Disclaimer: Los personajes son de SM, la historia loca es mía

Capítulo 3

¿Pasado?

Cuando por fin iba a salir de ese lugar que me ponía de los nervios…pisé un leño que produjo un crujido que resonó en el sepulcral silencio. Mordí mi labio inferior mientras los otros dos intrusos acallaban para localizarnos…

Mierda, ¡corre!Ordenó Edward y segundos más tarde estallaron los disparos…

La pequeña casa se convirtió en una zona de sonidos que taladraban mis oídos.

Tuvimos que correr agachados por el estrecho espacio, mientras los balazos nos rozaban las cabezas. Dios, debería de estar temblando…pero en vez de eso sentía un calor extraño apoderarse de mi ser conforme los pedazos de madera volaban por los aires y el barullo iba en claro aumento.

Una vez que Edward se hubo asegurado de que no corría mucho riesgo comenzó a apuntar a los dos tipos que nos atacaban sin cesar.

Él solo poseía un arma, pero sabía manejarla a la perfección, pues le dio a un tipo en la zona del hombro y éste dejó caer la pistola mientras de sus labios salía una exclamación de dolor. Los disparos dejaron de resonar un momento, el chico aguardaba cauteloso a cualquier sonido que indicara la posición del otro individuo. Al parecer solo eran dos.

— Tranquila— me dijo en voz baja y asentí aguzando aún más el sentido auditivo.

Nada sonaba y podía ver a través de la madera destrozada que la luz se colaba dejando en claro las partículas de polvo y residuos que flotaban dispersas por el aire, ningún cambio y el silencio era tan tenso, tan indicador de la prontitud de algún suceso.

Antes de lo que hubiese querido Edward me instó a dejar mi lugar y avanzar para salir por una puerta oculta en el piso. Entonces, algo llamó mi atención; fue un leve destello pero dado el nivel que tenía en estos momentos de concentración, vi que era una cadena que centelleó con el haz de luz.

— Hey— susurré lo más despacio que pude y señalé un mueble destruido y agujerado. Me miró y luego mi indicación. Tomó la pistola y la puso cerca de su rostro y movió su cara para que yo me escabullera de inmediato.

A regañadientes asentí y despacio, cuidando de no emitir sonidos, abrí la puertezuela y me deslicé para dentro. Aunque escuchaba a la perfección los sonidos ¿desde cuándo tan perceptiva? Abandoné la pregunta con la misma rapidez como llegó.

Vi cómo Edward apuntaba con determinación al localizar su objetivo y daba el disparo que resonó por todo el lugar, y apreté los ojos al oírlo. Lo único que se oyó fue el arma caer y un quejido agonizante.

Pronto llegó a mi lado, todavía mantenía el arma entre su mano derecha cuando bajamos al subterráneo de la casa.

Era estrecho y se oía un goteo de líquido desde algún rincón. Por lo menos podíamos estar de pie y mirar hacia el piso de madera que de repente crujió poniéndonos en alerta a ambos.

Entraron más personas y mi corazón se aceleró cuando caí en la cuenta de que no teníamos idea de cuánta gente podía aguardar fuera y Edward solo contaba con un par de balas más, además de todo eso, yo ni siquiera sabía usar un arma… ¿verdad?

Deseaba portar una, de un modo bastante confuso y retorcido logré llegar a esa conclusión. Pues a pesar de todo, no me fiaba fácilmente de las personas y mucho menos ahora.

— Camina— murmuró apurándome de un brazo. Le seguí, escuchando cualquier murmullo o sonido.

Más crujidos en la madera…

— Ssh…— nos detuvo y dirigió su vista hacia arriba y luego a través de la oscuridad. No alcanzamos a correr bien cuando otra vez resonaron los proyectiles, ahora dirigidos a nuestra nueva posición ¿qué diablos? Pregunté en mi interior.

Pronto salimos de ahí. Mi corazón latía desesperado y mi cuerpo estaba en pleno ataque de adrenalina, ¿Qué clase de persona quiere enfrentarse a sus perseguidores? Joder.

