***Ava's POV***
Mi cuerpo estaba encogido en uno de los sillones que rodeaba la mesa del salón de la familia Clark, era cómodo y blando, lo que hacía que me sintiera algo mejor. El grito de la señora Cruz (así era como la llamaba Alicia) había hecho que todo se revolucionara por unos segundos. Yo tenía miedo, pero a pesar de ello intentaba concentrarme en la idea de que todo iba a salir bien, sólo había que esperar.
Esperar y no mirar al destrozado patio de los Cruz.
Todavía no sabíamos qué estaba pasando exactamente, pero como habíamos dicho ya, sabíamos más que la mayoría de la ciudad. Excepto Alicia, que seguía preguntando de vez en cuando a su madre qué estaba sucediendo y por qué un vecino había atacado a otro. Sus ojos no habían parado de mirar por la ventana, iluminando la calle con una linterna.
Sin embargo nadie le contaba nada, ni su madre, ni su hermano; y si su familia no se lo decía, yo tampoco lo haría.
Por otro lado, Madison no paraba de ir a un lado a otro, esperando impacientemente a que Travis llegara, o también podríamos decir que rezando para que su marido apareciera por la entrada con vida.
Habían pasado seis horas, después de todo.
Mis ojos empezaron a cerrarse del sueño cuando escuché a Alicia preguntar desde la ventana.
''¿Qué les hacía el señor Dauson a los Cruz?'' preguntó a su madre mientras volvía a mirar entre las persianas, subiendo lo suficiente el tono de voz como para evitar que me durmiera.
''Ya se ha ido.'' La señora Madison seguía insistiendo en que aquello no tenía importancia, esperando a que su hija dejará de preocuparse de una vez. Sin prestar atención a la conversación, mis ojos capturaron a Nick, el cual estaba machacando con el vaso de cristal el par de pastillas que le acababa de dar su madre.
''Venga ya Nick, por favor trágatelas.'' Madison se quejó al ver a su hijo haciendo aquello, harta de presenciar cómo ponía en practica los trucos aprendidos en ambientes no demasiado buenos.
''No, tardan más en absorberse. No estoy tan bien.'' el chico contestó.
''La idea es que vayas dejando las pastillas no que te engan-''
''Ya.'' Nick le cortó, mirando a los ojos a su madre. ''¿Quién es el experto?''
Al escuchar aquello no pude reprimir soltar un bufido. Aparté la mirada de la escena, sabiendo al momento que me había ganado la atención de Nick con aquel gesto.
''¿Qué?'' Nick preguntó, levantando una ceja.
"No estás ayudando. "
Nick se quedó en silencio durante unos segundos, y cuando volví a oír el crujido de los medicamentos al ser machacados con el vaso supe que mi comentario sólo había servido para que se empeñara aún más en hacer aquello.
''¿Acaso estás licenciada en enfermería?' murmuró.
Su madre suspiró, poniéndose en pie.
''O-oye mamá, necesito más.'' Nick dijo, tropezándose con sus palabras.
''De eso nada. Más tarde.''
''¿Cuántas tenemos?'' Nick preguntó con un claro tono de miedo en su voz. Si se quedaba sin ellas, sería un problema, pero si tomaba un par de pastillas cada diez minutos, estaba claro que no había lógica alguna.
''Suficientes para que llegues al este, tranquilo.''
''¿Y después?''
''Después, aullarás a la luna.'' Madison contestó, haciendo que tuviera que reprimir una risita al ver la cara de fastidio de Nick. ''Cuando venga Travis nos iremos.''
''¿Seguro?'' Nick habló con el tono irónico que seguramente habría hecho que su madre se sintiera mal. Seguía sin entender qué clase de relación tenían los Clark con Travis, pero estaba segura de que Alicia y Nick no le apreciaban mucho.
''Nick'' Alicia le reprochó a su hermano, indicándole que no siguiera por aquel camino.
''Vendrá.''
''Vale.''
***Tercera persona***
''Sí,'' Madison rompió el silencio de la habitación, dejando sobre la mesa una caja de Monopoli ''Me pido la chistera.'' continuó, sentándose en el sillón.
''El coche.'' Alicia dijo rápidamente con un toque de emoción en su voz.
''El zapato.'' le siguió Nick, incorporándose de golpe del sofá. Alica dejó su libro al lado, y se unió a la mesa, tomando un sitio en el suelo ''Siempre lo era papá.'' le dijo con decepción a Nick.
''A papá no le importaría.'' Madison intervino.
Aquello hizo que Ava se removiera de su sueño, abriendo los ojos cansados para mirar qué estaba pasando. Parpadeó un par de veces para despegar sus párpados. Había estado soñando con nada, sólo consiguió un sueño superficial que se veía interrumpido de vez en cuando por la vuelta e ida de la luz. Se incorporó, frotándose los ojos mientras murmuraba en voz baja, ''¿Qué pasa?''
''Monopoli'' Alica le dijo con una sonrisa, ''¿Te apuntas?''
