Capítulo III: Hermanos.

La noche era agradable, especial para pasar un buen rato en el circo. O al menos así lo pensó el CB, mientras entregaba las entradas de él y sus amigos y luego poder entrar a la carpa, y quedar en unos lugares bastante buenos.

-Esto es emocionante- decía el chico verde, mientras se sentaba al lado de Starfire y de Raven con dos paquetes grandes de cabritas –realmente genial, hace años que no iba a un circo- le entregó uno de los paquetes a Raven, que lo recibió sin mucho entusiasmo.

-Es una lástima que Robin no quisiera venir- dijo Cyborg, que se sentaba al lado de Starfire y también le entregaba uno de los paquetes -¿vieron lo tenso que se puso cuando le contaste lo del circo, Bestita?

-Sí, y lo mismo pasó el otro día, cuando el CB llevó el afiche que había en la calle- dijo Starfire, confundida -¿por qué será así?, no me parece un mal lugar...

-Bueno, él se lo pierde- dijo el CB, con algo de enojo. El chico deseaba que todos sus amigos fueran con él, pero lamentablemente no lo consiguió –todos sabemos que Robin en ocasiones es un tanto extraño, ya deberíamos estar acostumbrados.

Raven prefirió no participar en la conversación. Debido a ella, había recordado algo que había visto cuando entró en la mente del muchacho, pero de lo que nunca había querido hablar con él: esa imagen de un circo, en donde dos personas se veían cayendo. En un primer momento no había querido incomodarlo, pero viendo su reacción, la muchacha comenzó a considerar que esa imagen tenía mucho que ver con el rechazo que le tenía a esos lugares.

Pero la muchacha sabía que no sería capaz de preguntarle, por mucho que quisiera, y también sabía que él no se lo contaría a menos que quisiera hablar de ello. No estaba segura si debía seguir fingiendo que no sabía nada.

-¡Raven!- el CB le gritó a su amiga para llamar su atención, ella lo miró un tanto sorprendida –te estaba preguntando que si de verdad no querías venir, o sólo estabas bromeando...

Raven lo miró seriamente, casi a punto de golpearlo.

-Estaba bromeando- dijo con ironía.

-Ah, genial, me estaba preocupando por nada- dijo el CB, por supuesto sin notar el tono de voz de su compañera. Raven no supo qué decir, por momentos le parecía demasiado que el muchacho fuera tan... ¿tonto era la palabra?

Cyborg la miró sonriendo y luego volvió su vista al frente. Había salido a la arena un hombre regordete, vestido formal y con un sombrero de copa.

La función iba a comenzar.

No muy lejos de ahí, en realidad, detrás de la carpa, estaban Maya y Jake, esperando su turno para salir a dar la función acrobática. La chica se había quedado muy silenciosa luego de ver a ese joven que, al parecer, la estaba vigilando, y Jake lo notó.

-¿Pasa algo?- le preguntó, aunque sabía la respuesta. Ella lo miró unos momentos y luego bajó sus ojos –sabes que puedes confiar en mí...

-No se trata de eso- replicó Maya –porque sabes que sí lo hago, pero hay algo que me tiene preocupada...

-¿Tiene que ver con el tipo que vimos hace un rato?- le preguntó Jake, el silencio de Maya fue la mejor respuesta -¿por qué te preocupa?, no creo que quiera dañarte.

-No se trata de eso... o sea... cuando veníamos hacia acá, por momentos pensaba en la posibilidad de que Dick, al ver al circo, viniera por su propia cuenta a vernos. La verdad nunca creí que fuera necesario salir a buscarlo.

Jake miró con cierta tristeza a su amiga, y luego la abrazó.

-Quizás le hemos dado poco tiempo para venir- sonrió Jake, tratando de animarla -¿y quién sabe?, en una de esas está afuera viendo la función.

Maya sonrió ampliamente ante esa posibilidad que ni siquiera había pensado. Por momentos se sintió tonta por preocuparse por nada.

-¡Sería genial!- dijo, separándose de Jake, feliz -¿te imaginas?, ¡va a ver nuestro show!

-Sí, pero imagino que tú quieres que sea parte de él, ¿cierto?

-Los dos sabemos que Dick...

-Tiene talento, lo sé- terminó Jake, burlón –bueno, pero primero tenemos que encontrarlo, convencerlo a que haga la función con nosotros y luego, los "Flying Graysons" estarán de vuelta.

Maya sonrió y luego suspiró hondo. Muy pronto sería su turno.

- o - o - o - o - o - o - o - o - o - o

Teniendo en cuenta lo que sabía del hombre que tenía en frente de él, le extrañaba mucho que lo tuviera en frente... y también, que lo hubiera encontrado.

-A ver... no entiendo- dijo X, cruzándose de brazos -¿ahora qué eres exactamente, Slade, un mensajero?

-No necesariamente- contestó el otro, con su voz tranquila –ya sabes que no suelo trabajar con compañeros, ya sabes, muchas buenas experiencias no he tenido.

-¿Entonces qué estás haciendo con el Guasón?- preguntó el joven, con cierta burla.

-Digamos que me distraigo- se encogió de hombros Slade –necesito algo de actividad.

-Ya... ¿y qué tengo que ver yo en todo eso?

-El Payaso me pidió que me pusiera en contacto con alguien que estuviera dispuesto a ayudarnos...- contestó Slade –y yo pensé en ti.

-Ah, ¿y qué ganaría yo?

-Uh, no tienes idea...- dijo Slade, utilizando un tono de voz algo irónico, que el muchacho no alcanzó a captar.

