Al emparejarme con Mitsuba, ambos nos dirigimos hacia el centro de la ciudad, hacia Shinjuku. Íbamos preparados para activar nuestras habilidades en cualquier momento, aunque tenemos que ser cuidadosos al ser del grupo bilógico, podríamos dañar a gente inocente si no somos precavidos.

Las calles prácticamente estaban ya vacías, los más probable es que metropolitanos sin poderes se estén resguardando en sus casas o en lugares mayormente cerrados para evitar involucrarse en esta masiva guerra recién comenzada.

Si bien no conocíamos la fecha de cuándo los Sublevadosactuarían, se sabía de ante mano que algo así iba a ocurrir, así que todos en la PS estábamos preparados, este es el porqué de nuestra reacción inmediata. Ya estábamos al tanto gracias a las continuas amenazas de Sublevados que atacaban individualmente; siempre recitando el mismo discurso, señalando que "Él" nos iba a aniquilar a todos los miembros del sistema de ayuda.

Al llegar al área que nos correspondía, comenzamos a caminar despacio, tratando de escondernos en los escombros que dejó la gran explosión.

Mitsuba, ¿quién es el que lidera a todos esos animales?- pregunté en voz baja con notoria molestia.

Siempre se refieren a su líder como "Él", podríamos suponer que se referían al rubio que salió en el holograma, aunque podría ser simplemente un Sublevado normal, tal vez nos quieren confundir.- me explicó, mirando y analizando la zona.

¿Cómo?- ladeé mi cabeza.

Incluso estando en una situación como esta no se te quita lo burro.- suspiró dándome por perdido.- Quieren hacernos creer que el rubio es el líder, para que vayamos en seguidilla suya, en vez de la verdadera cabeza. Al parecer el plan si les funciona con cabezas huecas como tú.

¡¿A quién crees que le dices cabeza hueca?! ¡Rubia oxigenada!- grité impulsivamente.

Cállate ¡Baka-Yuu! –Mitsuba me golpeó en la nuca con su mano.- Maldición, ni si quiera sé por qué vine contigo.- gruñó.

Preferí tragarme mi orgullo y quedarme en silencio, solo podría complicar las cosas y ponernos en peligro a ambos si seguía gritando de tonto.

Seguimos moviéndonos acercándonos a una pequeña tienda de ropa femenina.

Oye Baka-Yuu, podría haber personas aquí adentro.- me miró preocupada.- Deberíamos ir a controlar.

Asentí encontrándole la razón, pues podría haber personas escondiéndose dentro de la tienda o en su bodega. Eventualmente ingresamos a la ahora destruida tienda debido al impacto de la explosión.

No digas nada Yuu, seamos cuidadosos.- susurró Mitsuba, advirtiéndome.

Será mejor estar en silencio, podría haber un Sublevado, incluso podría ser una trampa, pero habiendo la posibilidad de que haya personas afectadas escondidas no podemos simplemente evitar entrar.

Al entrar se observaban cables soltando chispas al descomponerse y soltarse del techo de la construcción. Un holograma defectuoso dando la bienvenida a la tienda.

Bienvenidos, están… en el paraíso de la… moda.- exponía el holograma quedándose trabado, también era defectuosa su proyección.

Que… perturbador.- murmuré con una mueca de recelo.

Mitsuba ignoró tanto al holograma como a mí. Se dirigió a paso seguro hacia una puerta que no era fácil de ver. Me percaté de la puerta al ver hacia donde se dirigía mi amiga.

Yuu, prepárate para lo que sea, no seas imprudente.- me dijo seria.

Si algo te llegara a pasar, tus palabras poco me van a importarvoy a actuar para protegerte.- hablé completamente en serio.

Mi compañera me miró con una expresión de sorpresa y con sus mejillas levemente sonrojadas.

No me mires así, eres mi amiga, obviamente voy a cubrir tu espalda.- le aclaré al no entender su reacción, no es para tanto.

A veces se me olvida que eres un idiota.- me mostró un rostro que transmitía completa decepción.- No entiendes nada, Baka-Yuu.- soltó un risa que no le llegó a los ojos.

¿A qué te refieres?- pregunté, aún sin entender el porqué de sus muecas y repentina tristeza.

Ella solo negó levemente con su cabeza para luego abrir la puerta de golpe, haciéndome sobresaltar y prepararme para cualquier ataque.

A simple vista no se veía nada, solo unas cuantas cajas dentro de la oscuridad de la cerrada bodega, pero agudizando el oído se pudo apreciar unas respiraciones bajas y aceleradas, se entendieron como un reflejo de miedo.