La chica se tomó su tiempo para mirar la mesa. El tablero ya estaba colocado y Nick buscaba las figuritas de metal en una bolsita. Ava puso una leve sonrisa en sus labios, aún un poco adormilada. Un juego de mesa era un buen entretenimiento para la cabeza. La luz había vuelto de nuevo, permitiendo que todos pudieran verse las caras mejor.
''Claro'' Ava se apuntó, asintiendo lentamente con la cabeza mientras se colocaba algo más cerca de Nick para poder llegar bien a la mesa.
''Zapato.'' dijo Nick dejando su ficha elegida en la mesa. ''¿Me habíais dicho el dedal?'' preguntó, sacando otra figurita, a Madison no le hizo gracia aquello.
''¿Qué dices?''
''Yo soy el coche.'' Alicia dejó claro mirando a su hermano con una sonrisa.
''Ah el coche, vale.''
Alicia le quitó la bolsa a su hermano, sacando la chistera de Madison y dejándola sobre la mesa. ''Tu chistera. ¿Ava?'' la chica preguntó, con los dedos en la bolsa.
''Hmm,'' Ava miró la mesa, pensando en las figuritas sobrantes. ''Me pido el perro.'' se frotó las manos, ''el mejor amigo del hombre.''
Nick se rió, ''Un perro no trae dinero.''
''Seguro que no dices eso cuando te deje con los bolsillos vacíos.''
''Bien, quién empieza.'' Madison habló, colocando las figuritas en la zona de salida.
''Por orden de edad.'' Nick dijo, ''Voy a daros una paliza, chicas. Lo presiento.''
Ava rodó los ojos con una sonrisa divertida mientras contaba el dinero que Madison (la banca) repartía a cada uno. ''No hables tan pronto, nunca me habéis visto jugar a esto. Siempre ganaba en mi casa'' Ava se chuleó, crujiéndose los dedos de las manos.
''Pero ahora estás en territorio de los Clark, querida.'' Nick dijo con tono superior, mirando a la chica con las cejas levantadas.
''Wow, tenemos una amenaza.'' Alicia cogió los dados, suspirando por tener que ir siempre la primera al ser la más pequeña. ''¡Capitalismo de guardería! ¿Qué pretendes?''
''Sí'' La apoyó Madison.
''Tú callaté y tira.''
''Vale vale vale vale... uno, dos, tres, cuatro, cinco... y caigo en el paseo.'' el muchacho movió el zapato mientras contaba, con una sonrisa plasmada en su cara. Alicia no se podía creer la suerte de su hermano. ''Quiero comprarlo, por favor.'' movió la mano, haciendo el gesto de soltar el dinero a la banca.
''Paseo vendido, cuanta pasta.'' Madison dijo mientras su hijo le tiraba los billetes por los aires uno a uno con poco aprecio por los papeles. ''Oye oye, no trates así a la banca.''
''Muchas gracias, y tengo la parejita.'' Nick anunció enseñando las cartas del mismo color a las mujeres con una sonrisa vacilante.
''¡Siempre te quedas las mejores!'' Alicia se quejó.
''Bueno, y ahora el turno es de...'' Nick cogió los dados y dirigió su mano hacia Ava, pero justo antes de llegar se los dio a su madre. ''No de las presas, eso seguro.''
''A menos que pagues los 50$'' Alicia levantó las cejas.
La chica suspiró, aplastando su mejilla derecha contra la palma de su mano. Había caído en la cárcel el turno anterior. ''Paso.'' murmuró, creando la risa de Nick, el cual no había parado de reírse de ella por lo mal que le estaban saliendo las cosas.
Madison sonrió, cogiendo los dados, ''Os estoy desplumando, qué pena me dais...''
Su cara cambió de golpe, al escucharse unos golpes provenientes del exterior de la casa. Ava levantó una ceja, observando la expresión de preocupación. Se había quedado inmóvil.
''Mamá.'' Nick la llamó, haciéndola reaccionar. Débilmente soltó los dados.
''A ver...'' suspiró, moviendo su ficha.
''¿Seguiremos mucho rato?'' Alicia preguntó, tomando los dados de la mesa.
''¿Queréis acostaros?''
''No puedo dormir si espero que venga alguien... vaya, no sé a qué me recuerda eso.''
La atmósfera había cambiado por completo. Los Clark habían bajado la mirada, y el silencio sepulcral hacía que Ava se sintiera incómoda y triste al mismo tiempo. La luz volvió de nuevo. Suspirando, agarró sus pocos billetes de dinero imaginario que le quedaban, y comenzó a doblarlos en sus manos.
Tardó unos segundos en escuchar la señal que le hizo notar un rápido cosquilleo en su espalda, congelando todo movimiento durante un corto segundo. Los ojos de los presentes se habían desviado hacia la dirección desde la que provenía aquella monótona y común melodía, mientras que Ava, llena de nervios, alcanzó su chaqueta que reposaba en el sofá, y como un rayó sacó el celular de uno de los bolsillos.
El brillo de la pantalla contrastaba con la poca iluminación del salón, y cuando vio escrito el nombre 'Helen' su corazón empezó a latir fuertemente contra su pecho. Pasando el dedo rápidamente sobre la pantalla rajada, se pegó el celular a la oreja, esperando escuchar la voz raspada y sureña que tanto había estado deseando oír las últimas horas.
