Hoy es el gran día, y sé que debería estar nervioso por cantar con Kurt frente a todos los chicos pero, en realidad, me siento bien. Hemos ensayado y tal vez no tenemos la misma química que los tipos de Rent pero no lo hacemos mal. Además estar con Kurt ha sido un lujo y aún puedo sentir esa tensión que existe entre nosotros.

Sé qué quiere decir eso, le gusto a Kurt. Bueno, el nuevo yo le gusta, pero sólo porque es una novedad en su vida. Lo atribuyo a que nunca había estado rodeado de personas abiertas con su sexualidad. Puede que yo haya sido un matón pero ahora soy un chico reivindicado y eso atrae a las personas. De hecho, ya perdí la cuenta de las chicas que me han invitado a salir con el único objetivo de regresarme al "buen camino". ¡Pobres!, a pesar de mi aspecto soy un caso perdido.

Me encantan los chicos. Tal vez Kurt no sea un ejemplo de masculinidad pero es un hombre con músculos, unas hermosas piernas torneadas y habilidad para encenderme con tan sólo un movimiento de sus pestañas. ¿Qué más puedo decir? Me gustan los tipos delicados. Aunque Kurt no es sólo alguien que me gusta.

Es raro, supe que estaba enamorado de Kurt Hummel antes siquiera de considerar la posibilidad de que yo fuera gay. Claro, con esa idea era más que evidente mi sexualidad pero, como siempre, prefería negar lo que era indudable. El año anterior, cuando me siguió a los vestidores para encararme por mis abusos y me dijo que yo jamás sería su tipo, que a él no le gustaban los chicos gordos, que sudan mucho y que se quedaran calvos antes de los treinta, una parte de mí se rompió. Yo jamás seré su tipo, eso lo sé, y si ahora deja que me acerque a él es porque necesita ver de primera mano el cambio. Quizás pudiera besarle de nuevo pero eso no significaría nada para él. Sin embargo, para mí, pasar unas horas con Kurt se vuelven un pequeño nirvana.

Además quiero que éste año Kurt tenga un buen dueto. Por Finn me enteré de los descalabros que ha sufrido en los últimos dos años dentro del club Glee haciendo duetos. En su primer año le tocó hacer dúo con el mismo Finn Hudson, de quien terminó enamorándose. Cuando Hudson me lo contó tuve que contar hasta mil para calmar mis celos. Me recordé que Finn es mi amigo, un gran amigo, un gran amigo hetero, y que además a día de hoy es el hermanastro de Kurt. Claro que los celos no pegan para nada conmigo, no soy su novio. Quien debe sentirse celoso es Encantador y no yo.

El año pasado Kurt iba a hacer un dueto con Sam Evans pero al final no sucedió. Según Finn, Kurt renunció al dueto con él para no afectar la reputación del rubio; aunque la verdad es que, siendo sincero, hacer un dueto con Kurt hubiera sido el menor de los males de Evans el año pasado. Su declive social empezó cuando todo mundo descubrió que hablaba Na'vi como segundo idioma, después se supo que su chica lo engañaba con Finn y, al final, terminó teniendo una relación con Santana López, la peor perra de McKinley High.

Así que este año estoy decidido a que Kurt tenga el dueto que siempre soñó. Me he esmerado con la letra y he visto Rent tres veces. Bueno, eso no es cierto, he visto tres veces la parte donde Collins y Ángel cantan. Eso cuenta, ¿no? No es como si el señor Schuester me fuese a hacer preguntas sobre el musical. Yo sólo tengo que cantar y hacer que Kurt se vea magnifico, cosa que no es difícil ya que Kurt tiene la virtud de verse bien siempre.

Para ser sincero, también me regocija un poco saber que Encantador se siente celoso. No es más que un estúpido. Él tiene a Kurt, sus besos, sus caricias y sus palabras de afecto y para mí sólo hay un dueto. Esos minutos que me harán delirar con la posibilidad de ser más que un amigo para Kurt. ¡Joder! Es mejor que deje de pensar en Kurt.

Abro mi casillero, tomo mis libros y camino con rumbo a mi primera clase del día. Estoy a mitad del pasillo cuando escucho una voz fuerte y clara que me llama.

—Ey, homo. — No necesito girarme para ver quién es. El imbécil de Scott está en medio del pasillo con su amigo Moore.

