Bitácora de Lune
"Bien hecho, no lo hubiera pensado mejor" me felicitó Zaira.
Fue lo mejor, no matar este investigador. Ya me había revelado algo, es una chica. No hay mucho que decir sobre el asunto, nadie iba a sospechar de mí. Mas aparte, mi paranoia es algo normal…todo mundo sabe de eso.
Su felicitación me hizo feliz, sentía que la estaba complaciendo, eso me encantaba…solo desearía que se mostrara un poco más feliz conmigo. Ya queme las paginas usadas de la Death note. Ahora me falta algo, la siguiente victima va a tener una carta escondida.
"A…
La justicia esta corrupta,
Solo está determinada por la suma de bienes.
Los maestros de la corte,
El dinero es lo que buscan.
La ley no les concierne.
Había una vez una mujer elegante
Con postura calmante
Belleza inigualable
Pero de ilusiones destructora
Ying Killer Lune"
La carta estaba terminada, la persona que murió era un político que escribió el texto en una página de Word. Sonreí un poco quemando la hoja por completo y luego abrazando a mi amada shinigami. Es mi diosa, y le hare la vida más larga. Quizás yo muera, pero no importa. Mientras la esté alimentando.
Ahora solo me queda esperar la respuesta de A…
Si tan solo pudiera saber más de este topo. Hasta ahora es poco lo que se. No puedo deshacerme de este animal…porque cada cosa necesita un ying y un yang. Incluso la justicia.
Bitácora de A
Cuando leí la carta, aún en manos Nerón, pues cuando los demás agentes me habían dicho su origen ni siquiera me había atrevido a tocar la impresión, estaba perpleja. Me estaba retando directamente. Destructora de ilusiones… ¿cómo iba a adivinar quién era? No, no, Asher, no era un juego de adivinanzas, era una batalla intensa de ajedrez.
"Llévate la carta, por favor, y quémala." Estaba consciente de que en aquel momento me estaba comportando mucho más fría a mi asistente a lo normal, pero había tantos algoritmos pasando por mi cabeza que ni siquiera me preocupé por disculparme. "¿Has encontrado algo más?"
"No." Su actitud también era cortante, si para replicar a mi frialdad repentina o por consentimiento de la situación, imposible saberlo.
Lo escuché dar media vuelta, y comenzar a retirarse, yo estaba de espaldas y ya no lo veía.
"Gracias." Sentí la necesidad de recordárselo. Se detuvo un instante.
"Lo encontrarás."
"Eso espero."
Mi computadora descansaba en el suelo, la luz del monitor era la única en toda la habitación, me puse a dar vueltas a su alrededor, pensando.
Destructora de ilusiones
Destructora….
Me senté frente a la computadora en un abrir y cerrar de ojos, llevada por una idea, y motivada a preguntarle a una de las personas que podría ayudarme, abrí el sistema de mensaje de alta seguridad que había programado.
"Ryuzaki, tengo algo que contarte."
