CAPÍTULO III: La estupidez de Inuyasha
Notas de la autora: Bien... aqui esta el siguiente capi. gracias a los que dejaron reviews!!! sayo!!! espero que os guste!!
empiezan las peleas
Ya había pasado la semana, Kagome le iba yendo excelente en su nuevo trabajo, Inuyasha no había vuelto a aparecerse en el bar, lo que hizo que la chica se sintiera un poco triste sin saber por que, pero esto no le había impedido rendir al máximo en su trabajo. Ya sabía cuales eran las bebidas más tomadas en aquel bar… se había ganado la confianza del anciano Mihoga y de Kaede, se llevaba estupendo con los clientes… y esa mañana se pasaría a hablar con Inuyasha en su oficina tal y como le había dicho el chico… tomó los diseños que había realizado en clases, y los cuales había conseguido un obra excelente y los metió todos en una carpeta.
Se puso un vestido azul un poco más arriba de las rodillas y descubierto a los hombros el cual solo utilizaba en ocasiones especiales, bien esa era una ocasión especial ¿no? La primera impresión al querer encontrar un trabajo… se peinó se colocó algo de sombra color azul en sus ojos, y algo de polvo en sus mejillas acompañado de un brillo en sus labios… se amarró una cinta en el cabello a modo de cintillo lo cual le daba un toque más angelical. Perfecto estaba lista…
La empresa quedaba muy cerca de su casa… solo caminaría una cuadra y allí estaba. Observó la majestuosidad del lugar… se acercó a esta y observó al guardia que le miró con ojos impresionados Kagome sonrió y le dio unos "Buenos días" el chico solo le miraba atónito…
Entró al lugar… y se acercó a la recepción, y pidió hablar con el señor Inuyasha ya que según tenía una cita, la muchacha le miró de pie a cabeza por lo que parecía muy impresionada… tomó su teléfono e hizo una llamada, Kagome se molestó por el comentario que escuchó que la chica parecía no querer disimular…
-Creo que una de las mujeres del amo… - dijo al auricular. Kagome se sintió ofendida ante el comentario… pero no dijo nada y tomó el ascensor al salir se encontró con que mucha de las personas se quedaban mirándole atónitas, se sintió un poco incomoda y salió dudosa del ascensor.
Un joven al cual no conocía se acercó con rapidez a ella.
-Buenos días Hermosa señorita… - tomó su mano - discúlpeme que le diga esto pero por desgracia llegó algo tarde, ya que las audiciones para la modelo fue hace casi una semana…
-Yo no vengo a audicionar para modelo – dijo Kagome algo alagada por el comentario – deseo hablar con Inuyasha ya que me dijo que pasara hoy por aquí mi nombre es Kagome…
El chico alzó una ceja impresionado.
-Bueno señorita será un placer informarle directamente al jefe que un ángel tan hermoso ha venido a verle… por cierto, no quisieras por casualidad tener un hijo conmigo…
-Miroku… - le interrumpió Ayame – yo soy la que atiendo a las citas del señor Inuyasha así que con permiso… espere un momento señorita… llamaré al señor…
-No es necesario Ayame… yo mismo le informaré… sígame por favor… - pidió a Kagome… la chica le miró sorprendida y le siguió.
Inuyasha revisaba sus papeles frente a su modelo Kagura, no había podido encontrar a alguien mejor que ella así que le tuvieron que dejar… la mujer miraba seria y con las piernas cruzadas lo que Inuyasha hacía.
-Parece que todos tus papeles están bien Kagura – dijo después de unos momentos – puedes retirarte…
La mujer se levantó de su asiento y salió del lugar… segundos después volvió a abrirse la puerta y entró con rapidez Miroku muy agitado.
-Con que lo tenías así de escondido picarón… - dijo el chico cerrando la puerta tras de si.
-¿de que hablas? – preguntó Inuyasha sin levantar los ojos de las hojas.
-Pues… de la chica…
-¿Qué chica?
-La hermosa… te digo que tienes muy buenos gustos… admito que se parece bastante a Kikio pero… - ronroneó…
-¿De que hablas Miroku? – subió la mirada.
-De la chica que te está esperando afuera, dice que se llama Kagome y que le dijiste que viniera para una cita…
-Kagome… - se llevó una mano a la frente y volvió a bajar su mirada a los papeles – cierto… le había dicho que viniera… dile que pase…
Miroku salió con rapidez.
-Dice que puedes pasar…
Kagome esperaba sentada con las piernas cruzadas… había agarrado el tiempo para colocarse unos zarcillos largos brillantes, la cual había sido un regalo de su padre antes de morir, se levantó del asiento y entró a la oficina, vio a Inuyasha que revisaba unos papeles en el escritorio…
-Los dejo solos… - habló Miroku saliendo y cerrando la puerta del lugar.
Kagome vio como el chico cerraba la puerta y luego se fijó en Inuyasha que aún no había subido a verle.
-Buenos días señor Inuyasha… - habló – se acordará que me pidió que viniera a traerle mis diseños… pues aquí se los traigo espero que sean de su agrado para… ¿Pasa algo?
Inuyasha había subido la mirada y observó a Kagome… se quedó atónito y eso estaba empezando a asustar a la muchacha…
En verdad… se parecía bastante… era idéntica a… parpadeó impresionado.
-¿Le pasa algo señor? ya está comenzando a preocuparme
-No es que… ¿Kagome¿Kagome Gigurashi? – se paró de su asiento para verle de frente - ¿La que atiende el bar?
