Al terminar la escuela, las chicas se despidieron de todos sus amigos nuevos que habían hecho en su primer día. Estaban contentas de que ese día todo resulto bien, solo que un poco agotador, eso sí.
-¡Nos vemos Bombón! Recuerda a ser la tarea en mi casa, te estaré esperando-se despidió una muchacha cabello rizado y corto; Robín.
-¡Sí! ¡Adiós!, no vemos allá-le respondió la pelirroja despidiéndose con la mano.
-Este día resultó bien después de todo, ¿verdad?-dijo Bellota caminando junto a sus hermanas.
-Si-digirieron las dos.
-El profesor de educación física anuncio que mañana los que estaban interesados en entrar al taller de deporte, se tenían que reunir en el gimnasio después del almuerzo. Tengo pensado ir- decía la morena mientras miraba el cielo.
-¿En serio?, eso está bien para ti. A ti te gusta ese tipo de cosas-comentó la pelirroja.
-Claro que sí
Alguien tocó el hombro de Bombón, ella paró de caminar, mientras las demás avanzaron dos pasos más pero al rato también pararon al ver que su hermana se detuvo.
-¿Chicas ya se van?
-¡Logan!
-Pues claro, cuando las clases terminan hay que irse a casa, al parecer te queda algo de estupidez en tu persona, Logan- le dijo Bellota.
-Bueno, en realidad me refería a que, bueno… les gustaría que fuéramos a algún lado con algunos amigos míos?-pregunto nervioso mirando especialmente a Bombón.
La pelirroja miró a los 'amigos' de este. Y claro eran esos mismos tontos con lo que Bombón se enfureció en la otra sala.
-Amm, no lo sé, Logan. Verás… tenemos cosas que hacer en casa, nuestro padre está de viaje y…
-¡Ah! Entiendo… pues entonces para la próxima, no quisiera molestarte.
-Me alegra que lo entendieras.
-Sí, digo… Hasta mañana, Adiós chicas.
Burbuja y Bellota se miraron pícaramente de lo ocurrido.
-Bombón, no has notado que Logan se comporta extraño contigo, como si te viera más que como una amiga-le dijo la de ojos celestes.
-Sí, eso verdad, yo también lo noté-confirmó la morena.
-¿Q-Que insinúan, niñas?, no pasa nada entre nosotros, solo somos amigos.
-Pero Bombón, ¿no ves como se pone nervioso al hablarte?
-¡Ya Basta, Burbuja!-sin más que decir avanzó sola dejando las dos atrás.
-Bombón es bastante despistada a veces-le hablo a su hermana menor.
-Es eso, o simplemente no lo quiere admitir-contesto. Luego caminaron tratando de alcanzar a su hermana.- ¡Espéranos Bomboooon!
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Rrb
En un restaurante se encontraban dos jóvenes entre una multitud de personas almorzando. Uno de 22 años era de pelo negro de ojos verdes hermosos hipnotizantes mal sentado con cara se fastidio y viendo como come su otro acompañante de al frente. El otro chico de 20 años era rubio de ojos azules como el océano, comiéndose una hamburguesa doble. Su forma de comer, atraía miradas estupefactas de las personas que se encontraban en el restaurante.
-¿No puedes comer normal, Boomer? Haces que me dé nauseas verte -se quejaba el de ojos verdes.
- Tengo hambre, no desayune esta mañana-le decía el rubio.
-Aj, esto me da ganas de nauseas, te esperaré a fuera- se paró de la mesa y se retiro con la mano en los bolsillos- solo trata de no llamar la atención más de lo que has hecho.
-¿llamar la atención?-se preguntó, pero al parecer no le importo en lo absoluto su advertencia y siguió terminándose su comida.
Mientras el otro esperaba a fuera apoyado en el vidrio del restorán fastidiado de tener que acompañar a su hermano y dejándolo en ridículo, Su pensamiento cambio cuando escucho un sonido de celular que provenía en uno de sus bolsillos. Al ver de quien era la llamada sabía lo que se le esperaba.
-Mierda- apretó el botón de contestar y se lo puso a la oreja- Habla Butch, ¿Qué sucede, Brick?. . . . Sí, estoy con Boomer, ¿Por qué? . . . . . Está bien, vamos para allá- cortó.
