Disclaimer

Fairy tail no pertece si no a su maravilloso creador Hiro Mashima, y hago esta historia sin fines de lucro

Hola chicos, gracias a esas personitas que me regalaron un comentario, espero que este capitulo les llegue a gustar, ya tengo la historia imaginada; asi que esto es un nalu, sin importar que pase.

La historia cambio

En medio de una pequeña ciudad se encontraban dos niños, algo perdidos entre la multitud de gente que iba y venía entre las calles.

Ya habían pasado varios días de tratar de llegar a fairy tail, y aunque se habían perdido varias veces, ya llevaban más de la mitad del recorrido, solo una ciudad más para llegar o eso le habían dicho.

-oye erza –la llamo jellal, mientras la observaba fijamente. A lo que erza lo miro fijamente en modo de respuesta.

- ¿Qué harás cuando llegues?- pregunto jellal algo cansado.

- pues…pues, no lo había pensado- respondió erza algo pensativa, a lo que jellal le resbalo una gotita de sudor por la nuca al saber lo distraída que había estado que ni eso había pensado, y erza después de eso sonrio un poco nerviosa.

- mejor sigamos- comento un poco más cansado jellal.

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En un día "normal" en fairy tail, ya saben peleas por doquier, concursos de bebida, dejar a la mesera fuera de combate, uno que otro grito a causa del maestro en su forma de gigante, ya saben lo normal para ellos.

En la barra como siempre el maestro un hombre de ya entrada la edad, ojos pequeños de color negro, su pelo ya decolorado por las canas, y un gran bigote blanco, algo pequeño con un atuendo que lo hacía parecer como un duende, se encontraba observando a su gremio, veía como de un lado a otro estaba hasta ahora su única mesera, y el tonto de su nieto no dejaba de verla de reojo y está igual, sin duda estar haciendo eso hacía que tropezara muy seguido; sí que necesitaba más personal- pensó algo cansado

Dejo sus pensamientos al observar dos niños entraban al gremio, a leguas se notaba su cansancio, más al verlos algo pálidos y delgados para su edad, que les calculaba como siete u ocho, vio como llegaban hasta él.

Jellal se encontraba cansado después de seguir viajando tres días más a pie debido a que no contaban con dinero, y no habían llegado a aceptar lo que los guardias del consejo querían darles y por eso habían escapado, después de esos tuvieron que separarse de Simón, quien no había parado de disculparse y culparse por lo sucedido, ambos le dijeron que no se culpara, y decidieron no seguir hablando de eso, porque aun dolía, después lo habían invitado a ir con ellos, a lo que él había dado una negativa al querer regresar a su antiguo hogar a buscar a su pequeña hermana.

Tan metido en sus pensamientos estaba, que ni cuenta se había dado que ya habían llegado frente al maestro del gremio y erza le llamaba para obtener su atención, a lo que el maestro solo rio un poco al ver al niño distraído.

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Un poco más alejados se encontraban en una mesa un par de personas que habían notado a los niños entrar, y habían sido los únicos por que los demás se encontraban enfrascados en sus deberes, y algunos pues para ser sinceros no les importaba su presencia.

-oye wakaba, que harán esos niños aquí –comento un hombre de aproximadamente 25 años, cabello oscuro, ojos negros, de piel un poco clara, de estatura promedio para su edad, vestido con una playera manga larga morado y unos pantalones negros, observaba fijamente la conversación que tenían los niños con el maestro del gremio.

-no lo sé macao, si siguen llegando niños pronto nos convertiremos en una guardería – murmuro en respuesta – un hombre de la misma edad de macao, de cabello café claro, ojos pequeños y de color negro y con un puro en su boca, dicho hombre vestía, una playera verde junto a un pantalón café.

Ambos hombres estaban tan concentrados tratando de oír la conversación del maestro, que ni cuenta se dieron que una niña de aproximadamente doce años, cabello azul oscuro, y corto hasta la barbilla y con un listón de color blanco haciéndole de diadema, ojos grises, de piel clara y algo pequeña para su edad, vestía un vestido debajo de las rodillas y de color negro y zapatos de piso, los observaba fijamente, decidió primero dejar las bebidas que anteriormente les habían pedido y tomo la bandeja y los golpeo a cada uno en la cabeza levemente para que dejaran de andar de chismosos.

