¡Hi hi people!
I'm back ~
Esta idea me venia rondando por la cabeza desde hace algún tiempo ¿quién iba a pensar que quedaría tan larga? Creo que es la más larga de la colección xD
Fue lindo escribirlo y en parte me conmovió un poco (ya sabrán a lo que refiero cuando terminen de leer), supongo que es una nueva perspectiva, espero que no terminara OoC D:!
¿Universo alterno? Of course! (byakucchi te adoro *-*)
¿Fem!Tsuna? Tú sabe que sí (?)
¿Comedia? Intento de ella (Te fallé Bielorrusia D':)
¿Feels? I don't know
DISCLAMER: Katekyo Hitman Reborn! no me pertenece, es obra y propiedad de Akira Amano-sama, yo solo tome a los personajes prestados, historia sin fines de lucro, bla, bla ,bla. Ideas originales.
The Thorns Of The Rose
.
«Thorn three»
.
.
Reservado
.
.
.
By Pc
.
.
.
.
.
.
&.
A Lambo-san le gusta Tsuna-nee.
Lambo-san cree que Tsuna-nee es cálida, mucho más cálida que Haru-nee y Kyoko-nee juntas; es amable y huele bien.
¡Es como un flan!
Suave y esponjosa por fuera, pero también fuerte y algo temblorosa por dentro. Tsuna-nee es la segunda cosa favorita de Lambo-san (primero están los dulces de uva), aunque a veces ocupa el primer lugar cuando le da dulces (¡de uva!).
Tsuna-nee siempre está ahí cuando Lambo-san la necesita; le dio una nueva mamma y muchos hermanos y hermanas. Lambo-san tiene una nueva familia gracias a Tsuna-nee, por eso Lambo-san ama a Tsuna-nee.
Estupidera dice que Lambo-san no sabe que es el amor y mucho menos lo que es amar, pero Lambo-san sabe que ama a Tsuna-nee; porque Tsuna-nee es su cosa favorita además de los dulces de uva, y Lambo-san ama los dulces de uva.
Lambo-san sabe que no es el único que ama a Tsuna-nee.
Estupidera y los demás Guardianes también la aman. Kyoko-nee, Haru-nee, I-pin y Fuuta también. Vongola, Varia y los Arcobaleno parecen hacerlo también. Lambo-san cree que Tsuna-nee es afortunada, aunque no tanto como Lambo-san.
Porque Lambo-san ama a Tsuna-nee, y Tsuna-nee ama a Lambo-san.
—o—
Tsuna le sonrió apenada desde la puerta de su habitación, la pijama ya puesta y la cama deshecha.
Giotto le miro con la mejor cara de perrito abandonado bajo la lluvia que pudo poner, el labio fruncido y los ojos llorosos y suplicantes; una almohada tipo dakimakura entre sus brazos.
—Tsu-chan —suplicó a la dudosa chica que se debatía mentalmente el qué hacer.
Ahí estaba Gio-nii, pidiendo dormir con ella como en los viejos tiempos de la tierna infancia; vistiendo el pijama, el gorro de dormir y las pantuflas peludas. Tsuna se mordió el labio y agito la cabeza suavemente. Decir que el mundo de Giotto se desmorono en pedazos es poco.
—T-Tsu-chan m-me rechazo — balbuceaba una y otra vez en shock cuando G se lo llevo arrastrando por el pasillo, gruñendo algo así como: «¿cuántas veces tengo que decirte que el incesto no está permitido?»
.
.
.
.
.
—Esa película fue aterradora.
La luz de la pantalla iluminaba la sala en penumbras, los créditos se veían en ella mientras una tétrica melodía le acompañaba poniendo más tensos a los presentes, aunque no todos lo admitieran.
—P-Pero que dices Friki del baseball —dijo Gokudera alejado lo más posible del aparato y cerca de sus amigos —, no dio miedo, ¿verdad, hime-sama?
No hubo respuesta.
Ambos chicos miraron en su dirección encontrando un bulto de mantas donde apenas y podían distinguir el rostro de su amiga, la expresión de miedo y terror en todo su semblante.
—¿Tsuna? —llamó Yamamoto a su lado, pasando la mano frente a ella —. Oi, Tsuna
—¿Hime-sama, se encuentra bien?