Luego de cortar, golpeó el vidrio para lograr la atención del rubio, hasta que no consiguió.
-Brick nos necesita- habiendo tanto ruido adentro, Boomer pudo lograr comprender perfectamente lo que quiso decir Butch, con tan solo leerle la boca. Justo a tiempo había terminado su hamburguesa y dejo propina en la mesa.
-¿Qué es lo que quiere esta vez?-dijo curioso.
-No lo sé, pero quiere vernos ahora mismo.-le respondió el moreno.
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Entraron a su casa y escucharon gritos de una mujer, había un poco de sangre en el piso, eso les hizo fruncir el seño.
-¿Qué diablos está pasando?- preguntó Butch al ver todo ese alboroto.
-Proviene de sótano.
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Ese hombre tenía a esa mujer casi estrangulando con sus dos manos dejándole el rostro rojo de asfixia.
-¡Brick!- le llamó su hermano rubio- para, la vas a matar- dijo sin mover ni un solo dedo.
-¿A qué se debe todo esto?-le dijo el pelinegro
-¡ESTA PERRA TRATÓ DE HUIR E INTENTÓ MATARME!-les dijo sin soltarle el cuello a su víctima-LASTIMA QUE NO TE RESULTÓ HERMOSA, NO ERES LA UNICA PERSONA EN ESTA CIUDAD QUE QUIERE VERME MUERTO.
-¡Basta por favor, solo quiero volver a casa, NO SOPORTO ESTAR EN ESTE INFIERNO!- suplicaba derramando lagrimas con dificultad de hablar y tratando de que soltaran su cuello.
-¡NIÑA ESTÚPIDA, HA PASADO CASI UN AÑO QUE ESTAS AQUÍ Y AUN TIENES ESPERANSAS DE VOLVER CON TU FAMILIA?- le gritaba perdiendo la paciencia, apretando aún más su garganta, quería verla morir y sufrir de dolor.
-Brick contrólate, no lo hagas.
La chica no aguantaba más, la fuerza de ese hombre era inmensa, no podía compararse con la de ella, con la de una chica de 17 años. Hasta que por fin la soltó pero brutalmente golpeándola con el suelo. Ella lloraba y lloraba de rabia y de no poderle hacer nada a ese…monstruo.
-BIEN… DEJARÉ QUE TE REUNAS CON TU FAMILIA…- muy sigilosamente sacó un revólver 38 de su chaqueta y la apunto justo en la frente de aquella chiquilla- EN EL INFIERNO- disparó antes que la chica se hiciera la idea de que la iban a matar, fue todo muy rápido.
Los dos que estaban presenciando ese acto se quedaron inmóviles. Butch se lo esperaba pero Boomer no, e incluso miro a un lado cuando éste tiró del gatillo.
-¿Nos llamaste solo para contemplar esta desagradable escena?-preguntó algo molesto Butch.
-No- le respondió acercándose a su hermano- necesito que lleven esto a Mojo- era una bolsa que contenía algo adentro.
-¿droga?- dijo Boomer.
-Así es, últimamente nos han llegado pocas de estas, no me explico por qué. Cada una de estas vale 20 dólares, serían 40 dólares lo que Mojo debe pasarte.
-¿Y si no me los da?
- No creo que ése cara de mono se atreva a desafiarme, pero si por las dudas no te da el dinero… solo dale un escarmiento con la pistola y ya.
Sin decir más los dos partieron a cumplir el pedido para ese vagabundo.
-Tú no Boomer- le detuvo el pelirrojo- llévate a ese cadáver, puedes hacer lo que quieras con ella.
- ¿yo?... Joder, que repulsión…-se asqueo el rubio al ver a la muerta.
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Llegaron a casa calladas, nadie abrió la boca desde a mitad de camino, ellas estaban tristes, tristes de no tener a nadie que las reciba, tristes de que desde la ida de su padre de la casa se ha vuelto casi desolada, su madre está en el cielo y su padre muy lejos quién sabe donde se encontrara.
-Voy a revisar el correo si han llegado cartas-les avisó la morena a sus hermanas.
