Hola~ Pues aquí el siguiente capitulo^^


Capítulo 2: Tus ojos.

Salté de la cama y le seguí en dirección a la enfermería. Una vez más observé de lejos. Era realmente enternecedor ver como Matt y Tom lloraban, Hal reía y Ben estaba confuso, feliz pero confuso. La imagen de una familia unida de nuevo.

– Me alegro tanto de que estés bien friki. – Oí.

– ¿Dónde estoy?

– Estoy tan contento de que estés aquí Ben. – Una voz.

– ¿Qué me ha pasado?

– Te echaba de menos hijo. – Se oía de fondo.

Me salí fuera. No hacia nada ahí, bueno estaba feliz por ellos pero yo no tenía ninguna relación con él.

Tom salió.

– Me alegro de verte Neus. – Me dijo.

– Y yo, y de que Ben este bien.

– Si. – Dijo alegre. – Gracias por dormir con Matt el otro día.

– Oh, de nada, fue un placer. – Dije y Tom marchó.

Desde luego ser el presidente de la segunda Mass era un cargo ocupado.

– Neus, que bien que estés aquí ven. – Dijo Hal, lo que me sorprendió.

Me agarró del brazo y me llevó con Ben.

– Mira friki esta es Neus. Es como una hermanita para nosotros. – Dijo sonriente y bromeando.

– Encantado. – Dijo con voz confusa y haciendo el esfuerzo de reír.

– Igualmente. – Dije nerviosa.

Ben tenía los ojos verdes, comos los demás Mason. Y la verdad es que era bastante guapo…

Nos quedamos un rato hablando y luego dejamos descansar a Ben.

Pasaron un par de días más y Ben se recuperó del todo y dos niños más despertaron.

Me aburría bastante así que fui a la habitación de Hal, ya que se encontraba con Ben.

La puerta estaba entreabierta así que entré, pero no había nadie. Entonces oí unas voces.

– ¡Esto no esta igual!

– Que si lo esta, deja de quejarte o lo haces tu.

Me acerque al baño, de donde procedían las voces y me encontré a Hal acabado de cortarle el pelo a Ben. Lo tenía largo después de haber estado con bueno… ellos.

– Ho… Hola. – Dije no muy segura de mi misma.

– Hola Neus. – Dijo tan normal Hal y Ben algo más nervioso.

– ¿A que esta perfecto? – Me preguntó Hal refiriéndose al corte.

– No es verdad, es horrible. – Dijo Ben mirándose en el espejo.

– Di que no, ¿a que esta guapísimo? – Me preguntó Hal a modo de broma.

– Eh, yo… s–si supongo… – Dije algo enrojecida y vi como Ben también lo hizo.

– Pues ya estas, me voy que papá necesita ayuda. – Dijo Hal y después de despidió.

Yo me quedé ahí de pie sin saber que hacer. Me acababa de quedar a solas con Ben. No me salía ni una sola palabra y a él tampoco. Me acabé ruborizando de tanto mirarle, esta realmente…

– Eh, yo… – Dije apartando la vista al suelo.

– Ne–Neus ¿verdad? – Preguntó tímido.

– ¡Si!

– Voy a ducharme que estoy lleno de pelos. – Dijo medio riendo.

– Oh, lo siento. – me ruborice más, soy estúpida. – Me voy claro y te dejo.

– Puedes… Esto… Puedes esperarme, estoy muy perdido y no sabría que hacer. – Dijo rascándose la nuca.

Yo simplemente asentí y salí cerrando la puerta. Me senté en la cama y esperé pacientemente. Estaba nerviosa. Maldita sea, estaba muy nerviosa y no llegaba a entender porque. ¿Qué pasaría cuando saliera? Tendría que enseñarle el lugar y… ¿estaríamos a solas? Nunca he estado a solas con un chico de mi edad.

Movía mi pierna arriba y abajo golpeando el suelo a causa del nerviosismo.

Oí como el agua dejo de correr y mis latidos aumentaron su rapidez. La puerta de abrió y salió Ben.

– Gracias… – Dijo débilmente.

– De–de nada. ¿Quieres que te enseñe el lugar? – Dije rápidamente para evitar un silencio incómodo.

– Claro.

Íbamos andando uno al lado del otro. Sin hablar, simplemente yo cuando llegaba alguna sala y le explicaba que era. Él asentía. Se sentía incómodo lo se. Yo rezaba para que nos cruzáramos con Matt el cual no tenia ni idea de donde estaba.

– Bueno pues… eso es todo. – Dije.

– Gracias. – Dijo de nuevo.

– No hace falta que me des las gracias. – Dije sonriéndole. – ¿Quieres… sentarte ahí? – Hablé señalando un banco de un pequeño jardín que teníamos.

– Por que no. – Contestó.

Una parte de mi quería irse y acabar con este nerviosismo y la otra quería seguir hablando.

Noté como todo el mundo miraba a Ben con desprecio. Él se había percatado antes que yo, quizá por eso estaba de ese humor.

– Lo siento pero creo que me iré. – Dijo. – No soporto que me miren así.

Ben se fue rápidamente y yo le seguí. No sabia ni adonde iba.

– ¡Ben espera! – Grité y se detuvo. – ¿Quieres ir a mi habitación? Creo que aun no tienes sitio donde dormir ¿verdad?

– No, no tengo… y em… de acuerdo.

¿Qué cojones pasó por mi mente? ¿Yo no quería acabar con esto? ¿Porque le invito a mi habitación? Ahí si que íbamos a estar solos…

Cuando llegamos se sentó en la cama y puse su rostro entre sus manos, me recordó a Hal.

– Yo… no se que decir.

– Es por los pinchos ¿no? O clavos o como los llaméis. – Dijo cabreado.

– Ben… – Alcance a decir.

Ben tenía restos de haber llevado el yugo, unos clavos que salían a lo largo de su espalda.

– ¿Me veis como uno de ellos o algo así? – Dijo aun más frustrado.

– ¡No! – Logré decir. – Claro que no.

– Quizás tu no, pero ellos si.

– Pero ellos no tienen ni idea de cómo eres Ben.

– ¿Y tu si? ¿Cómo sabes que no soy malvado como ellos?

– Solo hace falta mirarte… a los ojos. – Ben me miró sorprendido. – Es imposible que esos ojos sean de alguien como ellos…

Me avergoncé inmediatamente y aparté la mirada.

– Gracias de nuevo… – Me susurró.