Aclaración
La siguiente historia es propiedad de Jaid Black yo solo uso sus maravillosos escritos para una pequeña adaptación.
Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto yo solo uso sus personajes sin fines de lucro para pervertirlos/as un poco y tener un mundo con más ItaHina, SasuHina o LukaHina.
El siguiente contenido es clasificación M o MA contiene escenas de sexo explícito, sumisión y seducciones forzadas.
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Capítulo 3
Permanece en calma. No respires si puedes evitarlo. Permanece en calma...
Hinata repetía esta mantra mental una y otra vez, medio preguntándose si estaba soñando esto en una cama de hospital. El sonido de voces masculinas acercándose la devolvió a la realidad.
Los vikingos habían entrado en la cámara.
Por favor no les dejes encontrarme. Dios -¡por favor!
Hablaban entre ellos, pero no tenía ni idea lo que decían. Cuando la cámara se iluminó más, adivinó que los hombres habían encendido algunas antorchas y se disponían a subir la espiral de la montaña hacia la cumbre. Esperó con paciencia infinita hasta que las voces se hicieran meros ecos en la distancia, entonces despacio, silenciosamente, se deslizó fuera de entre las rocas.
Preparada para un ataque por sorpresa, se tomó su tiempo, con cuidado para no ser cogida sin aviso. Pero nadie estaba en la cámara.
Su mejor posibilidad de fuga debía ser bajar más bien que subir — la última cosa que el enemigo esperaría que ella hiciera.
Lo que ella menos quería hacer.
Con cuidado yendo de puntillas hacia la entrada de caverna que conducía al elevador, Hinata mantuvo ojos y oídos alerta. Preparada para seguir con la operación Salir-de-una-Puta-Vez-de-Aquí, empezó a correr, dobló una esquina — y se dio de golpe un trompazo contra el medio de un enorme pecho musculoso. Se cayó al suelo, aterrizando en su trasero.
Hinata jadeó y alzó la vista, el pinchazo de dolor en la herida de su cabeza la hizo gritar.
Aquello era él - el gigante. Y, oh chico, tenía un aspecto aún más grande y más mortífero de cerca. Su muy musculoso cuerpo estaba tenso preparado para luchar. Su cara era una máscara de furia, los fríos ojos negro azabache entrecerrados en rendijas despiadadas.
El instinto de supervivencia hizo que Hinata pusiera su peso sobre la rodilla izquierda en un movimiento ultrarrápido y diera una patada de kárate a su enemigo en la ingle con su pierna derecha.
Él bramó de dolor y cólera cuando cayó sobre sus rodillas. Con el corazón latiéndole tan rápido que parecía que se le iba a salir del pecho, Hinata avanzó. Él aulló cuando ella pasó corriendo por su lado, poniéndole la carne de gallina.
¡Corre más rápido! ¡Más rápido! ¡Más rápido! ¡Más rápido!
Con la adrenalina a tope, se lanzó hacia el elevador. El dolor en la cabeza era horroroso, pero que la cogieran estos sádicos sería mucho peor.
¡Casi estaba!
Cuando Hinata estaba a punto de abrir las puertas de la jaula, dos ásperas, callosas manos la agarraron por detrás de los hombros.
¡No!
Ella le dio un codazo en la tripa. Él gruñó y la liberó. Ella se tiró al suelo para lanzar otra patada a la ingle, pero él la sorprendió y se tiró al suelo con ella. Lucharon durante un momento, Hinata luchaba como un gato montés.
-"¡Suéltame!"- dijo rabiosa, dando zarpazos y golpeándolo.
El gigante se puso encima de ella y le inmovilizó las manos sobre su cabeza. Usó su enorme peso para someterla, situándose íntimamente entre sus muslos. Podía sentir el aumento de su erección apretando contra ella a pesar de las calzas de cuero negro y el traje para nieve verde del ejército que estaba en medio.
"¿Quién eres?" siseó el gigante en un inglés muy acentuado, su voz profunda y enojada. Aquellos helados ojos negro echaban chispas y sus fosas nasales se ensancharon, haciendo que sus rasgos parecieran incluso más amenazantes si esto era posible. "¡Dímelo!" él rodó, liberando sus manos para agarrar dos puñados de su pelo azulado por las raíces.
El dolor abrasó la herida en la cabeza de Hinata y ella gritó. El mareo y la náusea la atacaron. El miedo a la muerte se impuso.
"P-por favor," jadeó. "Por favor n-no me haga más daño".
La mandíbula de Itachi se tensó mientras miraba la hermosa pero astuta cara de su presa. Pensó que ella podría estar fingiendo estar malherida para sorprenderlo con otro ataque, pero entonces vio la herida. Inmediatamente liberó su pelo e inmovilizó sus manos por encima de la cabeza otra vez.
-"¿Quién eres?"-Repitió, más despacio esta vez por si ella no pudiera entender su inglés. -¿"Cómo encontraste esta colonia?"- Sus dientes casi rechinaban de apretados. -"¿Quién te envió aquí?"-
-"Mi n-nombre es H-Hinata Hyuuga,"- dijo con voz entrecortada. -"Soy un cabo del ejército de los Estados Unidos."-
El estómago de Itachi se tensó. ¿Los guerreros Forasteros sabían de este lugar? -¡Maldito Óbito!-
-"¿Por qué te enviaron aquí?"-Exigió bruscamente. -"¡Dímelo!"-
Ella parpadeó. -"¿Enviado aquí?"- susurró, su voz débil y apenada.
-"Niña,"-murmuró Itachi, su genio apenas contenido, -"Es mejor darme las respuestas que busco." -Sus manos agarraron las suyas más fuerte. Conseguiría que la vieja herbolaria reparara su herida una vez que le dijera lo que necesitaba saber.
-"Por favor," –dijo Hinata suavemente, su cara apretada en una máscara de dolor, -"no sé de lo qu-que hablas. Íbamos camino a una base militar secreta al norte del círculo Ártico. El helicóptero se est-estrelló en la montaña. Soy la única superviviente."- respondió la Hyuuga
Itachi se quedó quieto. Recordó un temblor en la colonia entera que nadie pudo explicar. Había sido hacía dos salidas de luna.
Él examinó su herida más de cerca. En efecto, la herida en la cabeza no era fresca. Era de al menos hacía un par de lunas.
Estudió su cara. Ella era tan sorprendente de cerca como había pensado que era desde lejos, tan seductora. Sus ojos eran perlas y hermosos, su pelo de un hermoso y exótico azulado. Su nariz era perfecta para su cara, ni demasiado grande ni demasiado pequeña. Sus pómulos eran altos y delineados, sus labios llenos y ricamente coloreados.
¿Era posible que esta "Hinata" dijera la verdad? ¿O hacía su belleza que quisiera creer que ella era sólo una inocente quién había tropezado sin darse cuenta con la fortaleza de Nueva Suecia? Estaba en la naturaleza de un hombre querer creer que una muchacha tan bella de cara era igual de bella interiormente.
Enviaría a Kakashi a cazar lo que quedara del pájaro volador de la Forastera. Hasta entonces, se reservaría su opinión.
"Te llevaré a una curandera," dijo Itachi. Una ceja negra azabache se elevó lentamente. "Si intentas burlarme otra vez, no te mostraré ninguna piedad."
Pero la advertencia estaba fuera de lugar, ya que ella había perdido el conocimiento.
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Mi rincón obscuro
Que tal los capítulos los amaron los odiaron me quieren matar.
Naa lo último no va hacer posible pero bueno.
Matta nee