''Helen.'' murmuró con un hilo de voz, ''Helen.'' repitió, intentando sonar más decente, ''Helen, ¿me oyes?''
''Hey hermanita, sí sí, te oigo perfectamente, ¿qué pasa? He visto las llamadas perdidas y mamá también me ha llamado y-''
''¿Has hablado con mamá?'' Ava preguntó elevando la voz sin siquiera darse cuenta.
''Sí, extraño, ¿verdad? Bueno, me alegra saber de ti, ¿qué tal todo? ¿estás yendo a las clases verdad?''
Ava tragó saliva, tardando al responder, asintió la cabeza como si su hermana mayor fuera capaz de saberlo. ''S-sí... sí, estoy bien... ¿estás bien? ¿todo bien por allí?''
''Hey hey hey ¿por qué suenas tan preocupada?'' escuchó la risita de Helen, ''Hermanita, por Georgia todo esta genial. Estar en el campo me está sentando bien, ¿sabes? Solo con mis amigos y la naturaleza. Todo guay, sí.''
Ava suspiró pesadamente, dejándose caer en el sillón, ''¿T-te estás c-cuidando, no?''
''Claro... por supuesto, Ava, ya... controlo.'' Helen respondió, ''Oye... ¿de verdad que va todo bien?''
Ava paseó los ojos por el resto de la habitación, ¿qué le iba a decir? Necesitaba que estuviera a salvo, necesitaba saber que su familia estaba bien. Y ella lo estaba. ¿Le hablaría sobre lo de la gripe? ¿que había visto a una persona matar a otra? ¿Le haría preocuparse por algo que seguramente se resolvería al día siguiente? Respiró hondo un par de veces, solo quería asegurarse de que aquello era algo puntual. En Georgia, Atlanta, todo iba normal.
''El tío George, el tío George está en el hospital...'' carraspeó la garganta, ''mamá me pidió que le echara un ojo estos días.''
''¿De veras? Será por eso por lo que vuelve a Los Ángeles entonces... ¿por qué no me contó lo del tío?''
''¡¿Qué?! ¿Mamá vuelve?'' Ava exclamó, llevándose una mano a la cabeza, ''¿Por qué no me lo ha dicho? Le he estado llamando todo el día.''
''Ay, Ava. No sé, ya sabes cómo es nuestra madre... creo que se ha echado un novio en Brasil, ¿sabes? Esa vieja rubia de bote liga más que yo.'' Ava pudo escuchar el cómico gruñido de Helen, aún alarmada por la noticia de que su madre volvía a casa. ''De todas formas, creo que cogía el avión dentro de poco o mañana por la mañana, algo así dijo.''
Los ojos de Ava se encontraron con los de Madison, la cual le observaba con cara de preocupación desde la cocina. Al parecer la partida se había dado por terminada y todos habían desaparecido de alrededor de la mesa, excepto Nick, que la miraba de reojo tumbado de lado en el sofá.
''E-está... b-bien...'' dijo, bajando un poco el tono de voz, ''Helen, cuídate mucho, por favor. Intentaré llamarte mañana, ¿vale?''
''No te preocupes Ava, tengo siete años más que tú. Por cierto, no me has hablado de tus cosas, ¿estás limpiando la casa?''
''Sí, sí...''
''Suenas muy depre, no me digas... ¿te ha dejado el chico ese...? ¿Ryan se llamaba? ¿Te ha hecho daño? Ya te avisé de que-''
''No.'' Ava le cortó, secamente, tragando el nudo de su garganta, ''No... yo le dejé... a él.''
''¡Así se hace!''
Se pasó la mano rápidamente por la mejilla, limpiando una pequeña lágrima que se le había escapado, mientras su nariz empezaba a moquear un poco. ''Helen... voy a dormir, es tarde ya...'' mintió.
''Está bien, está bien, ya te dejo... buenas noches pequeña.''
''Buenas noches... Te quiero.''
La llamada se cortó junto con la luz, de nuevo, la chica sin saber si aquello último lo había llegado a escuchar su hermana. Al momento, la echaba demasiado de menos.
Demasiado.
Dejando su móvil en su chaqueta, se percató de que Nick ya no estaba en el sofá, y que Alicia se había levantado, recogiendo el juego de mesa. Pestañeó un par de veces, algo desorientada. Era difícil pensar claro en aquel momento. Alicia le alumbró la cara con la luz blanca de la linterna. Se llevó una mano a los ojos, cuando escuchó el mismo golpe de hace unos minutos desde la calle.
Ella y la chica de ojos azules se miraron por unos segundos, antes de que Ava tomara la iniciativa de mirar qué estaba pasando en la calle. Abriendo las persianas con una mano, entrecerró los ojos, captando solamente la luz que estaba encendida en la cara de los Cruz y poco más. Toda la calle estaba a oscuras, era difícil ver algo, pero sin embargo, fuera lo que fuese lo que hubiera allí fuera, seguía haciendo ruido y seguía haciendo que Ava estuviera intranquila.
