Beteado por Rossue (Katerine Ray).
Velle: Significa "voluntad" en Islandés.
Recomendación musical: Velle. Ost de Zankyou no Terror. Link en mi perfil.
Términología dentro del mundo de Lotus:
· Rhoda: Origen griego. Significado literal: Levanta o El que se levanta. Significado en Lotus: Ciudad Levantada. Ciudad contraria a Konoha (La ciudad amurallada).
· Draugs: Criatura clasificada como un no muerto.
· SHINOBI: Fuerza militar al servicio de Konoha controlada por el Canciller.
· Cuartel: Base militar subterránea de SHINOBI.
· Fenrir: Líder de escuadrón. (Vendría desempeñando la misma función que un líder ANBU en el mundo canon de Naruto)
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Velle (Voluntad)
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I.
—Es todo por ahora, retírate.
—¡Sí, señor!
El sonido de las taloneras de las botas al ser juntadas, en señal de recta obediencia del soldado frente a Sai, fastidian un poco a Konohamaru pero no lo suficiente como lo hace la lluvia inesperada que ha comenzado a caer sobre los techos del barrio bajo de Konoha.
Konohamaru observa –porque ha aprendido a ser bueno en ello- cómo una de las acompañantes de Sai se le acerca ofreciéndole un paraguas mismo que él rechaza con cortesía, aparentemente. Konohamaru sólo lo observaba, analizando los diferentes gestos y comportamientos de quien, en esos momentos, estaba cuidándolo. La misma mujer que anteriormente estaba frente a su superior se acerca ahora al menor ofreciéndole el mismo paraguas.
No era soldado.
No era siquiera aprendiz.
No era nada.
Y sin embargo todos sabían quién era él.
El capricho de Lotus.
Su protegido.
Su nombre era signo de tenebrosidad, al parecer, al igual que preciado como todo lo que ella poseía. No sería la primera ni la última vez en la pudiera prescindir de los privilegios que el rango de ella le daban.
—No lo necesito —respondió con sequedad, alejándose de la mujer para sólo acomodarse el gabán que le había sido dado por la señorita Hyūga al salir de la base subterránea. El resto, tanto cabellos como pies envuelto en botas, y parte del cuello, estaba ya húmedo.
—Hmmm —emitió el Fenrir con alarde al percatarse de ello, viéndolo encaminarse hacia él. El resto de los miembros de su escuadrón se encontraban dando rondines por las calles y callejones de ese sector. Sólo los vehículos de transporte, sus conductores, y un par de soldados de rango menor, se encontraban en el mismo punto de reunión que él. Constantemente un par de ellos sólo se le acercaban para dar reportes breves de la zona. De resto sólo estaban él y el pequeño ahí—. ¿Por qué no aceptaste el paraguas?
—¿Por qué me trajo con usted? —respondió con otra pregunta completamente diferente.
Sai encarnó las cejas con una jactancia encantada.
—No me negaste la invitación a salir —se burló—. De hecho, no lo pensaste demasiado cuando aceptaste venir —el niño frunció el ceño, claramente molesto.
—Esa no fue la pregunta que le hice —masculló.
—Es la primera vez que sales al exterior luego de mucho tiempo ¿cierto? —Konohamaru no respondió—. Lo suponía —soltó en un suspiro de falso pesar mientras desunía sus brazos, anterior mente entrecruzados, y hacía un ademán de bufón de no saber—. Sólo saqué al perro a dar un rato la vuelta, Konohamaru-kun —dijo de manera despectiva. El menor sólo volvió más expresivas las líneas de molestia en su rostro—. ¿No es lo que querías? A pesar de ser el protegido de Sakura pareces más ser su juguete de estantería. Se le ha olvidado que tú vienes de afuera. Eres salvaje, Konohamaru-kun; has visto cosas que muchos soldados de aquí no —hace una pausa—. Pienso que Sakura sólo está recluyendo todo ese potencial que tienes mientras te mantiene encerrado en el Cuartel enseñándote modales. Pero recuerda esto —le colocó una mano en el hombro. El niño lo miró con clara repulsión—. No se puede domesticar a un salvaje.
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II
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Hinata Hyūga era todo menos valiente, o eso era lo que todo el mundo creía desde el momento en que llegó al Cuartel sin aspiraciones a siquiera ser candidata de las filas de soldados.
No tenía la gracia de blandir un arma, ni tenía el nivel analítico de un estratega, ni tenía la sangre fría para matar en cuanto le dieran la orden de hacerlo sin titubear.
Desde el momento en que llegó al Cuartel supo que el examen de ingreso no sería problema puesto que era una simple prueba de análisis mental. El problema era el examen de graduación. Todos los aspirantes a ser soldados de SHINOBI tenían que pasar por la academia, que era un brazo más de ese gran núcleo.
