Todos los personajes son de Stephenie Meyer. Solo la trama es de mi autoría y uno que otro personaje que aparece a lo largo de la misma.
Capítulo 2
Un triste adiós
No supe en qué momento me volví a quedar dormida.
*Flashback*
- Bella, por favor, no me hagas esto. Tú sabes lo que ella significa para mi – escuché a Jacob suplicándole a mamá
- Jake, entiende, ya no podemos estar más tiempo en Forks; la gente está empezando a sospechar de nosotros.
- Entonces, déjame que vaya con ustedes. No puedo estar lejos de Nessie
- ¡No Jacob! Ya lo hemos discutido una y otra vez. Entiéndelo
- ¡La que no entiende eres tu Isabella! – gritó Jake. Estaba furioso. Él sólo le decía así cuando trata de ser serio – Tú lo sabes, te lo expliqué en su momento y lo has visto con los demás: Sam y Emily, Quil y Claire… Renesmeé es mi imprimación. Sin ella… me falta la mitad de mi vida y mi alma.
¿"Imprimanción"? ¿Qué es eso? Le preguntaré a papá después. Por ahora me preocupaba ver a Jacob sufriendo; yo lo quiero mucho y no me gusta verlo triste. Eso me entristece también a mi.
- Jacob, por favor trata de entender – mi mami se oía suplicante – se supone que Edward y yo fingimos estar muertos. No tienes idea de lo mucho que me duele haberle mentido a mi madre y a mis amigos. Tu los viste en el funeral. ¿Cómo crees que se sentiría Reneé al ver a los Cullens seguir con su vida como si nada? Ver a Esme tan tranquila después de que ella también perdió a su hijo y a su nuera. ¿Qué propones? ¿Que nos sigamos escondiendo?
- No Bella, pero por favor ¿por qué no puedo ir? ¿por qué me alejas de Nessie?
- Jake, abandonaste a la manada de Sam por ella y por mi. No te haré repetir eso una vez más. Tu lugar es aquí, con Seth, Leah y el resto de TÚ manada. Tendrás que seguir con tu vida – se empezó a alejar de él.
- Y ¿qué hay de ella? – le dijo en el aire – ¿pretendes que ella me olvide? – dijo con voz cargada de dolor - ¿Qué hay de Charlie? ¿Lo dejarás atrás también?
- Eso nunca Jacob. Ella jamás te olvidará. Y, sobre Charlie, él entenderá mi situación. Estoy cansada de que él también tenga que fingir delante de mi madre para protegernos.
- Oh, oh, viene para acá – pensé – Tengo que salir de aquí
¡No! No pueden alejarme de mi Jacob. Él es mi mejor amigo. Él me cuida y me hace reír. Él es mi sol personal, me da calor aún en un ambiente frío rodeada de vampiros.
Corrí por el bosque y empecé a sentir húmedas mis mejillas. Estaba llorando. Me detuve abruptamente frente a un enorme árbol y, sin pensarlo, comencé a treparlo. Llegué a una rama gruesa y me senté ahí. Abracé mis rodillas y dejé que las lágrimas corrieran por mi rostro.
Todos pensaban que no entendería todo esto. Tenía dos años (y apariencia de unos cinco) pero no era nada tonta. Sabía que una vez que me fuera de Forks, Jake iba a olvidarse de mí. Eso me hizo llorar más fuerte.
- ¿Nessie? – escuché la dulce voz de Jacob - ¿Qué haces allá arriba?
- ¿Jake? – mi voz salió rasposa
- Pequeña ¿qué te ha pasado? – preguntó preocupado - ¿te has hecho daño? Baja para que pueda revisarte mejor.
Limpié mis ojos y mejillas fuertemente para tratar de borrar las lágrimas, después comencé a bajar lentamente del árbol. No me había percatado de qué tan alto era ni qué tanto había subido.
- ¡Nessie! ¡Estabas llorando! ¡¿Te lastimaste o algo?! – preguntó alarmado - ¿qué te duele?
- Yo… - empecé dudosa – yo escuché que discutías con mamá – admití apenada. Papá me había dicho muchas veces que es malo espiar las conversaciones ajenas.