La presencia de Madison la hizo girar su cabeza hacia la mujer, la cual había adoptado la misma posición que ella a su lado, observando la calle mientras la alumbraba con la linterna. ''No veo nada.'' murmuró.
''Venga, alejaos de las ventanas.'' Nick casi ordenó, cerrando por completos las finas persianas, para luego tomar a su madre del brazo.
''No entiendo qué está pasando,'' Alicia murmuró al lado de Ava, sin apartar la vista de la ventana, ''¿Crees que nuestro vecino se ha vuelto loco? Es que... antes... no puede ser.''
Ava posó sus ojos oscuros sobre ella, con los labios débilmente fruncidos y los brazos cruzados sobre su pecho. Notaba los latidos regulares de su corazón en las sienes de su cabeza, haciéndole incluso difícil escuchar bien lo que Alicia estaba diciendo.
''Alicia, Ava.'' Madison las llamó, ''Venid con nosotros.'' Alicia se separó rápidamente de la ventana, para ir junto a su madre. Estaba nerviosa.
Ava desenvolvió los brazos y caminó hasta el lado de Nick, lentamente. De pronto, un extraño sonido llamó la atención de todos. Era como si alguien estuviera arrastrando algo por el suelo. Las cabezas de todos se giraron en dirección de aquel ruido, cuando de golpe, algo chocó contra una de las ventanas, haciendo que los cuatro se sobresaltaran.
Nick fue el único que tuvo el valor de acercarse a ella, con cuidado.
''Nick.'' su madre le advirtió, haciendo que rápidamente Nick le mandara a guardar silencio, llevándose el dedo índice a los labios. Ava avanzó un par de pasos cortos, preparándose para lo que fuera.
Cuando aquel ruido se repitió justo en el momento en el que el chico abrió las cortinas, Alicia y Madison gritaron casi al unisono, ''¡No, no abras!''
Los ojos de Ava se abrieron como platos, soltando el aire que había estado reteniendo inconscientemente los últimos segundos. Un pastor alemán arañaba el cristal con su pata, suplicando entrar.
''Eh eh, es el perro.'' Nick abrió la ventana corredera, dejándole vía libre al asustado perro que no paraba de lloriquear mientras le ayudaba a calamarse. Ava se acercó al animal, sintiéndose extremadamente triste por verlo de aquella manera. Tenía una debilidad por los animales, como casi todo el mundo. Sólo quería consolarlo.
''Eh amigo, no pasa nada.'' susurró con voz suave mientras pasaba una mano por su lomo que no paraba de oscilar de arriba a abajo por la agitada respiración. Entonces, notó sus dedos húmedos, impregnados con líquido raro. Lentamente se miró la mano, y cuando se dio cuenta de que aquello no eran babas ni agua, sus ojos se lanzaron hacia el cuerpo del perro.
Estaba manchado de sangre.
Pero no era su sangre.
''Eh... ¿está herido?''
''Creo que la sangre no es suya.'' Nick comentó. De repente, el perro se apartó de ambos, y fue ladrando agresivamente hasta el otro lado de la casa, junto a la puerta. Nick no dudó ni un segundo en seguirlo.
La respiración de todos pareció pararse durante unos segundos. Aquello era como la escena de una película de terror en la que todo se quedaba en silencio, y esperaban con el miedo en el cuerpo a lo que fuera a pasar a continuación, solo faltaba la vocecita advirtiéndoles del peligro. Ava tenía miedo, lo supo porque tenía la boca seca y solo estaba deseando que aquello fuera un sueño. Cuando Nick se separó rápidamente de la ventana y dijo muy decidido que iban a robar la escopeta de los vecinos, se preguntó por qué fue la única que no tenía el instinto suicida, que en ese caso suponía, salir de casa.
Nadie pareció pensárselo dos veces, excepto ella, que ya había imaginado cien situaciones en las que todo terminaba yendo mal. Tenía que quedarse, cuatro eran multitud, el ladrido del perro le estaba poniendo aún más nerviosa. Necesitaba hacer que se callara, necesitaba estar allí por si Travis volvía.
''Yo me quedo.'' habló a Madison, que la alumbró durante un segundo con la linterna. Antes de que pudiera replicar su elección, dijo ''Travis tiene que estar al llegar, intentaré hacer callar al perro.'' No estuvo más tiempo para escuchar lo que tenía que decir Madison al respecto, porque prefirió no hacerlo.
Quizás Alicia y Nick habían notado el miedo en sus ojos, y quizás la estuvieran juzgando.
Ava había tenido un perro desde los cinco años, que murió no hace mucho tiempo. La diferencia con aquel es que su perro apenas ladraba y pesaría aproximadamente quince kilos menos. Corrió hacia el perro, que no paraba de ladrar a la ventana.
''Shhh, shhhh.'' le puso una mano encima. Abrió un hueco entre las persianas, y entonces comprobó que los monstruos existían, y que iban hacia ellos. Con en corazón latiendo en la garganta, pensó en un plan; tenía que hacer callar al animal, y tenía que esconderse en algún lugar, tenía que hacer algo. Corrió hacia la cocina, y rebuscó entre todos los cajones hasta dar con un cuchillo grande.