El año pasado Scott se atrevió a lanzarme un granizado cuando la escuela se enteró de que los chicos de fútbol americano participaríamos en el espectáculo del descanso en el partido del campeonato. En aquel momento Scott me encontró con la guardia baja; primero me llamó gay y luego me lanzó el granizado. Y claro que no pude reaccionar, tenía demasiado miedo a que se descubriera la verdad. En cambio ahora las cosas son diferentes, ahora soy un nuevo y mejorado Dave Karofsky y Scott tiene un encuentro pendiente con la furia.

—Ey, pendejo. —Los estoy encarando con mi cuerpo en una postura recta. Sé que me veo imponente, no necesito que nadie me lo diga, pero Scott y compañía no parecen muy sorprendidos y siguen balanceando en sus manos dos grandes vasos de granizado que parecen ser de uva.

—Así que no te conformas con declararte maricón y unirte al club Glee sino que ahora vienes y cantas una canción con ese homo de Hummel. —Mentalmente cuento hasta diez, no es la primera vez que quiero partirle la cara alguien. Aunque Scott corre el riesgo de morir y no lo sabe.

— ¿Sabes? Es curioso como todo mundo parece estar enterado de las actividades del club Glee cuando es considerado como un nido lleno de perdedores. Los años anteriores yo tenía un pretexto para saberme el itinerario del club, en secreto quería unirme a ellos. ¿Y ustedes? ¿Cuál es su excusa?

— ¡Cállate, Karofsky! Es momento de recordarte cuál es tu lugar ahora, homo. —Scott y Moore se acercan a mí y yo espero estoico. Dejo caer mis libros y con un movimiento rápido empujo a Moore, quien cae al suelo derramándose el granizado en su chaqueta roja del equipo de fútbol americano del instituto.

Todo mundo en el pasillo se queda asombrado. Algunos gritan y exclaman cuando sujeto a Scott de la muñeca y con mi antebrazo lo estampo contra los casilleros. El granizado que trae en la mano está a punto de caer pero yo aflojo un poco mi agarre para que su mano recupere fuerza. Lo miro fijamente; estoy a escasos centímetros de su rostro y puedo ver claramente la repulsión que siente hacia mí.

—Suéltame, marica —dice entrecortado. Tengo mi antebrazo apoyado sobre su tráquea y es difícil que pueda respirar correctamente.

—Nadie, absolutamente nadie, le tira granizados a Dave Karofsky en la cara. —Lo miro intensamente a los ojos para reafirmar mis palabras.

En ese momento, por el rabillo del ojo alcanzo a ver a varios de mis compañeros del coro. Finn y Quinn están tomados de las manos, lo mismo que Kurt y Encantador; Mercedes Jones está al lado de la pareja de niños bonitos; Artie me observa desde su silla, y Brittany parece mirar una pequeña mariposa que vuela sobre ellos. Entonces, una idea se filtra en mi mente, una idea que me hace darme cuenta de que en realidad estoy cambiando y que me confirma que el cambio es por mí.

Le arrebato el vaso con el granizado a Scott y me aparto de su cuerpo. Observo de nuevo a los chicos del club Glee; ahora también están Lauren Zizes y Puckerman. Regreso mi mirada a Scott, quien parece querer correr, pero lo sujeto de su camiseta de hockey y lo empujo de nuevo contra los casilleros. Alcanzo a escuchar las voces de mis compañeros cuando empiezo a jugar con el granizado.

— ¿Creen que…? —Finn me mira con curiosidad y tal vez un poco expectación.

—No, para nada. Scott será su víctima. —Quinn, mujer de poca fe.

—Lo va a hacer. —La voz de Kurt suena convencida, y yo lo agradezco.

—No lo creo. Aunque… —Puckerman me mira directamente a los ojos y luego sonríe —. El bastardo, hijo de puta lo va a hacer.

— ¡No! —grita Mercedes, otra mujer de poca fe.

Sujeto a Scott de nuevo y hablo con voz la ronca, elevándola lo suficiente como para que todo el pasillo lleno de curiosos me escuche.

—Nadie le lanza granizados a Dave Karofsky. Nadie que no sea Dave Karofsky. —En ese momento, ante la mirada atónita de mis compañeros en el club Glee, me lanzo todo el contenido del vaso sobre el rostro.

La sensación del frío me hace estremecer y el hielo empieza a escocer mi piel pero esta vez mis ojos están intactos. Me quito el exceso de granizado de los ojos y miro a cada una de las personas que está en el pasillo. Todos tienen caras de asombro, hasta mis compañeros del club Glee no se esperaban algo así. En ese momento, mi mirada se cruza con la de Artie, y él me sonríe. En ese instante sé qué decir.

