Holo! Ya terminé el tercer capítulo! Me tardé escribiendolo, pero creo que valió la pena! Gracias por sus reviews! Que lo disfriten!

TMNT no me pertenece.

"Pasillos"
- ¡Ayuda! ¡Porfavor! ¡Que alguien venga a ayudarme!
Rafa gritaba a todo pulmón desde la celda de Donnie, donde su hermano yacía tirado en el suelo, ahora lleno de sangre por la bala que había en su brazo izquierdo, justo arriba del codo.
Leo y Mikey llegaron al instante en el que escucharon a su hermano gritar.
- ¡Donnie! ¿¡Qué te hicieron!?
- ¡Mikey, eso no importa ahora! ¡Ven aquí y haz presión en su herida mientras Leo y yo vamos por ayuda!
Mikey obedeció a las órdenes de Rafa y corrió hasta su hermano, quitándole su camisón de la mano, con el que se estaba haciendo presión él solo.
- Mikey, presióna con fuerza, no importa que Donnie grite o se mueva, presiona con fuerza. Tiene que dejar de salir sangre o Donnie morirá. ¿Entendiste?- Ordenó Leo.
Mikey asintió, mientras sus hermanos salían de la celda a buscar ayuda. Mikey volteó a ver a Donnie, que luchaba para mantenerse despierto.
- Hazlo...- Le dijo Donnie con voz casi inaudible.
Mikey tomó el camisón lleno de sangre y con él, apretó en el lugar donde le habían disparado a Donnie. Donnie soltó un fuerte grito de dolor e hizo un débil intento por quitar la mano de su hermano de su herida, pero Mikey lo único que hizo fue decir "lo siento".
Rafa y Leo llegaron con ayuda. Venían con los otros 8 que quedaban encerrados en el pasillo. Todos se arrodillaron rápidamente junto a Donatello, preguntando en que podían ayudar.
- ¡Hay que sacarle la bala! ¿Alguien tiene idea de como hacerlo?- Preguntó Leo.
- Podemos hacerlo con uno de los cuchillos que mandaron en las charolas.- Dijo Mio.
- ¡¿Que?! ¡¿Con un cuchillo para cortar carne?!- Dijo Rafa.
- Bueno, es el objeto más delgado y más punzante que tenemos, así que a menos que quieras hacerlo con un plato, yo digo que lo hagamos con el cuchillo.- Respondió Mio.
Leo tomó el cuchillo que estaba en la charola de Donnie.
- Emmm... ¿Alguien se ofrece para sacar la bala?- Dijo.
- Yo lo haré. Tengo experiencia con esto. Mi padre es médico. Sólo sosténganlo y no dejen que se quede dormido. Esto puede que duela... Mucho. - Dijo Akira.
Entre todos lo sostuvieron y una vez que lo habían hecho, Akira encajó lentamente el cuchillo en el brazo de Donnie, haciendo que Donatello soltara un fuerte grito y se moviera con brusquedad.
- ¡Sosténganlo!- Gritó Akira. - ¡Puedo dañar un músculo o algo peor si no lo sostienen!
Mikey tomó de la mano a Donnie. No le gustaba ver a su hermano sufrir tanto. En cuanto lo tomó de la mano, Donatello la apretó. Mikey gritó. Su hermano estaba apretando mucho su mano, se notaba lo mucho que le dolía.
Akira comenzó a retorcer el cuchillo con sierra en su brazo. Donnie no podía más. Dolía demasiado. Quería que terminara. Donatello comenzó a llorar por el dolor intenso del cuchillo encajado en su brazo y retorciéndose mientras trataban de sacar una bala de su hueso. Podía sentir como perforaba su hueso. Donatello no dejaba de gritar cosas como "¡Sáquenla!" o "¡Aléjense de mi! ¡Me duele!"
Apenas con 11 personas sosteniéndolo podían mantenerlo más o menos quieto. Para Donatello fue eterno. Después de unos 10 minutos lograron sacar la bala con el cuchillo. Akira sacó el cuchillo de su brazo, haciendo que Donatello sacara otro gran gritó de dolor.
- ¡Pásenme el camisón! - Gritó Akira.
Yuuki tomó el camisón con sangre y se lo pasó a Akira, que una vez con el camisón, apretó con aún más fuerza que Mikey antes de que le sacarán la bala. Como todos ya habían soltado a Donnie, en cuanto Akira volvió a tocar su brazo, soltó un golpe involuntario hacia Akira. No soportaba el dolor y haría lo que sea para que parara, pero antes de que el puño de Donnie tocara a Akira, Rafa paró el golpe y volvió a sostener a Donnie. Después, llegó Leo también a sostenerle el otro brazo, donde Akira estaba parando el sangrado.
- Gracias. - Dijo Akira.
- Gracias a ti. Gracias por sacar la bala de su brazo. - Le dijo Leo.
- ¡Suéltenme!- Gritó Donnie llorando.
Akira tomó su brazo e hizo un fuerte nudo con el camisón en la herida. Donnie gritó, al sentir la fuerza con la que le había hecho el nudo.
- Listo Donnie. - Dijo Akira levantándose y dejando a Donnie tirado en el suelo con Leo y Rafa a su lado.
Donnie porfín paró de gritar. Le dolía la garganta, pero nada como su brazo. Aunque ya lo habían soltado, le seguía doliendo igual, sólo que ya no había nadie que lo tocara o que lo moviera. Donnie estaba repleto de lágrimas. Una bala había entrado en su brazo, un cuchillo también, que por cierto, había perforado su hueso.
- Estarás bien. Sólo no muevas tu brazo y en un rato, cuando haya parado de sangrar y pueda quitar el torniquete, podemos cortar el camisón para que te sostenga el brazo. - Le dijo Akira.
Akira le ordenó a todos que salieran del cuarto. Donnie necesitaba descansar. Todos salieron, menos Rafa, Mikey y Leo.
- ¿Estas bien Donnie?- Preguntó Mikey.
Donnie sólo asintió débilmente.
- Perdón, pero había que sacar la bala.- Le dijo Leo.