Me cogió con fuerza de la muñeca y me jaló para que saltara con él fuera de la construcción llevándonos en la trayectoria una ventana que no vi. Edward cayó primero y yo después. Pero antes de que pudiera darme cuenta de si es que estábamos heridos, se levantó con agilidad y me arrastró hasta uno de los coches que había fuera. No se dirigió al que ocupamos la otra vez, lo que me extrañó. Sin embargo, ahora no era momento de preguntas, eso hasta yo lo sabía.

Se agachó e imité sus pasos. Entonces descubrí que una desconocida parte de mí sabía cómo actuar, pero prefería cubrirla con mi lado cobarde e inútil. Era más seguro.

Los vehículos eran negros y parecían camionetas, adentro había una persona al volante y cuando Edward se quiso poner de pie un disparo casi le llega en la cabeza, de no haber sido porque lo jalé del brazo.

— Mierda, métete debajo, rápido— hice lo que me indicó sin preguntar, pero él no se fue conmigo si no que le disparó al aire y todo cobró sentido, se trataba de un francotirador.

En el interior de la casa aún se escuchaban balazos y revuelo, mi posición no era esencialmente favorable por lo que no podía ver demasiado y la oscuridad de la noche me lo impedía, por ello me dio un fuerte sobresalto al sentir una mano en mi brazo, hasta que noté que era el cobrizo.

Me indicó que subiera al coche y le obedecí, pero cuidando de estar siempre en una posición oculta. Y entonces, cuando iba a cerrar la puerta una bala me rozó el cabello llevándose en la trayectoria una parte de él.

Oh Dios, contuve el aliento…

Aceleró y puso el auto en marcha mientras mi cerebro volvía a trabajar. Cerré mi lado y vagué en lo cerca que estuve de morir por una bala. Si solo hubiera sido unos centímetros más cerca…joder… ¿por qué mierda mi mente solo quería disparar…pelear…? Me desconocía y eso era mucho peor que haber estado al borde la muerte.

— ¿Estás bien? — El chico tenía la respiración agitada y me miraba con gesto grave en el rostro. La voz no acudía a mí así es que me limité a asentir casi de forma enérgica. Miró al frente brevemente y luego volvió a mí. Yo aún estaba entre asustada, entusiasmada, con adrenalina pero más que nada confundida, muchos sucesos para tan poco tiempo y para una sola persona.

— ¿Tú estás bien? — Miré su rostro con más atención, percatándome que tenía varios raspones y su camiseta gris estaba manchada de sangre. Cerré los ojos un momento porque tal visión me recordó algo…

Su camiseta estaba cubierta de sangre, lo poco blanco que quedaba estaba siendo consumido poco a poco por el color carmesí…

Lloraba sobre la persona tirada en el piso y con una bala atravesada en la costilla.

Tú eres la clave…tú…

¿Qué diablos había sido eso? ¿Qué…?

— Sí, estoy bien.

Apenas le oí, pues asimilaba la información, descartando los sucesos que definitivamente no pasaron. Me encontraba huyendo otra vez en el coche, junto a Edward y absolutamente nadie estaba muerto, nadie…

— Yo… ¿seguro? — Todavía me hallaba desorientada por lo que acababa de suceder ¿era un recuerdo? ¿Por qué? ¿De qué? — Tu camiseta…— murmuré presa de sensaciones que ponían lento mi raciocinio.

— No te preocupes, solo está manchada— sonrió y a pesar de los cortes en su piel, a pesar de que acaba de sufrir un hecho prácticamente traumático su sonrisa al igual que en la otra ocasión, produjo un destello en la oscuridad que abundaba a mi mente, dándome a entender que sí hay una posibilidad que sí existe un 'tal vez'.

Asentí con la nueva sensación en el pecho. Todo era tan extraño.

— ¿Puedo ver? — Le pregunté. Por alguna razón necesitaba comprobar que no tenía nada de qué preocuparme. Me miró con el ceño fruncido y traté de mantenerme impasible, hasta que finalmente asintió con cautela.