—Soy un perdedor. —Artie sonríe —Canto y bailo. Pero sigo siendo alto, pego fuerte y ésta —levanto mi mano derecha en puño — sigue siendo la furia. Sigo siendo Dave Karofsky y espero que no lo olvides, imbécil. —Scott se incorpora y me lanza una mirada desafiante.

—Vas a pagar por esto, Karofsky. —Le sonrío.

— ¿Es una amenaza, Scott?

—Tómalo como quieras.

—Sí o no, Scott. —El tipo se tensa y cae, porque al final todos caen.

—Es una amenaza, Karofsky.

—Es interesante, Scott, porque, como notarás, tengo muchos testigos que pueden asegurar que me acabas de amenazar. Así que, si algo me pasa, los abogados de mi papá van a mandarte a prisión y ahí seguramente encontraras muchos homos como yo que estarán deseosos de carne fresca.

Casi veo temblar a Scott. Tanto él como Moore se van por el pasillo, seguramente intentando ignorar que la cagaron por idiotas.

La campana suena y el pasillo se va despejando. Sólo terminan a mi lado los chicos de club Glee. En la mirada de todos hay admiración y eso me hace sentir muy bien.

—Vamos a los vestidores para que te asees. —Finn no puede disimular la sonrisa. En parte porque me ve como yo los puse a ellos durante tantos años y en parte porque está orgulloso de mí y de lo que he hecho para estrechar más mis lazos con ellos.

—No se preocupen, vayan a sus clases. Ya me las arreglaré con esto, sólo necesito que Azimio me traiga algo de ropa. Le enviaré un mensaje. Por lo regular llega tarde.

—Yo tengo una camiseta que puedes usar. —La generosidad de Puckerman casi me conmueve; aunque el tipo puede salir con cualquier cosa, así que prefiero esperar.

—Muy bien. Me voy al vestidor y te espero allá, Puckerman. Ustedes, por favor, vayan a sus clases. —Miro al resto de los chicos y todos están complacidos conmigo, incluso Encantador y Kurt. Sus ojos azules brillan con intensidad y me muero por preguntarle el motivo; aunque no me hago ilusiones, es Encantador el que sostiene su mano y yo estoy fuera de la jugada.

Una vez que los chicos se van, camino a los vestidores. Tengo una sensación de déjà vu en este momento. El año pasado, cuando Scott me lanzó el granizado, yo estaba hecho un lío y aquí, en este mismo vestidor, les dije a los chicos del club Glee que yo no era un perdedor como ellos, que era alto y pegaba duro. Ese día abandone a los chicos del Glee porque tenía miedo de ser llamado maricón, porque tenía miedo de ser descubierto. Ahora las cosas son distintas. Estoy orgulloso de ser quien soy y estar en el club Glee ha sido una de las mejores cosas que me han pasado dentro de las paredes del McKinley.

Una vez que termino de ducharme, me enrollo una toalla en la cintura y camino hasta el montón de ropa que está sobre una de las bancas del vestidor. Puckerman me ha traído la camiseta; es blanca y estoy seguro de que se pegará a mi torso por el tipo de tela del que está hecha, pero lo peor de todo es que justo en el centro del pecho hay dos símbolos del género masculino entrelazados y con los colores de la bandera multicolor, y en la espalda está impresa la leyenda por detrás es mejor. En serio, necesito que Azimio me traiga algo de ropa.

Le envío un nuevo mensaje mientras me pongo la ropa interior y los vaqueros. En ese momento, la puerta del vestidor se abre pero no es Azimio quien entra. Kurt y Encantador me están mirando fijamente desde el quicio de la puerta. Los ojos de los dos viajan por mi torso y eso me hace sentir increíblemente vulnerable. Hasta hace poco tiempo no estaba conforme con mi cuerpo pero ahora creo que aceptar mi sexualidad ha hecho que acepte otros aspectos de mí. Me he dejado de flagelar, mi cuerpo está bien. Quizás no soy el tipo más marcado del mundo pero tengo un pecho solido y mis abdominales siguen en formación.

Aun así, con mi autoestima renovada, no me siento muy feliz de estar semi-desnudo frente al chico que me gusta, quien el año pasado me dejó muy claro que no soy su tipo y quien además me llamo gordo y sudoroso. Para mi bien puedo decir que fue en el calor del momento y que Kurt estaba molesto pero no por eso no deja de ser verdad. No soy su tipo y estar medio desnudo frente a él y a Encantador no es algo que me guste.

De inmediato, me inclino para tomar la camiseta que me trajo Puckerman. Tanto Encantador como Kurt ríen entrecortadamente.

— ¿Pasa algo? —les pregunto despreocupadamente para que ellos crean que estoy tranquilo. En realidad me encantaría correr.

