- Junior, antes de que te encierres en tu dormitorio y no sepamos más de ti (empezó a decir Indi) quisiera tener unas palabritas sobre tu comportamiento en la cena de hoy.
- Ya me disculpé (dijo a la defensiva), no hay nada de qué hablar (aquello acabó de enojar a Indi que llevaba tiempo con ganas de hacer lo que se proponía hacer esa noche). No volverá a pasar (y se dirigió hacia su habitación. Marion que seguía molesta también con Mutt no solo por la escenita del restaurante sino por muchos más feos que le había estado haciendo en los últimos meses se le interpuso en el camino y se puso con los brazos en jarra) Mamá, por favor (pidiéndole que se apartara con mucha paciencia).
- No, jovencito, tú padre acaba de decirte algo ¿No? ¿Qué pasa hijo ahora parte de mal educado eres sordo? (Mutt miró sorprendido a su madre. Marion solo se ponía así cuando estaba dolida o cabreada. Y cualquiera de las dos cosas no era nada bueno).
- Mamá, en serio, no sé qué me pasó, debo de estar un poco irritable aún por el viaje.
- Jovencito, no me vengas con tonterías, hacemos este viaje cada semana, y nunca antes te habías mostrado así de arrogante y mal educado. En serio, hijo, en todos estos años me has hecho ponerme de todos los colores del arcoíris. Pero nunca pensé que mi hijo utilizara ese tipo de vocabulario tan soez y pobre durante una cena familiar. Llevas mucho tiempo mostrándote mezquino conmigo y siendo un pequeño tirano, pero esta noche me he dado cuenta que tu padre lleva razón.
- ¡Oh que novedad! Si desde que lo volvieras a ver, no has hecho otra cosa que darle la razón, mamá, él (señalando a su padre con el dedo) te ha anulado por completo. Mírate, ni te reconozco, hablas como una de esas patéticas amas de casa de las que antes nos solíamos reír. Mi madre era una mujer fuerte, con carácter, inteligente y con voz propia. Y ahora no eres más que su…
- Henry Walton Jones III, cierra esa bocaza ahora mismo o te la cierro yo de un sopapo. ¡Cómo te atreves a hablarle así a tu madre! ¡Vergüenza tendría que darte! (el vozarrón imponente de Indiana Jones le hizo volver a la realidad. Mutt no podía creerse lo que acababa. Mutt se quedó mirando descolocado a su madre. Pero el asombro fue mayor cuando vio que un par de lágrimas caían por las mejillas de su madre. Su madre no eran de esas mujeres que llorasen con facilidad. Es más Mutt solo la había visto llorar en un puñado de ocasiones y de esas la mitad era de tanto que se estaba riendo. Indi de repente al ver la cara de su hijo, miró a Marion y la vio también). Marion (dijo sin acabar de entender, y Marion corrió al dormitorio). ¡Mira lo que has hecho! No muevas ni un píe de ahí (y Indi fue a ver a su esposa).
Indi entró en su dormitorio y encontró a Marion, sentada en la punta de la cama, limpiándose las lágrimas.
- ¿Cariño, estás bien? (Marion ni pudo mirarlo) Junior no piensa eso, solo está enfadado, como dijiste. Y se desquitó contigo porque esperaba que te pusieras de su lado (dijo sentándose a su lado y tomándole cariñosamente de las manos).
- Debes de pensar que soy una madre horrible, que hice un trabajo de pena con Mutt (dijo volviéndosele a escapar las lágrimas de nuevo).
