Hola a todos, lamento haber tardado pero el maldito clima cambiante de mi querido Buenos Aires simplemente no se decidirse como está, pero acá está el nuevo cap espero disfruten.


Los días que le siguieron a ese encuentro extraño Mikey notó que sucedían cosas extrañas a su alrededor, más de las habituales.

Fue una semana después cuando se dio cuenta de lo que sucedía.

Estaba lavando los platos cuando ocurrió la primera muestra de que algo había cambiado en él. Tenía la mente pensando en aquella chica que no se percató de lo que hacía y pasó uno de sus dedos por el filo de unos de los cuchillos.

-Muy bien Mikey- pensó mientras ponía el dedo en el agua- ¿Por qué la próxima lo agarras por el filo?

Miró el corte, era algo largo pero enseguida se quedó paralizado. El agua brilló por un segundo y la herida se cerró, sin dejar rastro.

Mikey se quedó en blanco por un minuto, mirando su mano.

-¿Podría hacerlo de nuevo?-se preguntó.

Se concentró y esta vez el agua brilló por un momento y se convirtió en una esfera, Mikey se quedó sin palabras.

-Van tras nosotros ¿Sabes?

Mikey retrocedió y la esfera de agua cayó sobre los platos, ¿Sería esto a lo que se refería aquella chica? Se quedó allí sin saber qué hacer. ¿Qué diablos se suponía que era eso?

El grito de Raph buscando a Leo lo sacó de su estado, sacudió la cabeza y cerró el agua. Terminó de lavar los platos y se encerró en su habitación.


Amy corrió por las azoteas, la noche era fría y algo ventosa.

Ella estaba acostumbrada a correr por los edificios, a sentir la brisa golpeando su rostro en la noche y a la adrenalina ardiendo en sus venas.

Pero siempre había algo malo y en aquel momento lo malo era que debía correr para salvar su vida o salvar la de otro aunque la verdad era que estaba haciendo las dos cosas al mismo tiempo.

Se detuvo en un edificio alto y contempló la ciudad, el viento soplaba bastante indicando que esa noche pasaría algo lo cual no ayudaba para nada al estado de Amy.

-¡Señorita Amy!- gritó una voz. Amy se dio vuelta para ver a una niña de cabello grisáceo y ojos negros volar hacia ella. La niña tenía un vestido color hueso.

Era una pixie.

-Aliheía- se acercó a ella- respira aun no estoy en un peligro de muerte

-Amy hay uno de los tuyos cerca de aquí y está en peligro- replicó- No es malo por favor.

Amy quería negarse, Aliheía no comprendía que podía ser peor si ella se entrometía pero tampoco podía abandonar a alguien a su suerte.

-Guíame Aliheía.


Mikey caminó, un tanto aburrido, por la azotea. Tenía la cabeza en miles de pensamientos pero el recuerdo de lo que había sucedido con el agua golpeaba su mente sin parar.

-Estoy solo- pensó y miró al piso- Esa ropa todavía tiene agua quizás pueda experimentar.

Se acercó a la ropa y se concentró, al principio nada. Los primeros intentos resultaron en solo darle dolor de cabeza.

-Relájate- se dijo- Pude hacerlo antes.

Se dejó llevar y esta vez sintió algo distinto. Algo parecido a lo que había sentido cuando se había cortado. Abrió los ojos y el agua se elevó.

Mikey lo miró asombrado, eso era impresionante.

Un ruido hizo que perdiera la concentración y el agua cayera. Un chico vestido de forma extraña se paró frente a él.

-Vaya un nuevo- dijo de forma rara- Veo que no eres humano.

-Vaya un observador- respondió Mikey poniendo sus manos cerca de sus armas- Te podría decir lo mismo.

-Bien dejémonos de cordialidades- dijo el chico-¿Vienes conmigo por las buenas?

-Lo siento primero invítame a cenar- replicó Mikey sacando sus armas.


Amy observó a John hablarle a la tortuga que había visto hacía unas semanas.

Debía intervenir.

Sin pensarlo saltó desde el aire y aterrizó en medio de ambos.

-Vaya mira a quien tenemos aquí- farfulló- Siempre es un honor para mis ojos verte mi querida.

Amy se incorporó, lo odiaba pero sonrió de manera burlona.

-El placer es solo tuyo- replicó- Yo solo veo a un baboso.

Ambos se midieron, expectantes de que el otro hiciera algun ataque.

-Lárgate esta vez- advirtió Amy- O te haré lo mismo que al maldito.

La expresión de John seguía como siempre pero su mirada lo delató, sabía lo que ella había hecho.

-Tengo una mejor idea ¿Por qué no los llevo a los dos? Mi señor estará complacido.

John ya le brillaba la mano derecha.

-Escóndete- ordenó sacando su espada- Bien Miller muéstrame que tienes.


Lucharon, John era un Fie de fuego, lanzo una llamarada pero Amy apartó el fuego sin problema.

Sin darle tiempo a nada Amy usó el viento para que rodeara a John, dejándolo sin oxígeno, sin oxígeno no hay fuego.

Alejó el vórtice que había creado y luego usó la tierra para mantenerlo en el suelo.

-Tú no te mereces ser un Fie- susurró.

No había tiempo que perder, podía sentir, en el viento, que no era seguro quedarse allí.

Se volvió hacia él chico, estaba sentado cerca del agua.

-Parece que nos volvemos a encontrar- dijo tendiéndole la mano, Mikey la tomó desconfiado.

-Siempre en situaciones extrañas- completó Mikey- Supongo que te debo una.

-No solo me encargué de un idiota- replicó Amy mirando a John- Agradéceme cuando estemos en un lugar seguro.

-¿Cuál es tu nombre?- preguntó Mikey.

-Amy- respondió- ¿Tu?

-Mikey.


-Bien ya que ambos nos conocemos, vámonos tú no sabes nada y yo no estoy en mis mejores condiciones- dijo Amy- Hay peores que ese.

Mikey la miró, tenía una gabardina de cuero con capucha por debajo podía ver una camiseta negra con unos legins del mismo color pero no podía ver el color de su cabello, solo podía ver ojos de color turquesas brillando.

-Tu guias.