-Está bien.
-Estoy estresada, no llevamos ni dos días en la escuela y ya me siento cansada- se quejó la pelirroja dejándose caer al sillón.
-Los primeros días siempre son duros hermana-le dijo la rubia.
-Sí, lo sé.
Bellota entró a la casa con dos sobres blancos no muy impaciente de abrir. Al ver de que se trataban, una era de cuentas de la luz, y la otra muy extraña, vio emisor de la carta y reconoció de quien fue mandada.
-¡Chicas, papá nos escribió!-exclamaba con una voz muy emocionada.
-¿En serio?- preguntó sorprendida Bombón acercándose a su hermana.
Le pasó la carta Bombón para que la leyera en voz alta. Abrió el sobre con dificultad pero se las puedo arreglar fácil.
-Dice…
Queridas Hijas mías;
Les escribo para decirles que me encuentro bien en España, estoy alquilando en un hotel de la ciudad, ¿qué puedo decirles?, España es un hermoso país con comidas exóticas y deliciosas, es un gusto estar aquí. Chicas, no saben cuánto las extraños, me hacen mucha falta, me encantaría que estuvieran conmigo ahora mismo, solo me queda pensar que ustedes se encuentran bien, sanas y salvas.
Sobre la exposición científica, me ha ido bien en las evaluaciones de los jueces, tanto así que me propusieron un trato de ir a Londres a exponer mi proyecto en la exposición que se realizará dentro de dos meses. Así que tengo pensado ir allá, lo siento hijas… atrasaré mi llegada a Townsville, pero les escribiré tres veces a la semana para que sepan mi panorama allá en Londres.
Cuídense… las quiere papá.
Utonio.
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Mucha tristeza se notó en el ambiente, Burbuja casi se les salían las lagrimas, Bombón tenía un nudo en la garganta y le costó leer las últimas dos líneas de la carta, y Bellota demostraba seriedad mirando al piso un poco indignada.
-Eso quiere decir que papá no volverá este mes a la ciudad, ¿Cómo es posible?-dijo Bellota decepcionada y enojada cruzando sus brazos.
-Bellota no importa cuánto tiempo estará nuestro padre lejos de nosotras, si él es feliz, como sus hijas debemos estarlo también-le regañaba la mayor.
- Bombón tiene razón, debemos estarlo- le dijo mirando a la morena-después de todo lo está haciendo por nosotras.
-Lo estoy empezando a dudar-sin más la pelinegra subió las escaleras y se encerró en su habitación, hasta se escucho el portazo que pegó la puerta.
-Me deprime verla de esa manera-decía Burbuja refiriéndose a su hermana Bellota.
-A mí también me duele-entregó la carta a su hermana menor para que la guardase en un lugar único para que se dejaran las otras cartas que les mandaría su padre más adelante- ¿Puedes guardar el sobre con la carta?, por favor.
-Sí, claro-Al ver que su hermana se ponía su abrigo para salir a algún lugar, le dio curiosidad y no dudo en preguntar- ¿Bombón, a donde vas?
-Debo hacer mi tarea a la casa de Robin.
- ¡Oh tienes razón, yo tendré que hacerla después, porque estoy un poco atareada con las compras de los víveres!
-Bien, pero sé responsable, ¿sí? Y recuérdaselo a Bellota.
-Lo tengo claro.
-¡Ah! Y Burbuja.
-¿Si?
-No molestes a Bellota, seguramente está enfadada, así que no vayas a interrumpir a su habitación hasta que salga y baje a comer algo.
-De acuerdo.
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-¿Ustedes sabían que son mis vendedores favoritos?-sonrió un hombre maduro con cara de mono poniendo una sonrisa bastante sínica a su comentario. Mientras recibía otras bolsas más de sus adicciones a la cocaína.
-No me interesa, Mojo- dijo con fastidio el pelinegro, pasándole al hombre las 10 bolsas misteriosas en una especie de saco- Son 40 dólares.
-¿40 dólares? Pensé que eran 35.
-¿Lo tomas o lo dejas, mono de mierda? ¡No me hagas perder el maldito tiempo, quieres?!-replicó cansado de todo esto.