Enfrento a ambos tal cual muñeca tiesa, similar a la película recién terminada, emitiendo un grito silencioso que incomodo e intimido a ambos chicos más de lo que querían admitir. Yamamoto le sonrió, el nerviosismo visible en su rostro, dispuesto a calmarla (o al menos intentarlo), hasta que la pantalla se apagó y la oscuridad los envolvió. Los tres abrieron enormemente los ojos y gritaron como nenas antes de salir corriendo como si les persiguiera el mismísimo Reborn, vamos, es igual o peor que el diablo.
Cinco minutos después, habiendo calmado su arritmia, recuperado el alma que casi se les escapaba y controlado su respiración; terminaron en la puerta de la habitación de Tsuna, donde (gracias a Primo y a todo lo santo) había iluminación.
—No creo poder dormir hoy —admitió Tsuna estrujando su blusa a la altura de su corazón, aun luciendo aterrada.
—Yo tampoco, jajajaja —apoyó Yamamoto rascándose la cabeza antes de sonreír ante una nueva idea —. Durmamos juntos, Tsuna
—¿Eh?
—¿Qué mierda estás diciendo? —siseó Hayato mirándole con enojo y en contra completa e irrevocablemente.
—También puedes unirte si quieres, entre más mejor ¿no, Tsuna? —continuó ajeno a las miradas incrédulas y furibunda que recibía de sus amigos.
—N-No creo que sea buena idea, Yamamoto
—¿Por qué, no? —cuestionó inocentemente
Tsuna enumero una larga lista mental acerca de todo lo que eso implicaba, una lista que bien podía terminar con una guerra familiar y la destrucción de la mansión. Un escalofrió le recorrió de solo imaginarlo; pero de entre toda la larga lista, una razón en especifico era la más importante.
—Porque no —respondió causando curiosidad y contrariedad en ambos chicos, quienes no esperaban aquella respuesta tan contundente.
Sin mediar ninguna otra palabra, Tsuna abrió la puerta de su habitación y se encerró sin despedirse, dejándolos plantados en el pasillo con la puerta en las narices. Yamamoto fue el primero en reaccionar, riendo y sonriendo a Gokudera, quien bufo y gruño antes de hacer su camino a su propia habitación, con la lluvia siguiéndole de cerca.
Esa noche, Yamamoto durmió con Gokudera.
.
.
.
.
.
—¿Qué haces aquí? —inquirió con un ligero tic en el ojo.
Él le sonrió, una sonrisa estúpida como la expresión que siempre usaba cuando estaba en casa y que le ponía de los nervios.
—Papá recordó lo adorable y hermosa que era su bebé —respondió sonrojado, a Tsuna le asqueo aquello. Hubiera devuelto la cena si no hubiera cambiado su expresión a tiempo por una soñadora, que a diferencia de la anterior, le revolvió el estomago —, así que papá pensó en dejar dormir a Tsu-chan con nosotros esta noche. Me estremezco ante la idea de tener a las dos mujeres de mi vida durmiendo conmigo —continuó abrazándose a sí mismo y retorciéndose tal cual gusano inmerso en su fantasía, donde madre e hija le abrazaban al dormir y le decían lo mucho que le querían.
—Me niego —sentenció con rostro de poker destruyendo la ilusión de su progenitor en miles de pedazos; para después cerrar la puerta y ponerle los seguros, y para mayor seguridad, trabarla con el tocador y la cómoda.
.
.
.
.
.
Se removió entre las cobijas una y otra vez cada cierto tiempo, pero ese ruido molesto aun seguía ahí.
Entreabrió los ojos encontrándose con la oscuridad de su habitación, nada parecía fuera de lugar, volvió a cerrar los ojos.
—Uuuuu… uuuuu
El extraño y familiar sonido volvió a presentarse, esta vez más cerca. Tsuna pestañeo entre sueños, delineando los muebles y objetos de la habitación entre la brumosa niebla del sueño.
—Fufufu… fufufu
Se incorporó somnolienta e inspeccionó todos los rincones oscuros y los no tan oscuros. La luz del pasillo estaba apagada, todos en la mansión dormían. No había sonido alguno, ni siquiera los sonidos más estridentes de la lejana ciudad llegaban hasta ella.
Volvió a recostarse y a acomodarse entre las sabanas.
—Kufufufu~
Abrió los ojos como platos y se quedo quieta.
Giro lentamente, encontrándose con un par de ojos que brillaban en la oscuridad, como los de un búho. Tsuna sintió ganas de gritar, y lo hubiera hecho de no ser porque el bulto a su lado habló:
—¿Qué tal, Tsunayumi-chan? Kufufufu ~ —Saludo recostado cómodamente a su lado.
