HOLA A TODOS!
Primeramente quiero agradecer a todos aquellos que aceptaron la invitación a leer este fic
Comienzan los enredos y los peligros. Ahora que el Loto Rojo ha escapado y buscan a Korra ¿Qué pasará?
¿Por qué dejó a Iroh y vino a Ciudad República?
Este cap se lo dedico a Mel.2004 por ser mi primer review y por apoyarme en todas mis historias :D
A LEER!
BEAUTIFULLY BROKEN
Sus ojos se abrieron con el resplandor de la mañana. Su primer respiro fue para llenar sus pulmones, su segundo respiro fue para tratar de percibir el perfume que se desprendía del cabello de la morena que dormía a su lado.
Pero no lo sintió...
Miró al frente levantando su cabeza pero el otro lado de esa cama estaba tan desolado como su estómago, que comenzaba a reclamar por comida. El ojos ámbar miró a todos lados del cuarto buscándola, pero tampoco pudo verla.
- ¿Korra? -la llamó mientras salía de la cama. Vestía unos shorts gris suave con franjas verticales azul celeste y el torso lo tenía cubierto por una ceñida camiseta negra. Entró al baño para buscarla, pero tampoco la halló- ¿Dónde te has metido Korra? -la llamó de nuevo mientras asomaba su cabeza a los pasillos pero estos también parecían desiertos-
En eso unos pequeños golpecitos sonaron en el vidrio que cubría las ventanas de la habitación real de aquel príncipe. Este voltea y ve a un animal... Un halcón golpeando el cristal con su pico, lo hubiese ignorado si no fuera porque observó que llevaba un mensaje sobre su pecho. Rápidamente abrió la ventana y dejó pasar al ave quien se posó en uno de sus brazos mientras se dejaba quitar el mensaje. El príncipe se extrañó un poco al ver el collar distintivo del halcón con el nombre de su dueño.
- Esto es de Mako.. -resopló para luego sacar la nota y leerla-
"Mensaje Urgente para la nación del fuego.
Korra está en peligro, no hay tiempo de explicar. Debe quedarse urgentemente en el castillo de la nación del fuego y ordenarle al ejército entero de Honora que protejan a toda costa la vida del avatar. Que no se acerque a Ciudad República, es muy peligroso venir aquí.
La policía de la república unida está trabajando para minimizar los riesgos, mientras tanto el avatar Korra no debe dejar el castillo bajo ninguna circunstancia.
Att.
Mako."
A Iroh le dió un escalofrío terrible al leer todo aquello, los cabellos de los brazos se le erizaron y soltando el halcón de Mako para que este viajara el camino de regreso comenzó a llamar a gritos a la morena.
- KORRA! ¡KORRA! ¿DÓNDE ESTÁS?
Pero nadie respondió. Tal vez sólo estaba exagerando y ella estaría caminando por allí. El general volteó a ver que, sobre el gabinete de noche junto al espejo había una carta pisada por un delicado cuadrado de madera que servía de ornamento.
Iroh inmediatamente caminó hacia allí para coger la carta y sin perder tiempo comenzó a leerla. Era de Korra.
"Iroh, lamento que tengas que enterarte de esta manera. No quería dejarte pero tenía que arreglar las cosas con Mako. Hasta que él no me perdone no podré vivir tranquila ni nuestra relación tampoco va a prosperar así.
Pido disculpas por irme sin avisar, pero no debes preocuparte. Me he embarcado hacia Ciudad República a hacer las paces con Mako. Estaré bien y volveré en unos días.
Con amor...
Korra"
Iroh se llevó la mano a la frente con desespero. Al tacto pudo sentir su sudor frío bajándole por el cuero cabelludo. Comenzó a desesperarse y trató de despejar su mente para no actuar de manera infantil. Pero era bastante claro lo que tenía que hacer.
Salió a la puerta de su habitación y gritó.
- BAKU..! BAKU!
Un hombre vestido con el uniforme distintivo de los guardias reales de la nación corrió al encuentro del príncipe.