- Pero te pondrás bien. ¿Te sigue doliendo mucho?- Preguntó Rafa.
Donnie volvió a asentir, mientras una nueva lágrima salía de su ojo y corría por su mejilla.
- Debes descansar. Te dejaremos dormir un poco. - Dijo Leo, haciéndole señas a sus hermanos de que debían salir del cuarto.
Los cuatro salieron. Afuera, todo el mundo estaba hablando de la razón por la que le habían disparado a Donnie y sobre la desaparición de Rin y Len.
- ¿Saben porque le dispararon?- Preguntó Jin alarmado.
- ¡Si le dispararon a él, nos podría pasar eso a cualquiera de nosotros!- Dijo Kira.
- Rafa, tu fuiste el que llegó con él primero. ¿Sabes porque rayos le dispararon?- Preguntó Leo.
-... Si. Cuando entré, había una carta. La deslizaron bajo su puerta. Decía que Donnie sabía demasiado. También decía que si sigue así, lo matarán... No se a que se refiera con "sabía demasiado". Todo lo que sabemos de este lugar, ellos hicieron que lo notáramos. Donnie no tuvo nada que ver.
- ... Bien. De ahora en adelante, es una regla, si alguien descubre algo, se lo queda para él solo. Nadie le cuenta nada a nadie sobre lo que sabe. ¿Ok? - Ordenó Leo.
Todos acordaron.
- Oigan, y ¿Que pasó con Rin y Len? ¿Dónde está Rin?- Preguntó Mikey.
- No lo sabemos. Al parecer, se la llevaron también. Eso es raro. Se llevaron a 2 esta noche. - Dijo Kenta.
- Pero eso no importa. De todas formas nos llevarán a todos. Llegará un momento en donde estas celdas estén vacías y nosotros salgamos de aquí...- Dijo Miku.
- ... Por más terrible que suene, tiene razón...- Dijo Mio. Ese fue el fin de la conversación. Todos estaban deprimidos. No querían seguir hablando de eso.
Pasaron una o dos horas. Donnie estaba dormido en su cuarto. Leo estaba sentado afuera de su celda para hacerle compañía a Donnie y vigilar para ver si se levantaba, ya que después de todo ese dolor, había logrado quedarse dormido.
- ¿Estas triste por tu hermano?- Escuchó una voz. Levantó la cabeza y vio a Yuuki, quien se sentó junto a él.
- Si. Siento culpa por él. Si no nos hubiera dicho todo eso, ahora no estaría así... ¿Qué me dices de ti? No entiendo como puedes pasar por todo esto. Apenas tienes 10 años y estás secuestrada.
- Oye, no soy tan pequeña. ¡Sólo soy un poco menor que tu!
Leo rió un poco.- Bien, 5 años menor que yo.
- ¿Porqué tus hermanos y tu son así? Tortugas.
- No le digas a nadie ¿Ok? Es un secreto. - Dijo Leo jugando con Yuuki. Quería que aunque sea la pasara bien por un rato. Casi no hablaba, ya que casi no la tomaban en cuenta por ser pequeña. - Antes, mis hermanos y yo éramos tortugas y vivíamos en una tienda de mascotas. Un día, un señor llegó y nos compró a los cuatro, pero cuando el señor iba de regreso a casa, encontró a unos tipos sospechosos y los siguió. Los tipos se dieron cuenta de que los estaban siguiendo y lo atacaron pero, por suerte, el señor era un maestro Ninja y pudo contra ellos, pero, ellos traían un bote con un líquido raro en él y el bote se les cayó en la pelea. El liquidó cayó en el señor y lo convirtió en una rata de 2 metros. También nos cayó a nosotros y nos hicimos unas tortugas bebés. El señor, que se llama Splinter, nos crió desde pequeños en una vieja estación del metro y nos enseñó ninjitsu desde que teníamos unos 2 años.
- ¿Eres un Ninja?- Preguntó la niña con asombro.
- Sip. Tengo unas espadas que se llaman Katanas. Son mis armas.
- ¡Wow! ¿Y peleas contra los malos?
- Si, peleamos contra un clan de ninjas malo y contra unos aliens de otra dimensión.
- ¡Tu vida debe de ser genial! Yo lo único que hago es ir a la escuela. ¿Tus hermanos también son ninjas?
- Si. También tenemos 2 amigos humanos que entrenan con nosotros. Se llaman Casey y Abril.
Leo estuvo más o menos una hora hablando con Yuuki. Ahora, Leo era su mejor amigo. ¡Era genial! ¡Tenía un amigo tortuga Ninja! Los dos estuvieron hablando juntos, hasta que Donnie despertó. Los dos entraron al cuarto a verlo.
- ¿Cómo estás Donnie?- Preguntó Leo.
- Mejor... Me duele, pero no tanto como antes.
- ¿Puedes moverlo?- Volvió a preguntar Leo, tomando el brazó de su hermano y moviéndolo un poco. En cuánto lo tocó, Donnie volvió a gritar.
Akira llegó al cuarto y se sentó en el suelo con ellos.
- ¿No puedes moverlo?- Preguntó.
- No... - Dijo Donnie reprimiendo el dolor en su voz.
- Ok... Voy a quitar el torniquete que te hice. ¿Está bien?
Donnie asintió con miedo en su cara.
- Tranquilo, no dolerá tanto como lo de hace un rato.- Rió Akira tomando su brazo con cuidado y deshaciendo el nudo del camisón.
Donnie hizo algunos gestos de dolor, pero no gritó.
Cuando Akira había terminado, tomó el camisón y lo rompió, haciendo un sostén para el brazo de Donnie.
- Donnie, voy a doblar tu brazo para que esta cosa te lo sostenga. Por lo que veo, va a doler cuando lo haga... Sólo aguanta un poco y no me sueltes otro puñetazo ¿Ok?
Donnie sonrió un poco y asintió.