-Es que… solo tengo 35- hablaba con nervios de miedo el tipo ese.
- Pensé que mi hermano Brick te había dejado el precio claro por celular, pero veo que no. No me dejas más opción que me pagues de esta otra manera.
-Y eso sería…
-Con tu miserables vida- saco la pistola de su saco y la apuntó hacia su cara aterrorizada.
- Esta bien, esta bien… toma tus maldito 40 dólares- los saco de su bolsillo resignado y se los pasó A Butch haciendo que este se los quitara bruscamente de mano- Solo vete de Aquí.
-Así me gusta rata de alcantarilla, nos vemos.
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La mayor tocó que timbre de la casa de Robín sintiendo la típica melodía desde adentro 'ding dong', espero paciente que alguien le abriera. Hasta que de pronto un anciano de unos 57 años abrió de repente.
-¡Bombón, cuánto tiempo sin verte por estos lados!-exclamaba el vejestorio llevándose una buena sorpresa.
- Hola Sr Bean, ha pasado mucho-le respondió con una sonrisa.
-¿Cómo te ha ido en la escuela?
- Muy Bien, pero muy cansador por cierto.
-¿Tu padre a regresado a la ciudad?
-No, y no llegara dentro de varios meses, dice que le fue tan bien en su proyecto en España, que quiere presentarlo en Londres.
-¿C-Como? ¿En Londres? ¿Estás hablando en serio? esa es una buena noticia, deben estar felices, verdad?
-Sí, hay que estarlo y apoyarlo desde lejos.
-jeje, tienes toda la razón, pequeña. A propósito a que se debe tú inesperada visita?
-Está Robín?
-Sí, pasa mi niña, vienes a ser la tarea con mi nieta?
-Sí. Quedamos en hacerla juntas en su casa.
-Ya veo… siéntate, ponte cómoda, mientras yo iré a traer a Robín. Seguramente debe estar dormida.
-Gracias- le dijo mostrando una bella sonrisa, que agradable era estar ahí sentada con un exquisito olor a incienso.
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Un Auto negro salía de la ciudad yéndose a los bosques de Townsville por un camino viejo que no mucha gente pasaba por esos lados. Lo que nadie sabía es que había una casa escondida entre medio del bosque, y solo a una persona con malas intenciones querría vivir en medio de esa frondosidad. El auto se estaciono al frente de aquella casa y fue donde de él salió Butch con un cigarro en la boca y buscando en sus bolsillos sus llaves para entrar a la casa. Cuando él entró, Boomer miraba la televisión y Brick bebía y bebía alcohol.
-¿Te desasiste del cuerpo?-pregunto el moreno.
-Sí, es increíble como un cuerpo sin vida se pudre tan rápido-respondió el rubio
-¿Dónde está Brick?
-No lo sé, creo que debe estar en su habitación tomando cervezas.
-Joder, ¿Estará borracho?
-Seguro, se llevó ocho latas de cerveza para su cuarto ¿Cómo crees que debe estar?-dijo sarcástico- ¿le diste la entrega a Mojo?
-Ese hombre es un hijo de puta intentó verme la cara de estúpido, no me extrañaría que un día lo encontraran muerto con un tiro en sus extremidades- le contaba dirigiéndose a la habitación de su hermano mayor.
Se oyó sonidos de vidrio rompiéndose adentro de ese cuarto, Butch frunció el seño y le gritó a Brick.
-¡Brick!- sin contestación, el pelinegro entró decidido para ver qué rayos sucedía adentro-Brick…
Su hermano se encontraba casi en estado de ebriedad pero con suficiente conciencia, apoyado sobre su cama y sentado en el suelo, tenía en su mano derecha una botella de cerveza y en la otra mano tocaba su frente, quizás por dolor de cabeza y había pequeños fragmento de vidrio en el piso, no eran pocos, eran varios.
-Joder hombre, estas un asco-le dijo Butch mirando toda su habitación desordenada.
-Déjame en paz- trató de tirarle un envase aún llena de alcohol a Butch pero a este no le llegó ni a los pies.
-¿Desde cuándo que no limpias tu alcoba, vago? huele a encierro.
