¡Hola! Sé que he demorado muchísimo, y debería avergonzarme de aparecer a estas alturas, pero aún así cuelgo un nuevo capi...

Espero que les guste... sé que les gustará... este cap se trae algo genial al final de todo... bueno ¡no más spoiler!

Lean...

Historia: s/2837381/1/Stille-Schreie

Autora: u/815601/Elbendrache

Capítulo 3

Explicación: Aragorn quiere seguir su camino para llegar a los Dúnedain. Pero luego lo deja al preocuparse por Legolas, y se embarca en una búsqueda para encontrarlo ...

Gritos Quietos

de

Elbendrache

3. Rescate

Las horas previas al amanecer trajeron un marcado e incómodo enfriamiento, que penetró en la ropa de Aragorn.

Se sentía muy cansado, se había concedido unos minutos de sueño ligero. A la primera señal de brillo, lentamente se puso de pie, estiró el último rigor de las extremidades y empacó todas sus pertenencias en el caballo.

Quería dejar el bosque y las Montañas Nubladas detrás, dado un paso más en la actualidad.

El bosque tenía una imagen encantadora; los primeros rayos del sol penetrando en las copas de los árboles, las hojas cubiertas de rocío... Muchos insectos zumbaban alrededor de él, reflejando la luz en sus alas de colores, y en el lado ancho del camino, habían exuberantes flores.

El aire estaba cargado de varios olores por el cambio de temporada, y los sonidos de los pájaros sonaba insistente.

Le parecía imposible que ahí se hubiese desarrollado una batalla. Y comenzó a recordar el extraño comportamiento de su amigo.

Él había decidido hace algún tiempo, no interferir en los problemas de los demás, pero el destino de los Elfos del Bosque pronto sería sellado si seguían así.

—maldición... —se decía a sí mismo— lo tengo que ayudar...

Su caballo se volvió tan violenta que casi se quedó fuera del camino, pero lo tranquilizó con sus palabras de ánimo. Le hizo trotar de vuelta al camino, decidido a encontrar a Legolas.

Su impulso interno para encontrar lo antes posible a los Dúnedain era grande, pero el misterio del elfo lo era aún más.

Su camino se cruzó con el del día anterior, llegó al claro de nuevo y antes de entrar, prestó atención y tensó los músculos.

Los cuerpos de los orcos no estaban, un signo seguro de que el lugar había sido visitado en la noche otra vez. Dejó que su mirada vagara por las primeras bandas de humedales de verano. Eran evidentes las huellas Orcas que había visto la noche pasada. En la zona norte del claro, encontró lo que estaba buscando:

Huellas de pequeños cascos delgados, que sólo los caballos élficos podían dejar. Conducían hacia el sur.

Preocupado, se dio cuenta de que Legolas no trataba de ocultar su presencia al enemigo. En lugar de haber pasado por tierra firme, había conducido a su caballo por un sector húmedo.

Con esos claros rastros, Aragorn podría conducir fácilmente a su caballo, y lo adentró en el tupido bosque.

Lentamente, germinó en él un sentimiento de aprensión. El elfo no era guiado por una venganza ciega de destruir a todos los orcos... Quería... Aragorn cortó sus pensamientos, pero estos volvían una y otra vez, mientras se preocupaba cada vez más. Legolas no sólo buscaba a los orcos, exploraba el peligro... Quiere morir... concluyó finalmente. Todo calzaba; por qué no aceptó ninguna ayuda, y por qué no parecía importarle que lo orcos le hiriesen.

Asustado por su nuevo conocimiento, espoleó a su caballo para que trotase más rápido, pero no encontró más señales de lucha, o el paradero del elfo. Sin embargo, de acuerdo a las pistas, no debía estar muy lejos. ^°^°^°^°^°^°^°^°^°^°^°^°^°^

Por la tarde, estaba en un sector lleno de coníferas, que crecían altas y espigadas.

Dejó que su caballo bebiera en un pequeño arroyo, mientras él se tumbaba en un árbol caído, recibiendo algunos rayos del sol.

Internamente, se sentía tenso.