Las manos le sudaban cuando volvió al salón. El pastor alemán había dejado de ladrar por un momento. Cuando miró de nuevo por la ventana, el monstruo ya no estaba. Y aquello le puso sin duda más nerviosa.
''Hey hey, chico.'' miró por la ventana de nuevo. ''Vamos, ven conmigo. Ven.''
Aquello era inútil. Se separó de la ventana buscando la puerta del baño de la planta baja que daba al salón. Debería de valer. Estaría allí hasta que Nick, Madison y Alicia llegaran. ''¡Vamos!'' llamó al perro de nuevo, lo que era tremendamente inútil.
''¡HEY!'' gritó.
Sus ojos se abrieron como platos cuando vio la figura de un hombre, de un monstruo entrando por el espacio que debería de haber estado bloqueado por una puerta corredera de cristal. Se movía con lentitud, y rugía como algo que no venía a hacer amigos. Un grito agudo escapó de sus labios, y el perro corrió hacia su lado, en posición de defensa, sin parar de ladrar.
Notó como su respiración se incrementaba y sus piernas empezaban a temblar. Aquello le atacaría, justo como atacaron a su novio. En su cabeza las imágenes de la sangre y los gritos de horror le recordaron que o hacía algo, o terminaría de la misma forma. Con desesperación, vio como el perro se lanzaba contra las piernas del cadáver andante y clavaba en él sus dientes. El monstruo seguía emitiendo su rasposo gruñido mientras parecía dejarse llevar por las sacudidas, al mismo tiempo que estiraba los brazos, como intentado alcanzar al animal.
Ava intentó lo gritar cuando sintió los latidos de su corazón nublando sus pensamientos. Miró hacia un lado, para ver una alta lámpara que hasta hacía unos minutos iluminaban la sala. La agarro y tiró para soltar el cable con todas sus fuerzas. Arrancó la mampara y sujetando la barra de metal con las dos manos rompió la bombilla contra el suelo, para luego apuntar al monstruo que luchaba por morder al perro. No iba a permitirlo. Golpeó con todas sus fuerzas al hombre en el cuello consiguiendo desestabilizarlo y haciéndole caer al suelo. Seguidamente Ava cogió el cuchillo que había dejado caer, y corrió hacia el cadáver para clavar el afilado objeto repetidas veces en el cuerpo. El filo se clavaba en la piel con una facilidad escalofriante, y el ruido que hacía cada puñalada era como martillazos en sus oídos. Cuando sintió que ya no pudo más dejó caer el cuchillo a un lado y se alejó todo lo posible del cuerpo, temblando. Aunque todo estaba oscuro, podía ver las manchas negras que tintaban sus manos. Sintió náuseas, porque aquella sangre estaba fría.
Se arrastró por el suelo agitada hasta llegar a la pared y dejar caer su espalda contra ella. Buscó con la mirada al animal, que permanecía en posición de defensa frente al cadáver, aún gruñendo.
Ava se puso rápidamente de pie, y se movió hasta el cuarto de baño para intentar vomitar lo que tuviera en el estómago. Justo en el momento en el que puso un pie en el aseo, escuchó como la puerta principal se habría. Reconoció la voz de Travis y por un segundo su cuerpo se relajó; había vuelto, Madison estará contenta de verlo. Al segundo siguiente el caos volvió a desatarse.
Ladridos, gritos, socorro.
Ava corrió hacia la puerta, estando a punto de caerse. La escena que se estaba representado frente a sus ojos no tenía nombre. Si alguna vez hubiera decido creer en el fin del mundo, aquel sería el momento. El mismo hombre que acababa de apuñalar repetidas veces estaba intentando comerse vivo al señor Manawa.
*** AVA's POV***
Me tendrían que meter en el psiquiátrico cuando todo terminara. Sería una de esas señoras de pelos enmarañados que nunca pestañea y mira a puntos fijos en la pared durante horas, con una expresión de horror tallada en mi rostro. Los gritos pidiendo ayuda llenaban todo el salón. Travis consiguió empujar al monstruo contra la pared, forcejeando e intentando hacer entrar en razón a lo que quedase de su vecino. Yo, simplemente, me limitaba a mirar y pensar que hacía unos segundos había apuñalado a aquel tal Peter porque mi vida dependía de ello. Pero Peter seguía de pie, con ganas de comerse el mundo, y yo seguía viva. Busqué con los ojos el palo de lo que quedaba de lámpara que antes había usado, y lo cogí para intentar hacer algo. Pero no serviría de nada, porque en ese momento llegó Madison con una escopeta.
Decirle no a un arma de fuego en aquel momento era un suicidio, pero si Travis hubiera visto lo mismo que yo, no dudaría ni un segundo en apretar el gatillo. Entonces un hombre al que no había visto antes cogió el arma y ordenó a Travis que se apartara. El disparo rozó la cabeza de aquella cosa, y para asombro de todos excepto para mí, aún seguía en pie. Entré en pánico, ¿y si aquellas cosas no morían nunca? ¿Y no teníamos esperanza alguna?