— ¿Esa es la camiseta que te trajo Noah? —Asiento y me doy la vuelta para que puedan leer la leyenda en mi espalda. Esta vez sólo Encantador ríe entre dientes.

—Creo que Puckerman espera que porte esto con orgullo durante todo lo que resta del día.

—Igual que utilizabas la chaqueta del equipo de futbol. Se vería muy bien encima de esa camiseta, todo un cliché. Aunque parece que ya no la quieres usar. —Me encojo de hombros ante las palabras de Kurt.

—Ya no la necesito, ni para ocultarme ni para demostrar mi estatus en la escuela, y mucho menos para demostrar mi masculinidad. Para eso, ahora tengo esto. —Señalo mi pecho con los símbolos multicolores. Kurt traga saliva, camina hacia mí y me da un pequeño frasco.

—Es una hidratante. El frío del granizado hace daño en la piel, así que deberías ponértela. Finn y Noah también la utilizan. —Tomo el frasco y miro Kurt por un segundo. Es divertido que aún piense en decirme que dos chicos perfectamente heteros usan cremas o lo que sea esto para que yo acepte usarla. Es tierno y duele.

—Gracias. —El momento se está haciendo incomodo. En ese instante la puerta del vestidor se abre de nuevo y esta vez Azimio salva la mañana.

—Hombre, ¿qué pasa contigo?

—Scott —le digo secamente, y Azimio niega lanzándome una camisa negra que seguro es suya. Me la pongo sobre la camiseta, dejo sin cerrar los tres primeros botones para que se vean los símbolos, y doblo las mangas. Así me siento más cómodo.

—Ese chico necesita una lección, Grizzly.

—No, si tú le haces algo esto se volverá un cuento de nunca acabar. Además, ya le deje muy claro que si algo me pasa los abogados de mi papá lo mandarán a prisión donde seguramente será la perra de alguien. —Azimio ríe.

—Amén, hombre. —Kurt y Encantador siguen aquí. Abro el frasco de crema y me pongo un poco de liquido sobre la piel de la cara. Kurt luce complacido; Encantador no da muestras de molestia pero no ha dejado de mirarme.

—Nos vemos más tarde en el ensayo. —Kurt se gira y camina hacia Encantador. Ambos salen tomados de la mano. Mi mirada vacila un momento; el sabor sigue siendo amargo cada vez que veo a esos dos cariñosos. La mano de Azimio cae sobre mi hombro izquierdo y me da un afectuoso apretón.

—Deberías intentar algo. Estoy seguro de que Hummel…

—No tiene caso, Az. Él está bien donde está. Entre nosotros hay mucha historia, cosas que jamás se van a olvidar.

Hoy las clases han sido pesadas y agradezco no tener entrenamiento. Aun no sé como mantengo mis nervios a raya. Ha llegado el momento, tengo que cantar con Kurt. Entro al salón del coro y me siento en mi lugar habitual en la última fila, justo en el centro; ahí siempre puedo ver toda la acción, aunque hoy yo seré el espectáculo.

—Bien, chicos. Después del excelente trabajo de Finn y Lauren ayer espero que hoy Kurt y Dave nos demuestren todo su talento. ¿Están listos, chicos? —Kurt me mira y se pone de pie. Parece que él sí está muy seguro, mientras yo estoy que me cago en los pantalones del miedo. Me convenzo de seguir. ¡Soy un hombre, coño! ¡Basta de ser un cobarde!

Kurt sugirió empezar con un solo de piano, así que me siento en la banqueta y empiezo a tocar. Todos en el salón están en silencio. Parece que no me creían capaz de saber tocar más de un instrumento. En realidad, aprender a tocar la guitarra fue fácil después de las duras lecciones de piano de mi madre.

Ella se sentiría orgullosa de esto. Desde los siete años no había tocado frente personas que no fueran de mi familia y, ahora que lo estoy haciendo frente a un talentoso grupo de chicos, ella no lo sabrá porque no me habla. Nuestras conversaciones se limitan a fríos y distantes buenos días y buenas noches.

La voz de Kurt se escucha en cuanto detengo las notas del piano. Él también sugirió cantar la primera estrofa a capella.

Live in my house

I'II be your shelter

Just pay me back

With one thousand kisses

Be my lover

And I'II cover you

La voz de Kurt sin ninguna música es celestial. Esa armonía propia de su voz le da un maravilloso matiz a la canción. La primera vez que lo escuché cantar esta canción casi muero por la dulzura con la que lo hacía. Es duro saber que jamás tendré la oportunidad de estar con él.