Akira tomó su brazo y lo movió lentamente. Donnie gritó con fuerza, pero Akira no tardó mucho en acomodarlo. Mientras Akira sostenía el brazo, Leo tomó los restos del camisón y amarró su brazo para que lo sostuviera. Una vez que habían terminado, Akira salió del cuarto y dejó a Donnie con Leo y Yuuki.
- ¿Tienes una amiga Leo?
- Si, ahora Yuuki es mi amiga.
- ¡Me contó que ustedes eran ninjas! ¿Es cierto?
Donnie miró a Leo con cara de "¡¿Le contaste todo?!", pero asintió a la pregunta de Yuuki.
- Te mostraría, pero creo que no puedo hacerlo con el brazo así.
-... ¿Porqué te hicieron esto? Tu hermano dijo que encontró una nota de que sabías demasiado, pero sabes lo mismo que nosotros. ¿No es cierto?- Preguntó Yuuki.
- S-Si...
La tarde pasó. Donnie también se hizo muy cercano a Yuuki. Era una linda niña. Esa noche, todos se despidieron de Akira, quien sería el que se iría esa noche.
Las luces porfín se apagaron y todos entraron a sus celdas. Esa noche, Donatello no podía dormir. Sabía que, si quien sea que los tuviera ahí supo qué él sabía eso, seguramente tenía cámaras en las celdas y en los pasillos. Tenía el pensamiento de que si se quedaba dormido, podrían dispararle de nuevo, aunque sabía que ese pensamiento era estúpido. Sabía que solamente si les decía a los demás sobre lo que él sabía, lo matarían. La noche anterior, él estaba dormido cuando sintió el balazo en su brazo. No tenía idea de quien ni desde donde le habían disparado, solamente sabía que una bala estaba en su brazo. Sabía que era una mala idea dibujar en las paredes lo que sabía, pero tenía que sacarlo. No quería seguir soñando con eso. Quería sacarlo con tanta urgencia que, la noche anterior, antes de que le dispararan y la razón por la que le habían disparado, era que se cortó un poco, con el mismo cuchillo con el que le habían sacado la bala, para poder escribir, aunque fuera con sangre, en la pared. Lo había hecho en la pared que estaba detrás del escusado para que los demás no lo notaran. Detrás de el escusado, estaba todo lo que Donnie había soñado en sus pesadillas, porque había soñado muchas más cosas que la de Huki, sólo que había decidido no decirles a los demás, ya que sabía exactamente lo que le harían a cada uno de los demás en la noche en la que se los llevaran. Él sabía perfectamente porque se habían llevado a Rin y a Len juntas en la misma noche.
También sabía el propósito con el que los tenían ahí. Lo sabía todo, excepto, no sabía porque, lo que le harían a él y a sus hermanos. No tenía idea de porque, si había soñado con cada una de las cosas en los que convertirían a los demás y las había dibujado, no sabía que le esperaba a él y a sus hermanos.
Pensando, Donatello se quedó dormido. Por lo menos el disparo había válido la pena. No tuvo ninguna pesadilla esa noche, cuando había sacado esos pensamientos de su mente.
Donatello se despertó con el sonido de la puerta abriéndose. Se levantó de inmediato y abrió la puerta. Frente a su puerta, había unas vendas y un nuevo camisón limpio con el número 06, ya que Donatello ya no estaba usando el camisón porque Akira lo rompió para que le sostuviera el brazo. Donatello suspiró, tomó el camisón y se lo puso. Caminó unos pasos y verificó que Akira no estaba y solamente se lo habían llevado a él y a nadie más como normalmente. Escuchó una puerta abrirse detrás de él. Era Kira.
- Hola Donnie.- Bostezó. - ¿Cómo va tu brazo?
- Hola, bien. Me sigue doliendo, pero nada como ayer.
- Veo que tienes camisón nuevo.
- Si, lo pusieron frente a mi puerta junto con unas vendas.
- ¿Quieres que te ayude a ponértelas? Tira ese camisón roto y lleno de sangre o se te va a infectar.
- ... Está bien.
- Vamos, te acompañaré por las vendas.- Dijo caminando hacia la celda de Donnie.
Sacaron las vendas del cuarto y se sentaron en el pasillo. Kira le quitó el pedazo de playera con el que Akira le había amarrado el brazo.
- No muevas el brazo ¿Ok? Voy a vendarlo lo más cuidadosamente posible.
A Donnie le sorprendía lo amable que se estaba portando Kira con el. Nunca le había hablado ni nada por el estilo. Solamente sabía que ella se llamaba Kira y ella sabía que el se llamaba Donatello. Nada más.
- ¿Akira ya no está verdad?- Preguntó Kira mientras le ponía las vendas y las usaba igual que el camisón, para sostenerle el brazo.
- No, desapareció hoy también. ... ¿No estás asustada?
- ¿De qué? ¿De ser la siguiente? No. Ya quiero salir de esta celda. Aunque sea muerta. Claro que preferiría salir viva, pero lo que sea. De todas formas todos vamos a salir de aquí en algún momento.
- ... ¿Y qué tal si salieras viva pero... Convertida en... Fenómeno?
-... ¿Qué?- Kira paró de ponerle las vendas y lo miró con extrañeza.
Alguien salió de su cuarto en ese momento. Era Yuuki.
- ¡Hola Donnie!- Dijo sonriente.
- ... Hola Yuuki.- Le respondió.
- Oh, hola Kira.
- Hola Yuuki... - Pensativa, Kira terminó de ponerle las vendas a Donnie. - ... Bueno, está listo. Ya se acabaron las vendas.- Dijo levantándose. - Creo que iré a mi cuarto a comer algo de lo que nos dejaron ayer... Tengo hambre.
Kira entró a su celda y cerró la puerta, dejando a Donnie y a Yuuki solos en el pasillo.
- ¿Qué le pasa a Kira?- Preguntó Yuuki.
- Este... No lo se.
- Tal vez está así porque... Hoy en la noche se la llevarán.
- Si... Tal vez.- Dijo Donatello. Sabía que no debió de haberle mencionado nada de fenómenos. Esa era exactamente la razón por la que no le había contado a nadie más sobre sus sueños. Además, gracias a Dios no había hecho que le dijera más, sino, tal vez lo matarían esa noche por contarle a alguien lo que sabía.