—¡Hiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! ¿Qué haces aquí Mukuro? ¿Cómo entraste? —chilló alejándose al otro extremo de la cama hasta casi caer al piso. Adiós a todo rastro de sueño ~
—Oya, oya, parece que me has subestimado, querida —soltó casual con esa sonrisa cínica marca Rokudo.
—¡Fuera de aquí! —chilló usando la almohada como escudo.
Viene por mi cuerpo, viene por mi cuerpo, viene por mi cuerpo —se repetía mentalmente en estado de pánico.
Si bien, Rokudo Mukuro había manifestado varias veces que le encantaría poseer el cuerpo de Tsunayumi, aun a pesar del genero (vamos, Chrome fue su contenedor por mucho tiempo), desde que se conocieron no había vuelto a intentarlo; no obstante, eso no hacía sus comentarios acerca de ello menos terroríficos y perturbadores, como tratar de saber su tamaño de copa, medidas o que le quedaba mejor ¿leggins o faldas? ¿Estampado animal print o florales y vistosos?
—¡Oh ~! Estás más tímida que de costumbre —soltó acercándose a ella como un felino acechando a su presa. Tsuna se encogió y retrocedió asustada. No quería perder el control de su cuerpo, no era el mejor, pero ya se había acostumbrado a él
—Mukuro, fuera —trato de sonar firme, pero la voz le tembló por el miedo.
La niebla sonrió al verla así. Fastidiarla era entretenido, uno de sus hobbies no-tan-secretos además de molestar a Hibari, lástima que meterse con él sin haber tomado su siesta estaba terminante prohibido y severamente castigado en el código Vongola, o al menos, específicamente, con cualquier Hibari; por ello, molestar a Tsunayumi esa noche de insomnio era lo más viable. Pensó en asustarla en sueños, pero el bastardo de Daemon o Chrome se darían cuenta si usaba descuidadamente sus llamas.
Tsuna ya lo veía venir. En la oscuridad de la noche, cuando nadie podía verlo o detenerlo, un plan perfecto para apoderarse de su cuerpo mientras ella dormía. Las llamas del cielo comenzaron a acumularse en su interior listas para salir cuando ella así lo requiriera. En la oscuridad sus ojos comenzaron a tomar un tinte naranja a la vez que sus manos comenzaron a cosquillearle.
—Oya, oya, Tsunayumi-chan se ha molestado —agregó acercándose hasta alcanzarla, extendiendo la mano para rozarle los cabellos. Tsuna afilo la mirada, lista para enfrentarlo si hacia algún movimiento en falso, pero la caricia nunca llego.
Los largos dedos quedaron a escasa distancia de ella, detenidos por una mano que salió de entre la oscuridad.
—¿No debería estar en cama, Mukuro-sama? —inquirió la dulce voz de Chrome
La figura de la fémina de la niebla salió de entre las sombras, una sonrisa calmada adornando su rostro.
—Chrome —Tsuna exclamó mirándola sorprendida y aliviada, casi lanzándose a abrazarla.
—Lo mismo puedo decir para ti, querida Nagi —contestó devolviéndole la sonrisa.
—Lo estaría si Mukuro-sama no estuviera en la habitación de Boss a altas horas de la noche —explicó
Aun sonreía cuando unas cadenas ilusorias aparecieron aprisionando a Mukuro y le arrastraron hacia abajo, donde la ilusión terminaba en una especie de portal.
—Oya, oya, parece que Nagi no está de buen humor esta noche —observó dejándose hacer sin mostrar resistencia.
Chrome era un pan de Dios la mayor parte del tiempo, pero cuando se enfadaba era de temer, casi igual o peor que el propio Mukuro. Tal vez eso de compartir cuerpo le había afectado, como con Harry Potter y Voldemort, pensó Tsuna sin saber si temer o TEMER de la siempre dulce y tímida Chrome.
—Perdón por la intromisión, Boss —se disculpó haciendo una profunda inclinación —, me encargare de que no vuelva a pasar. Descanse —se despidió desapareciendo entre las penumbras tal cual había llegado.
Tsuna se derrumbo sobre las colchas. Definitivamente le pediría a Irie hacer su habitación anti-llamas de última voluntad.
.
.
.
.
.
—¡Basura! — la puerta fue abierta de una patada, mandándola violentamente contra la pared.
