Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece, todos son de la magnífica Stephenie Meyer, esto lo hago sin ningún ánimo de lucro solo por placer.
3. LA VERDAD
Los hechos son muchos, pero la verdad es una.
- Buenos días pequeña- Susurra una aterciopelada voz en mi espalda.
Me giro bruscamente. No esperaba que ninguno de ellos se levantara hasta bien entrado el medio día.
- Buenos días Bad Boy – Le contesto- ¿Qué haces despierto a estas horas?
Miro el reloj. Solo son las 9:00, hoy no he podido dormir mucho, y al parecer él tampoco.
- Tanya ha invadido toda la cama y así no hay quien duerma- Dice bostezando.
- Sube a mi cuarto y duerme allí anda- Le digo sonriéndole de nuevo.
- Gracias pequeña- Dice mientras me besa la frente- ¿Tú no vienes?
- Ja, en tus sueños- Respondo en tono de burla sacándole la lengua.
- ¿Tienes miedo de no poder conmigo?- Contesta picadamente.
- Sube y descansa antes de terminar tu transformación en un completo idiota- Es lo único que contesto, no quiero entrar en detalles de quien no podría con quien.
Sin decir nada más desaparece de mi vista.
Me tomo mi zumo y mi tostada y voy a la ducha. Me seco el pelo como puedo sin hacer mucho ruido para no despertar a los bellos durmientes que han invadido mi casa. Mientras me peino recuerdo como él me acariciaba el pelo, le encantaba hacerlo, y a mi que lo hiciera, creo que ese fue el principal motivo de cortarlo.
Me pongo un pantalón negro y un jersey blanco, las convers, y salgo de la casa.
Alguien se tiene que encargar de la compra mientras que mis padres no están, y si no quiero acabar con la casa llena de personas desnutridas más me vale ser yo la que lo haga.
Mis padres han tenido la genial idea de marcharse un mes de vacaciones al caribe, como si de un par de recién casados se tratasen, para celebrar sus bodas de plata…25 años casados…madre mía, quien diría que alguien puede aguantar tanto tiempo a mi madre…
Emmett y yo somos los guardianes de la casa, y por extensión…lo más probable es que tanto Rosalie como Jasper estén más en mi casa que en la suya, por lo que Alice se apuntara y Edward y Tanya…bueno ellos con tener un cuarto y comida para reponerse de sus "esfuerzos" son capaces de vivir en el mismísimo infierno.
Llego al supermercado y entro con desgana, cansada por la noche de ayer. Rápidamente cojo los suministros y me dirijo a la caja, no sin antes tropezarme y darme de bruces con el suelo. En mi mundo eso es algo normal, el pan de cada día, así que me levanto con toda la dignidad que puedo y miro furibunda al tío que ha comenzado a reírse a mis espaldas.
Una sonrisa se apodera de mi cara sin que pueda contenerme cuando veo quien es el señorito que gentilmente, después de reírse de mí, me ayuda a recoger toda la compra, que antes habitaba mi cesta y ahora vive libre por el suelo.
- No esperaba encontrarte aquí- Me dice sonriente- Y menos que me miraras como si quisieras matarme.
- Lo siento, es que no te reconozco cuando llevas tanta ropa encima- Le contesto de manera socarrona.
- Eso podemos arreglarlo- Y acto seguido me guiña un ojo.
Las alarmas de mi cerebro se activan instantáneamente, avisándome del peligro que acarrea Jacob Black a mi corazón de hielo.
- Lo siento pero tengo que volver a casa, no quiero llegar y encontrarlos a todos muertos de hambre por los suelos.
- Bueno, puedes acercarte, dejar la comida, y venir a mi casa después…
- Tentador…me lo pensaré…
- Yo voy a estar en casa todo el día así que ya sabes donde vivo si te resulta tan tentador como para no poder resistirlo- Dice mientras me devuelve la cesta, ahora con toda la compra dentro.
- Gracias…Por todo- Le digo guiñándole un ojo mientras me dirijo a la caja, donde por fin consigo pagar sin más accidentes.
Conduzco nerviosa, sin saber bien por que, sabiendo que me sería muy fácil caer en las redes de Jacob, puesto que es muy simple estar con él, sonreírle, hablarle, aunque por otro lado, hace meses que tenemos encuentros, y aún no he caído. ¿Por qué iba a pasar entonces ahora? Después de todo mi barrera está más fuerte que nunca en estos momentos.