- Oh – respondió sorprendido – Oh mi niña, no tienes de qué preocuparte.
- No fue mi intención hacerlo – me defendí – es solo que iba al estudio por un libro para entretenerme cuando los escuché ahí dentro. Lo siento.
- No deberías disculparte ni preocuparte por eso. Son cosas de adultos.
- ¿Me olvidarás? – más lágrimas comenzaron a formarse
- ¿Eh?
- Que si me voy, ¿me olvidarás?
- ¡Eso nunca! – dijo mientras me tomaba en brazos. Era tan grandote como un ropero – Ahora, vamos a casa. Tu madre debe de estar preocupada.
- ¿Jake?
- ¿Si?
- ¿Cómo me encontraste? – la curiosidad me ganó. Habían pasado seguramente un par de horas desde que había llegado a ese punto.
- Oh, eso es fácil. Digamos que no importa dónde estés, siempre te encontraré – tocó la punta de mi nariz con su dedo índice. Sólo atiné a sonreír.
Jake me llevó en brazos hasta la pequeña casita en el bosque. Se detuvo en la puerta y, antes de que su mano alcanzara a tocar, mamá abrió bruscamente.
- ¡Mi bebé! – gritó alarmada - ¿dónde te habías metido? Nos tenías tan preocupados – casi llora, de no ser prácticamente imposible para los vampiros.
- Lo siento mami – dije apenada
- ¿Dónde estaba chucho? – papá le preguntó a éste casi en un gruñido. Me molesté. No me gusta que le hable así
- ¡Papá! – espeté molesta
- Lo siento – se defendió
- En lo más profundo del bosque – dijo serio, ignorando nuestra pequeña discusión – estaba arriba de un árbol.
- ¿Fuiste sola al bosque? – dijo mamá asustada – Mi amor, sabes que no puedes ir solita a cazar. Si tenías mucha hambre pudiste…
- Bells, Renesmeé no estaba cazando – interrumpió Jacob – Ella… escuchó nuestra conversación de esta tarde – dijo casi con un hilo de voz – Consideró prudente huir de ahí.
- Oh mi cielo – dijo mientras me quitaba de los brazos de Jacob – lo siento tanto…
- No queríamos que te enteraras así – intervino mi padre. Sentí las lágrimas correr de nueva cuenta por mis mejillas.
- Entonces… ¿es cierto? ¿Nos iremos de Forks?
- Me temo que sí, pequeña – dijo papá dándome un beso en la frente – Ya no es seguro para nosotros estar aquí.
- Pero ¿a dónde nos iremos? – tenía la esperanza de que Jacob pudiera ir a visitarme a mi nueva residencia.
- Alaska – soltó mamá
- Y ¿eso está cerca de Forks? - pregunté
- No mi amor – dijo mamá con dulzura – A decir verdad, esta un poquito lejos de Forks.
- Y ¿qué pasará con mi abuelito Charlie y con Sue? – necesitaba una razón para que mis papás no me llevaran con ellos a Alaska – los voy a extrañar mucho – dije ya con un hilo de voz.
- Lo sé pequeña, pero así son las cosas
¿Esa era una respuesta válida? "Así son las cosas". Me revolví en los brazos de mi mami hasta que me soltó. Más que triste, estaba furiosa. Odiaba que me hicieran a un lado sin tomar en cuenta lo que yo quería. ¡Quería mi vida en Forks!
- Los odio – dije resentida - ¡No quiero volver a verlos! – grité. Salí corriendo a mi cuarto y cerré la puerta con seguro (algo tonto, pensé después, son vampiros y tumbarán la puerta en cuanto lo deseen) y las lágrimas corrieron con más fuerza.
Quiero a mi mami, la quiero muchísimo, pero me siento triste que ella no me entienda. Igual a mi papá. Los amo tanto. Quiero estar rodeada de toda la gente que quiero: mis papis, mis tíos, mis abuelitos y los lobos… mi Jake.
No supe cuánto tiempo estuve así, solo empecé a sentir mis párpados cada vez más pesados. Me quedé dormida.