- ¿Sí, mi señor?
- Alista mi bote real ahora, me voy de inmediato.
- ¿A dónde va señor?
- ¡A Ciudad República! -contestó con decisión-
Capítulo 3: Oídos Sordos
- ¿Korra? -exclamó el incrédulo Mako al contemplar allí a la morena de ojos azules detrás del marco de la puerta de su apartamento. Sencillamente no podía ser posible-
- Mako... ¿Podemos hablar? -Mako sin responder a eso solo la toma del brazo y la jala con fuerza hacia adentro cerrando la puerta con seguro como si tratara de secuestrarla o algo. Korra comenzaba a preguntarse qué pasaba, pero antes que pudiera decir nada, el cejas arqueadas la vió con desespero y le replicó-
- ¿Qué demonios haces aquí Korra?
Ella deja salir un suspiro. Realmente no esperaba menos, Mako estaba molesto, estaba herido y encima despechado. Ella se había jurado a sí misma aguantar todos los insultos que él quisiera arrojarle, porque sentía que se lo merecía.
- Mako yo... me sentía muy mal... No quería dejar las cosas así, tenía que venir a disculparme contigo...
- ¡No puede ser! -replicó este mientras se tomaba la frente con las manos y caminaba de un lado al otro- ¿No te das cuenta de lo malo que es esto? ¡No puedes estar aquí!
- No pensé que te desagradaría tanto verme -dijo a sus adentros, herida-
- Le di indicaciones a ese idiota, le pedí claramente que no te dejaran salir y mírate aquí... ¡Korra debes regresarte a la nación del fuego inmediatamente!
- ¿Qué sucede aquí? -preguntó Bolin al escuchar el alboroto- ¿Korra? ¿Qué haces aquí?
Eso la morena también se lo veía venir. Era obvio que Mako le había contado todo a su hermano y ahora él estaba de su lado, pero igualmente decidió soportar que los tres opinaran sobre un asunto que era de dos.
- Mako por favor, sé que te altera verme, pero sí me dejaras explicarte la situación con Iroh y conmigo... Yo nunca quise hacerte daño, yo sólo... fue un momento de debilidad y yo... -Mako la calló cuando le tomó ambos brazos con sus manos. Ella quedó algo sorprendida. Sus manos fuertes apretaban con firmeza y aún así con cuidado de no lastimarla. Casi se dibuja una sonrisa en el rostro de la morena, sino fuera porque Mako la interrumpió diciendo-
- Korra no me preocupa ahora mismo lo que vengas a decirme sobre tu relación con Iroh, eso es entre ustedes dos. ¡Pero estoy preocupado por ti!
- ¿Yo? -preguntó ciertamente sonrojada al ver la sinceridad y el tono de preocupación auténtica que el chico estaba usando- ¿Por qué te preocuparías por mi?
- ¿Iroh no sabe que estás aquí verdad? -razonó con sorpresa ligada a algo de horror- ¿Escapaste a mitad de la noche... cierto? ¡Me lleva el demonio!
- ¿QUÉ PASA MAKO? HABLA!
- Estamos en medio de un caso policial ¿Si?, ayer unos sujetos se escaparon de prisión, son altamente peligrosos y te buscan.
- A mi..? ¿A mi por qué?
- No lo sé, pero el hecho es que debías quedarte allá en la nación del fuego ¿Para qué viniste? ¡Todo lo que querías estaba allá!
- No todo -dijo la morena mientras tomaba la mano de Mako y la ponía sobre su pecho, el chico se silenció de inmediato y casi pierde la coordinación de sus piernas. ¿Qué estaba tratando de hacer?- Tú no estabas conmigo -completó ella sin dejar de mirarlo a los ojos-
- Pero... yo pensé que... -se sonrojó-
- Quiero explicarte lo que pasó allá atrás, no quiero perder a un buen amigo como tú...
Y la palabra "amigo" volvía a aparecer. A ese punto la venita en la frente del chico se podía divisar fácilmente.