Una prueba de supervivencia.
Si la aprobaba, estaría dentro.
Si no…
La de ojos perlados dejó de prestar atención a su fantasmagórico pasado al escuchar a uno de los soldados del hangar subterráneo anunciar el regreso de los vehículos de del escuadrón que lideraba la Teniente Ino Yamanaka. Tragó grueso, irguió la espalda, sacó el pecho y sus tacones hicieron eco uniéndose al saludo de recibimiento de los soldados al salir de éstos. Uno a uno fueron descendiendo y eso sólo incrementaba el nerviosismo de la joven. Sakura no era Fenrir pues aún no era ascendida de rango pero no era necesario tal reconocimiento para que fuera respetada, e incluso temida, como a uno.
Como Lotus tenía una muy larga lista de números rojos en su katana*, y todo miembro de SHINOBI conocía cada una de ellas.
—Descansen —se oyó cerca de la puerta trasera del vehículo. Luego de un sonoro "Sí", el resto de soldados optó una posición menos rígida viendo bajar a Yamanaka—. Hinata.
—Teniente Yamanaka —la saludó la de cabello oscuro con formalidad. Una muy tenue sonrisa se dibujó en el rostro de la mayor—. Me alegra verla.
—Igual a mí —sinceró la rubia suspirando al final, recordando que no venía sola al descender. Hinata se estremeció un poco pero supo ocultarlo en cuanto distinguió la mancha rosa—. Caminas más lento que un cadáver —masculló lo suficientemente alto para que ella la escuchara al salir.
—Los cadáveres no caminan.
—No me digas —contestó irritada la Teniente mirándola sólo breves momentos para volver a dirigirse hacia Hinata—. Puedo imaginarme el nivel de estrés al que debes estar sometida teniéndola a ella como superior ¿cierto? —la joven se excusó cerrando los ojos de manera cómica—. Es increíblemente insoportable —Sakura la miró con desdén—. Como sea, encárgate de ella. Iré a informar sobre el rondín de hoy —la más tímida asintió reverenciándose un poco—. Tómate la tarde, Lotus —la pelirrosa crispó los ojos ante el cambio de nombre tan abrupto—, no te vayas a desgastar —bromeó con acidez al final alejando su silueta y el sonido de sus botas a medida de su caminar, dejándolas solas finalmente con el ruido propio del hangar a sus espaldas.
—¿Y no te alegras de verme a mí, Hyūga? —la joven se tensó, apresurándose a emitir las palabras exactas—. Olvídalo. No necesito un recibimiento —Hinata cerró la boca, mirando al piso con falso interés—. Levanta el rostro. No dejaré que ninguno de mis subordinados sea tímido ni miedoso —la muchacha asintió, disculpándose—. Ocúpate de eso —ordenó pasándole la funda de su katana y a ésta misma dentro—. Está perdiendo filo, pide que la forjen un poco más —Hinata bajó la mirada hacia la funda impecablemente blanca con incrustaciones de oro, y la abrió un poco para ver el estado de la espada sólo llevándose la sorpresa de verla bañada de rojo. Su semblante palideció y pronto su mente se vio envuelta con la imagen del rostro de Konohamaru en el exterior—. ¿Qué? ¿Ahora que tienes?
—A-Ah, yo… —la mirada verdosa de Lotus reparó primero en los labios de Hinata, tan pálidos y temblorosos, y luego en sus manos que sostenían su arma—. Yo…
—Dilo de una vez, Hyūga.
—¡Konohamaru-kun! ¡Él….!
Como una de las extrañas cosas que cualquiera podría enumerar que a Lotus nunca le pasaría, estaba pasando. Su mirada se agrandó y sus pupilas se contrajeron anticipando el resto de la oración.
—¡Hinata!
—¡Konohamaru-kun se fue con Shimura-san a patrullar al exterior!
Sakura tragó grueso, sólo cambiando de posición, mirando directamente al túnel que ascendía a varios metros hacia la superficie cada vez que los soldados regresaban. El viento era ausente en él, pero justo ahora parecía soplar desde el exterior, haciendo un tétrico sonido parecido a un llanto lastimero.
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III
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—¿Ésta es tu gran idea de pasar desapercibido?
La pregunta de Naruto se fue en el aire a donde seguramente sería sepultada a varios kilómetros de distancia a lo que ellos estaban de la muralla.
Al atardecer, infiltrándose por breves segundos en la iglesia donde anteriormente se había reunido el grupo de exploración y el resto, Sasuke apremió el hecho de sus heridas por primera vez, y por ser tan olvidadizos pues era una cualidad humana que nunca pasaría de moda. Cogiendo un par de ropas, una mochila con herramientas listas en el interior, y un par de botas decentes, incitó a Naruto a seguirlo.