Entonces el hombre se acercó hasta poner la punta del arma en la cabeza del monstruo y apretó el gatillo por segunda vez. Los sesos salieron disparados contra la ventana de atrás y el color oscuro de la sangre decoró la sala. Nadie habló. nadie se atrevía a hacerlo. Sentí como volvía respirar, ya que inconscientemente había estado reteniendo el aire en mis pulmones. Un chico al que tampoco conocía salió corriendo al jardín con el objetivo de vomitar. El perro dejó de ladrar.
''Qué habéis hecho'' Travis dijo, mirando seriamente a su esposa.
Alicia estuvo a punto de ser capturada por su vecina, una tal Susane o lo quedaba de ella. Lo supe tras los gritos, tras las voces, y la calma. Simplemente me costaba reaccionar en aquel momento. Salí al jardín y la brisa de aire fresco aclaró mis pensamientos. Seguía temblando y llena de sangre, pero mi atención se enfocó en Susane, intentando estirar su brazo entre las tablas de madera para alcanzarnos. Nick había dicho que no estaba enferma, si no muerta, y creo que fui la única en creerle al cien por cien.
Me preguntaba si Ryan sería ahora una cosa de esas, o mi tío Charles. Me imaginé a ese viejo caminando, pálido, muerto, por los pasillos del hospital persiguiendo a las enfermeras, o devorándolas, quién sabe. Esperé al lado de la puerta del baño, ocupado por Travis y por el niño que vomitaba; Chris era su nombre, por lo visto, y era el hijo de Travis, también. Seguía sin conocer a la mitad de las personas de aquella casi, y a quién iba a engañar, ni siquiera conocía a la mitad. Todos parecían ser familia, se cuidaban entre ellos y se preocupaban el uno del otro, mientras tanto, yo estaba sola. Me habían adoptado, pero no pertenecía a ellos. Nadie me conocía, tendría que estar con mi madre o con mi hermana mayor en aquellos momentos, pero era imposible. Si mis amigos, si Ryan aún estuviera... quizás podría pasar aquel infierno con alguien conocido, que no me mirase con lástima o desconcierto.
Estaba siendo desagradecida.
La pareja salió del baño, y el chico me miró con el ceño fruncido, seguramente preguntándose quién era. Fijó sus ojos en la sangre que salpicaba mi cara y mis manos y me pareció percibir algo de miedo en su rostro. Pasé de largo y entre en el baño, cerrando la puerta a mis espaldas. Abrí el grifo, ahora que había electricidad tenía que aprovechar el agua para limpiarme. Vi como el agua se teñía de rojo mientras me frotaba las manos y mojaba mi cara. Sin importarme, cogí una toalla y me sequé la cara, para luego contemplar mi imagen en el reflejo.
Nunca había lucido peor, y eso que me había miraba en el espejo recién levantada todos los días. Mi cara había perdido algo de color, y tenía ojeras bajo los ojos. Mis labios estaban resecos. Me intenté peinar con los dedos el corto pelo rubio ceniza, parecía que no me lo había lavado en días. Quizás debería de ducharme y pedirle algo de ropa a Alicia, porque la mía estaba manchada de sangre y no era algo que me apetecía llevar puesto en aquel momento.
Cuando salí del baño lo primero que vi fue el perro, el cual Travis estaba intentando sacar de la casa, pero el animal parecía negarse volver al infierno. Incluso aún seguía manchado de sangre, me pregunté si sería de su dueño. Me acerqué a Travis, decidida.
"Travis, yo me ocuparé de él." Cuando me oyó, el hombre me miró con preocupación.
"¿Estás segura?"
Asentí. "Cuidaré de él, necesita a alguien."
"Está bien, pero si mañana no cabe en el coche, se tendrá que quedar." Me dijo antes de irse. Quise encogerme de hombros y girar los ojos, pero no lo hice. Me agache frente al animal que rápidamente se acercó a mí, por alguna extraña razón parecía caerle bien, y él me caía bien a mi, habíamos sobrevivo juntos al fin y al cabo. Le acaricié un rato y busqué su collar, para leer la pequeña plaquita con su nombre.
"Toby." Leí en voz alta, "Nombre común para un perro apocalíptico."
"Siempre había querido tener una mascota." La voz de Nick desvió mi atención de la comida que estaba acabando. Madison se había dado cuenta de lo hambrienta que estaba hace un rato. Miré al muchacho y luego a Toby, el cual dormía a un par de metros de mí, sonreí.
"Algo bueno en el día de hoy, al menos. A parte de no haber sido devorada viva por un... muerto." dije.
Nick se sentó a mi lado, devolviéndome la sonrisa. De veía horrible al igual que todos. Me di cuenta de que era el único de aquel lugar al que conocía un poco más, pero tampoco mucho; sabía que era un yonki que abandonaba a su familia y que era lo suficientemente bueno como para salvarme la vida.
"¿Cómo te las arreglaste con Peter? ¿Te escondiste en algún lugar o...?"
"Os he estropeado una de las lámparas y uno de vuestros cuchillos. Nick, apuñalé a esa cosa al menos cinco veces en el pecho, pero volvió a levantarse." Tomé aire, "Creo que... La única forma de matar a esas cosas es destrozándoles la cabeza, ya sabes, como hizo el hombre ese." Todavía no sabía su nombre.