Un susurro a su lado le hizo sentarse y observar rápidamente lo que pasaba.

¡Conejos salvajes!

Con cuidado, cogió su arco y unas flechas, se arrastró a lo largo del camino, donde los animales desaparecieron a paso lento. (N/A: ¡ojo! no es Legolas... es Aragorn, solo que como Montaraz, también tiene flechas... n.n)

Con paso experto, los siguió durante varios minutos, esperando una posición favorable, sin embargo, los animales sintieron algo, y cundió el pánico.

Hosco con la oportunidad perdida, se dio la vuelta y poco dispuesto a alejarse por el mismo camino, decidió pasar por el bosque, en diagonal, que se le hacía más corto.

Hizo a un lado uno de los frondosos arbustos de saúco, y se sorprendió. ¡orcos!

Numerosos orcos muertos estaban dispersos en la hierba, ante él.

Con todos los sentidos bien agudizados, sacó su cuchillo de caza fuera, colocó el arco en su hombro, y entró en el pequeño lugar sin árboles, al final de la pendiente, fue iluminado directamente por el ardiente sol de la tarde.

Estaba en el borde de una pequeña pendiente, que no era visible desde el camino, y al ir avanzando, se dio cuenta que era una zona de muchos cerros.

Con cuidado, examinó a los orcos muertos. Estaban penetrados profundamente con flechas de plumas verdes, y tenían heridas que mostraban un patrón de lucha con dos cuchillas

Un estilo urgente que usaba Legolas en combate cuerpo a cuerpo.

Había un cadáver de zorro, probablemente material de caza. De entre los árboles llegó el insistente graznido de los cuervos, quienes esperaban ansiosos su oportunidad. Moscas azules se habían reunido por la cantidad de cuerpos muertos, y ahora zumbaban alrededor de su cara.

Cada vez más disgustado, vio un orco que le reveló como buscar a Legolas. Cerca del orco, el mango blanco de un cuchillo destelló, y Aragorn, con cuidado, lo recogió. Era evidente que era un arma élfica.

Por primera vez, temía por la vida de los Elfos.

Ansiosamente, Aragorn miró a su alrededor, hasta que sus ojos cayeron al final del pequeño claro donde un pequeño arroyo se conducía sobre una ladera de roca plana.

La zona estaba cubierta de musgo y claramente vio las marcas de raspaduras. Llegó al pequeño saliente,miró hacia abajo, y su miedo se comprobó.

Legolas yacía más allá, no muy profundo, con otros dos orcos muertos. Su cuchillo estaba en el suelo.

Aragorn observó con alivio que podría hacer el descenso sin cuerda. Con mucho cuidado, bajó, mientras el agua hacia la textura de la pendiente resbaladiza.

—¿Legolas? —preguntó, llegando donde estaba, y lo examinó inmediatamente. Hizo girar lateralmente el brazo hacia atrás, dejando a la vista una herida en la cabeza, donde la sangre había escurrido.

Preocupado, Aragorn revisó su tez pálida, pero la regular respiración y los latidos del corazón parecían normales. Más tranquilo, examinó la herida, la hemorragia se había detenido, y eso le confirmó que su lucha había sido hacía rato.

Con cuidado, se dio vuelta y tomó a Legolas, e intentando hacer que las heridas no se abrieran, se dio cuenta que el brazo derecho del elfo estaba en un ángulo raro. Con la escasa luz, confirmó otro de sus temores.

Es de suponer que en la desafortunada caída, se había dislocado el brazo, una lesión bastante dolorosa, y que requería manos entrenadas.

Necesitaba llegar lo más rápido posible arriba.

Una mirada encima suyo le dejó evaluar la situación. La pared estaba cerca de ser una vez y media un hombre de alto, y tenía un par de armas clavadas, lo que haría más fácil el ascenso con el elfo.

Aragorn tomó el cuchillo que yacía junto a Legolas, lo puso en su cinto, y el carcaj lo ató a su espalda. Luego se agachó, agarró el cuerpo del elfo, y cuidadosamente lo puso sobre sus hombros. Con una mano lo tomó por la cintura, y lentamente se puso de pie.