- ¿oye que te pasa yusu?- pregunta algo molesto macao por la interrupción, sobándose la zona afectada.

- que les pasa, ¿porque están espiando una conversación que no les concierne? –pregunto un poco molesta la chica, por lo desvergonzados que a veces se mostraban los de ese gremio.

Y antes de que macao respondiera wakaba hablo- oye yusu, por que no vas con tu novio laxus – comento como si nada wakaba, mientras lo apuntaba, pero como no hablo nada despacio, todo el gremio los observo a ellos, a lo que la chica solo se pudo sonrojar al igual que el chico apuntado.

Wakaba quien ya había cerrado los ojos esperando el golpe que la chica siempre le propinaba cuando insinuaba que ella y laxus eran novios, y empezaba su discurso de que el y ella no eran novios solo amigos y nuevamente un golpe, lo que le extraño fue no recibirlo ni escuchar sus gritos; así que abrió los ojos muy despacio y cauteloso para observar que pasaba, e igual que el resto del gremio, abrió la boca en señal de sorpresa, al verla sumamente sonrojada y nerviosa y lo más importante no había negado que ellos eran novios.

- ¡¿SON NOVIOS !? – exclamo (grito) el gremio entero

Yusu algo nerviosa, enojada y sonrojada, observo a todo el gremio con las mismas reacciones de incredulidad

- ¡SI Y QUE!-exclamo ya harta de que los miraran fijamente y de sus tontas reacciones o eso pensó ella.

-¡JA, te lo dije wakaba!- exclamo en un grito macao- era cuestión de tiempo- prosiguio macao como si ya supiera que iba a pasar eso, olvidando que no estaban solos.

La chica solo observo como wakaba sacaba dinero de su bolsillo y se lo entregaba a macao y este se veía feliz de ser unos jewells más rico- sin vergüenzas- pensó furiosa la chica.

-QUE LES PASA PAR DE IDIOTAS COMO SE LES OCURRE ESTAR HACIENDO APUESTAS SOBRE NOSOTROS- todo el gremio al escuchar una vez esa respuesta afirmativa, Por otro lado, laxus estaba ligeramente sonrojado y tenía un ligera sonrisa formada en su rostro, pero según el seguía ignorando a su alrededor, claro que esa sonrisa y sonrojo no lo ayudaban mucho.

se había quedado una vez más incrédulos; enserio esa era la chica que negaba cualquier relación entre ellos y ese era el chico que siempre estaba serio y pensando en ser más fuerte; más o menos todos tenían esos tipos de pensamientos.

La chica ya harta de todo eso se lanzó a golpearlos a ambos hombres y así comenzó otra de las habituales peleas en fairy tail.

El maestro había observado todo el pancho que habían hecho, ya estaba acostumbrado a eso siendo él mandamás de fairy tail, observaba cada día las locuras de su gremio, y aunque como dijo estaba acostumbrado, no pudo quedar ligeramente sorprendido por la revelación de una nueva pareja en fairy tail, mas siendo su laxus, pero estaba feliz por su nieto y yusu; esa muchacha la quería como su nieta y ya desde antes la consideraba de su familia.

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Por otro lado, los niños habían visto todo y ahora mismo ambos se preguntaban en que lugar tan extraño se habían ido a meter, más al ver como la chica fácilmente había dejado noqueados a los hombres y con el alma saliéndose de la boca.

-bueno- dijo el maestro para llamar la atención de ambos niños que se encontraban en su mundo, así que como no le hicieron caso tuvo que carraspear y así obtuvo la atención nuevamente de ambos -bueno creo que lo mejor será que yusu los ayude y les ponga la marca del gremio, no puedo más que decir bienvenidos a fairy tail- termino de hablar con una pequeña sonrisa

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Mientras tanto

En algún lugar

En una habitación de lo que parece ser una pequeña enfermería, debido a las 10 camas que se encontraban distribuidas a lo largo de la habitación y con ellas una respectiva cortina para que los pacientes tuvieran su intimidad, en una específicamente que se encontraba en el lado derecho del lugar; se encontraba una niña acostada con algunos parches en su rostro y brazos.