Sin avisar, y sin ser plenamente conscientes de los peligros a los que se expondrían, había sido capaces –gracias a la habilidad nata de Naruto de rastreo- de llegar más allá de lo que cualquier otro miembro de Rhoda, que no fuera el grupo de exploración, fuese capaz. En ese mundo post-apocalíptico Sasuke seguía agradeciendo que al menos los relojes se mantuvieran en funcionamiento. La tecnología de punta estaba lejos de su alcance pero al menos no eran unos incivilizados.
Naruto repitió la pregunta por tercera vez teniendo el mismo resultado.
Ser ignorado.
La duna en la que se encontraban eran lo suficientemente alta y bien proporcionada para ver todo un valle. Aunque no era precisamente uno, era lo necesario para el asentamiento del que habían escuchado hablar. Y lo distinguieron a la distancia mientras permanecían recostados sobre la tierra. Sasuke dirigió sus binoculares –igualmente robados- hacia un par de metros en descenso confirmando la existencia de un par de casas de materiales humildes y un poco de humo de un par de chimeneas.
La extinción próxima del atardecer propició que los vanos de las viviendas se encendieran con lo que parecía una luz artificial amarilla.
—Tienen electricidad —comentó él mientras Naruto se rendía con las preguntas, decidiendo unirse a observar. Sasuke se acercó nuevamente los binoculares esta vez mirando en otra dirección. De frente a donde se encontraba la valla.
Un elemento horizontal de acero bastante oxidado que, seguramente en sus mejores épocas cuando era reciente el aislamiento de los marginados, debió haber sido un muro muy resistente que marcaba la frontera entre ellos y la muralla de Konoha, se alzaba. Sin embargo ahora sólo era un largo perímetro de láminas casi desprendidas.
La lluvia, el viento, y miles factores más debieron de deteriorarla volviéndola muy vulnerable.
—¿En qué estás pensando, Sasuke? —reanudó una nueva sesión de preguntas el rubio, con un poco más del contexto que estaba teniendo en ese momento.
—Si pudiéramos acércanos a la valla podría ver si hay algún punto ciego por el cual avanzar y burlar a los soldados.
—¿Qué?
—Pero primero… —hizo una pausa volviendo a colocarse los binoculares—. Primero necesito encontrar un hueco por donde infiltrarnos. Una alcantarilla quizá. O un lugar donde la piedra sea blanda para…
—¿Es enserio? —Sasuke engrandeció los ojos aún viendo dentro del aparato al escucharlo—. Te estoy hablando, maldición —esta vez se vio forzado a mirarlo a los ojos al sentir la mano de Naruto apartarle los binoculares con brusquedad—. Este juego ha ido demasiado lejos, Sasuke. Enserio que sí. ¿Te das cuenta en dónde estamos?
—A metros de la muralla de Konoha —respondió como si fuera lo más casual del universo.
—¡Exacto! —exclamó airado y casi histérico—. ¡Es Konoha de quien estamos hablando! ¡Esa muralla es impenetrable!
—Todo tiene un punto débil, Naruto. Nos lo enseñaron cuando recién aprendíamos a sostener una caña para pescar —Naruto rodó los ojos, enfadado.
—¡Pero esto no es una clase de pesca! —le gritó, tomándolo de los hombros, a pesar de la posición en la que se encontraban, y lo hizo ladearse un poco para que lo mirara—. Por dios, Sasuke. No sé ni porque estamos aquí en primer lugar. Nuestro hogar es Rhoda, ¿por qué de repente quieres ir a Konoha?
—Mi hogar no es Rhoda, Naruto —masculló con severidad sacudiéndose de las manos de su compañero—. Tú quizá naciste ahí, pero yo no. Yo no soy como tú —la mirada de Naruto se vio afectada de repente sintiendo una pesadez en la garganta y en el pecho—. Estoy harto de huir. De ser la presa de SHINOBI, y ni siquiera saber por qué es que somos cazados.
—Ellos creen que somos una escoria —musitó el rubio con el aliento decaído levemente.
—¿Lo somos? —el joven pescador alzó la mirada contraída—. ¿Y si no es así? ¿Y si en verdad nunca hemos sido la presa? ¿No quieres averiguarlo de una vez por todas?
—¿Qui-quieres decir…? —tragó grueso antes de contestarle y volver a enfrentar su mirada—¿…su amenaza? —el joven azabache asintió volviendo la vista a lo primordial. Naruto estaba mudo, sintiendo las cuencas de sus ojos moverse frenéticamente ante lo que él mismo había deducido, claro está bajo la influencia de las palabras de su amigo. Pero había sido él, no Sasuke —Dios. Me estoy volviendo demente como tú —el contrario hizo de oídos sordos mientras observaba concentrado.