Tomo la guitarra y empiezo a tocar acompañando a la banda. Propuse seguir tocando un instrumento porque en esta maldita canción me iba a ser muy difícil tener las manos fuera del cuerpo de Kurt. La coreografía demandaba un poco de acercamiento y yo lo que menos quiero es acercarme a Kurt porque corro el riesgo de sujetarlo y esconderlo sólo para mí, cosa que sería terrible. Si ya me siento un violador sólo por haberle arrebatado un beso de la forma en la que lo hice…

Él me sonríe cándidamente cuando empiezo a tocar y camino a su alrededor mientras canto.

Open your door, I'II be your tenant

Don't got much baggage, to lay at your feet

But sweet kisses, I've got to spare

I'II be there and I'II cover you

Karma, puro y llano karma. Si hay alguien en este jodido mundo que quiere darle dulces besos a Kurt, soy yo. Si alguien quiere cubrirle con sus brazos para nunca soltarlo, sip, ese idiota soy yo. Alguien, no sé dónde, pero alguien muy poderoso en el universo, debe odiarme.

Estoy detrás de él mientras lo veo balancearse con la música y agradezco tener mis manos ocupadas en la guitarra porque, cuando cantamos juntos, mis sentidos se pierden en él.

I think they meant it

When they said you can't buy love

Now I know you can rent it

A new lease you are my love

On life, be my life

Un solo de mi guitarra y ya no puedo seguir cerca de él. Camino hasta las sillas donde están nuestros compañeros, me coloco entre la segunda y tercera fila y le miro desde ahí. Se ve tan malditamente angelical. No he volteado a ver a Encantador pero seguramente debe de estar feliz por tener alguien así a su lado.

You'll be my King and l'll be your castle

Su voz de soprano es dulce y maravillosa, está sonrojado y sigue balanceándose con el ritmo de la música. Es una lástima que él ya tenga al rey de ese castillo. Bueno, Encantador sería en todo caso su príncipe azul.

No, you'll be my Queen and l'll be your moat.

Si tan sólo Kurt supiera que para mí él de verdad es el rey de mi vida. Este momento lo guardaré en mi memoria para siempre; esa mirada azul sobre mí me acompañará mucho tiempo en mis fantasías. Por algo siempre le dije bonito.

Antes, cuando era un matón en el armario, le gritaba y decía bonito para molestarlo, para señalarle lo delicadito que es pero, en realidad, muy dentro de mí, sé que si le decía bonito es porque en realidad lo es. Es bonito, una fantasía, un lujo.

I've longed to discover

Something as true as this is

Soy sincero y él lo sabe. Todos aquí lo saben. Hasta Encantador, que está lanzándome una mirada de muerte. Aún no lo he mirado pero sé que lo hace; siento su mirada asesina sobre mí. De pronto, todos los chicos del coro se nos unen para seguir cantando.

Comienzo a cantarle mientras él se acerca un paso a mí.

So with a thousand sweet kisses

Él continúa:

If you're cold and you're lonely

Ahora la voz de Finn se une a la mía:

I'II cover you, with a thousand sweet kisses

Kurt le sonríe a Finn, se acerca otro paso hacia mí, canta junto a Rachel:

You've got one nickel only

Le respondo con el apoyo de la voz de Puckerman:

I'II cover you

Todas las chicas del club Glee se unen con la voz de Kurt para seguir con la armonía:

With a thousand sweet kisses

When you're worn out and tired

Me muevo al dulce ritmo de la música y termino de colocarme a escasos centímetros de Kurt.

I'II cover you

Kurt me sonríe y yo me muero por inclinarme para besarlo, entonces la voz de Encantador se une a la mía y eso rompe el momento.

When your heart has expired.

Al final, las tres voces terminan la canción.

I'II cover you.

Todos aplauden estruendosamente. El profesor Schuester está feliz y no deja de decir Impresionante. En este momento tengo dos sentimientos encontrados. Por un lado la gran alegría de saber que estoy haciendo algo que me gusta y en lo que de verdad soy bueno. No se pelean mi habilidad en los deportes con mi habilidad en el club Glee, y eso es increíblemente bueno. Por otro lado, siento una gran amargura. Encantador, con una sola frase, me mata cualquier tipo de fantasía con Kurt. Ese bastardo ni siquiera me lo deja un segundo para mi imaginación. Aunque, siendo sincero, él no podrá robarme los recuerdos que tengo de los intensos ojos azules de mi bonito mirándome con un sentimiento diferente al asco mientras cantábamos. ¡Ah, soy abominablemente cursi, qué repulsión!