— Pero primero debemos dejar atrás eso…— miró en esa dirección. No nos venían siguiendo, aunque sí había muchos balazos que mis oídos no habían captado al estar tapados por mis latidos. Asentí y apresuró todavía más el auto. Era muy hábil en cuanto a conducir refería, pensé incoherentemente, desterrando los otros pensamientos de mi cabeza, a excepción de uno que se negaba a hacerlo. El del momento en que la bala me rozó el rostro. Es que incluso ahora permanecía latente el sonido, mi aliento retenido y la idea de lo cerca que estuve de morir. ¿Acaso siempre sería así? No lo consideraba justo, pero si lo pensaba de forma menos egoísta, Edward pasa por exactamente lo mismo y además debe cuidar de mi vida, y aún así me sonríe.

Antes que terminara con mi análisis mental, el coche se detuvo suavemente. No tenía ni una idea de dónde rayos estaba. La noche oscura bordeaba todo impidiéndome una visión demasiado amplia.

No pude preguntar porque el sonido de un móvil me acalló. Aguardé hasta que Edward contestó mirando al frente. No intercambió muchas palabras, pero su gesto era severo.

— Entendido, sí, allá la llevaré. — No me miró en ningún momento, colgó y volvió a guardarlo. Se movió un poco y sus labios se fruncieron con un deje de dolor.

— ¿Estás bien? — No pude evitar la pregunta; asintió despreocupadamente y me indicó que me colocara los lentes oscuros. No entendía el punto, estamos en medio de la absoluta nada, de noche y nadie cerca, pero incluso así debía usarlos, qué soberana estupidez.

Me bajé y señaló que caminara cerca. La hierba era alta, seca y sin ápice de vida.

El automóvil quedó ahí, estancado como si fuera cualquier cosa. A Phil le costó un mundo comprar un coche, y nosotros dejamos ese casi nuevo tirado. Irónico.

— ¿A dónde vamos? — No veía ningún punto que no fuese el cielo dividido de la tierra y la neblina nocturna.

— Debemos irnos lejos de aquí y necesitamos un medio de transporte. — Explicó mientras alumbraba con la linterna. Guardé silencio. Y entonces recordé su camiseta.

— ¿Me dejarás ver si no estás herido? — Envolví mis manos con las largas mangas del polerón, últimamente se habían vuelto mi atuendo diario. Ahora que lo pensaba no tenía ningún tipo de ropa para cambiarme.

— Si es lo que quieres— encogió los hombros— pero primero tenemos que buscar un lugar para pasar la noche— anunció y asentí otra vez. Todo esto era tan extraño para mí, ni en mis sueños más locos habría pensado en que yo, una simple chica tendría que convertirse en fugitiva y huir de malhechores. ¡Hasta parecía una película de ficción! Pensé con Acido sarcasmo.

En un parpadeo ante nosotros apareció un coche negro, y tan oscuro como las entrañas de las tinieblas.

— ¿Cómo…cómo rayos…?— Se adelantó para inspeccionar la zona e indicarme que podía acercarme. ¿Qué clase de gente es este chico que hace aparecer vehículos y cosas de la nada?

Luego de que subí y me acomodé, entró él, arrancó como siempre dejando una estela de polvo tras nosotros. Me callé todas y cada una de las preguntas.

Los cortes en la piel del chico estaban sucios y la sangre seca. No quería mirar su camiseta porque recordaba aquel extraño suceso de hace algún rato y no quería la sensación de confusión de regreso.

-o-

Al cabo de habernos internado en el centro más extenso y menos habitado de la carretera, detuvo el coche y me sobresalté, aún así no solté mis piernas pero miré alerta a ambos lados.

— Creo que es hora de ver los daños de hace un rato. — Dijo mirando mi rostro detenidamente. Asentí aunque me encontraba como en un estado bastante extraño, como hipnotizada por sus ojos cafés. Descendimos del vehículo, con el sigilo que ya nos caracterizaba. Era increíble cómo mi vida se lograba poner de cabeza tan rápido.

Inspeccioné el torso del muchacho y una pequeña parte de mí, la cual ignoré deliberadamente, se encendió ante el toque de su piel y la mía, era simplemente ridícula.