La niña comenzó a moverse en señal de estar despertando, para después finalmente abrir los ojos.

Ultear sentía sus músculos adormecidos, como cuando llevas mucho tiempo sin usarlos, la verdad es que no recordaba exactamente como había llegado ahí, así que decidió levantarse, pero antes de lograr su cometido alguien la sostuvo del pecho e impidió eso; molesta por la interrupción volteo a ver a la persona que había hecho eso.

A su lado estaba una pequeña mujer joven, casi se podría decir que era una adolescente por su rostro, unos enormes ojos color aqua que le daban cierto aire infantil y esa sonrisa que le dedicaba contrastaba con ella, su largo cabello rubio lo tenía amarrado en dos coletas altas, con listones negros, y usaba un vestido negro tipo maid a la altura de las rodillas.

Ella solo volvió a sonreír al verla despierta.

-ultear-chan, no debes pararte aun, estuviste inconsciente tres días- comento un poco preocupada la pequeña mujer, a lo que ultear solo asintió mirando a la nada. Y al ver que no diría nada más prosiguió- aunque no sé porque si estabas bien cuando regresaste – comento un poco pensativa como si estuviera recordando algo.

La niña solo la observo con sus inexpresivos ojos, mientras la desconocida la miro de reojo al observar que seguía sin decir nada.

-¿qué paso con la niña que llego conmigo?, mei- hablo por primera vez ultear con la voz un poco ronca al no haberla usado varios días.

-mou ultear-chan, sabes que no me gusta mucho ese sobrenombre- comento la rubia inflando los cachetes como una niña pequeña; y ese gesto le daba cada vez más un parecido a una.

- tu sabes, que tampoco me gusta que me llames "ultear-chan" – comento una vez más, y dando por terminada esa pequeña charla, al ver que no respondería su última pregunta.

La mujer que se había llegado sentar a un lado de la cama donde se encontraba la niña recostada, cambio su semblante por uno más serio.

- ¿por qué las has traído? – pregunto mientras la miraba fijamente, con la expresión que la niña conocía como "cuéntame todo y no te saltes nada".

-¿ por qué quieres saberlo? – contesto con otra pregunta dándole vueltas al asunto y sin dejar de devolverle la mirada.

Después de un rato de silencio por parte de ambas chicas, la niña se dio la vuelta dándole la espalda, a lo que la mujer interpreto con un vete, así que se levantó con intención de irse, sin antes de lograr irse escucho una ligera respuesta.

-me salvo la vida, ¿comprendes? – fue lo único que soltó como respuesta

La mujer solo sonrió al saber eso, al parecer no eran tan indiferente a los sentimientos humanos, al estar de espaldas a la cama de la niña, obviamente esta no la vio.

-ella se encuentra bien, solo tiene falta de magia como si hubiera desgastado mucha en muy poco tiempo – si más respuesta que esa la mujer salió de la habitación dejando a la niña sola.

Ultear al escuchar que se encontraba sola, se acomodó en la cama para quedar sentada, y después de eso se paró mientras también salía de la habitación, ocupaba hablar con el maestro.

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En una habitación oscura y solo iluminada con una ligera luz que se escaba de las cortinas que se encontraban en el fondo, había un asiento, que más que eso parecía un trono, en él se encontraba sentado un hombre, de una gran barba blanca, con un casco que cubría su cabeza pero ni aun así se escondía con totalidad el color del cabello ya decolorado a un color blanco, y un parche en el ojo derecho de color negro, vistiendo una armadura de color negro y sin ninguna arma, este observo como su puerta abría y por ella entraba ultear, con un vestido sencillo de color blanco y sin zapatos, mientras se ponía de frente a el y hacia una reverencia.

-maestro hades- murmuro deshaciendo su reverencia

El maestro solo había se había dedicado a observarla – bien ultear, ¿Qué ha sucedido? - pregunto el hombre con su expresión neutral de siempre.

La chica asintió y comenzó explicando el fallo de su primera misión.

- ¿Qué sucedió con la torre después de la pequeña revolución?