- Ey Donnie, veo que porfín hiciste una amiga. - Rafa acababa de salir de su celda.
- Si, Leo me la presentó.
- ¿Eres Yuuki verdad?- Le dijo Rafa sentándose junto a ellos.
- Si, ¿Y tu Rafa?
- Si. ...¿Quien te vendó el brazo Donnie?
- Oh, fue... Kira.
- ¿Dónde está?
- En su celda. Dijo que iba a ir a comer.- Le respondió Yuuki.
El resto del día, nadie vio a Kira. Pasaron horas y ella no salía de su celda.
No sabía cuanto tiempo quedaba para que cerrarán las celdas y apagaran las luces, pero Donnie sabía que era poco, pero tenía que ir a hablar con ella. Era su culpa que ella estuviera así.
Donnie tocó la puerta de su celda. Nadie respondió, así que Donnie entró. Kira estaba sentada en posición fetal en una esquina.
- Kira, soy Donnie... Perdón por haberte dicho eso. No esa mi intención asustarte, solamente... Se me escapó mi... Teoría.
Kira levantó la cara. Donnie esperaba que estuviera llorando, pero en lugar de eso, solamente logró dibujar una sonrisa.
- Está bien Donnie. No te preocupes. Estoy bien.
- ¿Enserio? ... Que bien... Bueno, están a punto de apagar las luces... Mejor me voy. Adiós y suerte...
Donnie se dio la vuelta para irse, pero Kira lo detuvo.
- Donnie... Sabes que es lo que me harán allá ¿No es cierto?
- ... N-No... No se de que hablas...
- Donnie porfavor. Dime. Se que lo sabes y se te nota.
- ... Enserio. No tengo idea de lo que te harán.
- ...Está bien. Lo siento. Bueno... Es mejor que te vayas antes de que apaguen las luces. Adiós.- Dijo Kira, quien no pudo evitar abrazarlo y que se le salieran varias lágrimas.
- Tranquila... Estarás bien... Lo prometo.
Después de eso, Donnie salió del cuarto con toda la culpa del mundo. Sabía lo que le iba a pasar a Kira y sabía que él le había mentido. No estaría bien del todo.
Esa noche, si no hubieran lanzado el gas para dormir, Donnie no hubiera dormido en toda la noche. Se sentía culpable por Kira. Ella había sido linda con él y él le había dado una falsa esperanza.
A la mañana siguiente, Mikey fue el primero en despertar y en salir al pasillo. No sabía porque, pero tenía la curiosidad de ver si se habían o no llevado a Kira, aunque sabía que seguramente se la habían llevado, él seguía creyendo en la diminuta posibilidad de que no lo hubieran hecho. Caminó por el largo pasillo hasta llegar a su cuarto. Se asomó, pero de inmediato se quedó en shock. Esta noche, no sólo habían dejado tirado su camisón, sino que también habían dejado algo más tirado junto a él. Sus ojos.
Mikey corrió a avisarle a los demás. Era la primera vez que algo así pasaba. Cuando le avisó a los demás, los demás trataron de no alarmares y simplemente dijeron algo así como "seguramente fue ella por la desesperación", pero en el fondo, todos sabían que no había sido ella la que se había sacado los ojos.
El resto del día pasó sin nada importante. Donnie había mejorado mucho sobre lo de su brazo. Kouki había estado más callado que nunca. Sabía que esa noche se lo llevarían y no quería tener el mismo destino que Kira. Que le sacaran los ojos.
Es tarde, Rafa estaba sentado sólo en el pasillo, mientras todos los demás trataban de consolar a Kouki, que fingía no estarlo, pero estaba aterrado.
- Bueno, parece que no soy la única a la que le parece una tontería ir a consolar a otros cuando ni siquiera pueden consolarse ellos solos.
Miku llegó a sentarse con Rafa. Estaba en su celda hasta que vio que Rafa también estaba sólo y fue a acompañarlo.
- Si, bueno, yo estaba aunque sea con ellos ahí parado, pero Kouki ni siquiera los quiere ahí. Él solo quiere estar sólo y si no los quiere ahí, no tengo idea de porque siguen ahí con él.
- Todos aquí están igual que él. Solamente que yo pienso que consolar a alguien más los hace sentirse más fuertes, pero no lo son.
- ¿Ósea que insinúas que todos aquí somos débiles?
- No lo se. Digo, perdón, pero siempre he sido demasiado fría. No soy buena para ayudar a los demás. Estoy mejor por mi cuenta.
- Bueno, ya somos dos.
Miku sonrió.
- Sabes, creo que eres el primero en este asqueroso lugar que me cae bien. No hablo con nadie por eso.
- Ja, yo estoy igual. Me la paso con mis hermanos y con nadie más.
- ¿Porqué son tortugas?
- Pues de hecho, éramos tortugas, pero nos mutamos y nos hicimos mutantes cuando éramos bebés.
- Wow. ¿Cuantos años dices que tienen?
- 15. ¿Tu cuantos tienes?
- 16. Somos casi de la edad.
Hubo un silencio incómodo entre los dos. A Rafa le caía bien esa chica. Era linda... Claro que a su manera, pero a Rafa le gustaba eso. Ella le caía bien. Se parecía a él. Pasaron un rato más hablando, hasta que apagaron las luces del corredor.
Esa noche, Rafa no podía dormir. Estaba tirado en el suelo y con los ojos cerrados, pero no podía dormir. Además de que no tenía sueño, no podía dejar de pensar en Miku. Ella era tan fría y tan directa, pero le caía bien. Pasaron horas, y él no podía dormir. No podía esperar a que llegara otro día. Quería volver a hablar con ella. Pasaron unas horas más. Seguía despierto, esperando a que soltaran el gas para dormir para que al fin pudiera dormir, pero, eso jamás sucedió. Al parecer, quien sea que los tuviera ahí y los estuviera vigilando había pensado que todos estaban dormidos y no había tenido necesidad de soltarlo. No sabía que había pasado. No sabía si estaba despierto o dormido, pero escuchó una puerta abrirse afuera, el el corredor. Rafa abrió los ojos. No escuchó nada. Seguramente solamente había sido su imaginación. Volvió a cerrar los ojos y a tratar de dormir. Escuchó pasos en el corredor. Abrió los ojos de nuevo. Los pasos estaban cerca, pero se detuvieron puertas antes de la suya.