-¡MALDITAS SEAS BUTCH, NO TE PEDÍ TU OPINION, DEJAME SOLO!-le gritó Brick.
-No me importa en lo más mínimo de lo que hagas con tu vida, Brick, solo vine a dejarte el dinero de lo que me encargaste a llevarle a Mojo- dejo los billetes en la cómoda y se largó de ese repugnante lugar.
…
El pelinegro bajó al comedor para ver la televisión.
-¿Qué fueron esos gritos de arriba?- pregunto Boomer
- No me interesa hablar de este tema- respondió sin mayor interés a su hermano- ¿Qué hay de bueno en la tv?- dijo acomodándose en el sofá.
…
La última gota de alcohol había sido consumida, pero el pelirrojo quedó insatisfecho de beber las 8 bebidas alcohólicas, deseaba beber mucho más, se paró del suelo con ayuda de su mano apoyada en la cama y salió de su habitación dejando la puerta abierta. Bajó las escaleras un poco mareado mirando hacia abajo, eso hacía que se desequilibrara su cuerpo moviéndose de un lado a otro. Al notar sus dos hermanos que su hermano mayor estaba por salir, el rubio pregunto:
-Hermano, ¿A dónde vas?
No Contesto. Pero se vio por una ventana que Brick se subía al auto echando el motor a correr e irse por un bueno rato de la casa.
-¿Acaso se fue con el auto?-decía Boomer mirando a Butch- Que tipo tan estúpido- masculló dándose un pequeño golpe en la frente.
-Espero que no choque el vehículo-contestó sin importarle de lo que sucediera con él.
…
El auto se estacionó al frente de una Bar, con suerte a ese hombre no le pasó nada, ni un rasguño pero al conducir iba disparejo ¿Qué hubiera pasado si hubieran mas transportes en la calle y la policía lo hubiera hecho parar con un estado de ebriedad? No solo estaría en la comisaría por un par de horas, sino también en la cárcel por dárselas de asesino y de narcotraficante, esas horas se convertirían en años o quizás a cadena sellada.
Se bajo del auto tranquilamente y observando si no hay policías en las esquinas de la calle, pero como todo estaba en calma entró al local normalmente encontrándose con varias personas hasta mujeres incluidas pasadas de copa y dormidos(as) en las mesas con poses cómicas. Pero él siguió a su objetivo. El mismo se acerco al servicio de barra sentándose en esas sillas sin respaldo.
-Joe, quiero dos copas de sake… con hielo-dijo derribado en la mesa.
-Joven Brick, tiempo que no se ha aparecido por aquí-comentó un anciano de mala espina limpiando un vaso y guardándolo en la repisa- ¿Qué ha sido de su vida?
-El trabajo es lo único en lo que me concentró.
- Ya veo… ¿Y las mujeres las deja de lado, joven Brick?
-Tuve una pero… falleció esta mañana.
-jaja, Vaya condenada- reía el coctelero como si supiera que Brick la había matado- Aquí tiene Brick, disfrútelo.
Una mujer desconocida que era mesera del Bar le llamó la atención al pelirrojo y se acercó a sentarse a su lado.
-Hola, cariño ¿disfrutas del sake?- preguntaba con amabilidad tocándole la espalda a este. El ojirojos la miró de pie a cabeza con esos ropajes que parecía… prostituta, pero no era fea, era bastante atractiva para él-¿Qué edad tienes?
-Trátalo bien Julie, es uno de mis clientes preferidos- decía entre risas el anciano.
-Vaya, así que el consentido de mi jefecito Joe he?- se le acercaba más Brick intentando abrazarlo y seducirlo.
- Tengo 24, eres bastante hermosa como para trabajar en este lugar- le dijo a la muchacha tocándole en la barbilla- ¿Dejas que cualquier tipo te toqué, belleza?
-El trabajo es trabajo, amorcito-le dijo coqueteándole- Ya casi termina mi turno, no me importaría compañía esta noche-le susurraba en el oído mientras le tocaba su mano donde tenía su primer vaso con lo poco y nada de sake- solo si usted… sabe a lo que me refiero, tú solo me avisas.