- Korra no hay tiempo para hablar de tonterías, estoy tratando de advertirte, de protegerte!
- ¿PROTEGERME DE QUÉ MAKO? Sé que estás dolido pero no tienes que inventar una mentira tan estúpida para alejarme de ti y no hablar sobre la relación que tenemos...
- INVENTAR...!? -Mako se dió la vuelta para no verla mientras pasaba la rabia. Segundos después ya estaba listo para volver a interactuar con ella- ¡Claro! Claro que no me crees... Nunca me crees! Justo así pasaba cuando éramos novios, le creías a cualquiera menos a mi.
- ¿Viste como sí estás molesto por la relación?
Mako solo apretó sus ojos y mordió su lengua con fuerza para no decir algo totalmente estúpido. Estaba muy enfadado y cuando eso ocurría no era bueno con las palabras, así que debía tratar de calmarse, pero Korra no se lo estaba haciendo fácil. Trataba de advertirle que su vida corría peligro y ella se empeñaba en restregarle en el rostro que Iroh era mil veces mejor que él y que no él no era tan bueno como para hacer que fueran más que "amigos".
Aun así, Mako encontró la calma y miró a Korra muy cansado y con ojos debilitados al igual que su espíritu.
- Estoy tratando de protegerte y no me haces caso -le dijo en voz calmada y sin ánimos de regañarla, más bien parecía herido- ¿Cómo quieres que hablemos si te niegas a escuchar y te empeñas en llamarme mentiroso? ¿Sabes qué? ¡Haz lo que te plazca! -le dijo luego de manera algo brusca mientras abría otra vez la puerta. Al chico le dolió mucho que lo llamaran mentiroso, estaba cansado de que ella siempre lo humillara. Era suficiente-
- Mako yo...
- Si no quieres mi ayuda entonces es mejor que te vayas. Pero yo nunca te mentí, ten en cuenta eso cuando te encuentres cara a cara con los criminales que van tras de ti.
- Mako pero si sólo escucharas lo que vengo a decirte maldición!... -dijo en medio de un puchero y casi a punto de llorar. Mako seguía empeñándose en tratarla mal por todo lo que le había hecho. La morena entendía que lo había herido, pero aprovechar su debilidad ahora para tratarla como un coleto demostraba que era muy infantil. Trató esa última vez de razonar con Mako para explicarle lo que había pasado en la nación del fuego y volverle a pedir disculpas si era necesario, porque todo el asunto de "Vete porque hay criminales" era muy bizarro para que lo creyera-
- Korra -dijo Mako tajante y con voz firme- No es el momento ni el lugar para hablar de triángulos amorosos. Ve con Iroh a la nación del fuego, él sabrá protegerte mejor que yo... A fin de cuentas, a él si lo escuchas!
Korra bajó la cabeza y guardó silencio. El desprecio de Mako la había destruido por completo y ella sólo quería arreglar las cosas. La morena se dió cuenta de que no hizo mal en irse con el príncipe, porque Mako era todo menos un caballero, era solo un muchacho infantil, un idiota. Después de esto, la morena dudaría incluso en tratarlo como amigo, ya ni eso le provocaba.
Pudo decirle muchas cosas, muchos insultos, podría incluso abofetearlo por ser tan imbécil, pero por respeto a él y a que ella no era santo de devoción, se guardó todo eso para sí y salió sin objetar nada más del apartamento del chico quien molesto cerró la puerta.
Korra solo echó una mirada retrechera a la puerta del apartamento de su antiguo novio y sus ojos reflejaron demasiada rabia y rechazo hacia él mientras sus labios se movían al momento que unas sentencias salían de ellos en forma de gruñido.
- No voy a volver a dirigirte la palabra, grandísimo imbécil! -Dicho esto se marchó con sus ojos llenos de lágrimas y su ego totalmente herido-
Del otro lado de la puerta Bolin miró a su hermano pegado a la misma con una mirada de desesperación tremenda. Sabía que su hermano sólo quería ayudar y ella lo llamó mentiroso, aún así estaba algo molesto con él por no contarle que Korra corría peligro, pero eso ahora era irrelevante en ese momento.
