Capitulo 3 : "Un abrazo"

Francia, un hombre de buena apariencia, de cabellos claros y largos; tomaba suavemente su té mirando a Arthur caminando de un lado a otro, con expresión preocupada.

— Así no conseguirás nada — le señalo tranquilamente.

— Lo sé, lo sé, tengo a todos los hechiceros buscando la solución pero nada ¡como diablos hay un hechizo para transformar a alguien en mujer y no para transformar a alguien en hombre!

— Cálmate, sino se puede no se puede no mas, te aseguro que ese chico se acostumbrara, total es muy jovencito así que no veo el problema, y además a ti no dejara de gustarte.

— Es que me siento culpable porque yo... ¿gustarme? — recién se daba cuenta de lo que le había dicho Francis —Eso… eso no es cierto — se sonrojo —. Nos conocemos desde hace tiempo, a Manu siempre le gusta escucharme y venir a verme pero nada tiene que ver...

— Pero Alfred nos contó que cuando lo viste en esa forma femenina quedaste atontado, me tinca que esos sentimientos afloraron aun más... — lo miró fijamente esperando su reacción.

— Alfred es un chismoso, y tu no andes creyendo las tonteras que ese dice ¡me están volviendo ustedes locos y yo no sé que voy a hacer! — grito escandalosamente.

El ruido del timbre interrumpe su conversación.

— Creo que mis invitados llegaron — señala Francia poniéndose de pie, con expresión maliciosa.

— ¿Como que invitados? esta es mi casa y yo... — empezó a reclamar.

— Pasen adelante. — Francis lo ignoro, invitando a quienes habían llegado a entrar a la casa.

Diego entra con expresión seria y mirando fríamente a Arthur. Este se queda sorprendido ante el rostro del joven.

— Tu? ¿Que haces aquí? — aprieta los dientes molesto, no quería verlos, menos en este momento.

— Es hora de arreglar nuestro asunto ya — Diego se acerca tomándolo de la camisa —. Ahora empieza a explicar todo, las razones del porque Manuel ha caído en uno de tus raros hechizos.

— Yo no tengo por qué darte explicaciones a ti — respondió Arthur mirándolo con desafió.

Se quedaron en silencio mirándose fijamente, en sus ojos la rabia era clara. Finalmente el joven latino lo soltó de la camisa.

— Con que quieres arreglar esto a la mala — Diego sonrió, haciendo golpear su puño en su otra mano —. No sabes cuánto tiempo he esperado por esto.

— Se pueden calmar ambos — señalo Manuel entrando a la habitación, y suspiro levemente al ver que ambos lo miraban fijamente. Arthur sonrojo al ver a Manu que con su cabello suelto le daba un aspecto más femenino, además que su vestido azul hacia que su clara piel diera un mayor contraste, además noto el detalle de los labios pintados y la expresión entre seria y nerviosa con que lo miraba.

— No te metas en esto — respondió Diego dirigiendo su atención nuevamente a Arthur quien miraba atontado a Manu — déjate de mirarla que esa chica tiene dueño.

Manu se atoro y sonrojo súbitamente molesto.

— ¿Chica? ¿Dueño?, Oye tu, yo no soy ninguna chica, es Rosaura que insistió en que yo debía ponerme este vestido y maquillaje porque no se qué cosa de chica debía u…

En eso Francia lo toma por la cintura y lo volteo quedando solo a centímetros de su cara.

— Tranquila pequeña, el tío Francis se va a encargar de ti — al decir esto se acerca con intenciones maliciosas hacia el rostro de Manu — yo te enseñare lo que es la pasión…

— "Ahora entiendo lo que sintió Caperucita roja ante el lobo" — pensó suspirando y preparando su puño para golpear a Francis — "Aunque siendo hombre o mujer, sigue acosando de la misma forma"

— ¡No te atrevas a hacerlo! — gritaron a la vez Arthur y Diego dándole un puñetazo a la vez a Francis y lanzándolo lejos.

— No te vuelvas a acercarte a Manu — reclamo Diego molesto — yo no sé que tienen ustedes dos planeados que…

— Yo solo quiero resolver esto tanto como tú — reclamo Arthur dirigiendo una fría mirada a Diego.

— Así es — agrega Francis levantándose del suelo —. Y como dos son parejas, tres multitud y cuatro ya parece orgía, nosotros nos vamos para dejar que Arthur encuentre una solución — dice llevándose a la fuerza a Diego —. Dejemos que se queden solos…

— ¿Solos? No… ¡me opongo! — reclama Diego pero Francis lo sube sobre su hombro y se lo lleva, pero antes de irse voltea y le cierra un ojo a Arthur. Se sonroja inmediatamente y le hace gestos para que no se vaya.

Manu se acerca a la ventana y simula mirar con atención el paisaje, aunque le encantan los bosques ingleses esta vez no se siente con ánimos de admirar su belleza. Además quedarse solo con Arthur lo pone algo nervioso. Arthur lo observa disimuladamente sin saber que decir, la verdad es que el ambiente para ambos por primera vez resulta tan incomodo.