El peso del elfo no era mucho, pero ahora inconsciente, parecía ser más, y el escalar con una mano sería difícil, por no decir riesgoso para ambos.

Con precaución, Aragorn puso el pie en la primera muesca, y estiró la mano para sujetarse, mientras con la otra, seguía sujetando a Legolas.

La segunda vez se le resbaló la mano, y por suerte tenía los dos pies firmes, y pudo mantener el equilibrio.

Por fin llegó al borde superior, y pudo sujetar al elfo con las dos manos, miró a su alrededor con cuidado, y lo llevó a unas rocas, donde había una pequeña fuente.

Con cuidado, para no causar más daño a la lesión en el hombro, lo puso lentamente en el suelo.

Sin aliento, se sentó en el suelo cubierto de hierbas, separó su cinturón, sacó la bolsa de cuero con hierbas y algunos pedazo de tela limpia, y comenzó a desinfectar la herida en la cabeza de Legolas con agua fresca del manantial.

Acabó pronto, era sólo un corte que sangraba fuertemente, y le iba a dejar una buena cantidad de característicos dolores de cabeza, además de la hinchazón.

A partir de entonces se dedicó al resto de las lesiones, cortando primero la tela de los pantalones para revisar la vieja herida causada por la flecha.

Se había inflamado un poco, y Aragorn mezcló hojas de harunestaril con agua, para desinfectar.

—Por suerte no estás sintiendo nada, aunque quizá te daría una lección— murmuró él, sin quitar las manos de su trabajo —un elfo así de problemático no me hacia topado nunca— reforzó lo que había dicho con una sacudida de cabeza, mientras frotaba las heridas con la pasta obtenida. (N/A: no saben cuánto me costó traducir esa parte... era una complicación de palabras y letras impresionante... en alemán estaba claro, pero en español... pff... imposible... tuve que eliminar una parte, porque por más que tratara de arreglarla, era IMPOSIBLE)

Se contaba que los elfos del Bosque Negro eran los mejores luchadores bajó el Eldar, e incluso llegaron a hacer una forma más original de la vida.

Sólo iban de vez en cuando donde Elrond, en Imladris, y no frecuentaban mucho el trato con los humanos. Hasta ahora sólo se había topado con algunos pocos. (N/A: recuerden que estamos hablando de los elfos del Bosque Negro, porque como bien todos sabemos, Aragorn se crió entre elfos, por lo tanto sería raro que solo se hubiese encontrado con algunos en su vida... n-n)

—Tú eres Estel de Imladris...— dijo una voz débil, detrás de sus espaldas.

Dio vuelta su cabeza hacia Legolas, y vio unos ojos azules que lo miraban con cansancio.

—¿Estás despierto? (N/A: nooo... para nada, si está durmiendo... xDD)—preguntó con una sonrisa, muy contento.

Los ojos del elfo denotaban que sentía dolor, pero no se quejaba, y seguramente no lo haría.

Aragorn ya no veía recelo en su mirada, más bien parecía confuso e incierto, mientras miraba a su alrededor.

Aclaraciones:

Harunestaril: la hierba curativa "Sanadora de heridas" el sobrenombre de la caléndula (así lo dedujo la autora)

Eldar: Elfos o "Gente de las estrellas" (En concreto se refieren a los países que participaron el la "Gran migración")

¡Terminé! ¡no puedo creerlo! vaya... fue difícil... debo admitir que se me hizo complicado, además que me fui de viaje por dos meses, y ahora me estoy poniendo al día con las tareas... ¡pero no se preocupen! que fui a Alemania, y debo admitir que mi alemán mejoró mucho, y que ahora actualizaré más seguido...

Bueno...

¿Qué les pareció? ¡Legolas reconoció a Aragorn! :D

La primera vez que lo leí, me emocioné muchísimo... jeje...

Buano ¡mil gracias a mis dos nuevos reviews! muchas gracias a Vichy y a lilith 19 ¡que les siga gustando chicas!

¡Besotes!

PD: siento los muchos "N/A" que hay... no puedo evitarlo...