…
Al no dormir, los vampiros tienen todo el tiempo del mundo. Cuando desperté, me encontré con algo que sin duda no me esperaba: la gran mayoría de mis cosas estaban guardadas en cajas.
Sobre una vieja mecedora (regalo de mi abuelito Charlie) reposaba un conjunto de ropa (previamente seleccionado por mi tía Alice, por supuesto): un vestido de mezclilla con una flor en el pecho, una blusa lila y un suéter blanco; calcetas moradas y unas botitas blancas.
Poco después entró mi tía Rosalie para ayudarme a bañarme (aún no puedo hacerlo sin supervisión adulta); y ya limpia y vestida, comenzó a peinar mis rizos.
- Supe que ayer te peleaste con tus papás – dijo mientras terminaba de arreglar las dos coletas que me había hecho.
- Sí – suspiré – en esta casa nada se les escapa – ella soltó una risita
- Ya sabes, deberías estar acostumbrada
- Creo que eso nunca pasará
- Sabes, yo creo que no estás siendo muy justa con tus papás Renesmeé. Ellos sólo buscan la seguridad de toda la familia, en especial de la tuya - su rostro se volvió serio y después formó una sonrisa juguetona – si tu problema es dejar a ese perro de Jacob, no te preocupes mi pequeña, allá podemos comprarte otro. Quizá uno más pequeño como un cocker spaniel o un chihuahua. Son muy monos, sabes, y…
- Gracias por arreglarme tía – casi gruñí
No quise escuchar más. Me levanté y salí de mi cuarto. Muy a mi pesar, podía entender y hasta toleraba la rivalidad entre Jake y tía Rose (después de todo, eran enemigos naturales); e incluso, en ocasiones, me daba risa verlos diciéndose bromas. Pero sus palabras, lejos de reanimarme, me hicieron sentir peor de lo que ya estaba.
Al salir, me encontré con mi abuelita en la cocina; guardaba unas ollas y sartenes en una caja grande.
- ¡Cariño! – exclamó feliz – qué bueno que has despertado. Ten – me acercó un vaso con un líquido rojo (N/A: creo que sabemos bien qué es jaja) – sé que no es lo mismo, pero con tanto ajetreo que nos espera, dudo que tengamos tiempo de ir a cazar algo.
- Tal vez pueda ir con Jacob – dije como quien no quiere la cosa. Hizo una mueca y después su sonrisa regresó
- Anda, no le quites la satisfacción a tu abuela. Tu madre insistía en prepararte unos hot cakes, pero logré persuadirla sabiendo que preferirías esto.
Suspiré resignada y me tomé todo el líquido casi de un solo trago. Delicioso.
- Gracias abuelita, estuvo muy rico
- De nada, cielo. Ahora, vete a asear. Nos iremos en un par de horas al aeropuerto. Tu padre quiere que estemos en Alaska, de ser posible, hoy por la noche.
- ¡¿Horas?! – grité horrorizada. Mis ojos se abrieron de par en par. Esto no me lo esperaba.
…
Me encontraba afuera de mi casa sentada en un pequeño columpio improvisado que colgaba de un árbol. Me mecía lentamente y mis pies de repente comenzaron a parecerme fascinantes.
No quería irme de Forks; iba a extrañar tantas cosas de aquí. Pero mis padres tenían razón, nuestra estancia aquí ya resultaba insegura. Constantemente escuchábamos rumores de que algo escondían los Cullens, su extraña y joven apariencia y sobre la niña que parecía crecer cada mes.
Escuché el crujir de las hojas. Alcé la vista y me topé con los divinos ojos de mi Jacob.
- ¿Te gustaría dar un paseo? – preguntó dulcemente. Asentí y tomó mi mano.
Comenzamos a caminar por lo más espeso del bosque. Estábamos sumergidos en un cómodo silencio. Pensé cuánto tiempo me tomaría acostumbrarme a su ausencia.
- Creo que eso es algo a lo que yo nunca me acostumbraré – rompió el silencio.