"No puede ser. Seguramente piensan que estoy dormido y no lanzaron el gas para dormir." Pensó.
Rafa cerró los ojos para concentrarse en escuchar lo que pasaba afuera. Escuchó otra puerta abrirse. La de Kouki.
Hubieron unos segundos de silencio. Rafa esperaba escuchar gritos o al menos a alguien hablar, pero solamente volvió a escuchar pasos de regreso, hacia donde venía y supuestamente había una puerta ahí. Escuchó pasos alejarse, pero ahora no solamente eran pasos, sino que se escuchaba como si estuviera arrastrando a Kouki por el pasillo. Después de eso, volvió a escucharse la puerta cerrándose.
No escuchó nada más. Ósea que sí había una puerta ahí. Cuando Donnie les había dicho eso, nadie le había creído. El pasillo parecía cerrado. Era algo imposible que hubiera una puerta ahí, pero al parecer, Donnie estaba en lo cierto.
El resto de la noche, Rafa soñó con gritos. De hecho, tal vez, no estaba soñando.
Al otro día, Rafa se levantó más tarde de lo normal. Había dormido muy poco, pero ahora tenía comprobado que había una puerta en el pasillo. Una puerta por donde podrían escapar.
- ¡Rafa! ¡Que milagro que te levantaste! ¡Fuiste el último el despertar hermano!- Dijo Mikey.
- Rafa, ¿Que te pasó? Parece como si no hubieras dormido en toda la noche.- Dijo Donnie.
- Si, eso no importa. - Susurró Rafa.- Anoche, escuché todo.
- ¿Como que escuchaste todo?- Preguntó Leo susurrando como su hermano.
- Si. No lanzaron el gas para dormir. Estuve despierto cuando se lo llevaron.
- ¿A Kouki?- Preguntó Mikey con sorpresa.
- Si idiota. ¿Sino a quien más?
- No puede ser. ¿Qué escuchaste?- Preguntó Donnie.
- Pasos... Nada más. Se lo llevaron arrastrando. Se podía escuchar alguien arrastrándolo.
- ¿Eso es todo?- Preguntó Leo.
- Si. Pero Donnie estaba en lo cierto. Si hay una puerta en el pasillo. Podemos escapar. Todos.
- ¿Y cómo vamos a saber en donde rayos está la puerta? ¡Hay una vil pared y ya! ¡No hay ninguna marca de la puerta!- Susurró Mikey.
- Pues hay que encontrarla. Pronto. Antes de que se lleven a más. - Dijo Leo.
- ¿De qué hablan tan callados?- Dijo Mio metiéndose en su conversación.
- Oh, de... De nada importante. - Dijo Rafa. Pensó que si querían ser discretos, sería mejor que los demás se enteraran solamente si fuera necesario.
- ¿Cómo que de nada importante?- Preguntó Mio.
- A-Adiós. Me tengo que ir. - Dijo Rafa, ya que había visto a Miku salir de su celda. Si había alguien en quien Rafa confiara, aparte de sus hermanos, era en ella. No sabía porque, pero pensaba que aunque había hablado con ella por primera vez la noche anterior, ella tenía algo que a Rafa le gustaba y hacía que confiara en ella.
- Hola... - Le dijo Rafa caminando hacia ella. No sabía si había estado bien ir hacia ella en cuanto había salido. ¿Se vería muy interesado? Ella pensaría que él estaba enamorado de ella. No lo estaba. Rafa no estaba enamorado. No tenía idea de porque se estaba preocupando por esas cosas. Con Abril nunca lo hacía.
- ... Hola. ¿Qué tal dormiste? Fuiste el último en despertar.
- Lo que pasa es que no dormí, bueno, tal vez unas dos horas, pero toda la noche estuve despierto. No podía dormir. Anoche, no lanzaron el gas para dormir y escuché todo. Escuché como se llevaban a Kouki. Hay una puerta aquí. En el pasillo. Podemos escapar.
-... ¿Qué? ¿Encontraste una salida?- Preguntó asombrada.
- Aún no, pero pienso hacerlo. Hay que escapar antes de que nos lleven.
- Bien. ¿Ya le avisaron a los demás?
- No, no quiero decirles ahora porque no quiero que pase lo mismo que con Donnie. Hay que esperar a que sea algo seguro y después les decimos.
- ... ¿Y porqué me lo dijiste a mi?
- ... Es que... Pensé que... Podríamos necesitar ayuda...
- ¿Y porqué yo? Soy la menos sociable y tengo que admitir que no soy muy inteligente como para estar descifrando el lugar de una puerta invisible. Pudieron haber elegido a Jin o a Kenta, antes de que se lo lleven.
- Pues... Tendrás que aguantarte porque ya te lo dije a ti y no pienso decirle eso a nadie más...
- Bien... ¿Y que piensas hacer?
- ...Este... ¿Qué sugieres hacer?- Dijo Rafa inseguro. De hecho, ni siquiera había pensado en eso.
- No lo se, pensé que tu eras el del plan.
- P-Para eso está Donnie.
Rafa llevó a Miku con sus hermanos. Les dijo que ella les iba a ayudar. Ellos también lo cuestionaron en porqué la había elegido a ella, pero Rafa solamente respondió que pensó que ella podía ser de ayuda en no decirle a nadie, ya que era la menos sociable.
Desde qué Miku llegó con ellos, entraron a la celda de Leo y se sentaron a hacer algunos planes para salir. Estuvieron toda la tarde susurrando ideas para escapar del pasillo.
- Donnie ¿Opciones?- Preguntó Mikey.
- Pues, si Rafa duró despierto toda la noche haciéndose el dormido, nosotros podemos hacerlo también.