"Creo que se llama Daniel. Puede que tengas razón." Nick se llevó una mano a la frente, "No sé, sólo quiero descansar un poco."
"Sí, lo siento. Mejor no hablar de tema durante uno rato."
"Nos iremos al desierto mañana por la mañana al final. Así que... tengo algunas preguntas. Quiero decir, apenas te conozco y ahora que vamos a estar un tiempo juntos..."
"No creo que vaya con vosotros al desierto." Dije.
"¿Por qué no?"
"Tengo que buscar a mi familia, o... A mis amigos. No quiero ser desagradecida, pero todos aquí parecéis ser familia o amigos. Soy la única que desencaja, solo sería un estorbo para vosotros." Noté la mano de Nick sobre la mía, mientras mantenía los ojos bajos.
''No eres un estorbo. Me has ayudado a mí, y estoy seguro que si te decides quedar con nosotros, todos te aceptarán.''
Repetí las palabras en mi cabeza, intentando convencerme a mí misma, pero era imposible. Necesitaba saber, y no podía abandonar a mi familia. Si había una mínima posibilidad de que mi madre hubiera podido llegar de Brasil en las últimas 48 horas, había también posibilidad de poder encontrarla. Sabía que mi relación con ella nunca había sido demasiado buena, pero no me gustaría pasar el fin del mundo sin decirle que la quería, e intentar demostrárselo. Aquel salón estaba lleno de familias, y tenía cierta envidia.
''¿Quiénes son los nuevos? No me he presentado.'' le pregunté al chico, observando a los invitados.
''Bueno, es complicado. A ver... el chico al que mi hermana por poco le parte la nariz antes, es Chris, el hijo de Travis. Y la mujer morena con flequillo es su exmujer, Liza.''
Asentí, recordando la cara con la que miró Chris al salir del baño.
''La nueva familia no estoy seguro, no les he visto antes. Al parecer Travis los ha ayudado y los ha traído aquí.''
La mujer se llamaba Griselda; al parecer tenía un grave problema del que preocuparse en aquel momento, su pierna. Lo más probable es que la perdiera. Su esposo, el señor de la escopeta se llamaba Daniel, y la hija mayor de ambos, una mujer muy guapa pero tremendamente preocupada (comprensible) respondía al nombre de Ofelia.
''Sois unos salvavidas.'' dije, soltando una pequeña risita.
Alicia apareció a mi lado, con un montón de ropa en la mano. Su rostro, justo como el de Nick y el mío, no se veía demasiado bien; estaba cansada y había estado llorando, y seguramente seguiría haciéndolo toda la noche. Era normal, su novio había muerto, justo como el mío. Volví a pensar en Ryan, pero esta vez ningún nudo se formó en mi garganta.
''Puedes cambiarte, toma ropa limpia. Espero que te esté bien, creo que tenemos la misma talla.'' me dijo, con voz apagada, dejando las prendas sobre la mesa.
Sonreí, ''Te lo agradezco.''
''Mi madre me ha dicho que puedes dormir en mi cuarto. Tengo un saco de dormir que puedes usar.''
''Muchas gracias Alicia.'' Tras mi gratitud, la chica se largó del salón, seguramente para seguir descargando sus penas a solas.
''Sabes, conozco a mi hermana... si lo necesitas, puedes dormir en mi cuarto.'' Nick se puso de pie.
Levanté una ceja, burlona. ''¿Contigo?''
''A cambio de un cigarrillo.''
''No estoy tan desesperada.'' bromeé.
Los llantos de Alcia no me dejaban dormir. Sabía que estaba haciendo todo lo posible por ocultarlos y no molestarme, pero eran las tres de la madrugada y aún no había conseguido pegar ojo; además, cuando lo conseguía, las imágenes me atacaban en mis pesadillas. Peter, Ryan, la sangre, todo. Miré en dirección a la cama de Alicia, solo para ver un bulto bajo las sábanas que se iluminaba con la luz de un móvil. ¿Estaría mandando mensajes a su novio esperando recibir respuesta?
Suspiré, aquello me apenaba sin duda, pero necesitaba un descanso. Cogí mi saco de dormir, y salí silenciosamente por la puerta, para dirigirme al cuarto de Nick. Abrí su puerta intentando hacer el menor ruido posible para no despertarlo. Aunque estaba oscuro y apenas podía ver nada, noté que aquella habitación era algo más pequeña que la de su hermana, y mucho más desordenada. Tiré el saco de dormir al suelo, y después me tiré a mí misma sobre él.
Por fin, cerré los ojos.
''¿Demasiados llantos?'' una ronca voz preguntó desde la cama.
''Demasiados.''
''Me debes un cigarrillo.''
***Normal***
Los rayos de sol empezaron a entrar vagamente como podía entre las persianas, pero no hicieron que Ava se despertase. La chica había estado despierta desde hacía media hora; tirada sobre el suelo, mirando al amarillento techo con la mente en blanca. Le dolía moverse. Había despertado agitada, mientras soñaba que se miraba las manos y las encontraba llenas de sangre. Al fin decidió ponerse en pie, ir a por sus botas y su chaqueta, y bajar los escalones hasta la primera planta.