Los duetos continúan. Finn casi tiene un ataque cardiaco cuando ve a Rachel y Evans cantando 2 become 1 de las Spice Girls. Esos sí son gustos variados. Me pregunto si el señor Schuester sacó las canciones de alguna página o se le ocurrió en un viaje.

El ensayo por fin termina y mi corazón se quiebra un poco cuando Kurt se acerca a mí tomado de la mano de Encantador.

—Estuviste magnifico, Dave.

—Gracias, aunque estoy seguro que esto no habría salido bien sin ti.

—Tonterías, Dave. Lo haces muy bien. —Observo a Encantador. Mentiría si dijera que el tipo me cae mal pero aun así no aguanto que me hable como si fuéramos amigos de toda la vida.

—Gracias, supongo. —Kurt parece percatarse de la tensión entre su chico bonito y yo.

—Bien, nos vemos mañana, Dave. —Los dos se despiden y se van felices de la vida juntos. Uff. Duele, y mucho, pero tengo que superarlo. Lo superare algún día.

Estoy a punto de salir cuando la mano de Santana López me detiene sujetándome del antebrazo derecho. Me sorprende que se acerque a mí. Durante estos días en el club Glee ella parecía ignorarme. Sólo espero que no sea otro intento para llevarme por el "buen camino". Últimamente me he dado cuenta de que a las chicas les gusta esa imagen de chico malo reformado y ahora tengo un montón de suerte con las féminas. Una verdadera lástima porque de verdad, de verdad, no me pasa nada con ellas y con Dave Jr. al mismo tiempo.

—Yo…, quiero hablar contigo. —Me sorprende el tono de Santana. Ella siempre ha sido una perra arrogante y fría pero ahora parece diferente, como si tuviera miedo. En realidad creo que se ve vulnerable —. Y creo que disculparme es un buen principio. —A pesar de que dice querer disculparse no siento que eso sea importante para ella.

—No es necesario. En todo caso tal vez yo debería agradecerte que me empujaras para salir. —Ella asiente pero me mira confundida.

— ¿Vale la pena? —Esa pregunta no me la esperaba. ¿Qué le puede importar a Santana si vale o no la pena estar fuera? A menos que… No. Eso no.

—Sí. Por primera vez soy libre, hago lo que quiero, no me importa que me etiqueten de ninguna forma y puedo ser quien soy.

— ¿Aunque Kurt no esté contigo? —Golpe bajo. Soy demasiado evidente con mis sentimientos, lo sé y no me importa. Como siempre me digo, ¡que se jodan!

—No cambie por Kurt. Sé que es difícil creerlo pero el cambio fue por mí, para ser yo y dejar de esconderme en ese armario de dos por dos que estaba terminando con mi vida.

—Es horrible. —Los ojos de Santana se descomponen y lo veo. Aunque no lo asimilo del todo sí puedo verlo —. Yo quiero pero…, no…

—No todos somos tan valientes como Kurt o Encantador. Cada quien tiene su proceso, cada quien tiene su tiempo, y no puedes adelantar nada mientras no estés listo. O lista —le digo para ver su reacción. Ella me mira por unos segundos y luego se aleja de mí caminando hacia la salida.

—Olvida esto. Olvida esta conversación. Me da gusto que estés bien. —Estoy sorprendido y bastante confundido, pero sé que necesito decirle algo y ella necesita escucharlo, así que corro por el pasillo y le doy alcance.

—¡Santana! —Ella se detiene pero no se gira para mirarme —. Si necesitas hablar siempre estaré para ti —recuerdo las palabras de Encantador —, no estás sola. —Ella permanece unos segundos en ese lugar y luego se marcha sin decir nada más.

No puedo evitar suspirar, estoy extenuado mentalmente. Esto de estar en el club Glee es como vivir en una comedia romántica con bastantes toques de drama. ¿Las cosas siempre serán así? Camino al estacionamiento y cuando estoy a punto de subir a mi Tacoma siento una mano que cae sobre mi hombro. Al girarme, Santana López se abraza a mí como si fuera su tabla en medio del mar.

—Gracias. —La envuelvo entre mis brazos durante un momento y luego ella se aparta para caminar hacia su coche. Al levantar mi mirada me encuentro con Kurt y Encantador, ellos parecen mirarme con cierta extrañeza. Intento ignorar eso, subo a mi camioneta y me marcho. Necesito relajarme. Ojalá Az tenga tiempo de jugar conmigo.