Los manchones en efecto correspondían a pequeños rasguños que se produjeron al choque del cristal destrozado y la tela. Aún así me quedé mucho más tranquila al comprobar que no era algo de mucha gravedad, aunque un corte en su espalda ancha y musculosa me dejó un tanto preocupada. Insistí en limpiarlo, pero espetó que no tenía que hacerlo. Lo cierto era que en otras circunstancias hubiera discutido hasta dejar en claro que haría lo que me viniera en gana, pero no estaba en condiciones mentales para efectuar un debate racional.

Me tomó el rostro cuando lo bajé, y lo alzó para examinarlo desde todos los ángulos posibles. Vale, sí, reconozco que me puse algo nerviosa, sin embargo, sostuve mi mirada en sus ojos color chocolate. Frunció el ceño al ver algo debajo de mi flequillo ahora lacio y largo. Lo apartó con cuidado de no tocar demasiado mi piel y extrajo unas cosas del capó del coche, donde reposaban algunos elementos de curaciones.

La noche era fría tal como todo lo que me rodeaba y no intenté liberarme porque no tenía las fuerzas necesarias. Me sentía demasiado débil y eso me molestaba.

Removí mi rostro tratando de soltarme, pero con un apretón indicó que ni siquiera lo intentará, lo mismo vi en su mirada de advertencia. Otra vez jugué el papel de la sumisa.

Colocó un apósito con una sustancia que hizo mi piel escociera y ardiera. Mierda. Eso me dolió mucho, supuse tenía un corte del cual no me había percatado.

— Tranquila, ya se te pasará. Tenías un corte bastante profundo. — Explicó y mordí mi labio inferior para contener las lágrimas que de un momento a otro se agolparon en mis ojos, ni siquiera me molesté en asentir. Iba a hacerlo de todas maneras.

Cuando pasaba el algodón por la zona, mordía mi labio inferior con brutalidad. Una cosa es que por dentro me sintiera como un zombie muerta en vida, pero por fuera, la carne aún estaba viva y dolía.

Al acabar, sequé el sudor que se acumuló en mis manos. Y le miré con cierto rencor, era ridículo, lo sé, pero no lograba mantener un total control de mis acciones y reacciones.

Al final, tenía un parche en mi mejilla derecha aunque por lo menos estaba cubierta por mi cabello y no se veía.

El limpió sus heridas y me limité a mirar el piso como lo más interesante del mundo. Quizá el rasguño en mi rostro era causa del disparo que me rozó la cabeza, en todo caso, daba igual no tenía nada que hacer. Lo hecho, hecho está. Tal como que ahora soy una fugitiva que huye y lo peor es que no sé a ciencia cierta el porqué. Según Edward, fue por lo que escribí, pero eso era mi imaginación y sinceramente no creía que fueran recuerdos, vamos, era simplemente ridícula aquella idea de que hubiese formado parte de eso y lo haya olvidado, para recordarlo ahora. Además, estoy segura que jamás maté a nadie ni fui espectadora, por favor, soy una simple chiquilla con la que le destino se ha ensañado.

— Isabella, vamos. — Tomó mi brazo porque al parecer yo no reaccionaba, meterme en mi mente era un muestrario de cosas retorcidas y oscurecidas que se exhiben, mas no pueden ser vistas.

Subí al coche en modo automático.

Odiaba las noches, no lograba dormir y lo poco que descansaba se me iba al soñar. "O recordar…" dijo una vocecita en algún recóndito espacio de mi mente.

Nunca había ingerido drogas, pero ahora pensaba seriamente en abusar de sus efectos, desconectarme tan solo unos minutos…necesitaba encontrar cualquier método que me ayudara a evadir.

Miré por la ventanilla y luego la radio, era un coche moderno y espacioso, aunque esta vez no tuve tiempo en fijarme en la marca.

En un impulso estiré la mano y encendí el aparato, el volumen era moderado y logré lo que quería.

La música que sonaba era popular, no de mis favoritas, pero despejaba mi mente.

El chico me miró extrañado, sin embargo, me limité a cerrar los ojos y disfrutar de la calidez de la sensación de que todavía había cosas que me lograban recordar quién era.

No sonreí cuando pasaron una de mis canciones favoritas, hablaba de la libertad y aunque no me sentía así, la tomé como parte de mí. Era ahora que extrañaba mi celular, mi música más que nada. Respiré profundo y abrí los ojos.