— Manuel… yo… ah recuerdas la última vez que viniste y probaste ese té que tanto te gusto, bueno te tengo una sorpresa — saca una caja de madera con finos estampados —. Te compre esta caja de té…

Manu voltea inmediatamente, como buen degustador de té no puede quitársele la tentación de probarlo y toma enseguida la caja entre sus manos. Pero al tomarlo pasa a rozar las manos de Arthur por lo que suelta la caja cayendo esta estrepitosamente al suelo.

— Disculpa Arthur — agrega mientras se pone a recoger las bolsas de té que quedaron esparcidas por el suelo —, estoy algo torpe — se ríe forzosamente.

— Lo siento Manu — murmura Arthur —. Siento ponerte en esta situación — al decir esto lo abraza con fuerzas.

No se esperaba ese abrazo, así que no supo cómo reaccionar. El joven de cabellos claros lo miro fijamente haciéndolo sonroja extremadamente y poniéndose nervioso trata de pensar en otra cosa para sacarse las tontas ideas que vienen a su cabeza. Arthur en tanto embobado por el rostro sonrojado de Manu no puede dejar de mirarlo y de repente sin pensarlo mueve con ternura el cabello que cae sobre la frente del joven.

Lo mira confundido, se da cuenta de la mirada de Arthur. Sonríe nervioso para que este reaccione y se de cuenta que él es el Manu de siempre, claro con otro cuerpo pero sigue siendo él mismo. Arthur lo mira fijamente a los ojos con expresión tan seria y preocupada que Manu le sonríe suavemente.

— Tranquilo, tengo fe que podrás arreglar esto… — no alcanza a terminar ya que Arthur lo volvía abrazar, al sentir la respiración del Ingles cerca de su oreja sonroja.

Siente que su corazón ya late tan fuerte que se pone aun más nervioso de lo que esta.
— Esta es… una posición… incomoda ¿no lo crees?... no es que me molestes pero…

— Manu — murmura sin mirarlo, la verdad es que no sabe que decirle. Solo le gustaría permanecer así, en silencio sintiendo la suave respiración de Manuel, el aroma de su cabello que huele a hierbas. Esta tan sonrojado que no se siente con el valor de mirarlo ahora a los ojos.

— Arthur yo…

— Solo déjame permanecer así unos momentos — murmura Arthur abrazándolo con mas fuerzas —. Necesito despejar mi mente… solo un poco…

— Esta bien — responde bajamente fijando su mirada en el techo de la casa de UK. Trata de fijar su mente en otras cosas, para no pensar en la sensación extraña que siente al sentir el calor del cuerpo de Arthur y su respiración.

— Voy a buscar la solución, te lo prometo… pero si no es así… — se levanta mirándolo fijamente —, yo me encargare de ti — al decir esto sonroja aun mas y se acerca tanto que Manu puede sentir su respiración.

— ¿encargarte de mí? Hablas de… — Manu más nervioso trata de levantarse pero se da cuenta que no es nada fácil lograrlo — mi…yo soy independiente no...

— Si, lo sé, pero yo cometí el error yo me encargare de cuidarte .

— No es necesario, no tienes que preocuparte tanto — exclama más nervioso fijándose en la expresión de Arthur —, todo se arreglara…

No alcanza a decir más, Arthur le da un fuerte abrazo sin poder ver la expresión de su rostro, como es un joven responsable no puede evitar la culpabilidad que siente. Pero además no quiere mirarlo a los ojos, tiene miedo, siente que empieza a ponerse muy nervioso, y recordando su conversación con Francis teme perder el rumbo de sus sentimientos.

Pero en esos instantes siente que la puerta se abre, y ve a Diego que peleando con Francis entra repentinamente a la habitación. Francis los mira con sorpresa y luego sonríe con picardía, Arthur se sonroja molesto y se levanta inmediatamente ofreciendo su mano a Manu para ayudarlo a levantarse. Pero Manu solo mantiene fija su mirada en la expresión de sorpresa de Diego quien luego de mirarlo dirige su mirada al piso con tristeza y mordiendo sus labios la levanta mirándolos extremadamente molesto y sin decir nada voltea y se aleja.

— Diego — exclama Manu levantándose por sí solo —. ¡Oye Diego ¿A dónde vas?! — y se lanza corriendo detrás del joven "que le pasa a este idiota "pensaba "¿porque me miro de esa forma? Lo he visto enojado pero nunca tanto, sin embargo… " recordaba la triste expresión de Diego al bajar la mirada "¿Qué le pasa a este idiota?" apretó los dientes, sabía que debía ir y preguntárselo directamente, pero al pasar al lado de Francis este lo agarro por la cintura sin dejarlo seguir a Diego — ¡¿pero qué haces?! ¡Suéltame!

— No sabes que es peligroso que una mujer se acerque a un hombre herido — señalo Francis murmurándole al oído —. Deja que pase la ira es lo mejor…

— Pero… — "¿Herido? ¿Por qué?" pensó viendo a Diego alejarse más y más.