—Calla y escucha —le escucho decir viéndolo guardar los binoculares en un compartimiento de piel de jabalí, seguramente muy resistente, para luego mirarlo a los ojos de manera intensa—. Tú bajarás allí y evacuarás a toda la gente que puedas. Tráelos hacia las dunas e indícales el camino a Rhoda.
—¿Te has vuelto loco? —Sasuke nuevamente decidió ignorarlo mientras se ponía de pie, dirigiendo su vista a un lugar distinto.
—Yo iré a la valla. Necesito acercarme para tener una mejor vista de la muralla.
—¡Sí! ¡¿A ti se te zafó un tornillo o qué demonios?!
—Naruto. Necesito hacer esto —al rubio se le fue el aire y sus palabras murieron en su garganta al ver el semblante de Sasuke. Supo que se grabaría esa imagen hasta el día en que fueran perdiendo la memoria ya de ancianos para contárselo y reírse un buen rato de las locuras de su juventud. Sí, era una buena idea, un buen pensamiento en medio de esa angustia y ese mal presentimiento que estaba sintiendo—. Eres el único con el que podría contar —el de ojos zafiro rió, bajando el rostro mientras se enjuagaba un poco los ojos antes de que Sasuke fuera capaz de entender que su sentimentalismo, por alguna razón, estaba a flor de piel.
—Soy el único con el que cuentas, más bien —bromeo, poniéndose de pie igual que él, sonándose la nariz. Sasuke permanecía quieto, mirándolo—. Eres como mi hermano, lo sabes ¿no? —el protegido de Kakashi ladeo una sonrisa arrogante—. Calla, mejor no hables. Odio ponerme sentimental por nada —tomando una gran inhalación de aire recobró ese espíritu y determinación que Sasuke recordaba—. Sólo acercarte para ver con más detalle la muralla, no más —sentenció previendo la locura de su amigo por querer lanzarse así sin más hacia las mirillas de los rifles de los soldados que se encontraban sobre la muralla—. Hablo enserio, Sasuke. Sólo mirarás un momento y luego te regresarás a casa conmigo, ¿entendiste? Nuestra prioridad son los civiles. Esa fue la condición por la que te acompañé.
—Sí, sí, ¿Qué eres? ¿Mi madre? —Naruto volvió a soltar una risa irónica.
—Si fuera tu madre, créeme, no querrías verme enojada.
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IV
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—¡Espere! ¡Espere por favor!
Tras obtener que se detuviera, Hinata se quedó estática.
Todo el valor acumulado había desaparecido en cuestión de segundos en el momento en que decidió detenerse en seco y mirarla con la mirada más severa que pudo recibir de alguien.
Hyuga sólo frunció el ceño, afectada.
Sakura la miró y luego percibió el sentimentalismo en el aire. Se asqueó un poco, volviendo la mirada al frente para reanudar su andar. La de ojos perlas se alarmó siguiéndola de forma apresurada mientras continuaban caminando hacia el cuarto de cámaras de seguridad.
Sin anunciarse Sakura prescindió de su reputación entrando sin autorización seguida de cerca por su subordinada.
—¡Oiga, no puede entrar aquí sin autorizaci-…! —las palabras del soldado murieron en su garganta al reconocerla—. Lotus.
—Necesito acceso a las cámaras de seguridad del sector que está patrullando Sai —el resto de hombres tragaron grueso esperando órdenes del oficial superior de ese departamento pues eran incapaces de reaccionar a lo que la mujer les pedía—. ¿Qué no oyen?
—Pe-pero… —Sakura se volteó lacerando con la mirada a quien parecía ser el jefe del resto de los hombres sentados frente a los monitores—, ne-necesita autorización para…
—No te estoy pidiendo permiso. Apártate —el hombre, tan escuálido y tembloroso como un fideo, gimió al ser apartado de su puesto con brusquedad.
Sakura quedó de pie inclinándose un poco hacia los controles y el mando del tablero, tecleando de manera casi inhumana con la mano izquierda mientras que con la derecha movía de izquierda a derecha y de arriba-abajo el mando, haciendo acercamientos de vez en cuando.
—E-Esto…, Saku… — Hyūga se maldijo, cerrando los ojos mientras se corregía—. Lotus, ¿qué es lo que estás…?
—Toda Konoha tiene cámaras de seguridad —comentó lo obvio—. Debería ser capaz de saber su paradero con ellas. No voy a ir hasta allí sin saber siquiera en dónde se encuentran —Hinata asintió con cautela abrazando, inconscientemente, la funda de la espada a su pecho—. No debiste, Hyūga.
—¿Eh?
—No debiste dejarlo salir —la susodicha bajo la mirada arrepentida mientras continuaba escuchando los sonidos propios del teclado y el zoom de acercamiento en el monitor. En verdad se sentía abrumada. Era como si le hubiese fallado. Pero más allá de eso no podía entender su reacción. Todo por ese niño. El causante de que Lotus fuera capaz de realizar otras expresiones además de sus ya tan conocidas miradas frías y semblantes rudos y sádicos. Un semblante de contrariedad—. Y mucho menos con ese tipo.