X se quedó en silencio, considerando lo que Slade le estaba ofreciendo. A pesar que al Guasón no lo conocía mucho, sí había escuchado hablar de él, y conocía ciertas mañas que tenía, lo mismo que Slade.

Quizás trabajar con ellos no sería del todo malo.

- o - o - o - o - o - o - o - o - o - o - o - o - o - o

No era que le diera miedo... ¿cómo le iba a dar miedo reencontrarse con su pasado?

No, estaba seguro que no era miedo... quizás era ansiedad, porque a él volvía algo de lo que estaba huyendo, porque simplemente había sido lo más fácil.

En una de esas, era un cobarde... sí, quizás era eso.

La verdad era que a esas alturas poco importaba si tenía miedo o si era un cobarde que trataba de escapar de su pasado porque no era capaz de enfrentarlo, debido al dolor que le causaba cada vez que estaba cerca de él. Lo interesante era que ese lugar le traían muchísimos recuerdos de su infancia, incluso cosas que no recordaba.

Había olvidado que la primera vez que había estado en Jump City había sido cuando tenía unos seis años, pero sólo de espectador, aún sus padres no le permitían participar de las rutinas; pero sí lo hacía su hermana mayor, Maya, que tenía mucha más experiencia que él, que era recién un simple aprendiz.

Había olvidado los juegos con su hermana cuando era niño, antes que se fuera a otro circo. De lo bien que ambos lo pasaban haciendo piruetas, en parte jugando y en parte aprendiendo su oficio, heredado de sus padres.

Había olvidado cuánto la extrañaba...

Sentado en la oscuridad, afuera del trailer que tenía un letrerito que rezaba "Maya Grayson", estaba Richard Grayson. Como hacía tiempo no lo hacía, el muchacho estaba vestido normal, como pocas veces, había dejado el traje de Robin atrás.

Tenía que ser sincero con él mismo, le había costado mucho decidirse a ir al circo. El mismo sabía muy dentro de él, que hubiese dado mucho para tener que saltarse ese calor en su estómago que nació en el momento de poner un pie en el lugar, o cuando escuchó los aplausos de la gente que estaba disfrutando con la función... para no sentir la incertidumbre de no saber el momento en que la volvería a ver.

Hacía tiempo que no se sentía tan nervioso...

De pronto, unas risas llamaron su atención. Inconscientemente se puso de pie, nervioso. Eran dos muchachos que se acercaban a donde él estaba. Por momentos pensó en la posibilidad de esconderse y esperar un poco más de tiempo, pero momentos después desechó la idea. Tenía que comenzar a enfrentar lo que correspondía.

Aunque le costara.

Los dos jóvenes, que no eran otros que Maya y Jake, notaron la presencia de alguien más y, deteniéndose en frente del trailer. Quedaron mirando confundidos al muchacho. Por instantes, les dio la impresión que era el mismo que hacía un rato, los estaba mirando desde las sombras. Pero eso pasó a segundo plano cuando se dieron cuenta de quién era.

-... Hola...- Dick fue el primero en hablar, sonriendo levemente. Los otros dos no se movieron por algunos momentos.

-Dios... ¡eres tú!- Maya sonrió ampliamente, y luego siguiendo un impulso se acercó a él y lo abrazó con fuerza. El también lo hizo, sonriendo.

Dentro de él, sintió una gran calma, una paz que hacía mucho tiempo no sentía, ni como Richard Grayson, ni como Robin. Y llegó a la conclusión que ir al circo, a pesar de todos sus temores, fue lo mejor que pudo haber hecho.

Un poco a la distancia, Jake los miraba sonriendo. En frente de él, tenía a sus dos mejores amigos. Se sintió contento por ellos, ya que después de tantos años, volvían a juntarse.

-¿Cómo has estado?- le preguntó Robin a Maya, sin soltarse de su abrazo.

-Bien... echándote de menos, pero bien...- ella lo miró, sonriente –no puedo creer que te tenga en frente después de tantos años, Dick... no tienes idea cuánto te he buscado...

Dick sonrió, soltándose. Miró al lado y vio a su amigo de la niñez, compañero de juegos durante su estancia en el circo. Uno de sus mejores amigos, como el mismo Jake había dicho.

-Eh, sigues siendo tan chiquitito como cuando éramos niños- lo molestó Jake, acercándose a él –ya te quedaste enano...

-No molestes...

Los dos se abrazaron riendo, incluyendo esas palmadas que los hombres se dan, que más pareciera que quisieran hacerse daño que demostrar cariño.

-¿Y qué es ese look?- lo siguió molestando Jake, ahora por el cabello -¿cuánto gel usas al día, he, Dick?

-Al menos tengo estilo- replicó Dick, sonriendo.

-Bueno- Maya intervino –ya que estamos aquí y nadie nos necesita, vamos adentro del trailer y aprovechamos de comer algo...

A los muchachos les pareció bien, por lo que siguieron a Maya al interior del trailer.

-Oye, Maya, ¿viste que estaban los Teen Titans en primera fila?- decía Jake, mientras entraba y cerraba la puerta detrás de sí.

Dick sonrió.

--

Notas:

Hola!!, espero que les esté gustando cómo va quedando el fic. Lamentablemente en esta ocasión no podré contestar sus reviews, debido al poco tiempo que tengo (con suerte pude escribir el cap, y eso que arrancando de algunas responsabilidades :P)

Como sea, espero sus comentarios y eso... ¡que estén bien!