Allí encontró a algunas personas ya levantadas; Daniel, Madison, Travis. Dio los buenos días, y fue correspondida. Se alegró cuando vio a Toby corriendo a saludarla, con el rabo meciéndose frenéticamente de un lado a otro, le acarició. Madison le preguntó si había dormido bien, a lo que ella respondió con una falsa sonrisa en sus labios. Evitando cualquier otro cruce de palabras, salió al jardín trasero para sentir el aire fresco de la mañana con Toby a sus talones.
Era todo muy bonito hasta escuchó el gruñido que le había estado persiguiendo toda la noche. Vio el cadáver de Susane intentando alcanzarla, putrefacta. Se acercó a ella mientras sacaba un cigarrillo de su chaqueta y lo encendía, para dar una larga calada y soltar luego el humo frente a la infectada.
''Estás muerta, pero sigues de pie, moviéndote, mirándome. Me pregunto si estás respirando.'' murmuró Ava para sí misma, mientras la estudiaba detenidamente. Era gracioso, porque desde allí no parecía dar tanto miedo. Escuchó a Toby gruñir a su lado, así que la chica le puso una mano en el lomo y se agachó a su lado.
''No pasa nada, no puede hacernos daño.''
***Ava***
Todo el mundo estaba en movimiento. Todos hacían maletas y iba de adentro a fuera, guardando cosas en los coches. Yo, por otra parte, pensaba en ayudar, pero necesitaba permanecer sentada y seguir pensando en mis problemas mientras comía el desayuno que la amable señora Clark me había preparado. Le agradecía con una sonrisa cuando me rellenó la taza de café; habría notado mis ojeras. Le dí otro trozo de bacon a Toby por debajo de la mesa mientras escuchaba las explicaciones de Daniel sobre cómo usar un escopeta. Chris y yo le mirábamos atentamente, hasta que el padre del chico de piel morena vino para interrumpir las clases. Suspiré, prefiriendo no escuchar la pequeña discusión entre los mayores. Travis era un buen hombre, sin duda, pero a veces me parecía que no llegaba a entender del todo la gravedad de la situación; entendía que no le gustasen las armas y que no quería ver a su hijo con una, lo entendía, a mí tampoco me gustaban las armas, pero después de todo lo que vi ayer, preferiría saber disparar una.
''Tu perro parece bien entrenado.'' el señor llamado Daniel me habló, mientras dejaba la escopeta apoyada contra la mesa. Sonreí.
''Oh, no es mi perro. Aunque bueno, le he cogido cariño.''
''Parece que el sentimiento es mutuo.'' comentó ''No sé tu nombre, ¿eres familia de ellos?''
''Mi nombre es Ava. La verdad es que no. Ayer Nick me recogió en la carretera y me trajo aquí, me salvaron la vida.''
''¿Dónde está tu familia?''
''N-no lo sé... pienso salir a buscarla esta tarde.'' respondí no muy segura de mis palabras. Cuanto más pensaba en mi plan, más absurdo lo veía. La verdad es que en aquel momento no podía saber qué era seguro de verdad. Si no encontraba a nadie, estaría sola, y eso me asustaba. Si encontraba a alguien, al menos intentaría sobrevivir con alguien a mi lado que realmente importaba.
''No es seguro estar sola allí fuera.''
''Lo sé, pero me las manejaré como pueda. Si algo he aprendido hasta ahora, es que tienes que dispararles en la cabeza.''
Nick puso una mano sobre mi hombro miró al suelo durante unos segundos, hice lo mismo. Era una despedida, un para siempre. Aunque apenas nos conocíamos, le apreciaba como a un amigo, por todo lo que había hecho por mi, al fin y al cabo le debía mi vida.
''¿Seguro que no quieres venir?'' me preguntó con voz grave. Le miré a los ojos para asentir con la cabeza. Noté como abría los ojos un poco más de la cuenta y luego sacudía la cabeza.
''¿Qué pasa?'' le pregunté frunciendo un poco el ceño, preocupada. ''Voy a estar bien, no te preocupes.''
''Sí, sí, lo sé. Es solo que... me recuerdas a una amiga. E-el pelo corto y rubio, l-los ojos- da igual.'' intentó quitarle importancia con una suave sonrisa. ''Y-y... necesito mis pastillas.''
Por el tono de su voz supe que esa amiga era alguien importante para él, y quizás ya no estaría entre los vivos. Preferí no hacer más preguntas, y saqué dos cigarrillos del paquete de tabaco que guardaba en mi chaqueta. Cogí su mano y puse los cigarros en ella.
''Uno por lo de anoche, y el otro por salvarme la vida. Te debo una muy gorda, amigo. Espero que todo te vaya bien. Cuídate, ¿vale?''
Entonces nos abrazamos, era un adiós.
Adiós, Nick.
Adiós, Ryan.
Adiós, miedo.
Era el momento de mi nuevo comienzo.