- No entiendo su aptitud -dijo el ojos verdes. Mako respiró profundo y caminó hacia la sala-
- Ya no quiero hablar de ella.
- ¿Vas a contarle a Beifong que ella está aquí y se encarguen ustedes de protegerla?
- Supongo -bufó el chico sin ganas.
Verla lo afectó. Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas involuntariamente aunque él tratara de no llorar. Él lo había dicho antes, no quería verla, no quería volver a hablarle, quería solo arrancársela de su pecho porque le hacía daño y justo al día siguiente el destino la volvía a entrelazar en su camino como tres hebras de hilo enrolladas en una misma tela. Era imposible tratar de cubrir las heridas abiertas, trató de hacerle frente como un hombre. Pero sólo tapó su rostro y enterró su cara en sus rodillas y allí permaneció. Bolin caminó hacia él, se sentó a su lado y le frotó la espalda sin saber qué más hacer.
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Mientras Tanto
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Iroh era el único tripulante en aquel bote a motor que se movía increíblemente rápido por la masa de aguas que separaba a la Nación del Fuego con Ciudad República.
El príncipe mantenía su mente en calma, había logrado siempre controlar su cuerpo para dar lo mejor incluso en la peor de las situaciones. Aún así, muy por dentro estaba aterrado por el bienestar de la morena.
No podía perderla, cuando apenas la había encontrado. ¡No estaba dispuesto a dejar que pasara!
- Aguanta Korra, voy por ti!
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Ciudad República
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- ¡Estúpida! ¡Qué estúpida! -replicaba Korra mientras caía a puñetazos el tronco de un árbol en el parque de la ciudad. Estaba molestísima, roja de la ira. Estaba segura de que si alguien se le acercaba lo golpearía en el rostro sin más.
La morena no iba a parar hasta sacar todo lo que llevaba dentro. Así que sin dejar de golpear ese árbol siguió despotricando contra Mako.
- Ese grandísimo hijo de perra, cómo se atreve a tratarme así... ¡A MI! ¡El avatar! Juro que estuve a punto de arrancarle sus estúpidas cejas fuera de su estúpido rostro es que... arrggghhh!
Arrojó una llamarada al piso quemando el verde pasto a sus pies. Un círculo negro lleno de cenizas se abrió ante ella.
- ¡Qué tonta eres Korra! Iroh siempre tuvo razón... ¡Él siempre la tiene! ¿Cómo mierdas lo hace? Me dijo que no debía disculparme por seguir mi corazón y yo toda boba quise venir a tratar de recuperar mi amistad con este niño bonito y resulta que me trata como si fuese un insecto al que puede pisotear cuando se le antoje... Me largaré con Iroh a la Nación del Fuego y ese idiota de Mako puede podrirse si quiere.
Pero de pronto una mujer se le acerca a la enfadada chica. La mujer tenía cabellos largos negros y una sonrisa amigable. Quizás se acercaba para ver por qué le hablaba al aire y golpeaba tanto ese árbol. A fin de cuentas, estaba llamando la atención de todos.
- Disculpa... ¿Eres el avatar Korra? -preguntó emocionada. Korra suspiró para relajarse un poco y luego contestó-
- Si... ¿En qué puedo ayudarle?
- Acabo de encontrarte!
De pronto la mujer extiende sus brazos llenos de agua y un gran chorro presión sale disparado golpeando el pecho de la morena y enviándola al suelo. Entonces Korra mira al frente y se daba cuenta de que aquello pareció una ilusión... ¡Esa mujer no tenía brazos!
