Hola a todos, aquí está la tercera parte de mi historia n.n emmm haii algunas referencias acerca de la prisión, es que he estado leyendo un libro de Stephen King que me absorvió completamente. Se llama "Milla Verde", en verdad se los recomiendo. No hay nada más que acotar, espero que les guste!!
DISCLAIMER: Digimon Adventure 02 no me pertenece, tan solo soy una fan escribiendo para fans n_n


Emperatriz de los Digimons (Parte III)

Quizás Tk había pasado mucho tiempo leyendo novelas policiales o estaba en medio de una extraña locura, pero lo que jamás conseguí creerme es que aquella noche, cuando todo parecía estar mal para él, soñó con llevar a Ken a la silla eléctrica, o por lo menos, eso es lo que me dijo días más tarde, cuando finalmente volvía a estar a su lado. Confiaba en que todo era su culpa y yo disfrutaba de ello.
Claro que mis padres se preocuparon por mí al no verme aparecer aquella noche por casa, pero mi hermano se las arregló para que pareciese que me había quedado en casa de una de mis amigas a dormir.

Los días pasaban y los chicos intentaban salvarme con sus desesperados e inútiles intentos. Mientras tanto, yo me volvía cada vez más fuerte, reuniendo un ejército de fieles servidores que estuviesen dispuestos a acabar con los niños elegidos. También tuve una oportunidad única durante ese cambio, pude conocer a un Ken tierno y dulce, un Ken que no se veía todos los días pues se mantenía apartado de la realidad por temor a ser herido. El verdadero Ken… A decir verdad no le encontraba mucho sentido a mi misión, después de todo, ya me había vengado de mis ex amigos, con el hecho de solo ignorarlos sin hablarles sabía que sería suficiente para hacerlos sufrir. Aún así permanecía en mi estado de emperatriz, quería ayudar a Ichijouji, pero no al falso emperador, sino al que yo había descubierto en este último tiempo. Se ve que aún conservaba algo de mi luz y clemencia a pesar de todo. Fue una de aquellas tardes en la que todo mi perfecto mundo se desmoronó, cuando Ken le tendió una trampa a los elegidos. Como siempre, me mandó a encabezar el ataque, de ese modo se aseguraba de contar con un punto a su favor, por lo que aparecí en escena con mi fiel compañero, dispuesta a atacarlos.
-¿Otra vez ustedes?-pregunté molesta-. ¿Qué no saben cuando rendirse?-comencé toda mi sucesión de ataques de la cual se defendían muy bien.
-¡Por favor Kari, reacciona!-allí estaba de nuevo esa voz, esa voz que escalofríos me daba, esa voz que provenía del rubio que siempre daba lo mejor de sí para que yo volviera a ser la de antes.
-¿Cuántas veces lo has intentado ya? ¿Cuándo te rendirás? Entiende niño, este es un juego que tú no puedes ganar-y sin decir más, lancé mi ataque directamente hacia él. Estaba segura que lo que Takeru decía no eran más que palabrerías, de un momento a otro Pegasusmon se pondría frente a él o lo montaría en su lomo para de esa forma eludir el ataque. Pero todo tipo de pensamiento se disolvió de mi mente al ver aquella triste sonrisa. Era la sonrisa de cada quien camina con paso seguro a la muerte, como dirían los presos, de quien se acerca a la freidora, como corrían los rumores de que solían llamar a la silla eléctrica.
-La vida ya no vale la pena… si tú no estás en ella-fue lo único que pudo decir antes de, con una triste sonrisa, recibir el ataque de lleno. No entendí muy bien que fue lo que sucedió entonces, lo único que recuerdo es que vi al digielegido de la esperanza volar por los aires luego de que una gran oleada de vampiros chocara contra su cuerpo, haciendo estragos en él.
-¡TK!-fue el único grito que invadió la totalidad del ambiente, mientras el resto de los destinados a proteger ambos mundos corría a ver el estado en que su amigo, o hermano en el caso de Matt, se encontraba. Su ropa estaba hecha jirones y su expresión demostraba el inmenso dolor del que su cuerpo era preso. Fue Davis quien primero se levantó para, apretando los puños con rabia, encararme y gritarme.
-¡Espero que estés contenta, Kari, lograste tu cometido! ¡Tk era quien más confiaba en ti y tú se lo agradeces de esta forma! ¡¿Te das cuenta de que puede morir?!-gritó con rabia, finalmente tenía la oportunidad de descargarse y gritarme todas las cosas que había tenido ganas de gritarme en estas últimas semanas en las que yo había estado en la banda contraria-. ¡Vete, vete con tu querido Ken a que te apacigüe! ¡Ya no tienes nada que hacer aquí!
-Ta….keru….-estaba confundida, ¿por qué si tanto odiaba a los chicos sentía aquel extraño dolor por la muerte de uno de ellos? Esa era mi misión al fin y al cabo. Descendí a tierra y sin saber porqué corrí hacia donde el inconsciente muchacho se encontraba. Intentaron apartarme de él, pero yo entre lágrimas y desesperación logré llegar a su lado. No noté en qué momento perdí mi digievolución, pero lo que sé es que las manos que sostuvieron a Tk en ese entonces eran manos humanas. Lo miré temblando, con miedo de aceptar la realidad, una realidad en la que yo había matado a… mi amigo. Lloré amargamente abrazándolo con fuerza, sin que mi hermano y el suyo pudieran apartarme de él-. No te mueras Tk, no te mueras… no te puedes morir…-lloré, y para entonces fue que se dieron cuenta que ya no había cabida para la malvada Kari, sino que su amiga había regresado.
-Vaya, te has portado muy mal-una fría voz a nuestras espaldas me indicó que el emperador se había hecho presente-. Mi querida Kari, no se porqué estás mal por la muerte de ese tipo, si el muy tarado no te ha hecho más que sufrir.
-No Ken, no digas eso…-supliqué, poniéndome de pie-. Sabías que esa no era mi voluntad, ¿por qué me obligaste a atacarlos? Si no fuera así Tk jamás habría… habría.
-¿Muerto?-se burló él.
-¡No lo digas! ¡Tk no está muerto!-grité furiosa-. Hermano, hay que llevarlo al hospital-le ordené.
-¡Oh no, tú te vienes conmigo!-Ichijouji me tomó por el brazo con fuerza, sé que soy muy débil y por eso no pude resistirme, pero la cuestión es que desaparecí en la oscuridad junto con mi captor, perdiendo incluso mi oportunidad de saber si mi gran amor estaba o no a salvo. Solo atiné a escuchar a Tai, quien gritaba por mi nombre, intentando retenerme… ¿lo demás? Oscuridad.


Okay, Kari perdió su juicio. Algunos estarán decepsionados por volver a ver a la Kari normal, pero no teman! esto no acaba hasta que se acaba, y todavía queda mucho de lo que hablar! Nos veremos en el próximo capítulo!! Hasta entonces.

Helena Cullen de Hale,,