Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, son propiedad de JKRowling
Nota de autora: Este fic va a ser slash, aunque va a tardar en serlo, así que sino te gusta este género, por favor no sigas leyendo, o hazlo bajo tu responsabilidad
Capitulo 3. El Porque de todo esto
Harry salió a dar un paseo después de desayunar, como hacia todas las mañanas desde hacia una semana. Caminaba por las mismas calles, paraba en las mismas tiendas, todas mañanas hacia lo mismo. Sabía que estaba siendo seguido, lo sabía y le divertía mucho la idea, le gustaba marear a sus "perseguidores" haciéndoles creer que buscaba algo en especial, que hacia las cosas por alguna causa.
Que equivocados estaban, pobres ingenuos, todavía le costaba creer que Snape se estuviera tragando esta farsa, el debería saber que la Orden nunca le dejaría andar solo, por muy mayor que fuera, quizá no fuera tan listo como pensaba, quizá creía que una vez muerto Dumbledore él había tomado las riendas de la Orden.
Paró en una tienda de antigüedades cerca de la Catedral de San Pablo, esa tienda si le interesaba, buscaba una taza de té, una taza en especial, una con las asas bañadas en oro, con la base redonda y el filo de oro también. La quería, porque desde la noche que descubrió que el Horcrux era falso, se le ocurrió esa idea, cambiar una por otra, una vez que la consiguiera encontrar, claro.
Había observado muy bien los pasos de los mortífagos, eran Bellatrix, Snape y Narcissa Malfoy, aunque generalmente, solo le seguían dos, el tercero se quedaba en el hotel, aunque no sabía lo que hacía allí.
Con las orejas extensibles que le habían dado los gemelos en la boda de Bill, como regalo a su principal promotor, se había enterado de muchas cosas sobre estos tres, lo primero, creían que estaba ahí por la Orden, segundo, creían que estaba acompañado, se ve que Severus, no era tan tonto como para pensar que estaba solo, y muchas otras cosas mas.
Lo que mas le sorprendía era que todavía no le hubiesen apresado y llevado ante su señor, pero tampoco se quejaba por eso, y sobretodo, la información que había obtenido sobre Draco Malfoy, sabía que había fallado en la asignación que le dio Voldemort, pero nunca se imaginó que este lo tomaría tan mal, al fin y al cabo el "trabajo" se había resuelto ¿no?, ese traidor de Snape, lo había hecho y le haría pagar caro por ello.
Esa sería su venganza, hacerle pagar por matar a sangre fría a su mentor, pero sería poco a poco, a Harry la idea de matar a alguien no le gustaba en lo mas mínimo, al fin y al cabo, ese detalle era lo que mas le diferenciaba de la gente que le perseguía. Además, Dumbledore siempre decía que había cosas peores que la muerte, y tenía razón, Harry lo había comprobado en su propia piel, la ausencia de amor, el rechazo, el despreció, la culpabilidad, el dolor que te deja perder a un ser querido, todo eso era peor que la muerte.
Y eso era precisamente lo que haría sentir a Snape, dolor, desolación, le haría sentir que la muerte es la única solución para sus problemas, pero no se la daría, no, le dejaría vivir en su miseria.
En su quinto año se había dado cuenta que Snape, si tenia sentimientos, lo ocurrido con su pensadero se lo había demostrado, había atacado, aunque sin querer, en lo mas profundo de Snape, sus recuerdos, le había echo revivir el dolor de aquellas situaciones. En aquel momento se había sentido mal por hacerlo, ahora, sin embargo…, la idea no era tan horrible.
Encerrarle en sus propios pensamientos, eso pensaba hacer Harry con Snape, el hechizo era complicado, mucho, pero sabia que podría hacerlo, lo difícil sería acercarse a Snape lo suficiente como para conocer sus mayores miedos, sus pesadillas y usarlas contra él.
Había leído mucho, desde la noche de la muerte de Dumbledore, para intentar olvidar, para abstraerse, y en uno de libros, explicaban como fueron creados los dementores, como una bruja despechada se había hechizado a si misma, para sacar todo su odio al exterior y poder hacer daño a su amante. En el proceso del hechizo, algo salió mal, tanto odio causó la destrucción de la bruja, que en vez de morir quedó confinada a un cuerpo que moría poco a poco, creada solo de odio, la única manera de mantenerse con vida era vivir a través de los demás, a través de su felicidad, de robar los recuerdos de otros, para hacerlos suyos y así contrastar su odio, sus pesadillas.
Cuando Harry leyó aquello, decidió buscar el hechizo que había usado la bruja, quería hacer lo mismo con Snape, solo que no quería cometer la misma equivocación que la bruja, no quería ser el que quedará recluido en su dolor, sino al revés.
Poco antes de antes de su marcha de Hogwarts, había cogido unos cuantos libros de la biblioteca, dudaba mucho que alguien se hubiese dado cuenta después de lo ocurrido, y apenas un par de días antes de irse de Prive Drive había dado con el hechizo en un antiquísima libro de Magia Oscura, libro que por cierto llevaba siempre consigo, ya que venían hechizos muy interesantes que le podrían servir en la batalla final.
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-Severus, ¿podría hablar contigo?- Narcissa miró nerviosa en dirección a la puerta por la que acaba de irse su hermana
Snape asintió con la cabeza, mientras invitaba a la mortifaga a sentarse en el sofá de la habitación, mientras se servia un whisky, era una bebida muggle, pero a falta de algo mejor…
-Severus, Draco se esta muriendo, mi niño no va a poder soportar mucho mas la tortura- el llanto angustiado de narcissa corroboraban sus palabras, mientras las bruja se tocaba el pelo y la cara de forma compulsiva por los nervios.
Severus la miro, comprendiendo sus palabras, tampoco le sorprendía demasiado la afirmación de la rubia, pocos, muy pocos soportarían la tortura del Lord tanto tiempo como lo estaba haciendo el pequeño de los Malfoy.
-No se que puedo hacer, solo puedo confiar en ti...mi hermana esta loca, cada día es mas radical en sus formas y Lucius…- en ese momento su llanto se hizo mas potente y ruidoso.
-¿Qué le pasa a Lucius, Narcissa?- La preocupación en la voz de Snape era evidente pues esperaba que el mortífago hubiese vuelto a fallar y también se encontrase en peligro, lo que no esperaba era la contestación que le dio la mortifaga.
-Esta raro, su comportamiento es como antes de que todo esto hubiese pasado, como si nada estuviera mal... como si su HIJO no estuviese a punto de morir, creo…-titubeo-creo q es capaz de dejar morir a Draco para salvar su pellejo- sentenció Narcissa
Aquella revelación no sorprendió en absoluto al antiguo profesor de pociones que conocía muy bien al rubio, aunque una parte de él se negaba a creer que realmente pudiese consentir el dolor de su muchacho.
-Narcissa, creo que deberías tranquilizarte, sabes que Lucius esta sometido a mucha presión por parte del Señor Oscuro, y realmente comprendió comparto tu preocupación por Draco, pero no se que podemos hacer.
Lo dijo en un susurro, pues bien sabía que de forma indirecta acababa de reconocer que haría lo que fuera por salvar a Draco, y si para eso tenían que pasar por encima de Voldemort, el estaba dispuesto a hacerlo, por supuesto si Bellatrix oía aquello o incluso Narcissa recuperaba la serenidad, se darían cuenta que estaba hablando de alta traición.
Narcisa le miró con ojos brillantes entiendo sus palabras, fijo sus azules ojos en él y le susurro:
-Habla con él, habla con Potter.