Antes de que pudiera levantarse una masa de piedra la aprisionó sobre el suelo inmovilizándola y apretándola al suelo tan fuerte que sus manos no pudieron moverse para hacer control. Su mirada de terror se agudizó cuando vió salir a otros tres sujetos de las sombras y unirse a la mujer sin brazos. Cada uno de ellos tenía una apariencia que infundía temor y si los ponían en fila paralela, uno era más aterrador que el otro. Korra tenía su mente en blanco, no se imaginaba ni qué estaba pasando.
- ¿Quiénes son ustedes?
- No estás en posiciones de hacer preguntas, avatar! -respondió uno de los sujetos con la cabeza rapada y todo el aspecto de un psicópata-
De pronto la mente de la morena se abrió de par en par como el agujero en un túnel oscuro y la luz comenzó a llegarle iluminando todo su ser. Ahora todo era tan obvio que parecía absurdo tratar de pensar lo contrario.
- Ustedes son esos criminales que me buscan...
- Veo que te han informado sobre nosotros linda -sonrió la maestra agua sin brazos- Es momento de que vengas con nosotros.
La maestra agua se acercaba a la morena a paso tranquilo cuando de pronto una bola de fuego explota muy fuerte entre ambas arrojando mucho polvo al aire. Ming Hua miró al frente indignada y cuando la arenilla se disipó observó a dos chicos muy parecidos que eran responsables de ese ataque...
- ¿Mako? ¿Bolin? -exclamó Korra sorprendida. El maestro tierra liberó al avatar de su prisión de tierra mientras Mako los apuntaba en posición de batalla. Los cuatro criminales solo miraban aquello sintiendo suma lástima por lo que estaba a punto de pasarle a ese pobre chico.
- No den ni un paso más! -amenazó Mako- Bolin llévatela de aquí -este obedece aunque la morena opuso resistencia al principio. Ming Hua soltó una carcajada y con su voz carrasposa y burlona le respondió al cejas arqueadas-
- ¿Qué va a hacer un muchachito como tú contra cuatro criminales altamente peligrosos como nosotros? ¡No vas a lograr evitar que nos llevemos al avatar! Solo lograrás que te matemos en el proceso.
- No dejaré que se la lleven! -amenazó con autoridad-
- Acéptalo niño -sonrió Zaheer- estás solo.
- No, no lo estoy!
En ese momento desde los edificios cercanos comenzaron a aparecer cientos de maestros tierra y metal encabezados por la jefa de policías Lin Beifong quien también apareció en el acto rodeando a los cuatro criminales y bloqueándoles toda salida. Incluso estos sabían que eran demasiados para intentar oponer resistencia.
- Pongan sus manos en alto y entréguense, están rodeados! -advirtió Beifong pero los cuatro en lugar de obedecer el mandato de la maestra metal, estos juntaron espalda con espalda y los peligrosos ojos de Zaheer miraron fijamente a través de Mako hacia la morena y dijo-
- Esta vez ganaste Avatar, pero no hay lugar dónde puedas esconderte de nosotros... ¡TE ENCONTRAREMOS!
De pronto Ghazan, el maestro tierra golpeó el suelo y este se abrió tragándoselos a los cuatro y luego el hoyo fue tapado al instante mientras huían a toda velocidad bajo tierra.
- SÍGANLOS! QUE NO ESCAPEN! -gritó Lin mientras se iba a perseguirlos junto con sus policías subordinados-
Korra todavía estaba en shock por lo que había pasado. Bolin la sobreprotegía todavía mirando a todos lados para evitar que la agarraran desprevenida, pero cuando todo se calmó pudo respirar aliviado.
La morena casi muere de vergüenza cuando el cejas arqueadas comienza a caminar hacia ella con ojos de extrema preocupación. Ahora ella lo entendió todo, ahora lo veía con claridad y esta verdad, no era tan agraciada como ella esperaba que fuera.
- ¿Estás bien Korra? -le preguntó el chico sin poder evitar abrazarla con fuerzas de manera casi posesiva, pero se soltaron segundos después-
- No mentiste -musitó ella mientras lo miraba impresionada. No podía creer lo equivocada que estaba, ahora se sentía mal-
- Por supuesto que no mentía... Quería protegerte, aún así... -se rascó la nuca apenado- Siento mucho como te traté, sé que mi temperamento no es el mejor y a una chica no se le grita de esa manera.