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V
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La lluvia no aminoraba.
No cedía ante la piedad que le pedía la tierra.
No disminuía su fuerza en las gotas que impactaban en el suelo, como si el firmamento y el cielo fueran polos opuestos atrayéndose en un interminable torrencial. Gotas morían y nuevas emergían incrementando el nivel del agua en las calles con alcantarillas atascadas de hojas y basura. Haciendo más preciso el chapoteo de las botas de Konohamaru al caminar con una extraña e inusual calma.
Sasuke por otra parte, desde los quinientos metros que lo separaban de Konoha, presentaba un par de raspones y heridas menores tras trepar los paneles de láminas de la valla para tener una mejor altitud y así poder ver con más precisión la muralla.
Y una inusual lluvia también era su enemiga en ese momento.
Gotas espesas se adherían al material del gorro del gabán, obstruyéndole la visión, hasta que dejó de ver la muralla y se centró en mirar el caer del agua y en el sonido de una extraña resonancia haciendo eco en sus oídos.
La lluvia dejó de tener sonido a pesar de que las gotas seguían cayendo.
El cielo se mantuvo negro al igual que las nubes sobre ambas cabezas, cada una a lado contrario de la muralla.
Konohamaru se vio absuelto por algo parecido a la gravedad con el continuar de sus pasos hacia adelante. Habían cambiado de ruta y ahora, mientras continuaba dando pasos lentos y enigmáticos, los metros de la muralla solo estaban a una distancia ridícula de él.
—¿Konohamaru-kun? —lo llamó Sai buscándolo con la mirada dado que se había distraído con uno de los soldados al llevarle un reporte, perdiéndolo de vista—. ¡Es hora de irn-…!
…
—¡Sasuke! ¿¡Qué haces!?
La voluntad de Naruto por alcanzarlo se vio frustrada por la valla a medio camino.
Con la respiración agitada, y recién escalada la colina para llegar a él y avisarle que estaban listos para partir, lo notó.
Que algo andaba mal.
Y lo confirmó cuando vio a Sasuke cruzar del otro lado. A territorio inexplorado. A los únicos metros de tierra que lo dividían de volver a casa o de enfrentarse a la monumental muralla de Konoha.
Expuesto, y aparentemente en un tipo de trance, los gritos de Naruto no surtían efecto a medida que Sasuke se encaminaba hacia la muralla quizá sin ser plenamente consciente de que entraría en el radar de SHINOBI, lo que seguramente desataría una lluvia de disparos y terminaría con un funesto final.
—¡Sasuke! ¡Vuelve! ¡Van a notarte! ¡SASUKE!
…
—¡Konohama-…!
Para cuando Sai se apresuró a alcanzarlo, el niño ya había llegado a la muralla.
Y un extraño palpitar, junto a una mal augurada sensación, hizo eco en el espacio.
La mano que Konohamaru tenía extendida frente a él estaba tocando a libertad la superficie de la muralla por primera vez.
Y posiblemente algo más.
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VI
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—¿Pero qué…?
Sakura solo alcanzó a oír la exclamación a medias antes de mirar a través de las ventanas, de la parte trasera del vehículo blindado, como las luces de la ciudad se iban apagando.
Iniciaban por bloques pequeños, luego por sectores más grandes. Pronto la oscuridad alcanzó al vehículo que solo se hacía camino gracias a los enormes faros delanteros.
—La ciudad… —murmuró Hinata atónita viendo desde su respectiva ventana cómo todo se oscurecía. Lo único que parecía permanecer encendido eran las luces de emergencia colocadas sobre el borde superior de la muralla donde varios soldados se turnaban todos los días para vigilar el exterior—. ¿Por qué-…? —la joven se estremeció sintiendo el movimiento del cuerpo blindado removerse demasiado, quizá porque con la visibilidad casi nula no era posible evadir todo lo que había enfrente a pesar de los faros.
Sakura se sujetó con fuerza durante la turbulencia sin inmutarse del rostro. Sin sentir estremecimiento, miedo o molestia.
Sus pensamientos estaban concentrados evidentemente en otra cosa.
—Lotus, todas las unidades reportan un fallo en la planta eléctrica —informó el copiloto volviendo la vista hacia atrás donde se encontraban ambas mujeres.
—No es un fallo eléctrico —expresó ella con voz seria y ojos antepuestos al peligro—. ¿Cuánto falta para llegar a donde está ese tipo? —preguntó refiriéndose a Sai.
—Hemos llegado.
Aquellas palabras fueron suficientes para levantarse de su asiento y abrir la puerta trasera a pesar de que el vehículo se encontraba en movimiento.