Aparco en mi plaza y subo rápidamente a la cocina, dejo las bolsas en la mesa y voy al baño, que por desgracia está ocupado, así que no me queda más remedio que ir al de mi habitación.
Entro deprisa, pero haciendo el menor ruido posible para que Edward no se despierte.
Cuando salgo del baño, tengo más tiempo para asimilar el panorama que se presenta ante mí.
Edward duerme placidamente en mi cama, tapado hasta la cintura, sonriente.
Me acerco hasta él y me siento en el borde de mi cama, a veces me parece imposible todo lo que ha sucedido, a veces parece que vivo en una realidad paralela, horrible, donde un Edward ficticio decidió engañarme, donde no me está permitido quererle por que él no se lo merece, donde no soy capaz de confiar en nadie, donde la realidad me golpea una y otra vez demostrando notoriamente lo que entregarte a alguien puede hacerte, la destrucción que el amor lleva consigo.
A veces simplemente le veo a él, y a mí a su lado, y todo parece en perfecta armonía, sin muros, sin fisuras.
Acaricio con mi mano su mejilla y su sonrisa se ensancha. Automáticamente otra aparece en mi cara.
-Tanya…- Susurra en sueños.
Y entonces la realidad cae sobre mí, vuelvo a mi mundo y pierdo el corazón de nuevo. Ya no se rompe, ya no se decepciona, ya no se hunde, simplemente no existe.
Mi sonrisa se amplia, sabedora de que ya nada es capaz de hacerme daño, sabedora de que estoy tan sumida en la realidad que puedo permitirme divagar momentáneamente sin sufrir ningún tipo de consecuencia, sabedora de que no es que oculte mi alma y mi corazón al mundo, es que ambos ya no forman parte de mí. Todo es más fácil así.
Si no tienes corazón nadie puede romperlo.
Me levanto y me dirijo al coche, al fin y al cabo tengo una "cita" pendiente con mi "ayudante" del supermercado.
Su casa está relativamente cerca, aunque Jacob no lo sabe, él no sabe donde vivo. No quiero visitas inoportunas.
Bajo del coche y toco en la puerta. Jacob me abre sonriente y con la camisa abierta. Está increíblemente sexy.
- Bienvenida…Gracias por tu visita.
Le sonrío ampliamente mientras le beso en el pecho. Me atrae hacia él por la cintura y me arrastra con delicadeza hacia el interior de la casa, cerrando la puerta con el pie.
Le agarro por el cuello, aproximándome a sus labios lentamente, de los que estoy ansiosa.
Me agarro a su cintura con mis piernas, mientras él me sujeta por el culo, sin despegar nuestros labios.
Sube las escaleras conmigo en brazos y se sienta en el borde de su cama.
- ¿Siempre que venga me vas a recibir así?- Le pregunto aprovechando que nos hemos separado para respirar.
- Incluso mejor- Me responde mientras me sonríe y atrapa mis labios de nuevo.
- Entonces tendré que venir más a menudo- Digo entre sus labios.
Me quita el jersey y me besa en el pecho. Sin poder evitarlo un pequeño gemido se escapa de mi boca.
Le empujo, dejándole tumbado en la cama, y beso la parte de su torso que la camisa deja descubierta, bajando hacia su cintura.
Recorro la línea de su pantalón con mi lengua, mientras noto como se excita más y más.
Me agarra por los brazos y me sube hacia él, cuando estoy a su altura, me devora la boca.
Me quita los pantalones y se levanta conmigo en brazos, pegándome con la pared.
Con toda la rapidez que soy capaz le desabrocho los pantalones, mientras él me acaricia con su mano derecha por encima de mi ropa interior, de la que se desprende en el instante en el que yo lo hago de la suya.
Sin más demoras entra dentro de mí. Ambos gemimos de placer, mientras él nos gira de nuevo y caemos en la cama.
Cada vez profundiza más y con más rapidez, hasta que siento rozar el éxtasis con mis dedos, entonces el hace una pequeña pausa, tras la cual embiste con más fuerza.
Grito de placer, mientras siento como él termina al igual que yo.