- No puedo creer lo equivocada que estaba respecto a ti, creí que todo era un invento... Te juro que no pensaba volverte a dirigir la palabra pero luego llegas y me salvas de estos locos criminales. Arriesgaste tu vida para protegerme ¿Por qué eres tan bueno conmigo si yo sólo te he hecho daño?
- Porque tu seguridad es más importante que cualquier lío amoroso, eso se puede resolver después, ahora lo único que tengo en mente es que sigas sana y salva.
Korra no podía sentirse peor. Primero se equivoca con Iroh llamándolo prácticamente adicto al sexo y ahora llama a Mako mentiroso y ¡Adivinen qué! Iroh era todo un caballero respetuoso y Mako era como un ángel guardián. Comenzaba a pensar que ella no los merecía. Tenía e IBA a tratar de mejorar eso.
Sin pensarlo dos veces ella se le lanzó al maestro fuego en un gran abrazo de agradecimiento y amistad. No importa lo que fuera a pasar de allí en adelante, ella se iba a asegurar de nunca volver a hacerle daño a las personas que más amaba. Aunque no fuera el mismo tipo de amor, era amor al fin.
- ¿Korra? -dijo de repente una tercera voz. La morena se despega rápidamente de Mako y mira a Iroh viéndolos a ambos con una expresión indescifrable. Mako respiró a profundidad al ver otro problema venir a las puertas. Pero el príncipe no lidia palabras con él, solo corre a abrazar a la morena. Es entonces cuando le lanza la mirada asesina al chico-
- Estaba tan preocupado por ti -dice Iroh-
- Lo sé Iroh, no debí irme así.. Discúlpame, no sabía que habían unos psicópatas buscándome.
El maestro fuego tomó el rostro de la morena y la besó con muchísima pasión y entrega allí mismo delante de Mako quien sólo pudo darse vuelta con cierta tristeza y caminar hacia su hermano que palmeó su espalda mientras negaba con la cabeza.
Ese Iroh sí que era pesado, pero al fin y al cabo era su novia ¿Qué esperaban?.
- Me asusté demasiado al ver que no estabas en la Nación del Fuego, me desesperé y no podía controlarme... Korra... pensé que te perdería.
- Pero no fue así -sonríe ella- gracias a Mako.
- ¿A Mako? -pregunta con extrañeza mientras observa de reojo al chico de la bufanda-
- Si, gracias a él estoy sana y salva. Creo que después de todo sí le debes al menos un gesto de agradecimiento.
- Gracias Mako, tu honor es grande! -recitó el maestro fuego mientras se reverenciaba respetuosamente hacia adelante.
Mako se sorprendió, nunca esperó eso de su parte, era la primera vez que no actuaba de manera grosera con él pero algo le decía que no estaba siendo sincero, solo tal vez Mako solo era un tarado que desconfiaba de los motivos del príncipe. Fuera como fuera Mako se reverenció también con una sonrisa. Acto seguido Iroh caminó otra vez hacia la morena agradeciéndole al cielo que estuviera bien y entonces comenzó a besarla nuevamente en los labios.
A Mako se le borró la sonrisa, se dió vuelta y dijo a su hermano.
- Nuestro trabajo aquí terminó Bo, es hora de irnos.
- Claro Mako, claro -contestó mientras miraba de muerte a ese par besuqueándose frente a todos en la plaza. Entonces se dió la vuelta también y siguió a su hermano.
Continuará...
¿Qué les pareció mi gente? Iroh es un loquillo, es muy posesivo con Korra... ¡Go Korroh!
¿Qué ocurrirá en el siguiente cap?
Muchas gracias a todos por leer y dejarme sus reviews. Se los agradezco muchísimo.
Nos leemos pronto!