Compartí una fugaz mirada con mi amiga. Comencé a acercarme lentamente.

Somos de la PS, por favor, muéstrese lentamente sin hacer movimientos sospechosos.- dije imponente.

Cuatro siluetas comenzaron a ponerse de pie, acostumbrándose a la oscuridad pudimos apreciar que eran cuatro mujeres, dos adultas, una mayor de edad, y una adolescente, casi de nuestra edad.

Por favor ayúdenos, queremos salir de aquí para ir a nuestros hogares.- Habló una de las adultas.

Se prendió la luz de un foco que había en el techo, Mitsuba finalmente pudo encontrar el interruptor en silencio y cuidadosamente para no alarmar a las cuatro mujeres por si son Sublevadas.

Por favor, digan sus nombres completos y si poseen habilidades especiales.- pidió Mitsuba con voz severa.

Mahiru Hiragi, no poseo habilidad.- se presentó rápidamente con notorio nerviosismo, una mujer de cabello largo de color lila, era muy bella.

Shinoa Hiragi, poseo habilidad de grupo psicológico.- habló una chica bastante baja, de cabello violeta, más corto que la chica que habló primero. Se nota a distancia que son parientes.

¿Cuántos años tienes?- preguntó la rubia.

quince.- respondió firme la más baja.

¿Por qué no te has presentado al ejército?- esta vez pregunté yo.

Si un miembro de la generación IX tiene habilidad, automáticamente entra a la PS al descubrirla y comienza a ser entrenado de inmediato.

Somos parientes de Kureto Hiragi, líder de la PS.- respondió rápidamente la presunta pariente de la chica.- Por favor, no la cuestionen más.

Mitsuba y yo le tomamos el peso al apellido.

Siendo parientes o no, tenemos que presentar a Shinoa Hiragi ante la PS.- dije más amablemente.- Es nuestro deber, lo siento.

La peli violeta más pequeña bajó la mirada, la más alta mordió su labio y me miró queriéndome aniquilar, es obvio que algo ocultan.

Continúen identificándose por favor.- pidió la mi amiga de coletas.

La anciana y la mujer restante respondieron diciendo sus nombres y aclarando que ninguna poseía características anómalas.

No podemos fiarnos de ninguna de ellas, tendremos que contactar a una unidad de control para que las vengan a buscar, pero debemos quedarnos con ellas hasta que lleguen para luego continuar con nuestro patrullaje.

¿Cuántos años tienen?- preguntó Mahiru.

quince.- respondimos ambos. Mitsuba era mayor que yo por unos meses.

¿Están felices de estar en la asociación? ¿O simplemente son demasiado cobardes para revelarse?- cuestionó burlona la enana.

¿En qué momento tomaron tanta confianza?

Estamos para ayudar.- respondió la de coletas con molestia algo disimulada.

Así que son almas bondadosas que buscan ayudar al prójimo.- dijo irónicamente Shinoa.

No es algo que deba interesarte.- respondí seco.- No estás dentro de la institución, no lo entenderías.

Somos de la familia Hiragi, estamos al tanto de todo. Entiendo lo que me quieren decir; buscan proteger a los suyos.

De la nada Shinoa nos miró a ambos con una sutil expresión de compasión y soltó las palabras con una empática seriedad. Preferí callar y evadir su mirada. Si lo entiende, no tiene porqué burlarse de nosotros, después de todo, cada miembro de la PS tiene razones para estar en ella aun así sin estar de acuerdo con los procedimientos.

Bueno, señoritas Hiragi, como lo saben todo, ¿Quién era el rubio del holograma?- pregunté sin tapujos.

Percibí como Mitsuba abrió considerablemente los ojos mirándome con la mandíbula tensa, estoy seguro que me quiere soltar un "Cállate estúpido", pero suspira y dirige una mirada curiosa y atenta a las Hiragi. Está igual de intrigada que yo, y estoy seguro que todos en la PS lo están.

Su nombre es Mikaela Shindo, es el líder de los Sublevados, aunque no se le puede llamar como tal, simplemente los demás lo siguen porque no saben qué hacer.- respondió la más alta.

Me sorprende que lo hayas soltado.- dije sin más.

Tarde o temprano se lo iban a informar.

¿Es fuerte?- preguntó Mitsuba.

Por algo es la cabeza; es astuto y calculador, despiadado y cruel.- dijo Shinoa.- Se dice que tiene un poder físico increíble, no saben en qué grupo se clasifica.

