Disclaimer y advertencias en el primer capítulo.

Disculpad la tardanza en actualizar este fic. Tengo otras ideas en la cabeza que me apartan de este fic (tanto original como traducción) y, además, últimamente estoy muy ocupada. En fin, intentaré que el próximo capítulo no tarde tanto en subirse.


Capítulo 3:

Dos meses después del inicio del tratamiento

House había ido a la oficina de Wilson para saber cuales eran los resultados de sus pruebas. Le bastó una mirada al rostro del oncólogo para saber cuál era el veredicto de las pruebas.

-La quimio no está funcionando.- Afirmó House. No era necesario hacer ninguna pregunta.

La respuesta de Wilson fue una simple negación con la cabeza. ¡Oh, dios! Aquello era lamentable. ¡Él era lamentable! Era imposible ser el doctor solícito y considerado que él era normalmente en esta situación. Siempre había sido capaz de ofrecer palabras de consuelo a sus pacientes cuando había tenido que dar tan malas noticias como esta. Sin embargo, ¿cómo podía hacerlo ahora, cuando él también necesitaba ese consuelo?

El doctor Davey le había aconsejado que no fuese él quien le explicara la situación a House, pero él había insistido. Wilson había sentido que era su deber explicarle la verdad a su amigo. Había estado convencido de que si era él quien le comunicaba las malas noticias, a House le sería más fáciles aceptarlas. El doctor Davey había insistido en que se estaba equivocando, afirmando que no iba a ser capaz de poner la necesaria distancia entre ellos para dar una noticia así. Que con un amigo lejano podría funcionar, pero que ellos dos eran demasiado amigos para que Wilson comunicara satistactoriamente ese tipo de noticias. Wilson se daba cuenta de que sii Davey hubiera tan sólo sospechado acerca de sus verdaderos sentimientos por House, le habría prohibido tajantemente hacerlo. Ahora, sentado frente a House, se daba cuenta de que su colega había tenido razón en oponerse a su decisión.

-¿Tan malos son los resultados?- preguntó House con resignación.

-La quimioterapia apenas está conteniendo el cáncer y tus niveles de enzimas hepáticas son demasiado altos-, dijo Wilson con una voz que era poco más que un susurro.

-Así que me estoy muriendo.- dijo House con calma, directo al grano. En los dos últimos meses había tenido tiempo para aceptar ese hecho y estaba resignado a ello, a diferencia de su amigo Wilson quien estaba sacudiendo la cabeza.

-¡No! ...- por unos instantes las palabras se le atragantaron. -Todavía podemos intentar otros procedimientos ... podemos utilizar dosis más altas ... nosotros ... yo...- El oncólogo no pudo seguir hablando al sentir lágrimas acumulandose en sus ojos. Miró hacia otro lado incapaz de sostener la mirada de House, quien lo estaba observando compasivamente. Wilson se sentía como un tonto. Debía ser él el fuerte, el apoyo para su amigo y, sin embargo, parecía que era al revés. Se obligó a contener las lágrimas que querían derramarse de sus ojos. No podía dejar colgado a su amigo ahora. House le necesitaba en ese momento. Aunque, por otro lado, Wilson sabía lo duro que era ver morir ante sus propios ojos a alguien a quien se ama, sabiendo que no se puede hacer nada para evitarlo. Eso casi le había destruído antes. Esta vez, le mataría.

-¿Sabes?- la fingida voz animada de House interrumpió el fluir de sus pensamientos. -Si ésta es la forma en que te comportas cada vez que tienes que dar malas noticias a tus pacientes, me pregunto por qué te dan gracias cuando les dices que se están muriendo.- Intentaba animar a su amigo actuando con su sarcasmo habitual, pero se calló cuando vio el dolor en los ojos del oncólogo. En fin, era hora de usar otra táctica, incluso aunque se tratase de una con la que no se sentía demasiado cómodo: la sinceridad.

-No tengo miedo de morir, Wilson-. De hecho, después de tantos años viviendo en constante dolor, casi sería un alivio. Obviamente, se abstuvo de decírselo a Wilson porque sabía que tal afirmación no sería bien recibida.

-No quiero que mueras, House.

Fue House quien, esta vez, tuvo que mirar hacia otro lado, debido a la intensidad de las emociones que veía en los ojos de Wilson.

Las emociones eran un terreno inestable para él. Eran algo que normalmente trataba de evitar. Siempre había sido así y siempre lo sería. Y, ahora no era una excepción. No quería hablar de todo esto con Wilson. La conversación se había vuelto excesivamente emocional, en parte, a causa de sus propios sentimientos hacia el oncólogo y, en parte, por el obvio afecto que Wilson sentía hacia él.