El pelirrojo rió maliciosamente con el susurró de la chica y fue por el segundo vaso de alcohol que le esperaba. Después esta siguió atendiendo a los otros clientes que la esperaban.
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-¡Adiós Robín, Adiós sr Bean nos vemos!-se despidió la pelirroja saliendo de la casa de su amiga.
-Hasta pronto Bombón, nos vemos mañana, ten cuidado al llegar a casa- le devolvió Robín.
Saliendo de la casa se dio cuenta que ya se había obscurecido, no podía creerse como la hora había pasado tan rápida, miró su reloj y eran las 21:34min, debía irse con cuidado a casa. Además corría una de esas frisas heladas pero frescas por el cuello de la adolescente. De pronto se prendieron las luces de las calles pero hay lugares como en los callejones que no, ahí es donde gente con mala intención comete sus crímenes.
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Los dos vasos ya estaban vacíos y no le dio para tomar más por ahora, ahora solo quería recostarse por el puto dolor de cabeza y el estúpido mareo que sentía desde que salió de su casa.
-Aquí esta lo que te debo Joe-dejo en la mesa 4 dólares por los dos vasos esperando que joe las recibiera- quédate con el cambio-dijo serio.
-Hasta pronto joven, vuelva pronto si lo desea- hasta este tipo le temía a Brick, porque sabía lo que era capaz de destruir, matar o robar, por eso lo trataba con respeto. Ni por un millón de dólares se metería con él o con sus hermanos.
Cuando quería abrir la puerta para salir, alguien le agarró de la mano deteniéndolo.
-Amorcito, ¿ya te vas?-le hablaba como si fuera un niño de 5 años la misma chica de antes.
-Es verdad -recordó- ¿no me cobraras?-pero esta le negó la cabeza-Esta bien… te daré lo que quieres, preciosa -le dijo malintencionado mirando a los ojos de ella.
Ella solo rió y dijo- Iré por mis cosas, espérame.
Pensaba esperarla afuera ya que el olor que había a dentro por todos esos borrachos, era desagradable.
Al Salir, sin darse cuenta casi choca con una joven chica, ella se lanzó para un lado para esquivar el choque y los dos quedaron mirándose en el momento, la muchacha tenía unos hermosos ojos rosas que por la luz que le llegaba afuera del bar le daba un toque más atractivo.
Este se la quedó mirando de pies a cabeza y a su larga cabellera amarrada con un lazo. Se notaba que era una niña, ya que andaba con uniforme escolar de la secundaria, pero de esas eran sus favoritas. Se quedó viendo por un buen rato parado en la vereda como por unos segundos y empezó a seguirla dejando plantada a la otra mujer. Se olvidó del dolor de cabeza y solo se concentro en ella.
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Bombón escuchó los pasos de alguien caminando detrás de ella, solo pensó en que era una coincidencia ya que a esta hora todavía hay gente despierta y que está en la calle así que solo lo ignoró. Pero al doblar la esquina su tranquilidad se fue cuando el mismo sujeto también había doblado, se puso nerviosa e intentó caminar más rápido de lo normal, pero no había caso él le seguía todos los paso a la misma velocidad. Su corazón palpitaba y no sabía qué hacer, estaba asustada. Deseaba que su padre estuviera a su lado para protegerla de lo peor. Dobló a su segunda esquina y empezó a correr lo más aceleradamente. Cuando miró para atrás mientras corría, se acercaba velozmente su peor pesadilla. Corrió y Corrió sin detenerse apenas con los pies cansados eso le jugó mal y este tipo la alcanzó y la apoyó a la muralla, Bombón no dejaba de gritar ¡Auxilio!.
-¡NO, NO PORFAVOR! NO ME HAGAS DAÑO- suplicaba gritando y dejando sus lágrimas caer. Por los gritos de ella, le tapó la boca y se la llevó a un tipo de callejón cerca que había por ahí.
La tiró a la pared brutalmente escuchándose un golpe fuerte de la espalda de Bombón, que rebotó dejándola al suelo. Luego aquel hombre empezó a olfatearle y lamerle el cuello fresco perfumado de la adolescente contra su voluntad intentando recostarla con gritos y suplicas con lloriqueos. Este día la marcaría para siempre.