- hubo un ataque de un gremio oscuro – murmuro suavemente, mientras lo observaba fijamente, este le dio un gesto que comprendió, como un prosigue – al parecer querían reclutar a los que estaban en la torre del paraíso, quien estaba al mando de eso se hacía llamar el maestro Zero, quiso reclutarme y me rehusé, y esa fue la razón por la que me ataco.

- muy bien, necesitamos hacer algo con esto, es tedioso estar cuidándose de otro gremio- expreso con completo desagrado.

- maestro – llamo la niña en voz baja

-si

- la he encontrado – comento suavemente

Por otro lado, hades no se esperaba eso, que no pudo evitar mostrar una mueca de incredulidad que tenía muchos años sin mostrar, si eso era cierto entonces…

- ¿dónde está? – hablo recobrando su compostura, pero en su voz había un poco más de firmeza de lo habitual.

- la he traído conmigo, ahora mismo se encuentra dormida, recobrando energía, hice todo lo que había pedido por si esto alguna vez ocurría, sin embargo, aún no está preparada – comento lo último un poco irritada

- muy bien ultear, quedara a tu cargo y al de zancrow, te encargaras de desarrollar su habilidad al máximo – hablo un poco ido, cosa que ultear noto, así que como era todo lo que tenía que decir, se despidió sin más y se retiró a descansar aun le dolía un poco el cuerpo, las heridas provocadas por la batalla se habían desvanecido aun así quedaba el cansancio mental.

Después de que ultear saliera de la habitación, hades se levantó y se dirigio a la ventana y observo el atardecer atraves de la ventana, y se encontró pensando que, había sido una suerte mandar a ultear al lugar, nunca pensó que en realidad llegara a encontrar a alguien asi, pues el llevaba mucho (demasiado) tiempo buscando a una persona que aun tuviera esa magia, según sabia hacia muchas décadas había muerto la única persona que aun poseía de esa magia y después de eso paso a ser magia perdida.

Si, Después de todo estaba más cerca de lo que pensaba.

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Se sentía muy cómoda, tan cómoda y calientita, pero algo en su cerebro le decía que tenía que despertar, casi a regañadientes abrió los ojos y noto que estaba sola, sus ojos se empañaron de lágrimas y gimoteo un poco.

-nee-san – susurro mientras observaba el lugar en donde se encontraba

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Ultear se sentía cansada y aburrida, había tenido que ir a buscar a zancrow a su habitación, para informarle de su nueva responsabilidad, a él no le había hecho mucha gracia y a ella la verdad no le importaba, así que nada más le había dicho y había salido del lugar, a veces solía ser más inmaduro que hikari y eso ya era mucho decir.

Ya había llegado a la enfermería, cuando un susurro le lego a los oídos seguido de un sollozo, se acercó al lugar de donde provenía los ruidos, en la cama se encontraba lucy, vestida con una blusa y pantalón blanco al parecer aun no la había visto, así que se sentó en su cama, al parecer la sintió que rápidamente volteo a verla y una sonrisa apareció en su rostro.

-¡nee-san! ¡¿Dónde estabas? ¿Dónde estamos?! – exclamo y sin importar que, se lanzó a los brazos de ultear. – extraño a papa y a mama, que haremos sin ellos- hablo con la voz quebrada al recordar cómo fueron separados de sus padres y estos murieron para protegerlas.

-tranquila, Lucy estaremos bien, el maestro hades nos encontró y nos ha acogido- murmuro mientras tocaba su cabecita y está poco a poco se relajaba.

La niña estaba segura de sentirse protegida con su hermana a su lado, sin embargo, en su cabeza algo le decía que algo andaba mal, ella simplemente desecho la idea dejándola olvidada, como podría andar algo mal si estaba con su hermana mayor ultear.

Ultear solo sonrió de lado al ver que aun podía cambiar los recuerdos a su antojo.

Si lo se es algo corto, solo quería avanzar lo más posible en mi historia, aún hay muchas cosas que faltan por venir, jejeje

¿para qué quieren a lucy?

¿Por qué Lucy piensa que ultear es su hermana?

¿Qué ha sucedido?

¿que planea hades?

¿Quién es la mujer misteriosa?

Esto y más en el siguiente cap

Issei amane