House sabía que habría sido diferente con el Dr. Davey. Se despreciaban mutuamente. Así que podría haber sido contundente con sus palabras, sin temor a herir los sentimientos del otro médico. Con Wilson, le preocupaba demasiado aumentar el obvio dolor que su amigo sentía, si decía sin tapujos lo que pensaba.

-Siempre supiste que iba a morir antes que tú.

Eso era un hecho. Con los hechos se sentía en terreno seguro, a pesar de que el resultado fuese un patético (e inútil) intento de atenuar el dolor de su amigo. Realmente era pésimo en ésto de ofrecer consuelo. Además, era irónico que tuviera que ser el paciente que estaba a punto de morir el que tuviera que consolar al médico.

-Nunca pensé que sería tan 'mucho antes'.- admitió Wilson. House miró de nuevo a Wilson. Podía ver la súplica escrita en esos hermosos ojos marrones. ¿Cómo podía rechazar su petición cuando le miraba así? -Por favor...-

Oh, mierda. Por lo general podía ser un imbécil con Wilson sin sentirse culpable, incluso cuando él era la causa de las molestias o la vergüenza que su amigo pudiera estar sufriendo. Pero esto... esto era diferente. Debía elegir la mejor opción, la menos dolorosa para si mismo, ¿no era así? Porque intentar cualquier tratamiento que su amigo pudiera tener en mente le iba a provocar aún más dolor y, sin embargo, el resultado final iba a ser el mismo: su propia muerte. Pero no intentarlo causaría un increíble dolor emocional a Wilson y se sentía culpable al ser la causa de ello, incluso aunque en este caso, a diferencia de la muerte de Amber, él no fuera el responsable.

-Bueno, imagina que acepto intentar algo más. ¡Y no estoy diciendo que lo haré! ¿Qué tienes en mente?- House preguntó con voz calmada, a pesar de que sus ojos reflejaban un estado de ánimo más sombrío que antes. Maldito seas, Wilson. ¿Por qué no me dejas estar? ¿Por qué quieres obligarme a hacer algo que es inútil y doloroso?

El rostro de Wilson se iluminó ante la perspectiva de que el diagnosticador estuviera considerando otras opciones diferentes a la de la simple rendición ante la enfermedad, tal y como el Dr. Davey había sugerido. No, no iba a dejar morir a su amigo sin luchar.

-Hay medicamentos más potentes que el que te ha sido administrado.- dijo con un poco más de optimismo.

Por lo tanto, si el cáncer no me mata, será mi propio hígado. Bien pensado, Jimmy. Se obligó a acallar su voz sarcástica y, en su lugar, le preguntó: -¿Cuáles son los índices de curación?

Wilson hizo una mueca ante la pregunta. El Dr. Davey le había dicho cuáles eran los ratios esperados para la situación de House. En pacientes sanos, las tasas no eran demasiado altas, pero podía haber esperanzas. Sin embargo, el hígado del diagnosticador se encontraba en muy mal estado. Así que sus posibilidades eran realmente bajas. Wilson sabía que, si le contaba a su amigo cuáles eran los índices reales, House rechazaría el tratamiento. Así que decidió decirle los índices normales en lugar de los suyos propios, esperando que House no se diera cuenta del engaño.

-Alrededor de un diez por ciento-.

-Ya, claro-. Esta vez no pudo evitar ser sarcástico. -Es por eso que evitas mi mirada, porque esos son mis probabilidades reales.- La mirada de House se volvió fría, dura- Supongo que, en realidad, deben estar alrededor del cinco por ciento, como mucho. Aunque apostaría cualquier cosa a que en realidad deben ser un uno o dos por ciento.- Wilson le miró, sorprendido, pero enseguida tuvo que apartar su mirada de nuevo, avergonzado al haber sido pillado en una mentira. House se levantó bruscamente y se dirigió hacia la puerta. Aquella conversación con Wilson se había vuelto demasiado emotiva. Y eso no era lo que necesitaba en esos momentos. No. Necesitaba hechos objetivos, sin emociones que interfirieran en su consideración de la situación.

-House ...- suplicó con voz temblorosa. Wilson era presa del pánico. Sentía que la vida de House se le escapaba de entre las manos y él no podía hacer nada para evitarlo.

Cuando House se giró hacia su amigo, la dureza de su mirada se había suavizado.

-No voy a tomar una decisión. Todavía. Primero, voy a hablar con el Dr. Davey.- Le ofreció una débil sonrisa a Wilson y salió de la oficina antes de que el oncólogo pudiera decir o hacer algo más para convencerle de que aceptara el tratamiento.

Una vez que House cerró la puerta, Wilson escondió su cabeza entre sus brazos que reposaban sobre el escritorio. Se sentía completamente derrotado.