- No, si hay otra opción, no podemos dejar que se lleven a Kenta. Si podemos, lo haremos esta noche.- Aclaró Leo.
- ¿Qué tal si todos nos quedamos en el pasillo, afuera después de que apaguen las luces?- Sugirió Miku.
- No, no me gusta para nada esa idea.- Dijo Mikey de inmediato.
- ¿Porqué no? Si alguien entra a matarnos yo creo que entre todos podemos sobrevivir.- Insistió Miku.
- Si, pero ¿recuerdas como le dispararon a Donnie? Ellos ni siquiera entraron. Le dispararon de la pared y, no se sí ya lo notaste, pero estamos rodeados de paredes.- Respondió Leo.
Hubo un largo silencio. Todos pensaban en un plan para salir.
- Donnie, ¿Crees que haya forma de abrir las puertas en la noche?- Preguntó Rafa.
- ... No... No de abrirlas... Pero si de detenerlas.
- ¿Detenerlas?- Preguntó Mikey.
- Si, podemos usar una simple charola y ponerla entre el marco de la puerta y la puerta, así, cuando la puerta cierre, no cerrará por completo.
- Buen plan Donnie. Esta noche, todos ponemos la charola ahí y nos hacemos los dormidos hasta que escuchemos la puerta invisible abrirse y antes de que se lleven a Kenta, salimos a deshacernos de quien sea que esté en el pasillo y quien sea que esté afuera esperándolo. Después, podemos buscar a los demás, a los que ya se llevaron y, si los encontramos, los liberamos y al final, en la mañana que se abran las puertas, volvemos por los demás.- Ordenó Leo.
- ... ¿Y que pasa si ellos ya están muertos?- Preguntó Miku.
- ¿Quienes?- Dijo Rafa.
- Los que ya se llevaron. Kouki, Kira, Akira... Ellos. Todos ellos.
- No lo creo. Si los secuestraron y los tuvieron aquí como a nosotros, seguro los necesitan para... Algo. - Dijo Donnie.
- ¿Algo cómo que?- Preguntó Miku.
Las cuarto tortugas se miraron mutuamente. Tenían una teoría sobre eso, pero no sabían si contársela a Miku.
- Nosotros, tenemos una teoría.- Dijo Leo.- Pensamos que el circo quiere convertirnos a todos en fenómenos.
- ¿¡Qué!?- Preguntó Miku. Para ella, esa parecía la teoría más estúpida.
- Piénsalo. Nadie vio fenómenos en el circo y es un circo de fenómenos. - Dijo Rafa.- Tal vez solo querían atraernos y secuestrarnos para hacernos a nosotros los fenómenos. Sacamos esa teoría de un sueño de Donnie. ¿Verdad Donnie?
Donnie se había quedado callado. No quería hablar de eso. De hecho, quería, pero no podía, a menos de que quisiera morir. Sabía que estaban hablando lo suficientemente bajo como para que ninguna cámara escuchara, pero si alguno de ellos hacia la mínima señal de que sabían algo, lo matarían a él y seguramente le dispararían a quien sea que hubiera manifestado que sabía algo.
- ¿Donnie?... ¿Estás bien?- Preguntó Mikey.
- ... Si... Sólo estaba... Pensando en el plan. Es... Perfecto.
Esa noche, cuando las luces se apagaron, los cinco dejaron las charolas en sus puertas y cercioraron que pudieran abrirlas. Después, fingieron estar dormidos.
Unas horas después, escucharon la puerta del pasillo abrirse. ¡Había funcionado! ¡No habían lanzado el gas para dormir! Una vez que escucharon que se abrió otra puerta, la de Kenta, todos salieron al mismo tiempo de sus celdas. El pasillo estaba obscuro, pero, había una puerta al final del pasillo. La puerta estaba abierta, pero no los dejaba ver a donde llegaba. Había demasiada obscuridad. Antes de salir al pasillo, todos se miraron mutuamente, después miraron a Leo. Leo les dio la señal de que podían salir, pero nadie hizo caso, ya que vieron la sombra de un hombre que salía de la celda de Kenta, arrastrándolo.
- ¡Oye tu! ¡Entrega a Kenta!- Le gritó Rafa.
El tipo no hizo la mínima señal de haberlos escuchado. Solamente siguió arrastrándolo y salió por la puerta.
- ¡Síganlo! - Gritó Leo, pero, cuando empezaron a correr, hubo algo que los detuvo. En la puerta por donde iban a salir, había un tipo parado. No se le alcanzaba a ver la cara, pero escucharon que rió con locura. Después, sacó una sierra eléctrica y comenzó a correr por el pasillo hacia ellos.
- ¡Retirada! ¡Retirada! ¡Regresen a sus celdas! - Gritó Leo.
Todos entraron, menos Mikey.
- ¡Hay no! ¡Mi puerta se cerró! ¡No puedo entrar! - Gritó con desesperación.
Sus hermanos y Miku trataron de abrir la puerta de sus celdas con desesperación, pero era demasiado tarde. Sus puertas estaban cerradas. Escucharon los gritos de Mikey afuera. Sonaba desesperado y, después, escucharon a la sierra eléctrica junto con los gritos de su hermano y la risa diabólica de quien sea que los persiguió y ahora, estaba torturando a su hermanito.
- ¡Mikey!- Viniendo de adentro de las celdas de sus hermanos, eso fue lo último que Mikey pudo escuchar.
Ninguno de sus hermanos ni Miku había podido dormir esa noche.
¿Qué le habrá pasado a Mikey? No podía haber muerto... No iban a aceptarlo. Esperarían a que las puertas se abrieran y hasta ese momento, no iban a aceptar nada.
El momento llegó. Escucharon los comunes pasos de alguien dejando charolas con comida, pero dejó algo más en las celdas de Leo, Donnie, Rafa y Miku.
"Favor de no intentar volver a salir. De no ser así, los demás prisioneros pagarán por lo que ustedes hicieron y serán ejecutados."