— ¿Por qué siempre cambiamos de coche? — Pregunté para distraerme de la repentina sensación melancólica que se instaló en mi estómago. Me observó con las manos en el volante, pareciera como si buscara algo en mis ojos, algo que claramente no había.

— Por seguridad, cada vez que nos atacan debemos huir y si lo hacemos en el mismo automóvil sería peligroso, podrían encontrarnos con facilidad— explicó y me encontré estúpida, era una pregunta obvia, cuya respuesta en el fondo conocía.

— ¿Cómo…?— Callé al notar que mi curiosidad era mayor que mis deseos de silencio.

— ¿Sí? — Me instó.

— ¿Cómo consigues coches? — Tenía muchas hipótesis al respecto, pero prefería la respuesta verídica. Pareció pensárselo un momento.

— Algunos los dona el sector privado que te protege y…muchos otros, son robados— Confesó y pareció algo incómodo.

Una visión muy breve de manos moviéndose en los cables de un motor irrumpió de pronto en mi mente. Con lo poco que alcancé a analizar, deduje que eran las indicaciones para hacer funcionar un auto no del modo convencional. Me volví a sentir molesta, pero lo disimulé.

— Entiendo. — Fue todo lo que dije, aunque tenía otras tantas preguntas y me entretuve seleccionándolas. — ¿Cuál es tu apellido? — Interrogué y frunció el ceño, endureciendo la mandíbula, quizá no era una buena, pensé y aún así no me retracté.

— Solo te conviene saber que me llamo Edward y que no dejaré que nada malo te suceda— murmuró con cierto tono monótono.

Recibí la respuesta y no dije más nada. Las notas de alguna canción resonaban con pereza en mis oídos y comencé a sentir el sopor del cansancio en mis párpados, pero me negaba a ceder.

— ¿A dónde iremos ahora? — Cerrar los ojos para mí era terrible, soñar con gritos y sangre por todos lados no era precisamente un incentivo.

— Lejos de aquí, debemos irnos lo más apartado de las zonas en las que hemos sido descubiertos— parecían respuestas memorizadas y me pregunté a cuántas personas más había ayudado.

Preferí no hacer la pregunta, asentí lentamente.

— Lo más importante en caso de un ataque repentino es que busques un arma, defenderte y no dejar que te tomen por detrás, pierdes total conocimiento del atacante y podrían dormirte— me aconsejó. Un lado de mí quería surgir, aunque me esforzara en mantenerlo a raya, sabía que ese aparte de mi conciencia saldría tarde o temprano y quizá dominaría a mi fracción débil fortalecida en este tiempo. A veces desconocía mis propios pensamientos, por eso meditaba en cosas tan estúpidas, sí…solo eran tonterías.

— ¿Qué haremos? — No veía el rumbo que había tomado el coche, pero sin duda estábamos cerca de más personas, pues veía casas.

— Iremos a un supermercado cercano, necesitas comer, otra ropa y algún contacto con la civilización— sonrió y aunque me hizo gracia no logré formar una sonrisa, mi cara era una pantalla siempre igual.

Me quedé en silencio y probé dormir, quizá mi mente al estar con música me distrajera un momento.

No funcionó.

En mi pesadilla, corría por unos pasillos interminables, llenos de puertas donde alguien gritaba. Intentaba huir, hallar la salida, pero cuando entraba en alguna habitación, me devolvía al mismo sitio del comienzo. Veía una luz… la veía mas no era capaz de llegar hasta ella. Cuando iba a entrar en otra puerta que me parecía diferente y más iluminada…alguien me jaló de un brazo e intenté zafarme del agarre.

— ¡No! ¡Suéltame! — Grité desesperada.

Abrí los ojos sobresaltada, como siempre. Pero esta vez fue porque Edward me movió del brazo, mierda, había gritado en verdad.

— Todo está bien, no te voy a lastimar ¿de acuerdo? — Sacó su mano de mi codo y las alzó. Tardé en destensarme para asentir. Mis músculos estaban agarrotados por la posición que había adquirido.