Blaine estaciona su Lexus GS Hybird a escasos metros de la entrada de su antigua escuela, la Academia Dalton; necesita un respiro. Ese primer mes en McKinley estaba acabando con su infinita paciencia. Aunque si tiene que ser sincero su paciencia empezó a tambalearse en verano. Le urge hablar con Wes y espera que su mejor amigo no esté muy ocupado en medio de una de sus crisis con su novia Jenny.

Camina por los amplios, apacibles y elegantes pasillos de Dalton. Según el mensaje de Wes, lo estará esperando en el salón C. Blaine abre la puerta y sonríe a su amigo. Wes, mitad filipino mitad americano, es lo más cercano a un hermano para Blaine, que al ser hijo único ha crecido muy solo.

—Ey, cuánto tiempo sin verte. —Wes se sienta y le ofrece un latte.

—Desde el verano. ¿Cómo han estado las cosas por aquí? —Wes sonríe.

—Bien. Te encontramos un sustituto, un chico nuevo que canta como los dioses. Te sorprenderá. —Blaine sonría mientras prueba su latte —. ¿Todo bien? Te ves raro. ¿Algún problema con Kurt? —Blaine suspira dramáticamente y explota.

—Es una pesadilla, Wes. Hay un tipo, Dave Karofsky, que lo tiene embobado.

— ¿Dave Karofsky? ¿Que no era el tío por el que Kurt se cambió de escuela? ¿Ése que lo acosaba y hasta lo amenazó con matarlo?

—Sí, el mismo bastardo. Pero este verano el muy imbécil fue iluminado, salió del armario y se presentó un día en el taller del papá de Kurt con una disculpa y un cheque con una cantidad ridícula —Wes asintió, seguro de que había más —. Y luego, no sé cómo, el muy estúpido logró que Burt Hummel le diera trabajo en el taller, ¡y ahí empezó la pesadilla! Primero le pidió perdón a Kurt y le dijo que se mantendría lejos. Eso hubiera sido genial, pero no fue así. Mientras estuvo trabajando en el taller Kurt no dejaba de hablarme de él, de lo bueno que era en el taller, de lo mucho que había cambiado y, Wes, te lo juro amigo, llegó un momento en el que Kurt se lo comía con los ojos. ¿Sabes? La típica imagen del mecánico no se aplica a ese estúpido.

— ¿Cómo? —Wes le da un trago a su latte mientras mira a su amigo analíticamente.

—Que el imbécil no es el típico mecánico gordito, sudoroso, que da asco y al que se le ve el trasero. ¡No, para nada! Dave Karofsky es un tipo alto, fuerte y con hombros amplios. Su sudor tiene aroma a madera y no se ve asqueroso, todo lo contrario, sus brazos se ven perfectos mientras realiza esfuerzos.

— ¡Vaya! —Wes evita sonreír.

— ¡Sí, vaya! Y luego resulta que Dave Karofsky, además de bueno y encantador, sabe cantar. Audiciona para el club Glee y le canta a Kurt una canción en donde le dice que es su razón para ser mejor. Kurt se derretía; porque Kurt se derrite con esas cosas, si lo sabré yo. —Wes recordaba muy bien la cara de Kurt cuando Blaine había cantado Teenager Dream—. Y para cerrar el círculo, hace dos semas hicieron un dueto. Y no cualquier dueto. Rent, Collins y Angel, I'II cover you.

— ¡Wow! —El chico vuelve a darle un gran trago a su café mientras deja que su amigo termine de desahogarse.

—Es una pesadilla. Es como si el tipo de pronto se hubiese convertido en una gran nube gris sobre mi hermoso picnic. —Wes deja su latte en paz y mira a su amigo directamente a los ojos.

—Dime, Blaine, ¿estás celoso de Dave por querer a Kurt o de Kurt por tener terreno ganado con Dave?

—No te entiendo, Wes.

—Sencillo, creo que estás deslumbrado por Dave. —Los ojos cafés de Blaine lo están mirando con sorpresa —. No pongas esa cara, es normal. A todos nos pasa cuando encontramos a alguien atractivo que no conocemos. A los heteros nos pasa e imagino que con ustedes puede ser mayor ese deslumbramiento.

— ¿Estás diciendo que por el hecho de ser gay Karofsky tiene que gustarme? —Wes negó divertido.

—No me refiero a eso. ¿Cuántos chicos abiertamente gay has conocido desde Westerville hasta Lima, Ohio? Cuatro, contándote a ti. Y eso incluye también a Dave Karofsky, que ahora es un chico completamente abierto con su sexualidad. Es normal que te deslumbre. Y más si, por lo que me dices, es un tipo con cierto atractivo.