De un hábil salto, y sin siquiera tambalearse por el tacón de sus botas, descendió sobre el asfalto húmedo, entrecerrando los ojos debido a la lobreguez del lugar. Pronto escuchó el motor del vehículo apagarse dejando solo los faros encendidos hacia el frente. Frunció más las cejas, agudizando la mirada, percatándose de un par de vehículos más estacionados al frente. Ubicando a varios soldados desorientados y disgregados seguramente por la conmoción de la electricidad.
Reconoció a unos cuantos. Eran soldados pertenecientes al escuadrón de Sai. A la gran mayoría de ellos no les costó reconocerla y empezar a atar cabos del por qué se encontraba ahí.
Sakura los miró y más de uno le indicó con su mirada hacia dónde debía mirar para encontrar al pelinegro en cuestión.
A unos ridículos escasos metros cerca de la muralla estaban ambos.
El mayor zamarreaba de manera incansable al pequeño cuerpo que yacía inconsciente en sus brazos sin tener alguna señal de que fuera a despertar.
—¡Oye! ¡Despierta, maldición! —seguía insistiendo a pesar de que llevaba un buen rato haciendo lo mismo—. Maldita sea. Realmente eres una molestia, estúpido mocoso.
—Sai —el pelinegro engrandeció los ojos ladeando el rostro para toparse con la persona a quien menos deseaba ver en ese momento—. Apártate —gruñó la pelirrosa lo suficientemente severa como para no repetirlo ni una vez más.
Sai se apartó esperando a que ella llegase a su altura, estando hincados, para pasarle al niño en brazos e intercambiar roles para permanecer él de pie.
—¡Konohamaru-kun! —chilló Hinata una vez que los hubo alcanzado, viendo a Sakura sostener el cuerpo desvanecido del castaño—. ¿Qué le sucedió? —preguntó a Sai quien sólo se limitó a guardar silencio y a mirar con recelo a la de cabello rosa.
Sus mejillas estaban frías y evidentemente húmedas.
El color de su piel estaba ligeramente más pálido de lo usual, y el escaso aliento que salía de su boca se notaba muy cansado. Sakura llevó su oído al pecho de él percibiendo sus palpitaciones. Eran lentas pero estaban ahí. Nuevamente lo acomodó entre sus brazos y se mantuvo observándolo de manera neutral.
Para el resto de los soldados no era sorpresa el rostro inmutado y seco de la mujer. La conocían por eso, y su sobrenombre no era un apodo de honor.
Era Lotus, la despiadada.
La que no sentía nada.
La que no reía, ni tampoco lloraba.
Y mientras veía a Konohamaru no parecían haber deslices en su corazón, o es lo que todos pensaban viéndola tan impávida sosteniendo al menor.
—Despierta de una vez —soltó de manera ecuánime como si estuviese dándole una orden a algún soldado de rango menor. Sai se percató de todo, hasta de ese extraño gesto de ella al llevar su mano al pecho del niño y acariciarlo mientras parecía que de sus ojos desprendía un inusual brillo verde. Antes de que pudiera indagar más en ello, Sakura insistió—. Despierta, Konohamaru —y por obra casi de magia el castaño comenzó a arrugar los párpados finalmente abriéndolos con mucha lentitud—. Eso es.
—¿Lo…? —Sakura encarnó las cejas un poco, sosteniéndolo con un poco más de firmeza al sentir su cuerpo moverse—. ¿Lo…? ¿Lotus? —la pelirrosa asintió.
Y el resto del cuerpo de SHINOBI, incluyendo a Sai y Hinata, engrandeció los ojos al ver una de las manos de Konohamaru elevarse con dificultad hacia el rostro de Sakura en un acto que todos nombraría como reconocimiento facial, pero Hinata, quien fuera la más cercana a ellos, podía entender el significado íntimo que sentía ese niño en poder tocar la mejilla de Sakura, y ella al insólitamente corresponder ese gesto al llevar su propia mano a una de las mejillas del menor.
—Te saltaste todas tus lecciones, al parecer —comentó Sakura aún sintiendo los infantiles dedos del niño en su mejilla.
Konohamaru atisbó un significado divertido detrás de esa oración a pesar de que ella permanecía seria.
Rió un poco, terminando por toser.
—Lo siento —la pelirrosa lo ayudó a sentarse, mirándolo y oyéndolo con atención—. Por desobedecerte —el pequeño cerró un ojo sintiendo el contacto de la mano de ella adentrarse en su cabello con cierta ternura aunque prefirió pensar que sólo se lo estaba imaginando.
—Ya se me ocurrirá algún castigo —el niño asintió y ella finalmente se permitió mirar a alguien más que no fuera él—. Hinata —la muchacha llegó enseguida a su lado.
—¿Sí?