La aludida dio un pequeño salto en su sitio y soltó un gritito asustado ante la inesperada visita.
—X-Xanxus-nii —saludó nerviosa al ver al alto y fuerte joven en su habitación, exudando esa aura amenazadora y poderosa que lo caracterizaba —, ¿s-sucede algo? —inquirió desde la cama, sosteniendo las sabanas con manos temblorosas.
—No puedo dormir —escupió irritado haciendo una mueca que asustaría a cualquiera. Tsuna le miro confundida, inclinando la cabeza a un costado.
Xanxus gruño y se puso al pie de la cama, retiro la chaqueta de sus hombros de un empujón y dejo caer el cinturón con sus armas al suelo. Ella le miro boquiabierta, cerca de un ataque nervioso.
—¡Hiiiiiiiiiiiiiiiii! ¡¿Qué estás haciendo?! —gimió asustada y avergonzada
—Hazme dormir, basura —ordenó intentando entrar en la cama
Sí bien, Todos sabían que Xanxus tenía problemas de insomnio, siempre se solucionaban cuando se relajaba (lo que era muy difícil para alguien como él). Y eso solo sucedía algunas veces cuando estaba con Tsunayumi; pero de ayudar a relajarse a dormir juntos, había una gran diferencia.
Tsuna se abalanzo hacia el frente, cerrándole el paso antes de que se trepara completamente.
—¡X-Xanxus-nii! No puedes dormir conmigo —chilló empujándole fuera.
—¡Tsk! A un lado
—¡No, no, no, no, no!
—¡Muévete, escoria! —gruño empujando hacia atrás y ella hacía adelante, era una lucha de voluntades a base fuerza bruta, o al menos lo fue hasta que Xanxus llego a su límite y literalmente la embistió.
—¡Hiiiiiiiiieeeeeeeee!
—¡VOIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII! ¡¿QUÉ DEMONIOS ESTÁS HACIENDO?! —irrumpió Squalo cabreado.
Tener que buscar a su jefe idiota por toda la maldita mansión era un dolor en el culo, pero tener que aguantar los gritos de la princesa Vongola era un martirio para sus oídos; por ello, valiéndole una hectárea de pepino la privacidad de la chica, entró golpeando la puerta sin el menor cuidado, solo para encontrar una escena tanto bizarra como perturbadora.
Tsuna le miro con ojos llorosos desde su posición casi oculta entre las sombras y el cuerpo masculino, casi gritando a los cielos lo agradecida que estaba de verlo ahí. Xanxus estaba sobre ella, aprisionándola contra el colchón con la ropa desarreglada al igual que la de la adolescente.
Squalo Superbi se quedo sin palabras por primera vez en su vida.
Un viento helado y silencioso a travesó la habitación antes de que el rostro del espadachín, anteriormente en blanco, se deformara en una mueca que Tsuna nunca le había visto y le hacía parecer más aterrador de lo que ya era. De tres zancadas se acerco a la cama y saco a Xanxus de encima de ella tomándolo de la camisa
—¡JEFE ESTÚPIDO, SABIA QUE ESTABAS PODRIDO, PERO ¿HACER ESTO?! —gritó señalando el desastre de cama y a Tsuna tratando de arreglarse el pijama.
—¿Qué está pasando aquí? —gruño Gokudera apareciendo en la puerta con Yamamoto detrás de él.
Ambos Guardianes observaron la situación: dos Varia en la habitación de su amiga a altas horas de la noche; uno de ellos con la ropa desarreglada; Tsuna mirándoles espantada sobre la cama deshecha. Yamamoto no tardó en llegar a la misma conclusión que Gokudera, todo en cuestión de segundos.
—¿Quién de ustedes se atrevió a tocar a hime-sama? —exigió Gokudera con una calma aterradora y furia contenida.
—N-no es lo qu—
—Yo, Tsuna ¿quién fue el que te dejo así? —preguntó Yamamoto en tono casual señalando sus ropas y cabello revuelto —, ¿fue Squalo, Xanxus o ambos? —continuó sonriente. Un aura oscura emanando de él
—Yamamoto—
—¡VOOOOOIIIIIIIIIIII, Mocoso! ¿Qué estas insinuando? —le interrumpió Squalo
—C-Chicos…
—¡A callar, basuras!
—¡¿Con que fuiste tú?, Xanxus bastardo! —rugió la tormenta sacando su arma y apuntándole con ella.
—¡Chicos!
—¡VOOIII! ¿Quieres pelear o qué?