- ¿Eh? – pregunté confundida. El simplemente levantó nuestras manos unidas - ¡Oh! – fue todo lo que pude decir. Sin querer, el había "visto" mis pensamientos.
- ¿Tu me olvidarás? – preguntó con un deje de tristeza
- ¡Nunca! – no me tomó ni dos segundos contestar
- Entonces, no hay por qué estar tristes – sonrió, pero la alegría no llegó a sus ojos – digamos que es un "hasta pronto" en lugar de un "adiós".
No pude soportar más y lo abracé (como pude, debido a su gran tamaño) y me solté a llorar. Esto era demasiado.
- ¡No quiero! ¡No puedo! – sollocé – por favor Jake, te voy a extrañar mucho
- Lo sé, igual yo. Es por eso, que he hecho esto – y me tendió un collar con un dije de madera. Era un pequeño lobito rojizo (justo como él). Delicadamente me lo puso y el lobo cayó justo a un lado del relicario que mi mamá me había regalado cuando era más pequeña, durante la batalla con los Vulturis. Ahora, las tres personas más importantes de mi vida estaban cerca de mi corazón.
- Es muy bonito – volví a abrazarlo fuertemente – Te quiero Jacob.
- Y yo te quiero más de lo que puedes entender por ahora. Quiero que me prometas algo – dijo seriamente – se buena niña y obedece a tus papás. Sé que por ahora los dos nos sentimos tristes por esto, pero en un par de años verás que todo esto será un trago amargo y nos estaremos riendo de esta experiencia.
- Solo no me olvides – las lágrimas regresaron
- Nunca pequeña – sonrió
- Quiero que lo prometas – agregué firmemente
- Lo juro – su sonrisa se hizo más grande – Ahora, hay que volver a tu casa; tus padres deben de estar preocupados – dijo mientras limpiaba mis lágrimas – Ya no llores por favor – me tomó de la mano y comenzamos el camino de regreso a casa.
Ya era casi de noche cuando llegamos. Ya en la puerta, Jake tomó el picaporte cuando detuve su mano.
- Espera – dije algo ansiosa – ya estando dentro será momento de despedirnos finalmente. Hay algo que quiero hacer antes.
- Dímelo
- Acércate – sentí mis mejillas enrojecer. Cuando su cara estuvo casi a mi nivel, me puse de puntillas y le di un pequeño beso en la mejilla. Sentí como maripositas revoloteando en mi panza y un calor rico en mi pecho – No olvides tu juramento. No me olvides.
El sonrió ampliamente y me dio un fuerte abrazo para después darme un beso en la frente. Para entonces, sentía toda mi cara roja.
- Venga, entremos de una vez antes de que tu padre salga y me arranque la cabeza
- Eso no fue gracioso – hice un puchero
- Tienes razón, pero aún así tu reacción fue adorable – rió.
* Fin del flashback*
Esa fue la última vez que vi a Jacob Black… mi Jacob.
Esa misma noche, partimos para Alaska.
- No me olvides… - suspiré
(N/A) Ese fue el segundo capítulo. Es complicado tratar de explicarlo desde un punto de vista de una niña (muy a pesar de que Renesmeé siempre fue muy inteligente). Espero que les haya gustado.
Les subo ahora el capítulo y muy probablemente para el siguiente lunes estará el tercero (ya lo llevo avanzado). Ahí sabrán qué quedó con el asunto de la visita de Tanya. Resulta que toda esta semana estaré súper ocupada estudiando (o, mejor dicho, tratando de hacerlo jaja) ya que el viernes tengo un examen de acreditación de mi carrera.
¡Hagan changuitos! ¡Ya que esta semana también me resuelven si quedé en un curso de redacción periodística! (por eso les digo que estaré un tanto ocupada =/)
No se preocupen, procuraré no tardar mucho. Todos mis capítulos los escribo a mano en una libreta (en cuanto se me viene una idea loca para esta historia la escribo antes de que se me olvide jaja) antes de pasarlos a word... es buena técnica, si me lo preguntan jeje.
En fin, mucho bla bla bla. Sean lindas y déjenme un Review =D
Besitos y mordidas
Carliitha Cullen