No me importa si el imbécil es tan fuerte como se dice… voy a acabar con él. Le quiere hacer daño a gente inocente y si es él el que manda a los Sublevados a atacar la ciudad, con mayor razón voy a matarlo.- declaré.

¡Baka-Yuu! No lo tomes a la ligera.- me reprendió la rubia.

Será mejor que no lo subestimes niño.- me advirtió la más alta de las Hiragi.

Solté un chasquido de lengua y me dispuse a salir de la bodega para ir a la calle.

Al momento de salir me percaté de que había dos hombres, siendo uno de cabello negro y el otro de uno cobrizo, afuera revisando los escombros, no llevaban nuestro uniforme así que supuse de qué se trataban de Sublevados. Mitsuba salió tras de mí bloqueando la puerta de la bodega para que las cuatro mujeres no salieran y no se expusieran a peligro.

Rápidamente corrí directamente hacia el pelinegro alcanzando a este con mi espada y cortándolo en dos con facilidad y velocidad, pero el otro al darse cuenta intentó darme un golpe certero con su puño derecho, fácilmente lo esquivé saltando hacia atrás, tomando impulso para levantar mi espada e ir directamente a su cuello, pero mi oponente interpuso una pequeña navaja que desprendía una brillante aura roja, pronto esa aura comenzó a envolver mi espada desde el punto de contacto entre esta y la navaja, por reflejo la solté al no saber qué utilidad tenía la habilidad del Sublevado. Retrocedí rápidamente y me fijé que mi espada se levantó del piso y se posicionó a un lado de mi rival, apuntando hacia mí sin que este la sostuviera; de inmediato entendía que con esa aura roja podía controlar los objetos, su habilidad, por deducción, era la telequinesis, del grupo psíquico.

Pronto unos escombros y un auto dañado por la explosión se vieron levitando, envueltos en el poder del de pelo cobrizo. Los objetos se arrimaron contra mí con gran rapidez, de inmediato traté de esquivar los primeros escombros para acercarme, pero el auto fue mi mayor obstáculo. Mi habilidad al ser biológica, poco y nada puede hacer ante objetos no vivos, pero para este tipo de complicaciones está el arduo entrenamiento de la PS.

¿Dónde está la unidad de control?

Con cuidado y destreza, pateé el auto que venía directo a mí haciéndome un poco hacia el lado. Si bien tenemos habilidades innaturales, eso no significa que seamos ultra fuertes, así que quedé con un dolor de pierna considerable.

Mi compañera apareció en escena y rápidamente se puso a la par mía.

Estúpido imprudente.- gruñó Mitsuba.

Dos enemigos menos.- sonrió con demencia el Sublevado.- le voy a limpiar el camino al gran Mikaela. El destrozará este estúpido orden.-vociferó.

Para que Mitsuba pueda utilizar su particularidad tendremos que inmovilizar al enemigo por unos momentos y causarle una herida, aunque sea un rasguño, de alguna manera la sangre de Mitsuba debe de entrar en contacto con la herida del Sublevado, para que esta actúe parecido a un tétanos inmediato, afectando el sistema neurológico del enemigo, causando espasmos musculares que inmovilizaran al Sublevado por un largo periodo de tiempo, dentro de este, desgarrando sus músculos y fracturando su columna de forma grave, dejándolo incapacitado para moverse permanentemente.

Yuu, trata de llegar a él y tomar sus brazos, de sus manos se desprende su poder.- me ordenó la rubia.

De inmediato acaté su orden, pero antes me detuve a observar que tenía a mí alrededor, fijándome en el cuerpo del Sublevado que atravesé con anterioridad.

Acercarme de frente sin nada con que evitar que el aura roja pueda cubrirme sería inútil. Tomé el cortado cuerpo con brusquedad y rápidamente corrí directamente hacia el enemigo con Mitsuba detrás de mí. Automáticamente el Sublevado comenzó a lazar escombros, escombros que fueron fáciles de esquivar para mí y mi compañera. Al estar ya de frente, cerca, supuse que el Sublevado iba a tratar de tocarme, así que puse frente a mí el cuerpo, soltándolo al instante, para impulsarme hacia el lado y tomar sus brazos y con mi cuerpo inmovilizándolo, dejando todo mi peso arriba de él, como había ordenado Mitsuba; Esta se acercó rápidamente para ayudarme a sujetarlo y poder enterrarle las uñas de una de sus manos a uno de los brazos del contrincante causándole una pequeña herida, herida que bastó para que la rubia, sin querer soltarlo, se mordiera el labio con fuerza y simulara besar el corte, dejando que su sangre actúe.