Después de eso, las puertas finalmente se abrieron. Los cuatro corrieron al pasillo, pero lo que encontraron, no les gustó para nada. Había una mancha enorme de sangre en el suelo del pasillo, donde hacía unas horas, habían escuchado los gritos de Mikey. Donnie se acercó con lágrimas en los ojos. Se arrodilló y tocó la sangre. Estaba fresca. Definitivamente era de Mikey.
- ... Murió...- Susurró mientras dejaba salir las lágrimas de sus ojos.
- N-No... No puede ser. No pudo haber muerto... Ellos lo necesitan para su circo y... Y no pudieron haberlo matado. - Dijo Rafa negando la muerte de su hermano pequeño, también, las lágrimas corrieron por sus mejillas, al igual que en Leo y en Miku. Hubo un largo silenció.
- ... No va a volver ¿verdad?- Preguntó Leo lleno de lágrimas.
Donnie sólo negó con la cabeza.
- ¿¡Cómo pueden decir eso!? ¡No pudo haber muerto!- Gritó Rafa.
- ¡Rafa! ¡Escúchame! ¡Si quien sea que haya tenido la sierra eléctrica no lo mató, entonces murió por pérdida de sangre! ¡Mira toda la sangre que hay aquí! ¡Nadie puede sobrevivir al perder tanta!- Gritó Donnie soltando el llanto.
Escucharon una puerta abrirse. Era Mio.
- Hola Chicos...- Mio los miró. Estaban todos llorando, mirando la gran mancha roja que había en el suelo. - ¿¡Qué pasó!?- Gritó corriendo hacia ellos.- ... ¿Dónde está Mikey?
Ellos no respondieron. Sólo lloraron aún más. Mio miró hacia la celda de Mikey. La puerta estaba abierta. Entró. No había nadie.
- ¿Qué pasó?- Susurró Mio.
- ... Está muerto...- Lloró Leo.
-... ¿Se quedó afuera? ¿En el pasillo?
Miku asintió.
Pasaban las horas. Cada vez iba saliendo más gente de su celda. Más gente que se iba enterando de que sí se habían llevado a Kenta y de que habían matado a Mikey. El resto de la tarde, ninguno de Leo, Rafa ni Donnie hicieron nada. Literal. Se la pasaron en sus celdas llorando. Miku entraba de vez en cuando para tratar de animarlos, pero nada daba resultado y sabía que nada haría que sus amigos se sintieran mejor por el momento. Sabía lo que se sentía. Sabía que por más que tratara, no iba a lograr nada. Habían perdido a su hermano. Leo llevaba todo el día solo en su celda. Se sentía inútil. Quería ayudar a los demás a salir, quería ayudar a Mikey, si es que seguía vivo. Quería ayudar a todos, pero no podía. Si hacia algo, matarían a alguien. Además, estaba demasiado triste. Leo estaba empapado de lágrimas. De hecho, se había quitado su bandana, ya que estaba empapada por sus lágrimas. Escuchó la puerta de su celda abrirse.
- ... ¿Puedo pasar?
Leo, que estaba sentado en el suelo en posición fetal y con la cabeza entre las piernas, levantó la cara. Era Mio. Leo solo asintió y se limpió las lágrimas.
- No sé por lo que estás pasando. Jamás he perdido a alguien tan cercano como a mi propio hermano, pero no pierdan la esperanza. Esa sangre que había en el suelo no significa nada. Es sólo sangre. Pudo haber sido de cualquiera. A menos de que compruebes al 100%, no pierdan la esperanza.
Leo solo soltó más lágrimas. Sabía que no debía perder la esperanza pero, ¿eso no lo lastimaría más? Pensar todo el tiempo que tu hermano no está muerto aunque no tienes evidencia para comprobarlo y después descubrir que está muerto. Leo pensaba que hacer eso y luego descubrir lo contrario lo lastimaría aún más, ya que más bien, lo único que estaba haciendo era no aceptar la realidad.
- Escucha, está noche me sacarán de aquí y te juro que, si salgo viva y me llevan junto con los demás, voy a buscar a Mikey hasta encontrarlo, ya sea vivo o muerto y, si está vivo, yo le diré todo lo que pasó y lo protegeré hasta que esté con ustedes. Es una promesa, sólo, ya no sufran más. Porfavor.
Leo volvió a limpiarse las lágrimas. Sólo asintió.
-... Gracias...- Susurró. - Sólo, necesito estar un rato a solas...- Dijo. No tenía ganas de hablar con nadie. No siquiera con sus otros hermanos. Estaba seguro de que ellos tampoco querrían hablar con él. Los tres solamente querían pasar la tarde solos.
Mio asintió y salió de la celda, dejando a Leo solo.
Las tortugas estuvieron en su celda hasta que apagaran las luces del pasillo. Donnie se quedó dormido llorando antes de que lanzaran el gas para dormir y Leo y Rafa no pudieron dormir, así que al lanzar el gas tuvieron los incómodos síntomas del gas para dormir hasta quedar dormidos.
A la mañana siguiente, Leo y Donnie porfín salieron de sus celdas, pero Rafa no. Había perdido a su hermano pequeño. Se suponía que él debía protegerlo y le había fallado. Lo había dejado afuera. Se sentía culpable y no quería salir con los demás. Sabía que todos tratarían de consolarlo. A él no le gustaba eso. Lo hacía sentir débil.
- Perdón por la muerte de Mikey... - Dijo Yuuki acercándose a Leo y a Donnie.
- Gracias...- Susurró Leo. Donnie sólo se quedó callado, pero fingió una sonrisa.
- ... Cambiemos de tema...- Dijo Leo. Era esa noche en la que se llevarían a Yuuki y quería hacerla pensar en otra cosa. Se veía aterrada. Además, Leo creía que él y Donnie necesitaban pensar en otra cosa. Quería durar por lo menos unos minutos sin que se le escapara una lágrima.
- ¿Dónde está Rafa?- Preguntó Yuuki.
- Él sigue en su celda. Creo que todavía no está listo para salir.- Dijo Leo.
-... Estoy asustada. Hoy van a venir por mi y no quiero que me pase lo mismo que a Mikey.- Dijo Yuuki con los ojos llorosos.