Cae a mi lado en la cama. Me acaricia la cara, me da un dulce beso y se tumba a mi lado.
A los pocos minutos comienza a roncar. Sonrío sin darme apenas cuenta, mientras recojo mi ropa y bajo a la primera planta.
Cuando estoy vestida salgo y voy al coche. Llego a casa en seguida.
Cuando entro todo está demasiado silencioso, miro el reloj, las 4 de la tarde.
- ¿Pequeña eres tú?- Oigo que me llaman desde la cocina.
- Si- Digo mientras voy a ella.
Cuando entro me encuentro a un sonriente Edward preparando la comida.
- Han dejado una nota, Rosalie, mi hermana, Jasper y Tanya han ido a por ropa, y Emmett los acompaña.
- Perfecto- Digo toscamente mientras cojo un vaso para llenarlo de agua. No es que me moleste estar a solas con Edward, es que en este momento en concreto no me apetece mucho realmente después de su "Tanya" sueñeril.
- ¿De donde vienes que no has tenido tiempo de ponerte al derecho el jersey?- Me pregunta con su sonrisa torcida, esa que amo y odio a partes iguales.
Me miro detenidamente, la etiqueta y las costuras sobresalen. Mierda, con las prisas no me he dado cuenta de darle la vuelta.
- Imagínatelo- Respondo con simpleza.
- No lo entiendo- Dice más para él que para mí.
-¿Qué no entiendes que?
- Cuando estabas conmigo no parecías ser…
- ¿Ser qué?- Contesto dejándole ver mi enfado por el camino que está tomando la conversación.
- No se, esa clase de persona, ya sabes, no te importa con quien te acuestas ni con quien te levantas, es como si no tuvieras sentimientos.
- Tú no eres quien para darme lecciones de moralidad- Mis manos aprietan con fuerza el vaso, mientras intento por todos los medios no chillarle cuatro cosas en su "cara bonita"
Su cara muestra que él por alguna razón que desconozco no está menos enfadado que yo.
- A veces me pregunto si yo para ti no fui uno más, un simple juego como el del bar o el chico que vive a seis manzanas de aquí- Dice mirándome con furia a los ojos.
Se que debo callarme, es lo que he hecho hasta ahora y es lo más razonable, pero no puedo evitarlo, nunca había hablado de esto con Edward, y que los demás me consideren la mala lo puedo entender por las circunstancias, pero que el venga de víctima…eso más de lo que puedo soportar, al fin y al cabo, aunque no sepa que yo lo se, él es consciente de que me engaño.
- Te vi con Tanya- Le contesto en un susurro matándole con la mirada.
-¿Qué es lo que dices Bella?
- ¡Que te vi con Tanya! ¡Él día antes de dejarte! ¡Iba a darte una sorpresa y te vi acostándote con ella!- Chillo mientras mi mano golpea con fuerza el vaso contra la encimera, lo que provoca que este se rompa en pedazos, que se clavan con fuerza en mi piel, mientras la sangre comienza a fluir- ¡Mierda!
- Yo…Bella….- Me dice un Edward atónito- Déjame que te ayude…- Se acerca a mi, intentado coger mi mano.
Me aparto de él, dirigiéndome a la salida de la casa, mientras el dolor se va haciendo más y más fuerte cada vez, e intento respirar por la boca para no marearme con el olor a sangre.
Me giro y siento como me sujetan por le brazo. Me vuelvo con fiereza y le miro duramente a los ojos.
- Suéltame Edward, no necesito tu ayuda, hace mucho que dejé de necesitarla- Le escupo en la cara.
Edward me suelta y se queda parado en la cocina, mientras yo salgo de la casa con un portazo más fuerte que soy capaz de dar con una sola mano.
Y corro, corro hacia casa de Alice, donde se que esta Carlisle, que tiene el día libre, corro para ahuyentar de nuevo el dolor, y no es precisamente el de la mano.
Gracias por todos vuestros reviews!!no sabéis la ilusión que me hace!! Ya os los contestaré, que ahora no puedo, tengo la selectividad la semana que viene!! Estoy atacada, a ver si en septiembre la apruebo.
Espero que os guste el capi.
Dejad review diciéndome que os parece la historia y el capi please, prometo contestaros la semana que viene.
Un besito y…
Pinchad Go!