Tsuna quiso golpearse contra las almohadas al verse ignorada, los gritos y amenazas llenando su habitación hasta que llego Giotto junt Alaude, sus amigos acompañándolos por el incesante ruido. Decir que el infierno se desato después era quedarse corto. Al final su habitación se convirtió en una zona de guerra y los implicados (Tsuna sentía lastima de Squalo) fueron congelados por Giotto (más por satisfacción propia que por ser necesario).
Después de eso, para lamento de Tsuna, sus amigos comenzaron a hacer guardias nocturnas frente a su puerta.
.
.
.
.
.
La puerta se abrió silenciosamente.
Pasos ligeros y apresurados se escucharon en la habitación en medio de la noche. Tsunayumi entreabrió los ojos cuando le sacudieron suavemente, encontrándose con su visitante nocturno más frecuente. Sin esperar palabra alguna levanto las colchas y le dejo suficiente espacio libre para que se acostara junto a ella. Él se metió en la cama como acostumbraba y se acurruco a su lado, no tardo mucho para que ella le abrazara en respuesta.
Dormir con Tsuna-nee se había vuelto una costumbre en Lambo-san, más que eso, Tsuna-nee era el equivalente a una frazada, peluche o almohada que todo niño de su edad solía emplear para dormir.
Todo había comenzado cuando Lambo-san se unió a la familia de Tsuna-nee.
Lambo-san recurría a ella cuando las pesadillas llegaban a perturbar su sueño o cuando las tormentas eran demasiado ruidosas y temibles para poder soportarlas solo, Fuuta e I-pin ayudaban a veces, pero no siempre era suficiente. Con el pasar del tiempo, dormir con Tsuna-nee se hizo una costumbre lo suficientemente fuerte como para ocupar un lugar en su cama, que ella por supuesto no le negó.
Tsuna-nee podía ser torpe la mayor parte del tiempo en varios aspectos (cosa que Lambo no desaprovechaba para burlarse en ocasiones), pero era una confiable y cariñosa hermana mayor. Lambo-san sabe que Tsuna-nee es importante, importante como lo era su madre o su padre; también sabe que eso es malo. Ser una persona importante en la mafia implica peligro, y eso Lambo-san lo entiende porque Lambo-san se crio en la mafia; por eso Lambo-san quiere crecer rápido y ser un Guardián fuerte, capaz de proteger a las personas que quiere, también quiere proteger a Tsuna-nee como sus hermanos y hermana.
Tsuna-nee no quiere que Lambo-san crezca rápido, ella quiere que Lambo-san disfrute su tiempo con la familia y con mamma, por eso Tsuna-nee le consienta en la medida de lo posible, como dejarle dormir con ella.
Lambo-san no quiere seguir siendo tratado como un niño (la mayor parte del tiempo), pero si Tsuna-nee así lo desea, Lambo-san le complacerá todo lo que quiera; por el momento se conforma con protegerla a su propia manera, como evitando que los pervertidos en la mansión se quieran colar en la cama de Tsuna-nee. Porque ese sitio, solo le corresponde a él (y en ocasiones a I-pin y a Fuuta).
—Te quiero, Tsuna-nee —murmuró abrazándola entre sueños.
Tsuna sonrió, enterrando su nariz entre el rizado cabello de Lambo, suave y cómodo como una almohada.
—Y yo a ti, Lambo —respondió acompañándolo al país de los sueños.
No sé, Lambo me pareció readorable *-*
Quiero abrazarlo, en serio.
Como dije en el capitulo de Reborn, quería hacer un tributo a los niños (otra vez) pero Lambo se robo el capitulo x'DDD
Escribir sus pensamientos fue divertido, no sé, intentar pensar como un niño es curioso, especialmente como uno nacido en la mafia. Mientras lo escribía no pude evitar pensar que Tsuna es el primer amor infantil de Lambo :'D De esos puros y sin malicia.
Cosita preciosa! *O*
Muchas gracias a esas personitas que dejaron un sensualón review, me hacen muy feliz ;u;
Prometo contestarlos en el siguiente one-shot o drabble, ya es tarde y en unas horas me voy a la oficina así que no debería estar aquí, jejejeje.
Muchas gracias por leer, hacen a este pez verde con lunares morados hyper-feliz :)
Nos leemos luego gente bella
Pc fuera
Paz :v
.
Si te gusto o encontraste agradable la lectura, deja un review por favor c:
