esto, se colocó a un costado de Sakura, y ella subió rápidamente las mantas hasta taparse todo el cuerpo y se puso de cara a la pared acercándose a ésta lo más posible. Lo oyó reír suavemente, pero pronto se quedó dormido.

¡Ah, Dios mío, cómo lo odiaba! Acababa de quedarse dormido, como si este día no hubiera sido diferente de cualquier otro. En cambio ella... tenía ganas de gritar. Si el día anterior alguien hubiera dicho que había caído en manos de un pirata cruel, se habría reído histéricamente. Pero ahora... ahora que había sido violada no una sino dos veces en el mismo día por ese gigante, ahora que ya no era inocente ni apta para el matrimonio, ni siquiera podía llorar. Las lágrimas la liberarían de parte de su conciencia. Pero estaba demasiado furiosa para llorar. Sasuke, esa bestia, disfrutaba de haberla dominado. Bien, no sería por mucho tiempo. Una vez que la liberara y ya no estuviera a su merced, encontraría la forma de vengarse de él.

Contrataría un barco, un barco más poderoso que el suyo, y lo borraría de los mares. Sí; aunque no pudiera degollarlo con sus propias manos, le provocaría la muerte. El conde Sabaku no, la ayudaría.

Por supuesto, tal vez el conde no querría casarse ahora. Bien; en ese caso, tendría que encontrar otra manera. Pero no descansaría hasta enviar a Sasuke al infierno. Con ese pensamiento, finalmente Sakura se quedó dormida.

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Hola :D

Mmm… la verdad es que no sé qué decir, he estado desaparecida por mucho tiempo, pero deben comprender había entrado en una etapa muy difícil en lo que se refiere a mis estudios y no había podido actualizar ninguna historia. Pero ahora por suerte ya termine las clases y me ha ido muy bien, así valió que la pena este sacrificio, pero es que ni siquiera había podido pasarme a leer ninguno de los fics que me gustan T_T Ahora las vacaciones las voy a dedicar a terminar muchas de las historias tanto que quiero leer como que tengo que subir, lo prometo!

Bien, ahora me despido y prometo volver pronto.

Cuídense, SAYO!... xD

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LES AGRADEZCO A TODOS LOS QUE DEJARON SUS COMENTARIOS O QUE SÓLO LEYERON, Y QUE TAMBIÉN PUSIERON ESTA HISTORIA EN SUS FAVORITOS Y ALERTAS… ¡MUCHAS GRACIAS!...=)

*Zembre98*

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Por favor dejen sus "REVIEWS", positivos o negativos, esa es mi forma de saber si continuo o no… ONEGAI… :) no necesitan tener una cuenta para poder comentar. Hasta pronto.

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"…SaKu-14…"