-Si soy yo… ¿Por qué?
-No es nada – negó con la cabeza – es solo que… cielos no te había visto muy bien en el bar – se puso algo serio frunciendo el ceño.
-Bueno señor… con respecto a lo que usted me dijo que pasara hoy… aquí le traigo unos diseños… - le acercó la carpeta.
Era realmente hermosa… tan parecida a Kikio excepto por sus ojos… tan solo… No le agradó la idea de que hubiera alguien tan parecida a su amada Kikio… bajó la mirada y vio los diseños. Eran increíbles. Muy impresionantes.
-¿Y entonces¿Qué les parece? – preguntó Kagome emocionada por conocer su opinión.
-Pues… no están mal – contestó Inuyasha con voz seria – pero… lo siento, no tenemos bacante. Lo lamento ya tenemos a nuestra diseñadora, y nuestro presupuesto no está como para pagarle a alguien más y con menos experiencia. Creo que será una pérdida de tiempo si te contratamos lo lamento…
Kagome sintió que su mundo se venía abajo; sus esperanzas de conseguir trabajo, pensó que con los diseños que había realizado, con eso bastaría. Se puso algo triste, sintió sus ojos humedecer un poco. Pensó que sus diseños eran buenos pero…
-Entiendo… - susurró.
-Además no creo que estés preparada para trabajar en una empresa como esta… - continuó hablando el hombre, Kagome se sorprendió al ver los ojos amarillos del chico, se mostraba enojado… su ceño se fruncía. Le pareció que le odiara, se sintió tan triste – No tienes experiencia y tus diseños son tan infantiles… no se le ve vida…
-Si no le gusta, no tiene por que recalcármelo – habló Kagome ya harta por los comentarios tan egoísta de Inuyasha.
-No te lo estoy recalcando solo le digo la verdad, necesitas darle más vida a tus diseños y ser más realista, eso ¿Qué es…? – miró de nuevo el cuadro en sus manos, mostraban una chica la cual no tenía rostro alguno en especial pero que tenía un pergamino en sus manos, y en sus piernas se posaba un gato… al parecer se trataba de un comentario sobre el desprecio a los animales - ¿Un pergamino? Podrías haber sido más creativa…
-¿Me podría regresar de nuevo mis diseños por favor? – pidió Kagome extendiendo una mano hacía él, todo el aprecio que había sentido por ese joven había desaparecido ahora solo lo veía como un chico egoísta. Tal vez sus diseños no eran buenos pero no era para que la humillase – A mi me gustan…
-Por eso es que no maduras… no es que a ti te gusten es que a los demás le gusten… esos diseños han sido de los más desagradables…
-¿Podría callarse? – preguntó Kagome dolida apretando la carpeta contra su pecho. Amaba sus diseños y no dejaría que le insultaran – Tal vez no le guste, y sea el dueño de la empresa más prestigiosa de Japón ¿Pero sabe lo que pienso de usted? – alzó más la voz – ¡Creo que es un engreído que cree que puede humillar a las personas!
-¿A sí? – alzó también su voz – ¡Pues yo creo que usted es la persona más desagradable que he conocido!
Kagome se sintió herida, era la primera vez que escuchaba esto de una persona. Sintió que se le escapaba una lagrima se dio media vuelta y abrió la puerta… pero antes de Salir se volteó a verle…
-¡No quiero volver a hablarle en mi vida! – dijo con una voz alta y clara - ¡IDIOTA! – cerró la puerta con fuerza y se apresuró a Salir rápidamente con un aire indignado ante la sorpresa de todos.
Entró al ascensor y pulsó el botón para bajar, sintió que lloraría de un momento a otro eso era tan humillante. Bajó del ascensor y se apresuró a salir con rapidez, tropezó en la puerta con alguien pero ni siquiera subió la mirada.
El hombre observó como la chica tropezaba con él pero que no se disculpaba, se volvió a ver la calle por donde la chica se iba llorando, No podía ser… pensó el sujeto¿Esa era Kikio? Pero no… ella estaba muerta… si explotó el avión.
Kagome comenzó a llorar, sabía donde debía ir, solo le faltaba cruzar a la esquina, pero otra vez chocó con otra persona sus papeles cayeron al suelo esparciéndose por el suelo de la acera, se agachó con rapidez para tomarlos.
-¿Estás bien? – preguntó el hombre con que había tropezado que comenzó ayudarle a recoger las hojas.
-Si, gracias – dijo metiendo las hojas que había agarrado en su carpeta.
-Vaya… estos diseños son realmente buenos… - escuchó que decía el hombre, Kagome subió la mirada. Se trataba de un sujeto al cual no conocía.
-Pues… parece que no todas las personas piensan igual – dijo tomándole.
-¿Te ocurre algo? – Kagome observó sus ojos chocolate. Era muy atractivo - ¿Sabes? Una mujer no debería llorar y menos cuando es tan hermosa… de seguro eres más hermosa cuando sonríes ¿no? Dime ¿Eres modelo?
Kagome no escuchaba aún tenía las palabras de Inuyasha latentes en su cabeza.
-Discúlpeme por haberme tropezado con usted… ahora con su permiso… - y diciendo esto se retiró dejando al hombre muy extrañado sin saber que este ahora le miraba con una curiosidad expectante.
¡Ya había encontrado a la modelo perfecta para la empresa!
Continuará...
Espero que les haya gustado!!! sayo!!!