- Ey, ey, Marion ¿Pero qué dices? (esa respuesta no se la esperaba para nada. Marion no era del tipo de mujer que se dejaba abrumar por los sentimientos) Eres una madre maravillosa, y has hecho un trabajo genial con el chico, y eso que estabas sola. El problema no eres tú, el problema es Junior. Hay que ponerlo en su sitio porque ya ves, cada vez va a peor. Yo también tengo parte de culpa. Con eso de que nunca estuve a su lado también me era cómodo disculparle sus malas contestaciones y miradas, quería agradarle a toda costa. Y la única vez que he hecho algo realmente por su bien y sin importarme que me pusiera mala cara, le ha chocado tanto que se ha vuelto un pequeño hooligan maleducado y protestón. Marion, lo he visto claro esta noche. Soy su padre no su amigo. No voy a caerle bien cuando tome decisiones que aunque son por su propio bien a él no le agraden. Como es la de acabar sus estudios y mudarse aquí. O cómo puede ser ir un día a la semana a cenar en familia en vez de salir con sus amigos. Tú llevas años, tomando esas decisiones y ya sabes que realmente te quiere hagas lo que hagas. El chico te adora, Marion (Marion forzó una sonrisa). Yo aún no me he ganado ese status, algún día espero ganármelo. Pero ante todo soy su padre y debí ayudarte en su educación. Me refiero a qué, sí le dije que debía regresar a sus estudios y que no había negativa a eso. Pero después eres tú quien de lunes a viernes debes de lidiar con él para que vaya todos los días a la escuela y haga sus tareas. Yo solo soy padre de fin de semana. Ya sabes os llevo a pasear, a dar una vuelta, a ver una película al cine. La parte fácil, todo el peso sigue recayendo en tus hombros Marion. Y eso no puede ser, ahora yo también estoy aquí para él. Esto es todo culpa mía, así que por favor no llores más (le dijo a punto de ponerse a llorar él también. Indi no soportaba ver a Marion triste y mucho menos llorando).
- ¿Y qué sugieres? (dijo secándose de nuevo las lágrimas, este embarazo la estaba trastocando por completo. Qué rabia le daba no poder controlar sus emociones). La escuela de Mutt está a dos horas de aquí, no puede ir y venir cada día.
- Aquí también hay escuelas Marion.
- Pero no tan buenas.
- Pero podemos compensarlo con la educación que le demos los dos, los dos unidos, como los viejos tiempos jajaja (aquello le sonó también, porque cuando viniera el bebé, estaba segura que Indi querría implicarse al 100x100 en la educación de su hija. ¿hija? ¿Porque había dicho hija? Marion volvió al presente) Además si está aquí puedo hablar con algunos amigos y que tome algunas clases de mecánica y de física en la facultad, quizás cursando esas materia le dé el gusanillo por estudiar una carrera.
- Jajaja me parece profesor Jones que ahora es usted el que está pecando de optimista.
- El chico vale para los estudios, tú misma lo has dicho un millón de veces, lo que pasa que es un perezoso redomado. (Marion se rio al oír eso, era lo que ella misma le decía a su hijo un montón de veces). Cariño, anda, ve y tomate un baño, estás muy cansada debe haber sido unas semanas difíciles. Mientras yo iré a tratar unos asuntillos padre/hijo con Junior.
- ¿Qué vas a hacer? (preguntó recelosa Marion).
- Nada que no vengan haciendo los padres des de tiempos inmemoriales (Marion respiró hondo y fue al tocador y agarró un cepillo de plata que había encima del tocador y se lo dio a Indi).
- Lo necesitarás (le dijo apenada Marion. Indi la besó dulcemente y la miró con ternura un raro. Marion estaba preciosa a pesar de todos los años que habían pasado por ellos. Podría decir sin miedo a mentir que incluso estaba aún más guapa que el día en que la conoció).
- Gracias (dijo respirando hondo. Ambos se quedaron mirándose para darse valor él uno al otro). He comprado esas sales de baño que tanto ME gustan (dijo recalcando el me y Marion empezó a reírse)
- Jajaja anda ve a lidiar con Nuestro hijo y después ya me dirás si te quedan ganas para tontear.
- ¿Ganas de tontear contigo? Siempre jajaja (y con ese último empujoncito de valor, como es el beso de la princesa la caballero, Indi salió del dormitorio para ir a enfrentarse al dragón, perdón, a su hijo).
Mutt al sentir la puerta del dormitorio de sus padres, respiró hondo, se sentía como un mierda, por haber tratado así a su madre. Todo era culpa de Indi, él no paraba de chincharlo a cada rato y claro así es imposible uno no perder los nervios. El viejo maestrillo sabía que teclas tocar para hacerlo saltar. Pero su cara de compungido se transformó en desprecio cuando vio a aparecer a su padre solo.
