Notas de autor: Muchísimas gracias en particular a los que se toman un tiempo en dejar un comentario, por el simple hecho de que me encanta leerlos y me alegran el día.
P.D. Prefiero dejar en claro solo que todos los diferentes capítulos en esta historia son diferentes escenarios. No están realmente conectados, aunque puede que en el futuro use referencias de otros capítulos.
¿Un Bebé?
Alain y Mairin estaban caminando por una feria que se organizó en Cuidad Luminalia. Ellos ya estaban más grandes; ella tenía 17 y él estaba cerca de sus 23. No hace mucho tiempo que Alain se dignó a declararle sus sentimientos. Llevaban saliendo por lo menos unos 4 meses desde entonces. Ella le rogo si podían ir a la feria que se estaba organizando ese fin de semana. Alain nunca fue muy bueno para esas cosas, pero como se trababa de Mairin no le resulto hacerse el difícil por mucho que digamos.
"Alain, pero que cara larga que tienes." Ella tenía más que claro que para Alain esto no era su definición de diversión, aunque aun así estaba bastante agradecida de que accediera a acompañarla. De repente a la distancia ella vio una tienda donde vendían chocolates. Entusiasmada Mairin toma a Alain de la mano llevándolo hacia el lugar.
"¡Mairin! ¿A dónde me llevas?"
Pero no hubo caso… La chica tenía la mirada fijada en el lugar y como es bastante distraída no se dio cuenta de que algo o más bien alguien se cruzó en su camino.
"Lo lamento… No me di cuenta…" Le dice al sujeto que está al frente de ella, dándose cuenta que era alguien que conocía y este le tendió la mano. Alain nada más rodo sus ojos.
"¿Steven?" No podía creer que el campeón de Hoenn estaba en kalos. Hace muchos años que no lo veían. "¡Pero cuanto tiempo! Me alegra mucho verte, no has cambiado nada."
"Hola Mairin."
Steven miro al chico de ojos azules que estaba detrás de la chica y se dio cuenta de que estaban tomados de la mano. Steven no pudo evitar sonreír así mismo. "Hola Alain."
"Hola." Dijo Alain fríamente.
"Déjalo… Esta gruñón porque le pedí que me acompañara a la feria. Ya se le quitara." Mairin dijo con una sonrisa en sus labios. "Oh, casi lo olvido… ¿Les molesta si voy a la chocolatería? Prometo volver pronto." Sin aviso la pelirroja nada más se largó dejando a los dos chicos solos.
"Si se va a ir sin escuchar, entonces para que carajos pregunta…"
"Pero no es así como realmente te sientes sobre la situación. ¿Verdad Alain?" Steven decía entre risas. "Veo que finalmente te declaraste después de todos estos años."
El rubor en las mejillas de Alain era bastante notorio. Sin contestarle él nada más miro hacia otro lado y se rasco la cabeza. A la distancia se dieron cuenta que Mairin venía en la dirección que estaban ellos, aunque de repente sin aviso la chica se cayó de cara al suelo.
"Vaya… Veo que algunas cosas nunca cambian… Dime Alain… Sus caídas siguen bastante constantes ¿No?"
"¿No te diste cuenta cuando se tropezó contigo de primera?" Las caídas de Mairin siempre le hacían gracia. Ella era bastante torpe, pero él la amaba tal y como era.
"Lo lamento… Aún vivo en el suelo." Dijo la pelirroja con una sonrisa.
De repente una madre de más o menos 21 años de edad se acercó a ellos con un bebé en sus brazos.
"Perdonen, ¿Creen que puedan cuidar de mi hija por un momento? La verdad necesito ir al baño. Les prometo que no les causara problema." Los chicos no alcanzaron a responder cuando la madre le paso el bebé a Alain. "Muchísimas gracias."
Alain dentro de sus nervios intento mover a la niña en sus brazos para que no llorara, aunque sin mucho éxito. Steven nada más miraba la escena con bastante deleite. Es que como padre Alain claramente se moría de hambre. "Vamos Steven no seas… Esto no es gracioso. Yo no sé nada de estas cosas."
"Alain, solo dámela." Con eso Mairin fue la que tomo control sobre la situación. Ella comenzó a mecer a la criatura y para sorpresa de los dos chicos ella se había calmado en los brazos de la pelirroja.
"Vaya… Eres bastante buena con los bebés..." Alain se había quedado viéndola con una tierna mirada en sus ojos.
"Bueno, este… Antes de conocerte siempre ayudaba a mi madre con mi hermano pequeño… Entonces aprendí algunas cosas." Mairin miraba a la niña en sus brazos "Eres muy linda… Oye Alain, yo también quiero un bebé."
"!Pero que estupidez estas diciendo!" Para su desgracia el escucho como alguien al lado de él se reía a carcajada limpia. "¿¡Steven, pero de qué diablos te estas riendo!?" Le pregunto Alain bastante avergonzado.
"Ya la escuchaste Alain ella quiere un bebé." Steven decía entre risas.
"…"
La madre se acercó a ellos tomando a su bebé de los brazos de Mairin. "Muchas gracias por cuidar a mi hija."