—Llévalo al Cuartel. Permanezca ambos ahí hasta que yo vuelva —Hyuga sólo asintió con torpeza recibiendo a Konohamaru, aún tambaleante, por los hombros. Iba a atreverse a preguntar demás hasta que la vio colocarse la funda de la katana con firmeza en su costado derecho. Las órdenes estaban más que dichas.
—De acuerdo. Ten mucho cuidado —Sakura sólo miró hacia otro lado—. Vamos, Konohamaru-kun.
—Es-Espera… —aún debilitado pudo soltarse un poco del agarre de Hinata llamando a Lotus con la mirada—. ¿A dónde vas? —nuevamente silencio—. Déjame estar contigo —suplicó dando un paso hacia ella. Sakura permaneció quieta y con el semblante inquebrantable, pero sin perder la conexión de sus miradas.
—Vuelve al Cuartel —Konohamaru iba a replicar—. Volveré a ti.
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VII
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—¡Sasuke!
"Déjame estar contigo"
—¡Sasuke! ¡Maldita sea!
"Volveré por ti"
—¡Sasuke!
"Despierta…., despierta de una vez. Sasu-…"
—¡Maldición, Sasuke, abre los ojos ya!
Al abrir los ojos no lo recibió un cielo despejado y su cuerpo no yacía sobre suave hierba con ligero rocío como aquella vez.
En su lugar el cielo estaba negro, y la superficie donde se encontraba, y que sentía en su espalda, estaba dura y áspera.
También estaba Naruto con el semblante más histérico y asustadizo que haya visto en todos esos años juntos. Agitado y con el ceño fruncido, pareció aliviarse al verlo despertar pues al instante todas sus facciones dejaron de estar excesivamente tensas.
Parpadeó con rapidez intentando entender por qué hacía yacido tirado y cómo es que había perdido la conciencia.
—Maldita sea, no vuelva hacer eso ¿escuchaste? —Sasuke, con ayuda de él claro está, se logró sentar correctamente sintiendo la cabeza mareada y la voz de Naruto un sonido agudo haciendo mucho énfasis en su mente— ¡Sasuke! —le gritó el otro, reprendiéndolo.
El pelinegro no fue consciente de su molestia hasta que se vio forzado a agudizar la vista hacia lo que se encontraba detrás de su compañero. Era la valla, pero la muralla de Konoha no estaba.
—La… —trago con dificultad—. ¿La muralla desapareció? —Naruto pareció meditárselo completamente atónito.
—¿Es enserio? —preguntó casi con una ironía increíble.
No fue hasta que el rubio le señaló a sus espaldas que Sasuke volteó llevándose la sorpresa de que la muralla estaba detrás de él, no delante. Casi palideció al instante.
—Cruzamos la valla —murmuro casi sin creerlo.
Estaban en tierra hostil a sólo metros de la ciudad amurallada.
—Corrección. ¡Tú cruzaste la valla! ¡Te tiraste! —Sasuke aún no podía creerle—. ¡Empezaste a caminar como imbécil! ¡Te grité muchas veces y al final te desmayaste y…! —el azabache colocó una mano en el hombro contrario como punto de apoyo, y como una forma de cortarle las palabras, mientras se ponía de pie y miraba directamente a la muralla.
—Las luces… —comenzó a decir aún un poco desorientado—. Las luces están apagadas —Naruto suspiró con resignación. No serviría de nada reñirle; lo importante ahora era volver a saltar la valla y regresar a Rhoda antes de que los rastrearan—. ¿Qué sucedió?
—¿Yo que sé? Sólo se apagaron y ya —soltó aún exaltado—. Parece que se fue la energía en toda la ciudad. Sucedió cuando te desmayaste.
Para Sasuke esa explicación no le era convincente del mismo modo que tampoco lo eran las voces en su mente.
Volteo a ver a Naruto esperando a que le dijera algo que si fuera útil hasta que un sonido ensordecedor, similar a una explosión, opacó los sentidos de ambos. La explosión había sido a sus espaldas y parecía de tal magnitud que incluso el suelo bajo sus pies comenzó a fracturarse.
—¿Qué rayos…? —Naruto no alcanzó a formular completamente su pregunta cuando la nube de cenizas, ocasionada por la explosión, los alcanzó—. ¡No alcanzo a ver nada!
Sasuke, quien desde siempre había tenido una excelente vista, alcanzó a distinguir el cuerpo del rubio cogiéndolo del brazo mientras comenzaban a correr en dirección a la valla con intención de treparla nuevamente pero la nube traía consigo más que ceniza.
Escombros pronto comenzaron a friccionar en los paneles oxidados de acero obstruyéndoles cualquier acceso viable por el cual introducirse.
—¡Maldición! —vociferó el pelinegro antes de que Naruto le anunciara que vendría un peligro mucho peor.