—Sí, bueno, pero no es mi tipo. Él…

—Blaine, somos adolescentes, no tenemos tipo. Si conoces a un hombre caliente, te parece caliente y ya. Además, perdóname amigo, pero después de tu fiasco con el tipo GAP no veo que tengas muy definidos tus gustos

—Sí, tienes algo de razón.

—Kurt y tú se quieren, lo que pasa es que tú no conocías a Dave Karofsky más que por las palabras de Kurt. Ahora Dave es un chico diferente y lo único que tienes que hacer es conocerle, así te darás cuenta de que idealizas algo que no existe y…

—Mato dos pájaros de un tiro porque tendré a mi enemigo más cerca. —Wes sonríe y bebe de su latte.

—Ahí lo tienes, y espero que después de esta asesoría me acompañes el próximo fin de semana a una cita doble con Jenny.

—Claro, Kurt estará encantado.

Después de la crisis de Blaine, Wes y él hablaron de otras cosas y se pusieron al corriente con lo que habían hecho durante el verano. Esa noche Blaine llegó a su casa, cenó y habló con Kurt para desearle buenas noches. Estaba a punto de formar un plan para superar el problema Karofsky.

Unos fuertes brazos sujetan su cintura, su cuerpo choca contra un pecho solido y cálido. La sensación de unas manos grandes recorriendo su espalda le hacen estremecer y de pronto siente unos labios sobre los suyos. El beso es demandante, pasional y él sólo puede enterrar sus manos en el pelo castaño del chico que lo besa con ese ímpetu capaz de hacerle perder el sentido. El hombre que lo está besando se separa poco a poco de él y Blaine por fin sabe quién es.

Dave Karofsky le sonríe de esa forma tierna como sólo él puede hacerlo, con los ojos verdes fijos en los suyos.

— ¿Me quieres?

En ese momento Blaine Anderson despierta sofocado y muerto de vergüenza. No, eso no le podía estar pasando a él. No podía haber soñado con Dave Karofsky y menos de ese modo. Él odiaba a Dave Karofsky por querer quitarle a Kurt. Odiaba a Dave Karofsky por tener una sonrisa angelical y por ser barítono.

—Maldito Karofsky —murmura Blaine para sí mismo.

Karofsky tenía la culpa de eso. Él y la estúpida aura de masculinidad que le rodeaba. Porque Blaine había le había omitido a Wes que casi se derrite cual helado en plena playa cuando Karofsky y toda su masculinidad se habían enfrentado a los dos matones. Blaine admira a Karofsky por tener las pelotas que Kurt y él no tuvieron.

Porque Karofsky esta en McKinley lidiando con un pasado en el que era popular y defendiendo su sexualidad ante los matones. Dave Karofsky no había salido corriendo como él lo hizo, y Blaine admitía que eso le había hecho morder el suelo por unos minutos y aceptaba que Karofsky movía cosas en él.

Pero Wes tenía razón. Sólo necesitaba conocerlo un poco para que ese deslumbramiento terminara. Y lo haría, con cualquier pretexto se acercaría a Dave Karofsky para darse cuenta de que no es tan genial como todo mundo cree.


No había dejado notas finales aquí, así que estreno con estas:

1.- Decidí que Kurt fuera soprano y no contratenor porque creo que Chris Colfer tiene un registro superior al del contratenor y hay que celebrárselo al pobre porque seguramente le costó lo suyo. Alcanzar ese falsete con sus gónadas intactas es para festejarse.

2.- Dave diciéndole bonito a Kurt. No saben cómo batallamos mi beta y yo para encontrar una buena traducción para Fancy. Como no nos cuadro ninguna, lo dejamos en bonito.

3.- La atracción de Blaine hacia Dave. Parte del canon es que Blaine es un poco ambiguo en su sexualidad. Quienes vemos la serie lo sabemos ^^ y estoy explotando esto al máximo. En realidad Blaine no conoce a Karofsky más que por lo que le ha dicho Kurt y ahora ve algo distinto.

4.- Ando feliz por un comentario que me dieron en el capítulo pasado. Una chica me dijo, odiaba a Karofsky pero gracias a tu historia está empezando a gustarme. Ese comentario me hizo la semana y probablemente el fic.

En otra de las páginas donde publicó tengo una campaña con varias buenas amigas. Exhortamos a las y los lectores a comentar. Es importante para nosotros como escritoras que no den un comentario. Es la única forma que tenemos de saber que lo que hacemos está gustando. Por eso les suplico que piensen en eso y me regalen cualquier clase de comentario.

Mil gracias a mi beta Winter por todo su esfuerzo. Nos vemos el viernes.