"Ellos nunca entenderán que se siente estar realmente vacío, roto y solo"

.Un adolescente más.

..

.

Ella lo había hecho. Había cumplido la promesa de aquel día, y justo frente a sus ojos.

Cómo en cámara lenta había visto su pequeño cuerpo ser golpeado por el auto de enfrente, había visto como sus perlados ojos se cerraban de dolor y caí al suelo en un golpe sordo. Había visto el precioso líquido vital salir de su boca y cabeza, y aquello no hizo otra cosa más que aterrorizarlo.

—¿De dónde la conoces?.—escucho la voz sería de Shisui junto a él, sacándolo de sus pensamientos.

Aun pálido y nervioso lo volteo a ver, pocas veces había visto a su primo tan serio por lo que supuso realmente debía estar confundido y preocupado por él.

—La conocí hace una semana en la terraza de nuestro edificio.—contesto pero aquello no pareció satisfacer a Shisui quién solo lo miraba con sus oscuros ojos a la espera de que continuará

Suspiro y restregó su rostro. No sabía si decirle completamente la verdad pero tampoco era como si tuviera elección, Shisui sabría de inmediato la verdad, él era la única persona a la cuál no podía mentirle, era la única persona que podía ver a través de su máscara.

—…Intentaba suicidarse.—susurro casi inaudiblemente. Shisui permaneció impasible por un segundo antes de soltar el aire que parecía estar conteniendo en un sonoro suspiro.

—¡Demonios Itachi!.—susurro con molestia restregando su rostro con exasperación.—¿Cómo demonios le haces para enredarte con gente así?.—pregunto a lo que él solo guardo silencio.

Desde pequeño siempre había tenido el don de meterse en problemas ridículamente complicados de los que el único que se enteraba era Shisui, quién lo ayudaba a salir de ellos.

—Por ella has estado leyendo el periódico.—no pregunto, aseguró, a lo que él asintió.—Menuda suerte cargas Itachi.—susurro con cansancio.

—Familiares de la paciente Hyūga Hinata.—escucho un llamado por lo que levantando la cabeza igual de rápido que Shisui se levantó.

—¡Aquí!.—levanto la mano empezando a caminar hasta el médico con su primo pisándole los talones.

El médico frente a él suspiro.—La paciente se encuentra estable, pero tiene tres costillas rotas y una contusión menor en la cabeza. Necesitará permanecer hospitalizada por al menos una semana.—explico el joven médico antes de hacer una reverencia y correr atender a otros pacientes.

Un suspiro de alivio se escapó de su boca y sintió como toda la tensión almacenada en su cuerpo durante las últimas horas desaparecía, como si nunca hubiera estado ahí. Sentía como si le hubieran quitado un gigantesco peso de encima.

—Hombre, siento que envejecí 10 años.—escucho el susurro de Shisui tras él.

—Yo también.—susurro tomando asiento nuevamente.

Shisui se sentó junto a él, un poco más relajado que al principio cuando llegaron.

—Llama a sus padres.—ordeno su primo.

Él lo volteo a ver antes de negar.

—Ni siquiera la conozco lo suficiente, solo la he visto una vez.—contesto a los jefes Shisui asintió, antes de tirarle un pequeño salveque de color lila un poco salpicado de sangre.

Lo miro confundido.

Shisui suspiro.—Estaba tirado junto a ella en la calle. Supongo que le pertenece.—explico encogiéndose de hombros.

Asintiendo abrió el pequeño bolso encontrando nada más un cuaderno, tres lapicero y un móvil, el cual no dudó en sacar. Reviso los contactos encontrando solamente tres "mamá, papá y Neji-nisan."

Marcó el primero, al tercer timbre una suave y dulce voz contestó.

Hinata cariño ¿Estás bien?.—pregunto la mujer que supuso era la madre de aquella chica suicida.

Carraspeó aclarándose la garganta antes de hablar.

—Disculpe señora, mi nombre es Uchiha Itachi y le hablaba para informarle que su hija a sufrido un accidente de tránsito, en estos momentos se encuentra en el hospital de urgencias, Tokio central.—informo con voz neutra.

El silencio al otro lado de la línea no se hizo esperar por lo que supuso la mujer había entrado en shock. Unos segundos después escucho unos sollozos seguidos de unos apresurados pasos.

¡Estaré ahí de inmediato, muchas gracias Uchiha-san!.—dijo de manera apresurada antes de cortar la llamada.

—¿Entonces…?—pregunto Shisui tan pronto como guardo el móvil de vuelta en el bolso.

—Ya viene.—contesto distraído, ojeando curioso el cuaderno dentro del bolso. Dándose cuenta de inmediato que aquello no era un simple cuaderno si no algo más personal.

—Parece un diario.—susurro Shisui cerca de él observando aquel cuaderno color negro.—Léelo a ver qué dice.—susurro su primo más él negó devolviéndolo de nuevo al bolso.

—Eso es privado Shisui.—regaño con seriedad a los que su primo lo abucheó.

—Aburrido.

Permanecieron en silencio hasta que después de una media hora una mujer de al menos unos 36 años ingresó corriendo con su rostro pálido y lleno de lágrimas.

La reconoció de inmediato. Esos ojos no podían pasar desapercibidos.

Levantándose atajo a la mujer que no parecía caer en cuenta de su presencia y la de su primo

—Hyūga-san.—saludo haciendo que la mujer se detuviera y lo voltear a ver.

—¿Es usted Uchiha-san?.—pregunto a lo que él asintió.

Ella se acercó veloz a él.—¡Dígame! ¿Cómo está mi hija? ¿Qué fue lo que sucedió?.—pregunto desesperada.

El procedió a explicarle todo lo acontecido, desde el incidente en la terraza agave una semana hasta el accidente de ese día, y por último el estado de la chica. La mujer no parecía sorprendida más si aliviada, por lo que una vez acabado el miedo y preocupación se sentó junto a él.

—Así que finalmente lo hizo.—susurro la mujer con voz cansada.

Él y su primo la observaron unos minutos. Ella procedió a explicarse.

—No sé exactamente cuándo sucedió, pero un día ella simplemente cambió, un día despertó y ya no sonreía, ya no lloraba. Un día el brillo en sus ojos se extinguió y aquella niña dulce y tímida que era desapareció como si nunca hubiera estado allí.—susurraba la mujer con lágrimas en los ojos.—No sé qué pasó, ni como solucionarlo. Me duele ver el vacío en sus ojos, me duele ver sus sonrisas forzadas y no saber cómo ayudarla a regresar a ser como era antes. Es como si algo dentro de ella hubiera muerto sin esperanza de revivir…

—Depresión.—interrumpió Shisui junto a él.—Su hija sufre de un caso severo de depresión.—se explicó.