—¡Sasuke, abajo! —el advertido sólo alcanzó a sentir cómo los brazos de Naruto empujaban sus hombros al piso quedando tumbados en éste mientras comenzaban a escuchar disparos y un par de reflectores comenzaban a recorrer la longitud de la valla.
A Sasuke sólo se le vino un nombre a la mente que apenas y pudo pronunciar.
—SHINOBI.
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VIII
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—¿Y eso qué demonios fue? —exigió Sai sintiéndose harto de ese maldito día. Sakura, quien había decidido quedarse junto a él en medio de esa penumbra, lo miraba como si quisiera matarlo—. Escucha, no tengo humor. Es tu culpa por tener a ese mocoso problemático contigo —la pelirrosa lo escrudiñó con la mirada aún más, casi haciendo oídos sordos al caos que había provocado esa, aparentemente, explosión. Sai decidió ignorarla buscando con la mirada a algún soldado que le pudiese informar que era lo que pasaba—. ¡¿Qué nadie es capaz de informarme que está pasando?!
—¡Señor, ha habido una explosión en la parte norte de la muralla! ¡Al parecer ha quedado un agujero!
—¿Cómo que al parecer? —el soldado lo miró con pavor—. ¿Y cómo se supone que hubo una explosión? ¡Sólo una persona con acceso al almacén de pólvora podría generar una explosión así!
—Ha sido desde adentro —resaltó ella, deduciendo con neutralidad. Sai la miró más fastidiado de lo que ya se encontraba.
—No estoy para tus bromas pesadas, Sakura —la de ojos esmeraldinos le devolvió la mirada con la misma intensidad.
—¡Señor! —el sobrino del Canciller rodó los ojos enfurecido hacia el soldado de hace unos momentos sólo para toparse con las cuencas de sus ojos casi en total desorbita mientras miraba y señalaba hacia el cielo con pavor.
Toda la ira que pudo haber acumulado se disipó al percatarse del extraño fenómeno en el cielo.
Fenómeno que le habían contado pero que nunca había presenciado.
Sakura permaneció impertérrita analizando el cielo y a lo que descendía de él.
—Al parecer hoy será una de esas noches —comentó ella esta vez, finalmente, con un ápice de turbación.
—¿Qué?
—En la que la tierra estará envuelta en oscuridad y el cielo hará descender esporas que la resplandezcan.
Estaban lloviendo esporas.
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[Continuará...]
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A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.
l
v
No me manoseen ;-;
Agradecimientos a Tielle, Tomoe y Alyssa (usuarios sin cuenta). Muchísimas gracias a las tres por sus palabras. En verdad no pensé que les fuera a llamar tanto la atención siendo que, como he venido repitiendo en los capítulos anterior, es una trama fuera de lo usual. Me alegra mucho que le estén dedicando tiempo a leerla y sobretodo a comentar que les parece cada capítulo. Me llena de muchísima alegría poder leer lo que piensan en general de la historia 3 3
Notas:
Ahora sí, a lo que vine. Una disculpa por no haber actualizado. Se suponía que iba a hacerlo la semana pasada pero resulta que salí de viaje a último minuto y ese fin de semana me desconecté un poco de las redes sociales para descansar y disfrutar de mi familia -que tiene rato que no los veo-, además de que -se que ésto no les importa pero igual quiero compartirlo(?)- estos días me han servido personalmente para asentar ciertas ideas (en cuanto a mi persona) que tenía flotando. Tuve tiempo de sentarme a platicar con mis padres sobre el rumbo que quiero tomar para mi vida (quienes saben, sabrán que me gradué hace poco) y estar con ellos y recibir consejos me hizo bastante bien.
Así que ahora vengo con más motivación que nunca.
En cuanto al capítulo, yo se, YO SÉ, que están esperando el momento en el que Sasuke y Sakura se encuentren. Ahora sí, en el capítulo que viene se van a encontrar. Cara a cara. Recuerden que en esta historia son dos personas que no se conocen por lo que la primera impresión que tendrá cada uno del otro influirá al resto de la historia.
Y bueno, en éste capítulo me concentré más en demostrar que sí hay conexión entre Sasuke y Konohamaru. Prueba de ello es ese desmayo inesperado que tuvieron ambos al mismo tiempo. ¿Por qué habrá sido? ¿Se percibieron? ¿Por qué si son dos personas que no se conocen? Y ¿Por qué Sakura lucía tan preocupada en una parte? ¿La falla eléctrica fue en realidad una falla o fue provocada por alguien, como sugiere Sakura? :v Chan chan chaaaaaaaaaaan. Si, espero no se enreden tanto. Si tienen dudas pueden dejármelas en un review o directamente en mi facebook persona (link en mi perfil)
Y sin más nos vemos la próxima semana!
Roos-out!
