Hola a todos y gracias por los comentarios. Aquí les traigo el siguiente capítulo que es algo corto, pero espero les guste.
Capítulo 2 - En el árbol
Habían pasado casi dos semanas desde su llegada a la nueva casa y desde aquel día no había vuelto a ver a Peter. Tampoco era que hubiera tenido mucho tiempo para hacerlo. Primero había tenido que ayudar con la limpieza de la casa, y luego habían tenido que pintarla. Después de eso llegaron los muebles y hubo que desempacar y acomodar todo y antes de darse cuenta era el decimo día y la casa parecía estar al fin lista.
Era un día lluvioso y como Daniel y su abuela habían salido con los niños a comprar algunas cosas, Wendy se encontraba sola y aburrida en la nueva casa. Les había dicho que quería ir con ellos pero Daniel le había pedido que cuidara la casa y mientras su bisabuela tomaba una siesta en su habitación. Fue precisamente así que Wendy había terminado sentada junto a la barandilla del balcón estuchando música y mirando hacia el callejón detrás de su casa. No había nada que hacer adentro y además estaba lloviendo así que no quería salir al jardín. Suspiró. Por que todo era tan aburrido de repente.
-¡Wendy! -Escuchó que gritaba un chico desde afuera y volteó de inmediato. Ahí afuera estaba Peter mirándola desde el callejón al otro lado de la barda.
-¡Peter! -Exclamó ella mientras se ponía de pie de un salto y casi tiraba el celular en el proceso.- ¡Espera, ahora bajo! -Le gritó antes de correr a ponerse los zapatos para ir al jardín.
Abajo Jane iba despertando de su siesta cuando le pareció que una voz conocida gritaba desde afuera. Se asomó entonces por la ventana que daba al jardín, pero no vio a nadie. Pensando que lo había imaginado por el sueño se sentó en la cama y justo en ese momento volvió a escucharla llamando el nombre de Wendy. En verdad debía seguir medio dormida, pensó hasta que escuchó unos pasos apresurados en la escalera y el sonido de la puerta trasera cerrándose con fuerza. Entonces se asomó de nuevo por la ventana y vio a su bisnieta corriendo al árbol en la esquina del jardín.
-Hola Peter. -Lo saludó Wendy después de que éste le diera una mano para subir a la rama. Al verlo se dio cuenta de que estaba empapado de pies a cabeza.- Qué estás haciendo?
-Tenía hambre así que fui por unas cosas a la tienda y cuando venía de regreso te vi parada en la ventana. -Contestó Peter enseñándole una bolsa de la que sacó un paquete de galletas. -¿Quieres?
-Pero estás empapado. -Le dijo Wendy mientras tomaba una galleta.
-Lo se, pero es más divertido así.
-Está bien. -Respondió Wendy a quien no le gustaba la lluvia y que no le encontraba lo divertido a empaparse.- ¿Entonces por que viniste?
-Sólo se me ocurrió. -Respondió el niño encogiéndose de hombros.- Quieres ir a jugar. Podemos ir al parque y divertirnos. Normalmente voy con mis amigos, pero todos están en el campamento de verano.
-No me gusta mojarme. -Respondió Wendy mirando la lluvia.
-Entonces podemos quedarnos y hablar aquí.
Wendy asintió con la cabeza. El follaje del árbol era bastante grueso así que en donde ellos estaban apenas caían unas cuantas gotas y por lo tanto les ofrecía una buena protección de la lluvia. Fue así como a partir de ese día, y debido a que el resto de la semana siguió lloviendo, que Wendy y Peter comenzaron a pasar las tardes jugando y hablando sobre aquel árbol. En algunas ocasiones Wendy hablaba sobre su vida antes de mudarse ahí, y en otras Peter le contaba sus aventuras con los chicos con los que solía jugar; sin embargo, la mayor parte del tiempo la pasaban actuando las historias de Peter Pan que Wendy le contaba a Peter y que él parecía muy interesado en escuchar.
Desde la casa, la familia Darling veía con asombro como la niña pasaba las horas afuera con un niño de su edad del que sólo sabían el nombre por que Wendy se había negado a presentárselos alegando que ellas podías seguir con su Peter de los cuentos, pero que ella tenía al de verdad. Al escucharla Jane se había reído y había calmado los ánimos diciendo que ya estaba en esa edad y que probablemente se los presentaría cuando estuviera lista para hacerlo. Después de todo, simplemente pasaban el tiempo hablando y contando cuentos en el árbol y era mejor a que Wendy pasara el tiempo con su celular y la computadora como solía hacerlo antes de mudarse a la ciudad. Así, al final, simplemente habían puesto una escalera en el árbol para hacer más segura la subida y luego los habían dejado en paz.
-¿Me pasa algo? -Preguntó Wendy al tercer día cuando ya no podía aguantar más la curiosidad. Le gustaba hablar y jugar con Peter, pero por alguna razón le parecía que cuando hablaban él no dejaba de mirarla como si intentara encontrar algo.
-No, ¿por qué? -Respondió Peter como saliendo de un trance.
-Sólo... -comenzó Wendy que en realidad no sabía como explicarlo- Es que a veces siento como si no dejaras de mirarme.
Peter la miró por unos segundos como tratando de entender que había dicho, o tal vez pensando como responderle antes de contestar.
-Es por que dijiste que eras igual a tu tatarabuela y me preguntaba si es verdad. Aún no me has enseñado la foto y tengo mucha curiosidad.
-Es que no encontré ninguna. -Respondió Wendy que en realidad había olvidado el asunto por completo.- Pero una vez le pregunté a mi bisabuela Jane y me dijo que si.
-Está bien. -Dijo Peter que parecía haber quedado conforme con la respuesta y ambos se rieron. Luego Peter decidió que tenía hambre así que Wendy bajó del árbol y fue por un par de manzanas a su casa.
-Sabes, -comenzó Wendy cuando había regresado al árbol.- Cuando te vi la primera vez, por alguna razón pensé que te parecías a Peter Pan.
-¿Eselio? -Preguntó Preter con un pedazo de manzana en la boca.
-Sí, aunque ahora no te pareces tanto y me gustas más que él.
-¿Por que?
-Bueno, siempre estás jugando por ahí y teniendo aventuras de verdad con tus amigos y no de mentiras como en los cuentos. -Le dijo, con lo que Peter pareció muy complacido.- Ojalá pudiera ir a jugar también con ellos y contigo.
-Puedes venir, -Le dijo Peter emocionado.- cuando ellos regresen iremos a tener aventuras, pero mientras podemos ir a jugar lo dos y yo puedo enseñarte un montón de cosas.
-Ok, pero no cuando esté lloviendo por que no me gusta mojarme. -Contestó la niña y ambos se rieron de nuevo.