— Sí…yo lo siento, perdón. — Dije mientras me sentaba de mejor manera sobre la butaca, y secaba mis manos y frente. Respiré el aire que entró por la ventanilla y noté que estábamos en el frontis de un supermercado, había gente y en vez de alegrarme me puse algo nerviosa.

Era agradable ver cosas familiares, al menos.

A causa de la hora no había demasiado flujo de personas y en parte era bueno. Me coloqué los accesorios y bajé del coche cuando Edward me lo indicó. Era tan idiota todo esto, tan absurdo.

Entramos en el mismo orden, yo primero y el chico a mis espaldas. Noté que nos miraban, era lo obvio, él estaba manchado de sangre y yo con cara de muerta. Algunos tipos de gran musculatura y altura nos miraron diferente. Es solo mi paranoia. Acabamos de huir no creo que ya nos hayan localizado…aunque algo me decía que si podían, traté de abandonar esa clase de ideas.

Son veloces…no se detienen ante nada, sus métodos de búsqueda e instintos son como los de un animal, nunca te confíes…

¿Qué rayos acaba de ser eso? Esas palabras yo las sabía, las conocía…caminaba por inercia, mi cerebro no procesaba los pasos que daba, solo lo hacía y ya.

Edward colocó su mano cálida en mi espalda y me miró de manera extraña, no le di mucha importancia y lo seguí cuando comenzó a poner cosas en un carrito, pasamos por la sección de ropa y echó algunas prendas, yo busqué obviamente la interior. Era incómodo, pero no tenía más remedio que adaptarme.

Cuando él pasó a la caja, yo me dirigí al baño, claro luego de que me indicó que podía hacerlo.

El lugar estaba como oculto, y noté unas presencias cerca de mí, intenté ignorarlo aunque no pude. Cuando entré al baño totalmente desierto, tuve cierta impresión de que no estaba del todo sola y que me observaban. Debía parar con la paranoia. Me recordé.

Me mojé el rostro y lavé las manos lentamente, sintiendo cómo el líquido frío escurría por mi piel.

Y de repente las luces se apagaron sin previo aviso. Me sobresalté, pero me mantuve serena. Edward me dijo que debía encontrar un arma…

Relájate…

Una voz habló dentro de mi mente y descubrí que era yo misma… ¿qué diablos? Miré dentro de la oscuridad total algo que sirviera de protección. Demonios, no había nada y escuché un ruido en la entrada.

Observé esa dirección un breve segundo y me oculté en uno de los cubículos.

Pronto oí claramente los pasos de una persona al entrar, me abstuve de preguntar si era Edward, pues solo me delataría. Respiré profundo y aguardé atenta cualquier movimiento.

Por el espacio de abajo veía unos botines militares negros, cada paso resonaba en mi cabeza y mi corazón latía acelerado. Escuchaba un centenar de voces en mi mente, todas decían estrategias… todas consejos, pero quería que se callaran, necesitaba lucidez no dudas y confusión.

Más pasos y el ruido de una puerta al ser golpeada con fuerza me despertaron del letargo.

Como la anterior vez, como cuando comenzó todo, la adrenalina corría por mis venas encendiendo las extremidades impeliéndome a hacer algo. Era una excitación del momento que no podría explicar. Otra puerta y mi corazón se aceleró.

Decidí salir de mi escondite pues solo me dividía una puerta del atacante. Era hombre ¿y yo qué podría hacer para defenderme?

Me escabullí por debajo en la oscuridad hasta el último de los cubículos y me senté sobre el estanque para que no se vieran mis pies.

— No es necesario jugar al gato y al ratón, niña— murmuró y su voz se me hizo asquerosamente familiar, sin duda lo conocía— sé quién eres…que fuiste. De nada te sirve huir de tu destino, querida— ¿por qué lo que decía solo me traía sensación de conocimiento? ¿Yo sabía de lo que aquel hombre decía? No, no ¡no! Yo no era una asesina, no lo era.

Me estaba provocando, él quería jugar conmigo y no negaré que estuve a punto de caer y recriminarle que yo no tenía nada que ver, que no sabía quién diablos era…pero algo dentro de mí me hizo cambiar de parecer.