- Yuuki, no te preocupes. Es... Diferente. Mikey... Él se quedó afuera cuando las luces se apagaron. Por eso lo mataron. Estamos seguros de que no te pasará lo mismo.- Dijo Donnie. Tal vez, Leo pensaba que sólo estaba tratando de calmarla, pero él lo sabía. Lo había soñado. Sabía lo que le harían a todos. Yuuki sólo lo abrazó. Los abrazó a los dos. Con ellos, ella se sentía segura. Duraron un rato platicando de otras cosas. Tonterías realmente. Solamente querían olvidarse de lo que estaba pasando. Un rato después, Jin se unió a la plática, mientras que Miku sólo entró a hablar con Rafa.
-... ¿Estas bien?- Dijo Miku entrando por la puerta de la celda de Rafa.
Rafa levantó la vista del suelo.
- Si... Estoy bien.
- Bueno, no parece eso. Llevas día y medio sin salir de tu celda. ¿No quieres ni siquiera comer algo?
- No... No tengo hambre...
- Oye... Aún no has perdido todo. Tienes otros dos hermanos que te aman.
- Si, pero se suponía que yo debía cuidar a Mikey... Lo dejé afuera.
- Fue un accidente. Ninguno sabía que eso pasaría. Sino, sabes que lo hubieras ayudado.
Miku habló un rato con Rafa. Logró hacerlo sentir aunque sea un poquito mejor. Después de todo, le gustara o no, algún día tendría que superarlo.
Esa tarde, todos, incluyendo a Rafa, se propusieron pensar en otra cosa y distraer a Yuuki. Jugaron la mayor parte de la tarde. Todos estaban deprimidos, así que decidieron fingir que, aunque sea por un momento, no estaban en un pasillo con celdas.
La noche pasó. Rafa, Donnie y Leo porfín lograron dormir casi en paz. Al otro día, todos ya se habían levantado, aunque no lo pareciera. Quedaban sólo cinco. Los demás se habían ido. Se sentía todo muy sólo sin Yuuki. Ella, la mayoría de veces era la que sacaba las conversaciones. Todo estuvo muy callado. Leo, Donnie y Rafa aún no tenían tantas ganas de hablar. Jin era muy callado y Miku no tenía con quien hablar. Esa noche, se llevarían a Donnie. Lo separarían de sus hermanos y quedarían sólo dos. El día pasó sin nada importante. Casi nadie habló ese día. Donnie estuvo pensando todo el día, como si enserio estuviera tomando una decisión importante, y esa noche, supieron porque.
- ¿Que rayos piensas genio?- Preguntó Rafa.
- ... Nada... Nada importante...
- ¿Seguro?
- Si... Seguro...
- ¡Dime! Llevas todo el día así.
Después, llegó Leo y se unió a Rafa, hasta que lograron convencer a Donnie.
- Estuve pensando... Volver a intentarlo.
- ... ¿Intentar que?- Preguntó Leo con miedo. Sabía a lo que se refería, pero no le gustaba esa idea.
- ... Quedarme afuera en el pasillo... Esta noche.
- ¿¡Qué!? ¿¡Estás loco!? ¡Viste lo que le pasó a Mikey! ¡No dejaré que lo hagas!- Gritó Rafa.
- Piénsalo... De todas formas me llevarán esta noche. Tenemos que salir y vengar a Mikey.
- Donnie, no vamos a hacer eso. - Aclaró Leo.
- No les estoy pidiendo a ustedes que lo hagan. Sólo les estoy diciendo que ya tomé mi decisión y lo voy a hacer quieran o no está noche. Algún día tenemos que salir. No podemos vivir como sus esclavos.
-... Bien. Yo me quedaré contigo.- Dijo Rafa.
- ... Si Rafa se queda, creo que no me queda de otra. Soy el líder y tengo que actuar como uno.
Rafa estaba a punto de decir algo para molestar a Leo, pero no pudo porque las luces se apagaron en ese momento. Vieron a Jin y a Miku entrar a sus celdas, pero ellos sólo se quedaron parados en el pasillo.
- ¿Chicos? ¿Qué hacen? ¡Entren!- Gritó Miku.
- No, esta noche no. - Le dijo Donnie.
En ese momento, las puertas se cerraron. Ya no había vuelta atrás. Habían quedado en total obscuridad. No veían nada. Los tres se quedaron callados, esperando a escuchar algún ruido. Pasaron unos minutos. Tal vez fueron horas. Ninguno había hablado. Sólo se tomaron de las manos entre todos. Si morían, iban a morir juntos, justo como habían peleado, como habían vivido, como habían defendido a la ciudad, como hermanos. Estuvieron un rato parados en total obscuridad, hasta que porfín, escucharon el sonido de una puerta abrirse. Era la puerta de donde había salido el tipo con la sierra la noche del incidente. Todos apretaron sus manos. Estaban asustados, pero no iban a acobardarse, no en ese momento. Una luz tenue se prendió, iluminando la puerta. La luz venía del cuarto a donde la puerta llevaba. Vieron una sombra. Ellos suponían que era el mismo tipo que había corrido hacia ellos con la sierra. Rió maniáticamente. Era él. Esta vez, no sacó una sierra, sino varias jeringas. Eran 3. Una para cada quien, pensaron. Unas manos sosteniéndolos los hicieron saltar del susto, ya que los habían tomado por la espalda. Donnie gritó al sentir la fuerza con la que le tomaron el brazo lastimado. Miraron atrás. Había una puerta de ese lado también y dos tipos que los estaban sosteniendo. El tipo de la puerta con la jeringas se acercó y los inyectó a todos. En ese momento, comenzaron a sentirse mareados. Los tres cayeron al suelo y quedaron inconscientes.

Y bueno, hasta ahí! Si encontraron algúnas faltas de ortografía es porque no tuve tiempo de revisarlo! Acabo de terminar mis exámene y estuve estudiando toda la semana,pero ya lo quería subir porque ya lleveban un rato esperando! Dejen review!

Chao!