El sujeto comenzó a gritar bajo el dolor de sus músculos causado por la reacción inmediata de la sangre de mi amiga sobre su sistema neurológico.

No iba a activar mi poder aún, necesitábamos saber que buscaban, que piensan hacer.

Detenlo, duele, duele mucho.- gritaba sumido en desesperación la víctima.

¡¿Qué planean hacer?!- vociferé intimidante. Recibí como respuesta uno mueca de dolor junto con un gemido agobiante.- ¡Responde!

Matarlos, matarlos a… ¡Agh! Mikaela… él.- soltaba palabras inconclusas gracias al desesperante dolor que causaba la habilidad de Mitsuba.- ¡No lo entiendes! Ellos… ¡Ugh! los utilizan, ellos no quieren proteger…- jadeaba.-…ni ayudar, ellos son los enemigos ¡Ellos!- se quejaba.

Compartí una mirada de preocupación con Mitsuba, si bien, estamos en desacuerdo con la PS en muchas cosas, como en su masiva publicidad, o en sus innecesarios lujos, estamos en ella por su principio de ayudar y cuidar a la sociedad. El hecho de que el dañado Sublevado declare que la PS quiera faltarle al deber que ellos impusieron y por el cual pertenecemos a ella, es inquietante.

Sin querer seguir escuchando la palabrería en contra al ejército puse mi mano en su boca para silenciarlo, causando que el desgraciado me mirara con los ojos inyectados en sangre, con sus pupilas contraídas y una expresión llena de angustia y miedo. Activé mi habilidad para que su boca comenzara a corroerse siguiendo por todo su cuerpo.

Mitsuba, al ser del mismo grupo, está acostumbrada a la consumición lenta de los tejidos y huesos de mis víctimas.

¿Crees que lo que dijo es cierto?- preguntó angustiada la de coletas.

La miré sin saber que responder.

¡Sáquenos de aquí! ¡Estúpida rubia, maldito niño!- gritaba Shinoa detrás de la puerta de la bodega, dentro de la tienda, mientras golpeaba esta repetidas veces.- ¡¿Qué está ocurriendo?! ¡Yo también puedo ayudar!

Suspiré y fui a abrir la puerta, dejando salir a dos mujeres asustadas y a otras dos furiosas.

¡¿Qué clase de servicio fue ese?! Nos dejaron donde estábamos.- Mahiru se quejaba de nuestro aparente incompetencia.

Estábamos destrozando a un par de idiotas.- dije indiferente.

Nos dijeron que la…- Mitsuba iba a repetir lo que el Sublevado nos había revelado, pero la interrumpí.

Nos confirmaron que Mikaela era su líder.- dije rápidamente, lo más convincente que pude.

Pero si las señoritas se lo dijeron.- habló la mayor de edad.- Por favor se los ruego, sáquenme de aquí.

Shinoa y Mahiru nos miraron fijamente, Shinoa manteniendo una mirada llena de compasión, mientras que Mahiru parecía rebuscar entre mis entrañas. Ignorándolas, me dirigí hacia las dos mujeres restantes.

La unidad de control al parecer está ocupada, las llevaremos personalmente hacia la institución para que puedan ser atendidas y distribuidas a refugios.- informó Mitsuba con amabilidad, siendo esta la primera vez que fue empática con las cuatro féminas.

Los seis comenzamos a caminar hacia la institución con precaución. Mitsuba iba primero, las cuatro mujeres encontradas entre ambos, yo iba a tras cuidándoles las espaldas.

Shinoa ralentizó el paso y se puso a la par mía.

Medita lo que te dijo el Sublevado, no dijo más que la verdad.- habló bajo.- Aún estás a tiempo para darte cuenta.

La miré fijamente para encontrar rastro de una sonrisa burlona o algo parecido, pero esta se mostraba completamente seria.

¿Por qué debería de creerte?- pregunté lleno de sentimientos y pensamientos encontrados ante tanta revelación, tanto de parte del par Hiragi, como del Sublevado.

¿Cuál es tu nombre?- preguntó la peli violeta ignorando mi pregunta.

Yuuichirou Amane.- respondí sin darle más vueltas al asunto, ya estaba lo suficientemente confuso.

Bien Yuu-san, será mejor que prestes atención a tu alrededor, tanto a tus aliados, como a tus enemigos, aunque en estos momentos veo que no sabes quienes son quién. Recuerda el nombre de Mikaela, no es casualidad que lo oigas tantas veces, de tantas bocas distintas. Él te está poniendo especial atención.