Guardé silencio, atenta a su próximo movimiento, el cual fue seguir azuzándome con sus comentarios mientras se acercaba cada vez más. Entonces otro individuo entró y creo que era momento del pánico, pero éste ni se asomó.

Eran dos, uno que conocía y que de seguro me conocía. ¿De dónde? No sé y el otro, ese era el que me iba a atacar, estaba casi segura.

Uno me distraía mientras el otro se acercaba.

Tuve que salir antes de que me atraparan, iba gateando cuando noté que caminaban en mi dirección.

— Pero vaya vaya…qué hermosa chica eres. Has cambiado para bien pequeña niña— sus palabras eran dulces, pero amargas a la vez. Me encontraron y ágilmente me puse de pie para encararle. Sus rasgos marcados y duros eran tan jodidamente familiares que se me revolvió el estómago ¿quién era? Una sonrisa bailaba en sus labios y la cicatriz en su ojo derecho fue una pista. Sí, sabía su identidad solo que no lo recordaba.

No tuve tiempo de seguir mirando porque el otro tipo se abalanzó como plomo sobre mí. ¿Qué hago yo ahora? Pensé con nerviosismo.

Me moví rápidamente, y las piernas se doblaron por sí solas y el hombre familiar solo aguardaba mirando la escena entre el grandulón y yo. Otra vez se aproximó y me di una vuelta extraña y lancé una patada a su quijada, mis manos eran puños y dentro de mí no tenía idea de lo que hacía. Eran meros instintos. Podría jurarlo y firmarlo con mi sangre.

Le di varios golpes en el pecho y rostro y todos certeros. El atacante quedó relativamente inconsciente en el piso mientras sangraba, mi respiración era acelerada y descubrí con horroroso asombro que no había recibido ningún golpe. Fue casi como si otro ser se apoderara de mí.

— Wow, aún no te olvidas de tu entrenamiento, sorprendente, fascinante— murmuró exaltado. Me distraje y no noté cuando el hombre que creí noqueado se puso en pie y me tomó por detrás.

Lancé un codazo en su abdomen pero ¡diablos! Parecía una roca. Le di una patada en la ingle y me zafé y justo cuando creí que me había librado para correr, colocó un pañuelo por sorpresa en mi nariz y boca. Me resistí y moví como loca, negándome a sucumbir a los efectos del líquido.

Y en eso una voz familiar irrumpió en la oscuridad del baño.

Mierda, mi vista era borrosa…

Bella se ha dado cuenta de algunas cosas, como pelear parece... ¿quién será el atacante? ¿Conocerá realmente a Bella? ¿Qué pasará con ella?

marian24: te agradezco el cumplido y espero que tu intriga se haya disuelto un poco, muchas gracias, ojalá sigas leyendo, un abrazo!lovebyinspired:hola querida primera lectora, me alegra mucho que te vaya gustando la historia sus opiniones son lo más importante, me he pasado por tus fics y debo decirte que escribes muy bien :D te confieso que con el trailer salté sin parar y tienes mucha suerte de estar de cumple ese mismo día, que emoción! todos esperamos con ansias ese día y ahora con doble razón. Gracias por el apoyo, ojalá sigas leyendo, muchas gracias un abrazo!Isabella Marie Swan Dwyer: muchas gracias por el apoyo y el cumplido creo que me he metido mucho con el suspenso jiji, espero sigas leyendo, un abrazo!Any: jeje si soy algo mala por dejarla siempre con la duda, pero ya ves, todos los miércoles actualizó o intento hacerlo, muchas gracias, un abrazo! ojalá sigas leyendo.

Creo que debería dejar de ver tantas películas de ficción... xd, no se preocupen que ya pronto aparecerán Emmett, Alice y el resto jeje, y de momento Edward será algo brusco con Bella, no por mucho...Muchas gracias por el apoyo en esta historia, en verdad se los agradezco un montón, ¿creen que este cap merece un review? Nos leemos el miércoles sin falta, me atrasé algo hoy porque tuve problemas con internet...en fin, muchas gracias, nos leemos

Pd: lo lamento mucho en verdad por no poder dejar adelanto, es que ya casi casi termino con las pruebas finales, lo siento, pero realmente la próxima actualización estará con lo prometido ;)

chau chau!